Capitulo 2
Hizo su primer tiro, no fue lo que esperaba, pero ya había perdido la concentración, luego de la interrupción, pero fue un buen tiro, cuatro bolas entraron, los tipos atrás suyo le miraban fijo, pero eso le traía sin cuidado.
Sus zapatos sonaron fuertemente en el gran lugar el silencio fue notorio los guardaespaldas de los demás integrantes de la reunión que esperaban debajo de la escalera le hicieron una reverencia.
-Esto está asquerosamente aburrido, ¡Qué abran las puertas!- Ordenó
- Pero señor el piso esta arrendado para los huéspedes- Titubeó al decirlo el encargado del salón.
- Que entren- Dijo Yamazaki entre dientes de un modo escabroso, sin siquiera mirarlo.
- Como ordene- Hizo una reverencia y se retiró.
Avanzó rodeando el salón, para llegar a la barra de licores, ya antes de que llegará el barman ya tenía servido su trago
-Que pase una buena velada jefe- Hizo una reverencia y se retiró, la cual Yamazaki ni siquiera observo, estaba sentado dándole la espalda, miraba en dirección a la mesa de pool.
-El gatito callejero- Pensó.
Bebió con calma su trago observando que hacía.
Billy continuo su juego, se movió a la derecha, se inclino en la mesa enfoco la bola blanca y la golpeo con fuerza, la bola azul lisa entro y dejo bien posicionada la amarilla.
Se movió nuevamente ahora quedando de espalda al bar, se posiciono…
-Señor no es posible que siga utilizando esta mesa, es de exclusiva propiedad del dueño-
-Quítate de mi vista- Lo miró con una sonrisa amplia –Que venga el entonces-
- Bueno señor eso sería imposible, el tiene asuntos mucho mas importantes…- Dijo con desdén
- Ah ¿sí?- Con creciente sarcasmo contesto Billy.
- Si y un simple guardia como tú no debería estar ocupando su mesa privada-
- No deberías ser grosero, es un huésped- le decía en vos baja el otro percherón que le acompañaba
- No te metas-
-Pero es tu trabajo-
-Que no molestes-
- Tratando mal a los invitados- Dijo Yamazaki apareciendo por la espalda de los empleados.
- Jefe, esto no es…-
- No es ¿qué?- Dijo en ese tono frío, con el que no espera ninguna respuesta.
- Jefe yo no…- Insistió defendiendo su postura.
Yamazaki giró para verlo de frente, era un joven flacucho, de un solo golpe lo despacho. El que lo acompañaba hizo una reverencia al jefe y fue a ayudar al otro tipo. Por su lado Billy ni siquiera levanto la mirada de su juego. Yamazaki avanzo unos pasos y se sentó en una silla junto a la mesa para observar mejor el juego
- Y que estará esperando este idiota ¿Qué le devuelva la mesa?- Pensaba Billy mientras reía en voz baja. Hizo otro tiro y entro la bola naranja y golpeo la roja. Ese viejo y su entupida mirada, le alteraba los nervios, como quería patearlo! No podía concentrarse, sentía que lo descuartizaba parte a parte solo con la mirada, se volvió a acomodar y tiró amarilla y roja ralladas entraron. Ahí sentado con aires de emperador, con ese horrible abrigo de piel blanca, sentado como en un espectáculo, y la peor parte era que el espectáculo era él, lo odiaba aun mas odiaba sentirse así, para el nuevo tiro quedaría de espaldas a yamazaki, le aplicó polvo antideslizante al taco y prosiguió, le sudaban un poco las manos, aunque sabia que solo estaba haciendo tiempo, no quería perder de vista ni un solo segundo a aquel tipo y pensó -¿Qué diablos hago? ¿Acaso me da miedo? Imbécil- se dijo a si, camino al otro extremo de la mesa se inclino y pensó a que bola le daría. La tres parecía buena entraría directo.
- Dale a la nueve- Sintió en un susurro en su oído. Estaba a su espalda, Billy se levanto de golpe y adquirió su posición de pelea, Yamazaki le dio la espalda y se retiró sin decir nada. Tenía el pulso totalmente acelerado, trato de relajarse respiro profundo, volvió a erguirse y miro nuevamente la mesa.
- El hijo de puta tiene razón…- De esa forma entrarían dos bolas y quedaría en buen lugar otra mas para el próximo tiro – Como lo odio- Entono tratando de volver a encontrarlo en el lugar.
En el casino ya había movimiento, y mucho ruido, para cuando la puerta del salón se abrió, y comenzaron a bajar los viejos, Billy se apresuro en hacer la jugada. - ¡Mierda! – Yamazaki tenia razón y el tiro salio tal cual lo había previsto –¡Como lo detesto!- Refunfuñaba mientras se dirigía a donde estaba Geese.
-¿Jefe?-
- Nos vamos-
La limusina los esperaba afuera, Billy abrió la puerta, Geese entró y se puso cómodo. –Billy-
-Sí, jefe- Contesto Billy desde afuera antes de cerrar la puerta.
-Entra y siéntate-
Hizo lo que le ordenaron tomando el asiento libre frente a Geese.
-Entrarás al King Of Fighter a realizarse en un mes más, y necesito que Ryuji Yamazaki esté en nuestro equipo- Billy memorizó el nombre.
-Así será- Se bajó de la limusina y volvió a entrar al edificio. – Esto está mal- Pensó Billy ya imaginándose quien era aquel hombre –Si el jefe lo quiere adentro, debe ser un tipo fuerte- Se decía mientras se dirigía a la habitación que había solicitado antes, ingreso y se lanzó en la cama, tomó el teléfono, pidió servicio al cuarto, ordeno algo del menú y la ropa que había dejado en la lavandería antes de ir a la reunión.
No podía concentrarse, como diablos haría para formalizar la petición, y si no aceptaba? Convendría obligarlo a la fuerza? No parecía ser el tipo de sujeto que cambie fácil de opinión, y si se niega a escuchar –Es un idiota- Mientras Billy continuaba hundiéndose en su desdicha, el servicio al cuarto llegó, necesitaba su ropa, se vistió rápidamente y salió, no toco la comida.
Volvió por completo enajenado al piso del casino, a esas alturas ya estaba repleto, al volver a entrar esta vez noto que el lugar tenía otro piso arriba. De seguro el área de juegos de mesa, la escalera que llevaba allí estaba custodiada por dos gorilas con gafas negras y traje. Apenas al entrar pudo ver a Yamazaki sentado en un sillón amplio entre la barra de tragos y los ventanales, un grupo de chicas muy bellas y con ropas extravagantes lo rodeaban, Billy caminó seguro, sin perder el tiempo, se acercó.
-Debo hablar contigo-
Un bullicio se desato las chicas que estaban junto a él comenzaron a comentar – Hay quien podrá ser- - Con tan poca gracia- - Tiene cara de bandido- -Aún así es guapo- Se decían unas a otras.
-Habla- Sentencio Yamazaki.
-Acerca de negocios- Billy estaba serio y lo miraba con furia.
- ¿Y estos son tus negocios o son los del viejo?
- Mi jefe me envió…-
-Lárgate!! No me interesa- Grito interrumpiéndolo.
-Pero no estaría aquí si no me involucrara también-
-AH!!Tal vez me interese, déjennos solos-
-Pero ¿Por qué?-Reclamaron, pero no tardaron mucho en levantarse irse, el no era de los que repetía una orden. Al pasar una de las chicas guiño un ojo a Billy, llevaba un kimono, se veía muy joven, y era bonita.
- Y tráiganme un whisky, y sashimi- Ordenó -¿Qué beberás?- Pregunto al rubio.
-Café- Su interlocutor formo una cara de desacierto por lo que se excuso –No me gusta el alcohol.
-Entonces ¿qué es?-
Billy le explico sobre el KOF y el equipo que quiere formar Geese. Yamazaki lo medito unos momentos, sabía que algo provechoso sacaría de todo eso – ¿Y que tienes para mí?-
Toda esa situación no había sido para nada difícil y estaba a punto de cerrar el trato, aquel tipo no había sido detestable como se lo imaginaba -¿Qué es lo que quieres?-
Yamazaki termino su trago de un golpe, se levanto para retirarse, puso su mano izquierda en el hombro de Billy, se inclino a la altura del oído del otro…
- Averígualo -
Se quedó sentado por completo desconcertado y continuó tomándose su café con tranquilidad, se retracto de todo lo pensado con anterioridad. No pudo evitar escuchar las conversaciones de la barra era el grupo de chicas que con anterioridad estaban sentadas ahí, y el barman. Dentro de todos los gritos, cuchicheos y palabras inaudibles logró rescatar dos frases.
- ¿Quien será ese chico?-
- Jamás había visto al jefe con esa actitud- Le respondía el barman a una de las muchachas.
Eso significaba que tenía una buena probabilidad de convencerlo. Del grupo se separó una chica y con una bandeja y dos martinis, se sentó frente a Billy le tendió una a él, el otro comenzó a beberlo provocativamente -¿Cómo te llamas?- le pregunto coqueta.
-Billy- Respondió cortante, mientras empujaba el trago en señal de rechazo. Se levantó silencioso y se fue, necesitaba preparar su nueva estrategia. Apenas salió del lugar sonó su celular, contesto mientras caminaba a su habitación.
- Aló, si jefe –
- ¿Está dentro?- Aunque la pregunta sonó más a orden en la bocina.
- Hablé con él, hay posibilidades, quiere que lo compremos-
- ¿Qué quiere?
- No lo dijo, pero conseguiré la información-
Se corto la comunicación.
Ya eran cercano a las 24 horas, fue a las oficinas de Geese, tomo un notebook copio lo archivos de la cuenta bancaria y propiedades de las que disponía para negociar, eran las 4 AM cuando llegó de vuelta al hotel. En la entrada estaba Yamazaki fumando, esta vez sin su abrigo blanco, era igual de enorme sin el.
- Traes algo para mí, es pequeño para el cadáver- Lo intervino Yamazaki.
- Me estabas esperando, jejeje- Rio en burla Billy.
Yamazaki entro a la recepción, el otro lo siguió, pasaron tras el mostrador allí había una puerta pequeña, entraron a una habitación tamaño oficina, ni muy grande, ni muy chica, la puerta se cerro de golpe, saco un cigarro lo prendió mientras miraba afuera por un espejo falso. Billy encendió la computadora dejo los archivos preparados y la puso sobre el escritorio, camino unos pasos se apoyo en el borde posterior de este mismo y se cruzo de brazos ahora dándole la espalda al que se había sentado recién en la silla.
- Dinero, poder, lujos, una isla en el Caribe, todo eso te lo puedo dar-
Un sonido fuerte sobre la mesa sobresalto a Billy, un cuchillo estaba ensartado en la madera, se acerco a Billy, se le acercó tanto que podía sentir la fuerte respiración en su rostro, lo miró encendido a los ojos
-Quiero lo que no me puedes dar- Bufó, luego volvió a su lugar inicial frente al falso espejo. Billy sacó el cuchillo de la mesa y lo lanzó unos centímetros mas allá de la cabeza del otro dando justo en el centro de un blanco de tiro para dardos, para cuando Yamazaki se volvió ya no estaba, y la computadora tampoco.
- Maldito animal, como le patearía el culo…- Se fue balbuceando, apresurando el paso, cuando llegó a la habitación lanzo la computador a la cama se sacó el pañuelo y con todas sus fuerzas lo tiro al piso.
- Infeliz!! Eran más de 7 cifras!! ¿Qué se cree? Lo moleré a palos!!- Continuaba balbuceando para sí. –Y como malditamente me fastidia su cara!!- Puso la tina con agua caliente para bañarse, continúo murmurando maldiciones hasta que entró al agua. Durmió un poco, hasta primera hora, volvió a las oficinas de Geese
-¿Cómo le digo que no acepto el soborno?- Jamás alguien se había resistido a todas las ofertas, y que mierda quería decir con lo de -"Quiero lo que no puedes dar"- Pero en ese momento lo único que podía hacer era pensar en como se lo diría a Geese –Me matará- Dijo exhalando todo el aire con la vista baja, el jefe aun no llegaba, y lo esperaba tenso en la gran oficina. Continuo practicando en voz baja – Jefe, no acepto el soborno… Maldita sea no aceptó ninguno- Billy sintió una mano en su espalda, se giró veloz.
- Será mejor que no vuelvas aquí hasta que la respuesta sea sí- Geese lo soltó y prosiguió a sentarse en su escritorio.
-Lo haré- Contesto Billy aún cabizbajo sin mirarlo al rostro, se giró para retirarse…
-Billy… haz lo que sea necesario- Le dijo con calma.
-Si jefe- Estaba más motivado, no le fue tan mal con Geese, jamás había fallado una misión y no iba a comenzar ahora.
Pasaría de los negocios al espionaje, aún era temprano, necesitaba localizarlo en lo pronto, acomodo su pañoleta y se dispuso a averiguarlo, pero no tenía información de ningún tipo, lugares o personas que frecuentara, todo eso lo ignoraba, lo único que tenia era ese hotel. Metió las manos en sus bolsillos llevando acomodado en su antebrazo el Bo. No estaba cerca pero se iría caminando, no tenía prisa y necesitaba pensar de qué forma abordaría a ese tipo, debía llegar al otro extremo de la ciudad y el casino no cerraría sus puertas, aun tenía mucho tiempo.
Entro sigilosamente por el estacionamiento, reviso que estuvieran todos los automóviles de yamazaki, y los del hotel. Debía estar dentro fue su conclusión, subió por el ascensor y paso directo al casino, estaba repleto de jugadores, y a simple vista en el primer piso no estaba.
- Mis disculpas señor, pero a esta sección solo se puede ingresar de etiqueta, en recepción puede conseguir un traje-
No iba a complicar la situación con más problemas, menos por algo así, bajaría a su cuarto y volvería a usar uno de los del armario, traje negro de su talla y camisa blanca.
Apenas se dio vuelta se topo de frente con Yamazaki que iba ingresando, se vieron fijamente por un instante, Billy continuó procurando no darle demasiada importancia.
- ¿Hace cuanto llegó?-
- Aproximadamente 15 minutos jefe-
- Averigua su habitación- Le ordeno a uno de los guardias con gafas negras, que fue directo a la sala de cámaras de seguridad.
Continuará...
