Hermanastro
By: Karura


Disclaimer: Naruto no me pertenece


Capítulo 1: Despedida

Creo que fue muy rápido después de todo. Y vaya, el tiempo también voló. Decidí por quedarme un mes en Madrid antes de partir a Paris, en ese tiempo podría disfrutar a mis queridos amigos y avisarles 1 semana antes de mi partida; me era difícil decirles en todo ese tiempo que pasó (3 semanas y no les pude decir si no una semana antes de irme).

Obvio, ya había comenzado a guardar las cosas que me iba a llevar, que fueron bastantes por cierto. Ese día mi padrastro había hablado con mi hermanastro, y tardaron un buen hablando. Yo mordía la manga de mi chamarra por nerviosismo, temiendo que él no aceptará que fuera a vivir con él, pero a la vez deseando que no aceptara… Mi sorpresa fue que él aceptó después de todo. Mi padrastro, llamado Fugaku, volvió de la cocina y se sentó a un lado de mi, mi madre del otro lado, dándome la buena noticia.

No sabía si gritar de emoción por viajar a Paris, o sí llorar por lo que iba a dejar. Finalmente opté por demostrarles una cara alegre y decirles. "¡Excelente, iré a mi cuarto!" Me fui corriendo a mi habitación, entrando y cerrando mi puerta silenciosamente. Me tumbé en la cama¿debería de llorar? Me puse a pensar. No quise darle más vuelta al asunto y mejor me dormí. Desperté luego de dormir como 3 horas, ya eran las 11: 23 p.m. Suspiré.

Observé mi habitación, llena de pósters, un reproductor de música en una esquina, un escritorio, ropa tirada por doquier, varias figuras de acción de mis animes y videojuegos favoritos, un playstation3 a un lado de una televisión algo vieja, una guitarra eléctrica y su amplificador cerca de mi ventana y un pizarrón de madera en la pared el cual sostenía por medio de chinches fotografías, autógrafos y notas.

Me acerqué a éste. Observé las fotos que había tomado con mis amigos: de grupo, de pareja, de algún momento loco con ellos, fotos de nuestras bandas favoritas en sus conciertos, autografiadas por cierto, y varias notas y dibujos que había hecho, algunos que me habían regalado.

Me dio melancolía.

Le di la espalda a ese pizarrón y empecé por levantar mi ropa regada por mi cuarto y colocarla en el canasto de ropa sucia. Tendría que lavar todo esto. Después comencé por quitar los pósters de mi cuarto, no quité todos, pero sí la mayoría. Los guardé.

Comencé a guardar las cosas que pensé que no iba a utilizar en estos últimos días… Aún no sabía cuanto tiempo me iba a quedar en Madrid, así que mejor regresé a la cama.

Al día siguiente no salí de mi habitación hasta las 12:00 p.m. y saludé a mi madre, quien estaba lavando ropa.

"¿Cuándo me voy?" pregunté.

"Tú decides hija." Ella me respondió sonriéndome.

Y pensé, tenia que ser antes de 1 mes y medio, ya que no quedaban tantos días libres. Cuando llegará a Paris, tenía que consultar con mi hermanastro las universidades donde podría estudiar mi carrera y suscribirme a una de esas.

Opté por darme un mes, mientras arreglaba todo con mis amigos… y darles una merecida despedida, y una merecida despedida hacia mí. El resultado fue que durante 3 semanas no les pude decir nada, disfrutaba los momentos que tenía con ellos, las horas en que tocaba mi guitarra en lo que era nuestra banda, salíamos y hacíamos escándalo, íbamos al cine. No podía negarme.

Mientras me esperaba en decirles, yo a las 3 semanas ya tenía mi cuarto empacado. No iba a dejar nada ahí. Eso apuéstalo.

Mi madre había decidido ir de compras conmigo, al menos un último momento con ella. Su cabello era rosa como el mío, solamente que más pálido, ojos esmeralda y tez blanca. Muchos hombres habían sido sus prometidos, pero ella no les hacía caso hasta que conoció a Fugaku, un hombre viudo y responsable.

Yo apenas iba cursando secundaria cuando mi madre lo conoció y pues, se hicieron novios después de 3 meses de haberse conocido, él la visitaba diario y siempre fue muy detallista y sincero, lo que enamoró a mi madre. A mi el hombre no me gustó al principio, decía que era muy feo para mi gusto, pero terminó convenciéndome al ver que hacía feliz a mi madre y nunca la había hecho llorar… Bueno, si la había hecho llorar pero de felicidad cuando después de 4 años de novios decidieron casarse por el civil. Terminamos mudándonos a una casa que él había comprado para mi madre, y para mí: la actual que voy a dejar.

El tiempo había pasado rápido cuando fui de compras con ella. Compramos ropa interior, y ella siempre soltaba un suspiro cuando me metía a tiendas de ropa alternativa. Tenía mi dinero ahorrado, así que no pudo decirme que no, pero ella terminó comprándome un suéter muy normal, de cuello de tortuga, color blanco y algo para mi hermanastro.

Y había caído la última semana. Estaba con mis amigos, guardando mi guitarra eléctrica en su estuche, mientras ellos guardaban sus instrumentos. Me mordí el labio inferior. Me era tan difícil decirles… Incluso sentía un hoyo en la garganta.

Me armé de valor y pronuncié, cuando todos ya habían guardado sus instrumentos:

"Necesito hablar con ustedes."

El mayor me miró con sorpresa, nunca sonaba tan triste y al parecer le había preocupado. Él tenía el cabello negro, con un corte muy a lo emo, ojos azul cielo, muy hermosos por cierto, se llamaba Philip.

"¿Qué sucede Sakura?" me preguntó, los demás me miraban con duda, esperando a que dijera algo. Me senté en el sillón que habíamos improvisado.

"En una semana me voy a París…" musité.

Esto los dejó sorprendidos.

"¡Pero cómo chicle!" me dijo asustado un rubio con melena alborotada, su nombre Irving "¿Cuándo se decidió eso?"

"Hace un mes…"

"¿Y hasta ahora nos dices?" chilló este.

"No me atrevía a decirles… Pero, ya les dije una semana antes… además no quería preocuparlos todo este mes." Les sonreí.

El baterista que era el menor, me miró con tristeza, el tenía el cabello agarrado en una coleta, color negro, ojos verdes, 2 piercings en sus labios. Su nombre era Len.

"¿Por qué te vas?" me preguntó.

"Voy a estudiar diseño de modas¿no recuerdan que ese es mi sueño?" les recordé.

"…"

"¡Pero y nuestra banda! No encontraremos a un guitarrista como tú, Sakura¡también esta el sueño de tocar en conciertos!"

"Lo sé, pero no pienso dejar de estudiar lo que quiero..." contesté ahogadamente. No quería llorar y me estaba aguantando el llanto.

El único que no había dicho palabra era el del bajo, que era el más tranquilo de los 4, se acercó a mi y me dio un golpecito en la cabeza.

"Tonta, debiste de habernos dicho el mismo día en que lo decidiste." Y suspiró. "Pero te apoyo, no voy a dejar que tus sueños se hundan solamente por nosotros y la banda." Me sonrió. Yo me ruboricé. Alen era su nombre. Ese chico me gustaba, pero me había aguantado en decirle por los planes a futuro, y tristemente a él también le gustaba…

"Gracias." Y lo abracé, él me correspondió.

"¡Abrazó familiar!" gritó Irving quien se lanzó hacia nosotros, tumbándonos, los demás chillaron un "Bolita" y se aventaron arriba de nosotros.

"¡Aaaaaaaaaaaah! Bájense, me están sacando el aire." Chillé.

Alen reía divertido, mientras que el vocalista Philip quedaba en la sima. Ese día, todos me acompañaron a mi casa.

La última semana fue la más triste, además de estar nerviosa, mi padrastro ya había comprado el boleto de vuelo y cada vez que lo veía me daba angustia.

Y llegó el día en que estábamos en el aeropuerto. Mi madre y padre esperaban a que se diera mi vuelo. Mis amigos estaban ahí también, hasta el final.

Llegó la hora en que anunciaron mi vuelo. La piel se me puso de gallina.

"¡Ya es hora!" exclamé nerviosa, cargaba con varias maletas y mi guitarra eléctrica, mis amigos me ayudaban con el resto. Subí mi equipaje a aquella maquina que iba a ser dirigida hacia el avión, mis amigos dejaron el resto.

Paramos cuando estaba el guardia de la entrada ahí, verificando todos los documentos y el boleto. Los miré. Mi mamá casi se pone a chillar, mi padrastro me dedicaba una sonrisa. Me abrazaron.

"Pórtate bien Sakura, y no te metas en problemas." Me dijo mi madre.

Volteé a mirar a mis amigos, aún seguían algo molestos, pero a la vez tristes, el único que no estaba molesto era Alen, que fue el primero en abrazarme.

Me despedía de todos mis amigos. Mi mamá les había puesto los locos, ya que eran un escándalo total, además de vestirse como yo, y tener más de 3 piercings cada uno. Me decían: "Te contactaremos por msn". "No nos olvides." "Chicle te visitaremos." y frases así y la más importante: "Te extrañaremos... y te queremos mucho."

Todos me abrazaban.

Dediqué una última mirada a todos mientras el guardia revisaba mis documentos, me dejó pasar y avancé… Caminaba hacía la puerta que conducía hacia mi avión.

"¡Sé la mejor diseñadora de modas!" chillaron mis amigos.

Yo sonreí.


El vuelo fue largo, cuando llegué apenas estaba amaneciendo, me había quedado dormida. Salí del avión, con mi bolsa a un lado. Esperé mi equipaje y pedí ayuda a uno de los encargados de este. Me llevó hasta la salida, donde estaban estacionados varios taxis. Tomé uno y el señor me ayudó a subir mi tremendo equipaje. Le di las gracias y una propina, pero el semejante se ofendió, pero aún así tomo el dinero que le di. Entré al taxi y al taxista le di el papel con la dirección de la casa de mi hermanastro.

El recorrido fue algo largo, mientras esperaba a llegar, me fijaba en el alrededor, si era bello como lo describían. La Torre Eiffel se podía apreciar, aunque estuviera tan lejos. Le pediría a mi hermanastro que me diera un tour por Paris.

El taxi se detuvo en una de las casonas de aquel barrio, varios árboles adornaban las calles y las entradas de las casas, que eran muy bonitas, luego me fije en la casa en que el taxista se paró.

¡Semejante casa!

Grite en mis adentros. Una casa totalmente hermosa¡no parecía que él viviera solamente en esa casa! Era grandísima. De 2 pisos habitables y el tercero parecía ser el sótano. El jardín era grande también, y hermoso, las rejas de la casa eran enormes…

El taxista me ayudó a bajar el equipaje, yo le agradecí y luego le pagué. Me quedé pensativa.

¿Entrar o no?

Esa era mi pregunta.

Tragué saliva y me acerqué a la reja, ahí había un timbre receptor. Lo toqué, estaba temblando. ¡Que gallina eres! Me dije a mi misma.

No recibí respuesta.

Volví a tocar el timbre.

Miré mi reloj de pulsera, calculando las horas en Paris, y modificando la hora, apenas iban a ser las 7 a.m. por lo qué debía de estar dormido… ya que era domingo. Tenía hambre, tanto nerviosismo en el avión me había dejado sin apetito, pero ya en Paris me había entrado un hambre increíblemente insaciable.

"Rayos…"

Me había vestido como siempre. Con una minifalda tableada, de cuadros rosas y negros, líneas blancas y grises. Un cinto pesado, de piel, muy rock. Mis tradicionales botas que me llegaban debajo de las rodillas. Traía puesto un corset decente negro. De joyería… pues, una simple cruz. Hacía frío, pero ya tenía mi chamarra puesta, que era negra y tenía algo de peluche en el gorro.

Mientras esperaba a que me contestara, saqué de mi bolsa mi piercing del labio y me lo puse con cuidado.

Suspiré y volví a tocar el timbre.

Una voz masculina me contestó.

"¿Quién es?" preguntó simplemente, en un francés demasiado… atractivo para mi gusto, se oía modorro, lo había despertado al parecer.

"Soy… Soy Sakura…" le contesté en francés. Y lo sabía hablar perfectamente, era una de las tantas lenguas que estudié.

No esperé más, él no me hizo esperar, se escuchó el sonido de la reja abrirse.

"Pasa." Me contestó del otro lado.

Abrí la reja y metí mi equipaje. Lo dirigí hasta la puerta. Pero ni siquiera había salido a ayudarme. Eso me enfureció, bueno… tal vez se estaba cambiando. Esperé a que me abriera la puerta.

Después de varios minutos que me parecieron eternos abrió la puerta. Lo observé. Era hermoso, mi hermanastro era hermoso de verdad. Una piel blanca y pálida, ojos negros, pestañas largas y numerosas, su nariz era recta y de un tamaño normal, su cabello estaba algo alborotado, negro azulado, varios mechones cubrían su rostro. Aún traía su pijama puesta. Unos pantalones de dormir negros, una camiseta pegada del mismo color, que dejaban ver su cuerpo atlético, sostenía lo que parecía una taza de café... OH Dios. Mi hermanastro era todo un… bombón.

Y a los pocos segundos mis pensamientos cambiaron. Él me miró de una manera que no parecía agradable.

Me escaneó de pies a cabeza¡Qué grosero!, para luego soltar un bufido y acto seguido torcer su boca en modo de desagrado, como si hubiera comido algo que le hubiese dado asco.

Me puse roja de coraje.

"Hola." Dije a secas. Él me miró a los ojos, dio un sorbo a su cochino café y luego lamió sus labios, colocando su mano en su cadera y recargándose en el marcó de la puerta… En esos momentos hubiese pensado que era lo más sexy del mundo, pero ahora estaba muerta de coraje.

"¿Pero que rayos te hiciste, Sakura Uchiha?" me preguntó con ira, para luego volver a mirarme de pies a cabeza, meneando la cabeza en modo de desaprobación.

Dios¿por qué me castigabas así?

¿Por qué Sasuke tenía que ser mi hermanastro?