Capítulo 10: Ya no más 'hermanastro' de mi boca

No me creía. No me creía tener un cuerpo, no me creía ver el suelo, mis manos, lo blanco. No creía nada de lo que pasaba a mi alrededor. Todo era increíble. Doloroso. Sentía unos nervios insoportables que me provocaban aquel frustrante temblor en todo mi ser. Mi corazón palpitaba bastante rápido, como si hubiese trotado.

Me mordía el labio con desesperación, buscando la respuesta que me haría dormir. Miré el pasillo blanco e iluminado, había unas enfermeras caminando, otras entrando a pequeños cuartitos donde se veían las persianas blancas. Todo era blanco.

Ya me habían dado un calmante, pero solamente había logrado disminuir un poco mis sentidos. Negué el segundo calmante sintiendo aquel rastro de culpabilidad. Quiero desaparecer.

Naruto estaba a un lado, nervioso como yo, sentados en aquellas sillas de un ligero color azul cielo, pues casi era blanca. Atrás de nosotros estaban otras personas, impacientes también, de saber la respuesta a una cirugía de emergencia a uno de sus familiares.

Miré a mi amigo, quien tenía los ojos algo hinchados. Él me miró y acarició mi espalda, tratando de tranquilizarme.

-¿Tienes hambre?- con su voz de niño me preguntó preocupado. Miró el reloj grande de pared, de color negro, que era lo único que resaltaba en aquella sala de espera. -Son las once y media. Seguramente no has desayunado

-¿Cómo puedes pensar en comida en un momento como este?- le dije casi gritando, mis manos apretando mis piernas. Me mordí el labio, tratando de calmar estos sentimientos de impotencia. Una lágrima logró escapar.

-Sakura…- suspiró. -Iré a comprar algo a la cafetería. Sasuke debe de vernos saludables cuando el despierte, seguramente te sentirá triste si ve que andamos así.- y se retiró con paso lento, logré ver como limpiaba algo de su rostro antes de desaparecer en el pasillo.

Cerré los ojos, me dolían. En eso recordé que había alguien a quién no le había informado del accidente de mi hermanastro: Sí, mi padrastro. Sabía que tanto él como mi madre, harían un escándalo, pero tenían el derecho de saber esto, por si él no lograba…

¡NO! Él saldrá de esto. Él saldrá sonriente de este hospital, ayudado por mi y Naruto, riendo de alguna estupidez, de alguna broma.

Me paré de aquella silla y me dirigí a uno de los teléfonos más cercanos, buscando monedas en mi bolsillo. Inserté varias y luego marque el número de la casa de mis padres. Sonó un par de veces hasta que tomaron el teléfono:

-Mamá.- dije antes de que ella pudiera preguntar quién.

-Sakura, mi amor, ¿cómo estas?- estaba feliz de que me hubiese comunicado con ella.

-¿Está Fugaku? Tengo que decirles algo muy importante.- mi tono era de lo más inquietante. Se dio cuenta de que algo pasaba.

-Sí.- del otro lado se escuchó que ella gritaba su nombre. En un par de segundos el hombre me contestó:

-¿Sucede algo Sakura?

-Verás… Sasuke. Sasuke sufrió un accidente. En estos momentos esta en cirugía…- mi padrastro logró manejar el asunto con calma.

-Dime en que hospital te encuentras, iremos para allá.


Cuando Naruto regresó yo estaba tomando agua. Tomó asiento donde mismo con 1 porta vasos para 2 y una caja de un color rosita. Me senté a un lado de él.

-Traje donas. También te traje chocolate caliente.- le sonreí y terminé aceptando la comida.

Del pasillo venía un doctor, en aquellas ropas azulosas y con un cubre bocas. Sentí que me apretaban el corazón y estomago, pero el no se dirigía hacia nosotros. Era la familia que estaba sentada detrás.

-¿Cómo está mi hijo?- preguntó la señora alarmada.

Él cirujano tomó aire, movió las cejas, como si tuviera dolor y con un tono de voz serio, respondió:

-Lo siento, el cuerpo no aceptó el transplante.

Sentí el desgarrador dolor de la señora. Comenzó a gritar como loca, llorando, abracé a Naruto y lloré también. Lloré por la perdida de aquel extraño que me hizo recordar a mi hermanastro. No aguantaría si esto le pasará.

Varias enfermeras se apresuraron con una jeringa y sedaron a la señora, quien al cabo de unos minutos quedo completamente dormida. Los que parecían sus hijos lloraban también y acariciaban la cabeza de su dormida madre.

Uno de ellos, el mayor y más tranquilo, le preguntó al cirujano si podía ver a su hermano…

Todo me dio vueltas sentí la comida regresar y con aquella prisa salió de mi boca, alcanzando a salpicar a mi amigo.

-¡Sakura!


Mi amigo me había llevado al baño, seguía vomitando, cuando logré parar y voltear a verle, él estaba limpiándose los vans y pantalones. Comencé a llorar y gritar.

"¡Fue mi culpa!" chillaba.

"¿Qué dices?" me miraba incrédulo.

"¡Fue mi culpa!, Fue MI CULPA" gritaba, lagrimas resbalándome, cayendo al piso. Lo tomé de los brazos mientras lo zarandeaba. "¡Naruto, yo fui la culpable de que Sasuke este así!"

Él seguía mirándome preocupado, como no queriendo creer.

"¡A-AYER NO REGRESÉ A LA CASA TEMPRANO, ME QUEDÉ CON HINATA BEBIENDO...!" una pausa por que balbuceaba, ya no se me entendía. "¡Segu..seguramente fue a buscarme!"

"Sakura…."

"¡FUE MI CULPA POR NO AVISARLE!" él comenzó a llorar.

"¡SAKURA!" me gritó yo no dejaba de llorar. "¡Ya basta! No tienes la culpa" me abrazó.

"Yo no quiero que se muera, no quiero" decía.

"Shh. Shhh… calma, Sasuke no se va a morir." decía en susurros, calmándome.

Solamente mi llanto se escuchaba en aquel baño.


Él ya llevaba varias horas en el quirófano, no sabíamos nada de él, más que la operación era larga y su estado delicado. Había logrado dormir un poco, gracias a un sedante. Naruto increíblemente estaba calmado, cosa extraña en él.

Pasaron unos minutos más, tal vez horas, cuando salió alguien del quirófano, preguntando por un conocido de Sasuke Uchiha.

-Soy su amigo, y ella es su hermanastra, lo más cercano que tiene en París.- dijo Naruto.

-Bien. Debo serles honesto. Sasuke en estos momentos salió de la operación, fue un éxito.- lo dijo con una sonrisa. -Despertará en cuanto la anestesia termine su efecto.

Sentí que temblaba pero no era de miedo, sino de una inexplicable sensación de alivio. En un momento me sentí tan ligera y feliz, que hasta las lágrimas salieron, incontrolables.

-¿P-Podemos verlo?- fue lo que pude decir con emoción, sin parpadear.

Él médico sonrió y asintió.

-Les pediré que entre uno por 10 minutos. El joven Uchiha necesita descansar bastante…


Tan sólo 10 minutos me parecían 2, por que en cuanto entré me quedé frente a la cama que él ocupaba. Las lágrimas se me escaparon al verle en su estado. Sentí horrible: Él ahí estaba, con una expresión tranquila. De un lado de su cabeza al parecer le dejaron sin cabello, no podía ver bien pues tenia vendado. Tenía varios raspones en su cara.

Di unos pasos hacía enfrente y quedé frente a su cama. Quise tocarlo, pero temía lastimarlo, lo único que pude hacer fue apartar varios mechones de su cara.

"Sasuke…" murmuré. "Perdóname" Volví a repetir aquello en mi mente:

Perdóname, perdóname, perdóname

Perdóname.

Cuando salí, Naruto entró apresurado, escuché decirle 'Sasuke tonto' y 'mas te vale que despiertes pronto por que si no Sakura se va a molestar'.

Sonreí.

Ya no me importaba que mi hermanastro fuera un 'Grinch' conmigo, no me importaba si volvía al pasado y tener que volver a conocerlo. Que me regañase, que tratará de cambiar mi imagen. Yo lo quería devuelta, así como era.

Quería estar con él y abrazarle en estos momentos.


Sasuke no despertó en el transcurso de horas prometidas que nos dijo el cirujano. Lo más probable es que estuviera muy agotado y que si no despertaba le harían unos estudios… Esto me daba muchísimas ansias.

Cómo los accidentes se publican por los medios masivos, no faltaron los reporteros que querían saber de la salud de mi hermanastro, quienes se encontraban afuera, con una gran multitud esperando, siendo detenidos por oficiales para que no pasasen.

Los jefes de su agencia estaban también ahí, esperando por su empleado, preocupados por él. Ino y Karin también vinieron, pero tuvieron que irse a trabajar, vendrían más tarde. A ellas no las dejaron pasar por no ser familiares cercanos o amigos cercanos.

Sasuke

Sasuke

SASUKE

Todo mi mundo estaba dando vueltas en él en estos momentos. Ya no me sentía en la realidad, quería creer que era un sueño. Me mordía el labio por que quería verlo abrir sus ojos y sonreír.

Fugako y mi madre llegaron, me abrazaron e hice lo mismo. Preguntaron por su hijo y les respondí lo que sabía, no tardaron en ir a pasar. Mi madre dejó que mi padrastro entrará primero.

"¿Pero que hacía Sasuke tan noche en las calles, acaso regresaba de una fiesta y estaba ebrio?" preguntó ella.

"No…"

"¿Entonces?" me miró con cierta preocupación, cuando dimos contacto con nuestras miradas la aparte rápidamente.

"No le avise a Sasuke que estaría con Hinata y… creo que fue a buscarme."

Fugaku salió del cuarto donde estaba su hijo y luego entró mi madre. Se sentó a un lado de mi, Naruto estaba dormido en una de las sillas que estaban pegadas en la pared.

"Se va a poner bien, ya verás, mi hijo es fuerte." me sonrió.

"Tiene razón." logré decirle, tratando de sonreír, pero fue en vano.

"Ahora ve a casa, lo más seguro es que estas cansadísima y necesitas bañarte. Aquí nos quedamos, te hablaremos si pasa algo."

"¡Quiero quedarme!" le miré a los ojos mientras le tomaba la mano. "Papá… yo quiero estar aquí cuando él despierte."

Sonrió.

"¿Así que ya se llevan bien?" lo miré dudosa.

"¿Cómo supo que… no nos llevábamos bien?" solté su mano.

"Nunca perdimos contacto con tu hermano, hemos hablado cada semana con él. Las últimas conversaciones que tuvimos parecía que ya le estabas agradando. Al principio hablaba mal de ti, pero luego comenzó a decir que ya no eras molesta…"

¿Molesta?

Lo era como él lo era para mi.

Sonreí.


Fugaku me convenció de ir dormir a la casa de Sasuke. Naruto me acompañó y regresó más tarde para no dejarme sola. Ambos dormimos en la sala, yo en el sofá y él en el suelo. Había traído ropa y una bolsa de dormir.

"Sakura, ¿estás dormida?" preguntó él en quedito.

"No." respondí adormilada.

"¿Sabes algo que Sasuke me contó hace poco?" soltó una risita.

"No lo sé."

"Le gusta verte en pijamas."

Me ruboricé.

"En especial una… creo que el TOP es negro con puntitos blancos." rió.

Yo ya estaba muy roja.

"¿Eso te dijo?" volteé hacia donde creía que estaba, las luces estaban apagadas.

"Claro. También me dijo que le pareces muy sexy."

Sonreí. ¿Así que eso pensaba?

Soñé en él, sus cabellos negros y mirada misteriosa. Sentados en el pasto de su jardín, felices de estar juntos.

Lo primero que hicimos en la mañana fue tomar un baño, cada quien por su cuenta, yo primero y luego él después. De desayuno fuimos a la cafetería que estaba cerca del hospital y regresamos con café a este ultimo.

Mis padres ahí estaban, preocupados por él. Les dijimos que fueran a bañarse y desayunar, que aquí nos quedábamos. Ellos accedieron y salieron del hospital.

Los medios masivos aún querían información de Sasuke, para lo cual su jefe ya había dado información que la operación de su modelo había sido un excito. Que iba a estar bien y pronto lo verían otra vez en la tele promocionando productos.

Esperamos el momento en que abriera sus ojos.


"Lamento informarles que Sasuke está en coma" En aquellos momentos vi la boca del médico moverse lentamente. Procesé las palabras de igual manera.

"¿Qué dice?" pregunté sin creérmela, aun pensando que había escuchado mal. Naruto me tomó de los brazos.

"Está en coma. No sabemos cuanto puede durar, tal vez semanas o meses, hasta años. Pero no está muerto." nos dijo. "Tenga fe y verán que pronto despertará." dicho esto se retiró.

Yo no quería creer eso. Fugako y mi madre se abrazaron, mi padrastro soltó unas cuantas lágrimas.

"¡Quiero verlo!" dije, las lágrimas habían salido sin control, apresuradamente me dirigí a su cuarto, una enfermera trató de detenerme pero le dije que era su hermanastra y al final me dejó pasar cuando una doctora le dijo que era cierto.

Mis padres entraron después de mi, me vieron llorar, hincada y tomando su mano. Naruto se puso del otro lado de la cama. No sé como pudieron entrar todos.

"Sasuke…" dije. "Tienes que regresar." musité. Acaricié su mano, sollozando, mis lagrimas caían sobre ella.

Miré el cuerpo inconciente de aquel hombre que había logrado cautivarme, que había logrado enamorarme de una manera tan rara y especial. Aquel hombre que me había regañado tantas veces y que me había hecho enojar como ningún otro. Aquel por el cual había dicho en algún tiempo que me desagradaba el tenerle cerca y soportarle.

Recordé aquellos momentos que pasamos juntos, recordé su expresión tranquila cuando tocaba el violín. Su expresión cuando trabajaba, su expresión cuando comía, cuando manejaba, cuando veía la tele, cuando hablaba con Naruto y cuando estaba conmigo.

Su sonrisa cuando me tenía a un lado, cuando me veía con otras ropas y cuando llegaba a la casa.

Escuché su voz en mis pensamientos:

"Te quiero"

Recordé aquellos besos que nos dimos, el escalofrío que sentía cuando me tocaba y miraba.

Había aprendido a amarlo y aceptarlo cual era. Estaba segura que nunca amaría a ningún otro hombre como a él.

Lloraba descontroladamente mientras recordaba aquello.

"¡SASUKE NO PUEDES DEJARME!" decía entre sollozos, apretando su mano. Sentía la mirada de todos los presentes, quienes iban a ser testigos mi confesión. "Yo… ¡TE AMO como jamás amé a alguien! Te amo… y quiero estar contigo…" lo último lo dije en quedito.

Mis padres se quedaron donde estaban, no se movían. Yo creo que estaban impresionados por lo que acababa de pasar, y nunca se imaginaron que sus hijos podrían haber tenido una atracción y mucho menos de aquel tipo de amor.

Pero llegué a la conclusión de que no había problema. Éramos hermanastros nada más, no estábamos ligados de sangre, ni éramos medio hermanos, lo cual pudo haber complicado más las cosas.

Lo único que me importaba es que despertará.

"Regresa…" Murmuré.


Había pasado una semana de sufrimiento desde que nos dijeron que Sasuke Uchiha estaba en coma, una larga semana de ansiedad. Mis padres no quería que siguiera en el hospital todos los días, así que me mandaron muy a la fuerza a ir a mi universidad.

Hinata me acompañaba en mis ratos de miedo y angustia. Me abrazaba y me pedía perdón también. Se sentía culpable por haber brindado conmigo, pero yo le dije que se dejara de tonterías, no era su culpa. Esa semana no me fue muy bien con mis materias, los profesores trataron de entenderme pero me dijeron él saldría bien y que le echara muchas ganas.

Ese día lleve un pastel a su cuarto, lo había preparado con ayuda de Hinata, además de unas flores. Si bien, Sasuke era un chico, su cuarto estaba lleno de flores y presentes que mandaron de la agencia de modelos, además de sus fans. Apenas se podía pasar, pero esto me ponía feliz, por que sabía que cuando el despertará, se sorprendería de tanto regalo que tiene y que sonreiría. Lo único malo es que ya las enfermeras y doctores se estaban enfadando de tanto regalo, y que pronto tendríamos que llevar la mayor parte a su casa.

Hinata estaba conmigo, se quedó un rato. Ella también le llevó un regalo: algo que hizo pensando en él- Para que se lo pusiera algún día- y además un globo que decía: recupérate pronto. Miró a mi hermanastro con aquellos ojos hermosos y sonrió.

"Seguramente está… pensando en ti. Sueña contigo." musitó. "Es fuerte, lo sé. Va a despertar muy pronto, no va a querer perderse como creces."

Sonreí y quise llorar, pero me contuve. Mi amiga se despidió de mi dándome un beso en la mejilla y un abrazo.

Me quedé sola con él. Mi madre y padrastro estaban almorzando. Naruto tuvo que regresar a su trabajo por que ya le habían dado aquellos días libres por emergencia y no podía seguir faltando, pero nunca dejaba de venir.

Tomé su mano como siempre lo hacia y comencé a contarle lo que había hecho. Veía su rostro que ya estaba comenzando a sanar. Una vez llegué a verle como le cambiaban los vendajes de su cabeza y como había pensado, no tenia gran parte de cabello de ese lado, pero podría ocultarse con lo que quedaba de arriba. Además le crecería rápido.

"… Ahora terminé de hacer un vestido. Hinata me ayudó mucho. Al final no logró entrarme y el profesor me dio oportunidad para modificar aquella parte para no reprobar ese trabajo…" Volteé hacía la ventana mientras le seguía hablando. "Ya esta atardeciendo. Hay muchas cosas de las cuales te debes poner al tanto. Tus jefes no te van a despedir y te esperan ansiosamente en la sala fotográfica. Te quieren mucho. También tus compañeros de trabajo. Papá y mamá no están, van a regresar en un rato, fueron a comer."

Sentí mis ojos calentarse al igual que mi nariz. La vista se comenzó a poner borrosa y sentí el líquido salir por mis ojos.

"Cuando estoy en tú casa me siento sola." musité.

Fue cuando vi mover su ceja, o fue su ojo. ¿Un reflejo?

¿Acaso…?

¿Acaso estaría respondiéndome?

Sonreí y me limpie las lagrimas con una mano libre y luego la coloque sobre la de él, así ya tenía mis 2 manos abrazando la suya con mi calor.

"Sasuke. ¿Me escuchas?"

Esperé respuesta. Seguí hablando, continuando. Lleve su mano a mi rostro y ahí la dejé, respirando su aroma que estaba mezclado con el olor de la medicina. Cerré mis ojos.

"Te preparé un pastel. Es de chocolate y espero que te guste." Me reí poquito. Encontrando gracioso que pude lograr cocinar un pastel. Luego sorpresivamente sentí algo sobre mi mejilla desocupada, un tacto tibio y abrí los ojos.

Me encontré con su mirada, sus ojos entrecerrados y una sonrisa.

"¿Esta vez no quemaste la cocina?" logró pronunciar, algo débil.

Las lágrimas volvieron a salir sin pedirme permiso. Me tembló el labio, no sabía que decir, estaba sorprendida. Ahí estaba él, sonriéndome y acariciando mi rostro con su mano libre.

"Sasuke…" musité su nombre.

Él con dificultad trató de sentarse, se quitó el aparato que traía en su nariz y reaccioné a lo que hacía, deteniéndolo. Hizo una mueca de dolor.

"No, no te muevas. Te puedes lastimar. Regreso." salí de la habitación para buscar a la enfermera y doctores. "¡Sasuke ha despertado!"


Él seguía reposando en su cama, le dolían mucho las costillas, esta vez acomodaron su respaldo para que pudiera sentarse. Ya todos estábamos con él, felices de que regresará. Naruto no paraba de contarle todo lo que había hecho en la semana, entre sus conversaciones salía uno que otro chiste y pues reíamos.

Cuando lograba tener contacto con la mirada de Sasuke (que era muy seguido) me sonrojaba y sonreíamos. Casi todo el día permanecimos tomados de la mano. Se molestó un poco al ver tanto regalo en la habitación, pero sonrió después de todo.

"Mira que hasta tus fans del sexo masculino te vinieron a traer flores!" decía Naruto. "Creen que al parecer tu serías la chica en la relación, ja, ja." hasta yo solté una carcajada.

Y pues al rubio lo fulminó con la mirada.

Fugaku y mi madre estaban que irradiaban de felicidad, su hijo estaba bien y ya faltaba darlo de alta, que sería en unos días.

"Sabia que no te darías por vencido." Fugaku le alborotó el cabello.

"¡Claro que no!" exclamó nuestro mejor amigo. "Al tonto todavía le hace falta casarse con Sakura." Todos quedamos en silencio y yo me puse rojísima.

Casarnos…

Naruto se mordió el labio y se rascó la cabeza al darse cuenta lo que había hecho.

"¡Cuando salgas de aquí hay que hacer una fiesta!" comenzó a decir.

"¿En mi casa? No, no." negó Sasuke.

"Aw, sigues siendo amargado. Ni la operación te quitó eso." se cruzó de brazos. "Entonces en mi casa, ¿te parece?"

"Esta bien."

Seguimos riendo, felices de que todo volviera a la normalidad.


Ese era el día en que él sería dado de alta. Para esa ocasión me vestí diferente, por primera vez use aquel vestido que mi hermanastro me compró aquel día que fuimos a esa boutique. Era el blanco, con bordes rosas. Mi madre me tuvo que ayudar con el moño de atrás, pues no me quería salir. Fugaku le había llevado a su hijo ropa, por que ya estaba harto de usar aquella bata de hospital.

Me puse un bolero color blanco y las zapatillas del mismo color. De accesorios unos collares y aretes de oro que por ahí tenia, en forma de corazón. En el cabello llevaba una diadema con un moñito.

Cuando Naruto pasó por nosotras y me vio vestida así no pudo evitar reírse.

"¡Sakurita, así si pareces inocente!" siguió con la risa y yo le pise el pie con el tacón. "¡Auch!"

Mi madre rió también y ambas subimos al carro de Naruto, que era un Jeep de hace años, color rojo. Estaba ruborizada por los comentarios que me habían hecho y me sentía un poco incomoda. Esto era nuevo pero aun así no me desagradaba.

"Ya hablando en serio: Sí es un gran cambio, te vez muy hermosa." me halagó, yo no pude más que bajar la mirada.

Me había vestido así para Sasuke. Jamás pensé que me agradaría la idea de vestirme tan… 'Cute' de hecho cuando me miré en el espejo me gustó. Era otra y esperaba que a él le gustara mi make over.

¿Qué diría Alen, Irving… y los demás? Ya me los imaginó:

"¿Te fuiste al mundo de Paula Pastela?"

"Se te salió el demonio, chicle."

"Te juntaste con mucho fresa, ¿verdad?"

Sonreí y esperé mi llegada al hospital. Me quedé afuera, esperando a Sasuke. Había varios reporteros esperándolo también, al parecer alguien les dijo que iba a salir ese día. El accidente había incrementado la popularidad de mi hermanastro. Antes que no le daban importancia, ahora me imaginaba que en su casa no tendría tranquilidad, pues había ganado bastantes fans y algunas ya se habían enterado en donde vivía. Me sorprendió ver en las mañanas a varias chicas de varias edades pasando por la casa.

Estaba algo nerviosa, por que algunos de los fotógrafos no dejaban de mirarme, al igual que algunas de las fans. De algunas si sentía miradas furiosas, al parecer querían algo más con el modelo y sentían competencia.

"¡Qué bonita!" susurraban unos.

Mi madre le envió un mensaje por celular a mi padrastro, avisándole que ya estábamos afuera, pero aun no salían, esperé ahí como 20 minutos y ella me dijo que no me moviera, que iba a ver por qué no salían.

Me incomode por que comenzaron a fotografiarme, y algunas de las chicas comenzaban a susurrar: 'Pues no esta tan mona.'

A los 5 minutos Naruto salió, abriendo la puerta del hospital y ahí venía Sasuke, volteando hacía un lado, algo molesto, sentado en una silla de ruedas. Su papá empujándolo. El joven enojado recargándose la barbilla sobre su mano.

Parecía un niño regañado con esa pose, le dio la luz del día y varios le tomaron fotografías. Los gritos de las fans (que más bien comenzaba a parecer como si fuera actor o cantante) se hicieron escuchar:

"Sasuke" gritaban con mucha fuerza. "Te amo"

Siguió bajando pero seguía sin voltear a verme. Al parecer aún no se había dado cuenta que estaba ahí. Fue cuando su papá detuvo la silla enfrente de mi y él aun sin percatarse de mi presencia. Se le veía ruborizado.

"¿Que esperas? Hay que apresurarnos a entrar al carro que es lo qué.." y volteó. Sorprendido de a quien veía, parpadeo un par de veces, como que no se creía que era yo. Le sonreí calidamente y ahí me quedé un ratito en lo que él me apreciaba. Los reporteros no se movieron, solamente grababan, viendo que es lo que iba a pasar. Las chicas también guardaron silencio: "Oh-oh…" se logró escuchar.

"Hola, Sasuke." dije, bajando un poco la mirada.

Vi que movió sus pies y alcé la vista. Él trataba de levantarse, con cierta dificultad escondiendo el dolor que sentía. Mi madre trató de detenerlo mientras que Naruto sonreía, en sus ojos miraba: 'Vamos, tu puedes!'. Cuando se puso de pie quedo enfrente de mi, sin sonreír y el alrededor ya no me importó... Quise abrazarlo en esos momentos pero me contuve y fue cuando tocó mi cabello, primero los mechones que estaban a un lado de mi mejilla y después...

-¿Qué hiciste con tu cabello?- fue lo que logró decir, mirando con cierta preocupación mis nuevos hilos.

-¿Que no te gusta?- le sonreí y levanté una ceja.

-Está... largo.- esta vez tenia su mano sobre mis nuevos cabellos rosas a los lados de mi cuello.

-Son extensiones, fue un caos buscar de aquel color...- y no solo me había puesto extensiones, las cuales me llegaban debajo del busto, sino que también obtuve un nuevo corte de flequillo, distinto al recto que siempre portaba, esta vez era de lado, no me cubría las cejas, pero tampoco estaba apartado de ellas.

-Te vez... muy diferente.- logre percibir cierta melancolía en sus ojos.

Torcí la boca y estaba apunto de irme al carro cuando me tomó de la mano y alzó mi brazo.

-Ugh- se quejó de dolor.

-Cuidado...- me dio una vuelta, lentamente, lo que me hizo observar a 360 grados mi alrededor, desde reporteros y fotógrafos, a mi familia y amigos, y, hasta las chicas con la boca abierta. Volví a estar de frente a él y le miré a los ojos.

-Por fin usas el vestido...- me sonrió. Una sonrisa tan calida que casi me hizo derretir. Me acercó a él con su mano sobre mi cabeza, recargándome sobre su pecho. El corazón me palpitaba a mil por hora y me percaté que no sólo las fans estaban perplejas, los reporteros ya tenían la boca abierta.

-Te extrañé.- dijo en quedito, nadie pudo haber escuchado eso mas que yo. Aquellas palabras que solamente que provenientes de él me podían hacer sentir así, tan feliz. -Ayer me tenias ansioso.

-Siento no haberte dicho sobre esto, pero quería que fuera una sorpresa. Y vaya que si te sorprendí.

El sonido de un flash nos hizo volver a la realidad.

-Vamos, antes de que sigan tomando mas fotos.- subimos al jeep de Naruto con cierta dificultad y no sólo por que mi hermanastro estuviera adolorido, sino que los reporteros se nos echaron encima al darse cuenta que su notición se les iba, al igual que las energéticas fans.

Rumbo a su casa no cruzamos palabra. Estábamos bien solamente tomados de la mano.


"¡SORPRESA!" fue en coro, un grito unísono que provenía de las gargantas de la agencia de modelos, tanto estilistas, modelos y jefes.

Sasuke se quedó quieto en la entrada de la puerta de su casa. Su casa. Que en estos momentos se encontraba decorada. Letreros con '¡Bienvenido a casa!', globos de color turquesa con blanco, serpentinas, algo totalmente diferente a la usual decoración. Mesas extras con manteles siguiendo la combinación -que quien sabe como lograron dejar espacio para caminar- repletas de comida -sana por supuesto, no vaya a ser que las modelos engorden- y un cerdito, con un collar de perlas, quien estaba paseándose como si fuera su casa.

"Te dije que en mi casa NO, Naruto." musitó. Puso su cara de serio y aún así agradeció. Pensé que iba a hacer un escándalo y correr a todo mundo de su casa, pero la fiesta continuó. Él me miraba con sufrimiento cada vez que alguien iba con él a platicar. ¿Fui la única que lo notó? Comprendí que lo único que quería en estos momentos era estar tranquilo en su casa. Estaba siendo asfixiado por esta atmósfera.

Se lo llevaron hasta para bailar, y aunque no tenía ganas bailo con tanta persona pudo y como pudo, parecía robot. El tiempo paso bastante rápido.

Tal vez la fiesta no fue buena idea. Comencé a retirar los platos que utilizaron para la fiesta al igual que los vasos. No eran desechables pero compraron de plástico resistente. Los llevé a la cocina y comencé a limpiarlos. Los fiesteros comenzaron a retirarse a las tantas horas de la madrugada, los únicos que se quedaron limpiando fueron Naruto y mis padres, quienes se iban a quedar a dormir en la sala.

Terminé de lavar los platos y limpiar la cocina, tanto como piso y muebles. Estaba bastante cansada y busqué a Sasuke en la sala. Ahí estaba mi madre.

"¿Dónde esta-?"

"No lo sé. Tal vez ya se fue a dormir. Lo vi muy cansado." me dijo mientras colocaba en varias bolsas los globos reventados y serpentinas.


Antes de irlo a buscar, fui al baño, donde en el reflejo me vi ojerosa. Ciertamente no me veía como en la mañana, parte del maquillaje a prueba de agua se había corrido un poco, además de mirarme muy cansada. Me limpié el rostro, se sintió bien, un poco más relajada.

Suspiré y decidí irlo a buscar a su habitación. Estaba apunto de abrir la puerta cuando me sentí que él no estaría ahí, si no en el cuarto de música, así que abrí la puerta de aquel silencioso lugar.

No fue difícil encontrar a Sasuke, quien estaba a espaldas de mi, sentado frente al piano. Cerré la puerta con cuidado. Tragué saliva, de hecho, estaba bastante nerviosa, ya tenía tiempo pensando esto y me había decidido pero aún así tenía bastante miedo a lo que iba a decir y hacer.

"Las estrellas se ven hermosas." comencé. Él no volteó, desde las ventanas se podían ver las estrellas. Caminé hasta donde se encontraba y lo abracé por la espalda. Lo sentí relajarse. Respiré su aroma, del cuello y cabello, olía delicioso, siempre olía así.

Rocé mi nariz desde su cabello hasta su cuello y le di un pequeño beso. Me quedé abrazándolo un rato, escuchando nuestra respiración y viendo las estrellas.

"Sasuke…" musité.

"¿Hmmm?" esta vez giró lentamente hacía a mi y se levantó, parecía que había crecido, pues estaba más alto. Nos miramos a los ojos y miraba entre ellos miedo.

"Yo…" me mordí el labio. ¿Me seguiría queriendo? Coloqué mis manos a los lados de sus mejillas. "Te amo." le confesé. Me miró incrédulo, quiso decir algo pues abrió la boca pero no encontró palabras. "Te amo." volví a repetir, ahora teniendo miedo de que me rechazase, pues se había quedado bastante pensativo. Baje la mirada asustada.

Sentí su mano sobre mi barbilla y le miré, me estaba sonriendo, tan tiernamente que hizo que mi miedo y nerviosismo se fuera. Se acercó lentamente a mi rostro y cerré mis ojos, sintiendo su respiración, su aliento calido. Besó mi frente con delicadeza, luego mi mejilla, hasta que se acercó a mis labios. Fue como ningún otro beso, tan hermoso. No sé cuanto tiempo nos besamos, ni tampoco recuerdo como fue que llegamos a su cuarto y continuamos con los besos en su cama, en ropa interior. Pude visualizar en sus costados algunos moretones y decidí que no era bueno continuar, no quería lastimarlo corporalmente. Aún no sanaba bien de las costillas y aunque sabía que estaba en dolor haciendo ciertos movimientos, se lo guardaba para complacerme.

La pequeña lámpara de mesa que estaba a un lado de su cama estaba prendida. Él quedó recostando su cabeza sobre mi pecho. Le hacia piojito y respirábamos tranquilamente. Sasuke estaba trazando un camino con su dedo sobre mi abdomen, subiendo y bajando, pasando por mis costados hasta el borde de mi pantie.

"Me gusta como te vez en ropa interior." me musitó, yo no pude más que sonrojarme.

Quise decirle: 'me encanta como te vez así, eres tan sexy', pero supuse que ya sabía que pensaba eso y mejor decidí guardarlo.

"Sasuke…"

"Hmmm…."

Respiré hondo y dije sin trabarme:

"¿Quieres casarte conmigo?"

Lo sentí brincar. Se puso recto sobre la cama y me miró más sorprendido que nunca.

"¿Casarnos?" asentí. "Yo…" tardó varios segundos en contestar. "Tengo que pensarlo, Sakura."

Así que me quería.

Pero no tanto como para casarse conmigo.

Me ruboricé tanto por aquella respuesta, sintiéndome apenada, escondí mi rostro sobre la almohada, diciéndome mentalmente lo estupida que era por haberle propuesto matrimonio. ¡Sí! Todo era muy apresurado, era obvio que me respondería así.

El resto de la noche no pude dormir bien, aunque estuviese a un lado de él.


Al día siguiente cuando desperté, Sasuke no estaba en la cama. Me dejó una nota diciendo que había salido con Naruto. Busqué a mis padres pero ya se habían ido al hotel.

El resto del día estaba muy inquieta. ¿Podría encararlo después de lo que paso? Quería una bolsa de papel y huir de ahí.

Me sentí tan rechazada.

Y el corazón me dolía tanto. Me daban ganas de llorar por lo estupida que fui, lo había arruinado todo. Ahora estaría asustado, o ya no querría estar conmigo, por que, siendo hombre sentiría que yo quisiera atarlo.

El resto del sábado paso tan lento, era una pesadilla por que Sasuke no había regresado en todo el día, de noche estuve esperándolo. Eran las 10 y aun no llegaba, fui a mi habitación a recostarme sobre la cama y me quedé tan pensativa que opté por llorar por que ya no pude contenerme más de este dolor que me hizo sentir.


La casa ya estaba en silencio cuando el llegó, se dio cuenta que las luces estaban apagadas y entró sin hacer tanto ruido a su casa. Subió las escaleras lo más sigiloso cual gato, cruzando el pasillo y se dio cuenta que la puerta del cuarto de la pelirosa estaba entreabierta, a la cual se le acercó y la abrió con lentitud.

Sobre la cama yacía Sakura, quien estaba dormida. Sus labios entreabiertos y brazos abrazando la almohada.

Se inclinó para estar a su altura y comenzó a acariciarle el rostro. Ella abrió lentamente los ojos.

"Sakura." le llamó. Ella le volteó a ver, con los ojos tristes.

"Sasuke… lo siento." musitó, y antes de que pudiera continuar el le interrumpió. Alzando lo que tenia escondido sobre sus manos. Una pequeña cajita con un anillo precioso de compromiso, Eran varios diamantitos en forma de lo que parecía una estrellita.

"Tarde mucho en buscar el anillo perfecto, tuve que viajar mucho con Naruto para encontrarlo, hasta que este me convenció."

Ella lo escuchaba perpleja.

"Cásate conmigo." le dijo con una mirada tan seria.

Ella tuvo que frotarse los ojos varias veces hasta que comprendió que no estaba soñando, sonrió cuanto pudo y no pudo evitar que las lagrimas se le escaparan. Abrazó a Sasuke con tanta fuerza.

"Claro que me caso contigo. Mi querido Uchiha."


"Desde día, ya no llamé más a Sasuke como mi hermanastro, pues se había convertido en mi prometido."


Notas: Perdónenme por no haber continuado el fic durante mucho tiempo. Pero regresé para por fin colocar el final. Tal vez no fue un final que se esperaron. Lo siento por eso también.

Agradezco a todos los lectores y su paciencia. Sus reviews me hicieron feliz.

¿Gustarían de un epilogo para ver que paso después de esto?