Capitulo 3:

Harry se pasaba el día completo metido en el ministerio, trabajando sin parar, intentando encontrar la más mínima pista que le diga algo sobre ese famoso tráfico de pociones, uno que lo llevaba de cabeza.

Cuando volvió a casa por la noche y entró al salón se encontró a Blaise sentado en el sofá con una copa en la mano.

- Buenas noches Potter – dijo sonriendo - ¡Que placer volver a verte!

- ¿Qué haces tú aquí?

- Potter, Potter… ¿Qué maneras son esas de saludar a las personas? ¿Es que tus tíos no te enseñaron modales?

- ¡Cierra la boca Zabinni! ¿Para qué voy a tener modales con una persona tan rastrera como tú?

- Ohh… ¡Me hieres profundamente Potter! – contestó irónicamente levantándose y poniéndose frente al moreno - ¡Qué pena que Draco no me vea así! ¿No?

- ¿Qué es lo que quieres decir?

- Lo has entendido muy bien, Potter – siguió Zabinni hablando y mirándose al mismo tiempo las uñas de las manos – Creo que tu también te has dado cuenta…

- ¡No sé de qué me hablas! – dijo Harry fuera de sí, dándose media vuelta para marcharse de ahí – Vete de esta casa.

- ¿Sabes? – agregó éste haciendo que Harry se parase justo cuando salía por la puerta – No vas a durar mucho con él… Volverá a mí… ¡Ya lo verás! De hecho… ya ha empezado…

Harry volvió a entrar hecho una furia y agarró al chico por las solapas de su camisa.

- ¡QUÉ LE HAS HECHO, IMBECIL! ¡DIME!

- Yo no le he hecho nada – contestó muy calmado – O al menos nada que él no hubiese querido…

- ¡QUÉ QUIERES DECIR CON ESO!

- ¿Por qué no le preguntas a él?

El moreno salió del salón y se dirigió a su habitación, donde encontró al rubio metiendo ropa en su maleta.

- ¡Hola, amor! – dijo dándole un casto beso al moreno, pero este no le correspondió - ¿Te pasa algo, Harry?

- ¿Qué es lo que estás haciendo? – preguntó muy serio - ¿Te vuelves a ir? ¿No ha ido bien el negocio?

- Si, si que ha ido bien… pero Blaise dice… – en ese momento Harry cerró los ojos, intentando aguantar el impulso de decir algo que sentara mal al rubio - …que lo mejor para el negocio es que lo manejemos desde allí durante un tiempo… para ver que pasa… ¿porqué, te parece mal?

- ¿Y ahora te preocupa lo que yo piense? – estalló - ¿Me has tomado en cuenta acaso para decir que hacer?

- ¿A qué viene eso ahora, Harry? ¿Qué es lo que te pasa?

- Viene, a que vengo del trabajo y lo primero que veo es a Blaise sentado en el sofá y a ti…

- ¿Así que es por eso, no? ¿por Blaise? ¿Ya estamos otra vez con tus paranoias?

- ¡No son paranoias mías! ¡Y no me estaba refiriendo a eso! ¡Me refiero a que vengo y lo primero que me encuentro es a mi novio que está haciendo su maleta porque acaba de venir y ya se va! ¡Si ni siquiera ha pasado ni un solo día y ya te largas otra vez! ¿Y ahora me vienes preguntando que si me parece mal que te vayas? ¿Acaso me lo ibas a consultar? ¿Te importa lo que yo piense, e? ¡Porque a mí me parece que te da lo mismo mi opinión, porque te vas a ir igual… te vas a volver a ir con ese de ahí! – concluyó señalando hacia la puerta, refiriéndose a la persona que esperaba en el salón.

- ¡NO METAS A BLAISE! ¡ÉL NO TIENE NADA QUE VER EN ESTO!

- ¿LO DEFIENDES NO? – contestó el moreno pasándose la mano por el pelo – Debí haberlo imaginado… lo estaba viendo venir…

- ¿LO DEFIENDO DE QUÉ? ¿QUÉ ESTAS TRATANDO DE DECIR? ¿NO CREERAS QUE YO…? ¿QUÉ BLAISE A MÍ…?

- Mira Draco, ya no se qué pensar… vengo a casa y me encuentro a ese ahí… me dice que os vais otra vez y que tu y yo no vamos a durar mucho, que de hecho tu ya has vuelto con él… Es como si hubieses dejado de quererme o que nunca lo hubieses hecho… - alegó sentándose abatido en un sillón que tenía detrás – No sé qué pensar…

- ¡ESO QUE DICES NO ES ASÍ, HARRY! ¡BLAISE JAMÁS DIRÍA UNA COSA ASÍ! ¡COMO PUEDES PENSAR QUE YO TE SERÍA INFIEL CON ÉL! ¡YO JAMÁS TE HARÍA UNA COSA ASÍ! ¡TE LO HE DICHO MUCHAS VECES!

Se levantó y se puso frente a Draco, le agarró por los hombros y con una mano le levanto el rostro para que le mirase a los ojos.

- Draco, júramelo… Júrame que no sientes nada por él… - Draco se deshizo de la mano del moreno y le dio la espalda - ¿Ves como si? Nunca digas que no me serías infiel cuando ni siquiera eres capaz de de jurar que no sientes nada por él.

- Harry yo…

- No te esfuerces Draco. Después de todo él tenía razón… - Harry se sentía destruido, pensar que el amor que Draco le profesaba no era real lo estaba matando… Él sabía que Draco lo quería, de eso no cabía duda, pero también se había dado cuenta de que desde que Blaise apareció en su vida había resurgido en su interior algo por ese hombre… y ya no podía más – Me marcho Draco… Me voy de esta casa… Me regreso a la mía.

En ese momento se dio cuenta de que lo perdía para siempre… Esas palabras le abrieron los ojos.

- No Harry por favor… no te vayas...

- No tiene sentido seguir aquí así, sabiendo que tus sentimientos no son los mismos que los míos… No quiero sufrir más Draco… No quiero seguir dudando siempre de cada cosa que hagas… Yo nunca he sido así y sin embargo ahora dudo de todo lo que te rodea y fue desde que apareció él.

- Harry escúchame – abrazó al moreno, apretándole fuerte y susurrándole al oído - ¡Te lo prometo, león!

- ¿Qué?

- Harry, yo te amo y no quiero hacerte sufrir… Te amo y te prometo, en nombre del amor que siento por ti, que no siento nada por Blaise. Tú eres al único al que amo, de verdad. Prometo escribirte e intentar venir algún fin de semana. Te juro Harry, nunca te seré infiel, pero no me dejes, por favor, no te vayas.

- Draco yo…

- Por favor – el rubio aflojó el abrazó y le besó. Un beso donde expresaba todo lo que sentía hacia su moreno, todo lo que le amaba – Por favor Harry… No soy nada sin ti… No soy nada.

- Te creo Draco… Yo prometo no dudar más de ti. También te amo.

Y así, después de eso, Draco se fue de nuevo con Blaise.

********************************

En el departamento de aurores la cosa se iba poniendo fea. Acababan de recibir una posible pista de una fábrica abandonada en Escocia. Allí se dirigían los aurores, bajo el mando de Ronald Weasley.

**************************

Una lechuza entró por la ventana del despacho y se posó sobre el escritorio del jefe de aurores. Harry la abrió y leyó:

"Es una pena que hayas mandado a tus aurores a una trampa. Comenzarás a pagarme las que me debes… "

El moreno se levantó corriendo y cogió el comunicador que había inventado Hermione para estos casos.

- ¡Ron! ¿Estás ahí? – pero Ron no contestaba el comunicador - ¡Maldita sea Ron, cógelo!

- Ufff, por qué poco… - contestó Ron al cabo de unos minutos - ¡De la que nos hemos librado, Jefe! ¡Era una trampa!

- ¿Estáis todos bien?

- Si, por suerte. Hay algunos heridos… pero nada grave.

- ¡Que alivio! ¡Venid en cuanto podáis! Tenemos que hablar…

El moreno se dejó caer en su silla, sin podérselo creer. Cómo se podía haber confiado así. Había estado a punto de perder a sus aurores.

Otra lechuza entró en su despacho.

"Esta vez he fallado… pero eso no te librará de lo que te mereces. Pagarás por quitarme lo que era mío. Prepárate para lo que te espera, esto es solo el principio."

- ¿Qué es lo que está pasando? – se preguntaba en voz alta el moreno – Piensa Harry, piensa… ¿Un mortífago? No, no… los mortifagos están todos en Azkaban o muertos… ¿Quién puede ser?

Saber que todavía había una esperanza para él y Draco era lo que le hacía seguir adelante, luchar por todo y contra todo, aunque personas como el de la carta se lo pusieran cada vez más difícil. Pero lograría dar con los traficantes, de eso estaba seguro. No por nada era Harry Potter.

Continuara….