CAPITULO 8: El retorno

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En un cuarto infantil se hallaba un bebe dormitando en su cuna, mientras que su padre, bueno, su padrastro le leía un cuento para que se durmiera:

-hace mucho tiempo atrás, en una tierra muy lejana, había una niña pequeña, a la que todos llamaban ricitos de oro-

-¿por fin se calmo el pequeño Asuma-Chan?- pregunto la madre del infante desde el baño. Mirando por el espejo de este la habitación de su hijo, mientras que con maquillaje cubría las ojeras que se habían producido por la noche en vela que pasó por los llantos de su hijo.

-se, este libro siempre lo calma, no importa cuantas veces lo lea- dijo Kakashi, mientras levantaba el libro, donde en la tapa se podía ver a una pequeña niña rubia, durmiendo en una cama, mientras era vigilada por tres osos.

- Me alegro -decía mientras se dirigía rumbo a la cocina- iré a ser el desayuno, no tardare –

-solo hazme un café y tostadas, por favor- pidió el peliblanco, mirando como su mujer se perdía de vista por el pasillo. Cuando escucho una respuesta afirmativa de esta. Sonrío y del libro infantil saco otro, mas pequeño pero grueso de color verde, donde en la tapa se podía leer "icha, icha paradise". Al ver el libro Asumita-chan se alegro y movió sus bracitos y piernitas divertido.

- …la joven dejo caer la toalla que cubría su voluptuoso cuerpo y se lanzo a los brazos de su protector, ella, temblando como un conejo en guarida de lobos le pidió con una voz tan sensual como inocente que la tomara y le hiciera el amor con pasión salvaje-

Leyó en voz baja el Hatake, para que solo el niño pudiera escucharlo. A lo que el respondía con balbuceos y risitas.

Era una mañana nublada en Konoha, señal inequívoca que pronto seria azotada por una tormenta, sin embargo las actividades y el ajetreo diario en esta no habían mermado, y eso se debía a que estaban en pleno carnaval. La gente iba y venia, los niños jugaban y reían. Solo se podía encontrar felicidad y alegría por las calles.

Sin embargo, para la mayoría de nuestros héroes que por fin regresaron a su tierra, no se sentían con muchos ánimos que se diga, ya que de cierto modo, se encontraban molestos y frustrados:

Naruto no parecía tener esa energía que siempre lo caracterizo, ya que las palabras de su huésped todavía retumbaban en su cabeza, aparte del hecho que no había sido de gran utilidad en la misión "Debo de hablar con la oba-san".

Shisara se resfrío tras la búsqueda del antídoto en las frías aguas, peor aun había perdido sus anteojos y su casaca, lo que la dejaba mas expuesta su figura bien desarrollada a las miradas indiscretas de los cerdos, es decir de los hombres de Konoha. Naruto se percato de esto y no pudo evitar sentirse un poco celoso. Por lo que le dio su chamarra para que se cubriera, (lo que provocó un sonrojo notorio en ella). Aunque con la escusa de que no se agravara más su resfrío.

Anko no se encontraba muy feliz que se diga, ya que había perdido una oportunidad invaluable para robar el "tesoro imperial" de la aldea. El solo pensar en lo cerca que estuvo, la hacia arder en ira. "ya abra otra oportunidad, y esta vez, no fallare por nada del mundo"
En cambio Hanabi, iba muy contenta en la espalda del rubio, con la escusa de que aun le dolían las piernas por el veneno había conseguido que el la siguiera cargando. Pareciera ser que no le preocupara el hecho de que pudo haber muerto en la misión.

Lo mismo podía decirse de Isaribi y de Rei, aunque les dolía un poco dejar la tierra de las olas, estaban muy felices por haber podido volver a su querida aldea que tanto extrañaban.

-a cambiado un poco- decía con nostalgia Isaribi, al notar los cambios que sufrió la aldea en sus seis meses de ausencia.

-si, tienes mucha razón Isa-chan- reafirmo su amiga peliblanca.

-díganme, ¿estamos celebrando algún acontecimiento o algo por el estilo?- pregunto la pelimorada. Al notar las decoraciones y los puestos de comida por las calles.

-no mucho realmente -dijo Anko restándole importancia al asunto, la verdad, es que ya estaba cansada de servir de guía turística- solo celebramos el echo de que este gusano sea el héroe de la aldea- dijo como si no fuera importante, lo que molesto a cierto rubio, sin embargo sus acompañantes se sorprendieron un poco.

-¿Enserio?- dijo asombrada Rei mientras abría sorprendida sus hermosos ojos rosa.

"Eso quiere decir que este chico es muy fuerte" pensaba impresionada Rei, mientras observaba desde atrás al rubio, este al sentirse observado volteo a verla, logrando hacer que Rei se apenara mas y evadiera su mirada apenada. "Además de ser muy guapo" pensó apenada, mirando de reojo al muchacho, dándose cuenta que, sin su chamarra, se notaba mucho mejor su buen físico.

-si bueno, Hokage-sama se los aclarara todo con más detalles en su despacho, una vez que entregue el informe de la misión- dijo Anko, sacando de a Rei de su ensoñación, mientras todos (salvo Hanabi que seguía en la espalda del rubio) caminaban rumbo a la torre del Hokage.

Mientras tanto en la oficina del Hokage, Tsunade estaba teniendo una fuerte migraña, sin Shizune que la ayudara a rellenar los documentos y formularios, prácticamente su trabajo se le triplico. (En realidad, lo que sucede es que Shizune hacia la mitad de su trabajo, y sin ella pues…)

-bueno, al menos sin ella, puedo relajarme tranquila- de uno de los cajones de su escritorio saco una botella de Sake. Estaba tan concentrada en esta, que no noto que alguien llamaba a la puerta.

-No sabes cuanto te extrañe, mi preciosa- dijo mientras empezaba a acariciarlo, como si se tratara de una mascota, (volvieron a golpear, esta vez con mas insistencia)

-¿Quién es la consentida de mami?, ¿Quién es su favorita?- (la puerta se abrió, cediéndole el paso a unos cuantos espectadores) -¿Qué dices, mi preciosa?- (se llevo la botella a su oído) -¿quieres que te beba?- (Y luego dicen que Naruto tiene un problema con el ramen.)

-Quiero que sepas que, para mi es todo un orgullo, no. Un honor el poder beberte- dijo ella, empezando a beber del pico de la botella, soltándola solo para tomar aire, se dio unos segundos para saborear ese sabor que tanto le encantaba y embriagaban (literalmente).

-¡achu!- el estornudo de Shisara alerto a la última Sannin. Esta al ver que no se encontraba sola, deseo que la tierra se la comiera. Un silencio por lo demás incomodo se formo en la habitación.

-¡Hola abuela! ¿Me extrañaste?- dijo el ojiazul, con su animo y energía recuperados, lo que en esta situación, provocó cierta gracia, en especial por parte de cierta peliblanca. "Además de lindo es gracioso" pensó ella, "me pregunto si tendrá novia, espero que no" Rei no pudo evitar sentir cierta preocupación ante esa posibilidad.

-Naruto… ¿cuantas veces tengo que decirte que no me digas así?- dijo la Hokage, roja como tomate, no por el alcohol, sino por la vergüenza, aunque igual se sentía algo molesta por la actitud del rubio para con ella.

"Si no fuera porque tengo asuntos más importantes que atender, te dejaría como calcomanía en la pared" la Hokage miro molesta pero apenada como el se rascaba su nuca. "No importa, ya tendré con que desahogarme" pensó mientras una sonrisa maliciosa se formo en su rostro.

-bueno, aquí tiene el reporte Tsunade-sama- dijo Anko entregándole el informe a Tsunade, aguantándose la risa, ahora solo quería que todo terminara para poderse ir a su casa y… planear una nueva estrategia para tomar la virginidad del Namikaze antes que le ganara alguna de sus futuras esposas.

-gracias Anko- ella tomo el reporte y lo guarda- Ya pueden retirarse, ecepto ustedes dos - dijo señalando a Isaribi y a Rei-

-bueno entonces, con su permiso nos vamos- hablo esta vez Shisara, inclinando su cabeza en forma de reverencia, Tsunade la observo un momento, le extraño un poco que llevara puesta la chamarra de Naruto, pero decidió dejarlo pasar por esta vez.

-un momento- pidió la Hokage antes de que se marcharan, buscando algo entre sus cajones –Naruto, podrías venir un momento por favor-

-¿Qué quieres abuela?-

-nada, solo quería avisarte que hoy tienes el o-mai con Katagiri Yuuhi, es hija del feudal de Hi no kuni- al escuchar esto Rei se sintió un poco desilusionada, con lo mucho que le gustaba el chico, resulta que esta comprometido, y nada mas ni nada menos que con la hija de un feudal ¿Cómo competir con algo como eso?

"¿Por qué las princesitas siempre tienen lo mejorcito?" Pensó con envidia, apretando los puños con enojo.

-¡¿te casas con una princesa, Naruto?!- exclamo sorprendida Isaribi, -Valla, ¿Quién se lo hubiera imaginado? tu, fraternizando con la realeza- dijo dándole una gran sonrisa.

-creo que tienes razón nee-chan- dijo el nombrado, con una enorme sonrisa, sin notar que al decir "nee-chan" provocó que Isaribi mirara al piso levemente ruborizada. -¿Quién hubiera dicho que yo, terminaría comprometido con la hija de un Daimyo?- agrandando mas su sonrisa marca Naruto Uzumaki, mientras que Tsunade pareciera estar mas amargada que de costumbre.

"¿No que no, abuelita?" pensó el rubio mientras miraba a Tsunade de una forma triunfante, es verdad que necesitaba pedirle un favor, pero por esta vez, quería disfrutar del echo que, una vez mas, le halla demostrado a su querida abuela que su punto de vista respecto a el estaba equivocada, de nuevo.

-¿algo mas que me quieras pedir, Hokage-sama?- pregunto con osadía, sintiéndose intocable.

…la verdad si, necesito que me des otra "muestra"- dijo divertida, mientras que le entregaba un frasco de vidrio. Naruto tardo unos segundos en entender, pero cuando lo hizo, los colores le llegaron al rostro por la pena, al mismo tiempo que su orgullo se encogía, como si le hubieran echado un balde de agua fría.

-te refieres a - fue interrumpido.

-sip, me refiero a eso- dijo ella, adelantándose a sus pensamientos, entregándole un sobre de papel, el rubio al recibirlo lo abrió, demás esta decir que el contenido de este lo perturbo un poco.

-¿planos de una destilería de alcohol metilico del país de la hierba e instrucciones para un asalto a las instalaciones?-

-¡sobre equivocado!- dijo la Hokage al tiempo que toma el sobre de las manos del rubio, y lo escondía en su escritorio. -toma, es este- dijo apenada, dándole otro sobre, este contenía unas revistas pornográficas.

-bien, donde…-

-por el pasillo, tres puertas a la derecha- le señalo la Hokage, entendiendo lo que buscaba el rubio.

-bien, me voy- dijo este, saliendo de la oficina- dejando a las mujeres solas.

-¿Qué es lo que va a hacer? -pregunto con inocencia Isaribi, lo que provoco un sonrojo general entre las presentes (salvo por Anko, que sonreía con malicia, y Rei que tampoco estaba enterada).

-bueno, Hyuuga Hanabi; Aburame Shisara; Mitarashi Anko; ya se pueden ir- dijo la Sannin evadiendo la pregunta de Isaribi, al menos por el momento. -Lo que tengo que hablar, debe ser en privado-

Las nombradas solo asintieron y dejaron el despacho en silencio.

-¿de que quiere hablar, Tsunade-sama?- pregunto esta vez Rei, algo nerviosa.

-de su futuro- respondió ella con una sonrisa, aunque eso solo confundió más a las kunoichis, Tsunade al ver que no entendían, comprendió que necesitaría una explicación un tanto mas detallada. -déjenme les explique- Tsunade les fue revelando el asunto a las kunoichis, desde la crisis que azotaba a las aldeas shinobis, pasando por el pasado y secreto de Naruto, y su resiente investigación, asta la muy posible solución que se hallaba en los cromosomas del Namikaze.

En uno de los pasillos de la torre Hokage se pueden encontrar a Hyuuga Hanabi y a Aburame Shisara recargadas por la pared, esperando a que cierto rubio terminara de hacer sus "necesidades".

-y… ¿Cuánto crees que tarde?- pregunto con pena la ojiperla.

-no lo se, tal vez cinco minutos- respondió Shisara, también con algo de pena.

Hanabi observo un momento a la Aburame, ella aun tenia la chamarra de Naruto-Kun, y si bien cumplía con la función de su antigua gabardina, la cual era cubrir su muy bien desarrollado y provocador cuerpo, este no lo hacia de una manera tan eficiente, ya que se podía deducir, con un poco de dificultad, que la chica gozaba de un busto relativamente grande para su edad.

"creo que, debe de tener una talla mas que mi hermana, tal vez dos" pensó la "inocente" jovencita de ojos perla, comparando la masa pectoral de la Aburame con la de su one-san.

-¿Qué miras?- pregunto Shisara, incomoda al sentir la inquisidora mirada de la Hyuuga, sobre su persona.

-yo, este… ¡nada! -dijo Hanabi, un tanto nerviosa- es solo que, observaba la chamarra- mintió con maestría para escapar de la situación- le queda bastante bien, es todo -.

-¿tú crees?- dijo Shisara, mientras examinaba un poco la prenda que le presto su prometido Naruto… esperen ¿podía decirle prometido? –no lo se, mi familia no acostumbra a usar colores llamativos, además me aprieta un poco en el pecho-

Tras escuchar esto, Hanabi no pudo evitar sentir cierta envidia. Aunque si se ponía a analizar: comparándose con otras chicas de su edad, ella contaba también con una delantera bastante desarrollada, aun así no podía evitar sentir celos.

-dime, ¿Qué piensas hacer?- pregunto Shisara, queriendo mantener la conversación.

-¿a que te refieres?- pregunto Hanabi, sin entender bien la pregunta.

-me refiero a que es lo que tienes planeado hacer- dijo la Aburame, aclarando su pregunta.

-mmm... creo que iría a bañarme- contesto, mientras olía un poco su ropa, esta tenia un fuerte olor a sudor- luego creo que- la interrumpieron.

Me refería a lo que planeas hacer con Naruto- aclaro la Aburame, confundiendo un poco a Hanabi -según lo que me contó cuando estabas inconciente, todavía no han tenido su o-mai-

Esta revelación provocó dos reacciones en Hanabi, una: sentirse un poco apenada pero alagada de que el ojiazul hubiera hablado de ella, la segunda era celos, ya que no le gustaba mucho la cercanía que pareciera existir entre ellos. ¿Cuánto había sucedido entre los dos en verdad?

-eso es algo que no te interesa- contesto de manera cortante, pareciera ser que su temperamento de niña altanera estuviera regresando, ni siquiera mostraba un poco de respeto a la mujer que le salvo la vida. Sin duda alguna, esa contestación molestaría a cualquiera y provocaría una enemistad. Sin embargo, Shisara la observo por un momento, se fijo en cada expresión de su rostro así como en sus reacciones, lo que mas le llamo su atención fueron sus mejillas encendidas. A lo que la llevo a una simple deducción.

-ya veo, así que tus sentimientos negativos con respecto a Naruto han cambiado, pero todavía no quieres demostrarlos abiertamente- dedujo ella, descubriendo olímpicamente las verdaderas intenciones ocultas en las palabras de la Hyuuga, cosa que agarro desprevenida a Hanabi -¿ah… ah que te refieres?- pregunto, sin poder esconder el nerviosismo.

-tu forma de actuar, la manera en que me respondes, (un pequeño mosquito se poso sobre el cuello de Hanabi) el sutil cambio en tu temperatura corporal y la rápida dilatación de tus vasos sanguíneos en presencia de Naruto al igual que el cambio de actitud para con el- señalo Shisara contando con los dedos, créeme, no soy tonta ni siega-

Y Hanabi tampoco era tonta, sabia muy bien a lo que se refería la Aburame, pero la pena, así como su propio orgullo le impedían reconocerlo -en verdad, no se de que me estas hablando- se cruzo de brazos y se paro en frente de ella, pero no enfrento su mirada, -he de admitir, que ahora e empezado a sentir cierta empatía por el- Hanabi se dio la vuelta para que Shisara no notara su sonrojo, pero continuo hablando -que de hecho, he considerado darle el honor de permitirle tener un O-Mai con migo-

Tras escuchar su discurso Shisara soltó un suspiro de resignación, la verdad era que se estaba cuestionando si la misma Hyuuga se creía sus propias palabras. -¿a quien crees que engañas con tu teatrito de princesa de hielo?- pregunto molesta, cansada de ver como Hanabi se rehusaba a admitir sus sentimientos.

-¿y tú quien crees que eres para hablarme de esa forma?- cuestiono indignada ante la acusación de la Aburame.

-yo no me creo nadie- dijo ella cruzando los brazos -solo es que no soporto a las personas ególatras con actitud soberbia, como tu-

Justo cuando Hanabi iba a protestar, la puerta del baño se abrió, Naruto ya había terminado con su "tarea", saliendo en el momento mas adecuado, evitando que la discusión verbal continuara. Aun así, el silencio que quedo fue obvia señal de que algo había pasado paso.

-disculpe, ¿Namikaze-sama correcto?- pregunto una muy sensual voz.

El rubio al escuchar que lo llamaban volteo a ver a la dueña de aquella privilegiada voz, esta de mas decir que al verla se quedo boquiabierto, ¿y como culparlo? Delante de él estaba una verdadera belleza: era alta, con un hermoso cabello negro que caía ondulante esta mas de la mitad de la espalda, en contraste con su dorada piel, también tenia unos seductores ojos de color negro, su rostro tenia las facciones mas finas y delicadas, así como unos carnosos labios rojos que ocultaban una hermosa sonrisa de perlas blancas, su esbelto cuerpo estaba provisto de curvas tentadoras, complementadas con un par de "atributos" bastante grandes así como un trasero redondo y firme, y unas piernas bien torneadas. Era como si los mismos dioses hubieran decidido esculpir la belleza y la sensualidad y luego le hayan dado forma humana.

Y para remate estaba su gusto para vestir: llevaba unos tacones negros, con medias de redecillas, una falda también negra que le llegaban 9 dedos por arriba de las rodillas y una blusa blanca remangada, que abrasaba perfectamente su figura, además de un atrevido escote, que permitía conocer el color de ropa interior que usaba: rojo pasión.

No cabía duda, ella era el sueño húmedo de todo hombre o lesbiana sobre la faz de la tierra, por lo que no era de extrañar que a Naruto casi se le cayera el frasco, y que Hanabi y Shisara sintieran rabia con solo verla, como si fueran gatas en celo

-si, en que puedo ayudarla, bella señorita- pregunto con pena el rubio. Lo que causo un leve rubor en los pómulos de la secretaria, que con risa risueña respondió: -ji ji ji, solo vengo por la, "muestra", si no le molesta-

"la madre que la, Es preciosa" pensó un babeante Naruto, hipnotizado por la belleza de la mujer.

"maldita puta de oficina con carita de niña buena" pensó Hanabi, empalagada por la dulzura que irradiaba aquella fina dama.

"de seguro le dieron el trabajo de secretaria por su atractivo" pensó Shisara, por que de seguro que la pelinegra no contaba con una gran intelecto, o eso se imaginaba.

-¿Por qué será que las hembras humanas sienten tanta hostilidad por otras hembras sexualmente más atractivas que ellas?- cuestionaba el Kiubi, sintiendo la energía hostil que emanaban las chicas que acompañaban a su carcelero.

-bueno me retiro, como sabrá el proceso de separación y clasificación de los cromosomas y la recombinación de los ácidos ribunocleicos es cosa que lleva su tiempo jejeje, -la secretaria les hizo una reverencia, mostrando sin intención (¿o si?) una buena vista de su escote, lo que provoco que a Naruto casi le diera una hemorragia nasal. Pego la vuelta y se retiro, meneando muy sensualmente la cadera dándole un espectáculo a Naruto, lo que dejo con cosas que pensar a los presentes:

"¡una puta con cerebro! Y yo que pensaba que los fenómenos solo se hallaban en el circo" pensó Hanabi mirando como la secretaria se marchaba rumbo al despacho de la Hokage, no tenia idea del por que, pero como odiaba a esa mujer "seguramente se escapo, pobres, se quedaron si su atracción principal"

"bruja maldita" fue todo lo que pensó de ella mientras apretaba los puños con furia. Shisara se encontraba muy sorprendida al escuchar el nivel culturar que tenia aquella pelinegra.

Mientras que Naruto. Tenia la vista clavada en la retaguardia de la mujer, redondeada, firme, que iba de aquí para halla con los sensuales movimientos que, según la Hyuuga y la Aburame, lo hacia agrede "no se lo que dijo, pero como mueve su... ¡cabello!, Dios" pensó llevándose una mano a la nariz, para evitar que se notara el hilo de sangre que salía de allí.

Mientras esto ocurría, el todo poderoso y temido Kiubi no yoko, había perdió hace tiempo el interés por esa escenita, y decidió darle mayor importancia a un asunto, que hace tiempo lo tenia intrigado "me pregunto si seguirán pasando ese especial de nekomatas en kuchiyose no Planet"

-Tsunade-sama, me esta diciendo que si yo… tengo hijos con Naruto-Kun, estos no tendrán mi síndrome-

-en teoría si, no solo no deberían de padecer tu estado, sino que tendrían las ventajas planteadas en el, "experimento"- dijo la Sannin -aunque es solo una hipótesis mía, todo depende de las pruebas que haga y los resultados que den- dijo sacudiendo un brasco con una sustancia espesa y blanquecina.

-yo, no se que pensar- fue lo que dijo, mas pálida que de costumbre.

-¿y tú que me dices, Rei?- le pregunto Tsunade a la peliblanca, esta se hallaba tan consternada como su amiga -eres la ultima integrante del extinto clan Kayuya, además de que tu barrera de sangre, seria de mucha utilidad para la aldea-

-bueno, no puedo decir que la idea de casarme con Naruto-san me sea desagradable- dijo ella con algo de pena -pero, tener que compartirlo con otras mujeres, de ser solo una concubina mas- dijo mas roja que un tomate, imaginándose las cosas que podrían ocurrir y de seguro ocurrirían en la recamara del Namikaze una vez que viviera con sus esposas.

La Sannin estaba muy al tanto que para Isaribi su sueño siempre fue, al igual que su amiga, el formar una familia. Pero para Isaribi, también era su mayor temor, pues dado que su mutación la afectaba a nivel genético, abría una gran posibilidad, (56%, según, los estudios que le hizo años atrás) de que pudiese ser pasada a su descendencia, y sabía que eso la asustaba, pero ahora con lo que le había dicho, había una posibilidad de que pudiera formar una familia, una muy grande y numerosa familia.

-se que la decisión que van a tomar no va a ser fácil, pero les aseguro una cosa- hablo ganándose la atención de las chicas –conozco muy bien a Naruto, y he de admitir, que lo considero como un hijo para mi. –Este comentario fue una sorpresa para las chicas- por lo que les aseguro que el no es un depravado, ni un cretino, el no ve esto como una forma de protagonizar una orgia, el no esta buscando sexo en esto, busca amor y cariño. Y pueden creerme cuando les dijo- hablo la Sannin en un tono tan serio, que las chicas no podían evitar verla con miedo. –que si le dieran a elegir entre tener o todas las mujeres del planeta, sabiendo que ninguna lo ama de verdad; o conocer a la mujer que lo ama con todo el corazón, el sin pensársela dos veces la eligiera a ella-

Tsunade observo por un momento a las jóvenes enfrente a ella, estas estaban sin habla, tal parece ser que logro impresionarlas con su pequeño discurso improvisado. –pero les aseguro, que si le dan una oportunidad, se darán cuenta de lo que digo es verdad, y que no hay hombre mejor en toda la aldea- les dijo dándoles una maternal sonrisa, que logro tranquilizarlas. -Así que, ¿aceptan tener un O-Mai con Namikaze Uzumaki Naruto, si o no?-

Las chicas se miraron a los ojos, ¿realmente iban a aceptar la proposición que les ofrecía Tsunade, compartir a un hombre, con Dios sabe cuantas mujeres?

-le daremos una oportunidad- fue todo lo que dijeron, antes de salir del despacho de la Hokage, esta solo las observo irse.

-je, es una oportunidad mas de la que necesita ese idiota- dijo divertida Tsunade, una vez que quedo sola en su oficina. Se levanto y camino hasta la puerta, la cerró con llave y volvió a su escritorio, tomando la botella de sake que se encontraba allí.

-Ya se fueron todas las personas malas- dijo acariciando con ternura el cuello de la botella, -ahora ya nadie nos interrumpirá- fue todo lo que dijo antes de tomarse de nuevo su bebida.

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Por los pasillos de la torre Hokage se puede ver caminando a la misma secretaria de hace rato, esta se metió a un cuarto vacío de la torre. Una vez dentro puso el seguro, y camino unos pasos más hasta una mesa, se apoyó en ella un segundo, su respiración era entrecortada, se dio la vuelta y se subió en el mueble, separando las piernas en "V"

-me tomo mucho trabajo,- dijo la mujer, levemente ruborizada. Quitándose la falda negra que traía, las bragas lilas que llevaba estaban ligeramente mojadas. Se acomodo un poco para poder quitárselas, abriendo mas las piernas dejando al descubierto su sexo goteante -pero finalmente es mío- dijo mientras empezaba a acariciarse los labios mayores, lo que al tacto parecía terciopelo. Separo los labios todo lo que pudo con los dedos medio y anular, facilitándole el acceso a su otra mano a la calida y húmeda entrada a su ser, que por alguna extraña razón, se encontraba bastante dilatada.

-aaaah… aaah... si, justo allí- decía entre gemidos la mujer, cerrando los ojos para poder concentrarse mejor en el placer que estaba sintiendo. -aaah… ahí estas- la secretaria empezó a retirar los dedos de su cavidad, sacando junto con estos un anillo de acero unido a una fina cadena, no pudo evitar soltar un agudo gemido cuando empezó a tirar de este, provocándose un gran placer.

Sentía calor, tenia calor, empezó a masajearse los pechos con una mano, mientras la otra seguía tirando de la cadena, sus suaves jadeos pronto se convirtieron en sonoros gemidos, dejo de acariciarse solo un momento para poder desabrocharse la blusa que llevaba, trato de desabotonarla, pero el estimulo palpitante que sentía en su sexo hacia que su concentración se cortara, pronto tomo la blusa por el cuello y tiro con fuerza hacia los lados, haciendo que los botones salieran volando por doquier, pudo notar como sus endurecidos pezones sobresalían por debajo de la tela del sostén, ella tomo la prenda y la levantó por encima de sus pechos, pero estos no quedaron libres por mucho tiempo, ya que ella los aprisiono con sus manos, al principio con masajes y caricias circulares, lo que producía que soltara pequeños suspiros, pero ella necesitaba mas quería mas, por lo que pronto comenzó a apretarlos, lo que le dio mas placer.

Tomo su seno izquierdo y se lo llevo a su boca, primero empezó lamiendo la areola con movimientos circulares de su lengua, luego siguió dando pequeños mordiscos al pezón, causando mucho placer. Mientras que con la otra mano se deslizo hacia el sur, acaricio su vientre un momento alrededor del ombligo, antes de volver a su húmedo sexo. Ella movía las caderas debido a la excitación que sentía. Tomo la cadena con la mano y empezó a alar de esta, con cada centímetro que se movía provocaba que se estremeciera, como si una corriente eléctrica recorriera su espalda, se recostó sobre la mesa. El placer que sentía era demasiado, su respiración se hizo cada vez mas entre cortada, no pudo evitar arquear su espalda cuando finalmente logro sacarlo, soltando un alarido de lujuria, el orgasmo que sintió era inevitable.

¡Puff! Una nube de humo cubrió su cuerpo. El gozo que sintió fue tal, que logro romper el henge que había ejecutado, allí sobre la mesa estaba Mitarashi Anko, estaba completamente desnuda y jadeando, miro el objeto que tenía en la mano que hace no mas de tres minutos había estado dentro de su ser. En realidad era una pequeña botella de vidrio, que dentro parecía contener una extraña sustancia.

Lo miro por un momento, esta estaba bañada en sus propios fluidos vaginales, pero aun así la lamia, como si fuera un caramelo, cuando no quedaban rastros de sus propios líquidos en la botella, acerco el pico a su boca y con los dientes arranco el corcho que tenía por tapa y lo escupió sin el mayor cuidado, saco la lengua y dejo caer el liquido espeso sobre su boca sedienta

"tal y como me lo imaginaba" pensó la pervertida jounin saboreando la sustancia, mientras que con una mano volvía a la tarea de acariciarse los pechos "el semen del hijo del cuarto es exquisito" cuando la botella derramo la ultima gota de la esencia de Naruto, se dio a la tarea de chuparlo, serró los ojos y trato de imaginarse, de pensar en el chico de ojos azules, "es tan inocente, lo quiero, quiero tenerlo, hacerlo mío" Anko encendida por sus propias caricias, dejo de tocarse los pechos para poder tocarse algo mas; descendió despacio, dándose pequeñas caricias con las yemas de sus dedos, llegando a aquella zona sensible, empezó estimulándose el clítoris, lo que la hacia estremecer y jadear sin control. Bajo solo un poco mas, y abrió aquella húmeda y calida ranura, deseosa introdujo dos de sus dedos por aquella carnosa y estrecha cavidad, imaginándose siendo penetrada por el muchacho empezando de nuevo con el vaivén de sus caderas, "cuando lo agarre, tendré asta la ultima gota de su leche" se cruzo de piernas, en un intento de mantener preso al rubio imaginario. Ya faltaba poco, podía sentir los espasmos, aumento la velocidad de sus dedos así como lo hizo su respiración para poder llegar al deseado orgasmo

.
-¡¡¡Mmmmmm!!! ¡¡¡MMMhhhh!!!- se escucho provenir del armario, el ruido saco a Anko de su trance, esta sonrío con malicia y se levanto, caminando hacia este, cuando estuvo en frente del mueble lo golpeo despacito en la puerta, como respuesta este se sacudió con gran estruendo.

-lo lamento tanto, olvide que estabas aquí- dijo con malicia mientras se hacia a un lado de la puerta, cuando la abrió, la secretaria, la verdadera secretaria cayo desnuda al piso, estaba temblando y llorando. Anko se dio unos segundos para admirar su sádica obra.

Ella estaba completamente desnuda, fatigada, maniatada, con los ojos vendados y con una pelota de goma en la boca, su transpirado cuerpo solo estaba cubierto por una soga que la obligaba a mantener las piernas bien abiertas y en posición de cuclillas, facilitándoles la tarea a dos consoladores, que la estimulaban contra su voluntad, pero aun así habían logrado hacer que se formara un gran charco de sus jugos. La soga además apretaba fuertemente, lo que los hacia mas sensibles a cualquier estimulo.

-es inútil que te resistas- advirtió Anko, observando como ella intentaba zafarse de los agarres con contorciones para nada cómodas.


NOTAS DEL AUTOR

Quisiera disculparme con ustedes por haberme ausentado tanto tiempo, lo que sucedió es que fui castigado por mi padre, debido a que eh… "perdí" cerca de 150 pesos (sin comentarios) y bueno, me dejaron sin computadora, sin celular y sin Internet por mas de un mes y medio. ._.

En fin, ya termino mi castigo y estoy de vuelta!!!!!

El viernes o sábado pongo la siguiente conti, ah y por cierto respondiendo a la duda de perduran, las gemelas Uzumaki son las primas de Naruto n_n ya cuando vuelvan a aparecer dejare mas en claro su parentesco.

Nos vemos.-