Capitulo 6:

Las cosas no iban bien desde hacía tiempo. Siempre aparentaban cara de felicidad delante de todo el mundo, pero hacía tiempo que no hablaban como era debido. El chico notaba que salía mucho y volvía tarde, sin ninguna explicación razonadamente creíble, por lo menos en su opinión. No tenían relaciones desde hacía tiempo y sabía que la estaba perdiendo, pero lo peor de todo es que tendría que experimentar algún sentimiento, dolor por la pérdida de su amor, al menos, pero no era así.

Sentía celos, de ver que alguien le quitaba lo que por mucho tiempo había sido suyo, y dolor, sentía dolor por perderla, pero no era la clase de dolor desesperado de perder a la mujer que has amado durante tanto tiempo. Él no se sentía así.

Todos los días era la misma rutina, y tenía que romper con la monotonía o se volvería loco.

- ¿Aún sigues despierto? – preguntó la chica, entrando por la puerta y dejando el bolso y el abrigo en el salón. Se acercó a él y le dio un beso en la mejilla. Nada más. – Creía que te encontraría durmiendo.

El chico volvió la cabeza y le regaló un sonrisa, llena de tristeza, era incapaz de volver a sonreír de verdad. Hacía mucho tiempo que no lo hacía con el alma.

Cuando por fin creía que había encontrado a la mujer de su vida, de la que había estado enamorado por tanto tiempo, ahora la veía alejarse y él no podía hacer nada por evitarlo, porque sabía que sería inútil.

Una parte de él quería dejarla marchar y poder recomponerse de todos estos años y lograr la verdadera felicidad, pero otra parte le suplicaba que no la dejase marchar, sentía que si la dejaba ir no podría soportar perder una parte de su ser.

Ya no sabía qué hacer. Sus sentimientos estaban hechos un lio y no sabía cuál era el camino correcto. Era realmente triste estar así .

- Ya ves que no – contestó el chico cogiéndole la mano y besándosela – Me quedé a repasar unos papeles y me olvidé de la hora. Ve a acostarte, que ahora voy yo.

- Vale

Volvió a bajar la cabeza y se la agarró con las manos, pasándose una mano por el pelo, esperando que con ese gesto una idea iluminase su cabeza y le ayudara a decidir.

- Hermione – dijo el chico, deteniéndola a mitad de las escaleras – Te quiero, lo sabes ¿no?

- Lo sé, Ron – contestó sonriéndole – Yo también te quiero.

Después de dejar marchar a la chica, recogió sus cosas y subió al dormitorio, donde la encontró durmiendo.

Se cambió y se metió en la cama, pasó una mano por la mejilla de la castaña, acariciándola.

- Pase lo que pase de ahora en adelante, siempre te voy a querer.

Esa noche sería muy importante, pues tomaría una decisión. Seguir adelante con esto, cerrar los ojos y creer que todo está bien o poner fin a la relación y al matrimonio y buscar la felicidad en otra parte, buscar a su verdadero amor.

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Tenía un apartamento cerca del Callejón Diagón, donde pensaba mudarse después de salir de San Mungo, pero ocurrió lo de Draco, comenzaron una relación y el piso no llegó a estrenarse. Ahora, parecía increíble que fuera a hacerlo. Ahí comenzaría una nueva vida, lejos de sufrimientos y sentimientos confusos, o eso pensaba, pues no creía que fuese capaz de llegar a olvidarlo algún día. Era imposible, lo amaba demasiado, pero era lo mejor.

Con esos pensamientos, pasaba sus últimos momentos en esa mansión. Recogía sus cosas y las iba metiendo al baúl, lo encogió todo con su varita y lo metió en su bolsillo.

Dio una vuelta por la habitación, tocando la pared con la mano, recordando todos los momentos entre él y Draco, momentos en los que ese cuarto había sido testigo.

Cada recuerdo lo guardaría siempre, cada vez que hicieron el amor y se entregaron el uno al otro en cuerpo y alma.

O*o*O

- T-te voy …. Aahh amar siempre…. Harry…

Esas palabras mientras hacía el amor se quedaría grabadas a fuego en su corazón, sería imposible borrar el rastro que dejó en su cuerpo, día tras día. Todo era tan surrealista, que le parecía increíble que todo haya acabado así.

O*o*O

- Harry.. ¿Sabes? Siempre odié la fama de héroe que tenías, pero comprendí que pasase lo que pasase siempre estarías para tus amigos, que por ellos darías la vida…. Eso me hizo enamorarme más de ti… Saber que protegías a los tuyos con tu propia vida… Te amo…

- Y yo que pensaba que eras un narcisista sin sentimientos…. – Draco le golpeó en el hombro.

- No seas idiota, puede que lo fuera… pero cambié…

- Lo sé – contestó Harry – no me importaría que volvieras a tu antigua personalidad de arrogante y niño mimado… Para mí siempre serás Draco y serás siempre mío.

O*o*O

- ¡Harry! – gritó - ¡Potter!

- ¿Qué? ¿Qué pasa?

- ¿Qué le has hecho a mis elfos?

- ¿Yo?

- No te hagas el inocente. Los tengo a todos dándose golpes en la cabeza y no sé cómo pararlos. ¡ No me quieren escuchar!

- Solo les dije que me llamaran Harry

- Serás inocente… - contestó mientras le daba un beso – Para un elfo es casi un delito eso, está en su naturaleza respetar a sus señores…

- Pero es que me siento extraño… No me gusta que la gente me sirva y me llame señor…

- ¿Yo tampoco, Señor Potter? – preguntó mientras besaba el cuello - ¿Hm?

- Bueno… creo que podre… - respondió jadeando – hacer… una excepción…

O*o*O

Cerrando los ojos y recordando muchos de esos momentos no pudo evitar que las lagrimas escaparan de sus ojos.

Echó un último vistazo a la habitación y cerró la puerta tras de sí. Bajó las escaleras y llegó a la entrada de la mansión.

- ¡Harry! – gritó el rubio, apresurándose a su encuentro – Yo…

- Draco – contestó el moreno, mirándole e intentando poner una sonrisa en sus labios. Pero no logró lo que quería – Supongo que esto es el final…

- No.. por favor.. – negaba, intentando contener la lágrimas – No te vayas… no quiero perderte..

Harry se volvió, dándole la espalda, creyendo que así sería menos difícil la despedida.

- Te ruego que no me busques, por favor. Te deseo lo mejor, aunque haya pasado todo esto, no te deseo ningún mal, mi corazón no me permite odiarte, pero no quiero que nos volvamos a ver más. Se feliz con Blaise, yo intentaré serlo también.

- Harry… Harry… por favor… no..

- Adios, Draco, hasta siempre.

Harry se dirigió a paso apresurado hasta la puerta, sin mirar atrás, pues no soportaría volver a ver su cara, sabía que no podría resistirlo. Draco se había acostado con Blaise, habían consumando su relación y a él le sería imposible olvidar eso y perdonarlo, por mucho que lo amara, era difícil saber que tu pareja había sido de otro.

Salió hasta los jardines, fuera del límite de la mansión y se desapareció, mientras que el rubio seguía agachado en el suelo, de rodillas, intentando controlar sus lagrimas pero sin conseguirlo.

- Se ha ido…. Definitivamente se ha ido y me ha dejado solo….

- Lo sé – contestó una voz a sus espaldas, abrazándolo y consolándolo – Lo he escuchado todo… Desahógate todo lo que quieras, Draco.

El rubio permaneció así por varios minutos, llorando abrazado a ese hombre, dejándose confortar por sus palabras….

- Lo he perdido para siempre…. No quiero que deje de amarme… no quiero… ¿Qué se supone que debo hacer ahora?

- Seguir adelante… Me tienes aquí para lo que sea, sabes que siempre estaré…

- ¿Seguir, Blaise? ¿Cómo pretendes que siga después de esto? Él lo vio todo… yo no quería que esto pasase… no así…

- Tenemos que seguir adelante… por nuestro bien… ya lo sabes, ahora no podemos echarnos atrás… no podemos.

- Lo sé. Supongo que no me queda de otra.

- Es la única opción.

Draco levantó su mirada y le sonrió al chico, una sonrisa triste.

- Está bien, continuemos.

- Bien.

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Los días pasaban y pasaban. Harry había establecido una rutina, de casa al trabajo y viceversa. No salía por mucho que sus compañeros se lo dijesen.

La noticia de la separación se filtró, y el profeta de esa mañana lo sacaba en primera plana.

RUPTURA DE LA PAREJA MÁS POPULAR DEL MUNDO MÁGICO.

Por Rita Skeeter

Días atrás llevamos recibiendo anónimos que nos hablaban sobre la posible ruptura de Draco Malfoy (hijo del que fue la mano derecha del-que-no-debe-ser-nombrado) y nuestro héroe, Harry Potter.

Hoy podemos comunicarles que ese rumor ha sido confirmado y que ambos se encuentran separados y sin posibilidad de una reconciliación.

Todos os estaréis preguntando el porqué de esta ruptura. Fuentes fidedignas no han informado de que la causa de la ruptura es la infidelidad de Draco Malfoy hacia Harry Potter. En uno de sus viajes, el señor Malfoy le fue infiel con otro chico, Blaise Zabinni, un alumno de la misma promoción que nuestros dos protagonistas y que fue compañero de casa y habitación de Malfoy.

Todos los hechos apuntan a que a nuestro héroe le han salido cuernos y que por esa razón fue echado de Malfoy Manor, residencia donde vivía la pareja, ya que los nuevos tortolitos querían contar con cierta privacidad.

Nuestro héroe ahora se encuentra solo y despreciado por este hermoso joven de ojos plateados.

¿Cómo es posible que a Harry Potter le hayan puesto los cuernos? ¿Será que nunca se quisieron o que el Señor Malfoy no lo encontró un gran amante y no le satisfacía en la cama y por eso tuvo que buscarse a alguien de su nivel? (más información en la pag.10)

- Condenada mujer – dijo Harry mientras arrugaba el periódico y lo lanzaba a la chimenea encendida.

La puerta del despacho se abrió y entró Ron Weasley, rojo como un tomate debido a la carrera que había hecho desde la planta baja del ministerio hasta el departamento de aurores.

- ¿Ron? ¿Estás bien? – preguntó preocupado el moreno, ofreciéndole una silla para que se sentase – Pareciera que has corrido la maratón, hombre.

- He venido corriendo cuando me he enterado de la noticia del periódico.

- Ah – contestó con indiferencia, dándole la espalda y apoyándose en la chimenea – Las noticias vuelan ¿Eh?

- ¿Entonces es verdad?

- Si

- ¿Sí? – preguntó poniéndose de pie de golpe – Solo dices eso… Tu sabes todo lo que has tenido que pasar para poder estar con él y ahora ¿solo dices que sí y ya está?

- ¿Y qué quieres que diga?

- ¡Pues que es mentira! ¡No debes dejar que los rumores te afecten! ¡Seguro que es mentira y no te ha sido infiel!

- ¿Y porque le defiendes tanto? – preguntó Harry levantando un poco la voz - ¡Nunca te cayó bien y ahora le defiendes! ¡Maldita sea! ¿Te estás dando cuenta de lo que me estás diciendo? ¡Que le perdone!

- Si, justamente es lo que te estoy diciendo. Eso solo es un rumor, es imposible que te haya sido infiel. La gente no tiene otra cosa que hablar y solo son chismes. No te dejes arrastrar por ellos.

Harry se dio la vuelta rápidamente y estrelló su puño contra la mesa.

- ¡Es verdad! ¿Vale? – gritó, fuera de sus casillas. Ron retrocedió debido a la agresividad de su declaración y de los gritos - ¡Yo mismo lo vi! ¡No es mentira! ¡Ese jodida serpiente me engañó y yo como un idiota siempre le creí cuando me decía que me amaba y no solo estaba conmigo, sino que ambos se reían a mis espaldas! ¡Fui un idiota! ¡Siempre le creí!

El moreno se derrumbó ante la declaración y Ron corrió detrás del escritorio y lo agarró antes de que cayera al suelo, abrazándole y dejándole que llorase y descargase el dolor que había soportado su alma.

- Tranquilo amigo… tranquilo… Lo siento mucho, hermano…

- Siempre le creí… yo le amaba tanto Ron… le amaba… le amo, aun le amo… pero no puedo olvidar, no puedo…

- Lo sé… en parte te comprendo…. Llora lo que necesites… ¡Aunque ese hurón me va a escuchar! ¡Se va a enterar! ¡Se lo dije, una vez le dije que lo mataría si te hacía daño!

- ¡No! – gritó Harry, levantando la cabeza del pecho del pelirrojo e incorporándose – No por favor… deja las cosas como están….

- Pero…

- Por favor.

- Está bien – concluyó ron, sentándose otra vez en la silla, al igual que su amigo – Parece que estamos destinados a no encontrar el amor ¿Eh?

- ¿Por qué? – preguntó el moreno confuso - ¿Por qué dijiste que en parte me comprendías?

Ron no pudo aguantar más y se levantó, dando un paseo por la habitación le confesó a su amigo la verdad.

- Nos vamos a divorciar. Nuestro matrimonio se acabó.

- ¿Qué? – se levantó alarmado el moreno - ¿Cómo es eso?

- Hermione tiene otro hombre, y la verdad es que no se lo reprocho. Si te digo la verdad, no me importa demasiado haber descubierto eso. Nuestro matrimonio no funciona hace bastante tiempo.

Estuvo bien durante todo este tiempo, pero creo que jamás llegamos a amarnos como una pareja. Nos queríamos, eso no hay duda, pero no lo suficiente para seguir con el matrimonio. No sé cómo no me di cuenta, pero enterarme de que tenía a otro me abrió los ojos. Estábamos tan cómodos juntos, ya que siempre lo hemos estado todos estos años, que nos gustó la sensación.

Nos queremos mucho, pero en el fondo sabíamos que si estábamos juntos era por comodidad, por ser amigos, saber que tienes a una persona incondicional a tu lado, que incluso la quieres. Confundimos los sentimientos, el amor con el cariño. Por eso creo que no podemos seguir juntos. Se lo voy a proponer a Hermione esta noche, y creo que será lo mejor.

Harry no sabía que decir, nunca había notado esos sentimientos en ellos, siempre pensó que se amaban, pero ahora tal y como lo había expuesto su amigo, supo que era verdad. Había una gran amistad y un gran cariño, pero no había amor.

- Lo siento mucho amigo – dijo mientras le palmeaba el hombro – ¡Menudo par de Gryffindors que estamos hechos! ¡A desgraciados en el amor no hay quien nos gane!

- Eso es verdad. – contestó con una sonrisa.

Ron y Harry pasaron la tarde rememorando vivencias de Hogwarts, riendo e intentando olvidar por un momento, huyendo del desastre en que se habían convertido sus vidas.

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Un moreno corría por los pasillos de una mansión antigua y en ruinas, o eso pensarían los muggles que pasasen cerca de ella, porque para un mago, una vez traspasada la barrera, se levantaría delante de sus ojos una enorme y hermosa mansión antigua, con un aire oscuro flotando en el ambiente.

Entró tocando la puerta al salón, donde se celebraba una reunión. Todos llevaban capas y máscaras, incluso el jefe, por lo que era imposible reconocerse. Se inclinó delante del hombre que la presidía, e hincó una rodilla en el suelo.

- Mi señor, los rumores se han confirmado. Draco Malfoy y Harry Potter se han separado.

- Muy bien. Era lo que estaba esperando. ¿Estás seguro de que es definitivo?

- Sí, mi señor.

- Muy bien – contestó el hombre levantándose de su silla y acercándose al muchacho que aún se encontraba agachado. – Mas tarde te daré tu recompensa.

- Gracias, mi señor.

- ¡Largaos todos de aquí! – gritó - ¡Ya os volveré a llamar!

Todos el mundo se fue, dejándolo solo en el salón.

- Muy bien. Veo que ya has elegido, pero no creas que esto es el final… Solo es el principio.

Una risa diabólica traspasaba los muros del castillo, poniendo los pelos de punta a cualquiera que la escuchara. Esa noche su señor estaba de muy buen humor.

Continuara…