Hermanastro
By: Karura
Disclaimer: Naruto no me pertenece
Capítulo 5: Visita
Ya había pasado un mes con Sasuke, y nuestra relación había progresado un poco. Sí, admito que era un gruñón de lo peor y muy estricto, pero, lamentablemente me estaba comenzando a agradar de una manera que no entendía y eso… eso a mí no me gustaba.
¿Podría ser que le quería?
No. No lo creo.
No podía quererle. Él era solamente mi hermanastro y así lo debería de ver… Pero, no podía negar que me gustaba físicamente. ¿A quién no? Era como cualquier sentimiento que se le tenía a un artista cuando le admirabas.
Entonces.
Sasuke tal vez me encantaba y tal vez era admiradora de él secretamente. Sí, tal vez era eso. Aún así no olvidaba los momentos encantadores que pasaba con él, aquellos momentos donde armonizábamos, cuando no peleábamos, cuando sonreíamos por alguna idiotez, inclusive un regaño.
Y aún así comenzaba a conocerle, poco a poco. Igual, seguía siendo un misterio completamente para mí al igual que seguía siendo serio y estricto.
Conocí sus gustos por la comida: le gustaban las cosas con tomate. Todo lo que tuviera que ver con esa verdura: arroz rojo, sopas con tomate, omelet, spaghetti, y bastantes cosas más. El café era su droga; no podía estar despierto si no tomaba al menos una taza de éste en la mañana.
Leía el periódico todos los días. ¿Qué si él salía a comprarlo? No. El periódico llegaba a la puerta de su casa todas las mañanas. Me preguntaba eso a la hora del desayuno, desde que le veía con el periódico y este aún en pijamas.
Con Hinata me la pasaba muy bien. De vez en cuando salía con ella o venía por mí para ir a su casa. Habíamos comenzado a hacer nuestros vestidos lolita (que era una moda por halla en Japón basados en el estilo victoriano: como las muñecas victorianas), así como los góticos, los lindos, los de princesa y ya llevábamos como 3 vestidos hechos. Obvio que Sasuke no los había visto, estaban en casa de Hinata. Sabía que no aprobaría esos vestidos…
¿Preguntas si cocino?
Pues… déjame decirte que no. Sasuke no me deja cocinar. ¡Y esta vez tiene razón en no dejarme preparar comida! Pues soy un desastre.
A las 4 semanas de estar conviviendo con Sasuke y estar harta de siempre comer lo que Sasuke hacía o compraba en la calle cuando tenía flojera de hacerse de comer, decidí por preparar cosas a mi gusto y ese día, pues comencé con mi operación.
Iba a preparar un pastel de chocolate con fresas. Fui al mercado a comprar la harina y lo que necesitaría para preparar el pastel. Cuando llegué a casa, mi hermanastro no estaba, así que me sentí más tranquila.
Saqué los utensilios de las alacenas y prendí el horno. Hasta ahí todo iba bien, hasta que comencé a preparar el pastel. Traté de abrir la bolsa de la harina, pero por algo no lograba abrirla, así que con mucha fuerza logré abrir el plástico, pero sorpresa, del jalón la bolsa se rompió a la mitad y… la harina explotó. OK, no explotó, pero si se derramó por el suelo, me bañó y los muebles de Sasuke quedaron 'barnizados' de harina.
"Rayos." Maldije mientras tiraba la caja y bolsa al bote de basura.
Suerte que había comprado 2 cajas, así que la segunda la abrí sin problema y la serví en el tazón gigante. Cuando comencé a abrir los huevos, rompí 3 por completo, por lo que la clara y la yema se derramaban en mis manos. Cuando logré abrirlos correctamente salté de emoción (utilicé media docena).
Agregué la media taza de aceite con cuidado pero se me olvidó colocar el corcho al bote y con el codo logré tumbarlo. Gracias a Dios lo coloqué en su lugar rápidamente y no se derramó una gran cantidad la cual medio limpie.
Comencé a batir la harina con las pinzas eléctricas hasta que la masa quedó completamente mezclada y lista para el molde, le unté mantequilla y le espolvoreé harina para que no se pegara el pan al momento de retirarlo.
Cuando serví la masa en el molde con cuidado lo metí al horno. Suspiré. En unas horas estaría listo para comerse, obvio que después de decorarlo.
Salí contenta de la habitación y me dirigí a la habitación de Sasuke para luego prender la computadora. Mi hermanastro me había creado un perfil, así podría hacer lo que quisiese y proteger mis cosas con contraseña (aunque Sasuke no la necesitaba ya que igual, me puso como usuario y no administrador).
Después de estar un buen rato en la computadora el grito de Sasuke histérico me hizo saltar de la maquina y apagarla del botón directamente.
"¡Sakura Uchiha!" gritó este con furia otra vez. "¡Ven aquí!"
Y que si no voy, por que en menos de un minuto ya había bajado las escaleras y ya estaba en la cocina, donde Sasuke me esperaba parado a un lado de mí desastre.
"Hola hermanito…" le saludé. "¿C-Cómo te fue en el trabajo?" Sasuke me fulminó con la mirada.
"No desvíes el tema. ¿Qué rayos hiciste en mi cocina?"
Miré mi gracia.
Había harina en el suelo y en los muebles al igual que el piso estaba sucio por los huevos… Donde preparé el pastel estaba salpicado de chocolate y los utensilios que utilicé… bueno, seguían sucios.
"Este… Yo preparé un pastel."
"Un desastre, preparaste un desastre." Musitó Sasuke aún enojado. Volteó a verme y luego suspiró. "Limpiaremos ahora."
Y me sonrojé por completo.
'Pardon me' casi le decía.
Mi hermanastro, gruñón y estricto, me iba a ayudar a limpiar lo que hice… ¡Esta vez podría estar de acuerdo en que me castigara y lo limpiará sola! Pero aquí estaba él, ayudándome a limpiar.
Después de unos minutos de que empezamos a limpiar Sasuke me habló.
"Sakura… Huele a quemado." Yo olfateé el aire y en efecto, olía a quemado…
"¡Mi pastel!" chillé dirigiéndome al hormo, lo abrí y una capa de humo comenzó a expandirse en la habitación. "Cof, cof" tosí y por idiota me quemé. Sólo a mi se me ocurrió tomar el molde sin guantes. "Mi…" claro que solté la palabrota al momento de que aventaba el molde al zinc.
Sasuke abrió la ventana de la cocina para luego dirigirse a mí y mirar como yo les soplaba a mis manos con fracaso.
"Ven, vamos al baño." Me jaló de la muñeca y no pude evitar sentirme mal. No por qué me llamó la atención si no por que no pude hacer nada bien. Entramos al baño y me senté sobre la tapa de la taza mientras él sacaba el botiquín.
"Lo siento..." musité. Sasuke arqueó una ceja y tomó una de mis manos, aquel movimiento me hizo gemir de dolor. Miré como untaba una pomada en mis manos.
"¿Te disculpas?"
"Por todo el desastre que hice…" le miré y este me miró a los ojos. Sus ojos tan negros… Tan hermosos.
Sonrió burlón y luego soltó una carcajada.
"¿Tú pidiéndome perdón? Ja ja, es increíble¡Te perdono Sakura!" exclamó burlón mientras reía. Yo me sonrojé y agache el rostro. "Trataste de cocinar algo que se te quemó… lo cual fue algo… ¿Gracioso?"
¿Gracioso?
¿Qué tenía de gracioso el quemar un pastel? Nada. Yo sentía feo.
"Debería de estar molesto contigo: casi quemas mi casa, pero… Si hubiera sabido que no sabes cocinar, también te hubiera prohibido el no hacerlo como regla número 5." Le vi las mejillas infladas, así como tratando de reprimir una carcajada.
Mordí mis labios mientras cerraba mis parpados con fuerza. No, no, no, por favor no, Sakura. Me decía a mi misma mentalmente. Mis ojos me ardían y mi boca me temblaba. Conocía esto:
Tenía ganas de llorar.
"Igual, ahora sí: Regla número 5: no cocinaras en la casa al menos de que aprendas a hacerlo correctamente."
Sasuke seguía curando mis manos y luego les colocó una venda; yo seguía peleando contra mis ganas de llorar. Comencé a temblar.
Por favor no.
Y perdí.
Perdí contra mis ganas de llorar. Fue inútil. Algo que me caracterizaba es que lloraba y no podía evitarlo. Tenía que salir tan siquiera algo.
Una lágrima brotó y resbaló sobre mi mejilla hasta detenerse en la barbilla. Ahora no quería que Sasuke me viera así y éste se dio cuenta.
"¿Sakura?" le oí por que no le veía. Sentí como dejaba a un lado el botiquín y me tomaba de la barbilla. Aquel contacto me hizo sentir electricidad y aparte mi rostro bruscamente de su mano. "Oye," me llamó.
"…Qué..." solté con dificultad.
"¿Estás llorando?"
"No." Mentí. Él se quedó callado por unos segundos y luego volvió a tomarme de la barbilla. Esta vez no le aparté.
"Oye…" yo abrí los ojos y le vi: Estaba frunciendo las cejas y me miraba… ¿Preocupado?
"Estoy bien Sasuke… es que me duelen mucho las manos…" mentí otra vez. Él no se la creyó por supuesto.
"No te creo." Bajó la mirada, como pensando en que decirme. "Sakura… mira… yo… yo no quise hacerte sentir mal."
"Ya, ya esta bien…" me levanté de la taza y salí del baño.
Eso había pasado hace una semana y Sasuke no me hablaba tan pesado después de eso. Al día siguiente nos hablamos bien, cómo si no hubiera pasado aquello, aunque él parecía algo incomodo.
Después fui con Hinata y le conté lo que había pasado y pues lloré sobre su abrazo, pero me entendió. No lloraba por Sasuke y su burla. ¡Yo hubiera hecho lo mismo con él o con cualquier otra persona que conociese! Lloraba por que me salió mal y por el desastre.
Hinata me escuchó y por conclusión me dijo que me ayudaría a hacer un pastel esa tarde en su casa y así lo hicimos.
El resto de la semana me la pase tranquila: universidad, tareas, Sasuke, tocar la guitarra mientras no estaba, estar con Hinata, coser y diseñar…
Hasta ahora…
Estaba dormida en el sillón y escuchaba a lo lejos la televisión prendida mientras medio soñaba que me levantaba y veía la televisión.
El timbre sonó y me levanté asustada. Era sábado y no tenía nada que hacer, Sasuke se había ido a trabajar y me dejó sola en la casa. Caminé sin ganas hasta la puerta donde se encontraba el radio. Mi hermanastro me enseñó a contestar por medio del aparato de seguridad.
"¿Quién es?" pregunté mientras presionaba el botón.
"¿Sakura?" me preguntó del otro lado.
Y abrí los ojos sorprendida, se me quitó hasta el sueño de tan solo escuchar su voz.
¡Pero qué rayos hacía aquí!
Abrí la reja y luego salí corriendo hacía esta, donde, del otro lado esperaba él, tan tranquilo como siempre, su tez cremosa, blanca y sana irradiaba, sus ojos de un color morado-gris brillantes los cuales eran protegidos por unas largas y naturalmente rizadas pestañas. Su cabello era un poco largo y ondulado, su melena era alborotada y de un color chocolate. Era delgado y atractivo, de eso no había duda, pero no se comparaba con la belleza de Sasuke.
Él me dedicaba una cálida sonrisa.
"Alen," y me lancé a sus brazos. Lo abracé con demasiada fuerza y el hizo lo mismo hasta que soltamos un quejido.
"Sakura."
Y quería llorar, tenía tanto que no le veía, tanto que no le hablaba, tanto que no le tocaba. "Alen, te extrañé mucho." Musité y el me soltó para luego alborotarme el cabello.
"Yo también te extrañé." Lo vi observarme. "Tenía tiempo que no te veía en pijamas. Jeje," yo me sonrojé. Miró la entrada de la casa y luego a mí. "¿Esta tu hermanastro? Es que quiero conocerle."
Yo negué con la cabeza.
"Pasa, voy a cambiarme rápido." Le dije. Aún no sabía si estaba permitido el dejar pasar amigos míos a casa de Sasuke, así que lo mejor sería apurarme antes de que mi hermanastro viniera y así salir con Alen.
"Vaya casita que tiene tu hermanito, eh." Le oí decir yo rodeé los ojos.
"Bien, espérame en la sala," le señalé donde estaba. "Regreso ahora." Y me fui corriendo hacia mi cuarto.
Estábamos afuera sentados en la banqueta donde él se hospedaba por el momento. Era uno de los hoteles que estaban cerca del aeropuerto y de la casa de mi hermanastro.
Yo me había puesto unos jeans entubados y una camiseta negra con alas rosas en la espalda además de mis converse y traer mi chamarra negra. Era prohibido el usar esto enfrente de Sasuke… así que me la estaba jugando.
"Oye, no es que me moleste que estés aquí Alen, pero… ¿por qué razón estas aquí?" le pregunté y le vi torcer la boca burlón.
"Pues…" comenzó a decir juguetón.
"Dime…" le insistí sacudiéndole el brazo jugando también.
"Bueno, te diré." Me sonrió. "Cuando te fuiste platicamos acerca de esto… e hicimos un… como un trato." Yo arqueé la ceja. "Que todos dejaríamos dinero en una alcancía… todos los días los 5 dejábamos dinero en la alcancía: este dinero sería para venir a verte."
"¿Y los demás vinieron?" le pregunté mirando el alrededor, como si fueran sorpresa.
"Mmm… siento decirte que no, Sakura." Me respondió yo solamente dije un 'Oh' y permití que continuara. "Alcanzamos a juntar solamente para 1 persona y decidimos rifarlo honestamente, quien sacara el papel ganador, sería el que vendría a visitarte, Irving ya pensaba que ganaba por que nosotros dos habíamos quedado al último pero yo salí con el papel ganador." Me miró por unos segundos. "y bueno como yo gané me dijeron que tomara fotos contigo y cosas así, además de divertirme y regresar con mucho que contar de ti."
Y le abracé otra vez.
"¡Muchas gracias!" chillé feliz. "Gracias, gracias, gracias por venir a verme."
Y es que de verdad estaba emocionada. Era Alen. De los 5 del grupo, él había sido el ganador y pues eso me ponía más feliz.
"¿Y a ti Sakura, cómo te ha ido?"
"Pues, no sé como decirte, en cosas de mi carrera me va muy bien. Ya tengo amiga." Él levantó la ceja. "Se llama Hinata y pues tenemos muchas cosas en común sólo que ella es muy nerviosa y tímida." Le comenté.
"¿Y en que te va mal?"
"Es mi hermanastro. No me deja ser."
"¿Cómo que no te deja ser, Sakura?" me miró preocupado.
"A veces me tiene harta… Cuando llegué se comportaba de lo más amargado posible. ¡Hay reglas! Reglas difíciles de seguir y que me hacen sufrir." Seguí con el drama.
Él rió. "¿Cómo que te hacen sufrir?"
Le miré a los ojos y así quedamos por un buen tiempo, hasta que decidí continuar. "No me deja vestir como yo quiero."
"¿No es tan malo, o sí? Yo a eso no le veo tan problemático… Tal vez a tu hermano no le parezca como vistas o tal vez podrías emocionarlo con esas faldas y botitas." Me comenzó a hacer burla.
Reímos juntos.
"Tienes razón, tal vez es eso." Volví a reír. "Pero aún no termino. ¡Si supieras las demás reglas que me ha puesto!"
"¿Podrían ser peor o qué?"
"Claro, son exageradísimas sus reglas." Chillé. "Además de no poder vestirme como yo quiero, no puedo tocar la guitarra, ni escuchar música, tengo que limpiar al instante todo lo que utilice y mi cuarto no lo quiere desordenado ni mucho menos con mis súper imágenes en la pared."
Quedamos en silencio por unos segundos.
"Bueno… Exageras un poco, Sakura." Y aquello me dejo sorprendida. "Estoy de acuerdo contigo en la parte de que no te deje vestir como quieras y en lo de la música, pero recuerda que somos escandalosos, tu hermano ya esta grande y no le gusta este tipo de música."
Yo le miré con la boca abierta.
Alen era uno de mis mejores amigos y estaba apoyando a Sasuke-grinch. No, no, no… ¡Lo más seguro es que estaba soñando!
O más fácil.
Era traición. Vil y pura traición.
Aunque me imaginaba un sin fin de cosas como a mi hermanastro amenazando a Alen, entre otras cosas, sabía que no era así y que…. Lamentablemente debía aceptarlo.
"Me dan ganas de regresarme a Madrid…" musité agachando el rostro. Sentí el brazo de Alen rodearme. "O me dan ganas de tener mi propia casa y vivir como yo quiero…"
"Y para tener tu casa necesitarías trabajar."
¿Trabajar?
No lo había pensado. Sería buena idea el trabajar y ganar mi propio dinero, pero aún así no alcanzaría a pagar mi renta o para alimentarme. Con un trabajo de medio tiempo no alcanzaba y no podía tener uno de más horas.
Me negué a mi misma esa idea.
"No me veo trabajando mientras estudio." Dije sin ánimos. Alen rió.
"Ni yo te veo trabajando." Le miré feo. "Es broma,"
Yo le di un suave golpe en el brazo. Claro.
El resto del día me la pase con Alen, platicamos muchas cosas, paseamos juntos a pie y tomamos muchas fotos. El tiempo se fue volando. Y como no, cuando uno se divierte el tiempo se pierde y el momento es lo único que importa.
El cielo estaba rojizo cuando mi amigo me dejó en las puertas de la casa de Sasuke, nos despedimos con un abrazo y beso en la mejilla.
"¿Mañana tienes que hacer algo?" me preguntó Alen antes de marcharse.
"No," contesté rápido. "Ven mañana, quiero practicar guitarra contigo."
"Bien, entonces mañana nos vemos. Te cuidas Sakura."
Y le vi irse.
Te cuidas.
Suspiré.
Me dirigí a la puerta de la casa y la abrí silenciosamente. Entré como ratón y cerré la puerta tras de mi. Fue cuando oí.
Le oí.
Era un extraño sonido, apenas se le oía.
Me dirigí a la sala esperando encontrar el origen de ese sonido, pero no era la televisión: estaba apagada. Fruncí el ceño. ¿Dónde?
El sonido se había perdido en la sala, por lo que volví a la entrada. Se escuchaba apenas. Comencé a subir las escaleras y me di cuenta que entre más subía, más se escuchaba. Y le distinguí.
No era un sonido cualquiera.
Era una especie de melodía.
No provenía de mi cuarto.
Llegué hasta el cuarto de Sasuke y le abrí con cuidado. Él sonido era cada vez más fuerte pero aún estaba sofocado. Tampoco de ahí provenía. ¿Entonces de donde?
¿Dónde?
Y miré la puerta que estaba a mi izquierda. Aquella gran puerta que siempre había querido abrir. Elegante y misteriosa. Me acerqué a ella y el sonido era más fuerte. Recargué mi oreja en la fina madera y pude escucharle.
De ahí. Me dije.
Con delicadeza y firmeza abrí la puerta.
Me sorprendí de lo que había dentro: era una habitación realmente hermosa, alfombra fina y carmín, sillones elegantes en los extremos de la habitación y al extremo derecho se encontraba un piano gigante y negro. Cortinas color hueso con bordados de oro adornaban una puerta abierta de vidrio.
El atardecer le iluminaba.
El crepúsculo le acompañaba a él.
Le hacía ver más hermoso.
Y como pareja le arrullaba en compañía de aquella melodía, aquella melodía que era sinfonizada por aquel instrumento y sus manos. Aquella triste pieza donde transmitía sus sentimientos de dolor hacía algo.
Ahí estaba Sasuke Uchiha: sujetando el arco y moviéndolo con suavidad…
… Sobre las cuerdas del violín….
Nota: o.o un poquitín corto a los 2 anteriores pero aún así no podía agregarme más. Feliz cumpleaños Kana, este capitulo va dedicado a ti.
Me falta corregir este capitulo, pero lo subo para que vean que si he continuado el fic n.nU además que ya lo tengo atrasado (se supone que debí subir este cap el 30).
Adelanto:Les oí discutir a ambos. Rubio contra pelinegro. Se soltaban insultos y palabrería que no puedo contar. Fue cuando Naruto explotó y le gritó:
"¡No sueltes en mi tú coraje hacía él, imbécil!"
