Hola!! De nuevo x aquí, trayendo otro capi. Muchas gracias a todas las personas que dejan reviews, ponen la historia en alertas y favoritos ¡1000 gracias! Respondiendo a los reviews:

Abril: Sí, era lo mejor para Hermione al no ir a la Madriguera. Sobre la Orden del Fénix y ella...veremos sobre eso. Y Nott, sí, empezara a sufrir jeje Grax x tu review.

Giselle Lestrange: A mí tmb me gustan los capitulos largos, espero ke asi continuen :D Por supuesto, la sonrisa de Draco...sin comentarios jeje, claro tmb considerando el contexto. Veremos sobre la Orden, el espejo...Sí, me gusta ver a Lucius y Narcisa como una buena pareja, me gusta imaginarlos de ese modo :) Grax x comentar.

Rochelle Kuchiki: Muchas gracias x dejar review y ntp x lo que pones, me encanta leer lo que escriben. La actitud de Ron empieza a cambiar, ya era hora jeje No podíamos tener a Ron enojado siempre ;)

Gabrielle Felton: Gracias x tu review!! Habrá más de Draco y Hermione, lo prometo, más acercamiento. Sobre Blaise, en efecto, tiene unas cuantas ideas en mente pro seran difíciles de poner en efecto, eso lo veremos.

Gracias nuevamente por leer la historia. No duden en dejar sus comentarios, sugerencias, preguntas... Cuidense mucho ¡Hasta el proximo cap!

Cap XXX: Tensión y Verdades

-Entonces ¿Todo este tiempo ellos lo supieron?-preguntó Draco, cruzado de brazos, recargado en una estantería.

-No lo sé-susurró ella, viendo los pedazos de pergamino despedazados y quemados que se encontraban en la mesa.

Draco volteó a verla y luego fijo la vista en el suelo lleno de polvo.

-Fue cruel ¿No es así? ¿Cómo pudieron hacerme esto? ¿Cómo?-murmuraba ella, subiendo el tono de voz.- Tan simple que me explicaran, que me dijeran…

-Supongo que tuvieron sus razones-comentó el chico, sin estar seguro de qué pensar.

-Mentir sobre ellos… ¿Tú como te sentirías si a ti te hubieran hecho esto?

-No diferente a como te sientes tú, tenlo por seguro.

Hermione cerró los ojos, reprimiendo las lágrimas de rabia y dolor que deseaban salir, esta situación no merecía lágrimas, no.

-Este día ha sido demasiado-constató ella.- De los peores días que he tenido, no es justo.

-No has sido la única ¿sabes?

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Las vacaciones de Navidad fueron sin lugar a duda, de los mejores días que últimamente habían pasado Draco y Hermione. Como el castillo estaba bastante solitario, no tenían que preocuparse por ser vistos, así que pasaban casi todo el tiempo juntos.

La mayor parte de las veces se encontraban en los jardines, era grandioso caminar en la nieve y sentir la brisa. Otras ocasiones se adentraban al bosque prohibido y se sentaban en el lugar donde se encontraban las rosas negras y platicaban de muchas cosas.

Rara vez se encontraban en el interior del castillo, un par de veces llegaron inclusive a visitar Hogsmeade, no lugares concurridos pero también interesantes.

Pero finalmente llegó el día en que las clases se reanudaron.

A pesar de que el invierno todavía se encontraba dominante, el cielo se encontraba bastante despejado, al menos eso era lo que mostraba el techo del Gran Comedor.

Hermione lo veía sin poder creerlo, los últimos días habían estado bastante nublados, era bueno que se vieran unos cuantos rayos de sol.

-¿Cómo estuvieron tus vacaciones?-preguntó Harry, cuando tomo asiento junto a ella, acompañado de Ron y Ginny.

-No estuvieron mal-aseguró ella, esbozando una sonrisa y esforzándose para que no se ampliara más, no quería preguntas ¿verdad?

-Qué bueno que la hayas pasado bien-comentó Ginny, sirviéndose fruta en su plato.- Todos te extrañamos.

-Sí, debiste de haber escuchado a nuestra madre-intervino Ron.- Nos dio una regañida por haberte dejado en Hogwarts.

-Muchas gracias por los regalos que enviaron, fueron geniales. Su madre sigue siendo excelente cocinera como he podido apreciar.

Sus amigos sonrieron.

-¿Les llegaron los míos?

Harry extendió su muñeca izquierda, mostrando el reloj de plata que su amiga le había regalado. Ron hizo lo mismo que él, enseñando otro reloj y Ginny mostró una cadena de plata con la figurilla de un caballo, el mismo animal que su patronus.

Hermione sonrió más.

-Bueno ¿Ustedes que hicieron en la Madriguera?

-Jugar Quidditch-respondió Ron, tomando grandes bocados de salchichas fritas.

-Así es-afirmó Ginny.- No queremos dejarnos ganar la copa, Ravenclaw es quien podría ganarla si derrota a Slytherin ¿no?

-Slytherin creo que juega dentro de tres semanas ¿no?-preguntó Ron.

-No estoy segura ¿Harry?

-¿Decías Ginny?-preguntó el interpelado, al parecer no estaba prestando atención a la conversación.

-¿Cuándo juega Ravenclaw contra Slytherin?

-Ah, dentro de tres semanas-contestó Harry con un aíre distraído, que no le paso indiferente a ninguno de los presentes en la mesa.

Ron y Ginny parecieron ignorarlo y Hermione prefirió no comentar nada al respecto.

-¿Estuvieron jugando Quidditch todo el tiempo?

-No, también nos dimos una vuelta por la tienda de Fred y George-dijo Ron.- Han estado sacando productos navideños.

-¿Cómo cuáles?

-Están lo que ellos llaman "Regalos Sorpresa"-comentó Ginny.- Ya te imaginaras, el regalo todo envuelto con signos navideños y demás, pero el regalo acaba siendo una completa tontería.

-Al menos que tengas suerte-intervino Ron.

-Exacto, una enorme caja resultó tener una pluma rota-se explicó Ginny.- Otras cajas tienen insectos con diminutos moños en ellos y cosas así. Los regalos más decentes contienen un chocolate o algún dulce salta clases.

-Y supongo que se están vendiendo bastante bien-supuso Hermione, recordando aquella lejana vez en la que visitó la tienda, rebosante de clientes.

-¡Es lo absurdo!-musitó Ron.- Son una completa tontería y se están haciendo ricos.

-La gente los encuentra graciosos, no te esperas lo qué encuentras-decía su hermana.- Son bastante engañosas esas envolturas brillantes.

Hermione se encogió de hombros y sonrío.

El desayuno terminó, por lo qué Ginny se despidió de ellos.

-Nos toca transformaciones ¿no?-dijo Ron, estirándose un poco.

Hermione asintió, era bueno que volvieran a hablar ella y Ron. Ojala estos buenos términos duraran bastante.

Se puso de pie, Ron la imitó. Harry seguía sentado, con la mirada en la mesa, bastante pensativo.

-Harry, es hora de ir a clase-le recordó.- Tenemos transformaciones.

-Sí, vamos-contestó él, poniéndose de pie, tomando su mochila y siguiendo a sus amigos.

La caminata al aula de transformaciones fue silenciosa, a Hermione le recordó el último día de clase, había sido igual.

La profesora McGonagall se encontraba más seria de lo habitual pero no menos severa, regañó a unos cuantos alumnos de Hufflepuff por estar hablando.

Finalmente la clase acabó, no sin mandarles varios deberes, entre ellos practicar el hechizo visto ese día y contestar unas preguntas.

-Esos babosos de Hufflepuff tenían que provocarla-se quejaba Ron, de camino a la clase de DCAO.- Con practicar el hechizo era suficiente para un par de horas.

-Una hora-argumentó Hermione, ella no había tenido tanto problema como los demás, pero tenía que admitir que era bastante complejo.

Subieron las escaleras para el piso donde se encontraba la siguiente clase, había varios estudiantes que salían de otras clases.

Siguieron caminando en silencio, Harry con un semblante serio que a Hermione no le agradaba en absoluto.

-Harry ¿Sucede algo?-le preguntó finalmente, mientras esperaban como siempre a que los otros estudiantes desalojaran el aula.- Has estado muy callado.

Ron le dio un codazo, y después de un breve intercambio de miradas, contestó.- No, simplemente estoy cansado, es todo.

Hermione no estaba convencida pero no hubo tiempo de discutir, de inmediato empezó el caos que resultaba cuando los alumnos intentaban hacerse paso, algunos para entrar y otros para salir.

Algunos estudiantes se golpeaban entre ellos, no a propósito, claro.

-Fíjate por donde caminas Potter-dijo Draco, cuando estos dos se encontraron sin querer.

Hermione volteó a verlo, preocupada de que la cosa pudiera empeorar, pero él ya se alejaba, seguido por sus amigos.

Harry no hizo comentario alguno y entró al aula, seguido por unos perplejos Ron y Hermione.

La clase no tardó en empezar.

-Hoy aprenderán las mejores defensas contra los Inferi-comenzó a explicar el auror que les daba clase.- Son muy pocas y generalmente sólo sirven para mantenerlos a raya, rara vez se les puede destruir.

Había silencio absoluto, ningún estudiante hablaba, atentos a la explicación.

-El fuego es su principal arma contra ellos-continuó hablando el auror.- Por lo que hoy veremos que clase de fuego podrían servir.

Así fue el resto de la clase, con explicaciones y demostraciones de los pocos tipos de fuego que podrían ayudar en semejante situación.

-Bueno, es lo más interesante que hemos visto en todo el año-comentó Ron, mientras se dirigían a los invernaderos para su última clase antes de la comida.

Hermione se encogió de hombros, sin saber qué decir, Harry contestó con un "Supongo".

Herbología estuvo bastante bien, siempre se llegaba a disfrutar esa materia. Llegó la hora libre y luego la comida también.

El Gran Comedor rebosaba de deliciosos olores que hacían agua la boca, sobretodo después de las clases.

Draco Malfoy tomó asiento en la mesa de Slytherin, acompañado por Crabbe, Goyle y Nott.

-Las vacaciones fueron aburridas-decía Nott, mientras ponía en su plato comida.- No había mucho qué hacer.

-Me sorprende oírte decir eso-comentó Draco, con una fría sonrisa.- Creía que tenías muchas cosas pendientes.

Nott lo fulminó con la mirada, Crabbe y Goyle se encontraban concentrados en la comida, por supuesto.

-Supongo que fue interesante recorrer todo el castillo ¿No Draco? Cuenta ¿Qué cosas encontraste?

-No tienes idea-murmuró este.

Theodore Nott dejo escapar una risa nada agradable.

-Ya lo creo.

Siguieron comiendo, no había mucho de qué conversar.

-Dime Draco ¿Algún avance con lo de tu madre?

Draco empuño con más fuerza los cubiertos y se obligó a responder.

-No, gracias por preguntar-replicó con tono cortante y mezcla de sarcasmo.

-Nott tiene un humor peculiar ¿No es así?

Theodore y Draco voltearon a ver al dueño de esa voz, no era posible qué se encontrara en Hogwarts.

-Zabini ¿Qué haces aquí?-habló primero Nott, dejando entrever su sorpresa al verlo.

-Tú dirás-respondió el aludido.- ¿Qué hay?-saludó a los demás, quienes le respondieron el saludo con un movimiento de cabeza.

Crabbe y Goyle estaban estupefactos al verlo, intercambiando miradas y volteando a ver a Nott, quien parecía algo incómodo y a la vez sorprendido. Draco también se encontraba sorprendido, pero no lo dejo ver fácilmente.

-Decidiste no dejar la escuela entonces-fue su comentario.

Zabini soltó una risa apagada mientras tomaba asiento y se servía de inmediato comida.

-Tenía asuntos que atender-fue su respuesta.

-Dinos Blaise ¿Qué asuntos?-preguntó Nott, mostrando una no muy agradable sonrisa.

-Tenía qué ver a ciertas personas y arreglar unos cuantos pendientes-respondió sin dejarse intimidar el chico.- Relacionado por supuesto con Quién-tú-sabes.

Crabbe y Goyle no dejaban de ver a Nott, quien estaba algo extrañado ante lo tranquilo que se encontraba el chico. ¿Por qué habría regresado a Hogwarts? Ambos sabían que al primero le encantaría divulgar, sobretodo a Malfoy, lo hecho por Blaise.

-Pero dime tú Theodore-habló Blaise, bastante relajado.- ¿Cómo pasaste las vacaciones?

Nott fulminó con la mirada al chico antes de responder.- Aburridas.

-Supongo que el tener miedo ya ha de ser algo tan cotidiano para ti que se vuelve tedioso-dijo él con simpleza.- Creía que tenías cosas pendientes.

Draco volteó a ver a Blaise y luego a Theodore, esperando a que este último dijera algo.

-Nada que te concierne-habló finalmente.- O puede que sí, pensándolo bien.

-Sí, piénsalo bien-murmuró el chico.

Después de este breve intercambio de extrañas frases o vagos intentos de provocación, siguieron comiendo en silencio.

-Es probable que Quien-ustedes-saben realicé una reunión en unos cuantos días-informó Blaise a Theodore y Draco, cuando se encaminaban hacía pociones.

Nott no comentó nada pero Draco sí.

-¿Por qué ha tardado tanto en invocar una? No me digas que celebra la navidad.

Zabini y Nott lo voltearon a ver, era bastante raro que Draco mostrara semejante falta de respeto por el Señor Tenebroso.

-No-negó Zabini.- Pero desea ver los avances en las misiones que ha asignado a sus mortífagos o en otros casos, misiones completadas.

-¿Qué clase de misiones?-preguntó él, mientras bajaban unas escaleras hacia las mazmorras.

-Sabes que no podemos hablar de ellas.

-Y supongo que conoces los sinónimos ¿no?

Zabini se encogió de hombros.- Asesinatos, desapariciones…conseguir objetos.

Nott estaba volteando a ver a Zabini ya ceñudo ¿Qué diablos estaba haciendo? Porqué él también tenía información bastante valiosa que podía difundir.

Llegaron a la puerta de la mazmorra y la abrieron, los estudiantes voltearon a verlos. Bien, bien, habían llegado tarde.

-Caballeros ¿Saben qué hora es?-preguntó Slughorn, acercándose a ellos.

-Ha sido mi culpa profesor-habló Zabini.- Vera, acabo de regresar a la escuela y mis amigos decidieron esperarme.

-¡Zabini! Hace mucho que no te veía ¿Dónde estabas?

-Hubo contratiempos en casa señor-le informó.- Y por ello tuve que dejar la escuela unas cuantas semanas.

-Oh, bueno. ¡La amistad y la familia son primero!-dijo Slughorn.- Pasen, pasen ¡Todavía no hemos empezado!

Entraron a la mazmorra, Zabini con una amplia sonrisa seguido por Draco y Theodore, a veces ser de los favoritos de Slughorn tenía sus ventajas.

La clase pasó sin nada más interesante, Slughorn dio una breve explicación de la poción que prepararían ese día, sus efectos y los puso a realizarla, nada fuera de este mundo.

Terminaron y los estudiantes salieron precipitadamente de la mazmorra, algunos para ir a otras clases o empezar a realizar las tareas que ya tenían.

-Hermione, espera-la llamó Harry, cuando ella empezó a apretar el paso.

-¿Qué cosa Harry? Recuerda que tengo Runas Antiguas.

-Tenemos que hablar-dijo él, acercándose a ella y con Ron pisándole los talones.

-Pero no ahora-decía ella, subiendo las escaleras rápidamente, pues el aula quedaba bastante alejada de las mazmorras.- Llegaré tarde.

-Está bien ¿Te parece en la cena?

-De acuerdo, ahí nos veremos-se despidió ella, caminando hacia otro pasillo, haciéndose paso entre la multitud de estudiantes que iba en dirección contraria a ella.

Harry y Ron la vieron alejarse, el primero con el semblante serio y el segundo con un semblante que mostraba inconformidad.

-Harry, ella se enojara con nosotros-comentó Ron, mientras caminaban hacía la sala común.- Sobretodo contigo.

-Tiene que saberlo Ron ¿O se lo ocultaremos más tiempo?

-Nosotros tampoco lo sabíamos, ni tú, Ginny o yo-argumentó.- No tenemos la culpa.

-Sabes que lo descubrirá de algún modo, se enojara más si no somos nosotros quienes le decimos.

-Es probable-aceptó Ron, antes de pronunciar la contraseña al retrato de la Dama Gorda.

/°/°/°/°/°/°/°

En otra sala común, específicamente la de Slytherin, había también varias conversaciones, y algunas igualmente serias.

-¿Qué crees que juegas al volver a Hogwarts, Zabini?-preguntó Nott, parado cerca de una ventana.

Él y Zabini se encontraban en el dormitorio de los chicos.

-Asegurándome que no hagas tonterías.

Nott soltó una risa despectiva ante lo dicho y lo volteó a ver con burla.

-¿Yo haciendo tonterías? Mira quien lo dice ¡Tú eres el tonto al volver! Sabes de antemano que puedo decirle a Draco la verdad en cualquier momento.

-Es cierto-admitió.- Probablemente empezara a sospechar, sabe que lo hizo un mortífago, pero…no te conviene.

Theodore se le quedo viendo con incredulidad.

-¿Qué me conviene? En cualquiera de estos días puedo decirle la verdad, que quien él considera o quizás consideraba su mejor amigo, mató a su madre.

El otro chico no se dejo intimidar tan fácil.

-¿En serio? ¿Pero que pasó con su pequeño trato?

-¿Cómo sabes eso?

-Cosas que uno escucha-respondió, encogiéndose de hombros.- Supongo que ya te consideras hombre muerto ¿no?

-¡No seas estúpido! Claro que no.

-Aja, es verdad lo que dije antes. El señor tenebroso planea una reunión para estos días y creo que te encantaría hacer tu gran número ¿no? Presentar el espejo.

Nott se encontraba cada vez más furioso y a la vez desesperado. Si era cierto lo que Zabini decía, quedaba poco tiempo.

-Draco no consiguió nada de utilidad-dijo por fin.- Por eso cree que esto es una pérdida de tiempo.

Zabini sonrío un poco, era de su conocimiento que Draco sabía bastantes cosas del espejo, así que ¿No se las había revelado a Nott?

-Bueno, creo que ninguno de nosotros tiene tendencias suicidas-musitó él, sonriendo con satisfacción ante las miradas del chico.

-Métete en tus asuntos Blaise.

-Una respuesta muy original-comentó con sarcasmo.- Sabías desde el principio que no podrías con esto tú solo y pediste ayuda ¿No es así?

Nott seguía sin responder y prefirió fijar la vista en los terrenos del colegio aún con nieve.

-Sé que no me equivoco Theodore-siguió hablando.- Tan desesperado estabas por mostrar tu valor ante el Señor Tenebroso que no dudaste en conseguir ese espejo.

Ni un murmullo.

-Tu padre ha caído en desgracia con el Señor Tenebroso y no vacilaste en hacer lo necesario para que regresara su honor.

-¡No hables de cosas que no entiendes!

-¡Cosas que no entiendo! Sé perfectamente lo que es el querer buscar el poder y la valía ¡Todos lo sabemos, absolutamente todos!

-¡Cállate! No tienes ni idea-susurró con ira, volteándolo a ver.- No hables de lo que no sabes.

-¿No sé? Por favor Theodore, todos sabemos que quien-tú-sabes mató a tu madre como castigo a tu padre hace años.

Nott hizo un movimiento con su varita que Zabini no tardó en repeler.

-Y todos también sabemos hechizos no verbales-añadió este último.

Finalmente, Nott dijo las palabras que Zabini esperaba escuchar:

-¿Qué quieres?

-Ni una palabra de mi misión de ahora en adelante-empezó a decir, paseándose por el dormitorio.- Puedo decirte ciertas cosas del espejo.

Theodore soltó una risa despectiva.

-¿Tú? ¿Decirme algo del espejo? Sé más cosas del espejo que antes no conocía, no creo que puedas hablarme más de él de lo que ya hizo Malfoy.

-¿Entonces sí te habló de el?

-Por supuesto, pero eran tonterías, nada que me sirviera. Lo mejor que pudo hacer fue darme un nombre.

-Dime el nombre y posiblemente pueda ayudarte.

-¿A cambio de mi silencio, Blaise? No estoy muy seguro ¿Desde cuando estás tan deseoso de prestar ayuda?

-Dime el maldito nombre. ¡Dímelo!

-Prefiero hacer las cosas por mi cuenta Zabini-masculló Nott, acercándose rápidamente a la puerta del dormitorio.- Tendrás que usar algo mejor que el espejo.

Con una última mirada de odio y a la vez burla, cerró la puerta tras él, dejando a un pensativo Slytherin en el dormitorio.

"De acuerdo, va a ser más difícil de lo que pensé" reconoció Zabini, sentándose en su cama y tomando su mochila que estaba tirada en el suelo, sería mejor que empezara los deberes, no deseaba otro sermón de McGonagall como el del presente día.

-¿Se puede saber el honor de su presencia, joven Blaise?-había preguntado la bruja, cuando se acercaba caminando a las rejas del colegio, cerca de Hogsmeade, donde se encontraba él esperando, después de que el Autobús Noctámbulo lo dejara.

-Tengo una carta de mi madre donde se explica toda la situación-respondió con suma tranquilidad.

-¿En serio? Me gustara verla-musitó ella, abriendo las rejas mediante la varita y haciéndolo a un lado para dejarlo pasar.- Ni una explicación del porqué dejaste el colegio.

-Todo viene en la carta.

-Eso espero ¡No entiendo como pudiste salir! Las entradas y salidas de Hogwarts están bastante bien vigiladas.

-Tuve suerte-respondió, encogiéndose de hombros ante la mirada ceñuda de la bruja.

-¡Estás castigado! Nunca un alumno había osado hacer semejante cosa ¡Escapar del colegio!

-Debí de haberle informado…

-¡Por supuesto que debiste haberme informado! Con la actual situación, es bastante peligroso andar por ahí…

-Soy un adulto técnicamente profesora McGonagall-le recordó, mientras caminaban de regreso al castillo.- Ya tengo diecisiete años.

-Pues te comportas como un niño ¡Sí, Blaise! Me oíste bien, como un niño-siguió hablando con severidad.- Dudo mucho que un alumno de primer año cometiera semejante falta.

Blaise puso los ojos en blanco y se mantuvo en silencio, dejando a la profesora recordándole el reglamento del colegio, los peligros del exterior (ante esto, había disimulado una sonrisa), las responsabilidades de un adulto y más bla, bla, bla.

Movió la cabeza, mejor hacía los deberes. Quien sabe cuando le pondrían su castigo o le dijeran cuanto sería la duración del mismo, podía ser una tarde al resto de los días que quedaban en el castillo.

/°/°/°/°/°/°/°

Llegó la cena, para alivio de la mayoría de los estudiantes, el primer día de clases finalmente había acabado, aunque seguramente después de cenar habría que hacer deberes.

Hermione se sentó en la mesa de Gryffindor, seguida de cerca por sus amigos, todos con un semblante serio que no le agradó en absoluto. ¿Qué le dirían? ¿De que hablarían?

Empezó a llenar su plato con ensalada, observando de vez en cuando a sus amigos, que se apresuraron también a llenar sus respectivos platos. ¡Hasta Ginny estaba seria! Esto no le gustaba, para nada.

-Bueno ¿De qué vamos a hablar?-habló ella, esforzándose por sonreír y viendo a cada uno de ellos.

Se voltearon a ver entre ellos, finalmente fue Ginny quien empezó a hablar.

-Es sobre tus padres Hermione.

La forzada sonrisa que había logrado se evaporó de inmediato ¿Sus padres? ¿Qué ocurría? ¿Acaso los habían encontrado? ¿Acaso estaban, estaban…muertos?

-¿Qué pasa con ellos?-murmuró, cruzándose de brazos y recargándose en la mesa.

Nuevamente, se veían entre ellos. Ella empezó a respirar agitadamente ¿Qué pasaba?

-¿¡Qué?!

Sus amigos le volvieron a prestar atención, Harry era ahora quien hablaba.

-Sabemos de tus padres.

-¿En serio? ¿Cómo están? ¿Quién se enteró?-dijo todo esto muy rápido, esperando ansiosa las respuestas.

-Nosotros no sabíamos nada hasta que llegamos a la madriguera-dijo Harry.- Te hubiéramos avisado antes pero…

-Fue complicado-intervino Ron, sin mirarla.- La orden tuvo que explicarnos varias cosas.

-Así es, ya sabes que no pueden comunicarse con nosotros fácilmente cuando estamos aquí, en Hogwarts-comentó Ginny.- Se pueden interferir los medios.

-Sí, sí ¡Eso lo entiendo!-dijo exasperada Hermione.- Pero ¿Qué saben de mis padres?

-Ellos están bien-le aseguró Harry.

-¿Cómo lo saben? ¿La orden los rescató de los mortífagos?

-No estaban secuestrados por los mortífagos-dijo Ginny con cautela, mirándola con seriedad.

Hermione no entendía ¿No habían sido secuestrado por mortífagos? Draco le había dicho que aquel lejano y terrible día, los mortífagos habían secuestrado a varios muggles, y todo apuntaba a que sus padres habían sido parte de las víctimas. El Profeta había hecho listas de las familias que vivían en aquella calle, y su familia, había estado marcada como desaparecida.

-No entiendo-susurró.

Se hizo un incómodo silencio, bastante incómodo porque Harry, Ginny y Ron no cesaban de mirarse y luego voltearla a ver.

-Hermione, esto va a ser difícil-explicó Harry.- Y tienes todo el derecho de…

-¿Difícil? Mis padres están bien ¡Lo acabas de decir!

Harry se calló y volteó a ver a Ginny y Ron, buscando apoyo.

-Lo que sucedió en Dartford, con los mortífagos…-Ginny hablaba, pero no parecía encontrar las palabras adecuadas.- La orden cree que pudo haber sido por tus padres.

-Pero, pero… ¡Ellos están bien! ¿No? Lo dijo Harry ¡Lo dijo!-seguía insistiendo, levantando la voz y haciendo que unos cuantos la voltearan a ver, pero no le importaba.

-Sabes que Voldemort va tras mí ¿No es así?-habló Harry.- Y como en años pasados ya hemos visto, las personas cercanas a mí están en peligro.

Hermione asintió.

-Antes de que ocurriera lo de Dartford…

-¿Sucedió algo más?-preguntó asustada.

Harry negó y siguió hablando.

-La orden se llevó a tus padres-dijo finalmente.- Ellos ni siquiera estuvieron presentes cuando ocurrió lo de Dartford.

-¿La orden se los llevó?-preguntó quedamente.- ¿Fue la orden del fénix?

Esto último lo había dicho en tono de voz bastante alto, pero no sólo eso, también denotaba la ira que empezaba a sentir.

Todo este tiempo, todos estos meses, todos esos días ¿Habían sido por nada? Lo que acababan de decirle no podía ser cierto.

-Es broma ¿No es así?-preguntó con severidad.- De acuerdo, son buenos actores. ¿Qué es lo que saben realmente de mis padres?

Las miradas que intercambiaron esta vez eran de aprensión y nerviosismo.

-Hermione, es verdad-dijo Ginny.- La orden se llevó a tus padres, pues preveían que algo como lo de Dartford pudiera pasar. Los mortífagos saben de tu amistad con Harry y de que…bueno, eres de padres muggles.

Hermione asintió, apretando fuertemente los labios y volteándolos a ver, a cada uno de ellos con ira.

-¿Por qué no me lo dijeron? ¿Por qué?-preguntó ella, sin molestarse en bajar la voz.

-No teníamos idea-aseguró Harry.- Hermione, en ninguna de las cartas que recibí…

-¿O será que aún no confían en mí? ¿Es eso?-no se había dado cuenta que se había puesto de pie, y varios estudiantes estaban volteando a verlos.

-Hermione ¡Por supuesto que confiamos en ti!-se apresuró a decir Ginny.- Lo de antes fue sólo una pelea.

-¿En serio? ¿Sólo eso? Fueron días ¡Semanas! Y como yo no puedo hablar con ustedes como les gustaría, no había necesidad de decirme sobre mis padres ¿No es así?

-Quisimos avisarte desde que supimos-intervino Ron.- Pero la orden no nos dejaba ¡Ya sabes como se ponen con eso de comunicarse!

-Se suponen que son mis amigos ¡Tenían que decirme!

Varias mesas estaban murmurando y señalando a la mesa de Gryffindor, donde Harry Potter y una de sus amigas estaban peleándose o eso parecía. Slytherin no era la excepción.

-¿Ya vieron? Nuevamente hay drama en Gryffindor-dijo Nott, señalando los asientos donde se encontraba todo el barullo.

Draco levantó la vista y observó la dirección que apuntaba, sí, Harry Potter y compañía discutían a gritos, aunque cierta persona era la que estaba gritando.

-¡¿Saben lo que sufrí por no saber de mis padres?! ¡¿Lo saben?! ¡No! Y ustedes no veían la urgencia de decirme algo ¿Verdad? Claro que las cosas hubieran cambiado si les hubiera ayudado con sus tareas y todo eso ¿No es así?

-Hermione ¡No sabíamos!-decía Ginny.- Nunca supimos mientras estuvimos aquí.

-Sí, claro. ¡No confiaban en mí! ¡Es obvio! Y todavía es así.

No dijo más y se marchó furiosa del Gran Comedor, la mayoría de los estudiantes siguiéndola con la mirada, mientras Harry y sus amigos se miraban con preocupación.

Finalmente, poco a poco todos volvieron a sus asuntos, y hubo el ruido de las conversaciones de siempre, aunque sin gritos.

La profesora McGonagall estaba bajando las escaleras de la tarima donde se encontraba la mesa de los profesores y se dirigió presurosa a la mesa de Gryffindor.

-Malfoy ¿A dónde vas?-preguntó Nott, cuando este de improviso se levantó de su asiento.

-Deberes-masculló él, alejándose con rapidez.

Aún en su mente rondaban los gritos de Hermione, unos gritos llenos de ira. Nunca la había visto tan enojada.

Era bastante probable que ella se encontrara en su sala común, pero había la posibilidad de que estuviera en la biblioteca. Sus amigos podían seguirla a la sala pero sería raro si fueran a la biblioteca.

No tardó en llegar, la bibliotecaria apenas levantó la vista de lo que estaba redactando cuando entró con rapidez. Asegurándose que no hubiera nadie cerca, abrió la puerta de la sección oscura y entró.

Sus pasos no hicieron ningún ruido, se sorprendió un poco al ver que en efecto, se encontraba donde siempre. No estaba llorando, estaba escribiendo fervientemente en un pergamino, extraño momento para hacer deberes.

-¿Hermione?

Ella volteó a verlo, parecía bastante enojada pero al ver que era él, se relajó un poco.

-Supongo que oíste todo ¿No?-constató ella, volviendo a prestar atención al pergamino.

-Sí, todo el colegio se enteró.

Hermione cerró los ojos por un momento y los volvió a abrir. Respiró profundamente y siguió escribiendo.

-¿Por qué estas tan enojada con ellos?

-Oíste ¿No es así?

-Sólo lo último.

-Es sobre mis padres-dijo ella, evitando su mirada.- Ellos sabían.

-¿Tus padres? Creía que…bueno, era probable que estuvieran secuestrados.

-Sí ¡Era lo más probable! Y en cambio, resultó ser lo contrario.

Draco frunció la frente, pero espero a que ella continuara.

-La orden, la orden del fénix se los llevó ¡Y todo este tiempo!-golpeó involuntariamente con su varita al pergamino, este no tardó en incendiarse.

Ambos observaron impasibles como se quemaba lentamente, quemándose primero las orillas, para que finalmente quedaran unos cuantos pedazos chamuscados y cenizas.

-Entonces ¿Todo este tiempo ellos lo supieron?-preguntó Draco, cruzado de brazos, recargado en una estantería.

-No lo sé-susurró ella, viendo los pedazos de pergamino despedazados y quemados que se encontraban en la mesa.

Draco volteó a verla y luego fijo la vista en el suelo lleno de polvo.

-Fue cruel ¿No es así? ¿Cómo pudieron hacerme esto? ¿Cómo?-murmuraba ella, subiendo el tono de voz.- Tan simple que me explicaran, que me dijeran…

-Supongo que tuvieron sus razones-comentó el chico, sin estar seguro de qué pensar.

-Mentir sobre ellos… ¿Tú como te sentirías si a ti te hubieran hecho esto?

-No diferente a como te sientes tú, tenlo por seguro.

Hermione cerró los ojos, reprimiendo las lágrimas de rabia y dolor que deseaban salir, esta situación no merecía lágrimas, no.

-Este día ha sido demasiado-constató ella.- De los peores días que he tenido, no es justo.

-No has sido la única ¿sabes?

Ella volteó a verlo.

-¿También algo malo te sucedió?

-Nott no ha dejado de fastidiar, Zabini regresó…

-Creí que había abandonado la escuela-comentó ella.- Las últimas semanas antes de las vacaciones, él ya no estaba.

-Sí, me lo encontré en el funeral de mi madre.

Se quedaron en silencio.

-Bueno, al menos ya sabes de tus padres-dijo él, encogiéndose un poco de hombros.- Ese es el lado bueno ¿No?

Ella asintió. Draco se acercó y tomo asiento junto a ella, tomando uno de los pedazos quemados de pergamino que quedaban.

Le empezó a dar vuelta entre sus dedos, observándolo con concentración, al menos eso aparentaba.

-¿Draco?-Hermione le tomó la mano, dejando caer el pergamino.

Él la volteó a ver, tomando también su mano.

-¿Qué piensas?-preguntó ella, en su voz ya no había ningún signo de enfado, sólo preocupación, preocupación por él.

-El espejo-murmuró quedamente, sin querer mirarla.

-¿Sucede algo con el?

Él negó y se levantó, soltando su mano.

-Nos veremos luego-se despidió, dándose la vuelta y alejándose.

Hermione no perdió tiempo, se puso de pie y lo siguió, a tiempo de alcanzarlo antes de que saliera de la sección oscura.

-¿Qué sucede?-preguntó ella, interponiéndose entre él y la puerta.

-No tienes que preocuparte por mis problemas.

-Tus problemas son mis problemas-afirmó ella.

Él la volteó a ver, los ojos un poco más abiertos que lo normal, pero de inmediato recuperó la compostura.

-No debería de ser así-dijo él, intentando avanzar, pero ella no se movió de la puerta.

-Me importas mucho, lo sabes-murmuró ella.- Y no me gusta verte así.

-Déjalo así, no importa-dijo con una forzada sequedad, intentando quitarla de en medio.

-Por supuesto que nos importa-arguyó ella.- ¿Qué es lo que sucede con el espejo, Draco?

Él negó y de nuevo intento apartarla, pero Hermione no cedía.

-No quiero hechizarte, quítate por favor-murmuró él, sacando su varita mágica del bolsillo de su pantalón.

-¿En verdad lo harías?-preguntó con un hilo de voz, mirándolo a los ojos, esperando una respuesta.

Draco la observó y bajó su varita. No, no podía hacerlo. Y si lo hiciera…no, simplemente no podía concebir la idea.

Hermione vio como la varita que hace momentos la apuntaba, ahora bajaba y volvía a un bolsillo del pantalón. Volteó a ver a Draco, se encontraba bastante serio y a la vez ¿Avergonzado? Eso parecía, porqué evitaba su mirada.

Acortó la distancia entre ellos y lo abrazó, volteó a ver su cara, pero él no quitaba la vista del suelo. Mordiéndose brevemente el labio, se acercó más, cerró los ojos y lo beso.

Al principio se sorprendió un poco, pero la sorpresa no duró mucho porqué también pronto él se encontraba besándola y acercándola más a él.

Estaban muy cerca, podían sentir el calor del cuerpo de la otra persona, pero el beso seguía.

Hermione ya había acomodado mejor los brazos en el cuello de Draco y él tenía sus manos en sus caderas. Empezaba a faltar el aire pero eso no importaba, ellos seguían besándose con intensidad.

Si eso era posible, se acercaron aún más. Pero finalmente tuvieron que separarse un poco para tomar aire. Se miraron a los ojos, quizás sorprendidos de ese no tan inocente beso.

-Además de sabelotodo, perfecta besando-comentó Draco con una sonrisita burlona.

Hermione se sonrojo un poco pero también sonrío.

Se separaron completamente, ambos sonriéndose.

-Buenas noches-dijo ella, acercándose a él y dándole un rápido beso en los labios.

Volvió a sonreírle y abrió la puerta, caminando rápidamente hacia la salida de la biblioteca, sin poder disimular la amplia sonrisa.

Seguramente todos quien la vieran pensarían que sufría de algún trastorno de personalidad, gritando furiosamente a sus amigos en el Gran Comedor para luego llegar a su sala común con una enorme sonrisa.

Pero es que ese beso…sin lugar a dudas era el mejor beso que jamás había recibido o mejor dicho dado. ¿Cuándo volverían a besarse de ese modo?

"De acuerdo ¡Basta! No debo de pensar eso" se decía ella, intentando inútilmente borrar la sonrisa, ni siquiera podía hacerla más pequeña.

Pronunció la contraseña a la Dama Gorda, quien se le quedo viendo con curiosidad pero la dejo pasar. No se fijo en los estudiantes que se encontraban en la sala, lo que menos necesitaba era encontrarse con sus amigos.

Subió casi corriendo las escaleras a su dormitorio, que afortunadamente se encontraba vacío, cerró la puerta fuertemente y llegó a su cama. Se sentó en ella, intentando tranquilizarse pero ¿Cómo era eso posible?

Se quedó observando la ventana bastante tiempo, con una sonrisa en sus labios.

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Pasaron unos cuantos días, Hermione ya hablaba un poco con Harry, Ginny y Ron, pero no se le había pasado del todo el enfado. Aún había comidas o cenas en las que ella no decía ni una palabra, inclusive mientras iban de camino a clase, Harry y Ron eran los únicos que conversaban.

Se le hacía tan injusto, tan cruel…y esta inconformidad no sólo era con sus amigos sino también con la Orden del Fénix. La próxima vez que viera a algún miembro, tendría unas cuantas palabras con esa persona. ¿Sabían lo que había pasado? No, nadie lo sabía, nadie podía haber sentido esa clase de dolor, nadie.

A excepción de una persona, alguien que todos estos meses de tortura había estado con ella y sí, había sentido lo mismo que ella o incluso peor.

Draco Malfoy.

Hermione se encontraba viéndolo, desde la mesa de Gryffindor. Era la hora de la comida, no sabía de qué hablaban sus amigos y ni le importaba, no tenía muchas ganas por el momento de conversar con ellos.

Había notado algo en él que la preocupaba, algo diferente. Las últimas veces que se habían visto ya no habían hablado como las otras veces, era ella quien acaparaba la mayor parte de la conversación, él únicamente escuchaba y de vez en cuando respondía o comentaba.

Y ella sabía la razón, era obvio, el espejo de Oesed.

Hermione no había vuelto a preguntar las razones de Draco para querer el espejo, no después de que él había dejado bastante claro que no hablaría del tema.

Pero tenía que saber, de una forma u otra.

Volvió a prestar atención a sus amigos, ya no hablaban. Decidió que era un buen momento para abordar un tema del que no había hablado antes.

-Y bien ¿Dónde se encuentran mis padres?-preguntó de la nada, como si fuera parte de lo que habían estado hablando momentos antes.

-No sabemos-contestó Harry.- Nadie nos dijo.

-¿Nadie?-se extrañó.- Pero ¿Cómo es eso posible? ¡Necesito saber donde están!

-Ellos están bien Hermione-aseguró Ginny.

-Pero ¿Acaso nadie de la orden se imaginó que yo querría saber donde se encuentran?

-Seguramente sí pero de todos modos no nos hablaron mucho de ello.

-¿¡Por qué no?! Son mis padres.

-Tranquilízate Hermione-le recomendó Ginny con una pequeña sonrisa.- No es necesario alzar la voz.

Ella asintió, respirando profundamente y cerrando momentáneamente los ojos.

-¿No saben dónde están?-volvió a preguntar, esperando quizás una respuesta diferente.

-Dicen que es información confidencial-comentó Ginny, poniendo los ojos en blanco, era evidente que ella desaprobaba eso.- Información que sería perjudicial si la conocieran mortífagos.

-Y ¿Ellos creen que ustedes van ir corriendo a decírselos?-dijo ella, poniéndose una mano en la frente.

Ginny se encogió de hombros y siguió comiendo. Hermione había perdido el apetito, lo único que faltaba era que la orden no confiara en ella, menudo problema. Pero tenía derecho a saber ¡Eran sus padres! Ella más que nadie tenía que saber.

Prefirió volver a la actividad anterior, observar a Draco.

Quien sabe por que le gustaba tanto verlo, no podía responder eso, quizás era simplemente por placer o porque a veces le resultaba difícil de creer todo lo que le había sucedido con él.

-Hace unos días, escuche a McGonagall hablar sobre un espejo-susurró Ginny.

-No creo que la profesora sea fanática de mirarse en el espejo-comentó Ron, tratando de ahogar una risa.

Hermione prestó atención a la conversación. ¿Espejos? No muchos platicaban de ellos en charlas ¿O sí?

-Debe de ser el espejo de Oesed ¿Qué otro?-dijo Harry.- Además, Dumbledore me habló de el.

-Claro, en primer año-intervino en la conversación Hermione.

Sus amigos la voltearon a ver, no esperaban que participara en la conversación, una plática que no tenía nada que ver con sus padres.

-Así es-habló Harry, luego de voltear a verla.- Pero también hablamos el año pasado sobre eso.

Ron y Hermione intercambiaron miradas, Harry había sido algo reservado en cuanto a las clases particulares que había recibido de Dumbledore, sólo había dicho unas cuantas cosas de unos hechizos e información sobre ciertas criaturas, nada muy relevante.

-Entonces ¿Te habló del espejo de Oesed? ¿De verdad?-Hermione no podía creer lo que oía, quizás el espejo era mucho más importante de lo que ella se imaginaba.

-Sí, me habló de sus demás propiedades-respondió Harry en voz baja, asegurándose de que nadie aparte de ellos lo escucharan.- No sólo te muestra lo que más deseas.

Hermione por supuesto, sabía bastante más que sólo eso, pero no era buen momento para revelarlo, además, había prometido que no hablaría con nadie sobre este tema.

-¿Qué otra cosa hace?-preguntó Ginny con curiosidad.

-Dumbledore me explicó que su creador fue un nigromante, por lo que podía tener propiedades…

-Oscuras-completo Hermione, Harry asintiendo.

-¿Nigromancia?-susurró Ginny.- Pero eso es…

-¿Cómo los Inferi?-añadió Ron, también intrigado con lo que estaban hablando.

-No exactamente-dijo Harry, luego volteó a ver a Hermione.- Supongo que tú sabes que es ¿No?

Ella asintió.

-¿Podrías explicarles?

Ella volvió a asentir antes de aclararse la garganta y empezar a hablar.

-Los Inferi son cadáveres reanimados por magia oscura, mientras que la nigromancia, se supone que es el contacto con los muertos.

-¿Hablar con ellos?-preguntó Ron, sin entender del todo.

-Supuestamente, hablar con ellos de forma creo que espiritual y conseguir información.

Ron y Ginny se quedaron en silencio, asimilando lo que acababan de escuchar.

-Pero ¿Eso es posible?-preguntó Ginny, nunca había escuchado de magia semejante y no le sorprendía que fuera algo oscuro y siniestro pero ¿En verdad existía?

-No estoy seguro, Dumbledore no quiso hablar mucho de ello-respondió Harry.- Me dijo que era magia muy oscura y a la vez extraña, quien sabe si funcione.

-¿Cómo fue posible que ese espejo fuera creado por un nigromante?-inquirió Ginny.

-Bueno, si te muestra lo que más desea…-Harry no completó la frase, los demás entendieron de inmediato.

En el espejo de Oesed, Harry había visto a sus padres.

-Pero tú no hablaste con ellos ¿No es así, Harry?-dijo Ron.

-No, me hubiera gustado pero no. Sólo los veía.

-Vaya, ¿Creen que la orden sepa eso del espejo?-preguntó Ron.

-Es probable-respondió Ginny.- Cuando escuche a McGonagall hablar de ese espejo, parecía bastante ansiosa por saber algo de el.

Todos volvieron a guardar silencio, cada quien meditando sobre el espejo, un espejo que resultaba ya no tan inocente como parecía.

Entonces, alguien dio un vistazo al reloj y se levantaron de la mesa. Sería mejor que discutieran eso después si no querían llegar tarde a clase.

-Quien fuera a imaginar que ese espejo fuera malo ¿No?-decía Ron, mientras caminaban hacia las mazmorras para clase de pociones.- Digo, me veía tan bien como capitán de Quidditch…sin ofender Harry.

El aludido movió la cabeza y antes de poder añadir algo más, entraron a la mazmorra justo a tiempo, cuando Slughorn empezaba a cerrar la puerta.

-¡Harry, amigo mío! ¡Y la señorita Granger! Pasen, pasen-y como era de esperar, Ron fue ignorado, aunque esta vez sólo se limitó a hacer una mueca.

Tomaron sus asientos junto a Ernie McMillan, el único Hufflepuff que tomaba clases de pociones de séptimo año.

-Hoy haremos una poción muy interesante-dijo Slughorn con tono teatral.- Una poción que puede ser de mucha ayuda o una completa desgracia, dependiendo de las circunstancias.

Como siempre, todo el grupo prestaba atención a lo que decía, parecía como si la primera clase con él se estuviera repitiendo de cierto modo.

-Haremos una poción ilusoria-explicó, esta vez con un tono más serio.- Las pociones ilusorias tienen sus ventajas y desventajas ¿Señorita Granger?

Hermione no tardó en responder, con una sonrisa.

-Las ilusiones de esta poción pueden ser benignas o desagradables para quien la bebe-habló con claridad.- Eso depende de la finalidad del creador.

-¡Excelente! Veinte puntos para Gryffindor-dijo Slughorn, sonriendo ampliamente.- Como entenderán, semejante poción es muy complicada de hacer.

Los alumnos se movieron incómodos en sus asientos, eso no sonaba nada bien.

-Por lo que dedicaremos una semana completa a realizar esta poción-dijo el profesor, acercándose a su escritorio para tomar asiento.- He decidido que será mejor si realizan esta poción por parejas.

Hubo uno que otro bufido, el grupo ya se esperaba lo que venía.

-Además, será interesante que trabajen con alguien diferente de quienes están acostumbrados, servirá también para fomentar la unión en las casas.

La mayoría de los alumnos fruncieron la frente o levantaron una ceja, escépticos ante lo que acababa de decir.

-Aquí tengo una lista-dijo, moviendo varios pergaminos.- ¡Aquí está! A ver, Terry Boot trabajará con Ralph Weasley, digo Ron.

-No me tocó tan mal-murmuró este último. Harry y Hermione, junto a los demás, siguieron esperando algo tensos las otras parejas.

-Harry Potter con Blaise Zabini-siguió hablando, ignorando los gruñidos o murmullos de descontento.- Ernie McMillan estará con Theodore Nott, Hermione Granger con Draco Malfoy…

Hermione volteó a ver a Draco con sorpresa, no podía creer que acabaría trabajando con él para la poción. Draco también la miró, pero a diferencia de ella, con aprensión.

-Y el joven Michael Corner con Stephen Cornfoot-dijo los últimos nombres, dejando el pergamino a un lado.- Bueno, busquen la poción en su libro y vayan por los ingredientes ¡No pierdan tiempo!

De mala gana, los estudiantes se pusieron de pie y se fueron a sentar con quien les había tocado, todos parecían bastante malhumorados, excepto unos cuantos.

-¿Vamos por los ingredientes?-murmuró Draco cuando fue a tomar asiento junto a Hermione.

Ella asintió y se puso de pie, Draco siguiéndola. Ninguno de ellos habló, se limitaron a comprobar que tenían los ingredientes necesarios, que no faltaba ninguno y volvieron a su mesa.

Hermione encendió el fuego para el caldero y busco las primeras instrucciones en el libro, sin voltear a verlo. Se sentía extrañamente nerviosa, sintiendo mariposas en el estómago ¿Qué le pasaba?

-Vaciare yo los aguijones de Billywig-habló Draco, tomando una botellita de cristal del lado de Hermione, mientras se inclinaba a tomarla, susurró.- Y tranquilízate, nadie te va a morder.

-Sí, sí-murmuró ella, aún sin voltear a verlo, leyendo el siguiente paso.

Busco entre los frascos que tenía la Coclearia, y aprovechó para dar un vistazo a los demás estudiantes. Todos estaban enfrascados en los libros, pesando ingredientes en las balanzas o poniendo estos mismos en el caldero con sumo cuidado, nadie prestaba atención a los demás.

El profesor Slughorn se paseaba por la mazmorra, resolviendo dudas o dando consejos, revisando la cantidad de algunos ingredientes, etc.

Prestando atención a su caldero, vio que Draco ya había puesto las tres gotas necesarias de la Coclearia y leía las instrucciones.

-Yo iba a vaciar la coclearia-susurró ella, evitando todavía su mirada.

-Pues estabas tan entretenida mirando a los demás que decidí hacerlo mejor yo mismo-habló tranquilamente el chico.- Y haz el favor de prestar atención, no voy a hacer la poción yo solo.

-¡Claro qué no! Yo también colaborare.

-Eso espero ¿Quieres darme los colmillos de serpiente machacados?

Así paso la clase, entre algún que otro breve intercambio de palabras, específicamente sobre los ingredientes y las instrucciones a seguir, nada más.

-Bueno chicos, ya es hora de que pongan sus pociones en frascos, mañana seguiremos trabajando.

Los alumnos asintieron y traspasaron la pócima a frascos que el profesor había acabado de repartir, limpiaron rápidamente sus mesas y se apresuraron a salir.

Hermione salió de la mazmorra junto a Harry y Ron, relajada de que por fin se hubiera terminado la clase.

-¿Qué tal estuvieron sus parejas? Terry sabe de pociones afortunadamente-decía Ron, mientras se alejaban.

-Zabini no es la gran cosa-murmuró Harry.- Se limitaba a pasarme los ingredientes.

Hermione no comentó nada y se despidió de ellos, tomando una ruta diferente para ir a su clase de Runas Antiguas.

En esa clase de pociones, Draco había hablado más que los últimos días que se habían reunido en la biblioteca y eso no le hacía ninguna gracia.

Lo había visto bastante pensativo, demasiado quizás.

La clase de Runas Antiguas pasó rápidamente, y de pronto, se encontraba ya de camino hacía la biblioteca. No tenía muchas ganas de ir a cenar, podía esperar un rato más así que sería mejor si aprovechaba el tiempo.

Entró a la biblioteca, que como esperaba, se encontraba bastante solitaria. Se acercó a las estanterías de Aritmancia, buscó un libro y se puso a hacer su tarea. Tuvo que usar varios pergaminos, porqué cometió bastantes errores por falta de concentración.

Con un suspiro, finalmente enrolló el pergamino con su tarea hecha correctamente. Se cruzó de brazos y se puso a observar su alrededor. El silencio era absoluto, no se escuchaba ni una pisada o el rasgueo de alguna pluma.

-No creo que vayas a encontrar algo sobre el espejo aquí-dijo una voz masculina.

-¡Cállate! Nunca se sabe, además, seguramente habrá algo en la sección oscura-replicó otra voz, también de un chico.

Se escucharon unos cuantos pasos y el chillido de la puerta de mencionada sección.

Hermione, en otras circunstancias no los habría seguido pero sentía una viva curiosidad por saber quienes estaban interesados en el espejo, ya sabía que no hablaban de cualquiera sino del Espejo de Oesed.

Se levantó de su asiento y caminó hacia la puerta de la sección oscura, con un toque de varita, se las arregló para que la puerta no hiciera ni un ruido y entró.

Las voces se le hacían conocidas, ya las había escuchado alguna vez pero ¿Cuándo?

Caminó lentamente, con la varita apretada fuertemente en su mano derecha.

-No hay nada ¿Ves? Ni un solo libro de espejos-se ufanó una voz.

-Tiene que haber algo ¡Tiene!-decía la otra voz con ira, se escuchaba como se ponían con rudeza algunos libros en una mesa.

-¿Por qué no pruebas la sección de adivinación, Nott? Por lo que he oído, en esa clase utilizan espejos también.

-No suena mal-aprobó Nott.

Los pasos empezaron a acercarse a Hermione, quien se apresuró a salir de la sección oscura y llegó a tiempo de parecer enfrascada buscando algún libro en la sección de Criaturas Mágicas.

Los dos chicos pasaron a su lado, sin prestarle atención. Ella los reconoció con darles un reojo, por supuesto, eran Theodore Nott y Blaise Zabini, iban a la misma clase de pociones con ella.

Los siguió en cuanto desaparecieron de su vista, la sección de adivinación estaba muy cerca de la de aritmancia, por lo que se sentó en su mesa de trabajo, quizás escucharía más.

-¿Quieres aprender a leer las hojas de té?-preguntó Zabini.

-Sigue molestando y tu futuro cercano no será nada bueno, Blaise.

Zabini soltó una risa apagada.

-No necesito saber leer las bolas mágicas como para saber que estarás en aprietos, no tienes el espejo.

-Lo tendré, de un modo u otro.

-¿En serio? Tú mismo lo dijiste, Draco no pudo darte nada de utilidad.

-Me dio un nombre, eso fue lo único.

-¿Y te ha servido?

-No-aceptó a regañadientes.- No hay nada de ese tipo en esta biblioteca y los mortífagos no parecen saber de él.

Hermione no podía creer lo que escuchaba ¿Acaso Nott era mortífago? Porqué, no entendía de que otro modo podía comunicarse con ellos.

-Bueno, quizás sea hora de utilizar otros recursos, como el callejón Knockturn.

-Lo dudo, son pocos los que saben del Espejo de Oesed y aún más escasos quienes conocen sus propiedades ocultas.

Hubo un silencio, un murmullo que Hermione no alcanzó a escuchar, de nuevo se escucharon pasos. Los dos Slytherins pasaron a su lado y luego salieron de la biblioteca.

Hermione recogió rápidamente sus cosas, devolvió precipitadamente los libros que había usado a sus estanterías correspondientes y salió deprisa de la biblioteca.

Necesitaba hablar con Draco, pues le gustara a él o no, ya era hora de saber cual era su interés en el Espejo de Oesed, un espejo que interesaba a la Orden del Fénix al parecer por lo que había escuchado de sus amigos y Nott ¿Qué tenía que ver en esto?

Además, este último había mencionado a Draco.

¿Qué era lo que él no le estaba diciendo sobre ese espejo?