Hola nuevamente! Aquí esta el penúltimo capítulo, sé que me he tardado en subirlo pero como ya esta a punto de acabar la historia, quiero que sea lo mejor posible. Calculo yo que este fin de semana que viene subire el último capi, sí, la historia se esta terminando. Muchas gracias x leer el fic y estar dejando reviews :)
Yuuki: Qué bueno que te este gustando la historia, gracias x dejar review. Que estes bn ;)
Rochelle Kuchiki: Síi, esto se pone emocionate ¿nop? Dentro de poco leeras el final, grax x dejar review. Cuidate :)
Giselle Lestrange: hola!, que bueno que sigas x aqui. Las intenciones de Draco...sin comentarios ;) Hermione por supuesto intentara cumplir su objetivo. En cuanto a xq se le pide tanto a Harry, lo veremos en ste capi y sobre el espejo de Oesed...no puedo revelar mucho pro t aseguro que pronto sabrás más d ese espejo. Que estes bn :)
Gracias x leer. Si pueden dejarme un review se los agradecería mucho, faltando poco para el final sus opiniones son muy importantes. Nos leemos pronto, grax x leer.
Cap XXXIV: Preámbulos Oscuros
Draco Malfoy caminaba hacia el despacho de la ahora directora de Hogwarts, Minerva McGonagall. La directora había requerido su presencia a primeras horas de la mañana de ese soleado Domingo.
No tenía la menor idea de que era lo que quería hablar con él. Hasta donde él entendía, no había hecho nada malo en el castillo y en cuanto a su situación académica, no se encontraba mal.
¿Qué querría?
No tardó en llegar a la gárgola que ocultaba la entrada al despacho. Diciendo la contraseña que la directora le había proporcionado en la nota enviada, no tardo en aparecer una escalera en espiral que se movía lentamente.
Poco tiempo después, se encontraba frente a una puerta. Tocó con los nudillos y esta se abrió.
Entró al despacho y observó la estancia de forma circular. Había libros en diversas estanterías además de los retratos de antiguos directores del colegio. La decoración era muy simple.
-Joven Malfoy-saludó la directora, sentada en su escritorio.- Tome asiento.
El respondió el saludo e hizo lo que se le indicaba.
-¿Por qué quería verme?
La directora meditó su respuesta antes de darla.
-Creo que puedes hacer provecho de tu habilidad.
-¿Qué quiere decir?
-Tenemos entendido que conoces información del espejo de Oesed.
Semejante declaración tomo desprevenido a Draco ¿Cómo podía saber eso? Hermione no podía haberle dicho ¿O sí?
-La Orden del Fénix necesita el espejo de Oesed para poder derrotar a Quien-tú-sabes.
-¿Qué le hace creer que yo sé algo al respecto?-formuló con cuidado su pregunta, necesitaba saber como se había enterado.
-Tenemos a un infiltrado en los mortífagos-habló McGonagall.- Por lo que sabemos que te presentaste en la última reunión diciendo que poseías información del espejo de Oesed.
Bueno, ahora sabía que Hermione no era quien había hablado de esto con la directora.
-¿Quién es su infiltrado?
-Eso prefiero no revelarlo.
Draco guardó silencio por unos instantes antes de hablar.
-Lo lamento, pero sobre el espejo…no hay nada que pueda decirle.
-¿En serio?
-Así es.
-Debes de hacer lo correcto Malfoy-habló la directora.
Él formo puños debajo de la mesa al escuchar esto, no era la primera vez que se lo decían.
-Lo que yo haga no es de su incumbencia.
-En efecto, no lo es. Pero las consecuencias de ese acto sí incumben a la Orden del Fénix ¿Tienes idea de lo que ese espejo podría hacer en manos de Quien-tú-sabes?
-Soy consciente-afirmó él con superioridad.
-Siendo así, sería un error aún mayor dejar ese espejo en sus manos.
-Usted no conoce mis planes.
-Compártelos, por favor.
-No veo razón alguna por la que tenga que hacerlo.
McGonagall calló, esto era lo que más temía. Darle una buena razón para que compartiera lo que supiera.
-Tu familia-habló finalmente.
-¿Es en serio?-preguntó él con incredulidad.- Yo ya no tengo familia.
-Tu padre…
-No vaya por ese camino porqué no funcionara, no me importa mi padre.
La directora frunció la frente ante aquella contestación.
-Es tu familia Malfoy.
-Fue alguna vez de mi familia-se atrevió a corregirla.- Pero ya no lo es.
-Tu madre…
-Mi madre está muerta-hizo constatar él con brusquedad, nada deseoso de hablar de ese tema.
-¿Qué te diría ella si estuviera viva? ¿Le gustarían tus acciones?
-Mis futuras acciones son debido a ella.
Nuevamente hubo un silencio.
-Es por el bien de la comunidad mágica.
-¿La comunidad mágica? Podrá ser todo menos una comunidad.
McGonagall se quitó los lentes y lo miró seriamente.
-Entonces no te importa nada-más que pregunta era afirmación.
-En efecto-mintió él con habilidad.
-Eso es mentira.
-No lo es-insistió él. ¿Acaso McGonagall sabía Legeremancia? No, no lo creía. Por si las dudas, usaría Oclumencia.
-A todos nos importa algo o alguien.
-Yo no soy como todos.
-Me estoy dando cuenta.
El chico la fulminó con la mirada antes de voltear hacia otro lado, no debía de perder los estribos, no era el momento.
McGonagall suspiró, no tenía idea de que era lo que el joven sentado frente a ella estaba pensando, se veía molesto. Tampoco le quedaba duda, de que había fracasado en su tarea, si él sabía algo del espejo no lo diría.
-Puedes irte-dijo finalmente, no viendo otra opción.
Él se levanto y se dirigió a la puerta, fue ahí cuando se detuvo y la volteó a ver.
-El espejo estará bien-le dijo y sin darle oportunidad de replicar, cerró la puerta tras él y bajo rápidamente la escalera espiral.
Ya se encontraba nuevamente caminando en los pasillos del castillo. Sería mejor que se dirigiera a la sala de los menesteres, ahí era donde podía hacer sus "experimentos" como él les llamaba a los encantamientos que intentaba realizar, nada sencillos.
No tardó en llegar a la sala especial. Estaba nuevamente frente a la pared que ocultaba a la misteriosa y especial sala. Cerrando los ojos y después de realizar de forma acertada su petición, una puerta apareció frente a él.
La abrió y pronto se encontró frente a una amplia habitación vacía a excepción del espejo de Oesed. Se acercó a él e ignoró el reflejo, ahora no era el momento para perderse en ilusiones.
Murmuró quedamente un hechizo y apareció otro espejo idéntico al espejo de Oesed, sólo que este al acercarse, no mostraba lo que más deseaba.
"Tiene que haber un hechizo de ilusión que pueda ayudarme" se dijo él, examinando el espejo. En estructura era idéntico al espejo que tenía al lado pero en cuanto a propiedades, sólo era un espejo común.
"No puedo fallar" dijo él, estudiando con detalle el espejo. Pidió a la sala que le proporcionara libros con encantamientos, su petición no tardó en ser cumplida. A su alrededor aparecieron un par de estanterías rebosantes de libros.
Se acercó a una y tomó un libro al azar. Busco en el índice algo que pudiera ayudarle con su objetivo, encantar al espejo para que pudiera mostrar ilusiones, ciertamente casi lo mismo que el espejo de Oesed, sólo que había una diferencia, las ilusiones no serían de lo más deseado por las personas que vieran su reflejo, podría decirse que serían predeterminadas.
Y aún así, realizar hechizos de ilusión no era nada sencillo. Se preguntó porqué el profesor Flitwick nunca había hecho más que mencionarlos, si decían que era tan experto en encantamientos ¿Por qué nunca los había enseñado? Ni siquiera en su último año.
Frunciendo la frente, se dispuso a continuar con sus experimentos. No pedía más que funcionaran cuando presentara el espejo al Señor Tenebroso, sólo eso.
/°/°/°/°/°/°/°
Hermione salió de la mazmorra donde se impartía la clase de pociones. Cerró la puerta tras ella y respiró profundamente. Como aquella vez en su segundo año en Hogwarts, había robado material. La única diferencia era que este "material" era nada menos que Poción Multijugos.
"Tuve suerte que hubiera un frasco" se decía, caminando hacia otro pasillo que la condujera a las escaleras para regresar a su dormitorio.
Entonces, el plan seguía en pie y tal y como iban las cosas, seguramente tendría éxito.
Ya tenía una túnica de Slytherin, ya tenía un cabello de quien iba a convertirse y ya tenía poción multijugos, lo único que faltaba era la acción en sí.
"Será mejor actuar en un día entre semana" se dijo, subiendo las escaleras. "Quizás los estudiantes estén fuera en clases, entrenamientos, en el Gran Comedor…estarán más ocupados que un fin de semana".
Meditando esto, pronto llegó al piso del Gran Comedor. Ya tenía bastante hambre por lo que entró a comer.
Ninguno de sus amigos estaba, ya se lo esperaba. Habían dicho que querían pasar aquel rato libre en el estadio de Quidditch.
Tomó asiento en la mitad de la mesa y comenzó a llenar su plato, ensalada, un vaso de zumo de calabaza…
-¡Hey, Hermione!
Ah, era Colin.
-Hola Colin-saludó ella.
-Oye, ayer no te encontré para darte las fotos.
-Mi culpa, lo siento-dijo ella formando una media sonrisa.- Pero estaba muy ocupada.
Colin asintió.
-¿Qué te parecen?-preguntó él, extendiéndole las fotografías que había tomado.
Hermione las tomó y las observo. La primera era de la formación de los equipos de Gryffindor y Ravenclaw antes de que iniciara el partido. Otra fotografía era de Ginny en el aire con la Quaffle, otra de Ron como guardián en los aros, una de Harry volando por el estadio…eran bastante buenas.
-Son increíbles Colin-dijo ella con una sonrisa.- Muchas gracias, en verdad. ¿No puedo hacer algo por ti?
-No importa, son un regalo para ustedes-dijo el chico sonriendo.- Bueno, te dejo.
Y se alejo, dejando a Hermione contemplar el resto de las fotografías.
"Si acaso, podría ver si consigo unos marcos para ellas o ¿Se las entregó así?" estaba indecisa, era un regalo que quería que les gustara y lo atesoraran.
Mientras pensaba en esto y seguía comiendo, dio un vistazo a la mesa de Slytherin. Él no estaba.
"No me sorprendería si cambiara sus horarios para venir aquí" pensó amargamente, tomando un sorbo del zumo de calabaza. "Seguramente ha de estar furioso conmigo, no lo culpo".
Siguió comiendo, de vez en cuando volteando a ver a la mesa de las serpientes pero sin que hubiera algún cambio, él seguía sin aparecer.
Terminó su comida y decidió ir a los jardines, necesitaba ir al bosque prohibido y concretamente, a los matorrales de rosas negras.
Sería la primera vez que iría sola, las otras veces siempre había ido acompañada.
"Vamos, nada malo puede pasar" decía para convencerse a sí misma "Es algo sencillo que puedo hacer".
Se encontraba ya caminando por el sendero que conducía a la cabaña de Hagrid y por unos momentos pensó que una visita al guardabosques no estaría mal pero finalmente decidió no ir, podía visitarlo después de haber ido a donde tenía que ir antes.
Asegurándose que no hubiera nadie viéndola, se adentró al bosque prohibido. No se encontraba nada relajada, podía sentir como su respiración se volvía agitada.
"Nada va a pasar" se repetía una y otra vez, agarrando con fuerza su varita en la mano derecha.
Escuchó un ruido de cascos, seguramente rondaban algunos centauros cerca. En las veces anteriores eso no había ocurrido.
Se detuvo, necesitaba relajarse. Después de unos minutos, ya no se escuchaba ningún ruido.
Volvió a caminar, esta vez a un paso mayor. Y para su alivio, empezó a divisar unos matorrales con las misteriosas rosas negras.
Llegó a la roca en la que muchas veces se sentaron juntos Draco y ella. Se sentó, esta vez estaría sola.
Respiró profundamente y se puso a recordar las varias veces que había estado aquí, la primera por un juramento, la segunda para consolarlo por la muerte de su madre, la tercera para hablar sin parar…y podía continuar recordando y recordando todas aquellas veces, siempre en compañía de él.
Sonrió ligeramente al recordar que la mayoría de las veces que habían venido aquí, él le había ofrecido una rosa negra y ella siempre la aceptaba. ¡Ah, qué hermosos y lejanos recuerdos!
O aquella vez en su dormitorio, cuando cierto búho igual le llevo una rosa negra.
Sonrió más.
"Ojala todo esto termine pronto" rogó en silencio "Cuando él ya no tenga el espejo, ambos estaremos bien".
Cerró los ojos y se imaginó a Draco y ella caminando otra vez por ese bosque, hablando tranquilamente sin preocupaciones.
Abrió los ojos y vio su reloj, sería mejor ya irse al castillo. Aún tenía varias cosas pendientes que hacer, entre ellas tarea.
Tomó una rosa negra y se internó en los árboles, de regreso al colegio.
/°/°/°/°/°/°/°
-¿Tuviste éxito?
-Ya era hora y no, no pude conseguir nada.
Minerva McGonagall y Severus Snape de nuevo se encontraban hablando mediante la Red Flu.
Snape frunció el ceño pero no comentó nada.
-Ahora quien me preocupa es Potter-dijo McGonagall, sentada en su escritorio.- No sé cuales sean los planes que tenga.
-Destruir el espejo ¿no?
-Así es pero ¿Por qué no lo destruye alguien más? Esa es una tarea demasiado grande para un chico de diecisiete años.
-Dumbledore creía que él sería el único capaz de destruirlo.
-¿Por qué él? Creo que todos los miembros de la Orden somos capaces.
-No, no es así-negó Snape.- Hay ciertas cualidades necesarias para destruir el espejo.
McGonagall guardó silencio antes de hablar.
-Como sea, aún no entiendo porqué la Orden desea todavía más de Harry.
-Dumbledore tenía planes e instrucciones específicas para él, seguramente quieren conocer esa información.
-A nosotros Dumbledore también nos dejo instrucciones.
-Sí, pero únicamente a unos pocos les habló sobre el Espejo de Oesed y su importancia en esta lucha contra el Señor Tenebroso.
-Sabemos lo que ese espejo puede hacer, con algo de magia oscura lograría distorsionar la magia original del espejo y…
-Crear un portal a esa dimensión del espejo donde él habrá ganado-completó Snape.- Estos últimos días ha estado bastante ansioso.
-¿Tienes más información de San Mungo?
-Planea hacer el ataque uno de estos días.
-¿Cuántos mortífagos llevará con él?
-Él no irá a San Mungo y planea llevar pocos mortífagos, diez a lo mucho.
-Informaré a los demás miembros de la Orden para que estén atentos.
-Los miembros que están en el Ministerio deben de estar alertas-advirtió con gravedad.- Se planea un interrogatorio.
-¿Con qué medios?
-Aún no lo sé.
McGonagall calló por unos instantes antes de asentir.- De acuerdo, yo avisare a los demás miembros, tú sigue con el Señor Tenebroso.
Severus Snape hizo un gesto afirmativo antes de desaparecer.
/°/°/°/°/°/°/°
Draco se encontraba exhausto, había intentado realizar diferentes hechizos que había encontrado en libros pero ninguno parecía funcionar como él deseaba además que los hechizos se desvanecían casi de inmediato.
"Maldita sea, siendo así las cosas esto no va a funcionar".
Dio un vistazo a la habitación, como mínimo había consultado la mitad de los libros pero los resultados no estaban siendo nada exitosos.
Decidiendo que había sido suficiente por un día, volvió a reducir al espejo de Oesed original, dejando a la copia en la sala. Tomó el espejo ahora empequeñecido, se lo guardo y salió de la Sala.
Necesitaba descansar y pensar cuales podrían ser sus alternativas, aunque tenía la mente en blanco. La advertencia de Nott rondaba por su mente igualmente "No juegues con su paciencia".
Al principio no le dio importancia pero viendo como iban las cosas, tendría que apresurarse y triplicar sus esfuerzos en esos hechizos. Estaba considerando en preguntar al profesor Flitwick sobre esos hechizos pero estaba inseguro ¿Qué pensaría él? ¿Le avisaría a McGonagall? No, mejor hacer esto solo. Todavía había tiempo.
Dio vuelta en otro pasillo y se encontró con Hermione. Él ignoró la mirada de ella y siguió caminando, como si nunca la hubiera visto.
Esperaba que ella lo siguiera o le dijera algo pero para sorpresa y alivio de él, eso no sucedió.
En vez de dirigirse a su sala común como había planeado se dirigió a la biblioteca. No fue a la sección oscura como normalmente lo haría sino a las estanterías dedicadas a encantamientos, quizás ahí encontraría lo que necesitaba.
Tomó tres libros y los puso en una mesa, acercó una silla y empezó a hojear uno. Nada del tipo de hechizos que buscaba. Fue lo mismo para varios libros que sacó de estanterías, algunos únicamente los mencionaban y otros carecían de información alguna sobre ellos.
Volteó a ver su reloj, ya había gastado buena parte del día y aún no había conseguido nada de utilidad.
Empezaba a perder la paciencia, tomó un último libro, diciéndose que si en este no encontraba nada, volvería al día siguiente.
Como su predicción fue acertada, se levantó y sin tomarse la molestia de regresar los libros a su lugar, salió de la biblioteca.
Se encontraba molesto, muy molesto y aunque no lo admitiera, preocupado. Si su plan fallaba ¿Qué podría suceder?
Maldijo nuevamente y no tardó en llegar a la zona de mazmorras, cerca de donde estaba su sala común.
/°/°/°/°/°/°/°
Hermione se encontraba en su sala común en compañía de sus amigos, estaban haciendo tarea. Hace bastante tiempo que no tenían un encuentro como ese, parecía como si estuvieran repitiendo algún lejano día de sus primeros años en Hogwarts.
Ella tenía un libro abierto y estaba leyendo para luego responder a un cuestionario. Harry y Ron estaban escribiendo sobre Herbología (una tarea un tanto extraña, la profesora Sprout no solía dejar tareas) mientras Ginny leía sobre transformaciones.
Había silencio y no solo por parte de ellos, la torre de Gryffindor en general. Pocos estudiantes estaban en el interior, la mayoría en el exterior disfrutando de unos cuantos rayos de sol que hace minutos habían hecho su aparición. Los alumnos que se habían quedado eran de sexto y séptimo año, demasiado ocupados con tareas como para poder disfrutar unos cuantos minutos libres.
-No debimos de quedarnos tanto tiempo en el estadio de Quidditch-murmuró Ron mientras se estiraba, tratando de relajar la postura.
-Mira quien habla, tú eras quien no quería irse-le recordó su hermana, cerrando el libro que estaba leyendo.
-Pero ahora sí hace un buen clima-respondió él, poniéndose de pie y acercándose a una ventana.
-Tú querías ir en la mañana porqué estaría vacío-intervino Harry, quien estaba acabando su composición.- Ginny y yo queríamos ir en la tarde.
Ron se encogió de hombros y miró por la ventana a los estudiantes que paseaban por los jardines.
Hermione no comentó nada, estaba más deseosa de hablar de otro tema. Se aseguró que no hubiera nadie cerca que pudiera escucharlos y habló.
-Harry-su voz sonaba insegura, mal comienzo.- ¿Has escrito a la Orden?
Sus amigos la voltearon a ver con caras sorpresivas, no esperaban ese tema de conversación.
-Aún no-confirmó él.- Estoy tratando de pensar en planes y…
-¿Planes sobre qué?
-Cuando se tenga el Espejo de Oesed.
-Oh, claro-asintió ella, sintiendo como se le formaba un nudo en la garganta.- No lo han encontrado ¿verdad?
-No, eso empieza a preocupar a la Orden-y hablando en un tono de voz más bajo, añadió.- Temen que Voldemort lo haya encontrado.
La culpa parecía extenderse por todo el cuerpo de Hermione. Veía como su mejor amigo estaba preocupado por ese espejo y ella que tenía información valiosa, vamos, sabía donde estaba el espejo, no podía decir nada.
-¿Dumbledore nunca te dijo donde lo escondió?-preguntó Ginny.
Harry negó.- La última vez que vi el espejo fue en primer año, jamás habló de donde lo había escondido.
-¿Ni a la Orden?-intervino Ron.
-Información ambigua-contestó Harry, acomodándose los lentes.- Ideas vagas de donde podría estar.
-Si él quería que tú destruyeras el espejo ¿Por qué no te dijo donde lo escondió?-preguntó Ron.
Harry se encogió de hombros, no tenía respuesta.
-¿Sólo tú puedes destruir el espejo?-preguntó Ginny.
-Dumbledore creía eso.
Guardaron silencio.
-¿Ya vieron el tablón de anuncios?-preguntó Ron, señalándolo.
-Vaya, creí que habían suspendido las visitas a Hogsmeade-comentó Harry.
-Eso habían hecho-afirmó Hermione, cruzada de brazos.- No creí que fueran a restituirlas.
En el tablón de anuncios había una hoja que anunciaba una visita a Hogsmeade para el siguiente fin de semana.
-Podríamos ir a Honeydukes.
-A las tres escobas.
-¡Lo olvidaba!-exclamó Hermione, golpeándose la frente.- Esperen un momento.
Subió y bajo rápidamente las escaleras de su dormitorio, llevaba unos paquetes envueltos.
-Tomen-dijo ella, extendiendo uno a cada uno.- Son para ustedes.
Sus amigos dieron las gracias y cada quien abrió su paquete. Eran fotografías de ellos en el estadio de Quidditch en el último partido, acomodadas respectivamente en un pequeño álbum de fotos.
-¡Son increíbles! Gracias-dijo Ginny, abrazando a su amiga.
-Son muy buenas, gracias-dijo Harry.
-Gracias Hermione-musitó Ron, quien seguía viendo las fotografías.
Hermione sonrió ampliamente.
-Que bueno que les haya gustado, quería dárselas en cuanto las tuve pero…bueno, no importa.
-¿De dónde sacaste el álbum?
-La sala de requerimientos-murmuró ella, recordando.
Se encontraba caminando en los pasillos del castillo, tenía que ir a la Sala de Requerimientos, seguramente ahí encontraría un buen objeto para colocar las fotos y dárselas a sus amigos o al menos tendría una idea de qué podía hacer.
Dio la vuelta en un pasillo, Draco Malfoy se encontraba caminando igualmente, en dirección opuesta a ella.
Hermione lo volteó a ver pero él pareció no verla o si la vio, la ignoró. Parecía muy concentrado en algo, ya que caminaba a grandes pasos y sin desviar la mirada.
Hermione se detuvo y vio como caminaba a otro pasillo. En otras circunstancias lo habría seguido y preguntado que era lo que estaba mal pero…no valía la pena hacerlo, ya sabría su respuesta; le diría que era asunto de él y no suyo.
Siguió caminando y después de cambiar de pasillo, se encontraba frente a la pared que ocultaba a la Sala de Requerimientos.
-Es un regalo muy bonito-dijo Ginny, viendo las fotografías.- Definitivamente Colin es buen fotógrafo.
-¿Te ayudó Colin?-preguntó Harry.
-¿El chico que era la competencia de Ginny?-inquirió Ron.
Todos rieron y Hermione asintió.
-Sí, él tomo las fotos.
-Luego le agradeceré-dijo Harry.- En verdad son bastante buenas.
Sus amigos concordaron con él.
-Deberíamos de aprovechar esa salida a Hogsmeade-dijo Ginny, poniéndose de pie.- Serán vacaciones por la semana de pascua y…
-Y seguramente nos dejaran mucha tarea-intervino Ron.- Siempre hacen lo mismo.
Ginny puso los ojos en blanco antes de responder.
-Sí bueno, pero seguramente harán algo en Hogsmeade o…¡Yo no me quedare dentro del castillo todos esos días!
-No suena mal-dijo Harry.
-¿Tú que opinas Hermione?
-Semana de pascua…vacaciones…visita a Hogsmeade ¡Suena muy bien!-dijo Hermione, asintiendo.
Sí, era una oportunidad muy buena, la oportunidad que estaba buscando.
Muchos no estarían dentro de la sala común de Slytherin por ser vacaciones, además, si había una visita a Hogsmeade, la primera en mucho tiempo…muchos estudiantes la aprovecharían, sería lo lógico ¿No?
Quizás hasta tendría suerte y Draco también haría una visita a Hogsmeade.
Hermione sonrío, ese sería su momento.
