Al fin regreso después de un largo periodo de desaparición...

Recordar que todos los personajes originales de Harry Potter no me pertenecen, los que son míos son la mayor parte de los habitantes de la mansión.

La canción que aparece en este capítulo es "Fullmoon" de Sonata Ártica, tened en cuenta que no se me da muy bien el inglés, por lo que espero no tengais muy encuenta cualquier posible fallo en la letra de la misma o en su traducción.

Capítulo 14: Hermandad, la canción de los lobos.

¿Cómo había podido ser tan sumamente estúpida? Se preguntó la morena al ver como Luna seguía esperando a que reaccionara mientras la observaba con aquella maldita mirada de suficiencia.

Luna: Regla número tres… -Comenzó a recitar como si de una lección se tratara. – Fijarse siempre en los pequeños detalles o movimientos, no pasar nada por alto por muy pequeño que sea, pues un simple gesto puede darte una información muy valiosa. -Hinchó el pecho con orgullo, un gesto que habría sido impensable en la rubia hasta hace poco tiempo y que le indicaba a la morena que ésta estaba saboreando su victoria. –Antes ya era una buena observadora, pero debo reconocer que no te habría descubierto de no ser por todo lo que me has estado enseñando.

Se sintió impotente como hacía mucho que no se sentía, su creación acababa de revelarse en su contra…

Sekhmet: Luna, no puedes… -Estaba considerando seriamente borrarle la memoria a la ravenclaw…

Luna: Tranquila. –Dijo despreocupadamente mientras jugaba con los corchos de su collar. –Sabes que no diré nada, a cambio solo quiero que contestes a unas cuantas preguntas… (Regla número cinco, si puedes sacar provecho de alguna situación, hazlo.) …Hermione…

Sekhmet: Deja de llamarme así. –Ordenó al mismo tiempo que le tapaba la boca y agudizaba sus sentidos para asegurarse de que no había nadie por los alrededores que pudiera haberlas escuchado. Se calmó cuando comprobó que estaban solas en esa parte del castillo.

Se quedó callada unos instantes, sopesando las posibles opciones y pensando si realmente serviría de algo borrarle la memoria a la chica, pues no podía borrar demasiado y, si Luna la había descubierto una vez, probablemente lo haría una segunda.

Suspiró y se apartó de la rubia unos metros, en ese momento Luna supo que había ganado.

Sekhmet: Sígueme, iremos a buscar a Draco primero.

Luna: ¡Así que él también lo sabe! –Gritó contenta mientras se ponía a dar saltitos como un niño en el día de Reyes.

La morena se dio con la palma abierta en la frente. ¿Cómo había podido delatarse ante ella?


Estaba parado bajo el marco de su puerta, inmóvil.

Se puso una mano sobre la nariz para intentar paliar el pútrido olor que surgía de su cuarto, más concretamente del animal muerto que estaba sobre su cama. Pasó al interior de la sala y cerró la puerta tras de si para evitar a algún incauto curioso.

Nunca había esperado que a su vuelta a Hogwarts, después de desaparecer misteriosamente de su casa ante las narices de una veintena de mortifagos y sin tomar la marca, todo volviera a ser como en los años anteriores en Slytherin.

Desde que aceptó la oportunidad de ser libre que le brindó Hermione supo que tarde o temprano tendría que enfrentarse a los mortifagos e incluso a la propia sangre que corría por sus venas y lo marcaba como un súbdito de la magia negra.

Se acercó al cadáver de la gran serpiente que estaba asesinada de forma macabra, de no ser por la piel escamosa y la forma alargada no podría haber reconocido al animal y onservó como su sangre marcaba la colcha de terciopelo verde impregnándola de manchas negras, levantó la mirada y encontró la marca tenebrosa grabada en la pared del cabezal.

Con unos movimientos de su varita y unos cuantos hechizos todo desapareció borrando cualquier posible prueba.

Los asuntos de los slytherins los resolvían los slytherins.

Se sentó donde hace solo unos segundos había estado el funesto cadáver, estaba claro que era una amenaza, y una de las gordas. ¿Pero qué estúpido mortifago habría asesinado sin más una serpiente cuando estas eran el símbolo de Voldemort y del propio Salazar Slytherin?

Sopesó sus opciones buscando a aquellos en los que pudiera confiar lo suficiente como para que supieran como entrar en su habitación, tanto para encontrar al culpable como para buscar posibles aliados.

Por un lado estaba Blaise, el moreno venía de una familia pura de mortifagos, pero quedaba descontando pues había abandonado la casa de sus padres este verano para evitar que lo obligaran a tomar la marca y ahora estaba bastante asustado pensando en las posibles represalias.

La siguiente era Pansy, la cual estaba completamente descartada pues la chica solo tenía dos ambiciones en la vida, ser una dama de la alta sociedad mágica y ser una Malfoy, ambos deseos relacionadas directamente con él, el anillo de compromiso de los Malfoy y un contrato de matrimonio, a la chica le convenía estar a buenas con él.

Theodore Nott, todas las casas tenían algún caso extraño entre sus integrantes y él era la serpiente roja de Slytherin, astuto y reservado como el que más y completamente impredecible y desinteresado en todo aquello relacionado con las diferencias de sangre. El día que Theodore se volviera un snob elitista Lucius Malfoy saldría de su tumba (si es que tenía una, no estaba seguro de ello) y se mudaría a un barrio de sangre sucias para alternar con ellos, completamente descartado.

Solo quedaban dos posibles candidatos...

Crabbe, quizás el chico no tuviera mucha mollera pero su familia estaba integrada puramente por mortifagos, el servicio a Voldemort estaba en la sangre de todo aquel que naciera bajo ese apellido. Solo se inclinaban ante aquellos cuya pureza de sangre fuera mayor que la suya, se limitaban a cumplir ordenes, antes las que él le daba, ahora las de su padre y, siendo este uno de los que tenía orden de asegurarse de que no escapara de la mansión Malfoy, estaba casi seguro de que había recibido una buena sesión de tortura por su ineptitud, algo que lo haría estar en su lista negra…

Se quitó la túnica dejándola sobre la cama y salió del cuarto en dirección a la sala común, donde observó a la gente como un depredador dispuesto a saltar sobre su presa.

Draco: ¡Everte Statum! –El hechizo surgió con fuerza de su varita y en el camino se dividió en dos para impactar en los chicos que, tras salir despedidos hacia atrás y golpearse con las frías rocas de las pareces, quedaron tumbados inconscientes en el suelo.

Nadie se acercó a ayudarles, si él los había maldecido de esa forma era porque habían hecho algo lo suficientemente grave como para ganarse su odio y ninguno de ellos quería arriesgarse a sufrir el odio de Draco Malfoy por ayudar a esos dos.

Se dio la vuelta y guardó la varita bastante satisfecho. Estaba claro que Crabbe no sabía hacer nada sin Goyle y que cuando hablas de uno te ves obligado a pensar también en el otro.

Quizás no fuera un mortifago, pero seguía siendo el príncipe de Slytherin y no toleraría que alguien quisiera pasarse de listo con él en su mismísimo territorio.

Apenas traspasó la puerta de la sala común cuando notó como el aire comenzaba a faltarle debido a una leona que, aparentemente enfadada, no había tenido reparo alguno en cogerle de la corbata del uniforme y estirar.

Draco: Me…. Ahogo… - Dijo mientras intentaba deshacer inútilmente el nudo corredizo de la prenda al tiempo que su rostro iba palideciendo.

Sekhmet: Tenemos que hablar ahora mismo. –La otra no se percató de su situación y siguió andando, por lo que aumentó el ritmo de sus propios pasos para acercarse más a la morena para evitar que el nudo siguiera apretándose y lograr que un poco de aire alcanzara sus pulmones.

Intentó quitarle las manos del trozo de tela, pero entonces se percató de la fuerza que la morena estaba utilizando y de que esta parecía no darse cuenta de que si apretaba un poco más rompería la corbata.

Parecía que tendría que señalarle a la gryffindor un par de fallos sobre su fachada humana, comenzando por pedirle que controlara su fuerza superdesarrollada…

Draco: ¿De qué va esto? –Le preguntó a la rubia que los seguía a solo unos pasos por detrás.

Luna: Es que he descubierto un pequeño secreto y está un poquito nerviosa. –Contestó la otra que seguía en el país de la felicidad por los saltitos que daba al andar de vez en cuando.

Llegaron a una aula en desuso y Draco se vio tentado a gritar de alegría al verse liberado del agarre de la morena, pero se limitó a pasar los dedos entre la zona donde estaba la corbata y su cuello para crear un poco de espacio.

Sekhmet: ¿Cómo lo has sabido? – Dijo volviéndose de repente hacia la rubia. Si ella había sido capaz de descubrir su secreto debería tener más cuidado, pues quizás alguien más lo hiciera.

Luna: ¡Oh, en realidad no es nada demasiado importante! Solo es algún que otro movimiento de ceja, además frunces el entrecejo cuando estás confusa y tienes una postura clásica cuando te enfadas. –Dijo mientras intentaba imitarla poniendo las manos en la cintura y apretando firmemente.

La morena bajó rápidamente las manos de su propia cintura para intentar contradecir la teoría de la rubia pero se dio cuenta demasiado tarde de su ceño fruncido.

Luna: Además conoces el lugar exacto de cada libro de la biblioteca, nunca te pierdes por los pasillos y pareces conocer todos los pasadizos secretos de Hogwarts. ¡Para eso se necesitan años de práctica!

Draco: ¿¡Alguien va a explicarme de una maldita vez por qué casi termino ahogado!? –Intervino molesto al ver como las otras pasaban de él, sin embargo en seguida se arrepintió al ver que la mirada de la morena, llena de rabia callada, era dirigida hacia él.

Sekhmet: ¡Pasa que sabe quien soy en realidad! –Respondió irritada.

Luna: Tu comportamiento también me llamó la atención. –Continuó la ravenclaw ajena a la discusión que mantenían los otros y caminando por la sala con la mirada fija en el techo. –No te llevas bien con casi ningún gryffindor, te comportas de forma fría con ellos y eso que hay muchos con los que ni siquiera has cruzado dos palabras, con los profesores eres más altiva que Malfoy por los pasillos, sin ofender –Se refirió al rubio que solo le mostró una sonrisa ladina como contestación. –y no es que hagas mucho por ocultar que no te gusta Dumbledore… De hecho, aparte de nosotros, con los únicos que pareces llevarte bien es con el profesor Lupin y el señor Black. –Los dos dejaron de discutir para prestarle atención a la rubia repentinamente.

Draco: ¿Es que tengo algún pariente vivo del que no me halla enterado? –La confusión era notable en su tono de voz.

Sekhmet: ¿Cómo sabes eso? –Sin embargo sus preguntas se quedaron sin contestar, pues la otra seguía inmersa en el "Mundo de Luna".

Luna: Claro que esto por sí solo no me decía nada, pero tus gestos me recordaban demasiado a ti…

La morena sacudió la cabeza para centrar sus pensamientos.

Sekhmet: Aunque tengas razón, en esto hay un pequeño fallo. Draco no encaja en tu teoría, por qué si me hizo la vida imposible un montón de años iba a tratar bien al enemigo.

El brillo de quien sabe que la victoria es suya refulgió en los ojos azules de la ravenclaw.

Luna: Erais enemigos por los pasillos, pero a solas las cosas cambiaban… -Los otros se quedaron callados al darse cuenta de que la rubia parecía estar al tanto de todo lo que sucedía en el castillo de una forma espeluznante. –Uno ve y oye cosas muy interesantes cuando es invisible para el resto del mundo…

Draco: Acabo de descubrir por qué quedó en Ravenclaw. –Dijo mientras le sonreía con maldad.

Sekhmet: Por desgracia yo también. –Suspiró. -¿Qué es lo que quieres?

Luna: Quiero saber. –La expresión de su cara se tornó seria como pocas veces. –Quiero saberlo todo, todo lo que te ha pasado hasta ahora.

Sekhmet: Es una historia larga…

Luna: Casi dos años de desaparición merecen que lo sea.


Luna: Vaya… ¿Puedes abrir la boca? –Preguntó inocentemente.

Hermione: ¡No! –Se apartó un poco de la mano que la rubia extendía hacia ella y fulminó a Draco con la mirada, el cual estaba intentando disfrazar sin éxito la risa entre toses falsas.

Luna: ¡Sólo quiero tocarlos…!

Hermione: ¡He dicho que no! –Se apartó con rapidez haciendo que el largo cabello castaño cayera sobre su pecho por el movimiento. En estos momentos se arrepentía de haber vuelto a su aspecto real, pues sus colmillos lejos de asustar a la rubia parecían actuar como un imán para la curiosa Luna.

Luna: Esta bien, pero quiero algo a cambio. –Dijo sentándose de nuevo en el lugar que había ocupado durante todo el relato.

Hermione: (Estúpido el día en el que le enseñe la regla número cinco.)

Draco: Vamos querida, después de conseguir descubrirte creo que se lo merece…

Hermione: Traidor… -Siseó por lo bajo al darse cuanta de que Draco se había pasado al otro bando.

Luna: Es raro verte tratarla así. A pesar de que ya sabía que os llevabais más o menos bien se me hace extraño ahora que ella vuelve a ser Hermione físicamente.

El otro solo se encogió de hombros.

Draco: Al fin y al cabo siendo mi tutora legal y habíendo convivido durante este tiempo es normal que nos tratemos mejor. –Comenzó a hacer equilibrios con la silla en la que estaba sentado. -¿Prefieres que la llame mamá en lugar de querida? Después de todo estaría en mi derecho.

La capa de Hermione impactó en su cara.

Hermione: Eso sería traumático… -Volvió su atención a la rubia esperando a que esta pidiera.

Luna: Quiero conocer a Orión. –Dijo como si fuera lo mejor que pudiera pasarle en la vida.

El ruido que hizo la silla al caer al suelo, con el slytherin todavía sentado en ella, las distrajo momentáneamente. El chico no se quejó por la caída sino que se levantó y como un relámpago fue hacia la rubia, la cogió por los hombros y empezó a zarandearla.

Draco: ¡Es que estás loca! ¡Dios, Lunática ha perdido el último tornillo que le quedaba en la cabeza! –Se giró hacia la castaña en busca de apoyo, pero la mirada macabra de esta hizo que le corriera un escalofrío desde la cabeza a la punta de los pies.

Hermione: Hecho. –La rubia comenzó a chillar y saltar por la sala mientras Draco la miraba como si le hubiera salido otra cabeza.

Sonrió, con un poco de suerte Orión estaría de mal humor cuando llegaran, se encargaría de desangrar a los dos rubios y ella tendría al fin unos instantes de paz…


Dumbledore: ¿Cuántos han sido esta vez?

Kingsley: Dieciocho muertos y siete heridos, cuatro de ellos están muy graves, eran todos muggles. Además han desaparecido tres magos que vivían en el pueblo.

Tonks: ¿Por qué han atacado un pueblo como ese? –Dumbledore se tocó la barba silenciosamente mientras pensaba, el resto de los miembros de la Orden permanecieron en silencio. –Se que muchos tenemos las mismas dudas, El Que No Debe Ser Nombrado nunca había atacado pueblos pequeños y muggles carentes de interés alguno y durante estos meses no ha hecho más que arrasar pueblo tras pueblo. ¿Qué es lo que ha cambiado?

Snape: Que Voldemort ya no busca unicamente causar el mayor número de víctimas posibles. –Dijo el profesor de pociones ingresando en el despacho. –Lamento el retraso.

Sirius: Pero que oportuno Snivellus. ¿Te lo has pasado bien jugando con tus amiguitos mortifagos a ver quién mata más gente inocente?

Snape: Buenas noches, Black. –Escupió con desprecio. –No tan bien como te lo has pasado tú con las pulgas, debo reconocer. ¿Sirvió de algo el collar que te puso Lupin el otro día? –Sonrió con suficiencia.

Molly: ¡Comportaos los dos, ya no sois unos críos! –Los dos hombres se callaron pero comenzaron una particular guerra llena de miradas envenenadas.

Sirius: (Maldito Snivelus.) –Pensó el moreno mientras se rascaba disimuladamente el brazo, sin duda las pulgas le estaban matando…

Dumbledore: Adelante Severus, cuéntanos lo que has descubierto.

Snape: Por lo que he podido escuchar el Señor Tenebroso esta tras la pista de alguien, lleva un tiempo mandando partidas de mortifagos a distintos lugares en busca de un individuo, pero hasta ahora no ha tenido éxito. Los mortifagos tienen orden de capturar vivo a cualquier mago que encuentren en dichos lugares y llevarlos ante él.

Dumbledore asintió al ver que lo dicho por su espía daba explicación a las desapariciones.

Snape: Hay otra cosa que me preocupa. Por lo visto hay un nuevo miembro bastante poderoso entre sus filas pero no he logrado información alguna sobre él, solo algunos mortifagos lo han visto y están tan atemorizados que ni siquiera se atreven a nombrarlo.

Dumbledore: Gracias, Severus.

McGonagall: ¿Qué haremos ahora, Albus?

Dumbledore: Debemos actuar con extremo sigilo, Minerva. Esa persona tiene algo que Voldemort quiere, descubrir quién es y llegar a él antes que los mortifagos es nuestra principal prioridad.


Habían pasado dos días desde su visita a la mansión.

Por desgracia Orión estaba de bastante buen humor cuando llegaron y, aunque al principio no le hizo gracia saber que había otra humana en la casa, después de ver la particular personalidad de Luna no solo no la desangró sino que venció su desagrado hacia lo que era y comenzaron una conversación un tanto extraña sobre las criaturas que únicamente Luna veía y los tatuajes vivos que creaba Orión, además la manada se había encariñado rápidamente con la ravenclaw y había tenido que prometerles que la ayudaría a transformarse en animaga para que los acompañara en la próxima luna llena.

Iba pensando en esto cuando salió de la tienda de pociones, había decidido aprovechar la salida a Hogsmeade y había comprado unos cuantos ingredientes raros para fabricar la poción que ayudaría a la rubia a transformarse, pues si lo hacían de la forma natural no sabía cuanto tiempo necesitaría la rubia hasta lograrlo y no le apetecía aguantar a una manada de licántropos rencorosos reclamando al nuevo integrante de la manada en la próxima luna llena.

Levantó la vista hacia las personas que paseaban por el pueblo y reconoció una cabeza castaña que se dirigía hacia donde estaba ella.

Sekhmet: Me alegra verle, profesor Lupin. –Se giró hacia el hombre que lo acompañaba y lo estudio: cabello corto de color castaño y ojos negros…

Lo miró con curiosidad al no reconocerlo, gesto que recibió como recompensa una sonrisa divertida y un apretón de manos.

¿: Edward Forks, pero tú puedes llamarme Eddie, preciosa.

Sus gestos se le hicieron conocidos así que liberó parte de la magia que mantenía presa constantemente y dejó que su sentido del olfato se agudizara. Sonrió.

Sekhmet: ¡Pero si también está la bola peluda! –Dijo al tiempo que soltaba la mano del hombre y le daba un abrazo.

Los hombres parecieron sorprenderse pero no preguntaron nada, parecía que habían asumido ya que Sekhmet y secretos eran dos palabras que solían estar siempre en la misma frase.

Comenzaron a charlar de cosas banales mientras en la retorcida mente de la morena se iba formando una idea.

Sekhmet: (¿Qué pasaría si los llevara a mi cita?) –Sonrió calculadoramente. -¿Os gustaría acompañarme a Las Tres Escobas? Creo que sería un mejor lugar para seguir hablando…

Sirius asintió de inmediato, pero Remus dudó. Lo miró directamente y supo que el licántropo sabía que planeaba algo pero no sabía qué era, le sonrió con toda la inocencia que fue capaz de reunir (que no era mucha) y dejó que él decidiera si confiaba en ella o no.

Sin duda era extraño ver a la fría y venenosa Lefey comportarse de una forma tan normal, hasta parecía contenta.

Remus: Vamos. –Tenía ganas de descubrir el motivo por el que su desconfiado amigo parecía capaz de poner su vida en las manos de esa chiquilla sin que ella tuviera siquiera que pedírselo.


El calor de Las Tres Escobas era reconfortante, quizás afuera no hiciera frío pero el tiempo estaba comenzando a enfriarse y el contraste de temperaturas resultaba agradable.

Sin embargo apenas dio dos pasos al interior del local cuando una cabellera castaña clara se estampó contra su pecho haciendo que trastabillara por la sorpresa y que Remus, que estaba tras ella, tuviera que sujetarla de los hombros para mantenerla de pie.

Vera: ¡Te he echado tanto de menos! – Remus apretó de forma inconsciente los hombros de la morena, aquella niña olía a lobo.

Sekhmet: ¿Pero si nos vimos hace tan solo dos días?

Sirius: (¿Dos días?) –Él acompañaba a la morena prácticamente las veinticuatro horas del día desde hacía tiempo. – (¿Cuándo había salido del castillo?)

Como si la otra le hubiera leído la mente lo miró visiblemente nerviosa, tendrían que tener una charla un tanto seria sobre sus escapadas. ¡No podía ser que ella conociera más formas de escapar del castillo que un merodeador!

Vera: No pienso dejar que te marchas nunca más. –El abrazo de la loba se apretó sobre su torso.

Una figura completamente cubierta por una capucha negra se acercó hasta ellos haciendo que los dos hombres se tensaran ante el sospechoso aspecto del individuo que apenas si mostraba los labios.

Dan: Vera suéltala, vas a asustarlos… -La castaña la soltó y se separó de ella unos pasos. –Sekhmet, podrías… -Dijo al tiempo que se señalaba. –Gracias. –El pelirrojo se descubrió el rostro y se quitó la capucha.

Después de estar meses utilizando continuamente su disfraz de humana se había vuelto una experta en cambiar el aspecto físico mediante hechizos, había dejado al pelirrojo tal cual era exceptuando los ojos, pues al sellar la magia del vampiro para que esta no los alcanzara y delatara su condición el color negro de los iris del pelirrojo se había tornado en un color marrón avellana.

Sus dos acompañantes se relajaron ahora que el otro se había descubierto. Vera se quedó mirando fijamente a Remus, se acercó a él y lo olisqueó con descaro para mayor incomodidad del hombre.

Vera: ¿Nos has traído otro lobo? ¡Me gusta! –Se colgó del brazo del hombre sin notar la mueca de fastidio que apareció por unos instantes en el rostro de Dan, sin embargo Hermione si que se percató de esto y sonrió.

Dan, Vera y Remus, al que la chica seguía llevando agarrado del brazo, comenzaron a zigzaguear entre las mesas hasta que llegaron a una en particular.

Sekhmet: ¿Vamos? –Dijo refiriéndose al animago que seguía parado en el mismo lugar desde que había entrado.

Se acercaron a una de las mesas del centro del local y nueve pares de ojos recayeron sobre ellos.

Remus estaba desconcertado, sabía que entre esas personas tenía que haber más licántropos, pero allí el olor del grupo se mezclaba demasiado con el del resto de los clientes y le resultaba imposible adivinar cuáles o cuántos eran los lobos presentes.

Al acercarse la morena siete de los presentes se apresuraron a levantarse en señal de respeto, algo que descolocó aún más, si es que eso era posible, a los dos merodeadores.

La castaña al fin le liberó el brazo al licántropo para ponerse al lado del chico pelirrojo. La morena tomó asiento y fue imitada por el resto.

Sekhmet: Sentaos, por favor. –Dijo refiriéndose a ellos dos que continuaban de pie.

Tomó el asiento que estaba libre al lado de la chica y se relajó un poco al ver que Sirius tomaba el que estaba a su lado.

Sekhmet: Chicos, estos son Remus Lupin y Edward Forks. –Se giró para dirigirse a ellos. –Estos son Eros Applewhite –comenzó por el hombre que estaba al lado de Sirius, el cual les devolvió el saludo con un leve movimiento de cabeza. –Jonathan Bianelli –Continuó indicándoles quien era cada uno de los presentes. -Leonel Clapton, Blake Tailor, Matthew Lawrence, Dylan y Marianne Doyle, -no pudo evitar fijarse en lo mucho que se parecían estos dos. –Daniel Burdock –el pelirrojo hizo una mueca de dolor al oír su nombre completo. –y Vera Lefey.

Notó como los presentes parecían sorprendidos por algún motivo que fue incapaz de comprender. La morena se giró hacia la chiquilla castaña que estaba sentad a su izquierda y se sonrió levemente con complicidad.

Remus no pudo evitar pensar que si la morena se comportara así de calmada en el castillo sus relaciones con los profesores mejorarían muchísimo.

Sekhmet: Y usted ya conoce a Draco Malfoy y a Luna Lovegood, profesor Lupin. –Se fijó en los dos chicos que había pasado por alto y que estaban sentados entre Leonel y Blake.

Miró a su amigo y supo que estaba pensando lo mismo que él, no desentonaban. Hubiera sido bastante triste ver a dos adultos rodeados de adolescentes (por mucho que Sirius tuviera la mentalidad de uno) pero ese grupo parecía muy dispar en edades, de hecho estaba seguro de que algunos de ellos eran mayores que él.


Llevaban ya un buen rato tomando un trago en una de las mesas de Las Tres Escobas cuando Ron le codeó el brazo y le indicó que mirara hacia la puerta.

Ron: ¿Esos no son Malfoy y Lovegood?

Miró al extraño grupo que acompañaba a los dos rubios, no conocía a ninguna de las nueve personas, pero el que estaba cubierto con esa capa negra daba escalofríos. Era irónico que una chiquilla estuviera cogida del brazo del siniestro personaje.

Vio como atraían las miradas de muchos de los presentes, juntaron dos mesas, pidieron algunas bebidas y se pusieron a conversar.

Neville: ¿Creéis que sean mortifagos? –Preguntó un tanto preocupado.

Ron: Es lo más probable, después de todo están con Malfoy…

Harry: Pero también están con Luna. –Rebatió el moreno.

Recordaba bastante bien esa pelea en el Bosque Prohibido en la cual Lefey afirmó que Malfoy no era un mortifago.

La campanilla de la puerta del bar sonó y vio como la chiquilla castaña salía disparada a encontrarse con quien quiera que entrase. Era Lefey.

Su cabeza comenzó a funcionar más rápido de lo normal. Desde que la propia Lefey le había afirmado que era una bruja oscura había intentado evitar por todos los medios estar cerca de ella, pero desde entonces tenía la sensación de que lo vigilaban constantemente, sin embargo no había desvelado el secreto de la chica a Dumbledore, pues su fe en el viejo mago estaba más que quebrada y tampoco ayudaba mucho el que cada vez que se vieran pudiese notar como el mago intentaba colarse en sus pensamientos sin éxito.

Ron: ¿Harry me estás escuchando?

Sacudió la cabeza y prestó atención al pelirrojo.

Harry: ¿Qué decías?

Ron: Eres imposible… -Dijo al tiempo que negaba con la cabeza. –Te estaba diciendo que si no te parecía raro que el profesor Lupin estuviera con Lefey.

Se quedó sorprendido al mirar de nuevo la mesa en la que Lefey se había sentado. Por supuesto que le parecía raro, pero lo preocupaba más el hecho de que su padrino estuviera sentado en esa misma mesa, pues aunque los otro no lo pudieran reconocer él había visto como Sirius se transformaba en ese hombre antes de salir del castillo.

Harry: (¿Qué demonios haces allí, Sirius?)


Blake: Bueno, ya basta de tanto hablar. –Dijo el moreno levantándose repentinamente de la silla. –Festejemos que estamos todos juntos aquí al estilo de la mansión.

El resto lo secundó con sus vítores.

La morena miró el lugar, eso no era precisamente la mansión y habría que tener cuidado con los desperfectos, pero por otra parte a los dos merodeadores no les vendría mal una juerga al estilo de las fiestas salvajes que organizaban de vez en cuando en casa. Los dos hombres iban a conocer como era una auténtica fiesta de lobos.

Asintió dando su aprobación y todos comenzaron a moverse con rapidez.

Vera y Matthew trajeron otra mesa para juntarlas y tener más espacio, Dan y Draco se fueron directos a la barra donde comenzaron a pedir sin descanso una cantidad monumental de bebidas que Eros, Leonel y Blake se encargaban de llevar de la barra a la mesa, Dylan apartó un par de mesas que estaban vacías en un rincón del bar y conjuró en el hueco un viejo piano de pared mientras Jonathan y Luna iban a una mesa que estaba ocupada por músicos y los convencían para que les siguieran la fiesta tocando. Cuando ya no quedaba un solo sitio en la mesa que no estuviera cubierto por alguna jarra o vaso llenos de bebida, Marianne se puso de pie encima de su silla y comenzó a cantar a plena voz acompañada por el resto.

Sitting on a corner all alone,

Sentado en una esquina en completa soledad

staring from the bottom of his soul,

mirando en el fondo de su alma,

watching the night come in from the window, window,

viendo la noche entrar por la ventana, la ventana

It'll all collapse tonight, the fullmoon is here again

todo se desplomará esta noche, la luna llena está aquí de nuevo

in sickness and in health, understanding so demanding

en la salud y en la enfermedad, comprendiendo como exigiendo

it has no name, there's one for every season

no tiene nombre, hay una por cada estación

makes him insane to know

se vuelve loco al saberlo

Pronto pareció que una auténtica revolución se había iniciado en Las Tres Escobas, pues la manada comenzó a invitar a la gente a que bailara al son de la música por en medio de las mesas y estos, como afectados por un conjuro, pronto se unían a la revuelta.

Quizás fueran realmente empujados por un conjuro, pues la canción dejaba en el cuerpo una sensación de libertad e inhibición sorprendentes, pero nadie se preocupó demasiado por ello.

Running away from it all

huyendo lejos de todo

"i'll be safe in the cornfields",

"estaré a salvo en los campos de maíz",

he thinks hunted by his own,

piensa perseguido por sí mismo

again he feels the moon rising on the sky

otra vez siente la luna asomando en el cielo…

Las bebidas volaban de la mesa una tras otra mientras sentía como un pequeño cosquilleo comenzaba a crecer dentro de su cuerpo, una sensación demasiado extraña para él. Se giró mirando a su amigo con preocupación, pero Sirius coreaba la letra de la canción a gritos como si la conociera de antes. Entonces se percató de que, a pesar de no haberla escuchado jamás, una extraña voz en su interior le decía que si abría la boca y comenzaba a cantar las palabras correctas saldrían como por arte de magia.

Se puso nervioso al ver como el merodeador se levantaba de la mesa y sacaba a bailar a la primera mujer que encontró alejándose de allí, pero la mano que se apoyó en su hombro reclamó su atención haciendo que se girara y que observara sorprendido los ojos dorados de Lefey que le miraba fijamente haciendo que el cosquilleo de su cuerpo se incrementara.

Find a barn which to sleep in, but can he hide anymore

Encuentra un granero donde dormir, pero no puede esconderse mucho más

someone's at the door, understanding too demanding

alguien está en la puerta, comprendiendo como exigiendo

can this be wrong, it's love that is not ending

¿puede estar equivocado? Es el amor, el que nunca termina

makes him insane to know

se vuelve loco al saberlo

Sekhmet: Llevas luchando demasiado tiempo, Remus. Déjalo salir, deja que se divierta con los de su especie, os hará bien a los dos.

La voz y las palabras de la morena fueron el detonante. Algo hizo clic en su cabeza, levantó la mirada al techo, cerró los ojos con fuerza y aulló como el lobo que era.

Dejó salir todo aquello que había mantenido oculto por miedo al resto del mundo y a sí mismo, tomó conciencia de su parte más salvaje e instintiva y la aceptó por primera vez en su vida.

Cuando miró de nuevo a la chica esta volvía a tener los ojos azules, pero los suyos se habían tornado de un color amarillento y tenían un brillo salvaje. Cogió a la gryffindor del brazo y la llevó a la improvisada pista de baile, el lobo quería divertirse.

She should not lock the open door

Ella no debería bloquear la puerta abierta

(run away run away, run way)

(Huye, huye, huye)

fullmoon is on the sky and he's not a man anymore

la luna llena está en el cielo y él no será un hombre nunca más

she sees the change in him but can't

ella ve los cambios en él pero no puede

(run away run away, run away)

(Huye, huye, huye)

see what beccame out of her man... fullmoon

imaginarse en lo que se convirtió su hombre… luna llena


La calle estaba atestada de gente que, llamada por los gritos y las risas que se escuchaban desde la calle, curioseaban por las ventanas de Las Tres Escobas dificultando la entrada al local.

Les llevó un buen rato conseguir entrar en el establecimiento, pero eso no fue nada comparado con la impresión que se llevaron al mirar el interior del local.

Swimming across the bay,

Nadando entre los aullidos

the night is gray, so calm today

la noche está gris, tan tranquila hoy

she doesn't wanna wait.

ella no quiere esperar

"we've gotta make the love complete tonight..."

"vamos a hacer el amor al competo esta noche…"

In the mist of the morning he cannot fight anymore

en la niebla de la mañana, no puede luchar más

thousands moon or more, he's been howling

durante cientos de lunas o más ha estado aullando

knock on the door, and scream that is soon ending

golpea la puerta y grita que pronto se terminará,

mess on the floor again...

desorden en el suelo de nuevo…

McGonagall: ¡Pero qué demonios…!

Había gente bailando por encima de las mesas e incluso en las sillas, en la barra tres magos adultos, que parecían haber perdido la túnica y la camisa, saltaban y levantaban las piernas mientras se sujetaban por los brazos para no caer en un pésimo intento de bailar cancán al tiempo que la bebida de las jarras que cada uno llevaba en la mano salpicaba a cada pequeño salto, incluso había gente tirada en el suelo que, incapaz de beber más, se habían quedado dormidos entre todo ese caos. Un hombre castaño tocaba el piano en una esquina como si su vida dependiera de ello al tiempo que cantaba a pleno grito la canción que todos los presentes coreaban intentando hacerse competencia con el sonido de sus voces.

Mirara donde mirara la gente parecía haber perdido cualquier tipo de forma o de vergüenza.

Se sintió palidecer al encontrar entre toda esa anarquía a El Elegido chillando y bailando como el que más del brazo de… ¡¿Esa era una slytherin?! ¡¿Lo que tenía en la mano era una jarra de whisky de fuego?!

She should not lock the open door

Ella no debería bloquear la puerta abierta

(run away run away, run away)

(Huye, huye, huye)

fullmoon is on the sky and he's not a man anymore

la luna llena está en el cielo y él no será un hombre nunca más

she see the change in him but can't

ella ve los cambios en él pero no puede

(run away run away, run away)

(Huye, huye, huye)

See what became out of her man

imaginarse en lo que se convirtió su hombre…

Seriamente preocupado por la salud mental de los allí presentes, Dumbledore buscó con la mirada a madame Rosmerta a la que esperaba encontrar chillando histérica por el desorden que se estaba provocando en su local, nada más lejos de la realidad.

Al lado de la barra una Rosmerta con una sonrisa de oreja a oreja servía mesas sin parar al tiempo que mandaba a su ayudante al almacén a por otros dos toneles de cerveza de mantequilla y otras tres cajas de whisky de fuego y de ron de grosella, después le gritó a su sobrino que fuera a buscar a su hermano y ayudaran los dos a servir bebidas pues no daban a vasto.

Una figura se interpuso en su visión.

She should not lock the open door

Ella no debería bloquear la puerta abierta

(run away run away, run away)

(Huye, huye, huye)

fullmoon is on the sky and he's not a man anymore

la luna llena está en el cielo y él no será un hombre nunca más

she sees the change in him but can't

ella ve los cambios en él pero no puede

(run away run away, run away)

(Huye, huye, huye)

see what beccame out of her darling man

imaginarse en lo que se convirtió su querido hombre…

Remus: ¡Ey, Dumbly!

Se quedó pasmado al ver al licántropo, su pelo estaba completamente revuelto, llevaba la camisa completamente desabotonada y la corbata colgando sin nudo sobre uno de sus hombros, además la jarra de algún líquido dorado y su sospechoso tambaleo de un lado a otro delataban que estaba un tanto pasado de copas. Sin embargo, lo más preocupante eran sus ojos, pues refulgían de un amarillo salvaje como si ese noche fuera luna llena siendo que quedaba una semana para que esto sucediera.

Remus: ¡Venga a bailar con la manada! –Dijo levantando la jarra de bebida y haciendo un gesto para abarcar a todos los allí presentes.

En ese momento otras dos figuras se pusieron a ambos lados del licántropo entrelazando sus brazos por las espaldas igual que los hombres que continuaban con su intento de cancán.

Tanto Sirius como la señorita Lefey parecían haber acabado de salir de una batalla, pues tenían el pelo completamente revuelto.

El animago llevaba perfectamente puesta la corbata y eso sería lo ideal de no ser porque había perdido la camisa y su mano libre no dejaba de hacer girar, como si del lazo de un vaquero se tratara, una prenda interior de mujer de color rojo cuya procedencia el viejo director no se atrevió a investigar.

En cuanto a la chica, llevaba la corbata del uniforme completamente suelta con los primeros botones de la camisa desabrochados por el calor, alguien había decidido hacerle un arreglo a la camisa y le había arrancado una de las mangas lo que dejaba visible un tatuaje bastante realista de una serpiente negra que rodeaba su brazo desde la muñeca hasta el hombro y había perdido los largos calcetines blancos, uno de los cuales juraría que lo estaba viendo colgado en uno de los adornos de la lámpara de araña del techo del local…

She should not lock the open door

Ella no debería bloquear la puerta abierta

(run away run away, run way)

(Huye, huye, huye)

fullmoon is on the sky and he's not a man anymore

la luna llena está en el cielo y él no será un hombre nunca más

she sees the change in him but can't

ella ve los cambios en él pero no puede

(run away run away, run away)

(Huye, huye, huye)

see what beccame out of her man…

imaginarse en lo que se convirtió su hombre…

El trío se miró entre sí con gestos de complicidad, sonrieron como si vieran todo eso muy divertido y las paredes del local no se estuvieran moviendo por culpa del alcohol, levantaron la cabeza hacia el techo… y aullaron.


El clic de la cerradura al abrirse retumbó en el silencio mientras el vampiro rubio se apresuraba a guardar en uno de los bolsillos de su túnica los alambres que había utilizado, esa era una de las cosas buenas de haber sido un ladronzuelo en su infancia.

Se colaron con el mayor sigilo entre los muros de aquella casa, no les convenía ser descubiertos pues allí no habitaban simples humanos de los que pudieran deshacerse así como así.

Orión: ¿Estás completamente seguro de que es aquí? –Susurró el moreno.

Alex: Completamente. –Le contestó en el mismo tono. –Ni loco iba a meterme en este lugar si la información no fuera fiable…

Siguieron caminando sigilosamente, aprovechando las sombras para ocultarse.

El rubio asomó la cabeza por la siguiente esquina y le hizo un gesto al moreno, este lo comprendió de inmediato y, usando su velocidad, atravesó rápidamente el corredor. Oyó el ruido de un cuerpo al desplomarse y se apresuró a alcanzar a su hermano que estaba parado ante las escaleras que el guardia vampiro inconsciente custodiaba.

Alex: Es aquí abajo. –Comenzó a bajar las escaleras y pronto llegaron a una zona de mazmorras, se detuvieron ante una de las celdas.

Orión: Dios mío…

Se quedó helado ante la visión que esa celda le ofrecía, allí había una chiquilla que debía tener solo unos cuantos años más que Hermione, con el pelo de un rubio tan claro que parecía blanco justo por encima de los hombros. Sin embargo su belleza quedaba opacada, pues la chica estaba encadenada colgando del techo por los dos brazos y quedando colgada en el aire al no ser su suficientemente alta como para que sus pies alcanzaran el suelo, numerosas heridas eran visibles en su cuerpo a través de los pocos harapos que la cubrían y bajo sus pies se había formado un pequeño charco debido a la sangre que se iba deslizando por su cuerpo y que le quitaba poco a poco la vida.

Orión: Diana… -Se le hizo un nudo en la garganta al ver como esta habría los ojos y lo miraba sin verlo realmente, sus ojos estaban velados por el dolor.

¿: ¡No deberíais estar aquí! ¡No recuerdo haberos invitado a la función!

Orión: ¡Tú! –El vampiro se giró con rabia dispuesto a atacar al otro pero Alex lo detuvo interponiéndose y haciendo que se percatara de la locura que había estado a punto de cometer.

¿: Un "placer" volver a verte, Orión. –Contempló la figura de la muchacha encadenada y una sonrisa de plenitud apareció en su rostro.

Alex: Maldito Douglas… ¡Suéltala ahora mismo! –Un brillo de diversión apareció en los ojos verdes del hombre que se limitó a colocarse correctamente la tira que mantenía sujetos sus dorados cabellos.

Douglas: Por desgracia no puedo hacer eso, nosotros los Mayores tenemos la sagrada misión de encargarnos de los vampiros huérfanos. –Terminó regocijándose. –Aunque es una lástima, es tan hermosa, aunque no tanto como lo era mi Lilith. ¿No estás de acuerdo, Orión? –La sangre comenzó a hervirle al moreno.

Alex: Estas loco… -Intervino al notar que su hermano estaba apunto de emprenderla a golpes con el rubio.

Douglas: No tenéis permiso para estar aquí. ¡Largaos o me veré obligado a echaron yo mismo!

Fue en ese momento cuando los dos vampiros se dieron cuenta de que estaban completamente rodeados por una decena de guardias, no tenían más opción que retirarse.


El florero impactó con fuerza contra el espejo de pie que se rompió liberando cientos de pequeños cristales por la sala.

Alex: Será mejor que te tranquilices, si sigues así destrozarás la mansión entera –Le dijo al moreno que paseaba como un león enjaulado por el salón principal.

Orión: ¡Es qué no lo entiendes! ¡Ese monstruo no se conformará con matarla, la estaba torturando! ¡Le torturará hasta que la chica le diga nuestra debilidad, eso si la sabe!

Alex: Por supuesto que lo entiendo, Douglas sigue furioso porque Lilith te escogió a ti en vez de a él e intentará hacerte daño por todos los medios posibles. Pero tiene razón, Diana es un vampiro huérfano y no tenemos medio alguno para reclamársela a los Mayores, ella no tiene nuestra sangre.

Orión se detuvo repentinamente al escuchar las palabras de su hermano, conjuró un pergamino y una pluma y comenzó a escribir con brío.

Orión: ¡Failon! –El búho negro apareció de inmediato, dejó que le ataran el pergamino a la pata y remontó el vuelo sabiendo ya cual era su destino.

Alex: ¿Pero qué estas haciendo? –Preguntó mientras seguía al moreno hacia el recibidor.

Orión: Silencio, necesito pensar.

Pasó media hora cuando la puerta de la mansión se abrió y apareció Hermione.

Hermione: ¿Qué demonios pasa para que me llames con tan poco tiempo? Ni siquiera he podido deshacerme de esta maldita resaca. –Replicó al tiempo que hacía presión sobre su cabeza.

Orión: Hemos encontrado a Diana.

Hermione: ¡Eso es genial! ¿Puedo verla?

Orión: La tienen los Mayores.

Hermione: Eso ya no es tan genial. –Dijo recordando la lección que Selene le había dado hace un tiempo.

Los vampiros se diferenciaban en cuatro rangos: los vampiros normales eran el eslabón más bajo de la jerarquía, les seguían los líderes de los clanes que se encargaban de gobernar al resto, eran la nobleza de los vampiros. Luego venían los Mayores, vampiros antiguos que se encargaban de ejecutar a los de su propia especie si estos cometían alguna falta o suponían una amenaza, eran el poder ejecutivo, y por último estaba el Consejo cuyos componentes eran desconocidos y que se encargaban de vigilar que cada grupo respetara las leyes por las que los vampiros se regían e impedían que cualquiera de ellos abusara de su poder.

Hermione: ¿Pero por qué la tienen ellos? –Preguntó confusa.

Alex: Verás, todo aquel vampiro que transforma a un humano debe estar muy seguro de su decisión, pues compartirá su alma con su creación desde que el humano se transforme y deberá permanecer a su lado e instruirlo en nuestro mundo, sin embargo cuando un recién convertido es abandonado por su creador antes de que este pueda controlar sus instintos completamente su alma sufre un tormento inimaginable y la demencia vence a la razón. Los instintos de la sangre controlan su cuerpo y, finalmente, pierde el alma, y un ser sin alma no es más que un monstruo que no se rige por regla alguna y que es capaz de ponernos en peligro a todos.

Orión: Si tú y yo nos separásemos ahora no sucedería nada, pues tú ya sabes como controlarte, lo que te convierte en un vampiro de pleno derecho. Pero por lo visto Katrin no terminó de formar a Diana, ahora su alma está sufriendo el tormento y por eso se niegan a devolvérnosla, es peligrosa.

Se sumieron en el silencio por unos instantes.

Hermione: Muy bien. ¿Qué es lo que tengo que hacer? Porque dudo mucho que me hayas llamado sólo para hablar en una situación así. Ya has encontrado una forma de liberarla. –Afirmó la castaña con convicción.

El moreno sonrió ante su sagacidad mientras Alex escuchaba atento.

Orión: Lo que necesita Diana es un tutor, alguien que le enseñe a controlarse. El problema es que ella no tiene nuestra sangre y por lo tanto ninguno de nosotros será capaz de calmarla, pero existe un antiguo hechizo, el Pacto de Almas, que quizás nos permita unirla a nosotros mediante un lazo tan poderoso como la propia sangre.

El problema de este plan es que los vampiros somos incapaces de realizar este hechizo, pero tú no eres un vampiro normal y quizás si puedas llevarlo a cabo.

La chica gruñó por lo bajo, no hacía falta que le estuvieran recordando a cada momento que incluso entre los vampiros era un bicho raro.

Hermione: Vamos. –Dijo encaminándose a las puertas de la mansión.

Orión: No tenemos forma alguna de saber si saldrá bien o de las posibles consecuencias que tenga para vosotras, deberías pensar un segundo si estás dispuesta a asumir el riego, nunca se había hecho algo parecido. –El moreno le instó a que se tomara su tiempo y reflexionara.

Hermione: Tampoco nunca una manada de licántropos había tenido a un vampiro por líder. Es la hija de Katrin, no hay nada que pensar.

El moreno le sonrió con orgullo, se acercó a la chica y al rubio, los cogió del brazo y una vez pisaron los terrenos de la casa se desaparecieron.


Alex: (Genial) –Pensó mientras veía como Orión colocaba a una herida Hermione encima suyo y se habría la muñeca para alimentarla un poco e intentar que sus heridas sanasen, la castaña estaba demasiado débil hasta para quejarse de dolor.

El rubio se levantó y se acerco a los barrotes de la celda en la que estaban, los agarró y tiró de ellos para intentar escapar, pero como las otras veces que lo había hecho una corriente eléctrica recorrió su cuerpo haciendo que gruñera de dolor y se apartara rápidamente.

Cansado de intentos fallidos decidió sentarse en el suelo de la mazmorra.

Aún recordaba como habían llegado allí.

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Esta vez habían entrado por la puerta principal, pues sabían que Douglas habría reforzado la guardia y les resultaría imposible colarse de nuevo.

Tuvo que ser él el que le explicara sus intenciones de probar un hechizo entre Hermione y Diana pues Orión parecía capaz de abalanzarse sobre el Mayor a la primera de cambio.

Douglas se limitó a mirar con desprecio a Hermione, haciendo que el vampiro moreno le regalara un gruñido nada amistoso de advertencia si no quitaba sus ojos de ella, y dejarles hacer, pues estaba convencido de que nada iba a funcionar. Después de todo sabía que el Pacto de Almas no podían realizarlo los vampiros.

Se encaminaron los cuatro hacia las mazmorras y Douglas abrió la celda en la que Diana seguía encadenada al techo.

Hermione se puso justo delante de la rubia y la llamó haciendo que esta abriera los ojos y la mirara, se pegó completamente a la otra dándole pleno acceso a su cuello y comenzó a susurrar las palabras del hechizo antiguo.

La sonrisa de Douglas se borró inmediatamente al ver como la rubia mordía a Hermione al tiempo que ella hacía lo mismo, el hechizo de vinculación se había completado y a la castaña solo le quedaba ir eliminando poco a poco las fuerzas mágicas que había convocado. Fue entonces cuando todo se complicó, el Mayor, presa del odio, se abalanzó sobre Hermione dispuesto a atacarla.

El ataque no llegó a alcanzar a la castaña puesto que Orión lo interceptó y mandó a Douglas a estrellarse contra una de las paredes de la celda, sin embargo esto hizo que la chica perdiera la concentración y que la magia que aun estaba en la sala se volviera contra ella hiriéndola de gravedad.

Calló inconsciente al suelo cubierto por la sangre de Diana justo en el momento en que Douglas llamaba a los guardias y hacía que los detuvieran por haber atacado a un Mayor.

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Ya ni siquiera sabía cuánto tiempo había pasado desde que los encarcelaron, pero Hermione necesitaba darse un buen atracón o quizás no aguantaría y entonces ya podrían temblar todos por la furia de Orión.

De repente aparecieron los guardias y los obligaran a salir de la celda, uno de ellos intentó agarrar a la castaña para obligarla a caminar por sí misma, pues Orión la estaba cargando, pero el rugido de este y la imagen de sus colmillos completamente al descubierto hicieron que el incauto retrocediera.

Chico listo, si se hubiera atrevido a tocarla lo más probable es que el moreno le hubiera arrancado la cabeza. Pobre de aquel que intentara quitarle a la chica de los brazos…

Los llevaron a una sala circular presidida por siete vampiros entre los que estaba Douglas, los Mayores les juzgarían.

El tal juicio no lo fue en el sentido literal de la palabra, no les dejaron defenderse o explicarse y la condena ya estaba fijada desde antes de que entraran a la sala.

Tenía la certeza de que iban a mandarlos a asesinar cuando las puertas de la sala se abrieron de golpe y por ellas apareció una figura vestida de blanco que caminó altiva hasta detenerse a su lado.

Alex: ¿Qué estás haciendo, Selene? –Le preguntó intrigado a la Vidente.

Douglas: ¡Cómo osas interrumpir el proceso de juicio! ¡Acaso pretendes desafiar a los Mayores, mujer!

Selene: ¡Acaso los Mayores osan desafiar a un miembro del Consejo! –La morena se quitó un trozo de tela blanca que siempre llevaba tapándole el cuello y que ellos habían atribuido a simples motivos estéticos y descubrió el grabado a fuego de un dragón, la montura de los inmortales y marca de todos aquellos pertenecientes al Consejo.

Los Mayores procedieron a agachar la cabeza en señal de respeto, mientras ellos se miraban confusos entre sí. ¿Cuántos secretos ocultaba la morena?

Mayor 1: ¿Qué es lo que os trae por aquí, mi lady?

Selene: Vengo a detener este absurdo y a exigir la cabeza de Douglas por intento de traición hacia los miembros de su comunidad, conspiración e intento de ajusticiamiento indebido.

Douglas: ¡Maldita furcia! –Hizo mención de atacarle, pero en cuanto ella movió levemente la mano quedó completamente paralizado.

Luego todo sucedió como si estuvieran dentro de una película, los hechos reales fueron revelándose uno tras otro hasta que finalmente las imágenes de lo sucedido desaparecieron y pudieron volver a ver la sala de juicios, donde seis Mayores estaban indignados al haberse visto involucrados en las desleales tretas de Douglas.

Douglas: ¡No es más que un montaje! ¡Solo está intentando librar al líder de su apestoso clan! –Replicó el vampiro completamente desquiciado.

Mayor 2: ¡Guardias! ¡Soltad a los prisioneros!

Jamás podría explicar la sensación de alivio que sintió cuando los guardias les quitaron los grilletes especiales de las muñecas y los tobillos.

Vio como Selene se acercaba a Hermione y le hacía tragar un líquido negruzco, inmediatamente la castaña abrió los ojos y sus heridas desaparecieron.

Orión: Gracias, Selene. –Inclinó la cabeza ante la Vidente

Douglas: ¡Pero qué estáis haciendo! –Gritó el rubio fuera de sí.

Mayor 5: Todos los que presidimos esta sala conocemos de sobras como funciona el poder de lady Selene. Su poder mostrará ante nuestros ojos lo que deseemos: pasado, presente o futuro, pero siempre la verdad. –El viejo vampiro habló con solemnidad.

Selene: Acaban de liberar a Diana en las mazmorras, id a por ella y esperadme allí, tengo unos asuntos que atender aquí. –Dijo volviéndose hacia Douglas.

Cuando llegaron a la escalera que llevaba a las mazmorras Hermione ya había recobrado la suficiente fuerza como para poder caminar por sí sola.

Bajaron hacia las celdas donde uno de los guardias se estaba ocupando de cubrir a Diana con una capa, pues los harapos no servían de mucho para brindarle algo de calor, y de darle la misma pócima que Hermione había tomado hace solo unos instantes, luego le pasó a él el cuerpo de la chica aun inconsciente.

Alex: ¿Diana? –La chica abrió lentamente los ojos, la lucidez parecía haber vuelto a su mirada al dejar de sentir el tormento.

Diana: ¿Quién eres? ¿Dónde estoy? –Preguntó descolocada.

Alex: Tranquila, pronto estarás en casa. –La chica volvió a quedarse dormida debido al cansancio y a la sangre perdida.

Selene: Vámonos. –Ninguno de los tres se había percatado de cuándo había llegado la morena, pero la siguieron sin replicar.

Orión: ¿Qué ha pasado con Douglas?

Selene: No tendrás que volver a preocuparte por él. –Zanjó allí la conversación.

Una vez fuera de la casa se aparecieron de vuelta en la seguridad de la mansión.


Apenas pisaron el hall cuando Selene se fue en dirección a las mazmorras sin mediar palabra con ellos.

Alex: Supongo que no nos explicará nada al respecto…

Orión: Es natural, se ha jugado mucho al descubrir su identidad para salvar nuestro pellejo.

Alex: Llevaré a Diana a su habitación. –El moreno se limitó a asentir pues seguía mirando fijamente la puerta por la que Selene había desaparecido.

Hermione: Tengo que volver ya, Luna y Draco deben estar preocupados.

Orión: ¿Te encuentras bien? –Preguntó preocupado, no le había sentado demasiado bien el ver a la castaña medio muerta.

Hermione: Estoy mejor, nada que una buena comida y un largo descanso no puedan arreglar. Sólo estoy cansada…

Orión: Gracias. –Dijo al tiempo que la atraía hacia él y la abrazaba.

Hermione: No tienes que darlas, esto era tan importante para ti como para mí.

Orión: Recuérdame que nunca más te permita hacer algo tan arriesgado. –Apretó un poco más el abrazo antes de soltarla. –Supongo que mañana ya me habré enterado de cuanto tiempo hemos estado desaparecidos, así que justificaré tu ausencia en Hogwarts, además te enviaré a Failon con una botella con un poco de mi sangre para que te recuperes antes. Descansa en cuanto llegues al castillo y no pienses en nada.

Hermione: Descansa tú también, tampoco tienes muy buen aspecto. –Le dijo para picarlo antes de volver a transformarse en Sekhmet y salir a los terrenos para aparecerse en Hogwarts.


Iba caminando despacio por los terrenos de Hogwarts, estaba a punto de llegar a la puerta del castillo cuando apareció una luz blanca cegándola y algo la hizo caer de espaldas al suelo.

Resopló con frustración.

Sekhmet: Está claro que el mundo está en contra de que descanse…

La luz desapareció dejándole ver qué era lo que había pasado.

Sekhmet: (¿Qué hace aquí Remus? ¿Por qué me está mirando de esa forma? ¿¡Y por qué parece tan joven!?)

Continuará…

Para todos aquellos que quieran hacerse la idea del aspecto de los personajes, y puesto que no he podido describirlos en su momento porque resultaba demasiado pesado, les dejo aquí una descripción básica, el resto se lo dejo a su libre albedrío:

DESCRIPCIÓN DE LA MANADA

Eros Applewhite: 37 años, moreno de pelo rizado y ojos negros.

Jonathan Bianelli: 32 años, pelo castaño claro y ojos marrón chocolate.

Leonel Clapton: 30 años, cabello rubio por debajo de las orejas y ojos verdes.

Blake Tailor: 27 años, moreno de ojos verdes.

Dylan Doyle: 22 años, cabello castaño claro (casi rubio) hasta los hombros (suele llevarlo recogido en una cola baja), ojos color marrón claro. (Dylan y Marianne son gemelos.)

Marianne Doyle: 22 años, cabello castaño claro (casi rubio) largo hasta el pecho, ojos color marrón claro. Marianne y Dylan son gemelos.)

Matthew Lawrence: 25 años, tiene el pelo corto, de color pelirrojo, ojos grises.

Daniel Burdock (Dan): 19 años, cabello pelirrojo oscuro al estilo Malfoy, ojos negros.

Vera: 15 años, cabello castaño claro liso hasta los hombros, ojos azules. Ni siquiera ella conoce su verdadero apellido, por lo que Hermione la presentó como un familiar directo suyo dado que esta es una de las cosas que más atormentan a la chica.