Hermanastro
By: Karura


Disclaimer: Naruto no me pertenece


Capítulo 2: Sus reglas

Y ahí estábamos; él en el marco de la puerta y yo en el segundo escalón de la entrada, con mis maletas a un lado. Creo que él notó mi irritación, suspiró y me dio la taza de café, bajó los escalones y se inclinó levemente para tomar las maletas que parecían ser las más pesadas. No pude evitar mirarle el trasero, claro, si se me inclinó casi en las narices. Semejante culo que tenía este. Si hubiera sido cualquiera le hubiera dado una nalgada, eso apuéstalo, pero era Sakura, y nunca había dado nalgadas, inclusive nunca le di una a mis amigos, además ese culo que se veía delicioso no le quitaba lo despreciable a su portador.

Metió las maletas, bueno, al menos era caballeroso, algo tenía que sacar de su padre. Lo seguí, yo con las maletas más ligeras y la taza en la otra mano.

"Te llevaré a tu habitación…" me dijo cuando lo vi subiendo las escaleras, apresuré mi paso y subí las escaleras también. Por lo poco que había visto Sasuke vivía como un príncipe. Su casa por dentro estaba realmente hermosa y cuidada. ¿En verdad vivía solo?

Parecía que alguien más le hiciera el quehacer… O tal vez él era muy dedicado en esto. Un escalofrío recorrió mi espalda. Rayos. Sabía que era una mala idea el venirme a vivir con él. De nada más sentir la mirada de él en uno, parecía que te miraba el diablo.

¿No podía ser tan malo… o sí?

Pero ese pequeño escalofrío me había dicho que… Sí, que Sasuke podía llegar a ser tan malo como él quisiese conmigo.

Paré cuando lo vi salir de una habitación, estaba a la izquierda de las escaleras, así que ya sabía donde iba a dormir. No necesitaba que él me confirmara. Me arrebató la taza de las manos.

Bajó las escaleras sin cruzar palabra alguna, me metí indignada a mi habitación y dejé las demás maletas en el suelo.

La observé. Tenía 2 ventanas grandes, que llegaban casi al techo y terminaban en el suelo, con el toque de una mansión, divididas en varios cuadros por aquel marco ventanal. Las cortinas estaban abiertas, eran rojas, me acerqué a ellas. Increíble, inclusive estaban bordadas hermosamente. Tenía 1 cama matrimonial, los muebles se veían exquisitamente tallados, eran hermosos, no había tapiz que cubriera los tablones de madera, que fueron barnizados. El cuarto parecía gótico si lo mirabas en esa manera… o si lo dejabas a oscuras y solamente con velas prendidas. Le daría mis toques para que quedara a mi gusto.

Un gruñido de mi estomago me hizo recordar que tenía hambre. Salí de mi cuarto y antes de bajar las escaleras miré que a la derecha de estas, a la esquina, habían 2 puertas, una grande y una que se asemejaba a la de mi cuarto. Supuse que sería la habitación de Sasuke y la otra… no tenía idea.

Bajé las escaleras con cuidado, y luego observé mi derecha, ese pasillo se dirigía lo que parecía la sala, ya que al final se podía apreciar un sillón y no sé que tantas cosas elegantes, luego volteé a mi izquierda, el otro camino parecía conducir… A no sé donde. Rayos Sasuke¿porqué no me presentaste tu casa?

Fui por ese camino, había una puerta, pero no quise abrirla, doblé a la izquierda otra vez y al final había una puerta. La abrí. Era el baño. Un lujoso baño antiguo. Cerré la puerta. Me regresé por donde vine y abrí la puerta que había dejado momentos atrás. Era el cuarto de lavar.

Cerré la puerta suspirando.

"¿Dónde esta la cocina?" me pregunté de mal humor. Me regresé a las escaleras y opté por irme a la sala. Entré a aquella habitación. Había una televisión de plasma de tamaño mediano colocada en la pared, su equipo de audio a un lado, inclusive un DVD. 2 sillones muy antiguos pero hermosos adornaban el centro de la habitación, frente a estos una mesa de una madera que al parecer era la más cara, además de sus tallados. En las esquinas de la habitación se situaban pequeños árboles de casa. Obviamente había alfombra, de un verde oscuro y pálido. Había una entrada sin puerta en la esquina de la pared donde se encontraba la televisión de plasma, sólo existía el marco, me acerqué a esta entrada y di un respiro de alivio. Era el comedor.

Era una mesa para 4 personas, chica, pero elegante, de madera barnizada. Las sillas igual, color vino. A la derecha de la mesa estaba la barra, donde se encontraba Sasuke, leyendo el periódico y desayunando, la barra era para 2 personas y mi hermanastro estaba ocupando un banco muy elegante. Vaya gustos que tenía mi hermanastro. Al parecer era muy creído.

Me acerqué a él, quién no apartaba la vista del periódico. Parecía que no se daba cuenta de mi presencia o más bien me ignoraba perfectamente. Si no me equivocaba, mi hermanastro ya tenía 22 años. Me preguntaba si con esa forma de ser tenía novia.

Tosí para que volteara a verme. Sí di en el blanco por que Sasuke volteó a verme, levantando una ceja, como si lo hubiese interrumpido en algo importante y esperaba una respuesta rápida para continuar haciendo lo que dejó de hacer unos momentos atrás.

"¿Qué?" me preguntó simplemente, para luego morder un cuernito, que fue sumergido en su café.

Lo miré. Tenía ganas de… de darle una bofetada, pero me contuve, no quería darle una peor impresión a mi querido hermanito.

"Tengo hambre." Le dije.

"¿Y a mi que me miras?" soltó este con aire de enojo. "Sí tienes hambre toma algo de la cocina, que yo no te voy a dar de comer como si fueras bebita."

Esto me hizo explotar.

"¡Pues no quería ser irrespetuosa y entrar a TÚ cocina como si fuera MI casa!" le espeté, dirigiéndome al refrigerador y abriéndolo, había un cartón de leche, el cual saqué, además de sacar yogurt de fresa.

Con un bufido dejé las cosas en la mesa, me fui a las alacenas de la cocina, buscando los vasos, abrí todas las puertas y estaban llenas de comida, pero ninguna de algún cubierto. Volteé a mi izquierda y vi un mueble con puerta. Lo abrí, miré a Sasuke. Él me estaba mirando por cierto, no de alguna manera normal ni mucho menos dulce, parecía enfadado, la enfadada debería de ser yo ¡por qué no me dijo donde estaban los vasos y cubiertos, así me hubiera guardado el teatrito de buscarlos por toda la alacena!

Tomé un vaso y una cuchara, cerrando la puerta con cuidado de no azotarla, lo que menos quería eran problemas con éste… 'grinch.'

Me senté en una de las sillas del comedor, dándole la espalda a mi hermanastro. Abrí el yogurt de fresa e introduje la cuchara, comencé a comerlo con rapidez. Pronto terminé. Me serví un vaso de leche y este me lo tomé sin parar. Me levanté, aún no estaba satisfecha, pero esto aguantaría mi hambre. Guardé el cartón de leche y luego tiré el botecito de yogurt. Dejé mi vaso y cuchara en el zinc. Sasuke seguía leyendo el periódico, de vez en cuando dando mordiscos a sus panes.

Rayos. Él sí estaba comiendo, miré el canasto que estaba solamente a 15 centímetros de él. Me acerqué al canasto, tomando una dona de azúcar, Sasuke ni se interesó, seguía con lo suyo. Tenía que salir de ahí para que se me pasara el coraje, así que decidí regresarme a mi cuarto. Ya estaba en el marco de la salida de la cocina cuando Sasuke me detuvo.

"Alto ahí." Dijo, su tono reflejaba enojo. Miré la dona que me estaba comiendo, varios cristales de azúcar quedaron en mis labios. Volteé a verlo.

"¿La dona era tuya?" pregunté. Me acerqué a él, quién se había dado la media vuelta en el banco por lo que ya no me daba la espalda, dio otro sorbo a su café. Acerqué la dona a su rostro.

Torció la boca y frunció el seño, apartando la dona de su cara.

"No es acerca de la dona, Sakura."

"¿Entonces qué es?" le di otro mordisco a mi dona, devorándomela por completo.

"No sé como te trataban en tu casa, pero aquí va a ser diferente. Aquí no la vas a hacer de princesa y vas a tener deberes." Cada palabra que decía parecía que venía incluida con veneno. "Una de las cosas que más detesto es qué se dejen los cubiertos sucios, y que el usuario no los lave." Señaló sin voltear a ver el zinc.

"Los iba a lavar después." Me defendí.

"Para mi no hay después. Es ahora o ahora."

Me mordí el labio. Sentí que comenzaba a odiar a este tipo. ¡Tenía un hermano amante de la limpieza! Qué ridículo. Con razón su casa estaba que relucía.

Me dirigí al zinc a regañadientes, y comencé a lavar mis cubiertos antes utilizados. Después los sequé con una de las toallas que se encontraban colgadas en la pared y coloqué los utensilios en sus respectivos lugares.

"¿Contento?"

Le pregunté con sarcasmo cuando volteé a mirarlo, pero él ya no estaba ahí. No había rastro de su periódico, ni de su taza con café.

"Uuugh" me quejé, quería soltar un grito de coraje, pero me contuve. Me dirigí a mi habitación furiosa y ahí me encerré.


Salí de mi habitación después de las 12:00 p.m. Sasuke no me llamó en todo ese rato, lo cual agradecí, ya que en esas horas que me encerré había comenzado a desempacar mis pertenencias. Acomodé mi ropa en aquel hermoso clóset y mi ropa interior en los cajones de un buró.

Sasuke había cargado la maleta en donde venía mi equipo reproductor: eran unas bocinas de un tamaño pequeño, como la de las computadoras, y mi radio donde podían ser reproducidos mis CD. Esa cosa reproducía maravillas. Mi equipo lo coloqué arriba de una pequeña mesa, de esas donde se colocan lámparas.

Obvio, había traído mis súper pósters y me dedique a colocarlos en la pared. Mi pequeño cuadro de recuerdos (o pizarrón) también había sido incluido y lo había colocado a un lado del tocador.

Recuerdo que me quedé mirando las fotografías con mis amigos de la banda y así me había quedado un buen rato. Cuando terminé de acomodar todo, inclusive me llevé mis cobijas, suerte que eran de tamaño matrimonial. Las dejé sobre la cama.

Guardé las maletas en el clóset grande… el cual solamente había servido para eso, ya que me encontraba usando el clóset de mueble.

Cuando salí de mi habitación comencé a buscar a Sasuke, tenía que preguntarle muchas cosas… ya que yo no conocía París y como hermanastro y encargado de mi persona (odiaba pensar eso) debía darme un buen tour por París.

Le busqué por todo el primer piso y no había rastro de Sasuke. Inclusive lo llamaba, pero no había respuesta. No podía haberse largado¿o sí?

"Es tan capaz" me dije a mi misma.

Volví a subir las escaleras y recordé las 2 habitaciones que estaban ahí. Tal vez estaría en su habitación. Me dirigí a la puerta pequeña, y toqué varias veces, pero aún así no hubo respuesta.

Volteé a mirar la puerta grande. "Falta que se sienta rey…" murmuré y toqué varias veces. Igual que la primera vez, no hubo respuesta. Las manijas de esta puerta eran elegantes, nada como las otras manijas comunes de mi habitación o de la otra puerta que toque. "¿Qué habrá detrás de esta puerta?" me pregunté.

Traté de abrirla, pero fue en vano, tenía el seguro puesto. Regresé a la pequeña puerta y esta si pude abrirla.

Era el cuarto de Sasuke, parecido al mío, solamente que este cuarto tenía una computadora pequeña (laptop) sobre un escritorio y un mueble lleno de libros. Alfombra limpia de un azul oscuro. Una habitación ordenada. En la pared no había rastro de algún póster, o algo así. Me esperaba ver un póster de una mujer con pocas ropas y de buen cuerpo, pero no había algo que se le pareciese. Lo único que había era un cuadro, era una pintura de un paisaje.

Me acerqué a ese cuadro y busqué la firma y fecha del autor. Encontré las iniciales "E. L." y la pintura tenía 7 años de antigüedad. Hice una mueca. No conocía a algún pintor de ese nombre…

Me volví a dirigir al ordenador, el cual era moderno. "No creo que le moleste" me dije a mi misma prendiéndolo. Me esperé unos segundos y me apareció en la pantalla que eligiese una cuenta. Sasuke tenía la suya, donde aparecía la foto de este, y estaba la cuenta de visitante activada, así que entré a esta.

Esperé a que se cargara, fue rápido. No habían muchos iconos en la pantalla, y el fondo era una simple fotografía de quien sabe que playa. Busqué el icono del msn… ¡Era la versión más vieja que tenía! Le di doble clic, rápido me apareció una ventana que pedía la password del mail de Sasuke. Y sí, sí era de él, no se rompió la cabeza pensando en un mail: era su mail. Rodé los ojos.

Borré el mail de Sasuke y coloqué el mío: y mí password. Esperé a entrar mientras el monito chafa de la 1ra versión daba vueltas. Y por fin entró.

No me dejaron cerrar mis grupos cuando ya tenía 5 ventanas de Chat abiertas.

Miré la primera ventana, era Irving, con su nick de 'rubio extraña a chicle :( (triste triste triste)'

"CHICLE!" me escribió eso, a él no le importaba mucho la ortografía… "¿Cómo estas?" y ya le contesté.

Platiqué con el resto de la banda, los 5 estaban conectados, además de que varias amigas y amigos me preguntaron acerca de París, a lo que solamente pude contestar que "apenas acabo de llegar, no sé de aquí".

Mis amigos me preguntaron acerca de Sasuke. Solamente pude responder. "Es un enojón."

Pasó una hora y decidí que era momento de apagar el ordenador, no quería que Sasuke me encontrara en su habitación, así que me despedí de mis amigos y cerré sesión. Apagué la computadora.

Salí de su habitación y me dirigí a la mía. Cerré la puerta, pero la dejé sin seguro, no había necesidad.

Había dejado una pila de discos en su caja a un lado de mi reproductor de música y seleccioné uno de mi banda favorita, prendí mi reproductor y abrí la caja. Coloqué el CD y la cerré. Presione el botón de Play y la música comenzó a sonar. Subí el volumen como acostumbraba en mi casa o en la de mis amigos. Cantaba al compás de la música, y gritaba cuando se gritaba en la música… No me bastó y saqué mi guitarra eléctrica, la conecté a su amplificador y comencé a tocar la misma canción que se estaba reproduciendo.

Así me la pase toda la tarde. Gritando, cantando, tocando mi guitarra, saltando en la cama junto con la guitarra. Tenía los ojos cerrados y estaba de espaldas mientras tocaba y cantaba mi canción favorita de ese CD, estaba muy entrada en la canción.

"¡¡SAKURA!!" era un grito demasiado fuerte. Aquel gritó me asustó, Claro que di mi brinquito de susto, y lo peor: cuando traté de encararlo, me tropecé con el cable de la guitarra, cayendo de una manera no tan suave en la alfombra carmín. Se escuchó el golpe secó de la guitarra eléctrica con la alfombra, y el de mi cuerpo también.

Sasuke se metió a mi cuarto y desconectó el cable de energía del reproductor de música mientras yo me levantaba con mucho dolor. Miré como Sasuke pisaba la guitarra y se ponía enfrente de mí.

"¡Oye!" chillé. "Ten más cuidado con mi guitarra, no me costó un dólar." Le reclamé levantándola, pero me la arrebató y la aventó arriba de mi cama. Se devolvió a mí casi rechinando dientes.

"¡Debes de saber que en esta casa hay reglas! No voy a estarte aguantando, Sakura." Yo le miré con enojo, crucé mis brazos.

"¡Pues dilas de una vez!" le espeté.

Sí esto hubiera sido cualquier caricatura animada, juraría que nos salía humito de las orejas y nariz y Sasuke tendría los iris de color rojo… Supongo que yo también.

"Primera regla: No voy a estar escuchando tu escándalo en esta casa, no vas a tocar la guitarra, o subir el volumen como si estuvieras sorda mientras yo este aquí. Me aturdes."

Quise oponerme a esto, pero recordé que esta no era mi casa y que lamentablemente tenía que respetarle… Rayos.

"Segunda regla: Cuando acepté a que te vinieras a vivir a este cuarto, acordé con tu padre de que iba a haber reglas… Este cuarto no es completamente tuyo, te lo estoy prestando…" dejó de mirarme para observar mi cuarto. Vi como cerraba sus manos con fuerza. "Así que quiero que quites todo este papelero que tienes en la pared, hace verlo como si fuera el cuarto de un vándalo." Solté un "Aaaaaah" de indignación.

"Tercera regla: Todo lo que ocupes en esta casa lo vas a limpiar, lavar o acomodar. No voy a andar lavándote la ropa, ni mucho menos lavar tus trastos…"

Me miró de arriba hacía abajo por… quién sabe que vez era.

"Cuarta regla: Mientras vivas aquí no te vas a vestir así. Se me hace demasiado…" se guardó la palabra.

"¡Pero tengo 18 años, puedo hacer lo que se me de la gana con mi imagen!" me defendí. No iba a dejar que este controlará la forma de vestirme. Ya tenía suficiente con las reglas que me había puesto.

"A mi me importa poco eso. No te vas a vestir así y punto. Eso incluye el asqueroso arete que tienes en la cara."

PERO QUÉ SE CREÍA ÉSTE.

Lo único que pude hacer fue mirarlo con rabia y odio. Salí de mi cuarto bufando y soltando un mundo de palabrerías que ni yo misma decía en la vida, todas dirigidas a mi "querido hermanastro". Bajé las escaleras.

Ya ni sabía que horas eran, pero se veía el crepúsculo a través de una de las ventanas que estaban cerca de la puerta principal.

Me dirigí a la sala y me sorprendí de ver a un rubio que parecía de la edad de Sasuke sentado en el sofá, el cuál me miraba con cierta curiosidad.

Se notaba que había escuchado la discusión que había tenido con Sasuke. Me ruboricé de pena y salí de la sala. Me dirigí a la puerta y salí. Me dirigí al jardín y me senté en la banca mecedora. Junte mis piernas a mi pecho y las abracé, hundiendo mi rostro en mis rodillas mientras soltaba un grito de coraje.

¡Que coraje¡Que horror! Sasuke era el chico más sexy de todo el mundo, tenía un cuerpo que me fascinaría si fuera otro chico… ¡Pero era una pesadilla! Era extremadamente estricto. Ya ni un chico de su edad como los que conocía. Estos vivían con cierto desorden en su casa y hacían lo que querían, pero Sasuke era…

No podía negarlo.

Era responsable.