OMAKE

Hablando por radio se encontraba la roca Timmy, tenia un cartón donde estaba escrito -No puedo detenerlas por mucho mas tiempo, ¿Qué ordenes me da señor?-, mientras esperaba la respuesta arrojo una granada a la horda de mujeres.

-Resiste Timmy, la ayuda va en camino, te he enviado la artillería pesada-.

Timmy saco otro cartón -¿A quien envío?-.

De respuesta solo recibió estática…

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Capitulo 4: Conociéndonos mejor

No era una mañana tranquila en Konoha, los shinobis, más precisamente los Gennin andaban de un lugar a otro, con este repentino carnaval que se le había ocurrido a Tsunade, las misiones Rango D habían subido hasta las nubes, incluso algunos Chunnins, y Jonins estaban ayudando a sus estudiantes.

Aunque cierto rubio no se sentía tan animado como de costumbre, de hecho se sentía bastante nervioso, nunca tuvo una cita en toda su vida y ahora tenia que casarse, no con una, sino con varias mujeres, el asunto todavía le daba vueltas en la cabeza, sin duda nunca volvería a estar solo, mientras pensaba en su nueva vida alguien llamo a su puerta sacándolo de su ensoñación, para su sorpresa resulto ser un Anbu.

-Namikaze-sama, tengo un paquete que Hokage-sama mando para usted- dijo extendiendo el paquete envuelto en una tela -dijo que lo necesitaría-.
-¿Baa-chan me mando algo?- pregunto Naruto, al tiempo el paquete le era entregado y antes de que pudiera agradecer o preguntar cualquier cosa el Anbu se retiro en una nube de humo. El rubio se retiro al interior de su departamento para abrir el paquete, dentro de este había una yukata sobria, pero muy a su estilo, y una hakama negra Naruto la tomo y entonces noto que debajo había una tarjeta que decía:

"今日は日向Hyuuga11:15PM に外出してください、あなたはそれを取りに行くが、遅刻するものではなく、この浴衣は、私は彼女を見た私はそれを知っていたが使用しています。
署名: メー-チャンTsunade
シモンズ:私は古いよ!と真剣に、あなたは、それは良いと彼女のかつての妻になっているか?"

(Para el que no sepa hablar japonés acá dejo la traducción)
"Recuerda que hoy tienes que salir con Hyuuga Hinata a las 11:15 hrs., tienes que ir a buscarla, no llegues tarde y usa esta yukata, cuando la vi supe que era para ti.
Firma:
Baa-Cha Tsunade.
PD: ¡NO SOY VIEJA! ¿Y en serio le dijiste a ella una vez que seria una buena esposa?"

.

.
Naruto se rasco la cabeza mientras pensaba para si mismo "-¿en verdad dije eso?-", por lo que trato de recordar las misiones que tubo con Hinata cuando, recordando solo fragmentos, hasta que dio con el clavo, recordó haber ducho eso en una de las misiones después de que Sasuke huyo de Konoha, en esa misión le dijo que seria una muy buena esposa, solo de recordar eso le provoco un leve sonrojo.

Sacudió la cabeza para despejar las telarañas de su mente y miro el reloj en la pared, 10:25 hrs. Tiempo suficiente como para una ducha y alistarse, mientras se dirigía a su cuarto para alistarse se pregunto a si mismo "-¿Qué estará haciendo Hinata?-".

Soltando un suspiro de resignación y tristeza se confeso "-Ojala que su clan no la presione para casarse conmigo, lo ultimo que quiero es lastimar a alguien preciado para mi-".

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Era un día atípico en el Complejo Hyuuga, los miembros de la rama secundaria iban y venían con cajas y bolsas, aunque esto no era novedoso, Hanabi siempre molestaba al Bouke sin importar que tuvieran algo más importante que hacer, lo que diferenciaba este día de los demás, era que ahora era Hinata la que los estaba "ocupando".

Flashback-----------------------------------------------------------

Hinata siempre intentaba hacer las cosas por si misma, tratando en lo posible de no molestar a los del Bouke, y si lo hacia, era porque estaba exhausta por algún entrenamiento o misión, o simplemente estaba haciendo otras cosas, siempre decía por favor y gracias, cosa que el Bouke apreciaba y deseaban con todo su corazón que cuando Hiashi-sama abdicara, lo hiciera a favor de Hinata-sama.

Pero esta mañana Hinata se levanto extrañamente animada, preparo desayuno para toda su familia, (cosa que no extrañaba a nadie) pero esta vez ella tomo su desayuno sin esperarlos y se la pasó todo el resto de la mañana en su cuarto, esto causo que algunos miembros del clan se preocuparan.

-¿Hinata-sama, se encuentra usted bien?-pregunto un Bouke detrás de la puerta que daba a la habitación de la mencionada.

-¿Eh? Si, si estoy bien- respondió una voz dulce pero en su timbre se denotaba algo de duda o inquietud.

-¿Necesita algo?- esa pregunta fue el primer error del día.

No hubo respuesta inmediata, el Hyuuga estaba a punto de excusarse cuando noto que la puerta corrediza se abrió hasta la mitad y Hinata lo observo con un poco de duda.

-A decir verdad…- dijo volviendo al interior de su recamara y regresando segundos después con un lindo kimono verde jade, con dibujos de pétalos de rosa blanca. -… ¿Crees poder conseguirme este kimono en color azul cielo?- pregunto la joven, esperando conseguir una respuesta afirmativa.

El Bouke hizo una reverencia y partió, Hinata regreso al interior de su cuarto cuando recordó que no cerró la puerta, y entonces observo, a otros dos Hyuuga pasar por enfrente de su recamara, segundo error del día.

-¡Esperen!...- exclamo la joven a lo cual ambos Hyuuga se voltean -… ¿Podrían hacerme el favor de conseguirme unos obis de color miel?- pregunto dudosa, estos simplemente asintieron.

End Flashback-----------------------------------------------------------

Y así fue como prácticamente todos los Hyuuga de la Rama Secundaria terminaron llevando kimonos, de diversos colores y diseños, algunos traían yukatas, otros llevaban joyería y maquillajes, perfumes, etcétera. Francamente, el revuelto era tal que hasta a Hanabi le empezó a picar un poco la curiosidad de lo que estaba haciendo su hermana, por lo que se dirigió a su recamara, aunque se le dificulto el paso con tantas personas en el pasillo.

-¿Nee-san que es lo que estas haciendo?- pregunto la menor de las Hyuuga al llegar al cuarto de su hermana, cuando observo que su hermana estaba viéndose en el espejo, tratando de decidir entre dos kimonos: uno rosa pálido, con manchas rojas que imitaban a un dragón chino; el segundo, que en realidad era una yukata, de un color lila, con el diseño de pétalos de satura.

-¿Hanabi-Chan?- pregunto la peliazul, que se acerco a su hermana cargando los vestidos.
-Dime, ¿Cuál te gusta más?- mostrándole ambos kimonos.
-... El rosa...- contesto mecánicamente, preguntándose que rayos le pasaba a su hermana.
-¿El rosa?- cuestiono dudosa la decisión que su hermana le había dado, meditando que hacer mientras miraba ambas vestimentas -No, mejor el lila- respondió comenzando a ponérselo.

-Tiene razón Hinata-sama- dijo una Hyuuga que estaba en la recamara -Además, ese color hacer resaltar su belleza natural-.
-No entiendo…- interrumpió Hanabi, -… ¿Para que es todo esto?- pregunto de nuevo sin entender el porque de todo aquel ajetreó.
-¿Cómo que para que?- río por lo bajo Hinata, volteando a ver a su hermana le respondió sin vacilación, -Es para mi cita con Naruto-kun desde luego- lo que provoco lo siguiente; mientras que ella se ruborizaba, las Hyuuga que la acompañaron en su "ocupada" mañana sonrieron, felices de que al menos Hinata-sama estuviera feliz de su situación, mientras que Hanabi-sama, fruncía el seño en señal de molestia.
-¿Cómo puedes estar tan ansiosa si tenemos que casarnos con ese inútil?- cuestiono ahora la menor de las hermanas Hyuuga, sin notar que su hermana reemplazo la sonrisa y mirada llena de brillo por un rostro que denotaba enojo y poca paciencia.

En algun lugar de Konoha Kiba estaba hablando con Shino sobre el patrimonio de Naruto y su el posible matrimonio con Hinata, en ese momento, una explosion de instinto asesino se sintio por toda la aldea.

Kiba se dirigio a Shino con una mirada de miedo y temblando dijo -Creo que alguien insulto a Naruto enfrente de Hinata-.

Shino asintio en la confirmacion -Siento lastima por esa persona-, despues de ese comentario regresaron a su anterior conversación.

Volviendo al complejo Hyuuga. -Hanabi- pronuncio Hinata, lo cual le hizo ganar la atención de su hermana, ella nunca había llamado directamente por el nombre a nadie -¿Podrías dejarme "SOLA" por favor?- a lo cual su hermana menor se marcho molesta. -Ustedes también si no les importa- dijo dirigiendo su mira a las Hyuuga que estaban en su recamara.
-Como lo desee, Hinata-sama- dijeron al unísono ambas Hyuuga y se retiraron.

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En una de las ventanas de aquel carruaje, se divisa el rostro de una joven, tez clara, ojos azul turquesa opaco y cabello grisáceo, vistiendo un kimono azul cielo con detalles en blanco, ella era Katagiri Yuuhi la cuarta de cinco hijas del Señor Feudal de Hi no Kuni (País del Fuego), de carácter dominante, su afición es la de descubrir cosas nuevas, pero también es muy responsable, por esto entendía perfectamente la importancia de este O-MAI con el heredero de Namikaze Minato, y la verdad, para que negarlo, estaba interesada además de que le gustaban los chicos con ideales. Desde su niñez ella dormía escuchando las grandiosas historias sobre el Rayo Amarillo de Konoha; y si le sumamos el hecho de que sabia varias cosas de su "prometido", de cómo sus acciones ayudaron a salvar países enteros, o detener amenazas que podían poner en peligro a las personas, era de verdad algo para tomar en cuenta, no podía negarse, después de todo, ser la esposa de un personaje tan singular no podría ser tan malo, lo único que le molestaba era el hecho de que no seria su "única esposa", sino que seria parte de "sus esposas".

Pero volviendo a la realidad, dentro de la cabina ella dirigió su mirar para ver de reojo a… ¿Cómo debería llamarla? ¿Hermana o Akari?, dio un bufido de molestia llevándose los brazos frente a ella y cruzándolos, esto llamo la atención de su acompañante, -¿Pasa algo Katagiri-sama?- alcanzo a escuchar.

Yuuhi volvió a mirar a la joven mujer frente a ella, observando el largo y sedoso cabello lila suave que le llegaba por debajo de la cintura con algunos adornos en el pelo de color dorado, sus ojos verdes, su delgado y frágil cuerpo, su kimono blanco con un obi negro, así como adornos en los pliegues del mismo color, en si toda aquella foto la hacia parecer una muñeca que no debía tocarse -No me pasa nada Akari-san, es solo que estoy impaciente por llegar a Konoha-.

-Veo…- le contesto Akari, no sabiendo que mas hacer para hacer el viaje un poco mas llevadero, -… yo también estoy un poco ansiosa…-, se detuvo para tomar un respiro y obtener algo mas de valor, -… Disculpe Katagiri-sama, pero… ¿usted sabe algo acerca de nuestro pretendiente, Namikaze Naruto?- pregunto con un sonrojo en la mejillas y señalando su falta de información.

Yuuhi suspiro resignada mientras veía hacia fuera del carruaje -La verdad, no se mucho sobre el…-, apoyando su dedo índice sobre su mentón, -Lo poco que se es que tiene mas o menos nuestra misma edad, es un gran y poderoso shinobi, también que ha tenido famosos ninjas por maestros así como amigos y que es el jinchuriki de Kyuubi no Kitsune…-.

Esa respuesta hizo que su corazón se tranquilizara un poco, desde que había salido del monasterio se había sentido muy nerviosa y con miedo, al parecer Kami escucho sus suplicas, ya que no tendría que compartir el resto de su vida con un anciano o un depravado después de todo.

La princesa de Hi no Kuni prosiguió hablando -… Aunque también se que tuvo un viaje de formación con el ya difunto Sannin Jiraiya, autor de las novelas eróticas "Icha Icha Paradice"-, la joven sacerdotisa se sonrojo un poco pensando que tal vez Kami no había escuchado del todo sus suplicas…

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A Tsunade todavía no se le borraba la sonrisa de la cara, incluso si la pila de papeleo parecía mas grande que el Monumento Hokage, y los constantes intentos de su asistente por quitarle su "ayudita motivacional" no menguaban el recuerdo de su mente, recordando una y otra vez la cara del consejo y la de Naruto por supuesto, cuando se enteraron de que el rubio debería tener varias esposas.
-Esas caras eran todo un poema- murmuro la Hokage mientras revisaba y firmaba documentos.
-Tsunade-sama- hablo su Shizune, -Aquí llegaron otros documentos de las familias que solicitaron tener un O-MAI con Naruto-kun-.
Para nuestra rubia Hokage, no paso desapercibido el sufijo añadido por su asistente a Naruto, sonriendo para si misma dejo pasar la oportunidad, pero para sus adentros pensó "-Al parecer hay muchas personas interesadas en Naruto-", riendo entre dientes prosiguió con su deber, -Haber déjame verlos- le pidió a Shizune mientras tomaba las hojas y le echaba una mirada rápida. Mientras hacia eso, su cara, que en un principio mostraba una sonrisa de satisfacción, ahora era una cara de sorpresa en la que se podía leer claramente "OH, DIOS MIO".
-Cielos, menos mal que Naruto dispondrá dentro de poco su fortuna, y una nueva casa para su clan…- dijo mientras tomaba un sorbo de su sake -… porque de seguro que va a necesitar de mucho dinero-.
-¿Por qué dice eso Tsunade-sama?-.
-No, por nada…- mientras que para sus adentros pensó "-ese numero, será mejor que me lo guarde, quizás me traiga suerte en la lotería-", tomo otro trago de sake y siguió leyendo, todavía incrédula en el numero de O-MAI que tendría Naruto y mas por las personas que lo solicitaban "-quizás debí hacer que el carnaval durara 3 meses-".

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Eran las 11.10 hrs. Naruto estaba enfrente de la Mansión Hyuuga.
-¿En que podemos ayudarle Namikaze-sama?- pregunto uno un Hyuuga que se encontraba de portero-
Escuchar que le llamaran por su apellido le entristecía un poco, -Etto, yo... vengo a recoger a Hinata-chan- dijo sintiéndose algo incomodo.

-Pase por favor- dicho esto, el Hyuuga escolto al ojiazul adentro de la mansión, donde pudo notar la preferencia del clan por el estilo tradicional oriental, hasta que noto que su guía se había detenido, la causa, el líder y señor del clan estaba enfrente de ellos. -Hiashi-sama- dijo el Bouke que escoltaba a Naruto mientras hacia una reverencia, a lo cual el rubio imito, pero solo agachando la cabeza, lo cual parecía mas un saludo semiformal que una reverencia.
-Gracias Kou, puedes retirarte- le respondió Hiashi y mirando directamente a los ojos al rubio -Namikaze-san acompáñeme-, dicho esto dio media vuelta y caminaron hasta el despacho del líder del Clan Hyuuga.

-Tome asiento Namikaze-san- dijo Hiashi al sentarse.
Haciendo como se le aconsejo, Naruto se sentó y comenzó la platica -Bien, ¿de que quiere hablar, señor Hiashi?-
-Los dos sabemos de que- respondió directamente el hombre.
-... Se refiere a Hinata y a Hanabi, supongo-.
-El interés del clan es que los niños que obtengas con ellas, o al menos uno de ellos, se conviertan en miembros de la rama principal, siempre y cuando estos cumplan con las "exigencias" que el consejo tiene-.
-¿A que se refiere con "exigencias"?- respondió Naruto un poco molesto ya que no le gustaba el rumbo que la conversación estaba tomando-.
-Lo que quiero decir es que…- Hiashi se detuvo un momento para meditar bien sus palabras –… el clan quiere que uno de tus hijos que tengas con Hinata, o con Hanabi, formen parte de la elite Hyuuga, por lo que su madre será la nueva líder del clan...- a Naruto se le frunció el seño, el solo ver como Hiashi negociaba a sus hijas y posibles nietos no le gustaba para nada lo que estaba escuchando, –… y por exigencias, me refiero a que el elegido deberá tener un byakugan por demás extraordinario-.
-Eso es conveniente para usted, pero no para mí, o el resto de mi..."familia"-.
-Bien, entonces, ¿Qué propone Namikaze-san?-, a Hiashi tampoco le gustaba los términos del clan, puede que el sea duro, severo si lo pensamos bien, pero lamentablemente, el Clan Hyuuga es uno de los clanes mas antiguos del mundo shinobi, y en ellos habían no años, sino siglos de honor y prestigio, siendo así, el clan no puede darse el lujo de permitirse regirse por sentimientos paternales, no, en el Souke recaía la responsabilidad y obligación de deberes para con el clan.
Ahora era el turno de pensar de Naruto, algo para lo que no era bueno realmente, a menos claro que se encontrara muy presionado, como en estos momentos.
-Cuando mis hijos estén preparados para asumir la responsabilidad, se los preguntare- dijo el rubio. Mirando a los ojos cristalinos de Hiashi- yo no los forzare a hacer algo que ellos no quieran hacer o ser-.
-Y no permitiré que les pongan el sello del pájaro enjaulado-.
Hiashi sonreía por dentro, quizás el joven jinchuriki no sea tan tonto después de todo, -Informaré al consejo de la decisión que tomamos- dijo el líder de los Hyuuga observando como su "yerno" se levantaba del asiento y se retiraba.
-Solo una cosa más- pidió ganándose la atención del rubio.
-Cuida bien de ellas, y de mis nietos- dijo esta vez el era el que miraba directamente a los ojos de Naruto.
-Si, bueno…- dijo rascándose la cabeza -… le recuerdo que primero tenemos que ver si podremos llevarnos bien…- mientras miraba hacia el exterior por la ventana, no queriendo que Hiashi lo viera ruborizado -… los hijos pueden esperar por el momento-.

El líder de los Hyuuga sonrió para sus adentros.

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Unos golpes sonaron en su puerta, luego una voz le aviso -Hinata-sama, Namikaze-sama le esta esperando-.
-¡Enseguida bajo!- contesto la joven emocionada, nunca se imagino que el compromiso de matrimonio seria con su amor platónico, de hecho, tenia planeado que cuando se enterara quien seria la persona con la cual tendría que casarse, iría al departamento de su rubio y le diría todo lo que sentía, y si llegaba a ser correspondida: Le pediría que se fugaran juntos, y aunque fuera un sueño tonto, ella pensaba hacer eso.
Pero no habría necesidad de ello y estaba agradecida a los cielos de que pudiera estar con el amor de su vida sin tener que fallar o decepcionar a su clan, estaba tan emocionada que no supo como, pero ya estaba en la planta baja de su hogar, a unos escasos tres pasos de su "prometido", hasta que una voz que, según ella era la melodía de los ángeles, la saco de sus pensamientos. Aunque para otros como Hanabi, fuera la voz más escandalosa que se pudiera escuchar en la vida.
-Hinata-Chan, te vez preciosa- y no era para menos. Hinata llevaba puesto un hermoso kimono lila, (mismo que cuestiono su hermana menor que por alguna razón no se encontraba en la mansión) con detalles de pétalos de flor de rosa blanca en las mangas y en la parte derecha del cuerpo, y aunque ella prefería lucir natural, se había puesto un poco de maquillaje, que a decir verdad, resaltaba sus encantos mas que opacarlos.
-A...arigato Naruto-san- le respondió, Hinata se sentía feliz ¿acaso Naruto la había dicho que era preciosa?
-Bueno, entonces ¿nos vamos?- dijo rascándose la cabeza. Dicho esto ambos jóvenes se retiran de la mansión, no sin antes el rubio le dijo a Hiashi que regresaría a Hinata antes de que se hiciera muy tarde.
Ya en el festival Naruto se dio cuenta que Hinata se estaba portando mas extraña de lo que recordaba, cuando lo miraba (al mismo tiempo que él la veía de reojo,) se daba cuenta que tenia el semblante triste o melancólico, y cuando se daba cuenta que el la miraba se le subían los colores al rostro, (lo cual él no entendía el porque) y miraba para otro lado, y cuando lo hacia, por lo general miraba sus sombras, y cuando lo hacia sonreía y de nuevo se sonrojaba, ¿Por qué?
A Naruto le empezaba a preocupar ese comportamiento ¿acaso Hinata no sentía nada por el y solo lo hacia por complacer los deseos de su clan? ¿Y por qué ya no le decía Naruto-kun? ¿Por qué le decía ahora Naruto-san? ¿Acaso solo le interesaba su titulo?
-Hinata-chan, ¿pasa algo malo?-
-¿He? ¡No! ¡No ocurre nada malo Naruto-kun es decir Naruto-san!-, a Hinata esa pregunta le agarro desprevenida -es solo que... yo etto... me... preguntaba si...- para estas alturas Hinata empezó a jugar con sus dedos -… si po...podría tomar tu brazo Naruto-san- a medida que hablaba, lo hacia con un hilo de voz cada vez mas fino.
-¿Por eso es que actuabas tan raro Hinata-chan? ¡No deberías preocuparte tanto, estamos en una cita, te doy permiso de todo!- la peliazul bajo la vista avergonzada, pero se acercó a su prometido y se aferro a su brazo derecho, apoyando su cabeza en su hombro, acción que genero un sonrojo en ambos, aunque la poseedora del byakugan no lo noto en su acompañante.
Iban caminando por la calle, Hinata disfrutaba escuchando las anécdotas e historias de sus aventuras con el Sannin de las ranas, que el llamaba cariñosamente Ero-senin, aunque lo que en verdad disfrutaba mas era su compañía, iba tan cómoda que decidió dejarse llevar y cerró los ojos, acción poco recomendable cuando vas por una calle congestionada y mas si tu acompañante no mira por donde va.
Naruto no podía dejar de mirar a Hinata, ella era tan bonita, sus mejillas sonrojadas, sus hermosos ojos, su cabello sedoso y cuidado su piel de porcelana, además ese kimono le quedaba perfecto. Pero lo que más llamaba la mirada del rubio por una extraña razón que el no comprendía, eran sus labios que con ellos dibujaba hermosas sonrisas, por alguna razón le parecía que brillaban, probablemente por el labial que usaba, ¡Por todo los cielos! Le parecía que esos labios rogaban por ser besados. Estaba tan hipnotizado que no se dio cuenta hasta que tropezaron con un grupo de personas.
-Disculpe no fue nues... ¿Hinata-sama?- trato de excusarse un joven de ojos albinos, pariente de la joven con la que choco.

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Por las calles de la feria se podía ver a un joven de piel bronceada, cabello castaño, con ojos felinos, aunque su rasgo mas característico serian sus ojos que parecían mas felinos que humanos, usaba una chaqueta de cuero negra, mismo color de sus pantalones, siendo acompañado por un can de gran tamaño de color blanco.
-Sabes Akamaru, aun no me ago a la idea de que Naruto sea el "elegido"- le menciono a su amigo canino, -Y menos que se case con "mi hermana"- teniendo con un tic en el ojo. Akamaru le lanzo un ladrido de apoyo. -Lose, yo tampoco me lo esperaba-.

Flashback-----------------------------------------------------------

-Quien lo diría, ¿verdad Akamaru?, que el descerebrado de nuestro amigo termine siendo el hijo del Cuarto Hokage-.
Akamaru le ladro. -Ha, ya sabía yo que no podía ser derrotado por un ninja cualquiera- dijo, insinuando que se necesitaba justamente a un gran shinobi para ser derrotado, lo que provocó que el perro que lo acompañaba sudara una gota en la cabeza.
-Aunque lo que me gustaría saber en verdad es quien es el elegido- menciono al tiempo que una sonrisa pervertida se le dibujaba en el rostro -De seguro seré yo- dijo en pecado de orgullo. Kiba escucho el reproche de su amigo canino.
-Bueno, pues si no soy yo…- adoptando una postura de pensador, -… de seguro será un shinobi de lo más excepcional-. Akamaru le dio otro ladrido.
-Que cosas dices Akamaru…- decía entre risas -… no creo que Naruto sea siquiera una opción-. El perro le miro dudoso.
-Porque Naruto... es Naruto…- dijo el chico perro, tratando de explicarle a su amigo el porque el rubio no seria apto, a lo que solo obtiene un gruñido de desafío.
-¿Qué insinúas Akamaru?- fingiendo indignidad- ¿Qué Naruto es mas "apto" para el trabajo que yo?-. Akamaru solo asintió.
-¿Qué tal una apuesta entonces? Si Naruto, o cualquier otro Gennin o civil terminan siendo el elegido... Gastare todo lo que gane en las próximas 20 misiones en croquetas para ti- si no fuera porque lo conoce, diría que Akamaru tenía una afinidad como el Segundo Hokage, porque no abría otra forma de explicar de donde sacaba tanta baba el animal. -Pero si resulta ser un Anbu o un Jonin, tú tendrás que acostumbrarte a vivir sin tus amados premios por 2 meses- Akamaru parecía una gelatina peluda, ni cuando vieron por primera vez el poder del jinchuriki de la arena había temblado tanto.
-Bueno, volvamos a casa, tanta conmoción ya me dio hambre- dijo mientras aumentaban la velocidad. Minutos después, ya en el Complejo Inuzuka.
-Mamá, Hana ya volví-.
Apareciendo de una sala contigua -Hola Kiba, Akamaru- respondió su madre mientras llevaba en sus brazos un kimono tradicional.
-¿Para que el kimono?- pregunto curioso el Inuzuka.
-es, bueno para tu hermana-.
-¿Para Hana?- aparentemente, Naruto no era el único lento para estas cosas.
-Si ¿te sorprende hermanito?- dijo su hermana apareciendo por otra lado, ya algo fastidiada de que le estuviesen vistiendo como si fuera una muñeca de juguete.
-¿Nee-chan te vas a casar?- dijo Kiba algo sorprendido, sinceramente, nunca pensó vivir lo suficiente como para que su hermana encontrase a su "media naranja" -¡no me digas que...!-
-Si Kiba, es lo que piensas- parecía ser que Kiba por fin entendió de que iba la cosa-.
-Dime hermana, ¿Quién es el afortunado "ganador"?-pregunto mientras miraba a su perruno compañero con una sonrisa siniestra -de seguro es un shinobi excepcional y de increíble renombre verdad-.
-Así es hermanito- dijo levantando una ceja.-¿Pero porque tanto interés en tu posible cuñado?-.
-Nada, solo curiosidad-.
-Bueno, la semana próxima tendré una reunión de O-MAI con tu muy buen amigo Naruto Namikaze-.
Si los perros pudieran reír, Akamaru de seguro quedaba afónico.

End Flashback-----------------------------------------------------------

Lo primero que hizo Kiba fue salir corriendo en dirección a casa de su amigo domador de insectos, solo para descubrir que el ya lo sabia, porque su hermana había decidido darle una oportunidad al O-MAI con Namikaze Naruto.

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En un restaurante barbacoa se puede ver a un par de shinobi, discutiendo sobre asuntos que habían descubierto.
-Ñam, ñam, ¿Quién lo diría? Ñam, que Naruto seria el que terminara casándose con Ino, ¿No, Shikamaru?- dijo un joven algo robusto.
-Esto es tan problemático- contesto su amigo que solo lo observaba comer-.
En eso, ve llegar a su amigo perruno, Kiba y le hace el ademán de que los acompañe.
-Y díganme, ¿se han enterado de las nuevas noticias?-.
-Si te refieres a que Naruto es el escogido para tener un harem, si-.
-Saben, creo que hicimos mal en burlarnos de el- menciono el amigo perro, -creo que deberíamos, "indemnizarlo", ¿no creen?-.
-Eso me parece problemático, pero justo…- rascándose la barbilla -… ¿Qué tienes en mente?-.

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Habían pasado horas, Naruto y Hinata se encontraban en estos momentos en el Monumento a los Hokage, estaban admirando un hermoso atardecer, aunque el rubio, debido a una información que había obtenido en la feria, tenía algo muy importante que decirle.
-Hinata- dijo dándole la espalda, cosa que preocupo un poco a la peliazul. -No tenemos porque casarnos- esas palabras destrozaron el corazón de Hinata ¿Qué rayos habría echo mal para que Naruto le dijera eso?
Y lo único que atino hacer Hinata fue llorar por lo bajo. Aunque Naruto tampoco le gustaba la idea de NO casare con ella, era una magnifica persona y mujer, tenia muchas cualidades positivas, pero justamente por eso.
No podía forzarla a casarse con el, si ya amaba a otro hombre

Flashback-----------------------------------------------------------

Naruto verdaderamente se sentía cómodo con Hinata, y parecía que se llevaban bastante bien, quien sabe, quizás casarse con ella no sea tan mala idea.
-Hinata-chan, ¿tienes hambre?- pregunto el rubio, a lo que Hinata asiente con la cabeza.
-Espérame aquí, enseguida regreso- y partió a un puesto de dango que se encontraba no muy lejos de donde estaban; pidió una orden y mientras esperaba escucho una conversación que le parecía algo interesante-
-¿No te parece indignante?- menciono una mujer mayor a su amiga -Que varias jóvenes tengan que casarse con un mismo hombre-.
- Si pobre de esas chicas- afirmo su amiga, -ciento lastima de ellas, en especial de aquellas que estén enamoradas-
-¿Cómo la joven Hinata?- eso si que descoloco al rubio. ¿Hinata amaba a otro hombre? ¿Por eso era que se portaba tan rara?
-Pobrecita, tener que casarse, justo ahora que seguramente podría estar con ese chico- Naruto ya no quería escuchar mas, pago los dango y se fue de allí, alertando a ambas mujeres de que el había escuchado su conversación, y no pudieron evitar sentirse mal, ya que seguramente el rubio no podría ser el novio de Hinata, ya que esta tenia que casarse.
Estas señoras no sabían que tan equivocadas estaban.

End Flashback-----------------------------------------------------------

Hinata no podía estar más triste, ¿Por qué rayos Naruto no quería casarse con ella? se sentía tan impotente, tan frustrada, que no noto que Naruto se fue acercando a ella, la tomo de los hombros e hizo que se vieran a los ojos.
-Solo dile lo que sientes, de seguro el te corresponderá- le dijo para poder animarla, aunque en realidad solo la confundió mas,
-Na...Naruto-kun, ¿de que estas hablando?- la joven en realidad no entendía que estaba pasando. Solo sabia que Naruto la abrasaba y la estaba consolando.
-Hinata- dijo mirándole a los ojos -Solo tienes que decirle la verdad, dile que lo amas, te aseguro que el ese chico te querrá-.
-¿Na...Naruto?-
-Se que estas enamorada, Hinata…- dijo separándose un poco de ella -… y te aseguro que sea quien sea, el te aceptara, te lo prometo-.
-¿En enserio lo crees, Naruto-kun?- respondió con dulzura mientras le acariciaba la mejilla, a lo cual Naruto asiente con la cabeza.
-Esta bien, lo haré- dijo mientras tomaba aire -Naruto, tu siempre fuiste un ejemplo a seguir para mi, porque siempre te esfuerzas al máximo-, Naruto no podía creer lo que estaba oyendo, ni el rumbo que tomaba. -Tu me mostraste el verdadero camino, tu camino, por eso yo te admiro, por eso yo... por eso yo... Te amo Naruto-kun- tras terminar de confesarse, Hinata se lanzo a los brazos de un atónito Naruto y empezó a sollozar. -Te juro que cuando me entere que tendría que casarme fue la noticia más horrible de mi vida, pero cuando me dijeron que seria contigo, yo... yo no cabía en mí de la felicidad- se quedaron así un rato, hasta que Hinata termino de desahogarse.
-Hinata-chan-.
-¿Qué es Naruto-kun?-.
-¿Te quieres casar conmigo?- como respuesta, recibió un fuere abrazo.
-Si, si, si, si y mil veces si Naruto-kun-, pasaron el resto de la tarda besandose y abrazados.

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Naruto, como lo prometió, acompaño a Hinata a su casa, y en el trayecto, quería sacarse una duda que todavía no entendía.
-Hinata-chan-
-¿Qué pasa Naruto-kun?- dijo mientras seguía agarrada del brazo de su prometido.
-¿Por qué me llamabas Naruto-san, en vez de Naruto-kun?- pregunto curioso el rubio.
-Bueno… etto, lo que pasa es que tu eres mi prometido- dijo jugando con sus dedos -tengo que hablarte con respeto ¿no?-.
-Gracias Hinata-chan, pero solo quiero que me llames Naruto, o Naruto-kun, ¿esta bien?
-Si, mi Naruto-kun- dijo ella divertida.
-Bueno, ya llegamos-.
-Ah, Naruto-kun, ¿quieres pasar a tomar té?- invito su prometida.
-Gracias Hinata-chan, me encantaría- contesto aceptando la propuesta.
Ya adentro de nuevo en la mansión, Naruto espero sentado en la sala a que Hinata volviera con el te, no pasaron ni 10 minutos cuando ella volvió con dos tazas, terminaron de tomarlas, y cuando Naruto estaba por irse.
-Ha, Hinata, hay algo que se me olvido darte-.
-¿Qué es Naruto-kun?-
-Esto- dijo mientras la tomaba en sus brazos y la besaba, de una manera tierna y sincera, -por ser así conmigo Hinata-chan- y como respuesta, ella lo abrazo por el cuello y devolvió el beso, cargándolo de pasión y deseo, el la tenia agarrada de la cintura, quería sentir su cuerpo contra el de ella, mientras que introducía su lengua dentro de su boca.
-One-san ya volviste a ca...- Hanabi entro justo para ver como el rubio se separaba repentinamente de su hermana.
-Bueno, creo que mejor ya me voy,- rascándose la cabeza -Adiós, Hinata-chan-.
-Adiós, Naruto-kun-
-Hanabi-chan, luego nos vemos-.
Y dicho esto el rubio partió rumbo a su hogar, dejando a una Hyuuga, emocionada, y a otra, con ganas de matarlo.

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Una gran caravana se movía por la carretera, en ella se podían ver niños, alguno que otro bebe, adultos y ancianos, en la parte delantera de aquel grupo se encontraba una joven de cabellera color naranja atada en una coleta, su atuendo escondía sus atributos físicos, pero claramente daban a entender que ella tenia formación ninja, su nombre era Fumma Sasame e iba perdida en sus pensamientos mientras agarraba de la mano a su amiga o mas bien dicho hermana, recuerdos de hace unos días inundaban su mente, en ellos se encontraba la razón del porque iban en dirección a Konohagakure no Sato.

Flashback-----------------------------------------------------------------

La pelinaranaja suspiro resignada, ella hubiera querido hacer a su clan fuerte por si mismo, pero las cosas no salieron como lo había pensado. A lo largo de estos cuatro años su clan había tenido que limpiar su nombre, el cochinero que Orochimaru había hecho en Ta no Kuni (País del Campo de Arroz), proteger al país de incursiones extranjeras y un sin fin de otros problemas.

Otro suspiro cansado salio de los labios de Sasame, sus ojos cafés se posaron en su escritorio, donde se encontraba la foto de ella con su primo Arashi, su pecho le dolía al pensar en él, no podía evitarlo, había estado enamorada de el desde que tenia memoria y verlo morir frente a sus ojos no ayudaba en nada a olvidarlo y avanzar.

Una joven de la misma edad que Sasame entro en la habitación, su piel nívea y cremosa resaltaba mucho con la ayuda de su cabello ónice que le llegaba a la espalda, su cuerpo estaba muy bien proporcionado y desarrollado, lo que principalmente destacaban eran sus largas y torneadas piernas, su atuendo era un tradicional traje ninja del Clan Fumma, -No deberías de estar pensando en él, te hará mas daño que bien- le dijo.

Sasame dejo de mirar la foto para mirar a mejor amiga, Akatsura Zuly, ellas se habían encontrado poco después de que Naruto, Jiraiya y Sakura se fueran de Ta no Kuni, al principio habían tenido muchos problemas para congeniar, pero con el tiempo habían aprendido a soportarse y al final se convirtieron en lo mas parecido a hermanas.

Agachando la cabeza un poco respondió la pelinaranja -Lo se, pero no puedo evitar pensar en él-.

La pelinegra le regalo una sonrisa de comprensión mientras se acercaba a ella y se sentaba frente al escritorio, -Bueno, dejemos de pensar en cosas tristes y concentrémonos en lo que nos importa, y eso es, rescatar al clan-.

Sasame levanto la mirada dándole una sonrisa de gratitud respondió -Tienes razón, lamentarme no servirá de nada, tengo que ver por el futuro de todos, así que ¿Cuál es la noticia que me traes?-.

Quitando la sonrisa de su rostro comenzó a hablar, -Recientemente uno de nuestros contactos nos informo sobre un descubrimiento en Konoha, al parecer el hijo de Yondaime Hokage esta vivo y bueno…-, mordiéndose el labio inferior, un gesto de mostraba su nerviosismo continuo hablando -… un matrimonio concertado con él podría darnos el empuje que necesitamos para salvar el clan de la perdición-.

Sasame le miro fijamente, ella misma también había llegado a la misma conclusión, tendría que casarse con él, por el bien de su "familia".

Zuly le miro sabiendo que la pelinaranja había llegado a la misma conclusión por lo que se apresuro a contestarle -No te abandonare Sasame, tu eres lo mas valioso para mi desde que perdí a mis padres, yo siempre me quedare a tu lado, no importa lo que pase-, pequeñas lagrimas se formaron en sus ojos por la tristeza que le embriagaba.

Sasame sonrió, porque sabia los sentimientos que su amiga tenia por ella, se levanto de su asiento caminando hasta estar al lado de su hermana, levanto el mentón de la ojiazul susurrándole con amor -Sabes que no puedo corresponder tus sentimientos, pero solo por esta vez…- dejo de hablar para besar dulcemente a su amiga que respondió de igual manera.

End Flashback-----------------------------------------------------------------

Después de eso habían reunido a los principales lideres del Clan Fumma para contarles aquellas noticias, si bien una minoría estuvo en desacuerdo, la mayoría sabia que necesitaban eso, por lo que se acordó ir a Konoha para establecer una alianza con ellos.

Sasame volvió a sus pensamientos para mirar al frente, en sus ojos se veían la determinación para ayudar a su clan, ella haría lo que fuera necesario, dándole un apretón a Zuly volvió a caminar con ánimos renovados esperando por que su futuro fuera brillante.

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OMAKE CONTINUACION

La pequeña y valiente roca estaba rodeada, mujeres de distintas razas, tamaños y proporciones le tenían rodeado, lo veían como un pedazo de carne, aunque en realidad fuera una simple piedrita, todas ellas estaban en celo y su objetivo era el.

De pronto frente a Timmy hubo un destello, cuando este se desvaneció varias de las mujeres estaban ya inconscientes en el piso, tenían un chichón en la cabeza, cuando Timmy pudo ver bien, observo enfrente de ella a una persona, tenia antenas rojas, un traje rojo, un martillo chillón, escuchando su clásica frase -No contaban con mi astucia-.

-¿WTF?- apareció en el cartón de Timmy.

Las mujeres se abalanzaron sobre ambos, la ropa desapareció y una pequeña piedrita salio volando por la ventana, toda la noche escucho los gritos desesperados de Kamalth, bueno parecían más bien gemidos pero con la lluvia no podía escuchar bien, y quería ayudarle, pero como era una roca no podía moverse, solamente si alguien la pateaba.

-Tu sacrificio no será en vano- apareció en su cartón a la vez que una lagrima de lluvia bajaba por su cuerpo rocoso, hizo unas oraciones por la pobre alma de Kamalth y espero que el rescate llegara, no es que pudiera hacer otra cosa realmente.

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quisiera agradecer, una vez mas a Yumi-no-Yami por permitirme ayudarlo con la historia y a Kamalth, por la idea de este grandioso fic, también quiero avisar que a partir de este capitulo, se podra ver mi ayuda y esfuerzo en su redaccion y elaboración n_n.

jeje bueno eso seria todo, mañana la proxima conti, asi que sean pasientes y dejen muchos post Q.Q

PD: gente que no guste del yuri, favor de no leer la proxima conti, quedan advertidos (O.Oº)

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