Capitulo 8:
En la oscuridad de su guarida, un hombre planeaba cual sería su siguiente jugada. Tenía que dejar todos los cabos bien atados, no podía dar lugar a errores, no podían bajo ninguna circunstancia saber que aun estaba vivo.
- Mi señor – susurró con temor una muchacha – Perdone el atrevimiento, pero... ¿Qué debo hacer ahora? La información que le voy trayendo resulta escasa, Potter sigue actuando como si nada le afectase, tendríamos que darle un golpe aún más fuerte.
El hombre se volvió ante esas palabras y sonrió de manera malvada.
- No te preocupes querida – dijo acercándose lentamente, bajando el tono de su voz, adoptando uno peligroso – Deja que yo me encargue de Potter – siguió acariciándole el rostro y de repente le agarró el pelo, tirando de él hacia atrás, clavando sus ojos en los de la muchacha – Tenemos que ir poco a poco… uno no se puede apresurar con estas cosas, no puedo dejar que me descubran o todo mi plan se irá al garete ¿Estamos?
- S-si señor – respondió con temor en su voz, aguantándose el dolor – S-será como usted... ordene.
- Muy bien – la soltó y se volvió hacia la ventana de nuevo - ¿Qué estás esperando? ¿Una invitación? ¡Lárgate!
La muchacha se apresuró a la salida, como alma que lleva el diablo, queriéndose alejar cuanto antes de su señor. Parecía que éste no se había levantado con muy bien pie esta mañana, y no quería enojarlo más.
- Una cosa más – objetó el hombre de improviso.
- ¿Si, mi señor?
El hombre sacó su varita, con la elegancia que le representaba y pronunció una simple palabra, pero muy efectiva:
- ¡Cruccio! – al instante la mujer se retorcía de dolor en el suelo, presa de la maldición Crucciatus – Esto por decirme que debo hacer, y ahora ¡¡Lárgate!!
Dolorida aun, se levanto lo más deprisa que pudo y salió de allí, cerrando la puerta a sus espaldas.
- ¡Maldita sea, Potter! Esto aun no ha acabado… vas a saber quién soy yo, vas a sentir verdadero miedo y vas a odiar a quien un día amaste. Eso tenlo por seguro.
En el salón de Malfoy Manor, un par de chicos se encontraban conversando en el estudio, cuando un elfo se apareció.
- Señor Malfoy, señor – dijo con voz ronca – Tiene visita, señor.
- ¿De quién se trata? – pregunto sin levantar la vista de los papeles y sin prestarle mucha atención, mostrando indiferencia ante sus palabras, ya que seguramente sería otro burócrata que quería algún favor.
- Es el señor Potter, señor.
Bastaron solo esas palabras para que brincara como un resorte de la silla, desperdigando todos los papeles que en ese momento tenía en las manos y mirando a Blaise, esperando alguna respuesta, pero ésta no llegó.
- Blaise….
- Cálmate, Draco. No puedes mostrar que esto te afecta, por el amor de Merlín, tenemos que seguir adelante.
- Lo sé, lo sé… - contestó respirando profundo, cerrando los ojos e intentando relajarse.
- Hazlo pasar – respondió el moreno dirigiéndose al elfo, mientras trataba de calmar a su amigo – tenemos que actuar con normalidad. Recuerda el plan.
El elfo desapareció, y al poco tiempo llamaban a la puerta. El rubio lo invitó a pasar.
Para Harry no fue agradable ver la escena que le tenían preparada. Si en ese momento se lo hubiese propuesto estaría llorando al verlos a los dos, pero se había prometido que eso no ocurriría, que si estaba ahí, en esa casa de nuevo, era por el deber de auror, no como ex - amante de ese rubio.
Draco se encontraba sentado tras su escritorio, en su sillón de cuero, mientras Zabini estaba sentado en el reposabrazos del mismo sillón, pasando su mano por detrás del rubio, acariciándole el cuello.
- Vaya, vaya – comenzó a hablar draco, dirigiéndose a su amante – mira quien tenemos aquí, querido.
- Esto sí que es una verdadera sorpresa – respondió este.
Harry no sabía que contestar, estaba mudo ante la escena que captaban sus ojos. No podía creérselo. ¿Desde cuándo Malfoy era tan frio con sus palabras? ¿Había vuelto a ser el de siempre?
Carraspeó y se alisó la túnica, respirando profundamente. "Si quiere frialdad, la va tener. No por nada el sombrero me quiso enviar a Slytherin, no soy como él cree." Se dijo el moreno.
- No te hagas ilusiones, Malfoy – sonrió de medio lado, intentado mostrar indiferencia – Si estoy aquí es por mi deber de auror. No volvería a esta… - continuó, mirando la habitación - …casa ni aunque me lo pidieras. Tú ya estás fuera de mi vida, y no te necesito para nada.
"¡Maldito Potter!", pensó draco, "Sabe dar donde más duele… a no, no pienso dejar las cosas así"
- Así que no me necesitas… ¿Verdad? – continuó - ¿A qué viniste entonces? – preguntó regalándole una mirada retadora.
- Ya te lo dije, mi deber de auror.
- Oh, San Potter haciendo el bien por la comunidad mágica… no se de que me sorprendo. ¿Y qué pinto yo en todo esto?
- Tú tienes una fábrica de pociones, y supongo que te habrás enterado de los últimos titulares, de la "enfermedad" – dijo metiendo esa palabra entre comillas, gesticulando con los dedos – que acecha al mundo mágico…
- Para un momento – le interrumpió, acariciando en el proceso la mano de Blaise, viendo la reacción de Harry y vanagloriándose por tan hábil estrategia - ¿No crees que sea una enfermedad, como nos quieren hacer creer no?
- ¡Por supuesto que no! - contestó en un tono duro – hay alguien detrás de todo esto, y pienso averiguar quién es, a costa de lo que sea. Pienso mandar a ese cabrón al infierno.
Ante estas palabras Draco y Blaise se encogieron en el asiento, viendo cuan duras eran las palabras del jefe de aurores y su fría mirada, podría compararse con la de un asesino. Estaba claro, que quien se metiera con la tranquilidad que había conseguido para el mundo mágico, dejando atrás a muchos amigos, se metía directamente con él mismo.
- Muy bien – contestó esta vez el moreno – Al grano Potter. ¿A que debemos el honor de tu visita?
- Quería saber si conocéis, más bien conoces – dirigiendo una mirada helada al moreno, para luego dirigirse al rubio – A quien pueda estar detrás de todo.
- ¿Y porque tendríamos que saberlo nosotros? – contrarresto blaise.
Harry se acercó con enfado y se apoyó en el escritorio, mirando duramente al moreno.
- ¡Cállate Zabini! – le espetó – No estoy hablando contigo.
No se esperaba esa respuesta proveniente del morocho, pero se cayó por temor a represalias de su amigo.
- ¿Y bien?
- No tengo ni idea de quien pueda estar detrás de todo esto, Potter – levantándose de su sillón, apoyándose también en la mesa, dirigiéndole una mirada penetrante – No tengo sangre de detective.
- Pero si de mortífago – soltó de golpe.
Ambos amigos se quedaron congelados en el acto, debido a la dureza de esas acusaciones. ¿Acaso sospechaba algo de lo que estaba pasando? Era imposible, su reacción ante ese descubrimiento no habría sido venir a su casa tan tranquilo. Si supiese algo, no hubiese venido solo, se hubiese traído a sus aurores con él. Y él ahora mismo no estaría parado en su despacho, si no detrás de las rejas de una celda en el Ministerio de Magia.
- ¿A qué te refieres? – preguntó con un tinte de temor en su voz
- A tu padre – afirmó – ¿Acaso no fue mortifago en vida? Su sangre es la tuya… ¿No sabrías de alguien que se haya escapado y que se esté vengando por la guerra?
- No – aseguró, tratando de aparentar tranquilidad, una que no sentía en absoluto – Tengo entendido que todos aquellos o están muertos o en Azkaban. A no ser que tu querido Ministerio no haya hecho el trabajo como es debido.
- Bien, eso era todo – salió por la tangente. No le apetecía discutir sobre ese tema. – Gracias por tu ayuda.
Dio media vuelta, dispuesto a marcharse, pero se arrepintió en el último momento.
- Oye Zabini.
- ¿Eh? – contestó anonadado el moreno - ¿Qué quieres Potter?
- Sabes… es de admiración considerar el hecho de que hayas durado tanto con este mequetrefe – dijo sonriendo de medio lado – No sabía que alguien a parte de mi era capaz de aguantar sus ronquidos y no haberle dicho nada. Es de gran admiración.
Esto último lo dijo saliendo por la puerta, cerrándola tras de sí, y cuando estuvieron seguros de que Harry se había marchado, Blaise estalló en sonoras carcajadas.
- Vaya Draquito – expresó carcajeándose – No sabía que roncabas
Malfoy arqueó una ceja, enfadado por tal acto proveniente de Potter – Los malfoy NO roncamos.
- ¿Ah no? Pues ya me dirás que es entonces…
- Te he dicho que no roncamos – rebatió dándole un golpe en el hombro – Simplemente respiramos fuerte… ya está.
- Ya, claro… - respondió con ironía, ganándose una mirada furiosa por parte de su amigo, pero él seguía riéndose igual.
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Harry se apareció en su despacho, al ser el jefe de aurores se le consentían algunos privilegios. Ron le estaba esperando allí.
- Ha habido más ataques, señor. Otros dos fueron ingresados hace unos minutos en San Mungo. Esto cada vez se complica más.
- Lo sé Ron – esta vez hablaba como amigo y no como jefe – Acabo de volver de la casa de Draco... ir allí me pone enfermo y por si fuera poco "ese" estaba allí también.
- Lo siento amigo.
- ¡Maldita sea! ¡Quien coño puede estar detrás de todo esto!
Se derrumbó en su sillón. Los problemas se le acumulaban y cada vez estaba más confuso, y lo peor del asunto era no tener ni una maldita pista para empezar la búsqueda. Era frustrante estar así, sin poder hacer nada.
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Con un CRACK! Un hombre ataviado con una túnica negra y con capucha apareció en un descampado, donde a lo lejos se divisaba una casa. Sonrió gratificándose por el hecho que ocurriría a continuación y caminó hacia ella.
Tocó la puerta y unos pasos se aproximaron a ella, abriéndola. La muchacha quedó extrañada ante esa apariencia extraña en su puerta.
- ¿Quién eres? – preguntó, apoyándose en la puerta.
El hombre se quitó la capucha, dejando ver su hermosa y larga cabellera platinada, sonriendo ante la reacción de la chica.
- Supongo que no me esperabas – bromeó – No esperabas que un muerto pudiese volver a la vida, ¿Me equivoco?
Decir que la muchacha se había quedado petrificada era poco. No le salían las palabras, pues jamás imagino volver a ver su cara de nuevo. ¡Estaba muerto, por Merlín! ¿Cómo era esto posible?
- ¡Lucius! – gritó impactada por su presencia - ¿Eres tú? Cómo…
- ¿No me invitas a pasar querida? ¿Qué modales son esos?
Se hizo a un lado, y el hombre entró en la casa, mirando alrededor, observando cada pequeño detalle, y haciendo una mueca de desprecio al ver lo pequeño que era todo. Volvió su rostro y le obsequió con la más irónica de las sonrisas.
- Bueno querida – la arrinconó en la pared – creo que ha pasado mucho tiempo, lamento no poder quedarme mucho, pero estoy algo ocupado.
- Si, ha pasado tiempo – afirmó intentando librarse de su agarre, no le gustaba como se estaban poniendo las cosas - ¿Qué quieres? ¿A qué has venido, y porque ahora?
- No, no, no… - negó con la cabeza- quieres saber mucho, pelirroja, y eso no es bueno. He venido a acabar con esto de una vez por todas, dar el golpe que llevará a tu querido amigo a la agonía.
- ¿De qué estás hablando?
- Lástima que tú ya no puedas descubrirlo – rio a carcajadas mientras desenfundaba su varita y la apuntaba – Lo siento mucho, en verdad la pasábamos muy bien, zorra… pero ya va siendo hora de acabar con todo esto.
La chica se asustó, miró para todos lados, intentando agarrar algo para defenderse, pues su varita la había dejado en la habitación.
- Lucius por favor – recurrió a la suplica, todo valía con tal de librarse de aquello, de ganar algo de tiempo – Tu mismo lo has dicho, la pasábamos bien… ¿Por qué quieres hacer esto? ¿Ya no te gusto?
- ¿Gustarme? – replicó asombrado por su necedad y comenzó a reír – Jamás me gustaste, solo eras un polvo pasajero y una fuente de información muy fiable. Lo lamento querida, tus días han terminado.
En ese instante, con solo mirarle los ojos, supo que sus días habían tocado fin, y que no había manera de librarse de ello. Pidió perdón a todos en silencio, por la traición y por haber caído en sus manos, mientras esperaba esas palabras que acabarían con todo.
- ¡¡AVADA KEDABRA!!
Un rayo verde salió de la varita del rubio, dirigiéndose a la chica, viendo como al instante caía al suelo sin vida.
Guardándose la varita, pasó por al lado del cadáver, mirándolo con sorna, mientras con su mano enguantada abría la puerta y salía por ella.
En la calle, miró para todos lados y con un sonoro CRACK desapareció de allí.
Continuará…….
