Hola d nuevo! Aquí estoy posteando otro capítulo. Antes que nada, un feliz 2010 a todos :) Nuevamente, gracias x seguir leyendo el fic y dejar reviews, contestándolos:

Rochelle Kuchiki: me alegra que sigas x aki, en efecto, ya se empiezan a descubir más cosas. Gracias x el review

luna-maga: Síp, ya es hora de decidir que es lo que está bien y lo que está mal. Hermione por supuesto intentará hacer algo y no digo más, este cap creo que lo explicará muy bn. Y como bien dijiste, el final ya esta muy cerca. Gracias x el review

Yuuki Hinamori Chan : Me da mucho gusto que t haya gustado el capítulo, esperemos que los demás que faltan sigan gustandote. Grax x tu review

Gracias x leer. Estamos ya en los últimos capítulos de esta historia, aún no sé si habrá 1 o 2 capítulos más para finalizar correctamente :) Nuevamente, gracias x leer y si pueden dejarme un review, sería fantástico. Estoy completamente abierta a todos ellos :D Disfruten el capítulo, nos leemos muy pronto. Cuídense ;)


Cap XXXIII: Pre-ultimátum

Harry, Ron y Hermione se encontraban sentados en un rincón de la sala común de Gryffindor, callados. Cada quien miraba a diferentes lugares de la misma, Harry a los alumnos de segundo año que jugaban Gobstones, Ron a un grupo de amigos que estaban jugando ajedrez, soltando carcajadas ruidosas cuando alguno de los jugadores se equivocaba de manera torpe y Hermione miraba a una pareja de sexto que estudiaba junta en otro rincón.

Era un momento extraño, los últimos días habían estado llenos de malas noticias, un ataque a muggles en Londres, más asesinatos, desapariciones pero sin embargo, ahí estaban los estudiantes, riendo, intentando olvidar por unos momentos la realidad.

Ginny no tardó en reunirse con ellos, regresando de su clase de Herbología.

-¿Por qué tan serios?-preguntó ella mientras tomaba asiento.

-McGonagall-respondió Harry.

-¿Tanto sufrimiento por la tarea? Vaya, no hay duda de que se ha superado-bromeó Ginny, haciendo que Harry al menos soltara una risa apagada.

Ron hizo una mueca, lo más cercano a una sonrisa y Hermione sonrió un poco, aunque no de manera muy convincente.

-Y bien ¿Qué sucedió?-preguntó Ginny a Harry.

Harry relató todo lo hablado, Ron y Hermione asentían ante todo lo que decían.

-¿Cuándo escribirás a la Orden?-preguntó finalmente Ginny.

-No estoy seguro, quizás mañana o esta noche. Debe de ser pronto.

-Tampoco servirá de mucho que respondas de manera rápida sin haberlo pensado bien Harry-intervino Hermione.- Creo que la Orden será capaz de esperar un poco más.

-Hermione tiene razón, no hay que apresurarse-afirmó Ginny.

Harry se limitó a asentir. No sabía que más decir o pensar por el momento.

-Voy al dormitorio-dijo él, poniéndose de pie y subiendo rápidamente las escaleras.

Ron, Ginny y Hermione se quedaron callados, sabían que Harry prefería estar a solas. Este comportamiento les recordaba aquel después de que él presenciara el regreso de Voldemort y nadie le creyera.

-Iré al campo de Quidditch-informó Ron, poniéndose de pie.- Necesito liberar…estrés, demasiada tarea.

-También iré-dijo Ginny.- Creo que aire fresco…sí, vamos.

Se despidieron de Hermione y salieron de la sala común.

Ella se quedo sola. Suspirando por lo bajo se asomó por la ventana que tenía más cerca, el cielo estaba despejado, una lástima que con su humor no pudiera disfrutar del clima.

"Tengo que hablar con él, sé que debo de hacerlo" se dijo por fin. Sabía que no podía retrasar por más tiempo esta…respuesta a preguntas, por no decirle confrontación.

"¿Dónde estará? ¿En la biblioteca? No lo creo, quizás este en su sala común, ahí no podré llegar" esos pensamientos empezaban a ocasionarle un dolor de cabeza. Cerró los ojos momentáneamente, intentando relajarse en vano. Suspirando, abrió los ojos y salió de su sala común con determinación, tenía que encontrar a Draco.

Horas después…

Hermione ya estaba segura de algo, pensar era mucho más fácil que actuar. Había pensado que sería difícil encontrar a Draco pero que lo encontraría. Se equivocaba.

Había buscado en la biblioteca, en el Gran Comedor, había ido incluso al estadio de Quidditch (tal vez tenía práctica), había ido de nuevo a la biblioteca, se había paseado por las mazmorras (por lo que sabía, cerca de ahí se encontraba la sala común de Slytherin), otro vistazo al Gran Comedor sin resultados.

Decidió que una última vez revisaría la biblioteca, si no había resultados tendría que ver la forma de hablar con él en clase de pociones, la única que compartía con él.

Entró una tercera vez a la biblioteca bajo la mirada indagadora de la bibliotecaria, la Señora Pince. Esbozando una media sonrisa, caminó rápidamente a la sección oscura, abriendo y cerrando la puerta con cuidado.

Caminó hasta donde se encontraba la última estantería, el lugar donde antes siempre se reunían, ahora no podía decirse lo mismo.

"Bueno, la tercera es la vencida" se dijo al encontrarlo estudiando. No había reparado en su presencia o si era lo contrario, dolía la indeferencia.

-Draco-dijo ella con voz suave, dando unos cuantos pasos tímidos hacia él.

Él volteo a verla como si fuera una parte errónea del ambiente. Era evidente, no estaba feliz de verla. Otra herida más que dolía.

-Draco-volvió a decir su nombre, esta vez con firmeza.

-¿Qué quieres? Estoy ocupado-contestó él de malas formas, volviendo la vista al libro que tenía en su mesa.

-Necesitamos hablar.

-Al parecer, eso es lo que siempre necesitas tú-replicó él, cerrando el libro y encarándola con seriedad.

-Es verdad-aceptó ella.- Pero tú también lo necesitas y lo sabes.

Draco calló ante eso. Sí, ella tenía mucha razón y no sabía cuanta, eso era lo peor quizás.

-Necesito que me digas-pidió ella.- Y con la verdad ¿Qué vas a hacer con el espejo de Oesed?

-No te cansas de esa pregunta ¿verdad?-inquirió con frialdad.

-Las circunstancias…esto empieza a salirse de control.

Una mirada fría fue su respuesta.

-El espejo de Oesed lo busca la Orden del fénix.

-Eso ya lo sé.

-McGonagall es un miembro de la Orden.

-¿Algo más?

Hermione empezaba a impacientarse por la falta de interés de Draco pero también la forma en que le estaba hablando. ¿Qué le sucedía?

-La Orden no tardará en encontrar el lugar donde estaba escondido el espejo, la isla. Y cuando se den cuenta que el espejo ya no está…

-Haz el favor de hablar sin rodeos.

-Draco, la Orden quiere destruir el espejo-dijo ella en un susurro.- Harry tiene esa tarea.

-¿Qué? ¿Quieres que ayude a San Potter?

-La Orden tiene bastantes teorías de lo que quien-tú-sabes puede hacer con ese espejo y no son cosas agradables-hizo una breve pausa y continuó.- Hay que evitar que este en sus manos, es lo correcto.

Draco no hizo ningún comentario, se limitó a mirar el suelo.

-¿Qué vas a hacer con el espejo?

-No te concierne.

-Por supuesto que sí ¡Mi mejor amigo debe de destruir ese espejo! Debe de detener a quien-tú-sabes y tú ¡Tú tienes el espejo!

-Yo ya tengo planes con el espejo-afirmó Draco volteándola a ver. Había algo en su mirada, una especie de tristeza o ¿dolor?

-Draco, por favor-suplicó ella, tomándolo de la mano.

Él negó con la cabeza.

-No entregarás el espejo a los mortífagos ¿verdad qué no?

-Hermione, lo que haga con el espejo es asunto mío ¿Entendido? Tú no estás involucrada en esto ni lo estarás.

-No hagas una tontería ¡Haz lo correcto Draco! Dame el espejo y yo…yo veré la forma de dárselo a Harry, puedo inventar algo, se me ocurrirá una historia.

-Necesito el espejo-afirmó él con determinación.

-Por favor, haz lo correcto ¡Dámelo!-suplicaba ella, apretando su mano.- No quiero que seas…de verdad ¡Dámelo!

-No entiendes Hermione, es mejor que yo tenga el espejo.

-¡No cometas otro error!-exclamó ella, lágrimas empezaban a formarse.- Primero intentaste asesinar a Dumbledore y ahora esto…

Hermione se interrumpió, había cruzado una línea, lo sabía. No debía de haber dicho lo de Dumbledore.

Draco la miró con ira, se soltó de su mano y habló con frialdad.

-Creí que en verdad me conocías, eso parecía. Pero no es así, nunca te respondí esa pregunta ¿Lo recuerdas? Porqué creí que tú podrías encontrar la respuesta sola.

-¿De qué estás hablando?

-Haz memoria Hermione y deja de decirme lo que debo de hacer, yo sé que es lo que voy a hacer.

-Draco…

-No me molestes, déjame solo.

Tomo sus cosas, cerró su mochila y salió caminando de la biblioteca bastante molesto con ella. Había tenido suficiente de ella, todo lo que le había dicho…suficiente, no necesitaba saber más de ella.

-Me preguntaba si…si podrías preguntarle a alguien que tu conocieras-dijo ella, estaba vez la voz le temblaba, como si tuviera miedo.- Ya sabes, algún amigo tuyo o algo por el estilo.

Bueno, eso no lo debió de haber dicho, porque de inmediato formo en puños sus manos, la ira que sentía era grande, muy grande.

-Supongo que crees que soy un mortífago ¿Cierto?-preguntó en un gélido susurro.

-Yo…n-no pero…bueno, después de lo de Dumbledore-ella se había acobardado, puesto que bajo de nuevo la vista para mirarse las manos.

-Si tanto quieres saber sobre eso, supongo que tu amigo Potter te dijo que yo no lo mate.

-Claro, es solo que ¿Por qué no lo mataste?-preguntó ella, levantando sólo un poco la mirada.

-Yo…veré si puedo ayudarte-había dicho finalmente, poniéndose de pie y caminando rápidamente hacia la salida.

Sí, ese momento no lo olvidaba. ¿Por qué no había matado a Dumbledore? ¿Por qué no?

Porqué no era un asesino, esa era la respuesta. Porqué a pesar de que no soportara al hombre, que le cayera muy mal y demás…no era un asesino.

"Ella dice conocerme, es mentira" se decía él mientras bajaba las escaleras hacia las mazmorras donde se encontraba su sala común "En efecto, nadie me conoce".

Con estos pensamientos y malas sensaciones, entró a su sala común.

/°/°/°/°/°/°/°

Hermione entró molesta a su sala común, había cometido una tremenda estupidez ¿Por qué había tenido que mencionar a Dumbledore? Ni estaba relacionado con lo que estaban hablando…no, sí estaba relacionado, pero no era justo mencionarlo.

"Además, él no lo mato" volvió a repetirse lo que se había dicho una y otra vez mientras hacía el recorrido de la biblioteca a la sala común de Gryffindor.

-¡No se juega con platillos colmilludos!-llamó la atención a un niño al parecer de segundo o primer año, tomó a vuelo el disco.- Tendrás que pedírselo a McGonagall o Filch.

La mayor parte de los estudiantes en la sala estaban observando, todos viendo expectantes lo que sucedía como si fuera un partido de Quidditch.

-¡Es mí platillo!-decía el niño, dando brincos para quitárselo de la mano.- ¡Devuélvemelo!

-Con McGonagall lo pedirás-dijo ella con tono que no dejaba a dudas.- Ustedes vuelvan a sus actividades.

Todos la observaron con aprensión pero hicieron caso y volvieron a sus asuntos, el niño, después de hacerle mala cara, subió a su dormitorio.

Hermione definitivamente no estaba de humor, ya el día siguiente en clase de transformaciones le daría el platillo a McGonagall.

Subió cansinamente a su dormitorio, el día no parecía poder terminar de forma peor. Fue entonces cuando recordó algo, ya muy lejano…

La tarde fue muy tranquila en la sala común, todos los estudiantes platicaban o adelantaban sus deberes, Hermione estaba muy sorprendida de no haber regañado a nadie en toda la tarde.

-¡Platillo con colmillos!-gritó un alumno de cuarto, solo para que ella bajara la cabeza a tiempo, antes de que le dieran a ella.

Volteo a ver quien había sido el responsable, y se encontró que quien lo había lanzado era Ron, que llegaba con Harry.

-¿Por qué lo hiciste?-le preguntó malhumorada.

-Infancia perdida-decía el sonriente.

-No es gracioso Ron, si le hubiera dado a…

-Solo era una broma-dijo el, subiendo a su dormitorio, seguido por un confuso Harry.

Bueno, después de todo, ahí estaba el primer regaño del año, aunque no le hizo sentir bien que fuera a Ron, solo eran casualidades, nada de que preocuparse.

"Ese fue el primer día de clases" recordó ella. "Y también el último de mi relación con Ron"

Parecía mentira que ya hubiera pasado medio año desde los sucesos de ese día, y todo lo que había sucedido después…

Moviendo la cabeza, entró a su dormitorio. Esta vez no estaba vacío, ya había algunas compañeras platicando entre ellas.

Sin hacerles caso, se dirigió a su cama, dejo el platillo colmilludo en su mesita de noche y observó la ventana.

Ya había oscurecido, soplaba aire tan fuerte que se podía percibir su silbido. No le sorprendería que lloviera, así habían sido varias noches pasadas.

Y como era de esperar, empezó a escucharse el sonido característico de la lluvia, gotas golpeando las ventanas.

Suspiró por lo bajo. Tomando su ropa para dormir se fue a cambiar al baño, también una salpicada de agua en la cara ayudaría a quitarle la culpa que empezaba a sentir, culpa por haber dicho eso a Draco.

No tenía la razón. O tal vez sí la tenía, si desde el principio hubiera sabido las intenciones de Draco con el espejo…

Ya con su ropa para dormir, volvió a ver la ventana, el cielo por completo se había oscurecido, algunas estrellas parecían brillar.

Se acomodó en su cama y acomodó las cortinas alrededor de ella, no deseaba estar a la vista de sus demás compañeras.

-Hermione, lo que haga con el espejo es asunto mío ¿Entendido? Tú no estás involucrada en esto ni lo estarás.

-No hagas una tontería ¡Haz lo correcto Draco! Dame el espejo y yo…yo veré la forma de dárselo a Harry, puedo inventar algo, se me ocurrirá una historia.

Ese espejo debía de tenerlo Harry, había escuchado a McGonagall, la tarea de destruir el espejo era de él, podía ser posible que Dumbledore le diera esas instrucciones y otras. Era un paso importante para vencer a Lord Voldemort.

Y ese espejo lo tenía Draco, ella lo había ayudado a encontrarlo, lo había acompañado incluso. Pero nunca supo cuales eran sus intenciones, ni ahora lo sabía.

Cerró los ojos, tenía que encontrar una solución. Ese espejo debía de estar en manos de Harry y no en las de Draco, además ¿Qué podía pensar la Orden del Fénix? Podían pensar que Draco entregaría el espejo de Oesed a Voldemort y a los mortífagos, cuando esas no eran sus intenciones ¿verdad?

"Ni siquiera sé lo que va a hacer con el espejo, sigo igual que el primer día que le pregunte".

-Te equivocas, esta es mi investigación y tú únicamente me ayudas-dijo él, enfatizando el "mi".- Además, no tienes porqué conocer los propósitos.

"Tal vez, tal vez debería de decirle a Harry todo lo que sé" seguía pensando ella "Entonces, quizás él pueda encontrar una solución para quitarle el espejo a Draco".

Se mordió el labio, imaginando como podrían ser los sucesos. Harry se sorprendería sin lugar a duda por toda la información que ella conocía, sobretodo por incluso haber ido por ese espejo a esa isla llena de monstruos y nada mas y nada menos que en compañía de Draco Malfoy, enemigos ellos dos desde el primer año.

Podía incluso llegar a reprocharle porque no le había dicho todo eso antes y seguramente de nuevo sacaría sus sermones de la amistad, confianza, que no es recíproca entre ellos…blah, blah, blah.

"Quizás eso ya no sea tan buena idea" se dijo después de imaginar lo anterior "Entonces, mejor pienso en la forma de convencer a Draco"

Ahora él sería el problema, aunque digamos que últimamente él había sido su único "problema".

"Tendré que hablar con él en clase de pociones pero ¿Cómo? Nos sentamos en extremos contrarios y aparte, cada quien está con sus amigos" sería una jugada muy arriesgada y para ambos. Draco anteriormente ya le había dicho que ese tema no se hablaría en esa clase.

-No vuelvas a hablar sobre eso-dijo Draco en un hilo de voz.- Menos aquí.

Mejor no se arriesgaba, si alguien llegaba a escuchar…las consecuencias serían malas para ambos, tendría que buscar otra forma.

"¿Y si mejor omito eso de convencerlo y tomo el espejo? Podría dárselo a Harry, inventarme una buena historia, Draco no estaría perjudicado, Harry destruye el espejo y todos somos felices"

Vaya, eso sonaba bastante bien. Sobretodo el final, Harry no tendría que enterarse que el espejo había estado en manos de Draco. Habría que inventarse una buena historia porque sin lugar a dudas el susodicho haría bastantes preguntas

"Eso es lo de menos, antes de entregarle el espejo, invento una historia creíble, la practico y todo estaría listo".

Hermione empezó a sonreír, sí, le veía futuro a su plan y uno muy bueno. Ya no tendría que preocuparse por ese espejo nunca más.

La cuestión sería como entraría a la sala común de Slytherin, porque sin lugar a dudas el espejo lo tenía guardado en su dormitorio. No lo traería en su mochila, no lo creía.

Poción multijugos. La respuesta apareció de inmediato en su mente.

/°/°/°/°/°/°/°

Hermione Granger no era la única persona en Hogwarts pensando en el espejo de Oesed. Los miembros de cierta organización igualmente estaban hablando del susodicho.

-Y bien Minerva ¿La Orden ya encontró el espejo?-preguntó Severus Snape, comunicándose con la directora de Hogwarts por el medio habitual, Red Flu.

-Aún no, están desconcertados-reconoció ella con preocupación, paseando en su despacho, el que alguna vez fue de Dumbledore.

-¿Por qué no le preguntas?

McGonagall de inmediato entendió a quien se refería. Volteó a ver la pintura de Dumbledore, quien se encontraba durmiendo igual que los demás directores.

-Lo he intentado, pero da respuestas muy vagas. A pesar de ello, todo lo que me ha dicho se lo he comunicado a la Orden.

Snape calló, ahora fue McGonagall quien hizo las preguntas.

-Quien-tú-sabes no tiene el espejo ¿No es así?

-No, pero empiezo a creer que lo tendrá pronto.

McGonagall lo volteó a ver sorprendida.

-¿Por qué? Habías dicho que Theodore Nott no había tenido éxito alguno.

-En efecto, él no ha tenido éxito. Pero posiblemente alguien más lo vaya a tener.

-¿De quien hablas? ¿Blaise Zabini? No creo que sea Crabbe o Goyle, ellos no parecen…bueno, no lo creo.

-Ninguno de ellos.

-Entonces ¿Quién? Algún otro mortífago…

-Draco Malfoy aún no es un mortífago.

McGonagall prefirió tomar asiento, no creía poder pertenecer más tiempo en pie.

-Pero, tú decías que él…recuerdo perfectamente que dijiste que él no había hecho su ceremonia de iniciación al igual que los demás.

-Así es.

-Tú creías incluso que no iba a ser mortífago.

-Ya no estoy tan seguro. En la última reunión que tuvimos, él se presentó.

-¿Por qué?

-Se disculpo ante el Señor Tenebroso, reconociendo que le había fallado pero estaba dispuesto a compensar su daño y que venía a pedir algo.

-¿Qué cosa?

-Eso no lo sé, el Lord sacó a los demás mortífagos excepto a Nott para hablar con ellos a solas.

-¿Tienes alguna idea sobre que hayan podido hablar?

-Sí, el espejo de Oesed.

McGonagall calló. ¿Era posible que Draco Malfoy supiera información del espejo?

-Entonces es probable que Malfoy sepa más del espejo.

-Seguramente, no veo otra razón por la que se haya presentado ante el Señor Tenebroso.

-Pero ¿Cómo sabía que el espejo interesaba a los mortífagos?

-Nott debió de hablarle de el, posiblemente le pidió ayuda.

-Tú dijiste que Nott no parecía deseoso de compartir la gloria.

-Lo creo, pero tampoco es tan tonto como para jugarse la vida. Si por él mismo no encontraba resultados, no le quedaría otra salida que pedir ayuda.

-¿Por qué pedirle ayuda a Malfoy? ¿Por qué no a Zabini o alguien más?

-Eso ahora no nos importa. Hay que saber que tan involucrado se encuentra Malfoy con ese espejo.

-¿Crees que él tenga mayor información del espejo que Nott?

-Es posible, de todos modos hay que saber cuál es.

-De acuerdo, hablaré con él lo más pronto posible.

-Lo haría yo pero el Señor Tenebroso últimamente requiere mucho de mi presencia, se encuentra planeando un ataque.

-¿Un ataque? No a muggles otra vez o Gringotts.

-No, a San Mungo.

McGonagall se llevó una mano a los labios.

-Debemos hacer algo-finalmente habló.- Una reunión con la Orden de inmediato.

-Será mejor aguardar para cuando tenga mayor información, para actuar con rapidez y eficacia.

-De acuerdo, esperaremos-aceptó la bruja.

-Quizás haya aún alguna forma de convencerlo de que este en el lado correcto-habló Severus, cambiando de tema.- Draco Malfoy.

-Bien, hablaremos luego Severus.

-Hasta luego Minerva.

Después de esta despedida, la cabeza de Severus Snape se desvaneció en las llamas verdes que dieron un último suspiro antes de apagarse por completo.

McGonagall se puso de pie y se acercó a la ventana más cercana, otra vez estaba lloviendo, al igual que las noches anteriores.

Bien, tenía bastantes cosas que hacer. Tenía que interrogar a Draco Malfoy y eso no sería nada fácil, tenía entendido que sabía Oclumancia, Snape alguna vez se lo comentó.

Quizás si le ofrecía algún trato, algo a su favor lo podría hacer hablar.

Pero ¿Qué le podía ofrecer? Tenía entendido que el chico no estaba en muy buenos términos con su padre, además de que él era un mortífago. Y su madre…bueno, ella había sido asesinada. No sabía de algún otro familiar suyo.

Sobre familia sin duda no podría hablarle o convencerle. ¿De qué?

/°/°/°/°/°/°/°

Viernes por la noche.

Hermione caminaba por los pasillos hacia la lavandería, igual que había hecho cinco años antes la primera vez que había preparado la poción multijugos, y curiosamente, con el mismo fin: entrar a la sala común de Slytherin.

"Bueno, esta vez Harry y Ron no entraran y yo no tomare un pelo de gato" se dijo, mientras abría la puerta a la lavandería. Estaba igual que la primera y única vez que la había visitado.

Una estancia amplia que olía fuertemente a jabón, diferentes tipos de ropa doblada se encontraba en unas mesas que estaban dispuestas en el centro. En las orillas, se encontraban varios lavaderos de piedra o probablemente de otro material que Hermione no llegaba a reconocer. El agua de esos lavaderos provenía de una estatua de una bruja, colocada cerca de unos enormes ventanales con vista al lago.

Elfos domésticos caminaban por todo el lugar, con túnicas limpias, sucias…

Hermione no tuvo más tiempo de apreciar el lugar porque una voz chillona de inmediato se hizo escuchar.

-¿Necesita algo señorita?-le preguntó una elfa doméstica, ataviada con un curioso vestido azul y una pañoleta en su cabeza.

-Sí, por favor-dijo ella con una sonrisa.- Una túnica de Slytherin.

-¿Es de Slytherin usted?-preguntó la elfa, mirándola de arriba hacia abajo, dudando.

-No-decidió decir una pequeña parte de la verdad.- Pero es para una amiga, le han hecho una broma horrible y… bueno, no quiero entrar en detalles.

-Y su amiga es…

"Vaya, esta elfa quiere saber todo".

-Pansy Parkinson y con el temperamento que tiene es mejor no hacerla esperar-dijo ella, cruzándose de brazos.- Con lo que le gusta presentar quejas…

-¡La señorita Parkinson!-al parecer la elfa doméstica sí tenía idea de quien era, porqué de inmediato le trajo una túnica de Slytherin limpia y lista para el uso.- Es mejor no esperar.

-Exacto ¡Gracias!-dijo Hermione y salió rápidamente de la lavandería, guardándose la túnica en la mochila.

"Bueno, eso no fue tan difícil" pensó mientras caminaba por los pasillos fríos del castillo, ya había oscurecido, no le sorprendería si se encontraba algún profesor haciendo una ronda o algo parecido.

"Si sucediera eso, quizás mi Premio Anual pueda servir de algo".

Ya había una cosa menos de la que preocuparse en su plan, una túnica de Slytherin. Ojala eso fuera lo más complicado pero desgraciadamente no era así.

Tenía que averiguar si había poción multijugos en la mazmorra dedicada a la clase, porque de lo contrario, todo su plan habría fracasado. Actuar de inmediato era lo más importante y no tenía un mes para preparar la poción, necesitaba el espejo de Oesed ya.

Y claro, tampoco había que olvidar otro importante detalle; un cabello de la persona en quien se fuera a convertir.

"¿Quién podrá ser? Una chica, sería raro convertirse en un chico" se decía, murmurando para sí "Pero ¿Cómo lo conseguiré?".

Seguía dándole vueltas a este asunto, recordó aquella vez en su segundo año en Hogwarts, había tenido suerte al encontrar un cabello en su túnica de Millicent Bulstrode, aunque ahora que lo pensaba bien, eso no había sido suerte, no era necesario recordar los sucesos ocurridos.

"Tendré que conseguirlo a la fuerza y asegurarme que esa persona no este en la sala común cuando yo entre" pensó desesperada, cuando entraba ya a su sala común.

Subió las escaleras a su dormitorio, intentando encontrar una solución no tan…desesperada.

Se sentó en su cama e intentó relajarse, quizás así vendría alguna idea.

-¡Hermione!-la llamó Ginny, abriendo la puerta del dormitorio.- ¿Por qué no nos hiciste caso?

-¿Eh?-no entendía nada.

-Lo olvidaste ¿verdad?-más que una pregunta fue una afirmación. Hermione entonces se dio cuenta de cómo estaba vestida, con su uniforme de Quidditch…

Primeras horas de la mañana en el Gran Comedor.

Todos los estudiantes se encontraban desayunando, aunque las mesas de Ravenclaw y Gryffindor era la que más alboroto estaban haciendo.

-¿Listos para la copa?-preguntó Ginny cuando se sentó junto a Harry, frente a ellos estaban Ron y Hermione.

-Este es nuestro último partido-musito Ron con voz ronca.- Debo de hacer una parada memorable.

-Gryffindor ganará la copa-afirmó Harry, dándole una palmada a Ron en la espalda.

-Aposte diez galeones a favor de Gryffindor-dijo Dean Thomas, acercándose a ellos.- Ron, confío en ti.

Ron se limitó a asentir. Otros estudiantes que también pasaban de largo igual les hablaban de apuestas, honor de la casa…

-Harry, Ginny, Ron ¡Confío en ustedes!

-Veinte sickles apostados a que Gryffindor hace más de setenta puntos antes de atrapar la snitch.

-Señor Potter, señorita Weasley ¡Sé que Gryffindor ganará!-incluso el profesor Slughorn se acercó a ellos.- Ya tengo una buena botella de hidromiel apostada. ¡Buena suerte!

Ya se estaba alejando cuando regreso y le dio una palmada a Ron.

-Igual a ti Waterby.

Harry y Ginny rieron mientras Ron murmuraba algo a su plato de avena, Hermione sonreía.

-Irás a ver el partido ¿cierto?-le preguntó Ginny cuando dejo de reír.- Será tu último partido de Quidditch, al igual que Harry y Ron.

-Claro que iré, será esta noche ¿verdad?

-Así es.

-No lo olvide, solo estaba alistándome-se apresuró a decir, dejando su mochila en el suelo.

-Pasaste de largo cuando entraste en la sala común-le informó Ginny, cruzada de brazos.- Te llamamos y no nos respondiste. ¿Estás molesta por algo?

-No ¿Por qué tendría que estarlo?

-¿Segura?

-Todo está bien, será mejor que bajemos, no querrás llegar tarde al partido-dijo Hermione con una sonrisa, acababa de ocurrírsele una idea.

Ginny la miro con extrañeza pero se encogió de hombros y bajaron las escaleras, varios Gryffindors ya abandonaban la sala común.

-Ginny ¿Te acuerdas de Colin Creevey?

-Lo veo diario-constató ella.- Claro que sí.

-Cierto, oye ¿todavía toma fotos?

-De vez en cuando-respondió ella, mirándola esta vez con suspicacia.- ¿Qué planeas?

-Sólo pensaba que sería un muy buen regalo una foto de ustedes tres juntos, tú, Harry y Ron en el último partido de Quidditch.

-Ah, ya. Siendo este el último de ellos ¿No?

-Exacto ¿Crees que quiera ayudarme?

-No lo dudo ¡Ahí está!-le dijo ella, señalando disimuladamente a un chico de cabello rubio que reía estrepitosamente junto a sus amigos.- ¡Colin!

El chico volteó e hizo una seña de saludo, acercándose a ellas. Hermione ya no veía en el al niño pequeño y obsesivo que alguna vez conoció.

-¡Ginny! Suerte en el partido.

-Gracias ¿Te acuerdas de Hermione?-dijo ella, acercando más a Hermione.- La amiga de Harry.

-Claro ¡Hola Hermione!

-¡Hola Colin! ¿Podrías ayudarme con unas fotos? Son un regalo para Harry, Ginny y Ron.

-Cualquier cosa por una amiga de Harry-dijo el chico con una enorme sonrisa.- Voy por mi cámara.

Ginny se despidió de ellos y se apresuró a salir de la sala común, no podía llegar tarde al partido.

-¿Quieres que le tome fotos a Harry?-preguntó Colin, mientras caminaban junto a los demás estudiantes al partido.

-Si es posible, una de todo el equipo completo-dijo ella.- Pero sobretodo de Harry, Ginny y Ron.

-¡De acuerdo! Vaya, que sorpresa se llevara Harry cuando vea las fotos ¡Ya me lo imagino!

Y empezó a hablar sobre como había progresado en su toma de fotografías, la poción que había encontrado para que se movieran y mucho más. No parecía importarle que Hermione sólo asintiera o dijera un "Vaya".

Finalmente llegaron al estadio, todos los estudiantes estaban emocionados. Un partido de Quidditch nocturno no era muy común.

-Colin-interrumpió Hermione su discurso.- ¿Te importaría que nos sentáramos cerca de los de Slytherin? Ellos están en medio del estadio y creo que es una buena posición para tomar las fotografías.

-¡Excelente decisión! Ya lo creo que la perspectiva será mejor…

Hermione sonrió levemente y se dirigió a esa parte del estadio, entre miradas nada aprobadoras, silbidos, frases…pero no importaba, estaba segura que otra fase de su plan se completaría esa noche.

-¿Qué haces aquí Granger? Deberías de estar junto a los demás sangre sucia-fue la "bienvenida" de Pansy Parkinson.

Hermione no hizo caso y tomo asiento. Colin ya estaba revisando su cámara y enfocándola.

El partido no tardo en iniciar, Gryffindor vs. Ravenclaw por la copa final. El estruendo del público era increible, imposible saber a que equipo animaban más, se veía una marea de banderines rojos y banderas con leones, otra marea de color morado y azul con águilas.

-¡Gryffindor anota diez puntos!-decía el comentarista, un chico de Hufflepuff.

La ovación no se hizo esperar por los Gryffindors.

Ginny nuevamente anotó otros diez puntos a favor de Gryffindor, una parada por parte de Ron, excelente bludger también de Gryffindor…todo parecía salir perfecto, parecía como si el equipo completo hubiera tomado Felix Felicis.

-Te van a gustar las fotos-decía Colin a Hermione, sin dejar de apretar el botón de su cámara.- Quedarás impresionada.

Hermione reía y asentía a todo lo que el chico decía, buscaba la oportunidad perfecta para cortar un pequeño mechón de cabello de Pansy Parkinson, sentada delante de ellos y abucheando a Gryffindor.

Volteó a ver a su alrededor, todos los de Slytherin parecían bastante ocupados con abuchear a Gryffindor, batiendo palmas y silbidos en las pocas veces que se llegaban a equivocar.

-¡Ravenclaw tiene diez puntos!

Más abucheos y silbidos. Hermione volteó nuevamente a su alrededor…y no, tendría que ser más adelante.

Draco estaba sentado junto a sus amigos en los asientos más elevados, mientras los demás silbaban, él la miraba fijamente a ella con consternación.

Ella le devolvió una mirada insegura antes de concentrarse nuevamente en el juego, ahora sintiendo una mirada en su espalda, no muy cómoda con la sensación.

"Si él me está viendo no voy a poder hacer nada" se dijo con desánimo. No creía que él fuera a asistir, como las últimas veces le había dicho que tenía cosas más importantes que hacer…no parecía que un partido de quidditch fuera muy importante.

"Ni modo, me tendré que arriesgar" pensó, mientras de nuevo se alzaba otra ovación de Ravenclaw.

Esta vez hasta muchos de Slytherin se pusieron de pie, Pansy entre ellos, así que Hermione igual se puso de pie y con un movimiento de varita, un mechón de cabello negro cayó al suelo.

Lo tomó y se lo guardó de inmediato, sentándose y tratando de actuar lo más normal posible.

"No debo de voltear, no debo de voltear" murmuraba, formando puños. La tentación era demasiado fuerte, pero si volteaba, seguramente lo haría sospechar más. No dudaba que ya debía de estarse preguntando que hacía sentada entre una multitud de Slytherins.

El resto del partido paso de manera tortuosa para ella, e igual para el equipo de Gryffindor a quien las cosas no le fueron ya tan fáciles.

Varias bludgers hicieron blanco en los cazadores, una golpeó también a Harry, Ron hizo ciertas paradas espectaculares pero riesgosas…aunque al menos el resultado fue bueno, doscientos cincuenta puntos a favor de Gryffindor (gracias a la snitch).

-¡Qué partido!-comentaba Colin mientras caminaban de regreso al castillo, guiados por las antorchas dispuestas en el camino.- Esa bludger que golpeó a Harry debió doler, aunque pudo tomar la snitch con el mismo brazo…

Hermione asentía en silencio, no estaba nada deseosa de conversar. Alguien paso rozando a su lado, un chico de Slytherin y… no, no era él.

-¿Hermione?

Volteó a ver a Colin quien ahora estaba serio.

-¿Qué pasa?

-¿Estás bien? Pareces un poco agitada, con tantos Slytherins…

-¡No, no! Estoy bien-murmuró ella.- Estoy bien.

Colin asintió pero no volvió a hablar. El regreso a la sala común fue en un silencio incómodo, sobretodo para Hermione quien hubiera preferido que Colin hablara.

-Las fotos te las daré mañana ¿vale?

-¿Eh? ¡Ah, sí! Las fotos-recordó ella, saliendo de sus pensamientos.- Gracias Colin ¿Cómo puedo…?

-No importa, un regalo para Harry y Ginny.

Hermione sonrió, volvió a agradecerle y le deseo buenas noches. Al primer escalón que conducía a su dormitorio, borró la sonrisa poco convincente que había logrado. No se sentía nada bien.

Durante todo el partido había sentido la mirada de Draco en su espalda y aunque no volteó, (bueno, al final del partido sí) sabía que no era una mirada gentil, sino una fría.

Como la que siempre había conocido hasta ese año, su último año.

"¿Por qué esto tuvo que suceder en el último año? ¿Por qué? ¿Por qué no antes?" se dijo mientras se acomodaba en su cama. No tardaron en oírse los gritos de triunfo de los Gryffindors, seguramente una fiesta empezaría.

Y como las otras veces, ella no bajaría de su dormitorio porqué había algo que no la dejaba disfrutar; la angustia de sus padres, él, la angustia de sus padres, él

Cerró los ojos, en un vago intento de olvidar.

Tuvo un sueño agitado. Soñó que estaba caminando por los pasillos de Hogwarts pero estos estaban tan silenciosos que empezaba a sentirse incómoda. Las pinturas que había en las paredes (a las que rara vez les prestaba atención) parecían alargarse y tomar formas muy extrañas.

Entonces apareció Ron, quien sin decirle una sola palabra la guiaba por el castillo hasta llegar a las puertas que daban a los jardines. Parecía que estaba a punto de hablar cuando otra voz dijo su nombre.

Era la primera vez en mucho tiempo que oía a Draco decir su nombre con suavidad, casi con afecto.

Su corazón dio un brinco y volteó para encontrarlo cruzado de brazos recargado en una columna. Caminó presurosa hacia él, quien le extendió una mano.

Ella la tomó con una enorme sonrisa, por primera vez en mucho tiempo se sentía feliz, realmente feliz.

Él también sonrió levemente y entonces caminaron hacia el lago, donde se sentaron en la orilla.

No hablaron, simplemente contemplaban el tranquilo lago en el que aparecía de vez en cuando el calamar gigante.

"Esto eres tú" le decía Draco mientras sacaba de su bolsillo una rosa negra "Para mí"

Hermione sonriendo, tomo la rosa que le ofrecía. Volvió a inhalar ese dulce olor, Draco la observaba.

Y entonces, para su desconcierto, la rosa empezó a marchitarse. Caía pétalo tras pétalo al suelo, volteó a mirar a Draco pero ya no estaba, en su lugar estaba el espejo de Oesed en el tamaño pequeño en el que lo habían encantado.

Tomó el espejo y lo observo, la imagen de ella siendo feliz con sus padres continuaba al igual que la de cierto Slytherin sosteniendo una rosa negra.

Entonces, un pétalo cayó sobre la superficie del espejo, este se hizo añicos con un horrible sonido.

Hermione despertó sobresaltada. Volteó a la ventana más cercana que tenía, ya empezaba a amanecer. Desvió la mirada a su dormitorio, sus compañeras seguían durmiendo.

Suspirando por lo bajo, se puso de pie. Necesitaba investigar algo.

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Draco Malfoy se encontraba en su sala común, jugando ajedrez con Nott.

-Malfoy ¿Qué hay del espejo?-preguntó Nott mientras veía como uno de sus peones era tomado por un caballo.

-Eso ya lo solucione-habló él con tranquilidad.- No tengo porque preocuparme.

Nott lo volteó a ver con suspicacia.

-Muchos mortífagos que creían saber donde se encontraba el espejo no se atrevían a ir por el.

-Sí, no es un lugar al que me gustaría volver-admitió él mientras movía a un peón.- Pero ya tengo el espejo.

-¿Cómo sabías donde estaba?

-Investigación y deducción.

-¿Desde cuándo lo tienes?

-Eso prefiero guardármelo.

Nott puso los ojos en blanco y se cruzo de brazos.

-¿Cuándo le daremos el espejo?

-Le daré el espejo cuando crea conveniente-dijo Draco, acomodándose mejor en el sillón en el que se encontraba.

-No juegues con su paciencia-le advirtió Nott.- Eso puede costarnos la vida.

-Lo consideraré-murmuró con frialdad.

Nott se limitó a mirarlo con seriedad antes de ponerse de pie.

-Como quieras.

Draco se quedo solo en la sala común, aún era muy temprano para que bajaran los Slytherins que inclusive eran madrugadores.

Todo iba bien, Nott aún no le había requerido ver el espejo auque de todos modos si lo hiciera, se negaría.

Estaba costando más trabajo del esperado pero si todo salía como lo planeaba, dentro de poco le entregaría el espejo a Lord Voldemort.