Quisiera disculparme muchachos, por no haber puesto contir ayer, la verdad es que estube todo el dia ocupado, aquí la conti n_n

Espero que les guste.


Capitulo 7: La misión (primera parte)

Eran cerca de las 9:30AM, en una cafetería se pueden encontrar a cierto rubio hiperactivo charlar de lo mas animado con una joven un tanto mayor que el, su cabello era largo color castaño, recogido en una cola de caballo, poseía unos ojos cuyos iris le daba una apariencia felina, pero su rasgo mas característico eran unas marcas rojas en sus mejillas con forma de colmillos, su vestimenta estaba compuesta por unos pantalones cortos ajustados color camuflaje, un chaleco negro a juego que dejaba el ombligo descubierto un generoso escote, más el can de gran porte que dormitaba bajo la mesa le daban el aire de una verdadera belleza exótica.

-¿Enserio Akamaru se orino en la cara de Kiba cuando se conocieron?- pregunto el Namikaze a la Inuzuka, que esta solo le responde con un gesto de cabeza mientras tomaba un sorbo a su café. -valla viéndolos a primera vista cualquiera diría que tuvieron un mejor comienzo-
-Las mejores amistades- comento Hana mientras acariciaba con su pie el pelaje de su compañero canino, recordando los dolores de cabeza que este le origino al tratar simplemente de ganar su confianza –No siempre comienzan con buen pie-

-Y algunas tampoco terminan de la mejor manera- murmuro para si mismo el rubio, la verdad es que Naruto no pudo evitar recordar a su viejo amigo que con sus propias manos se encargo de eliminar (aunque eso solo era una media verdad). Y ciertamente el y Sasuke no empezaron muy bien su amistad, aunque muy en el fondo ambos veían en el otro un chico que de cierta forma, había experimentado un dolor similar al suyo.

Pero la tristeza del rubio no paso desapercibida para su "Novia", que gracias a su muy desarrollado oído alcanzo a escuchar lo que murmuro, ella había deducido que estaba pensando en su amigo Sasuke, por lo que se regaño mentalmente por sacar un asunto tan delicado para el como ese, la verdad, ella por suerte nunca tubo que pasar por algo parecido, pero gracias a la necesidad de su clan por forjar lazos con sus compañeros de armas caninos, sabia perfectamente la importancia de estos, y podía imaginarse el dolor que se experimenta cuando se rompen, y la necesidad casi obsesiva por tratar de enmendarlos o recuperarlos. Sacudió levemente su cabeza, sentir lastima o empatia por el rubio no le aria ganar su corazón, y que este se acongojara por malas amistades tampoco, por lo que decidió cambiar el tema de conversación.

-dime Naruto, ¿te gustan los animales?-
El rubio estaba muy concentrado en sus pensamientos, por lo que cuando Hana le hablo el no entendió bien lo que dijo. –eh, discúlpame Hana no te escuche bien lo que me dijiste, jeje- se excuso el rubio que no pudo evitar sonrojarse por la vergüenza de su falta de atención hacia la chica, que había demostrado tenerle cierta paciencia.

-te pregunte si te gustaban los animales- pregunto de nuevo Hana, la verdad era que el atraía un poco la facilidad con la que Naruto podía cambiar su animo a mejor, eso es algo que ella ya no encontraba en los hombres.

-la verdad- se detuvo a meditar el rubio, ¿le gustaban los animales? Es decir no le molestaban, y de hecho haciendo memoria, el cuido, aunque por poco tiempo a uno: Onba, un onbu que se encariño con el al punto de superar su propia naturaleza agresiva para poder ayudarlo. –creo que si me gustan-.

-¿Cuál es tu animal favorito?- pregunto de nuevo la chica curiosa por descubrir mas cosas sobre el, después de todo ¡seria el padre de sus hijos si todo salía bien!
-bueno, eso es algo (entre muchas otras) que no había pensado, estaría mintiendo si dijera que los perros me vuelven loco- dijo de manera sincera. Cosa que provocó una pequeña mueca de agrado de parte de ella, era más que obvio (incluso para Naruto) que a Hana le agradaban los hombres honestos. Por lo que andar diciendo cosa que no eran ciertas no daría resultado.

-Justo cuando Hana realmente estaba disfrutando su tiempo con Naruto llegaban malas noticias, Hiromaru, su perro mensajero venia a toda prisa con un pergamino rojo en el hocico, mala señal.
-¿ocurre algo malo?- pregunto el rubio viendo la seriedad en el bello rostro de la kunoichi.
-Si…- musito Hana, algo desilusionada de la situación –llego un caso crítico a la veterinaria y requieren de mi asistencia- la verdad eso no era del todo cierto, era un caso serio, pero no era del todo necesario que se presentara, mas aun que estaba en medio de su O-MAI con Naruto, pero ella tenia sus prioridades, y sin importar los deseos de su familia o del clan, no podía anteponerlos ante la vida de un ser vivo que necesitara su ayuda –yo, lo lamento-

-si es tan grabe no deberías perder tiempo excusándote- dijo serio el ojiazul –debes ir a donde te necesiten mas-

Hana medito un poco las palabras de Naruto y asintió con la cabeza, y corrió junto con sus canes hacia la veterinaria, el tiempo no era su aliado en estos momentos. Justo cuando ya estaba a unos metros de distancia escucho tras de si "¡ya podremos salir de nuevo en otra ocasión, si tu quieres!" – ¡Tenlo por seguro!- se encontró a ella misma respondiendo a la propuesta del ahora Namikaze, cosa que provocó un leve rubor en sus mejillas, pero pronto despabilo, no había tiempo que perder para ella en estos momentos. Por lo que decidió aumentar la velocidad, antes que sus emociones le jugaran en contra otra vez

Pero justo cuando el rubio creía que entonces tendría el resto de la mañana libre, aparece un anbu con lo que parecía ser un pergamino de la Hokage.

En el Dojo del clan Hyuuga se habían enfrentado los dos genios de la familia, aunque fuera solo una practica, Neji y su prima menor Hanabi no reducían la rudeza del enfrentamiento, lo que provocó un gran desgaste en ellos, en especial en la "pequeña" Hanabi, que tras 3 horas de dura practica con su primo ya le estaba haciendo falta el aire, y la sensación de su popa pegada a su cuerpo por el sudor ya empezaba a desagradarle, su primo no obstante, no estaba tan cansado, incluso podía seguir por dos horas mas antes que empezara a hacerle falta el aire, pero noto lo cansada que ya estaba su prima, y teniendo en cuenta lo que ocurriría hoy, lo mejor seria dejar las cosas así.

-creo que será todo por el momento, Hanabi-sama-

-Como quieras, Neji-onisan –

Hanabi lo miro dirigirse hacia la puerta del dojo, si había alguien en la familia secundaria que merecía algo de respeto según Hanabi ese era su primo Neji, porque después de todo el era más poderoso que ella según las palabras de su padre. Por lo que respetaba sus decisiones y lo tomaba en cuenta.

-Además, le recuerdo que hoy por la tarde vendrá Naruto por una cita con usted- dijo sin voltearse al verla, mientras se perdía entre los pasillos de la mansión. Bien por el porque si no se quitaba del rango visual normal de la chica lo mas seguro es que se le hubiera lanzado en cima. ¿Cómo se atrevió el al recordarle su lastimera situación de tener que servirle de esposa a tal desgracia de shinobi?

"Si no fuera porque eres de mi agrado primo Neji, lo mas seguro es que en estos momentos te estarías revolcando de dolor" pensaba la no tan niña de ojos blancos, mientras se cuestionaba la idea de activar el sello maldito que Neji ocultaba tras su venda. "no me sirve de nada enojarme"
La desdichada joven que partió rumbo al baño principal de la casa, se encerró dentro, y miro el reloj de pared, faltaban 15 minutos para las diez de la mañana, y según lo que le informo su padre, el rubio iría a la mansión a por ella a eso de las 3 de la tarde. Lo que le daba como mucho 5 horas, para prepararse.

Se quito su ropa sin mucha ceremonia y la tiro al cesto de la ropa sucia. Camino unos pasos asta el borde del agua, comprobó con una de sus manos la temperatura, cuando comprobó que esta era de su agrado, se metió asta el cuello en ella. Mientras volvía a pensar en su situación. Acariciaba un poco su cuerpo, desde que su padre le dijo que tendría un O-Mai con el rubio. Le había prestado un poco más de atención, aunque siempre pensó que su marido seria un gran shinobi, nunca soñó en el amor de manera seria. Y ahora ya era demasiado tarde. Como quien diría, le cortaron las alas antes de volar.

"Uzumaki Naruto, no creo que seas digno de llevar el apellido del cuarto maestro Hokage, mucho menos ser mi esposo, mas aun si tengo que ser solo una mas de tus mujeres"
Eran los pensamientos que rondaban en la mente de Hanabi, mientras se terminaba de bañar. Tomo una toalla y se dirigió a su cuarto, cuando llego serró la puerta y dejo caer la toalla al piso, fue a su armario en busca de prendas limpias que ponerse, opto por un short corto y musculosa negra pegadas al cuerpo.

Ya vestida bajo a la sala principal, de allí se dirigió a la biblioteca personal de su familia, estos últimos días se la pasaba sus ratos libres allí, pareciera ser que buscaba algo entre los viejos documentos, y le verdad era que si: ¿Cómo diablos salir del O-Mai con el rubio? Y asta ahora no encontraba ninguna salida, revisaba varios libros al respecto, asta que encontró uno que parecía bastante prometedor: "condiciones especiales, con respecto a pretendientes y prometidas fuera del clan Hyuuga". Decidió darle una ojeada, y a medida que cambiaba las paginas, una sonrisa iba apareciendo en el rostro de la joven.

-"si se llegara a presentar un caso donde se debiera realizar un O-Mai entre un miembro del clan Hyuuga y alguien fuera de este, si no se tratase de un asunto que este directamente relacionado con un tratado de paz, el/la Hyuuga puede pedir una prueba a su juicio, donde competirá en la misma temática que la otra parte. El que ganase, tendría entonces la decisión de cancelar el O-Mai si ese fuera su deseo."-

Sito textualmente la Hyuuga, mientras su mente empezó a formular una idea, "Uzumaki Naruto, prepárate, que tu peor pesadilla ya tiene nombre: Hanabi Hyuuga"
Hanabi, ya sintiéndose satisfecha con lo que encontró, decidió volver a la sala eran ya las 11:30, solo le quedaban unas horas para prepararse, se dirigió a la sala principal. Y baya sorpresa la que encontró sentada al lado de su hermana.

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-¡¿¡SE PUEDE SABER QUE DEMONIOS TENIAS EN LA CABEZA CUANDO IZISTE ESO ANKO!?!-

-Ay Hokage-sama, ¿no cree que esta haciendo una tormenta de un vaso con agua?, por cierto, ¿Dónde esta Shizune? Que yo sepa, hoy no le dieron ninguna misión.-

-Le di unas semanas libres- mintió a medias la Hokage- pero no cambies el tema, dijo mirándola a los ojos- gracias a ti el clan Fumma debe pensar que somos una aldea de degenerados-

Eran las 12:45hs; en la oficina de la Hokage se libraba una grande y acalorada discusión, donde la encolerizada pero voluptuosa líder le reclamaba a la más sádica de todas las jounnin de konohagakure no sato por su descarada y atrevida entrada a la aldea y a su oficina.

"las encontré peleando a las afueras de la aldea y decidí intervenir, fue la única forma que se me ocurrió de inmovilizarlas" dijo ella. "Además… ¿Hay otra forma mas efectiva de hacer que dos personas se lleven mejor que descubrir que pasaron por la misma vergüenza?". Agregó

No solo casi le cuestan el prestigio a la aldea, sino que dejo por los suelos el orgullo y la reputación de la hermana del kazekage, y de la embajadora del clan Sou. Que kami los protegiera a todos si ellos se enteraran del incidente. Y la responsable del asunto: tan tranquila como si lo ocurrido hubiera sido tan solo una broma inocente.

-¡tienes suerte que te necesite para algo en estos momentos, porque sino estarías puliendo la montaña de los rostros Hokages, CON PAPEL MACHE!-

-y hablando de eso, ¿para que me quiere?-

Tsunade se sobo las sienes, Anko no parecía estar ni arrepentida ni apenada por lo ocurrido, de nada servia darle un sermón en estos momentos, ahora tenia unos asuntos más importantes: misiones de último minuto.

-tengo una misión para ti-

-¿una misión?- la noticia parecía no agradarle mucho a la domadora de serpientes –estamos en medio de un carnaval, ¿de que se trata?-

-Hay que entregar unos pergaminos y documentos al país de las olas-

-¿Nivel de importancia de la misión?- pregunto cruzando los brazos. -Es una misión grado C- respondió la rubia.

-Tengo cosas más importantes que atender en estos momentos, además- pero fue interrumpida –NO, no tienes nada más importante que hacer, aras esta misión Y PUNTO- impuso Tsunade autoritaria, Anko no estaba en posición para decidir si tomar una misión o no –además, ya prepare un equipo que te acompañara-

-¿quienes?- pregunto Anko algo intimidada por la seriedad de Tsunade, momentos después se abre la puerta de la oficina, permitiéndole el paso a un rubio hiperactivo, una chica de edad aproximada que llevaba una gabardina que le cubría todo el cuerpo y unos anteojos oscuros que olcutaban sus ojos color miel y una joven castaña de ojos perla con semblante malhumorado.

-¿es que ni siquiera sabes tocar la puerta?- se quejo la ojiperla, a lo que el rubio le sonrío mientras se rascaba la nuca -¿nunca nadie te enseño modales o que?- justo cuando parecía ser que la aburame que las acompañaba iba a entrar en la discusión, la Hokage intervino.

-SUFICIENTE- grito golpeando la mesa con su puño para llamar la atención de los presentes, que dos de ellos (Naruto y Hanabi para ser precisos) se sobresaltaran, el por el miedo que le provocaba la Oba-chan cuando tenia ese carácter, y ella por la sorpresa, nunca nadie se le había atrevido a levantarle la voz. Pero ella sabia que era la Hokage, así que decidió por esta vez serrar la boca y tragarse su orgullo.

–Ya tengo suficiente jaqueca como para que ustedes me agraven- volvió a sentarse –Mitarashi Anko, Aburame Shisara, Namikaze Naruto, Hyuuga Hanabi, tendrán como misión llevar estos documentos al país de las olas - toma un pergamino de su escritorio y se lo entrega a Anko-, de allí escoltaran a las kunoichis de ese país de vuelta a konoha, su tiempo en ese país ya ah terminado y deben volver.

-se puede saber a quienes tenemos que traer de vuelta Baa...- el rubio se dio cuenta de la mirada fulminante que le estaba dando su Hokage, si completaba esa palabra, lo mas seguro era que ella le lanzara su escritorio- es decir Hokage-sama-

-Sus nombres son Kayuya Rei e Isaribi- al escuchar este ultimo nombre, Tanto Anko como Naruto se sorprendieron, desde que ella salio del hospital hace unos años jamás volvieron a saber de ella.

Jeje espero que les aya gustado amigos, sepan disculparme, esta conti no pudo pasar por las sabias manos de yumi-no-yami, asi que si ven que la calidad bajo algo, mil perdonen

PD: hoy tampoco abra Omake T-T por lo que la proxima vez sera mas largo, o tal vez doble 8D.

pondre la próxima conti en unos dias, nos vemos, y dejen muchos comentarios. *^*