OMAKE

-¿Qué quiere decir con eso?-, apareció en el cartón de Timmy.

-Kamalth se encuentra bajo tratamiento psicológico y medico, sufrió una violación en masa y su cuerpo no lo resistió, si la ayuda hubiera llegado mas tarde, el no estaría con nosotros ahora- dijo el jefe.

-Comprendo-, apareció en el cartón, -¿Qué haremos?-.

-Solo queda esperar y rezarle a Dios para que Kamalth sobreviva esta noche y que nuestros enemigos no usen las muestras que consiguieron de el para hacer un ejército de demonios-.

Advertencia: Hay limonada de frutas en este capítulo, léanlo bajo su propia responsabilidad.

Capítulo 5: Sentimientos a flor de piel (Parte 1)

Han pasado algunos días desde la cita de Naruto y Hinata, pero aun así Konoha seguía con un ambiente de celebración. En las puertas de esta aldea ninja se puede apreciar la llegada de un contingente, que por su apariencia da a pensar que son gente de mucha importancia.

Del carruaje principal salio una esbelta figura de melena lila suave que le llegaba hasta debajo de la cintura junto con el color de su piel inmaculada le daba un aire angelical, con sus manos levanto un poco su kimono blanco para no resbalar ya que bajo del carruaje, deteniéndose unos segundos para admirar la grandeza de Konoha.

Detrás de ella apareció Katagiri Yuuhi, su cabellera corta y grisácea junto con su tez clara hacia que sus ojos turquesa opaco resaltaran en su rostro, ella como Akari también levanto un poco su kimono azul oscuro como le fue enseñado desde hace mucho tiempo, la princesa se situó a un lado de la sacerdotisa mientras también admiraba el paisaje, este no le había impresionado en lo absoluto, después de todo, como hija del Señor Feudal de Hi no Kuni (País del Fuego) había viajado y visto un mayor numero de lugares en comparación con Akari. Pero volviendo a la realidad, se había sentido debido a que comenzó a pensar sobre lo que le depararía el futuro, también se preguntaba ¿Si realmente podría llegar a enamorarse y amar a Namikaze Naruto? ¿Y más si este tendría la atención de otras esposas? ¿Le haría el amor cada noche o solo cuando no estuviera satisfecho de sus otras amantes? Este último pensamiento la hizo sonrojarse, nunca había pensado antes en eso, además de que siendo quien era, la mayoría de los hombres huían aterrorizados, nunca antes había hablado con un hombre que no fuera su padre y sus hermanos.

Sacudió un poco la cabeza para salir de sus ensoñaciones mientras que pensaba para si misma "-Tendré que arriesgarme cuando llegue el momento-".

Akari por otra parte pensaba en que su futuro con Namikaze Naruto era lo único que le quedaba, después de todo, esto seria la libertad del yugo de su padre y su clan, debería sentirse feliz, pero en realidad se sentía triste y abandonada, después de todo, su padre la utilizo como una moneda de cambio para una alianza política, por otra parte se encontraba expectante, nunca antes había salido del templo y hablado de tantas cosas, se sentía libre, volviendo a la realidad y a su matrimonio arreglado se planteaba varias cuestiones, desde ¿podría enamorarse y ser amada? Dado que desde chica al no poder ver el mundo que la rodeaba se la pasaba leyendo libros y biografías, por lo que soñaba que su príncipe azul vendría a sacarla de aquel encierro y juntos podrían amarse hasta el fin de los días. ¿Tendrían relaciones sexuales? Esta pregunta la dejaba un tanto inquieta y sonrojada, después de todo, nunca había pensado en eso y no sabia nada sobre ese tema, esos libros le habían sido destruidos por su padre, después de todo una sacerdotisa no debía de tener pensamientos carnales, pero ahora que ya no era sacerdotisa ¿Qué haría? Estas junto con otras interrogantes surcaban su mente, y aun así no tenia sentido pensar en eso, lo que fuera a pasar, pasara.

Como Hokage de Konohagakure no Sato era su deber estar presente cuando dignatarios de otra nación o representantes enviados por el Señor Feudal llegaran a la aldea, sumándole el hecho de que tenia que hacer un montón de trámites, después de todo había aceptado este puesto junto con todo lo demás hace unos años.

Por ese motivo cuando vio bajar a sus invitadas y ya sabiendo de antemano quienes eran, no pudo evitar sentirse un poco celosa, la belleza y el poder que irradican aquellas dos princesas era increíble. Pero se aseguro de no sentirse intimidada ante ellas dos.

-Bienvenidas a Konohagakure no Sato…- inclinándose un poco para mostrar respeto, acto que fue imitado por las jóvenes -… mi nombre es Senju Tsunade, soy la Hokage de esta aldea-.

Después de la reunión se sentía cansada, después de todo, tuvo que hablar de varios asuntos correspondientes al Omai, además de hacer el papeleo, cosa que la había cansado mentalmente, y aun así, todo esto sobre las candidatas a esposas de Naruto también conducían al asunto de la descendencia, y si era sincera consigo misma, también quisiera tener un hijo, pero ya era demasiado vieja y su cuerpo no lo soportaría, además tendría que encontrar al candidato adecuado, dando un suspiro cansado cerro los ojos mientras se reclinaba en la silla.

De pronto una idea apareció en su mente, sacándola de su trance, tal vez si había una manera de tener un hijo, aunque técnicamente también fuera de otra-, presionando su comunicador directo al despacho de asistente hablo.

-Shizune, necesito hablar contigo, en privado-.

-Esta bien, Tsunade-sama- le respondió con un toque de curiosidad, después de todo, para querer hablar en privado debería ser un tema de suma importancia y quizás quisiera hablarlo con alguien, además no siempre llegaban a la aldea dos princesas, por esta causa la Hokage había puesto mucho énfasis en la seguridad, no quería que algo les pasara.

En una Casa de Té en el camino a Konoha se podía ver a una joven de piel cremosa, ojos color verde opaco, cabello amarillo como las ardientes arenas de un desierto arreglado en cuatro coletas, poseedora de un cuerpo privilegiado oculto tras un recatado atuendo ninja de color negro que no hacia mas que resaltar su belleza. Temari llevo a su boca una taza al tiempo que pensaba en lo que pasó hace unos días.

Flash back-----------------------------------------------------------------------------------

-¿Me mandaste a llamar, Gaara?- le habo la rubia.

-… Si, el consejo y yo hemos llegado a una conclusión después de haber recibido unas noticias de Konoha-.

-¿Qué es lo que desean que haga?- pregunto.

-Hemos organizado un Omai con Namikaze Naruto-.

Eso ultimo no se lo esperaba, bueno tal vez si, pero no de esta forma, sabia que pronto tendría que comenzar a pensar en formar su propia familia, pero un matrimonio arreglado no estaba dentro de sus planes, trago saliva para poder responder pero simplemente no podía, se había formado un nudo en su garganta de solo pensar en que tendría que entregar su cuerpo a alguien mas, sumándole que nunca había pensado en que Gaara le hiciera esto.

El Kazekage observó detenidamente a su hermana, al parecer la noticia le había sentado mal, se veía desanimada tal vez triste.

-Temari-.

Su hermana le presto atención, dejando aun lado su titulo y asumiendo su papel de hermano, se acercó a ella y la tomo por los hombros asiendo que se vieran a los ojos.

-Entenderé si no quieres hacerlo, puedo…-

-… yo… yo no se que pensar- fue la respuesta que dio ella, girando para marcharse escucho, -Dame tu respuesta después Temari-, y con eso cerro a puerta.

Fin del flash back----------------------------------------------------------------------------

Tras recordar las palabras de su hermano, la rubia trata de ocultar su aflicción en una mascara de indiferencia, después de todo, aun no se sentía lista y todavía no había olvidado su fugaz romance con Shikamaru, que termino en un malentendido desastroso, todo porque el decía que las mujeres eran problemáticas.

Suspiro cansadamente, "-Creo que ha llegado el momento de dar un paso adelante, tal vez esto es lo que necesito-" pensó para si misma y con nuevos ánimos se levanto de aquel lugar para continuar su viaje a Konoha.

Había estado esperando bastante tiempo, sabia que estaba mal lo que pretendía confesar y demostrar, pero ya no podía ocultarlo más, si lo hacia, estallaría en algún momento, entrecerró sus ojos azules para adaptarse a la oscuridad del pasillo, en breves momentos estaría en la habitación de Naomi, al llegar a la puerta el miedo se apodero de ella, pero tenia que saber, anhelaba saber si su hermana también profesaba los mismos sentimientos que ella, con valor entro en la habitación, en ella se sentía una ligera brisa veraniega.

"-A de ser porque dejo la ventana abierta-" pensó.

Después dirigió su mirada hacia el otro lado captando inmediatamente la imagen del cuerpo de su hermana en la cama, su cabello un poco menos rojizo que el suyo, atado en coletas, su cuerpo oculto detrás de sus mantas, sus ojos esmeralda mirándola con duda, al parecer ella le había hecho caso al esperarla, esto hizo que una pequeña sonrisa adornara su rosado rostro.

Desde hace algún tiempo había comenzado a sentir cosas que no debía sentir por su hermana, su voz la hacia estremecerse, solo un ligero roce hacia que su piel se sintiera como gallina, su mirada la hipnotizaba, saliendo de sus ensoñaciones suspiro resignada, hace unas horas su hermana le había dicho que iría a su habitación en la noche para hablar de algo, por lo cual debía despejar su mente y esperar pacientemente, el ruido proveniente de la puerta atrajo su atención por lo que se incorporo sobre la cama mientras cubría su cuerpo con las mantas.

Allí, parada en medio de la puerta se distinguía una melena larga y sedosa de color rojo, su rostro tenía facciones finas y delicadas, sus ojos esmeraldas se encontraban entre cerrados, desprendiendo un amor tan imposible como su propio deseo, su cuerpo se encontraba cubierto con un kimono que abrazaba perfectamente sus curvas.

Ojos esmeraldas contra esmeraldas se encontraron solo por un breve momento, esto fue lo único que basto para confirmar que sus sentimientos eran correspondidos, ambas temblaron de emoción como nunca antes lo habían hecho. Aquella habitación seria mudo testigo del primer contacto entre sus cuerpos.

Naoko se acerco lentamente al cuerpo de su hermana, mirando fascinada el rostro sonrojado de Naomi, ahora conocían su respuesta y debían aprovechar el cobijo de la noche para amarse en la intimidad, mañana volverían a aparentar que eran buenas hermanas. Naoko se sentó a un lado del cuerpo de su hermana, sus cuerpos sentían un hormigueo inexplicable.

Sus labios carnosos se encontraron, con ternura y amor en un principio, en este ambas conocieron el sabor de la otra, de su aliento, sus suspiros, todo eso y mas se volvió una adicción para ellas, pero rápidamente el deseo y la pasión se hicieron presentes demostrándose algo mas que simple amor entre hermanas.

Naomi tomando valor tomó entre sus manos el rostro de su hermana para profundizar aun mas el beso para que sus lenguas se buscaron ansiosas y segundos después ambas comenzaron a acariciar el cuerpo de la otra, no querían finalizar aquel beso.

Cuando por fin se separaron las dos pelirrojas jadearon fuertemente mientras trataban de tomar aire, también se podía apreciar un puente de saliva que unía sus bocas, quedándose quietas durante unos segundos se vieron a los ojos, tenían tanto calor que las ropas que traían les estorbaban.

Por lo que ambas hermanas comenzaron a desnudarse lentamente la una a la otra, de tal forma que las dos sentían las manos de su hermana recorriendo su cuerpo, mientras que la ropa que las cubre desaparece sin que ninguna de las dos pueda evitarlo hasta quedar solamente con sus bragas, reanudaron su beso una vez acabaron desnudas, a la vez Naomi se reclino contra la cama hasta quedar completamente acostada con Naoko encima de ella.

En aquella posición no pasó mucho tiempo para que sus lenguas comenzaran a jugar en torno de la boca de la otra, Naoko dirigió sus dedos hacia el seno derecho de su hermana, lentamente con los dedos acaricio la areola del pezón He brushed his thumbs across the dark areola around her darle un suave masaje, esto ocasiono que Naomi diera un suave quejido ocasionando que el beso de ambas hermanas finalizara momentáneamente, una sonrisa apareció en el rostro de Naoko al escuchar esto, por lo que se alejo un poco para apreciar mejor el cuerpo debajo de ella y atreverse a hacer mas cosas con su hermana.

Naomi con los ojos cerrados y dando jadeos comenzó a sentir como la boca de su hermana humedecía su piel dejando un rastro de saliva por los lugares en los que pasaba, pequeños gemidos se escaparon de su boca, que intento ocultar mordiéndose suavemente el labio inferior. Mientras que en la realidad Naoko se inclino un poco para recorrer el cuerpo de su hermana con sus labios, había comenzando primeramente dándole pequeños besos en el cuello y clavícula, en esos lugares permaneció unos segundos para después dirigirse hacia su seno izquierdo, con la lengua empezó a juguetear con su endurecido y rosado pezón, lamiéndolo muy suavemente y dándole pequeños mordiscos, Naomi no pudo resistir mas y soltó un gemido mas fuerte.

Naoko se recostó de lado recargándose en su mano izquierda con una sonrisa triunfante al saber que ella era la causa de aquel gemido de placer, con la mano derecha comenzó a trazar las cuervas del cuerpo desnudo de su hermana, acariciando la piel suave e inmaculada.

Esto causo que de puro instinto Naomi cubriera su pecho desnudo con sus manos, pero Naoko se apodero de sus manos y las atrajo por encima de su cabeza, acerco su rostro y soplo sobre su pezón derecho. Esta acción causo que Naomi se quejara en voz alta y gimió aun más fuerte cuando Naoko le propino un chupete juguetón, pero tan pronto como Naomi tomo todo el pezón en su boca y comenzó a succionar, dejo salir a la vida un fuerte grito.

Naoko estaba sumergida en un mar de emociones que hacia que su respiración fuera irregular mientras continuaba recibiendo las caricias sobre su cuerpo desnudo. Cuando sintió que Naomi llego a su ombligo dio un suave grito de desesperación ya que comenzó a sentir un calor inexplicable entre sus piernas haciendo que sus bragas rojas se humedecieran considerablemente.

Ambas estaban llegando al punto de no retorno, ambas lo querían, necesitaban satisfacer sus deseos sabiendo que la noche no duraría mucho. Ambas necesitaban sacar a la luz sus sentimientos, con clara excitación y quizás un poco de timidez Naomi susurro aquellas palabras tan esperadas -Te amo Naoko-.

Naoko se alegro tanto al oír aquello que algunas lagrimas se formaron en sus ojos esmeraldas y solo atino a decir -Yo también te amo, Naomi- mientras se separaba del pezón derecho de su hermana y se dirigía hacia el izquierdo para propinarle el mismo tratamiento que acababa de hacer. Y con osadía acerco su mano derecha hacia el lugar secreto de su hermana sobre de su pantaleta, lentamente pozo sus dedos sobre este, sintiendo la humedad de aquel lugar, pero también sintiendo como su propio fuego interno ocasionaba que se humedeciera su propia ropa interior.

Naomi de repente contuvo el aliento mientas se paralizaba cuando su hermana comenzó a acariciar su entrepierna encima de su pantaleta, algunas veces ella misma se había dado placer, pero ahora que su hermana era la que la acariciaba sentía crecer el fuego dentro de su vientre.

Envalentonándose mas al sentir la tensión en le cuerpo de su hermana Naoko movió su mano para posarla sobre el vientre dirigiéndose a juguetear con su ombligo y rozando ligeramente el elástico superior de su pantaleta y adentrando cada vez mas su dedo índice en aquel inexplorado lugar sintiendo la suavidad de la piel. Finalmente viendo que su hermana no rechazaba sus caricias sino que movía sus caderas levemente Naoko introdujo totalmente su mano dentro de la pantaleta llevando sus dedos con urgencia hacia del monte de venus depilado de Naomi, sintiendo una ligera capa de vello, parecido a la piel de un durazno. Adentrando mas su mano Naoko noto como su dedo índice abría ligeramente lo que parecía ser una ranura, se deslizo sin problemas unos milímetros entre aquellos labios debido a la humedad de la zona.

-Oh…- el gemido de su hermana la saco de sus pensamientos, notando como su cuerpo deseaba sentir sus dedos abriendo aquellos labios y con algo de maestría comenzó a rozar todo lo que estaba a su alcance.

Naomi no podía creer lo que estaba pasando, ya que sentía como su hermana acariciaba con la yema de sus dedos y en movimientos circulares sus labios mayores hasta rozar su clítoris, esto hacia que de forma instintiva quisiera juntar sus muslos pero también el de mantenerlos en aquella posición, además comenzó a gemir de manera mas clara.

-Bésame…- dijo en un susurro extasiado.

Naoko sentía el fuego dentro de ella comenzó a frotarse mientras unía su boca a la de su hermana, mezclando su saliva con la de Naomi así como sus gemidos.

Naomi inesperadamente sintió como su bajo vientre se lleno de espasmos, como sus piernas se tensaban y sus manos se cerraban con fuerza, agarrando las sabanas. Sus gemidos fueron cortos y silenciados por los labios de su hermana, y mientras esto ocurría ella daba paso a un intenso orgasmo.

Alejándose y cortando el beso Naoko se sentía orgullosa de si misma mientras retiraba sus dedos de la intimidad de Naomi a su vez que los atraía hacia su boca donde conoció el sabor del orgasmo que le había dado a su hermana, aunque claro la pantaleta apenas le permitía mover la mano y por comodidad, pero sin dejar de lamer y besar el cuello de Naomi bajo aquella prenda intima hasta las rodillas y finalmente, al no notar ninguna oposición se las quito. La vista de su hermana desnuda, las mejillas sonrojadas y el sudor en su cuerpo era un espectáculo para su ojos por lo que se acerco un poco a aquel cuerpo y con su lengua fue dibujando un zigzag, surcando su vientre hasta llegar al ombligo disfrutando de aquella blanca piel, acariciando con sus manos sus muslos, sentía como su hermana se retorcía de placer y gemía.

Acercándose a aquel lugar noto mejor lo que hace unos segundos estaba tocando, estaba depilado, al igual que el suyo propio, en esos momentos escucho la queja de su hermana.

-Continua Naoko, no puedes dejarme así…-.

Sin vacilación y con prontitud hundió su lengua dentro de aquel carnoso, jugoso y palpitante lugar, sintiendo como su hermana se estremecía arqueando la espalda a su vez que apretaba las sabanas de la cama con fuerza, continuo explorando con su lengua ese lugar tan especial, saboreando y lamiendo cada parte.

-Si… así… sigue así Naoko- dijo Naomi jadeante.

La aludida lamía con desesperación aquella entrada húmeda, incluso besaba y lamía la parte interna de los muslos, descubriendo que los fluidos de su hermana eran muy dulces al paladar, por lo que siguió con mas ahínco su tarea.

Naomi se sonrojo bastante a la vez que daba pequeños gruñidos, sintiendo como que iba a morir de vergüenza absoluta, pero entonces ella gimió al sentir la boca de su hermana recorrer suavemente sus muslos, lamiendo y besando su piel, al mismo tiempo que propinaba esas mismas acciones en su húmedo y goteante sexo.

Naoko agarro con fuerza las caderas de su pelirroja hermana y dirigió su lengua hasta el clítoris de esta donde lamía y succionaba con suavidad y cuidado.

Naomi no pudo contenerse mas, las sensaciones que fluyeron por todo su cuerpo le hicieron proferir un grito de placer -¡Si…! ¡Si…!-, mientras que sus manos se posaban en el pelo rojo de su hermana, agarrándolo con algo de fuerza, no quería dejar de sentir aquella lengua en su sexo.

Esos lamentos no hacían mas que aumentar su libido así que decidió usar sus manos para facilitar su tarea, frotando circularmente el clítoris de su hermana fue separando los labios de la entrada de su hermana y adentro su lengua en aquella cueva, saboreando los fluidos de esa cavidad, esto causo que su Naomi comenzara a llorar debido a las sensaciones de placer.

No tardo mucho para que Naomi sintiera el segundo orgasmo de la noche, que la golpeo con la fuerza de un maremoto, por lo que trato de disfrutar esa increíble sensación.

-Naoko… ahora te toca a ti- escucho decir de parte de su hermana.

La pelirroja se sonrojo ante esas palabras, pero cumplió de buen agrado con eso, los gritos y aullidos que solto Naoko debido a las habilidades de Naomi fueron fuertes y ensordecedores, menos mal que ella consciente de esto mitigo sus lamentos al morder la almohada debajo de ella…

OMAKE CONTINUACION

-¡Déjenme, no toquen allí!- grito Kamalth, al parecer tenia pesadillas.

-No te preocupes, se que si no hubiera sido por ti, no estaría vivo hoy-, apareció en el cartón de Timmy.

-¡No! ¡No quiero entrar allí! ¡Ese lugar esta muy caliente! - volvió a gritar Kamalth.

"-¡Diablos! No soy lo suficientemente fuerte como para proteger a mis amigos, tengo que cambiar-" pensó Timmy, mientras rodaba y se iba de allí, tenía que volverse más fuerte.

-¡Noooooo toques allí! ¡Ha….! Se siente tan bien- gimió de gusto entre sueños, en la mente de Kamalth las mujeres estaban dándole masaje en los hombros mientras que la mayor parte de cuerpo estaba en una de esas maquinas de SPA personal. Se estaba dando la gran vida, aunque solo fuera en sueños.