Capítulo 6: Algo llamado celos

Y ahí estaba, preso en su concentración, preso en su dedicación a aquella pieza que transmitía tristeza. Preso en su propio mundo mientras yo le veía en el balcón moviendo el arco con su mano derecha con suma precisión sobre las cuerdas de aquel pequeño violín, el cual estaba sobre su hombro izquierdo.

El brillo del crepúsculo se reflejaba en la piel pálida de Sasuke, quien estaba de espaldas, su rostro de perfil en dirección al violín.

Es que era hermoso.

Una belleza difícil de describir.

Y tocaba muy bien el violín.

Aún no se había dado cuenta de mi presencia, puesto que él tenía los ojos cerrados mientras yo le admiraba. Me senté en una de los sillones elegantes y ahí me esperé. Él seguía tocando aquella pieza. No era alguna que había escuchado, era creación de él.

Y me di cuenta de qué el no odiaba la música, él tenía un gusto diferente. Le gustaba tocar lo clásico. Le gustaba lo tranquilo… por eso le desagradaba lo que yo escuchaba.

Y le vi terminar de tocar el violín. Le vi abrir sus hermosos ojos que reflejaron luz rojiza y él se dio cuenta de mi presencia en la habitación.

"Sakura…" musitó.

Yo comencé a aplaudirle. "Tocas precioso Sasuke." Le felicité y me levanté del sillón para acercármele. Le vi agachar el rostro para luego apretar el arco del violín. "¿Podrías tocarme alguna pieza más alegre, Sasuke?" le pedí mientras le miraba con ojitos suplicantes.

Sasuke levantó la mirada y se fijó en la mía. Apretó sus labios y luego de un rato negó con la cabeza.

"No puedo…" murmuró, apenas le entendí. Yo fruncí las cejas. Sí podía tocar aquella hermosa sinfonía, entonces, ¿porqué no podía tocar algo alegre?

"¿Por qué no?"

"No toco melodías alegres."

"¿Por qué no?" insistí.

Me miró por unos segundos y luego suspirando se colocó el violín una vez más en su hombro izquierdo. El arco tocó las cuerdas y Sasuke comenzó a tocar una melodía en un estado normal.

Terminó de tocar la pieza mientras yo me había quedado paralizada. La melodía no tenía… vida.

"¿Ahora entiendes?" Dijo acercándose al maletín del violín que se encontraba recargado en la entrada de la puerta de vidrio.

"Tienes razón." Musité triste. Él guardó el instrumento y luego lo dejó sobre el sillón.

Miré el piano negro que se encontraba en la esquina. ¿Por qué lo tenía ahí? ¿Acaso sabía tocarlo? Me acerqué al hermoso piano, el cuál estaba empolvado y pase un dedo sobre este.

"El piano era de mi madre." Oí decir a Sasuke. "Salgamos de aquí,"

Yo asentí y le seguí.

Él humor de mi hermanastro no era para bien. Las sensaciones que transmitía me dejaban preocupada. ¿Qué le estaba pasando?

¿Qué le atormentaba?

Aquella noche no pude dormir bien: la imagen de Sasuke en el balcón tocando el violín con tristeza me había dejado preocupada. Me hizo pensar que mi hermanastro no era como él se daba a conocer, que dentro de esa falsa imagen era alguien…

Alguien que no quería demostrar su yo verdadero.


Me desperté a las 6 de la mañana. No tenía sueño y me era imposible el conciliarlo. No sabía a que horas Alen iba a venir así que mejor me puse a diseñar nuevos vestidos en mi cuaderno de bocetos sobre mi cama.

Estaba terminando mi primer vestido cuando escuché la puerta del cuarto de mi hermanastro cerrarse. Me levanté y fui hacia mi puerta para abrirla. Sasuke estaba bajando las escaleras, aún en pijamas.

Hoy no trabajaría, eso era seguro. Todos los domingos él descansaba y salía con Naruto con los cuales ya estaba acostumbrada a estar. Dude en seguirle pero su apariencia desanimada me hizo ir detrás de él.

"Sasuke…" musité al tocarle el hombro, ya estábamos a unos metros de la puerta principal.

Él volteó a verme, sus ojos estaban algo demacrados y ojerosos además de estar más pálido de lo normal. Su mirada estaba triste y fruncí los labios.

"¿Te encuentras bien?" le pregunté apartando mi mano de su hombro. Él agachó la mirada y con una voz débil logró pronunciar un:

"Me duele la cabeza, es todo." Admitió y siguió su camino a la sala.

Me esperé unos segundos contemplando su espalda, hasta que le vi desaparecer en aquella habitación. Decidí por acompañarle un rato para ver si podía cambiarle el humor.

Sasuke estaba en la cocina, por lo que le esperé en el sillón con la televisión prendida, dejé el canal donde pasaban una película de humor animada. Pasaron unos minutos hasta que él salió de la cocina y se sentó a un lado de mí.

"Buenos días." Saludé.

El asintió y volteé a la pantalla.

"Buenos días…" le oí musitar lo cual me dejó perpleja.

Nunca antes él había correspondido con palabras el saludo. Volteé a mirarle con la ceja alzada, su vista estaba clavada en la televisión, con una pequeña sonrisa en el rostro.

Tal vez se había levantado con él pie izquierdo.

…O tal vez con él correcto.

Los dos seguimos viendo la película, hasta que se hicieron las 8 de la mañana, Sasuke soltaba pequeñas risas con dificultad cuando pasaba algo gracioso, pero solo duraban unos segundos, por que luego recobraba su normal compostura. Lo chistoso era que yo reía cuando el reía.

Al término de la película Sasuke había recobrado el brillo de sus ojos lo cual me había dejado satisfecha y lista para ir a tomar un baño. Después de asearme me maquillé levemente en mi habitación y ahí me quedé un buen rato hasta que oí qué el timbre sonó. Bajé rápidamente las escaleras y contesté por el radio.

"Residencia Uchiha…" dije nerviosa.

"¡Sakurita!" chilló el rubio por el aparato. Me desilusioné un poco pero igual le contesté con alegría.

"Narutito." Chillé con el mismo tono que él hacía. "Pasa, pasa." Y le abrí la reja. A los pocos segundos (por qué él siempre corría de las rejas hacía la puerta) le oí gritar:

"¡Ábreme, ábreme!" y entre risas le abrí para recibir su embestida salvaje: un abrazo. "¡Te extrañé!"

"Yo también… te… extrañé." Musité a falta de aire. Naruto me dio un ultimó apretón y me soltó.

"¿Qué has hecho en estos días que no te he visto?" tenía una sonrisa de oreja a oreja. En su brazo sostenía una caja de una película.

"Pues…" tenté con un dedo en el labio, tratando de parecer inocente. "Salir con mi amiga Hinata, tareas, diseños y recibir una visita de un amigo que tenía mucho sin ver."

Vi la mirada de Naruto transformarse a una cuestionable.

"¿Amigo…?" me preguntó con cierto tonito celoso.

"Sí, amigo…" le contesté algo ruborizada.

"¿Entonces por qué te pones rojita?" y terminé de ponerme como tomate.

"N-no es lo que tu crees Narutito, es sólo un amigo mío." Le dije nerviosa. "¿Qué has hecho tú?" le pregunté para sacarle del tema.

Él miró hacía arriba y frunció los labios tratando de recordar lo que había hecho, mientras lo hacía le miré rápido: vestía unos shorts de un azul oscuro y una camiseta de un naranja claro además de calzar unos vans bastante cómodos.

"Trabajar, pensar en ti, ir de compras… cosas así." Yo solamente le miré feo.

Escuché los pasos de Sasuke aproximarse a nosotros.

"Hola Sasuke." Saludó Naruto.

"Hola." Contestó simplemente dirigiéndose a la sala, nosotros le seguimos y nos sentamos en el sillón grande. Naruto me enseñó la caja que le vi cuando entró.

"¿Qué película es?" preguntó Sasuke interesado cuando vio a Naruto abrir la caja del DVD.

"Pueees…:" cantó abriendo la cajita de la película para sacar el CD y colocarlo en la caja del aparato. "… una… de… miedo…" mustió tratando de sonar misterioso.

"Espero que sea una buena película si no vas a pagar la luz que se utilizó…" amenazó mi hermanastro, yo reí en bajito.

"¡Te orinaras del miedo, es enserio!" chilló Naruto enojado.

"Claro…"

"¡Eres un...!"

"Basta, no deben de pelear por tonterías…" les calmé. "Mejor disfrutemos de la película…" murmuré.

Naruto dio un brinco hacia el interruptor de la luz y la apagó, quedando así la sala en penumbras, salvo la luz de la televisión que iluminaba nuestros rostros con dificultad.

Mientras las promociones de películas por venir o de las que ya estaban en la venta eran reproducidas por la televisión decidí ir a la cocina por unas palomitas para acompañar la película.

"¿Quieren palomitas?" les pregunté con voz alta tras las paredes.

"¡Yo si quiero palomitas, Sakurita!" gritó Naruto entusiasmado. "¡Una bolsa para mi!"

"Esta bien," le respondí abriendo la alacena donde había visto una caja de palomitas hace algunas semanas atrás. Me fijé en la fecha de caducidad y aún les faltaba mucho por expirar. "¿Sasuke?" le pregunté.

"Hn," le oí responder, a lo que tomé por un 'Sí'.

Abrí el primer protector de las palomitas y coloqué la bolsa plana dentro del microondas, tecleé 3 minutos y le presioné el botón de "iniciar".

Me quedé vagando en mi imaginación y la alarma del microondas me trajo a la realidad. Saqué la bolsa de palomitas con cuidado soltando un suspiro. Así seguí con la otra bolsa y luego la última, que sería la mía.

Fue cuando el timbre sonó y mi energía volvió. Salí de la cocina con las bolsas de palomitas de Sasuke y Naruto en manos pero mi hermanastro ya no estaba ahí.

"¿Quién será?" me preguntó Naruto.

Yo le miré nerviosa y dejé las bolsas en la mesita de centro. Obvio que fui a pasos largos hacia la puerta, casi corriendo pero Sasuke ya había preguntando quién era.

La voz de Alen salió del altavoz:

"Buenos días, ¿se encuentra Sakura?" y como si hubiera sido un pecado o delito, Sasuke volteó a verme enojado.

Yo me acerqué a él y le contesté por el aparato.

"Sí, aquí estoy Alen, enseguida voy."

Y le abrí la reja. Fui corriendo a mi habitación mientras sentía la mirada penetrante de mi hermanastro en mi espalda.

Regresé con mi guitarra eléctrica en la espalda lo más pronto posible y en el marco de la puerta estaba Alen, Sasuke cruzaba de brazos y le dedicaba una mirada potente a mi amigo.

Naruto se había acercado para ver quien había llegado y para mi sorpresa fruncía sus cejas. Me coloqué aun lado de mi amigo que estaba siendo atacado por miradas asesinas.

"Les presento a Alen," solté para calmar la tensión, él me miró con cierta duda y luego regresó la mirada a Naruto y de ahí a Sasuke.

Ninguno contestó.

"Mucho gusto." Dijo con cierta fuerza Alen. "Tú debes de ser Sasuke," y con educación alzó su mano para esperar que Sasuke le estrechara.

Mi hermanastro tardó un poco y luego le vi estrechar la mano de Alen.

"Mucho gusto…" musitó.

"Y tú eres…" dijo en dirección de Naruto.

"… Naruto," espetó cruzando los brazos.

"Bien, espero que no les moleste que me lleve a Sakura por unas horas, la traeré sana y salva, eso lo prometo." Y yo me despedí rápidamente con la mano evitando mirar a los ojos a los 2 leones que se encontraban en modo de ataque.

Cuando ya habíamos cruzado la reja, Alen suspiró en grande y luego me encaró.

Fruncía los labios.

"Parece que no les agradé…" dijo entre divertido. "Se veían muy chistosos haciendo esas caras, parecían padres mirando con odio al novio."

Yo me ruboricé por completo.

"No los entiendo…" musité. "Son muy raros."

"Bueno, espero que no se me vengan encima… en especial tu hermanito… se ve muy… muy…."

"Ya. Entiendo," y le di un golpecito en la frente. "Ahora, vamos a divertirnos." Y corriendo nos dirigimos a un Taxi el cual nos llevó donde se hospedaba.


La mayor parte del tiempo pasamos tocando la guitarra y cantando. Hacía mucho tiempo que no me había sentido así… Libre, feliz, en armonía. Y es que con Alen en compañía de mi actual vida, me hacía entrar en un mundo donde los problemas actuales no existían.

Solamente el momento importaba. Sabía que luego se esfumaría y me dejaría como antes: en parís, con mi hermanastro y yo tratando de encontrar mi vida.

La rola que tocábamos en aquellos momentos era de una banda que preferíamos los 2 desde hace mucho tiempo, Our hidden wings, era el nombre de la canción y terminamos con la misma palabra:

"… wings…" musitamos al mismo tiempo dando el último toque con nuestros dedos sobre las cuerdas.

Le miré. Sus mejillas blancas ruborizadas por el constante movimiento de sus brazos y dedos. Su sien húmeda por las gotas de sudor. Aparté mi mirada cuando el se fijó en la mía. El suelo era de cuadros blancos, muy simple.

"Sakura." Me llamó en voz baja, tan baja que un escalofrió recorrió mi espalda.

"¿Si?" le contesté en bajito, mirándole.

Dejó la guitarra a un lado para luego acercarse a mí de modo cauteloso. Sus ojos color lila me hicieron suspirar mentalmente. Con cierta delicadeza retiró la banda de la guitarra de mis hombros y esta de mis manos, dejándola en el suelo. Luego sentí sus manos sobre mi cintura.

Le miraba sorprendida, pues no sabía que hacer realmente.

Nerviosa estaba, y lo admitía. Tener a uno de tus mejores amigos tan cerca era algo extremadamente… ¿Peligroso? Sí, eso era, pues, sabía que queríamos lo mismo, pero nos era imposible.

O más bien había algo que lo hacia imposible. O era alguien.

Y ocurrió. Ya había experimentado esta clase de sensaciones en el pasado, cómo el estomago se sentía de una manera rara, o como las piernas te fallaban y los labios se paralizaban.

Sí.

Alen presionaba gentilmente sus labios contra los míos y yo seguía con los ojos abiertos sin saber que hacer mientras él esperaba mi respuesta. ¿Qué podría pasar? Me dije. Es solamente un beso… solamente eso, a nadie le va a importar más que a mi.

Y cerré los ojos y me dejé llevar. Rodeé la cintura de Alen mientras que las de él subían a mi rostro para sentir su suave tacto. Nuestros labios se movían con dulzura en una especie de sincronización. Siempre había querido hacer eso, pero ahora era distinto.

Tal vez era un beso de despedida…

Y fue cuando la imagen de Sasuke apareció en aquella oscuridad bajo mis parpados, lo cual me hizo apartar mis labios bruscamente de mi amigo. Él me miró confuso y yo agaché el rostro ruborizada.

"Lo siento," pude decir avergonzada ante la estupidez que había logrado hacer. Aunque le aparté, él me abrazó y hundió su rostro en mi cuello, tenía que estar inclinado para poder hacer eso a causa de su estatura.

Yo le correspondí el abrazo y cerré los ojos.

Era incorrecto.

"Sakura… Estoy enamorado de ti."

Oh no, por favor no… ¡Es un sueño!

"… y quise decírtelo… pero algo me lo impedía… mi cobardía de que tal vez me rechazaras… Pero ahora no me importa si me rechazas o no. Sé que ya estas haciendo tu vida aquí… y yo debo continuar la mía en Madrid."

Sonreí con cierta tristeza.

"El tiempo que desperdiciamos…" musité. "Pero… ahora es distinto… ya no siento lo mismo por ti… no como antes…"

Y la imagen de él ocupó mi mente.

Alen no respondió.


La tarde pasó lenta después del incidente con mi amigo, quien había perdido algo de ánimos aunque ambos comprendíamos la situación en que nos encontrábamos. Él era muy alegre, y aunque estaba algo triste por 'el rechazo' había logrado capturar un brillo, supongo que del beso.

Estábamos parados frente a la reja de la casa de mi hermanastro, indecisos a lo siguiente. Miré el cielo y luego le oí suspirar.

"Te voy a extrañar." Le oí decir.

Rápidamente dirigí mi mirada hacia la de él y no pude evitar entristecer. ¿Qué? Me decía. ¿Tan pronto?

"… No te vas… ¿o si?" dije con tristeza.

"Tengo que regresar pronto, además, ya no tengo dinero para el hotel, me quedan pocas horas y ahora tengo mi vuelo a las 7 p.m." musitó. "Me hubiera encantado quedarme más…"

Yo asentí mientras sentía una presión en mi garganta.

"A mi también…" y se me quebró la voz. Le abracé y oculté mi rostro en su pecho mientras intentaba calmar mí cambio repentino osease… que quería llorar.

Como la niña llorona que alguna vez fui las lagrimas me ganaron otra vez y pues… Alen se dio cuenta rápidamente y me abrazó con más fuerza.

"No quiero que te vayas." Musité.

"Yo no quiero irme…" y su voz estaba ahogada lo cual me hizo apartarme suavemente de él y comprobar que él también estaba llorando.

¿Y quién dice que los hombres no lloran?

Además, no creo que sea sorprendente, pues, ya había visto al amargado de mi hermanastro en condiciones como estas, así que no era el primero que veía que lloraba.

Limpié sus lágrimas y luego le abracé otra vez.

"Nos volveremos a ver otra vez, ya verás… y será pronto." Dijo para animar la situación. "Y la diversión será mejor porque tal vez vendremos todos."

"Sí…" asentí mientras le daba un apretón por última vez.

"Te quiero mucho," musité. "Gracias por ser mi amigo."

"También te quiero, Sakura."

Nuestras manos se quedaron tomadas por un rato, sentí un ligero apretón por parte de Alen y luego me soltó. Me miró por última vez y se alejó.

Yo me quedé ahí por unos minutos hasta que desapareció en la esquina. Abrí la reja con las llaves y a grandes zancadas logré llegar a la puerta de la casa, que estaba medio abierta, lo cual era algo inusual y pasaba pocas veces.

Con sigilo entré y miré si había alguna anormalidad, fue cuando escuché voces que provenían de la sala, y hubiera pensado que habían más personas a causa del escándalo que se estaba presentando.

Les oí discutir a ambos. Rubio contra pelinegro. Se soltaban insultos y palabrería que no puedo contar. Fue cuando Naruto explotó y le gritó:

"¡No sueltes en mi tú coraje hacía él, imbécil!"

"¡¿Mi coraje?!" hubo una pausa. "¡Yo no estoy enojado respecto a eso!" espetó.

"No mientas."

"¡Eres un idiota!"

Una pausa.

"¡Admítelo de una buena vez!" gritó Naruto.

"¡A mi no me metas en tus asuntos!" Sasuke se oía bastante enojado.

"¡Entonces deja de pelear!"

"Tú empezaste!"

"¿YO?" aunque no hubiese estado ahí, me imaginé la cara de Naruto indignado. " empezaste a insultarme,"

"Tú empezaste a molestar." Le contestó entrando a la falsedad de la indignación, más bien parecía que Sasuke se había puesto colorado de que Narutito tenía la razón… esta vez.

Y luego hubo silencio. Parecía que la discusión había terminado…

"Idiota…"

…O eso creía yo, ya que al parecer mi querido hermanastro no quería terminar la 'platica entre amigos' perdiendo. Suspiré y fui a la sala para ver que pasaba con ellos. Los encontré sentados, Sasuke en el sillón grande y Naruto en el chico, ambos cruzando brazos y 'mirando' al televisor.

Al entrar ambos me miraron por unos segundos los cuales parecieron eternos: Mi hermanastro me miró con furia lo cual me hizo sentir débil y Naruto me dedicaba una mirada triste.

"¿Qué sucede?" pregunté.

"Hmp." Gimió Sasuke levantándose del sillón indignado y saliendo de la sala. Miré confusa a Naruto, quien se había levantado.

"¿Naruto?"

"… ¿Cómo estas, Sakura?" me preguntó con dificultad.

Tratando de actuar con naturalidad le conteste: "Pues… Bien. ¿Qué hiciste hoy?"

"Comer con Sasuke en Mc' Donals, ver películas... y lo que acabas de oír… ¿A ti como te fue con tu... n-novio?" lo último lo pronunció con cierta dificultad.

Yo me sonrojé.

"Naruto, ¡Alen no es mi novio!" le corregí algo molesta.

"¿Ah no?" su expresión parecía aliviada.

"De verdad, es solo un amigo. Vino a visitarme desde Madrid y ahora planeamos el salir juntos… se va en unas horas." Dije con cierta tristeza.

Naruto entrecerró los ojos y me miró levantando una ceja, con expresión de: 'Mmhmmm…. Lo que tu digas, eso no me lo creo.' Después de mirarme así por un rato, decidió por creerme, ya que mis palabras parecían libres de mentira.

"Por cierto… ¿por qué discutían?"

"Pues asuntos de hombres, je, je, je. ¿Y…? ¿Te divertiste hoy?" preguntó desviando el tema.

"Sí mucho, aunque al final me enteré que ya se tenía que ir…" y me sonrojé, recordando la escena del beso y mis contradicciones. Naruto levantó una ceja, confundido con mi comportamiento.

"… ¿Y no… hicieron algo malo?" yo me sonrojé por completó y le di un golpe algo fuerte en la cabeza.

"¡No seas tonto! Claro que no" le espeté molesta.

Naruto solamente rió robándose la cabeza.

"Sakurita… Jejejeje"


Me quedé con Naruto en la sala viendo la televisión y criticando a los artistas que salían y sus más grandes errores en la pantalla. Reíamos cuando veíamos a uno de estos caerse o decir una mentirota que los delataba, o más bien verlos en un concierto y con la pena más grande del mundo, verlos abrir la boca y que no se escuchaba nada o al revés… La boca cerrada y la voz mágicamente salía de sus labios.

Esperamos a Sasuke, pero no se presentó en el resto de la noche así que Naruto se despidió de mi y gritó antes de marcharse un "YA ME VOY SASUKE, BUENAS NOCHES".

Verifiqué que todo estuviera en orden antes de irme a dormir y apagué las luces. Me fui corriendo a mi habitación y me encerré.

A los pocos segundos ya estaba sobre mi cama, boca abajo y abrazando mi almohada con desesperación. Todo lo que había ocurrido en la tarde… No podía creerlo… Ya no.

"¡Es que no debí!" me grité a mi misma. "¡Es que no debí!" esta vez ahogué mi regaño en la almohada, me pegué varias veces en la frente con esta y terminé frustrada.

"Es incorrecto… ¿por qué lo hice?"

Hace mucho lo hubieras querido. Me dije a mi misma, recordando las palabras que se me cruzaron antes del beso. Pero… No… No… Él no era al que quería besar.

Entonces era...

No.

"No tenía que ser Alen, por que no podía ser mi herma…" corté la última palabra.

"¡Dios dime que no es cierto!" pero sabía que Dios no me iba a contestar en palabra y llegué a la conclusión de qué…

Estaba confundida.

Y que mi debate en contra de él estaba a favor mío…


A la mañana siguiente desperté por que azotaron una puerta. Me levanté de un brinco y me vi en el espejo… ERA UN DESASTRE: con mis ropas del día anterior y con los ojos marcados como un mapache, el cabello alborotado y lagañas a causa de las lágrimas que derramé la noche anterior.

Salí de mi habitación y vi a mi hermanastro meterse en el elegante cuarto donde se encontraba el piano y cerrar la puerta tras de si. Dude en seguirle a causa de mi actual apariencia así que bajé rápido las escaleras y cepillé mi cabello, me aseé los dientes y rostro, me quite los 'ojos de mapache' y me quedé conforme hasta que me vi algo decente.

Regresé al segundo piso y paré en la puerta del 'estudio de música'. Tardé unos segundos en abrirla y Sasuke estaba sentado enfrente del piano, con sus manos a punto de tocar las teclas.

"¿Qué no te han dicho que es de mala educación entrar sin tocar la puerta?" musitó en tono molesto.

Yo me quedé congelada en la entrada cuando el me dedicó una mirada de pocos amigos además de su pequeño 'saludo'. Me mordí el labio ignorando que hacer.

"Yo… Lo siento Sasuke, no quería molestarte." Me disculpé y me senté en uno de los sillones.

Él no dijo nada más y en unos segundos comenzó a tocar el piano con profesión, solamente que esta melodía era más brusca. Rodeé los ojos. Mi hermanastro era muy incomprensible.

Me iba a volver loca.

"¿Y… Cómo estas?" Le pregunté para cambiar la tensión de la habitación que ya se había hecho presente.

Él no me contestó, siguió tocando el piano. Bufé de coraje a la vez que me levantaba y me sentaba a un lado de él.

"Te he preguntado… ¿Cómo estas?" insistí pero él pretendió el no escucharme otra vez. "SASU…"

"No sé como estoy hoy." Espetó.

Yo me le quedé mirando atónita. ¿No…?

"Pero…"

"Basta Sakura. Hoy no me encuentro bien." Confesó pero no paró de sinfonizar.

Y no supe porque pero aquella respuesta me hizo sentir… ¿Triste?

"Ah…" dije volteando a ver el piano con mirada triste.

Mi hermanastro dejó de tocar el piano y como no queriendo la cosa me habló:

"¿Cómo te fue ayer?" en sus palabras se escondía cierta tristeza.

"Bien… Aunque… No sé que hacer." Comencé respondiendo algo confundida del cambio repentino de Sasuke. Me miró con una ceja levantada.

"¿A qué te refieres?"

"Nada… Nada…" musité triste.

"Quiero que me dejes un rato a solas." Pidió.

"Bien," le contesté. "pero hablaremos."

"No tengo ganas de hablar Sakura, quiero estar solo…" murmuró. "Por cierto… ¿No tienes que ir a la universidad?"

Me levanté y salí de la habitación frustrada, enojada, confundida y decepcionada.


Regresé a casa gracias a que Hinata me llevo en su carrito; después de haber ido sola a la universidad por varios días y en taxi, no me quedaron ganas de regresar de la misma manera.

Ya había pasado una semana después de que Alen llegó a visitarme y mi hermanastro seguía con el mismo comportamiento:

Me ignoraba, me volteaba la cara, no desayunaba conmigo y cuando hacíamos algo juntos terminábamos en pleito.

"Idiota hermanastro…" musité abriendo las rejas.

Estaba apunto de entrar cuando la voz de cierto rubio me hizo detener. Volteé a mi derecha y me encontré con un Naruto agitado.

"¡Sakurita!" chilló.

"Narutito, ¿qué pasa?"

"¿Se encuentra Sasuke-tonto?" me preguntó recuperando aliento.

"Bueno… No sé Naruto, acabo de llegar… Pero si gustas acompañarme para buscarle dentro…"

"¡Esta bien, necesito decirle algo urgente y emocionante!"

Entramos a casa y Naruto se dirigió a la sala gritando el nombre de Sasuke, yo a los cuartos de arriba llamando a mi hermanastro, pero no hubo respuesta. El cuarto de mi hermanastro estaba vació, al igual que la sala de música, el baño, el cuarto de lavar; su carro deportivo no estaba en la cochera.

"Esta trabajando". Dijimos.

Así que fuimos al mágico jardín de mi hermanastro y nos sentamos en la banca-mecedora, ambos mirando el cielo. Ninguno pronunció palabra alguno, cosa que me inquieto, puesto que con Naruto hablaba hasta por los codos.

Suspiré frustrada abrazando mis piernas.

"¿Qué sucede?" preguntó Naruto mirándome preocupado.

Hundí mi cabeza entre mis piernas y solté un ligero gruñido.

"Es Sasuke…" confesé.

"¿Qué con Sasuke?"

"¡Pues esta semana ha estado muy difícil conmigo! Es insoportable. Parece que ya no quiere que viva con él: Me ignora, se hace el indignado, me contesta mal, ¡y me pone a hacer mucho quehacer!" solté mi frustración con Naruto.

Naruto apretó los labios por unos segundos y luego me miró en forma seria.

"¿Es que no te das cuenta?" me preguntó con sonrisa torcida.

Yo tragué saliva.

"¿En qué?"

"El tonto esta celoso…"

Dios…