Hermanastro
By: Karura


Disclaimer: Naruto no me pertenece


Capítulo 3: Tour

Había permanecido en esa posición desde que me senté. No sabía cuanto tiempo había pasado. Solamente quería regresar a mi casa… O regresar al pasado, aquel pasado en donde no tenía padrastro, aquel pasado donde vivía sola con mi madre y nos divertíamos a lo grande.

Para serles sincera, nunca conocí a mi padre genético y es que, como mi madre me confesó cuando tenía 12 años, qué sí se casó por el civil con un hombre atractivo de ojos color miel y cabello negro, el cual era japonés, mi madre era canadiense, blanca de ojos de color, y cabello… rosa. Obvio, él la conoció cuando apenas eran unos adultos mientras estaba viviendo temporalmente con su familia en Canadá. Convivieron por 2 años y se casaron, mudándose a Japón.

Aquel señor dejó a mi madre cuando apenas yo había nacido. Se enamoró de otra. Mi madre me nombró como Sakura, no me puso otro nombrecito que fuera americano, cosa que me agradó en el presente… Los rasgos japoneses no se presentaron en mí, tenía más bien cara de americana. Vivimos en Japón por años hasta que mi madre conoció a un medio japonés, medio español de nombre Fugaku. Como había explicado antes, este señor era viudo. No sé nada de su ex-esposa. Mi padrastro se llevó a mi madre a Madrid por asuntos de trabajo.

Cuando abrí los ojos, me di cuenta de que ya estaba oscuro. Solamente las lámparas que Sasuke tenía en su jardín iluminaban mi trágica soledad. Y es que, me di cuenta de que aquí no tenía amigos… ¿Con quién pasaría el tiempo? Me volvería loca de no tener a nadie con quien estar personalmente…. Al menos que tratará con mi hermanastro. Suspiré. Se me hacía imposible…

Ya se me había pasado el coraje y creo que solamente el resultado de este fue una depresión. Me levanté del columpio mecedor y escuché a los grillos, lo cual me hizo sonreír. Al menos el ambiente no estaba completamente en silencio. Caminé hacia la puerta de la casa y la abrí. Sasuke no la había cerrado, cosa que me sorprendió.

Entré. Vi el marco de la sala y suspiré. No tenía ganas de estar con Sasuke. Aunque me costará trabajo, debería de ganarme su 'apoyo' o amistad; era la única persona con la que podría… ¿socializar?

Me dirigí a mi habitación y tomé mis pijamas y ropa interior limpia. Bajé las escaleras y me fui al baño, donde me encerré. Abrí la regadera. Mientras el agua se calentaba me despojé de mis ropas.

Me metí a la regadera no sin antes verificar con mi mano que el agua estuviera a mi agrado. Dejé que él agua caliente me relajara mientras pensaba en el pasado.


Creo que me tardé en el baño bastante, siempre me tardaba (especialmente cuando quería que el estrés se eliminara). Mi cabello estaba casi seco, ya que me di cuenta que Sasuke tenía una súper secadora de marca guardada en uno de los cajones del baño y por supuesto, la usé.

Me dirigí a la sala, toda la tarde no había comido y tenía bastante hambre. El rubio ahí estaba, mirando la televisión, sin zapatos y con los pies arriba de la mesita de centro. Cuando se dio cuenta de mi presencia volteó a verme, esta vez más curioso. Él me saludó con la mano y yo también lo hice. Se levantó y se dirigió a mí.

Me habló en francés, creo que ya estaba acostumbrada a hablarlo y escucharlo.

"Hola." Me dijo. Sus ojos eran de un azul cielo, muy bonitos por cierto, su cabello alborotado y varios mechones caían en su rostro, mechones largos u cortos, su piel era algo bronceada y no podía negar que éste ojos azules era muy guapo, inclusive su cuerpo era esbelto. Vestía casual, unos jeans doblados al final, que dejaban ver sus tobillos y una camiseta negra una o 2 tallas más grande que la de él. Traía puestos unos vans muy cómodos.

"Hola," le respondí. El estrechó mi mano mientras me decía:

"Soy Naruto, amigo de Sasuke." Se presentó, con una sonrisa de oreja a oreja. Irradiaba felicidad, cosa que me contagió.

"Sakura, hermanastra de Sasuke." Naruto abrió los ojos de sorpresa, apretó más mi mano, no dándose cuenta de esto. Yo miré nuestras manos y éste se dio cuenta de lo que hacía, soltando la mía con rapidez.

"Lo siento, lo siento…" murmuró mirándome. "No es una broma… ¿Verdad?" preguntó este rascándose la cabeza, aún no creyéndolo. "Es que… tu eres bonita y él es…" rió con este comentario. Yo me sonrojé.

"Gracias y bueno..." pero el rubio me interrumpió.

"Es que Sasuke nunca me comentó de ti y bueno, solamente sé que Sasuke tiene un…"

"Zopenco¿ya conociste a… Sakura?" y hablando del diablo… Había salido de la cocina con un vaso de agua, algo molesto, parecía que nos hubiese estado escuchando.

"Este, sí Sasuke-tonto." Asintió Naruto sonriéndome otra vez.

"Bueno, voy a la cocina, tengo hambre." Les dije y cuando estaba a punto de cruzar el marco de la puerta, la voz de mi hermanastro me detuvo.

"Sakura." Esperé a que continuara. "Hay comida rápida en la mesa." Por fin dijo algo que me animó. Si seguía así podría perdonarle… un poco.

Y en efecto, en la mesa había 3 bolsas de Mc' Donalds y una cartera con vasos de refresco; tomé una de las bolsas, ya que las otras estaban vacías.

"¡NARUTO!" aquel grito de Sasuke me asustó e hizo que soltará la bolsa donde venía la comida. "¿Cuántas veces te he dicho que no subas tus cochinos pies en la mesa? Dejas tus hongos en ella" lo oí regañarle. Uff… vaya hermanito que tenía.

"¡No seas maricón!" le contestó Naruto. "¡Ni que colocaras tu cara en la mesa!"

"¡La cara no pero sí la comida!"

"Ya, ya…"

Suspiré. ¿Cómo podría aguantarlo? Me preguntaba mientras levantaba la bolsa que tiré y me sentaba en la mesa. Iba a abrirla cuando Naruto me llamó.

"¡Sakurita!"

"Dime Narutito." Le respondí con el mismo tonito. Éste rubio si que tomaba la confianza muy rápido.

"Ven a ver la televisión con nosotros, no comas sola." Y bueno, si él rubio simpático estaría ahí¿podría tratar el estar con Sasuke?" Me levanté de la silla y tomé la bolsa y el paquete de bebidas.

Los acomodé en la mesita donde Naruto había subido sus pies. Pude notar como Sasuke hacía cara de asco, evité aquella carcajada que quería soltar. Me senté a un lado de Naruto quien traía el control remoto; Sasuke estaba del otro lado, sus brazos cruzados.

"Recuerda que si ensucias algo… lo limpias Sakura." Musitó Sasuke, su vista fija en la pantalla. Yo rodé los ojos y de la bolsa saqué una hamburguesa de doble queso y carne, con lechuga, tomate y salsa de tomate. Le di una hambrienta mordida y para mi desgracia una gran gota de salsa de tomate se resbaló de la hamburguesa, y como tenía las piernas medio abiertas (traía un pantalón de dormir) parte de la salsa se quedó en mi pierna derecha, mientras que el resto calló en el sillón.

Guardé la calma. Al parecer ni Sasuke ni Naruto se habían dado cuenta. Si me ponía nerviosa mi hermanastro se iba a dar cuenta y agh, no quería verle y escucharle soltar un gruñido y no sé que más se atrevería.

Cerré las piernas, mientras con discreción lo que estaba en mi pantalón lo tomaba con mi dedo y lo chupaba. Coloqué la bolsa abierta debajo de la hamburguesa y me la comí con nerviosismo.

No era buena idea comer en la sala de Sasuke¿por qué le hice caso al rubio? Volteé a verlo, estaba perdido en la televisión, y el grinch, pues… también estaba mirando la televisión, más relajado. Volteé a ver lo qué estaban mirando, una película no muy vieja, de un asesino que estaban buscando y tenía secuestrada a una adolescente. Me perdí viendo la película también. De vez en cuando escuchaba sorber a Naruto de su refresco, y a Sasuke tomar y dejar su vaso con agua (que parecía que tenía agua infinita por qué no se acababa) en la mesa, o tal vez ni me había dado cuenta que se levantaba y se dirigía a la cocina por más. A Naruto le invitaba de mis papitas.

Lo observé. Sí era bastante guapo, el rubio sintió mi mirada y volteó a verme, me sonrió y me guiñó un ojo. Rápidamente dirigí mi vista a la pantalla de plasma y me sonrojé.

La película terminó después de 1 hora y el rubio se levantó, estirándose, luego se volteó dándonos la cara.

"Creó qué ya es hora de qué me vaya." Nos dijo mientras miraba su reloj de pulsera.

"¿Qué hora es?" le pregunté.

"Las 8:30 p.m." Naruto me dio el control remoto. "Bueno, fue un gusto conocerte Sakurita." Me sonrió. "Nos veremos después." Y se inclinó para despedirse de mí de beso en la mejilla para luego ponerse sus vans.

Naruto fue acompañado a la puerta por Sasuke mientras yo tomaba esta oportunidad de abrir mis piernas y encontrarme con la sorpresa de que embarré la salsa de tomate en la tela del sillón. Era un desastre y mi hermanastro me iba a matar. Se notaba que estos sillones eran caros. Tragué saliva mientras cerraba mis piernas rápidamente al ver que regresaba a la sala.

"¿Vas a quedarte ahí viendo la tele?" me preguntó. Asentí. Él murmuró un como sea y tomó su basura y vaso y se fue a la cocina. Mi bolsa era la única que quedaba y no podía levantarme hasta que Sasuke estuviera a 20 metros lejos de mí.

Esperé a que saliera de la cocina y me di cuenta de lo que estaba usando. Hace rato no había observado como vestía: una camiseta negra casi pegada y unos jeans. Sus pies calzaban unos tenis de color negro. Caminó hasta perderse en el pasillo.

Suspiré. Esperé ahí bastante tiempo hasta que me aseguré de que Sasuke no estuviera cerca. Me levanté y traté de limpiar lo que había embarrado con una servilleta. Había quedado una mancha que se notaría. Con nerviosismo me dirigí al cuarto de lavar y busqué algo que limpiara tela de sillones o alfombra y lo encontré. Besé el frasco con alivio mientras sacaba un cepillito de una canasta que se encontraba por ahí.

Salí del cuarto de lavar y corrí hacía el sillón. Agite la botellita y presioné el botón, salió espuma blanca. Tallé con cuidado aquella mancha, mientras que en el cepillo quedaban rastros naranjas y rosados. Cuando terminé mi tarea me di cuenta de que la mancha se había borrado lo suficiente como para confundirse con el patrón de la tela del sillón. Guardé los instrumentos de limpieza en su cuarto de lavar y regresé a la sala, apagué la televisión y tiré mi basura. Apagué la luz de la cocina y luego la de la sala y me fui corriendo a mi cuarto.


Desperté cuando la luz del sol atravesaba las ranuras de las cortinas de mi cuarto. Me levanté con flojera y me vi en el tocador. Sí, mi cabello era un desastre, lo cepillé con cuidado y luego salí de la habitación. Bajé las escaleras y me dirigí a la cocina. Aún seguía modorra pero cuando lo vi en la cocina me desperté por completo.

Y es qué estaba sin camiseta, con sus pantalones de dormir negros, el cabello alborotado y sus ojos aborregados. Me di cuenta que se estaba sirviendo café y había un nuevo ejemplar de periódico en la barra. Y no pude resistirme, observé su pecho desnudo. ¡Mi hermanastro estaba hecho de perfección corporal! Casi babeaba por sus músculos abdominales que se marcaban, demostrando su 6 pack, los músculos sexy de su cadera y cintura, los de su espalda y sus brazos marcaditos pero no exagerados… pero me aguante, recordando que era un gruñón, mandón de lo peor y que era mi hermanastro.

Se sentó en la silla de la barra y comenzó a leer el periódico. Recordé que era lunes. ¿Trabajaría mi hermano? Había muchas cosas que no conocía de él. Suspiré mientras del refrigerador tomaba el cartón de leche y me servía un vaso, para luego regresarlo a su lugar. Busqué chocolate en polvo para mezclarse y si había. Le mezclé y dejé la cuchara en el zinc para luego sentarme a un lado de Sasuke.

"Buenos días." Le saludé mientras de la misma canasta tomaba unas donas blancas.

"Hn." Respondió éste, le miré feo. ¿Acaso no me iba a responder bien?

"¿Cómo amaneciste?"

"Cansado." Bueno, al menos dijo una palabra.

"¿No dormiste bien anoche?" le miré morder un pan y luego darle un trago a su café.

"No…" admitió. Le miré con algo de preocupación, se veía un poco… desanimado.

"¿Porqué?" le pregunté, esperando a qué esta pregunta no le fuera a parecer.

Suspiró, para luego mirarme y darme una pequeña sonrisa forzada. "Cosas del pasado…" no terminó pero supe que aquello le atormentaba. Sonreí. Aún no me llevaba bien con mi hermano, porque sentía esa aura pesada alrededor de nosotros. Sentía que no le caía bien a mi hermanastro.

"Oye," le llamé, él aún seguía mirándome, levantó una ceja, esperando a que siguiera. "¿tienes el día libre?" le pregunté. Aún no sabía si trabajaba o algo así, él dejó de verme girando su rostro a su posición natural para luego cerrar los ojos y quedarse callado por unos segundos. Luego volvió a abrirlos.

"Tengo esta mañana libre y parte de la tarde. Entro a trabajar como hasta las 4:00 p.m. este día. ¿Por qué?"

"Bueno… Aún no conozco éste lugar y pues… ¿Quién más para darme un tour?" le sonreí forzosamente. Me costaba entablar conversación con él. Él pensó esto por varios segundos, inclusive haciendo una mueca con sus labios. Luego le vi sonreír, pero, no de una manera calida ni mucho menos amistosa… era como una sonrisa macabra.

Tragué saliva.

"Por supuesto." Me dijo. "Un tour me parece estupendo." A lo qué me dejó boquiabierta. Terminó su pan y bebió el resto de su café. Se levantó, lavó su taza y la secó, acomodándola en su mueble mientras yo le miraba la espalda… y tal vez más debajo de la espalda…

"Espero que estés lista en una hora y media." Parecía más bien orden en vez de invitación. Yo asentí, y éste salió de la cocina para luego dirigirme al zinc y lavar mi vaso y cuchara.


Sasuke se bañó primero que yo. La noche pasada me había bañado, pero esta mañana decidí bañarme también porque quería mirarme bien. Ya estaba en mi habitación buscando algo que ponerme. De mi clóset sacaba corsets, faldas, pantalones entubados. Opté por ponerme un jeans entubado color negro y mis botas. Recordé el cuello de tortuga que mi mama me había comprado antes de venirme a París. Suspiré y me lo puse. ¡Sasuke era tan cruel conmigo! Me puse mi cinto de cuadros negro con blanco. Me dirigí al tocador y miré el punto rojizo en donde había estado mi piercing. Suspiré y comencé a ponerme polvo del tono de mi piel, para ocultar aquel punto. Pinté unas sombras de un rosa ligero en mis parpados y luego delineé mis ojos de negro (ojo, delineé, no pinté como mapache), para un toque final un brillo transparente y unos broches en mi cabello.

Me iba a salir del cuarto cuando me regresé al tocador y me eché perfume. Era un aroma muy rico. Tomé mi chamarra negra y me la puse. Recordé la cámara fotográfica, no era muy moderna, pero al menos era digital, tomé un paquete de baterías nuevo que guardaba desde hace mucho y las metí en mi bolsa de mensajero.

Y salí del cuarto al mismo tiempo que Sasuke lo hacía del suyo. Él vestía un simple cuello de tortuga color blanco, igual al mío, un suéter negro muy sexy y unos jeans oscuros, traía unos zapatos muy cómodos, pero no eran ni botas, ni formales… de un café muy oscuro. Y falto decirles que en el cuello de su suéter colgaban unos lentes Chanel. Al parecer todo lo qué usaba era de marca. Rodé los ojos. Vaya hermanito fresa con él que me había topado.

Salí de mi trance cuando escuché el gruñido de Sasuke. "No." Fue lo qué dijo. Yo parpadeé un par de veces.

"¿No qué?" le pregunté confundida.

"No te vas a ir con esas botas." Bufó.

"¿Por qué no?" coloqué mis manos en la cadera y mi incliné un poco hacía enfrente, retándole.

"Por qué te vez mal con ellas. ¿Acaso no tienes otros zapatos?" me preguntó enojado. Abrí la boca indignada.

"¿Cómo que me veo mal, fresita?"

"No me gustan." Musitó. "Cámbiatelas." Yo enojada le hice caso y me puse unos converse. Al menos no me iba a decir algo con esto, salí de mi cuarto y miró los converse, les hizo cara pero al menos los aceptó.

Íbamos bajando las escaleras cuando recordé que mi madre me había dado un regalo para Sasuke. Se lo iba a dar cuando regresáramos del tour.

Salimos de la casa, Sasuke cerrando la puerta de la casa para luego dirigirnos al garaje, el cual comenzaba a abrir su puerta. La luz de afuera iluminó el oscuro garaje y en medio de este había un mustang convertible del año, color negro.

¡Sasuke presumido!

Fue lo único que pude pensar. Seguro tenía a las interesadas a sus pies y cómo no, con lo hermoso que era. No – no – no… Ay, que hermanastro tenía. Sasuke me abrió la puerta, cosa que me hizo brillar los ojitos, me senté, su autito estaba impecable, cerró la puerta y luego él se metió. Sasuke encendió el carro y mientras esperaba a que se calentara el motor, las rejas se abrían automáticamente.

Y Sasuke quitó los frenos y piso el pedal para iniciar el tour…

Miraba el alrededor de París, mientras Sasuke me presentaba los lugares y me decía que había y cosas así. Ya había gente que caminaba por la banqueta.

"… y halla puedes ver la empresa en donde trabajo…" me decía, yo no le prestaba tanta atención, estaba embobada en los locales y otras cosas mientras tomaba fotografías. Cuando volteé a ver la empresa, ya la habíamos pasado y no me fijé el nombre que tenía.

Aunque no podía creerlo, mi hermanastro me llevaba en su convertible negro. Aceptó en darme un tour y yo estaba completamente feliz, aunque algo olía mal. Podía presentir que Sasuke no estaba haciendo este tour por que sí.

Pasamos la Torre Eiffel: era enorme. Me sentía como hormiga. La fotografiaba con perspectiva desde abajo. Y así pasamos varios lugares, yo fotografiaba los cafés, restaurantes y varias tiendas.

Sasuke se estacionó en un lugar enorme. Yo le miré dudosa, no había casi carros en aquel estacionamiento, había muchos árboles y un edificio como de 3 pisos. Su nombre estaba escrito en francés, por lo qué decía "Universidad de Paris." Los ojitos me brillaron.

Era como un sueño. Estudiar diseño de modas en París. ¡Qué emoción! Tomé varias fotografías de esa universidad.

"En esta semana tienes que venir a suscribirte a esta universidad." Me comentó. "Las clases van a empezar dentro de unas semanas, así que… tal vez halla cupo o no…" musitó de una manera maldosa.

Lo miré feo, era cruel.

"O tal vez si te acompaño, podría ser diferente."

"¿Por qué?"

"Yo estudie aquí."

Yo abrí ligeramente mi boca en forma de O para luego asentir. "Acompáñame… Es lo mínimo que puede hacer un hermanastro¿no?"

"Acompañarte a ti, ni loco." Murmuró para luego mirarme. "No es cierto…"

Mi hermanastro volvió a encender el carro, me di cuenta de que estaba muy silencioso aquí adentro del convertible, y no quería prender el radio del auto porqué recordé que mi hermanastro era tan amargado que no le gustaba la música, además que no me iba a poner a escuchar su música fresa…

Dimos un buen recorrido a París, no fue completo por que nos hubiéramos tardado mucho, pero sí lo suficiente como para aprenderme por lo menos algunas calles y locales. Sasuke se estacionó cerca de una tienda de ropa. "La moda."

Bajó del carro y abrió mi puerta. Le miré dudosa. ¿Qué se tramaba? Me tomó de la muñeca y bruscamente me sacó del carro.

"¿Qué haces?" le pregunté mientras me llevaba adentro del local. Había una cantidad aceptable de gente en la tienda, estaba grande y elegante.

Temí lo peor.

"Bien Sakura, quiero que elijas ropa decente de aquí." Y miré algunos letreritos de la tienda, era ropa de diseñador… Esta bien, yo quería estudiar eso, pero, aún quería disfrutar mis últimos años de dizque adulto joven antes de comenzar a vestirme normal. Suspiré mientras caminaba y Sasuke me seguía.

Ropa extremadamente fashion se encontraba en los maniquís, y en las raquetas. Sasuke tomó un vestido blanco que llegaba un poquito arriba de las rodillas, strapless se amarraba debajo del bustode tela suave, de seda, al final del vestido había pétalos de rosa de un tono rosa bajito, semejante al de mi cabello, bordadas con hilo.

"Llévate este, solamente pruébatelo, a ver si te queda…" yo gruñí, ni loca que me iba a poner algo así, rogué que el vestido no me quedará. Me dirigí a los vestidores y me encerré en un cubículo.

Me desvestí y me puse el vestido. Joder. Sasuke le había atinado a mi medida. Pareciera como si tuviera experiencia en esto.

"¿Te queda?" preguntó desde afuera.

"Sí…" musité con enojo. Me quite el vestido y me fijé en la etiqueta el precio de este. ¡150 euros! Equivalente a 225 dólares… ¡Este vestido por el solo hecho de ser de diseñador reconocido: 150 euros! "Sasuke, esto esta carísimo." Le grité del otro lado.

"No importa, tu llévate un clóset si quieres."

"No pienso pagar mis ahorros por un simple vestido"

"¿Y quién te dijo que tú lo ibas a pagar?" y me callé. Maldito hermanastro que tenía.

"PUES NO LO ACEPTO."

"Te lo regalo. Es de mala educación él rechazar regalos, hermanita."

"No quiero, no quiero." Vi como la mano de Sasuke dejaba varias prendas en el marco de la puerta.

"Pruébate estas." Ordenó.

Ya estaba roja de coraje, pero de alguna manera me agradaba esto… el de no gastar nada. Me había pasado chalecos fashion, cuellos de tortuga, blusas elegantes… ya no sabía que más me había probado y todo me había quedado.

Por debajo de la puerta Sasuke me había pasado varias cajas. Eran de zapatos. Ya había perdido la cuenta de cuanto dinero Sasuke estaba tirando a la basura.

Abrí la primera caja, ahí estaban unos zapatos de tacón delgado, blancos, con ciertos adornos. Se sujetaban del tobillo y eran de punta, dejaban ver parte de la planta. Supuse que eran para el vestido blanco.

Y me los probé. Me quedaron.

"¿Cómo supiste que era número 7?"

"Dejaste un tenis tuyo casi al marco de la puerta… Apresúrate que ya me ando desesperando."

"Voy, y si te lo recuerdo, tú me has andado atacando con costales de ropa y zapatos." Le recordé quitándome los zapatos blancos y colocándolos en la caja. Así seguí con varios zapatos, los cuales me quedaron y no eran de mi gusto, hasta que llegué a una caja grande. La abrí, eran unas botas bajas de gamuza, no llegaban a la rodilla, llegaban como 15 cm abajo de estas, eran negras y no podía negar que me gustaron, aunque fueran de lo más fresa.

Me las coloqué y me quedaron. Al menos una cosa de todo lo que Sasuke me daba a probar. Me quité las botas y las coloqué en su caja, le pasé las cajas por debajo de la puerta a Sasuke. "¿Ya es todo?" pregunté cuando me puse mis pantalones entubados.

"Al parecer, al menos que quieras que te compre lentes, collares y aretes."

"No, por favor, todo menos lentes de mosca." Chillé.

Salí del cubículo ya vestida y Sasuke estaba parado, tenía un carrito donde en el canasto ponía las cajas, y en el tubo de arriba toda la ropa colgada que me dio a probar. Suspiré.

Me di cuenta como las muchachas que estaban en la tienda murmuraban cosas cuando pasábamos, alcancé a escuchar.

"Ya viste… Sasuke… y la chica esa¿será su novia?"

"¿Cómo no? No cualquier chico lleva de compras a una amiga… O tal vez ya se casó…"

Al parecer Sasuke era muy popular entre las chicas… Claro, con el carro, la casa y el cuerpo… Uuy.

Nos dirigimos a la caja y vi el reloj de pared elegante que estaba atrás de la cajera. '3:10 p.m.' decía. La cajera saludó a Sasuke como si lo conociera desde antes.

"¿Cómo has estado, Sasuke?" preguntó esta mientras registraba en la caja todo lo que Sasuke había seleccionado.

"Como siempre." Respondió este, la cajera le sonrió, si era guapa, una mujer de unos 30 años. Luego volteó a verme, sonriéndome también, le devolví la sonrisa.

"Mi nombre es Lessly," se presentó dándome la mano, yo hice lo mismo.

"Sakura."

La cajera continuó con lo suyo, hasta que terminó de empacar y registrar todo. Como si fuera cosa de todos los días el ver las mismas cantidades de dinero, le soltó la cuenta a Sasuke.

"Son 1320 euros." Y Sasuke le entregó su tarjeta de crédito. Sí me hubieran dicho a mi esa cantidad me orino.

Sasuke firmó y todo, tomó las bolsas en donde venía la ropa, yo la de los zapatos. Salimos del local y dejamos las cosas en los asientos traseros del mustang.

Miré a Sasuke y aunque no tenía ganas de decírselo, por qué el lo decidió y escogió, le di las gracias por educación.

"Gracias."

"Hn." Nos metimos al mustang. "Espero que lo uses." Yo rodeé los ojos.

"Claro…" mientras tú estés nada más… por que en mi escuela yo me voy a vestir como sea…

Sasuke se colocó sus lentes presumidos y deseé el haber colocado uno de los lentes que se encontraban en el mostrador de la caja en todo el bulto que Sasuke me había comprado. Es que me estaba pegando el sol.

Sasuke manejó hasta llegar a unos edificios que habíamos pasado antes, con estacionamiento privado y varios guardias de seguridad. Dejaron pasar a Sasuke al estacionamiento, mientras me echaban un ojo curioso.

Parecía que Sasuke ya tenía su lugar exclusivo, por que era uno de los pocos lugarcitos para estacionarse. Cuando se estacionó y apagó el automóvil, le miré dudosa. El techo del convertible ya estaba cerrado.

"¿Recuerdas que te dije que trabajo a las 4 este día?" asentí. "Pues aquí es donde trabajo." Y vi el edificio. Bastante grande por cierto. ¿Pero qué hacía yo aquí?

Sasuke ya había bajado del carro y me estaba esperando. "¡Qué esperas Sakura!" y salí del carro, cerrando la puerta con seguro.

Seguí a Sasuke hasta la entrada del edificio, donde estaba la recepcionista, la cuál saludó a Sasuke. Nos fuimos al elevador, mi hermanastro presionó el botón del piso numero 7. Sentí la presión al subir.

El elevador terminó su rutina y abrió sus puertas, salimos y caminamos por aquel pasillo, había varias fotografías de hermosas mujeres posando para la cámara, vestidas elegantemente. También había hombres guapos. Dimos la vuelta a la derecha y ahí había una puerta, entramos. Había varias personas en ese lugar, en especial una rubia despampanante que estaba siendo maquillada, al igual que una pelirroja del mismo calibre.

Había varios hombres y mujeres, vestidos a la moda. Parecían diseñadores, aunque eso sí, algunos hombres se veían muy… raros. Saludaron a Sasuke.

"Llegaste algo tarde, Sasuke." Le regañó la maquilladora. "Te dijimos 15 minutos antes de las 4"

"Y a eso estamos, 15 minutos" respondió Sasuke, que se había sentado en una de las sillas a un lado de las chicas que estaban siendo maquilladas, yo dudaba si seguir o no y me fui a sentar a unas de las sillas que se encontraban en un rincón.

"Bien, pues, dile a Alex que te de la ropa que vas a usar."

Me estaba poniendo nerviosa. ¿De qué trabajaba Sasuke?" Miré alrededor, había ropa, sillas y había otra puerta.

Me levanté y me senté a un lado de Sasuke, quién estaba ojeando una revista. Le toqué el hombro.

"Sasuke."

"Hn…"

"¿Cuál es tu trabajo?" y me cedió la revista. Se había levantado por que el tal Alex le había llamado. Tragué saliva… ojala no fuera actor porno. Comencé a ojear la revista, había bastantes fotos de mujeres, entre ellas la rubia y la pelirroja, y varias que aún no había visto y me topé con una foto que había llamado mi atención.

Sasuke.

Sasuke estaba en esa foto… Posando. Vistiendo unos pantalones de mezclilla rotos, sin camiseta y una corbata.

¡Dios mío!

Sasuke era…

Sasuke era…

¡Modelo!