Hola a todos! Antes que nada, una enorme disculpa. Sé que deje abandonado el fic por muchos meses, pero la escuela, falta de tiempo e inspiración tuvieron la culpa. Qué pena siento, la verdad, porqué todos ustedes quienes leen el fic, quienes me dejan review...son increíbles, siempre mostrando interés en la historia. Una enorme y sincera disculpa. Aquí dejo un nuevo capítulo que espero pueda compensar mi daño. Respuesta a los reviews del capítulo pasado:
luna-maga: Muchas gracias x tu review, espero que la historia siga siendo interesante después de este laaargo tiempo. ;)
Giselle Lestrange: Gracias kmo siempre x tu review! Prdón que me haya tardado tanto en actualizar. Los besos...sí jeje, son partes muy bonitas de escribir :) Las respuestas a tus preguntas, sobre los libros de espejos que McGonagall se llevo verás en este cap lo que piensan sobre ello. Las intenciones de Draco con el espejo se veran reflejadas un poco en este cap, en el sig. ya lo veremos a mayor profundidad. Y sobre lo que hará Hermione...bueno, eso lo veremos un poko más adelante.
Rochelle Kuchiki: Gracias por dejar review! Sip, Hermione empieza a sospechar de las intenciones de Draco con el espejo, veremos como esto afectara su relación. ;)
Maruuchiss: Gracias x tu review. Me da mucho gusto que la historia t este gustando. Es buena opción la que me pones ¿sabes? ya veremos que sucede luego. :)
Las actualizaciones seran ahora más seguidas (no son promesas falsas, ahora sí es en serio) por lo que espero que este fin de semana pueda volver a actualizar. Espero que la historia les siga interesando, de nuevo, una disculpa por el atraso. Gracias por leer y dejar reviews, me hacen muy feliz :)
Este capítulo está dedicado a...ti, por estar leyendo y espero puedas dejarme un review ;)
Recapitulación de lo que ha pasado...(por si no se acuerdan, no los culpo jeje)
Fin de vacaciones navideñas. Draco y Hermione se quedaron en Hogwarts debido a sus situaciones personales (muerte de la madre de Draco, desaparición de los padres de Hermione). Hermione se entera que la Orden ocultó a sus padres todo este tiempo, Zabini regresa a la escuela para sorpresa de los Slytherins, especial Nott. Hermione y Draco hablan de los sucesos recientes. Pasan días, Hermione ve a Draco diferente, sabe que tiene que ver con el Espejo de Oesed pero él no habla al respecto. Para sorpresa de ella, sus amigos empiezan a hablar de ese espejo y se entera que lo busca la Orden del Fénix. Un día que está en la biblioteca, Hermione escucha a Zabini y Nott hablar de un espejo, además de nombrar el nombre de Draco. Sabe que él le oculta algo y decide averiguar qué es.
Bueno, nos estaremos leyendo muy pronto. Gracias por leer :)
Cap XXXI: Sospechas y planes
Clase de Pociones.
Una oportunidad que buscaba Hermione, pero también significaba un riesgo, uno muy grande.
El día anterior, ya no había podido hablar con Draco por lo que cuando, caminando junto a Harry y Ron a la mazmorra donde se impartía la clase, se acordó que su pareja para la preparación de la poción era él, se alegró un poco.
Slughorn inició la clase repartiendo los frascos con las pociones y animándolos para que mantuvieran el buen trabajo, al parecer estaban haciendo correctamente la poción.
Hermione tomo esta vez la delantera, empezando a pesar ciertos ingredientes en su balanza, cuidando la cocción de la pócima…
Todo esto no paso desapercibido a Draco, quien se preguntaba que ocurriría para que Hermione estuviera tan diligente en lo que se refería a su trabajo, el día anterior apenas si había revuelto algunos ingredientes.
Decidiendo que aprovecharía la buena disposición de ella, también empezó a pesar los ingredientes en su balanza y a leer las instrucciones, de vez en cuando mirándola de reojo.
-Me parece que hasta el momento, todo va bien-comentó ella, avivando un poco más el fuego con su varita.
-Sí, eso parece-respondió él. ¿Dónde habían quedado los nervios del día anterior?
Se volvieron a quedar callados, revisando su poción cada pocos minutos y vaciando otros ingredientes.
-Señorita Granger y Señor Malfoy ¿Cómo van?-preguntó Slughorn cuando se acercó a ellos.
-Todo bien profesor-respondió Draco.
-¡Muy bien! Sigan con el buen trabajo chicos-y se alejó, esta vez para ver la poción de Ron y Terry.
-Tenemos muchas cosas de las que hablar-murmuró Hermione.- Y cosas muy importantes.
Draco la volteó a ver unos momentos antes de volver a fijar la vista en unos frascos.
-¿Qué cosas?-susurró.
-El espejo de Oesed.
Draco apretó demasiado un frasco, haciendo que este se rompiera y el polvo que contenía se fuera al suelo.
Maldiciendo en voz baja, volteó a ver a los demás, específicamente a Nott y Zabini, no, nadie parecía haber visto o escuchado nada.
Limpió todo con un movimiento de varita y volteó a ver a Hermione, quien tenía su atención puesta en algo más, su mano.
Había sangre por los pedazos de vidrio que se habían enterrado al apretar con fuerza el frasco de cristal.
-D-Draco-murmuró ella, extendiendo su mano.
Él negó en silencio, ella retiró su mano, observándolo con aprensión. Tomando su varita con la otra mano y unos cuantos toques, logró cerrar la herida y luego de otros movimientos, la sangre se limpió.
Se quedaron viendo por unos segundos, antes de que él volviera a concentrarse en el libro de pociones.
-No vuelvas a hablar sobre eso-dijo Draco en un hilo de voz.- Menos aquí.
Ella asintió y volvió también a prestar atención a lo que estaban haciendo, no volvieron a hablar por el resto de la clase.
-Hablaremos luego-dijo Draco mientras guardaba su libro en su mochila, después de que volvieran a dejar su mesa ordenada.
Hermione murmuró un débil "Sí" que el muchacho apenas logró escuchar, pues ya se alejaba en compañía de sus amigos.
/°/°/°/°/°/°/°
-Bellatrix, ya era hora-dijo el Señor Tenebroso, cuando la mortífaga se hizo presente ante él.
-Usted disculpe amo-dijo ella, después de una reverencia.- Pero estábamos preparando el entretenimiento de esta noche.
-¡Crucio!-y la bruja se retorció en el suelo en medio de gritos aterrorizantes que se interrumpieron bruscamente como igual habían iniciado.
-El entretenimiento se puede conseguir a todas horas y en cualquier momento, Bella-explicó su amo.- No hagas más excusas patéticas.
La bruja tenía los ojos llenos de lágrimas y se limitó a asentir a todo lo que decía el Señor Tenebroso.
-Ahora ¿Qué tal está Scrimgeour?
-Una marioneta de la que usted controla los hilos, señor-contestó la bruja con admiración y respeto.- Nadie sospecha en el ministerio.
-Era de esperar ¿Ya te deshiciste de la reportera?
-Aún la tenemos prisionera, creemos que puede sernos de utilidad después de igual modo.
-Utilízala hasta el último momento necesario, después no quiero saber nada más de ella.
-Como usted ordene.
-Quita protección al castillo de Hogwarts, haz que Scrimgeour lo ordene.
-Pero, señor, cuando la prensa se entere…
-Tienes a esa reportera ¿no? ¡Úsala!
-Como usted diga-aceptó la leal mortífaga, retirándose de la habitación después de presentar una última reverencia a Lord Voldemort.
/°/°/°/°/°/°/°
-Y ¿Cuándo aprendiste a curar heridas?-preguntaba Hermione a Draco, en esa misma tarde, reunidos como era de esperarse, en la biblioteca.
Hermione se las había tenido que arreglar para poder interceptar al chico en cuestión en los pasillos, sin que se notara demasiado sospechoso. No había sido fácil pero lo que importaba, es que finalmente podrían hablar.
-Después de que tu amigo San Potter me hiciera su maldición extraña-contestó el chico no sin frialdad.
Hermione se le quedo viendo, simplemente asintiendo. ¿Qué demonios estaba pasando con él? Hace mucho tiempo que no le hablaba con frialdad, mucho tiempo.
Draco no parecía nada interesado en seguir conversando, tomando notas de un libro de transformaciones que tenía en la mesa.
Hermione se mordió el labio ¿Y ahora como se suponía que le preguntara del Espejo? Las frases optimistas que se había dicho momentos antes de entrar a la biblioteca parecían haberse esfumado en la nada.
-¿Qué te molesta?-preguntó en un hilo de voz, su garganta no parecía querer aclararse.
El muchacho la volteó a ver por unos instantes, sus ojos sin delatar ni un solo pensamiento que podía estar cruzando su mente.
-Nada-respondió él con la indiferencia de la que era experto.
Eso fue suficiente para Hermione, si antes tenía sus dudas, ahora estas parecían haberse multiplicado infinitamente.
-Escucha Draco, no entiendo que diablos te esta molestando-habló ella, un tono exasperado en su voz.- Si no es de mi incumbencia, de acuerdo, lo respeto pero necesito respuestas.
Esta vez, ni una mirada le otorgó.
-Háblame del espejo de Oesed-pidió ella.- Por favor.
-Ya sabes bastante de ese espejo ¿Para que quieres saber más?
Hermione respiró hondo, bueno, al menos ya estaba hablando con el tono de siempre, ya sin frialdad ni nada, eso era un avance.
-Porqué he escuchado mucho de el últimamente-contestó ella con toda sinceridad.
Draco esta vez sí la volteó a ver, dejando por un momento su pluma en la mesa.
-Explícate.
-Para empezar, mis amigos hablan de el-notando la mirada del chico que cambiaba, se apresuró a añadir.- Pero yo no les dije nada, descuida.
Él asintió, esperando que continuara.
-Por lo que entiendo, la orden del Fénix busca este espejo-prosiguió, luego de aclararse un poco la garganta.- Y por lo que ellos me estuvieron diciendo, saben que su creador es un nigromante.
En este punto, esperó una respuesta del chico pero él se limitó a asentir otra vez.
-Sabemos que McGonagall es parte de la orden-dijo ella.- Y tú y yo recordamos a la perfección que ella retiró supuestamente los libros de espejos de la biblioteca.
-Así es-habló finalmente Draco.
-¿No crees que algún día se dará cuenta que no son los libros verdaderos?
-Por supuesto que en su momento se dará cuenta pero también es probable que no sea así.
-Explícate-pidió ella, usando la misma palabra que él.
-Bueno, si la orden no tuviera suficiente información sobre el espejo, claramente necesitarían los libros.
-Entonces, tú crees que…
-La orden sabe suficiente del espejo como para saber en que lugares buscar, sin necesidad de ellos-explicó.- Es muy probable que sepan mucho más del espejo que nosotros.
Hermione asintió, sopesando la posibilidad.
-Así que por los libros, no tenemos que preocuparnos-afirmó Draco.
-Tienes razón-murmuró ella.
Draco volvió a enfrascarse en su tarea de transformaciones, sin decir más. Hermione lo observó por unos minutos antes de volver a hablar.
-Pero también escuche a hablar a alguien más sobre el espejo-musitó ella.- Y creo que ellos son quienes mas me…inquietan.
-¿Ellos?-preguntó extrañado el Slytherin.
-Sí, Theodore Nott y Blaise Zabini.
Draco se quedó estático, definitivamente no esperaba oír esos nombres.
-¿Qué…qué oíste?-preguntó él, poniendo toda su atención en ella.
Hermione ahora se sentía mucho más nerviosa, sobretodo porqué Draco parecía bastante ansioso por saber lo que ella sabía.
-Estaba yo en la biblioteca-empezó a hablar.- Entonces escuche voces que hablaban de un espejo, y…para hacer esto corto, Nott estaba buscando libros de espejos en la sección oscura.
-¿Qué más?-preguntó impaciente, debía de haber mucho más que eso.
-Zabini parecía bastante divertido de que no encontrara ningún libro así que luego fueron a la sección de adivinación pero tampoco encontraron nada. Ahí fue cuando mencionaron tu nombre.
Esta vez, Draco no pudo ocultar tan bien su sorpresa como veces anteriores.
-¿Mi nombre?
-Sí, Nott decía que lo único útil que le ha habías dicho había sido un nombre y no se necesita ser un genio para saber que estamos hablando del nigromante.
Draco calló, pensando en lo que acababa de escuchar. Así que Nott empezaba a desesperarse por no saber mucho del espejo, tanto como para aceptar la ayuda de Zabini, a quien antes no le importaba en absoluto.
-También dijo que los mortífagos no sabían nada de el-habló Hermione, interrumpiendo los pensamientos del chico.- Y eso me hace pensar que posiblemente él sea un mortífago.
Draco volteó hacía otro lado, ya nada deseoso de hablar del tema. Antes había pensado que nunca habría necesidad de hablar sobre sus intenciones del espejo con ella pero ahora no parecía haber una salida, no de momento.
Podía levantarse y salir de la biblioteca, sin hacerle el menor caso. Pero esto obviamente haría sospechar más a la chica y conociendo su perseverancia, no lo dejaría en paz hasta que consiguiera lo que quería.
-Así que como veras, necesito respuestas-afirmó ella, mirándolo intensamente.
-Es obvio que McGonagall retiró por eso los libros-dijo en un hilo de voz.- Debía de saber que algún alumno intentaría buscar información del espejo.
-Pero ¿Por qué no lo hizo antes? ¡Nosotros pudimos leer esos libros!
-Porqué no obtuvo antes esa información ¡Por eso! Debe de haber alguien dentro de los mortífagos que le informe de todo lo que está pasando.
Hermione se quedó en silencio, asimilando lo que acababa de escuchar.
-Entonces ¿Es verdad? Nott es un mortífago-dijo incrédula.
-Sí, es un mortífago-afirmó Draco, viendo como Hermione reaccionaba.- Al igual que Zabini y otros más.
Hermione puso una mano en su frente y tragó saliva, era información que no se esperaba, Nott tal vez pero ¿También Zabini? ¿Y quienes eran los demás? ¿Draco estaría entre ellos?
-Pero ¿Por qué te menciono? Eso no… ¿Qué tiene que ver contigo?
Draco evitó su mirada, dudando por un momento si debería seguir respondiendo, a veces era mejor no saber…
-¿Draco?
-Nott me preguntó sobre el espejo y decidí hablarle sobre su creador, sólo eso.
-¿Enserio?-preguntó ella, desconcertada un poco con la respuesta, había esperado algo más…diferente.
-Así es, fue lo único que le mencione sobre el espejo.
-Ah, vaya.
-Bueno, tengo que hacer otras cosas-habló él, poniéndose de pie.- Supongo que te veré luego.
-Espera-dijo ella, tomando una de sus muñecas y sujetándola con fuerza.- Todavía hay más de que hablar.
-Por supuesto que no-contestó él con brusquedad.- Ahora déjame ir.
-Tienes que decirme-decía ella, poniéndose también de pie.- ¿Por qué quisiste encontrar el espejo?
Él no respondió y quitó la mano de Hermione de su muñeca izquierda sin mucho esfuerzo. La volteó a ver una última vez antes de alejarse caminando apresuradamente, quien sabe si ella como la última vez lo seguiría.
No, no lo siguió. Manteniendo su postura de siempre, no tardó en salir de la biblioteca y dirigirse a su sala común. Si de algún modo ella trataba de buscarlo, ahí no podría llegar, jamás podría.
Siempre era mejor no saber, siempre.
Y a veces, no.
/°/°/°/°/°/°/°
Harry, Ron y Ginny se encontraban en la sala común, en uno de esos extraños días en los que los deberes parecían no multiplicarse. Estaban platicando de Quidditch, aunque de vez en cuando interrumpían la conversación y volteaban a ver a Hermione, quien también se encontraba en la sala común.
Estaba sentada en una mesa cerca de una ventana, rodeada de libros y pergaminos, haciendo como era de suponer, tarea.
No es que hubiera algo de raro en ese hábito, pero al menos los últimos días sí habían sido algo diferentes.
Hermione había estado muy callada, no participaba tanto en clase para sorpresa de profesores y compañeros y lo que era peor, tenía un aire de angustia que nada ni nadie parecía poder quitar.
Ahí la veían, trabajando afanosamente en sus deberes en los que seguramente obtendría altas calificaciones, aunque dudaban que estuviera trabajando tan duro sólo por eso.
-¿No te ha querido decir nada Ginny?-preguntó por enésima vez Harry, en una de esas interrupciones en que volteaban a verla.
-Lo de siempre, estrés por la escuela y deberes-respondió ella, cruzándose de brazos.- No deberíamos ya de insistir, es obvio que no nos dirá nada.
-Y si…bueno, cabe la posibilidad de que diga la verdad-intervino Ron, esquivando las miradas sorprendidas de Harry y Ginny.- No sería la primera vez que algo así sucediera.
Ellos sopesaron la posibilidad, quizás después de todo fuera verdad lo que decía Ron, el estrés de la escuela en verdad podía llegar a afectar a Hermione, tenían de ejemplo su tercer año en la escuela, cuando ella había tomado más materias de lo normal.
-Supongo que puede ser estrés-admitió con pesar Harry, inseguro de que pensar, volteando a ver a su amiga quien parecía muy concentrada y preocupada por sus deberes.
Sus tres amigos la observaron por otro rato antes de volver a resumir su plática de Quidditch, fue buen momento para voltearse, así no notarían una lágrima que resbalaba por el rostro de ella.
/°/°/°/°/°/°/°
Draco se encontraba en su sala común, un lugar en el que hace bastante tiempo no acudía, siempre era el dormitorio o algún otro lugar, pero nunca la sala común, demasiadas personas para su gusto.
Se encontraba sentado en un sillón cercano a la chimenea, nadie más se encontraba sentado cerca de él, su expresión facial no era muy amigable que digamos.
-Tienes que decirme-decía ella, poniéndose también de pie.- ¿Por qué quisiste encontrar el espejo?
No era el momento para recordar eso.
-Entonces ¿Es verdad? Nott es un mortífago-dijo incrédula.
Y mucho menos, de volver a oír en su mente su voz extrañada, donde al fondo había miedo, temor…
-Y bien Draco ¿Para que querías vernos?-preguntó Zabini, sacándolo de sus pensamientos, acompañado de un misteriosamente callado, Nott.
-Es simple-respondió él.- ¿Cuándo será la siguiente reunión de los mortífagos?
Zabini y Nott se voltearon a ver, antes de que el primero respondiera.
-Posiblemente dentro de una semana o menos-contestó finalmente.- ¿Por qué quieres saber?
-Quizás…quizás vaya a hablar con el Señor Tenebroso-dudó por una fracción de segundo, pero de inmediato recuperó la seguridad.
De nuevo, los chicos se voltearon a ver, Nott habló.
-¿Qué quieres hablar con él? ¿Te nos vas a unir?-preguntó con desdén.
-Él seguramente podrá decirme algo que sé ustedes no podrían-aseguró, poniéndose de pie.
Nuevamente, intercambio de miradas.
-¿Y eso qué es?-inquirió Nott.
-El maldito bastardo que asesinó a mi madre.
Zabini palideció un poco y volvió la vista a otro lado, Nott se sorprendió un poco antes de soltar una carcajada.
-No lo encuentro gracioso Theodore-musitó Draco con frialdad, viendo el fuego crepitar la chimenea.- ¿O tengo que recordarte que el Lord en persona asesinó a tu madre?
La carcajada cesó de inmediato, y la atmósfera se volvió tensa. Incluso parecía que las risas y conversaciones de los demás Slytherins parecían apagarse un poco.
-No te metas en lo que no te concierne Draco-respondió el chico, formando puños.
-Lo mismo digo, Theodore.
-El Señor Tenebroso no está contento contigo Draco, no esperes un recibimiento de brazos abiertos.
-Y por lo que tengo entendido, posiblemente caerás muerto en la siguiente reunión.
-Lo de tu madre fue un castigo-susurró.- Un castigo.
-Igual el asesinato de tu madre fue un castigo para tu padre-le recordó con suma frialdad el chico.
Parecía un concurso de miradas, quien miraba al otro con más ira y frialdad de lo que los ojos eran capaces, y al parecer, Draco estaba resultando ganador, una media sonrisa en su gesto.
-Es cierto-respondió Nott, alejándose unos cuantos pasos.- Pero, el asesinato de tu madre…fue un castigo por partida doble.
Y antes de que Draco pudiera añadir o comentar algo más, se marchó precipitadamente de la sala común. Zabini subió las escaleras a su dormitorio, no quería estar con Draco ni un segundo más, la tensión y la culpa se lo estaban carcomiendo.
Draco, ahora con el gesto impasible, se dejo caer en el sillón en el que había estado sentado momentos antes, concentrando la vista en las llamas de la chimenea.
-Pero, el asesinato de tu madre…fue un castigo por partida doble.
No podía ser cierto, no podía. Un castigo doble, un castigo para su padre y para ¿Él? Pero ¿Por qué? No tenía sentido, no podía tenerlo.
Aunque de nuevo vinieron recuerdos a su mente, recuerdos del año pasado, recuerdos…
-Draco, has de sentirte honrado ¿No es así?-le susurraba su tía Bellatrix, mientras recorrían un largo pasillo, también en compañía de su madre.
-Así es, probaré al Señor Tenebroso de lo que soy capaz-había respondido él con suficiencia y arrogancia.
-Excelente-aprobó su tía, sonriendo ampliamente.
Su madre no comentaba nada, ya se lo esperaba, ella no entendía la importancia de esto, no igual que su tía y él.
-Hemos llegado-dijo su tía, deteniéndose frente a una puerta oscura y mohosa. La puerta se abrió, revelando otro oscuro corredor, con una débil luz al fondo.- A partir de aquí, sólo seguimos Draco y yo Narcisa.
-Bella, por favor-rogó su madre.- Déjame pasar con ustedes.
-Son reglas Cissy, no puedes pasar-afirmó ella, adentrándose al corredor junto a Draco.
-Draco, reconsidera esto-le decía su madre, mirándolo temor.- Por favor, reconsidéralo.
-Madre, se lo que hago-habló él.- Probare la valía de los Malfoy.
-Así se habla Draco-lo felicitó su tía, antes de que se cerrara la puerta y viera por una última vez el rostro asustado de su madre.
Formó puños al recordar ese momento en el que se había sentido tan orgulloso, recordó a la perfección cuales eras sus ambiciones en ese entonces, ¡Ah, lo orgulloso que estaría su padre!, sí, todo parecía estar bien.
Y sin embargo, todo estaba mal.
Se puso de pie, incapaz de seguir sentado frente a esa chimenea por más tiempo, de nuevo, más recuerdos.
Draco y su madre se encontraban sentados en su enorme y esplendido comedor, tomando la cena.
El silencio era incómodo y ambos sabían la razón del mismo, la reunión que Draco había tenido con el Señor Tenebroso.
-Y bien Draco ¿Crees poder hacer lo que te pidió?
Draco no le dio el gusto de responder y siguió cenando en silencio. Únicamente se escuchaba el crepitar de las llamas de la chimenea.
-Es demasiado, no estaría mal si pidiéramos ayuda…
-Madre, no es de tu incumbencia-habló él con tono cortante, fijando la vista en el fuego de la chimenea, sin dignarse a voltear a verla.- Lo tengo todo controlado y calculado.
-Pero Draco, cometer un…
-¡No necesito ayuda!
-No estamos hablando de cualquier persona ¡Albus Dumbledore! ¿Cómo esperas poder…?
-No me subestimes-la interrumpió.
Su madre calló y de nuevo se escuchaba el crepitar de las llamas.
-Me gustaría poder hacerlo-habló finalmente ella, en un susurro tan bajo que Draco apenas la entendía.- Por qué sé que no eres un asesino, o al menos lo sabía.
Se escuchó como se levantaba de la mesa y salía del comedor, dejándolo solo.
Él no retiraba la vista de la chimenea, incapaz de encarar la silla vacía a su lado.
Recorría los pasillos ya solitarios del castillo, sin saber bien a donde dirigirse, simplemente quería olvidar todo lo que había sucedido, todas esas palabras, todas esas caras…pero no podía.
No podía olvidar el rostro asustado y preocupado de su madre, sus palabras, su temor…
-Pero, el asesinato de tu madre…fue un castigo por partida doble.
Llegó pronto a las enormes puertas que daban a los jardines de Hogwarts. Tras hacer un rápido hechizo para asegurar su salida sin que nadie lo notara, abrió las puertas y salió.
El aire fresco y frío de la noche era un alivio, a comparación del ambiente cerrado del castillo. La noche se extendía y algunas estrellas brillaban, esto último parecía fuera de lugar.
No camino mucho, se limitó a tomar asiento y recargarse en una pared del castillo, cerca de unos arbustos, de forma que si alguien salía, no lo verían.
Ya era tiempo de que tomara una decisión, ya debía de hacerlo. Debía de quitarse todas las dudas e inseguridades que tuviera, el tiempo empezaba a acabarse.
"Quizás si me uno al Señor Tenebroso, es más probable que sepa quien mató a mi madre y podré vengarla" se decía, intentando encontrar una solución a su dilema. "Porqué Zabini y Nott no hablaran, mucho menos Crabbe y Goyle".
También había que sopesar la posibilidad de encarar a su padre, con quien no había hablado desde hace bastante tiempo ¿Un año o más? Si el castigo había sido tanto para él como su padre, seguramente él sabría quien la había asesinado.
Era cierto que el Señor Tenebroso no lo recibiría en buenos términos, tenía una misión fallida y no había querido convertirse en un mortífago de forma oficial pero si le daba lo que quería, el Espejo de Oesed, sin dudar le daría el nombre del asesino y podría ser un miembro más de los mortífagos.
"Además, no creo que le importe que mate a ese bastardo, será diversión para él" razonó, recordando esa primera reunión suya con los mortífagos.
-Y bien Bellatrix ¿Qué traes hoy?-preguntó una voz ronca, perteneciente nada menos que a Fenrir Greyback, quien los esperaba con una lámpara.
-El heredero de los Malfoy-respondió ella con arrogancia.- Un mortífago prometedor.
-¿Igual que su padre?-inquirió con sarcasmo el hombre lobo, mientras los guiaba a través del oscuro pasillo.
-Mejor que él-respondió con frialdad el chico.
El hombre lobo soltó una carcajada antes de responder con un "Seguro, seguro". Su tía se quedó callada, sin decir nada. No le sorprendía, su tía no estaba en muy buenos términos con su padre.
Finalmente, arribaron a unas puertas descoloridas de color negro. Greyback las abrió y los dejo pasar primero.
Se encontraban ahora en una amplia estancia, del techo pendían dos candelabros deslustrosos en el que unas cuantas velas iluminaban pobremente el lugar.
El señor tenebroso se encontraba en el centro de la estancia, a sus pies había alguien arrodillado, sus demás mortífagos observaban la escena. Todos voltearon a ver a los recién llegados.
-Mi lord, aquí tiene al joven Malfoy-habló su tía, luego de hacer una reverencia.
-Bien-dijo él.- Como verás, ya no me serás útil-volvió a hablar, esta vez dirigiéndose al hombre que estaba arrodillado ante él.
-¡No! Mi señor, yo puedo servirle…-decía el hombre, tomando en sus manos temblorosas la túnica de su amo.
-¡Avada Kedavra!-y en un rayo de luz verde y con un fuerte golpe en el suelo, cayó el cadáver del hombre.
-Prosigamos-dijo Lord Voldemort, después de hacer unas señas a sus mortífagos para que retiraran el cuerpo.- Más adelante habrá tiempo para el entretenimiento.
Draco siguió con la mirada el cadáver que sacaban flotando de la estancia, seguramente para desintegrarlo luego en otro lugar.
Abrió los ojos y volteó a ver el cielo estrellado. Sí, sin lugar a duda lo dejaría matar al mortífago encargado del asesinato de su madre, poco le importaría.
En efecto, todo parecía acomodarse en su sitio, excepto una cosa: ella.
Volvió a cerrar los ojos, esa era la única pieza que no quedaba bien puesta. Tendría también que pensar en algo pero ¿Qué?
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-Buenos días, Minerva-saludó Dawlish, el auror, tras salir de la chimenea de la directora.
-Buen día Dawlish-respondió el saludo.- ¿Qué te trae a Hogwarts?
-Vengo por parte del ministerio-explicó él.- Directamente por parte del ministro.
La directora alzó las cejas, un poco sorprendida por lo que estaba escuchando.
-Bien ¿De qué se trata?
-La cuestión de la seguridad.
-Estamos bastante bien asegurados en Hogwarts, no hay problema en eso.
-Así es, Hogwarts está muy seguro-afirmó el auror.- El ministro cree que quizás haga falta más seguridad en otros lugares como el Hospital San Mungo, por ejemplo.
-¿Y bien? Se llevaran a unos cuantos aurores para allá, lo entiendo.
-Eso no es todo, el ministro también quiere remover unos cuantos hechizos, ya sabes como funcionan. Tienen su consistencia en…
-El Departamento de Aplicación Mágica, sí, ellos son los encargados de que los hechizos y encantamientos en grandes proporciones trabajen. Estoy muy bien informada Dawlish.
-Eso es lo que sucederá Minerva, el ministro retirará al menos a la mitad de los aurores que se encuentran aquí en Hogwarts y desactivara algunos hechizos. Todo esto con el fin de ponerlos en otros lugares de igual importancia como San Mungo, Gringotts, entre otros.
-Está bien, supongo que era de esperarse-murmuró la bruja, cruzada de brazos.- ¿Cuándo sucederá esto?
-Este fin de semana, unos funcionarios del departamento vendrán para desactivar los hechizos y los aurores elegidos se retirarán el día de mañana.
McGonagall asintió, volteando a ver por las ventanas los jardines del castillo.
-¿Qué sucederá con Hogsmeade?
-También habrá un recorte en los hechizos y personal establecido ahí. Tengo entendido que estos se pondrán en el Callejón Diagon.
La directora asintió finalmente.
-Está bien, mañana veré lo de los aurores y el fin de semana esperare a los magos para que desactiven los hechizos.
-Bien, creo que eso es todo-finalizó Dawlish y luego de una inclinación de cabeza, volvió a desaparecer en la chimenea después de un fuego verde.
La directora volvió a su escritorio, tenía mucho trabajo pendiente.
