Primero que nada déjenme decirles que lamento mucho el retraso, diversos problemas me han dificultado traerles la continuación, espero que les guste.

Y veo que muchos se preguntan quienes son estas chicas Uzumaki y su relación con Naruto, bien, déjenme decirles que sus dudas serán respondidas en el próximo capitulo, si es que Kamalth, el creador original de la idea del fic, esta de acuerdo en que yo todavía la siga, ya que me han informado de que a el no le a gustado nada como llevo yo el fic.

Sin otra cosa mas que informarles les dejo con la segunda parte del 9º capitulo del fic Semillas para el futuro. Espero lo disfruten y que no sea el ultimo que escriba.

OMAKE (Timmy)

-¿lograron obtener una muestra de la Roca Timmy?- pregunto la sombra, esperando recibir una respuesta afirmativa por parte de sus 3 esclavas.

-lamentablemente no, Sissor-sama- respondió la pelirroja, de arrodillas ante la presencia de su amo.

-¡¿Cómo?!- rugió con furia, molesto al ver que sus siervas le habían fallado en tan fácil misión.

-No fue nuestra culpa- se apresuro a decir la rubia, temiendo ser castigada por su duro maestro. -justo cuando habíamos logrado acorralar a Timmy apareció en su rescate Kamalth- la voz de la rubia se volvía cada vez mas temblorosa, sintiendo como la atmosfera se tensaba.

-pero logramos obtener muestras de el en su lugar, mi señor- termino de decir, esta vez la pelinegra, esperando que al menos con esa noticia se mitigara aunque sea un poco la ira de su señor.

-bien, al menos no todo fue un fracaso después de todo- dijo en un tono mas relajado mientras se recargaba en su trono. -¿ya iniciaron los preparativos para la inseminación?-

-las quimeras están estudiando el ADN de Kamalth en estos momentos Sissor-sama, volvió a hablar la pelirroja, levantando la cara para que su líder pueda ver su siniestra sonrisa –muy pronto, descubriremos todos sus secretos, y nuevas generaciones de demonios aparecerán, mucho mas fuertes, que nunca antes-

-excelente, Bombón- dijo mientras se imaginaba lo que aria cuando todo estuviera listo, cuando tuviera en sus manos todo ese poder.

-hicieron un muy buen trabajo chicas,- felicito el malvado líder, provocando que sus siervas se sonrojaran, y una calida humedad se fuera produciendo, manchando sus provocativas pantys -creo que, se merecen una recompensa- les dijo asiendo el ademán de que se le acercaran. A lo que ellas obedecieron pero sin pararse, fueron gateando asta donde su líder, frotando sus calientes cuerpos por el de su señor, lamiendo todo a su paso, mientras una siniestra risa, la risa de su amo, se apoderaba del castillo.

CAPITULO 9:

-¿puedes creer que me aya olvidado de ti?- le dijo Anko a la secretaria que había desnudado y atado para luego encerrarla en un armario y suplantar su identidad. Ella se agacho para poder tomar uno de los senos y apretarlo con una fuerza un poco excedida, lo que logro arrancar fuertes quejidos por parte de la mujer.

-huy, pero que tetas tan enormes- señalo Anko con su manera de hablar tan vulgar, comprobando la masa de estos con tirones y apretones, lo que ocasiono que los quejidos y lamentos aumentaran –creo que son casi tan grandes como los de Tsunade-sama- Anko no lo resistió mas y pellizco con fuerza aquellos rozados pezones, lo que provocó que la secretaria arqueara la espalda de dolor -¿Qué medida eres, 101, 102?-

A todo comentario o pregunta que hacia, solo recibía sollozos y suplicas silenciadas por la mordaza, era más que obvio que aquella pobre mujer no lo disfrutaba, ella tubo la mala suerte de toparse con una Anko sexualmente frustrada con ganas de desahogarse, y por desgracia, la eligió a ella.

La pobre mujer apretó la mordaza con los dientes cuando Anko la tironeo del cabello, posicionándola sobre sus piernas, de manera que quedara boca abajo sobre estas, lo que le permitía a Anko la tarea de acariciarle la espalda de una manera lasciva, logrando tranquilizarla un poco, aunque solo fue una calma engañosa, ya que pronto traslado aquella mano a su trasero, agarrando el consolador allí alojado, y con malicia empezó a halarlo. Pareciera ser que la tortura había terminado ya para la secretaria, pero la verdad era que apenas comenzaba. Solo lo removió para luego empujarlo cada vez mas adentro de su ser. La pelinegra solo podía gemir y retorcerse tratando de librarse, aunque eso era completamente inútil. Mientras mas se quejara ella, más alentada se sentía Anko en su sádica labor, por más que se moviera, Anko la ponía en la misma posición una y otra vez.

Las lágrimas empezaron a correr por sus mejillas, sintiendo como aquellos malditos aparatos seguían estimulándola, haciéndola estremecer en un vacío placer. Comenzó a llorar de vergüenza al sentir como su bajo vientre empezaba a llenarse de espasmos y sin poder evitarlo soltó un gran alarido cuando tuvo ese efímero orgasmo que logro tensar todo su cuerpo. Su respiración se volvió más lenta y profunda, tratando de recuperar el aliento, sintiendo aliviada como el vibrador metido en su sexo empezaba a salir de su interior, ayudado por sus fluidos que lubricaron las paredes vaginales, el consolador se deslizo, cayendo a un charco de los ya mencionados fluidos.

Pero para su sorpresa, (o desgracia) Anko la volvió a tomar del cabello, lo que la lastimo mucho, ya que la levanto de su postura anterior y la obligo esta vez a sentarse sobre su regazo, -o no, aun no hemos acabado querida- una vez mas, la jounin empezó a acariciar todo el cuerpo de su presa, recorriendo cada rincón con la yema de sus dedos, la pelinegra no sabia como, ella nunca deseo experimentar lo que seria tener relaciones sexuales con personas de su mismo genero, la sola idea la asqueaba, pero aun así cada milímetro de piel que era tocado por Anko se sentía como gallina, logrando arrancarle varios suspiros que hacían que se acentuara la sonrisa en el rostro de su atacante.

Ella se movía tratando de evitar el contacto con ella. Trataba de alejarse, pero le era imposible ya que Anko la tenia aprisionada en un fuerte abraso que mantuviera unidos sus cuerpos espalda contra pecho. Ella empezó a besar y lamerle el cuello tratando de llegar a su rostro, la secretaria sin embargo trataba de evitar el contacto con esa juguetona lengua, aunque no podía evitar estremecerse al sentir el aliento de Anko directamente sobre su oreja, ni tampoco negar que disfrutaba el tratamiento intensivo que aplicaba ella sobre su seno izquierdo: la forma en la que lo frotaba y masajeaba, para luego tomar el pezón y pellizcarlo y alar de el, ahora era mas amable en sus manoseadas, pero aun así, ¿Cómo era posible que disfrutara las caricias de una mujer que acababa de violarla?

-¿disfrutas el jueguito, mi hermosa perrita?- le susurro en la oreja con un aire sensual, mientras liberaba su pecho y empezaba a acaríciale la rodilla izquierda, acercándose muy lentamente a su entrepierna, notando como ella tensaba la cadera, río con malicia antes de acariciar aquel goteante sexo, sintiendo como temblaba el cuerpo de la chica con cada rose que le daba, como disfruto escuchar aquel magnifico gemido que soltó cuando introdujo sus dedos en aquella carnosa cavidad, logrando tensar todo el cuerpo de la pelinegra dejando la espalda rígida y arqueada, permitiéndole lamer aquel surco de lagrimas secas en su mejilla, para luego probar del hilo de saliva que se escurría por la comisura de sus labios, excitada dejo en paz la cara de la joven y empezó a mover los dedos que había introducido dentro de ella, separándolos y adentrándose mas profundo, provocando que la secretaria se inclinara levemente, soltando grandes gemidos y jadeos que una vez mas, la mordaza silencio.

-vamos respóndeme, ¿te gusta o no?- volvió a preguntarle, embistiendo la cadera de ella, empujando también el consolador en su trasero, incrementando el gozo. Y como respuesta a su pregunta la mujer negó con la cabeza, esperando así poder salir de aquella situación. -Vamos no me mientas- le dijo moviendo mas rápido los dedos, sintiendo como los fluidos de ella manchaban sus manos -se que te encanta, ¿y sabes por que?- insistió Anko, jugando con uno de los pechos de ella -porque eres una chica sucia- dijo pellizcando de nueva cuenta el endurecido pezón, provocando que la excitación en la pelinegra aumentara, sin embargo esta negó de nuevo las palabras de la kunoichi.

A Anko no le agrado la negativa de su victima a la verdad, por lo que decidió forzarla a admitirlo, la agarro otra vez de la nuca y la obligo a apoyar la cara contra el piso, justo sobre el charco de su propia esencia, la dejo allí un rato mientras buscaba algo entre sus propias ropas, de uno de los bolsillo saco lo que parecía ser un pequeño control remoto, cuando lo tomo se acerco a ella, y como si se tratase de un costal uso su pierna para voltearla, dejándola boca arriba.

-¿Sabes algo? de todos mis juguetes este es uno de mis preferidos- le menciono mientras le frotaba el aparato entre sus senos, ella ya conocía los vibradores, no era una experta, pero sabia que muchos emulaban al miembro masculino, y por lo general eran de algún tipo de plástico. Este sin embargo era diferente, no podía verlo, pues aun tenía los ojos vendados, pero si sentirlo, por lo que se dio cuenta de que la cabeza de aquel juguete era de metal, y por alguna razón incomprensible para ella, a lo largo del tronco había montones de protuberancias también de metal -¿quieres saber por que?- le pregunto, mientras frotaba la punta de este alrededor de la areola y en la punta del pezón, logrando sacarle algunos suspiros, ya que el aparato todavía seguía encendido y vibrando. Sin perder más tiempo Anko tomo el control remoto, y con una sola mano ajusto uno de los botones del comando y lo presiono, inmediatamente después la pelinegra soltó un gran alarido, pues sintió como si un extraño hormigueo en esa zona, como si una corriente eléctrica la hubiese golpeado.

El toque solo duro un segundo, pero aun así fue suficiente para obligarla a tensar todo su cuerpo. -sip, es por eso- escucho decir de la voz de su maniática acosadora, mientras trataba de recuperar el aliento perdido con aquel susto cuando el miedo y la preocupación se volvieron a apoderar de ella al sentir como Anko presionaba el vibrador por su entrada vaginal, -¿te imaginas lo que se sentiría aquí?- la sola idea le genero un escalofrío inmenso que le recorrió toda la espina, por lo que empezó a sacudirse con fuerza en un vano intento de frustrar los planes de Anko, se dio cuenta que no lo lograría cuando sintió como ella le abría con los dedos los labios vaginales, introduciendo muy lentamente el aparato, por lo que trato de rogarle que no lo hiciera sacudiendo la cabeza en señal de desaprobación. Las lágrimas volvieron a aparecer cuando sintió el consolador completamente metido en su interior.

-Lo que sentiste anteriormente, solo fue la potencia media- le dijo a su presa, no sabiendo si la escucho realmente ya que esta no dejaba de jadear y retorcerse, -¿te lo imaginas a toda potencia? O mejor aun, ¿te gustaría sentirlo en carne propia?- y sin esperar respuesta presiono los botones correspondientes pero sin soltarlos, haciendo que la secretaria gritara a todo lo que sus pulmones le permitieran, pues al mantener el botón presionado los toques eléctricos en su sexo eran constantes, lo que la llevo a sacudir y tensar todo su cuerpo, aunque debía admitir que una extraña sensación de placer estaba empezando a poseerla. ¿Acaso seria posible que realmente estuviera disfrutando de este morboso juego?,

Anko tenía la vista clavada en ella, viéndola soltar una gran cantidad de gemidos y contorciones producto del éxtasis generado por la mezcla perfecta de dolor y placer. La sola imagen lograba encenderla, por lo que decidió retirar un momento la atención depositada en su indefensa victima para en su lugar dársela a su propio deseo. Ella fue acercando la mano libre que tenia a su propio sexo comenzando a acariciarlo. El solo roce de la yema de sus dedos en su sensible clítoris la obligaba a soltar suaves suspiros, pero no le era suficiente, con ansiedad llevo esos inquietos dedos a aquella estrecha y húmeda entrada, lo que ocasiono que su placer aumentara bastante, los suaves suspiros cedieron el paso a los gemidos cuando empezó a mover las caderas. Perdida en el lívido placer, cerró los ojos para poder concertarse mejor en sus caricias y en los gemidos y jadeos que soltaban tanto ella como su rehén.

Detuvo un momento su propio gozo, cuando una sucia idea se formulo en su retorcida mente, y como si fuera una gata en celo se fue gateando hasta llegar a la cara de la pobre mujer, una sonrisa siniestra se formo en su rostro al ver que la pelinegra se había desmayado.

"otra mas que no lo aguanta" pensó ella mientras que con cuidado posicionaba su sexo sobre la cara de ella, dejando solo unos centímetros de distancia entre ellos para poder seguir jugando con su intimidad, introduciéndose lo mas profundo posible en su húmeda y estrecha cavidad, sintiendo así un gran placer que la hizo soltar un sin fin de gemidos, que la obligaron a morderse el labio inferior. Arqueo su espalda hacia atrás al sentir como sus músculos se empezaban a tensar y contraer, su respiración se hacia cada vez mas irregular, estaba a punto de venirse, por lo que aumento aun más la velocidad de sus dedos, mientras inconcientemente empezaba a mover sus caderas, hacia delante y hacia atrás cada vez mas rápido, no pudo evitar soltar un gran grito de placer cuando llego por fin el tan esperado orgasmo, mientras intentaba mantener lo mas abiertamente posible su vagina con su mano, para que así sus fluidos mancharan toda la cara de la pelinegra.

Lentamente, descendió sus caderas sobre el rostro de la inconciente chica, y sin perder el contacto entre sus calidas pieles se fue deslizando hacia abajo, hasta poder unir su sexo con el de ella, cuando sintió como sus clítoris se rozaban mutuamente se fue recostando sobre ella, permitiendo así que también sus pechos se encontrasen y apretaran, finalmente estaban cara a cara cuando Anko empezó a lamerle el rostro lamiendo de paso su propia esencia. Cuando recogió asta la ultima gota retiro la mordaza de la boca de ella y la beso, depositando dentro de la boca de la pelinegra sus fluidos vaginales junto con su saliva, mientras embestía su cadera con la suya, cuando descargo toda la sustancia se levanto del cuerpo de ella y empezó a aflojar los amarres, cuando termino tomo la ropa de la chica y la cubrió con esta, no sin antes recuperar sus amados juguetes, se vistió y salio de la oficina serrándola con llave para que no entrara nadie indebido que perturbaran el descanso de la secretaria y por ultimo deslizo la llave por debajo de la puerta, para que así cuando despertara pudiera marcharse, y como si nada hubiera pasado se fue retirando del lugar de lo mas tranquila…

Camino por el largo pasillo de la torre Hokage cuando pudo divisar a dos jóvenes figuras que reconoció casi de inmediato, -¡Isaribi, Rei!- las llamo para poder captar su atención, ambas jóvenes al escucharla se detuvieron y fueron en la dirección en la que estaba, Isaribi fue la más rápida en acercársele. -¿Qué se le ofrece sensei?- le pregunto con algo de duda la joven.

-nada chicas, solo quería saber si les gustaría acompañarme al carnaval- le respondió la jounin, que al ver que ambas le asentían empezó a caminar junto con ellas rumbo a la salida de la torre.

-¿Entonces hoy será su o-miai con Namikaze-san, Katagiri-sama?- pregunto con cierta duda la joven, acompañando a la princesa de Hi no Kuni en su desayuno. A decir verdad ella ya había desayunado antes, como sacerdotisa que era (o que fue), estaba acostumbrada a despertarse a eso de las cinco de la mañana para ayudar en las labores del templo, aunque en realidad su padre la ocupaba mas como sirvienta personal que otra cosa.

-si, será hoy por la tarde- le respondió con serenidad y calma, mientras leía una revista. Pareciera ser que no estuviera nada preocupada por su o-miai con Namikaze Naruto, lo que generaba gran admiración por parte de Akari, ya que del solo pensar que en un par de días ella también tendría el o-miai la hacían estremecer, pero lo que no sabia era que la princesa, al igual que ella, se estaba muriendo de los nervios.

Desde pequeña, a Yuuhi le inculcaron que debía parecer segura de si misma en todo momento y en todo lugar, ya que si alguna vez llegaba a mostrar debilidad, la tomarían como una líder débil, una seguidora. No, como princesa del poderoso país del fuego debía ser fuerte, para que su pueblo siempre la viera como a la líder a la cual seguir.

"escúchame muy bien Yuuhi, como princesa de Hi no Kuni, tu debes ser como este diamante" recordó ella, de una de las tantas charlas que tubo con su padre durante su niñez, "debes ser brillante: que todas tus ideas te lleven al éxito; clara: que tus palabras así como tus acciones sean entendidas por todo el mundo; hermosa: pues la apariencia es importante, pero nunca lo mas importante; valiosa: que los demás lideres te vean como una aliada a considerar; pero por sobre todo, inquebrantable: que tu juicio, así como tu voluntad nunca se corrompa o quiebre ante las ideas del consejo u otros lideres" le decía el, mostrándole la magnifica piedra cristalina, "recuerda muy bien, que incluso el diamante mas pequeño, rompe asta la roca mas dura"

Y como lo pedía su padre, ella se esforzaba por ser como aquella piedra preciosa, o al menos aparentarlo, pero ante esta situación le era imposible evitar que el nerviosismo y la duda se apoderaran de ella, le dio un sorbo a su café, mirando discretamente el reloj de la pared, cada minuto que pasaba la acercaba más a su cita con el Namikaze.

Ella trataba de no pensar en ello, por lo que le prestaba atención a cualquier cosa a su alrededor, por ejemplo Akari: lo primero que hizo cuando la vio caminar por el pasillo fue el de invitarla a desayunar, necesitaba hablar con alguien, de lo que fuera, así se fueron contando su vida, sus sueños, sus gustos, sus disgustos, el como fue su infancia siendo sacerdotisa y princesa respectivamente, lo que les permitió llegar a conocerse un poco mejor y saber mas de la otra, aunque Yuuhi pudo notar entre líneas que Akari nunca tuvo una buena relación con su padre que se diga, lo que la entristecía un poco.

También noto algo curioso: si bien al principio Akari dijo que solo le aria compañía cuando rechazo muy educadamente las deliciosas galletitas gourmet que le ofrecía, pronto comenzó a comerlas muy gustosamente junto con ella cuando llevaban rato conversando, pero no toco la taza de café que le había servido.

-pero cambiando el tema dime, ¿no te gusta el café?- pregunto, comiendo otra de esas suculentas golosinas

-eh, bueno… yo, este… no lo se- contesto apenada -como sacerdotisa del templo de Hi no Kuni, tengo prohíbo tomar cualquier clase de bebida que no sea agua, leche, sumo o jugo- explico ella. -tampoco puedo comer carnes rojas, ni- la interrumpieron.

-si entiendo, entiendo- le dijo Yuuhi, ya que no tenia ganas de escuchar las 101 prohibiciones de una sacerdotisa -pero, según entiendo por lo que me dijiste, tú ya no eres una sacerdotisa- señalo ella, con todo el tacto posible, ya que sabia que el tema la lastimaba.

-supongo que tiene razón- dijo sin poder evitar sentirse dolida, el ser sacerdotisa fue su sueño y meta. Y ahora su "querido" padre se lo acababa de arrebatar por tener una alianza con Konohagakure no Sato. Akari debía admitir que si envidiaba a Yuuhi, no era porque fuera una princesa importante o una persona con muchas riquezas o posesiones, en lo único en que la envidiaba era que su padre la quería y apreciaba, si ella estaba metida en este lío era por decisión propia. Bueno ella también lo estaba, pero estaba segura que si se negaba su padre buscaría la forma de obligarla a hacerlo, a diferencia del padre de ella, que de seguro entendería la negación de esta a la idea de casarse con un completo desconocido.

-bien entonces, ¿Para qué inhibirnos?- dijo en tono divertido, con la esperanza de poder levantarle el animo, tomando la jarra con leche para luego verterla en el café negro de su amiga, ella tomo la taza y la levanto, dejándola en el aire dándole una tímida sonrisa a la princesa, esta tardo un poco en entender el gesto, cuando lo hizo levanto también su taza imitando la acción.

-¿Por qué brindamos?- pregunto divertida, pues le hizo gracia la idea que proponía Akari.

-por las desinhibiciones- le dijo ella, sintiéndose un poco confortada por las palabras de la princesa, -por las desinhibiciones- repitió Yuuhi, haciendo chocar con delicadeza sus tasas, para luego beberlas. Después de degustar su primer sorbo las mejillas de Akari se encendieron mientras una hermosa sonrisa se formaba en sus labios. -sabe bien-

Hanabi regresaba a los dominios de su familia junto con Naruto, iban muy contentos, bueno al menos el rubio, pues la ojiperla aun estaba algo molesta con Shisara. Ella ya no los acompañaba, se había quedado atrás en las aguas termales para que se le pasara el condenado resfriado, antes de despedirse, esta le dijo a Naruto que le devolvería la chaqueta mas tarde, pero este la rechazo diciendo que podía quedársela ya que le quedaba bastante bien, y ella como pago por el halago y la prenda, le dio un muy lindo beso en los labios, (también lo hizo para molestar a Hanabi, dicho sea de paso) esto fue lo que ocasiono molestia a la chica Hyuuga, pues ellas aun no habían terminado de ajustar cuentas, aunque con lo despistado que resulta ser Naruto este ni se dio cuenta de ello. Pero olvidándonos de esos detalles sin importancia, Hanabi debía admitir que la Aburame tuvo razón en su discusión anterior, y eso era que aun no se había decidido que hacer con el rubio: ¿debía seguir en marcha con su plan original y comprobar por si misma si el rubio seria digno de ser su esposo si o no?

Mientras Hanabi trataba de poner en orden sus pensamientos y sentimientos ellos ya habían llegado a la mansión principal de su familia, los dos Hyuuga que se encontraban de porteros en la puerta alertaron sus presencias, por lo que cuando se pusieron en frente, estos les hicieron una gran reverencia, informándole de paso a la prodigio Hyuuga que su padre había salido a arreglar unos asuntos junto con su primo Neji y que su hermana la estaba esperando en la sala.

Ya una vez dentro de la mansión fueron directamente a la sala principal esperando encontrar allí a Hinata, pero esta no se encontraba allí, confundida Hanabi trato de llamarla -one-san ya vol- no pudo seguir hablando, ya que lo primero que hizo Hinata al escucharla fue correr hacia ella y casi con desesperación la abrasó contra su pecho, lo que sorprendió en gran medida tanto a Naruto como a Hanabi. "vaya, se ve que Hinata-chan quiere mucho a su hermana" pensó el rubio al ver la forma en la que Hinata le demostraba su amor fraternal.

-One-san, no puedo… respirar- murmuro con pena Hanabi, teniendo los pechos de su hermana directamente sobre su cara, cosa que evitaba que pudiera tomar aire. Pero su hermana no aflojaba el agarre, sino que al contrario, pereciera ser que lo estuviera fortaleciendo lo cual empezaba a asustarla. -Hanabi-chan, no sabes cuanto me alegra que estés bien- la escucho decir, no sabiendo muy bien a que se refería. Mientras que Naruto estaba empezando a preocuparse al ver como Hinata asfixiaba a su hermana con sus… atributos.

-eh… Hinata-chan, creo que seria buena idea que sueltes un poco a Hanabi-chan- opino el, cosa que agradeció desde el fondo de su corazón la pequeña ojiperla, pues casi de inmediato su hermana aflojo el fuerte agarre que le hacia, permitiendo que el aire le llegara a los pulmones.

-¿Qué fue todo eso?- pregunto la menor de las Hyuugas, al recobrar por completo todo el aliento, notando como su hermana la miraba algo preocupada.

-gomen Hanabi, es solo que- ella volvió a abrasarla, esta vez con algo mas de cuidado -no, no es nada, tuve el presentimiento de que algo malo te pudo haber pasado- de pronto Hinata se separo un poco de ella, -no importa, son solo locuras mías no me hagas caso- le dijo dándole una dulce sonrisa.

Ese comentario logro sorprender a Hanabi, lo que la llevo a preguntarse si debía contarle a su hermana el hecho de que casi muere en la misión. -oye Hinata, ¿sabes que clase de asuntos fueron a tratar tu primo y tu padre?- pregunto Naruto, logrando así cambiar el tema de conversación, ya que el no estaba seguro si el hablar sobre lo que le paso a Hanabi fuera buena idea.

-no lo se realmente- la peliazul deja de abrasar a su hermana y camina asta quedar en frente de su novio, -solo se que debe ser algo muy serio- dijo ella recordando la cara que tenia su padre antes de salir, extrañada de que no dijera nada. -Ya veo, ¿y no tienes idea de por que se llevo a Neji?- volvió a preguntar el Uzumaki, vencido por la curiosidad, a lo cual la peliazul solo niega con la cabeza, omitiendo también el echo que su primo parecía preocupado "Neji-niisan que abras echo" pensó para sus adentros, recordando la expresión en el rostro de su primo, sin duda alguna el era el meollo del asunto,

A Hanabi también le extrañaba el echo de su padre se fuera sin decir nada, pero no lo suficiente como para prestarle mayor interés al asunto -bueno como sea, creo que iré a bañarme- dijo ella, empezando a caminar por los pasillos de la casa, dirigiéndose al baño, dejando solos al Naruto junto con Hinata, estos se miraron a los ojos un momento, lo que provocó que un leve rubor tiñeran sus mejillas, pues ambos habían recordado la vez que quedaron solos la otra vez.

-Na...Naruto-kun, quieres tomar té- ofreció ella apenada, señalando con una sonrisa la mesa que estaba al centro de. Donde hace no más

-me encantaría- dijo el, sentándose en frente de ella, aceptando la taza que le ofrecía su bella novia. –Por cierto Hinata…- hablo de nuevo Naruto, ganándose su atencion -quería decirte que… hoy tendré un o-miai con la hija del daimyo de Hi no Kuni- cuando termino de hablar se bebió su té de un trago de lo nervioso que estaba. No sabia que esperar, comprendería si Hinata se molestara con el, ya que le había prometido que pasaría el resto del día con ella cuando terminara la misión que le encomendaron, por lo que no es de extrañar que Naruto se sorprendiera cuando Hinata le esbozara una pequeña sonrisa.

-Hinata, yo…-

-¿y a que hora seria el o-miai?- pregunto ella mientras acercaba la taza a sus labios para darle un sorbo a esta, cortando con las palabras del rubio.

-eh, creo que seria a eso de las tres y media de la tarde-

-que bien, eso quiere decir que te puedes quedar conmigo unas 5 horas más o menos- señalo contenta la ojiperla, acentuando aun mas la sonrisa en su hermoso rostro, pareciera ser que estaba tomando muy bien la idea de los o-miai, cosa que dejaba a Naruto sorprendido.

Ella no quería dejar a solas a esos dos, pero en verdad necesitaba estar a solas un rato, y tal vez el agua caliente la ayudaría a pensar con mayor claridad. Una vez dentro del baño Hanabi dejo caer sus prendas al piso y se metió a la bañera, abriendo la llave, dejando que el agua tibia le cayera en sima. Tomo la esponja para baño y le coloco un jabón líquido junto con unos aceites de aroma-terapia, comenzando a tallarse todo el cuerpo, cuando termino se recostó en la tina, necesitaba relajarse, ya que tenia demasiadas cosas en las que pensar, por lo que cerró los ojos y empezó a meditar sobre las cosas sucedidas en las ultimas veinticuatro horas pasadas, analizando como había cambiado su opinión sobre el rubio.

"Naruto-san" ella inconcientemente dejo escapar su nombre en un suave suspiro, empezando a acariciarse suavemente el abdomen con movimientos circulares, pronto empezó a bajar su mano, llegando a una zona muy sensible entre sus piernas que produjo una extraña, pero placentera sensación que la devolvió a la realidad. Ella analizo las acciones que había cometido, no pudo evitar el recordar, la primera vez que se acaricio…

-----------------Flash back-----------------

Era muy tarde en la noche, cuando vemos a una pequeña niña de ojos albinos correr por un largo pasillo, nadie advierte su presencia ya que una fuerte tormenta que arreciaba afuera silenciaba cualquier ruido, al observar detenidamente su cuerpo nos damos cuenta que no debe de pasar los 8 años de edad, ella se detiene en frente de una puerta, dudosa la entre abre y asoma su cabecita por la abertura de esta.

-¿nee-san?- pregunta ella, con los ojitos humedecidos, en un susurro que ni ella misma pudo oír, así de fuerte era aquella malvada tormenta, que en su manto de tinieblas ocultaba un sin fin de monstruos que deseaban devorarla, sabia que era un temor infantil sin sentido, para nada propio de un prodigio Hyuuga como ella, pero aun así los escalofríos que la estremecían con aquella tormenta eran tan fuertes que le dificultaba la tarea de diferenciar lo imaginario de lo real.

-¿one-san, estas despierta?- pregunto de nuevo, esta vez un poco mas fuerte para poder ser oída, introduciendo un pie en aquella recamara, si bien era cierto aquel lugar era su santuario de protección contra las tormentas, le daba miedo con las luces apagadas, mas aun con ese diluvio afuera. Basto con un estridente trueno cargara la atmósfera para que Hanabi corriera a meterse en el futon de su hermana, poco importaba si estaba despierta o no, mientras estuviera allí con ella, todo estaría bien.

Fue palpando el terreno tratando de encontrarla, cada vez con mas desesperación asta que se topo con algo, era suave y blando y redondeado, lo que le llamo la atención por lo que pronto dirigió su atención a este; sin despegar las manos de la superficie fue explorando alrededor, asiéndose una imagen mental de lo que estaba tocando, encontró al lado de este otro objeto similar, no tardo mucho en deducir que estaba tocándole los pechos a su hermana, lo que la alegro bastante, pues la había encontrado por fin, se apego a ella lo mas que pudo, abrasándola con fuerza para que no se le fuera a escapar, sabia que ni dormida ella la abandonaría, pero aun así vale la pena estar segura. Apoyo su cabeza sobre el pecho de Hinata, a modo que le sirviera de almohada, se aseguro de estar bien cómoda sobre el cuerpo de su hermana antes de cerrar sus ojitos mientras el dulce aroma que emanaba de su cuerpo la calmaban.

Debían faltar horas para el alba cuando la lluvia pasó, la calma era tal que Hanabi no pudo evitar despertarse, lo primero que noto al volver a sus cinco sentidos fue que la respiración de Hinata se volvió mas profunda, y su temperatura corporal mas alta.

La dulce pequeña prendió la luz de la recamara -¿nee-san esta enferma?- se pregunto al ver a su dormilona hermana, sus mejillas estaban levemente coloradas, sus labios entre abiertos dejaban salir ligeros gemidos, y por alguna razón desconocida para Hanabi, Hinata tenia una de sus manos metida dentro de su pantalón, mas precisamente, dentro de sus pantys.

–Naru… Naruto-kun- murmuro ella entre sueños

"¿el chico que venció a Neji?" pensó Hanabi, reconociendo el nombre de aquel muchacho, pero no le dio importancia, ya que le intrigaba aquello que estaba haciendo su hermana, nunca antes lo había echo, o nunca la había visto hacerlo. Sintió curiosidad por saber lo que se sentía, por lo que se bajo sus pantaloncitos, mirando dudosa aquella intima prenda color rosa, no sabia si lo que iba a ser era correcto, pero debía serlo, ya que Hinata nunca aria algo que estuviera mal ¿o si?

Tomo un poco de valor antes de quitarse sus pantys, acomodándola con cuidado para que no se arrugara y se sentó en frente del futon de Hinata, separo las piernas y contemplo por un segundo su inmaculado sexo, empezó acariciándose en la misma zona que ella, moviendo tímidamente su dedo índice en su intimidad, de arriba a bajo usando una leve presión, Hanabi no lo sabia, pero con su inmaduro cuerpecito de 8 años jamás podría sentir lo mismo que sentía Hinata, así que creyó que algo estaba haciendo mal, por lo que pronto se aburrió y dejo de hacerlo. "ya veo por que oto-sama dice que one-san es rara" se dijo mentalmente, mientras se ponía de nuevo su ropita, antes de robarse otro de los peluches que Hinata coleccionaba, un conejito color chocolate.

Justo antes de salir de la recamara de su hermana, pego la vuelta y se acercó a ella -buenas noches one-san- le dijo antes de darle un beso en aquella roja mejilla -y mucha suerte con lo que sea que estés haciendo- y sin mas se marcho a su respectiva recamara a dormir tranquila.

------------------------Fin del flash back--------------------------

"la cara que puso ella cuando se entero" Hanabi rió divertida, recordando cuando a la hora del baño le contó a su hermana lo que la vio hacer esa noche, y como esta le suplico que nunca se lo dijera a nadie y ella, como la buena imoto que era lo hizo, a cambio de 5 de sus peluches favoritos claro.

Pero mucho tiempo pasó desde ese "inocente jueguito" que tuvo lugar en la recamara de Hinata, muchas cosas habían cambiado: la tierna niñita inocente había sido reemplazada por una joven adolescente arrogante y prepotente. También estaba el hecho con el clan Uchiha extinguido en su totalidad, los Hyuugas eran los únicos en el mundo que contaban con el poder de un doujutsu legendario, lo que lleno de soberbia y arrogancia a varios miembros del clan, en especial a ella. Haciéndoles creer que ellos por el simple hechos de ser quienes eran ya estaban destinados a la élite, y que todos los demás estaban por debajo de ellos. O eso era hasta su última misión, en donde comprobó tanto en carne propia como por hechos lo muy equivocada que estaba en muchos puntos.

-Naruto-san. -Murmuro ella, llevándose las manos al corazón, sintiendo como este latía muy fuerte con el solo hecho de decir su nombre. "aun no me puedo creer que me aya enamorado de el, en menos de 24 horas" pensó ella viendo el reloj de la pared. "pero como futura líder de mi clan no me puedo dar el lujo de dejarme guiar por mis emociones" Hanabi decidida tomo la toalla y empezó a envolverse. "debo asegurarme de que Naruto-san sea lo mejor opción para mi clan"

Ella salio del baño y se dirigió con prisa a su cuarto, una vez allí tomo sus ropas y se vistió lo mas rápido que pudo, cuando termino, saco de unos de los cajones de su cómoda una especie de reloj de oro, lo contemplo por unos segundos para luego guardárselo en el bolsillo. Decidida bajo por las escaleras hacia la sala donde, como la vez pasada antes de la misión, encontró a su hermana y Naruto, platicar.

-¿me lo prometes? –pregunto la hermosa joven jugando con sus dedos, dándole la espalda al rubio para que este no viera su sonrojado rostro.

-S-si, no hay problema –le respondió el rubio con su enorme sonrisa, mientras se rascaba la nuca de la cabeza muy apenado.

-disculpen que los moleste ahora- hablo Hanabi ganándose la atención de ellos -pero quisiera que me acompañaran al dojo -

-¿al dojo?- pregunto Hinata, confundida por el pedido de su hermana. -¿para que quieres ir al dojo?

–Es sencillo. –trata de mirar con determinación al rubio, pero al momento en el que sus miradas se enfrentaron, ella automáticamente miro para otro lado, sintiendo como su pulso se aceleraba –yo, yo quiero enfrentarme a usted Naruto-san. –le dijo finalmente con las mejillas levemente ruborizadas,

-¿Y por que quieres enfrentarte con migo? –le pregunto el Namikaze, extrañado por el raro pedido de la prodigio Hyuuga.

-Bu-bueno…esta… es mi-mi prueba –tartamudeo Hanabi, mientras sentía como la sangre iba subiendo por su rostro. -Si ga-gana yo. –la cara de la joven se ponía mas roja, a la vez que el tono de su voz se hacia cada vez mas débil. –a-aceptare c-casarme con usted- ya para estas alturas la chica se encontraba jugando con sus dedos, de la misma forma en que solía hacerlo Hinata a su edad, y como solía hacerlo todavía, solo que ahora ya no le pasaba tan seguido.

Naruto se sorprendió por las palabras de la Hyuuga menor, y en cierta medida se encontraba un poco extrañado, pues se suponía el que debía ver si podría haber buena convivencia, pero comprendió que Hanabi había heredado gran parte del orgullo de su "suegro". Y pensó que la pequeña solo lo hacia para ver si el estaba a "la altura" para ser su esposo. Y si algo hay que saber sobre Naruto, es que este no rechaza tan fácilmente un desafío, por lo que accedió a las peticiones que le ponía la pequeña Hanabi.

Ya una vez reunidos en el dojo, la menor de las Hyuugas le entrego a la mayor el reloj dorado, que en realidad no era otra cosa que un cronometro. 10 minutos, es todo el tiempo que duraría el asalto, si el ojiazul lograba mantenerse en pie en todo ese tiempo, o en su defecto lograba derrotar a Hanabi (cosa que la susodicha veía imposible, aun con todo lo sucedido) ella lo aceptaría como esposo.

Los dos estaban en posición de pelea, solo esperaban que Hinata les dijera que empezaran, esta los veía fijamente. Parecía ser que Naruto se encontraba algo confiado, ella pensó que podía deberse a que ya sabia algo del estilo de combate Hyuuga gracias a su encuentro con Neji hace unos años, y le debía dar confianza el haber derrotado al "genio" Hyuuga, y si bien es cierto que le daba algo de ventaja, había cosas que el ignoraba. Ciertamente, Neji era un contendiente mas fuerte que su hermana, y el paso del tiempo no había echo cambiar eso, pero aun así le preocupaba que se confiara.

El no estaba enterado que en cuanto a byakugan se refiere, Hanabi superaba con creces tanto a ella como a su primo junto. El doujutsu aun guardaba muchos técnicas secretas que ni Neji, "el genio" conocía, y que su hermana daba buena cuenta y usos de ellos. Además de que en su encuentro con Neji el había utilizado el chakra del kiubi para zafarse del predicamento al que se vio metido, y aunque el ya tenia un completo control sobre esa bestia, estaba segura que el no lo usaría para esto.

Pero la sorpresa que se llevo Hinata al ver la postura de combate de Hanabi, sin duda, una persona inexperta (como lo era Naruto) no notaria nada fuera de lugar, pero ella, que paso años entrenando en el estricto estilo marcial del junkken si, y no necesitaba un doujutsu para apreciar las fallas: sus rodillas estaban medio grado hacia adentro; se inclinaba 2 cm más de la cuenta; su mano izquierda, que debía estar justo debajo de la última costilla, y con la palma abierta se encontraba a la misma altura de la tercera costilla y prácticamente estaba cerrado; y su brazo derecho que se supone debieran estar extendido en su totalidad. ¿Seria acaso posible, que Hyuuga Hanabi, su hermana la "prodigio"... estuviera nerviosa?

-¡Comiencen!- exclamo finalmente Hinata para dar inicio a la pelea, iniciando también el cronometro que le dio su hermana.

Ni bien escucho el inicio, Hanabi se lanzo rápidamente contra Naruto intentando golpearlo con el junkken, este sin mas lo logro esquivar sin mayor dificultad, poniéndose a espaldas de la chica en la posición perfecta para un contraataque, era notorio que la Hyuuga había subestimado a su oponente, o al menos ese era el pensamiento Naruto, ante su accionar lento, pero pronto se dio cuenta de que el equivocado era el. Porque en un momento la chica giro sobre sus talones, aprovechando la inercia para darle una patada al costado izquierdo del torso, prosiguiendo con un golpe a palma abierta sobre su hombro derecho, ocasionando que el shinobi retrocediera varios pasos preocupando a Hinata, como le hubiera gustado el haberle podido advertir sobre las mañas de su hermana:

"Tanto en el campo de batalla como en el shoji, solo perdura aquel quien pueda preveer y controlar las acciones del oponente" y así era Hanabi, no hacia ningún movimiento al azar, todas sus acciones estaban fríamente calculadas, ella tenia la condenada facilidad de "engañar" a su oponente, permitiéndose estar a tres pasos mas adelante que este.

Pero había algo que le extrañaba a Hinata, "solo dos golpes, que extraño, conociéndola como la conozco, hubiera intentado conectar 8 golpes antes de separarse" pensó ella, viendo como su hermana se tomaba su tiempo para pensar su siguiente movimiento, "¡Un momento!, ¿será que… acaso ella…?" Hinata apretó con fuerza el cronometro que le dio su hermana "no Hinata debes de tranquilízate, si es eso esta bien… ante todo es tu hermana y debes de apoyarla y, y ayudarla también si es necesario" se dijo a si misma la primogénita de los Hyuuga, tratando de apaciguar sus celos, mirando como el rubio se esforzaba para eludir los ataques de Hanabi. "ya te ganaste el corazón de mi hermana, Naruto-kun, solo debes de vencerla para que ella lo reconozca, ¡tu puedes!"

Volviendo al combate las cosas no iban bien para el rubio, esta vez debía admitir que el error de subestimar a tu oponente lo había cometido el, creyó que solo con "simple" taijutsu lograría vencer a la ojiperla, bien si quería vencer ya era hora que la tomara un poco mas en serio, por lo que realizo la secuencia de sellos correspondientes para su técnica predilecta, Hanabi también empezó a trazar una serie de posiciones que extrañaron un poco a Naruto y alertaban a Hinata, pero el no le dio mucha importancia. El jutsu que iba a usar era dominado por el a tal, que podía ejecutarla solo realizando la ultima posición, la de la grulla. Pero con un par de conductos de chakra tapados, lo mejor era estar bien seguros que funcionaria.

– ¡kage bunshi no jutsu! –exclamo el shinobi, mas sin embargo nada paso, cosa que lo sorprendió bastante. – ¡KAGE BUNSHI NO JUTSU! –volvió a intentar la técnica, pero una vez mas nada pasaba.

-¿le gustaría saber por que no puede ejecutar su jutsu Naruto-san? –le pregunto Hanabi con la mano derecha en forma del sello del carnero, mientras que su otra mano lo apuntaba directamente. –cuando le pegue esa patada en las costillas. –Le dijo señalando la zona con su mano izquierda. –introduje mi chakra dentro de su cuerpo. –explico con toda la tranquilidad del mundo, sorprendiendo enormemente a su hermana y al rubio, aunque la primera no lo estaba tanto, y ya tenia una idea de que lo que se proponía. –normalmente, el hecho de que tengas chakra de otra persona corriendo por tu sistema debería causarle ciertos daños, pero mi clan tiene el poder de hacer, algo diferente-

-¿Algo diferente? ¿Que es?- le pregunto el rubio, tratando de comprender mejor la situación en la que se encontraba.

Una sonrisa arrogante se formo en los labios de Hanabi. –esta es una tecnica secreta del byakugan Naruto-san, como el kaiten, solo que mas poderosa, reservada para la elite del soke del clan, con ella, puedo controlar el flujo de chakra de mi oponente como a el mismo –el rubio le miro sorprendido, esa tecnica era muy parecida a la que empleo Nagato en su intento final para controlarlo, jamás se imagino que el clan de Hinata contara con una habilidad tan similar a la de el. –claro que esta tecnica tiene un inconveniente, y es que mi control esta limitado según la cantidad de chakra que le halla metido –la chica retomo su posición de pelea –de momento solo puedo evitar que realice cualquier ninjutsu o genjutsu- la chica estaba a punto de correr una vez mas hacia el rubio, cuando noto que este sonreía confiado, cosa que logro confundirla un poco.

-sabes, me sorprende mucho tu tecnica Hanabi-chan, pero se te olvido mencionar otro punto débil. –le dijo con toda confianza, mientras también se ponía en posición de pelea, un punto débil que, también es el punto débil de tu estilo de pelea.

-¿a si? ¿Cuál? –le pregunto con calma la pequeña, sintiendo un poco de curiosidad por el argumento del rubio. A lo que por respuesta el ojiazul corre hacia ella, esta sorprendida por lo que parecía ser un ataque suicida extiende su brazo derecho aprovechando la oportunidad de golpearle en los órganos internos, no lo mataría, pero de seguro lo dejaría K.O. Ni bien estuvo a distancia, la chica lanzo su golpe, dándole de forma certera justo debajo de las costillas, parando en seco el avance del rubio, preocupando en gran medida a Hinata.

"bien, supongo que Naruto-san nunca fue para mi después de todo" pensóentristecida Hanabi, al tiempo que deshacía su técnica ocular, retirando también su brazo, siendo este apresado por el rubio en el ultimo segundo, sorprendiendo en gran medida a ambas Hyuugas. Cosa que el rubio supo aprovechar, ya que en el segundo de desconcierto que giró a Hanabi torciéndole el brazo capturado, para luego apresarla con el otro en un abraso que restringió sus movimientos, utilizando después sus rodillas para obligarla a arrodillarse presionando contra la articulación de las piernas de ella. Después de eso coloco una pierna delante de ella y utilizo su peso para hacer que ambos cayeran al suelo, una vez allí utilizo su torso para presionar el brazo que tenía sujeto para evitar que se moviera, así soltar la mano y sostener el otro abrazo. Permitiendo tener su brazo libre, mientras que abrasaba con las piernas las de la chica.

-cuando estuve en kumogakure –le hablo al oído a Hanabi, provocando sin querer un leve rubor en ella, aunque el hablaba en un tono normal, permitiendo así que Hinata también escuchara. –cierto "pulpo rapero" me enseño un par de cosas, entre ellas cierto estilo de pelea, pensado para evitar que el oponente pudiera moverse y así evitar que te golpeara, y me dijo que ese estilo, había sido desarrollado como una contra medida para el particular estilo de pelea de los Hyuugas. –Naruto rodeo el cuello de la chica con el brazo libre que tenia. –si presiono con un poco de fuerza aquí, puedo cortar el flujo sanguíneo hacia tu cabeza y quedarías inconciente por unos minutos, así que podemos decir que gane ¿cierto?

-S-si yo diría que si- hablo Hanabi con el aliento entrecortado, provocado por la sensación de sentir la respiración de Naruto sobre su nuca, aparte que, el tenerlo encima suyo, sintiendo su cuerpo pegado e inmovilizado al de el en una posición que, prácticamente le permitía al rubio hacer lo que quisiera con ella, le provocaba una sensación extraña, pero que empezaba a gustarle.

-son 7 minutos con 22 segundos –hablo Hinata mirando el cronometro. –en efecto Naruto-Kun, venciste a Hanabi-chan.

-si, supongo que lo hice- dijo el rubio mientras soltaba el cuerpo de la niña, para luego dejarse caer a un lado de manera un poco pesada, asustando a Hinata haciendo que se acerca para auxiliarlo, quitándole la remera de malla shinobi (recuerden que le había dado su chamarra a Shisara, así que no lo traía puesto) que traía de manera brusca, asustando un poco al hiperactivo ninja, pero descubriendo gran cantidad de moretones en su cuerpo y uno particularmente grande justo donde su hermana le había dado el ultimo golpe.

-¿te pasaste un poco no te parece? –hablo con enojo en su voz la peliazul, recriminando a su hermana, señalando las heridas internas que le ocasiono a "su" novio.

-go-gomen. –se excuso la pequeña bajando la cabeza apenada y entristecida por las heridas que le ocasiono al rubio. –creo que me deje llevar.

-Bien eso no importa ya. –hablo con calma esta vez, para luego dirigirse con cariño al ojiazul. –solo tomara un momento. –le dijo mientras tomaba la ropa del rubio y la acomodaba a modo de almohada, colocándola debajo de la cabeza del chico. Después comenzó a masajear y presionar las áreas lastimadas de su cuerpo, generando cierta sensación de grato placer en el muchacho, que miraba encantado y complacido el sonrojado rostro de la joven, mientras sentía como el dolor por las heridas se iba mitigando con cada presión.

-la-las heridas fueron causadas por el taponamiento de tus co-conductos de chakra –le dijo Hinata adelantándose a sus dudas. –u-un poco de presión y de masaje en las áreas a-afectadas lograra hacer que se restablezcan. –le dijo mientras seguía con su labor, disfrutando secretamente de cada caricia que le daba a ese tentador torso masculino, siendo estas necesarias o no. Tal era su embobamiento por el chico que no noto como su imoto se movió a su lado, administrando también su dosis de atención al lastimado cuerpo del chico.

-es mi culpa que Naruto-san este lastimado. –se excuso la pequeña con cierta pena, mirando a su hermana. –e-es ta-también mi responsabilidad el de pre-preocuparme por su estado- terminado de decir esto, Hanabi regreso su atención al cuerpo del rubio mirando con determinación, aunque también con algo de sonrojo cada herida que le había generado.

Así prosiguieron ambas hermanas Hyuugas con las caricias y masajes al cuerpo de Naruto, prolongando un poco el tratamiento para su disfruté personal (aunque de seguro que el también lo disfruto), grabando en sus cabezas cada detalle de ese magnifico torso. Asta que el rubio desistió de la atención de las chicas, no es que le molestara, sino que le preocupaba que su "amiguito" (y no estaba pensando en el Kiubi) le hiciera pasar por un mal momento. Ya cuando se levanto del piso le pregunto a Hinata si podía el bañarse en su casa, a lo que ella se lo permite mostrándole el camino al baño principal de la mansión diciéndole que le traería una toalla cuando terminara. Ya una vez dentro el rubio dejo que el agua caliente le ayudara a aliviar su cansancio y a despejar su mente, siendo observado sin saberlo por ambas Hyuugas.

Cuando salio se puso una muda de ropa que le había quedado de su misión al país de las olas, la misma que se había mojado cuando fue a armar la reforzar la tienda cuando callo una tormenta. El resto del día se la paso con Hinata y con Hanabi tal y como lo había prometido, conversando sobre todo tipo de cosas, contándoles historias sobre sus misiones anteriores y anécdotas de su viaje con el maestro Jiraiya, aunque no toco un tema que debía hablar con Hanabi con respecto a esto de los O-MIAI, pero por alguna razón no se lo comento, aunque a Hinata si, y le complació la respuesta que le dio. Haci paso el tiempo asta que solo faltaba como una hora para su cita con la princesa de Hi no Kuni.

-Bueno creo que ya debo irme –les dijo a las Hyuugas desde la puerta de la mansión –Hanabi-chan te prometo que pasado mañana te llevo a dar una vuelta por la aldea ¿si? Hay algo de lo que tengo que hablar contigo.

-claro Naruto-san cuando gustes- le respondió la ojiperla eludiendo su mirada apenada, ¿acaso le había pedido una cita?

-a ti también te veré luego Hinata-chan. –le dijo a la peliazul, a lo que ella le roba un beso, pues se había sentido un poco celosa de su hermana mayor.

-cuídate mucho Naruto-kun. –le dijo después de separar sus labios, ganándose los celos de su hermana menor –y suerte con el O-MIAI con la princesa. –le dijo eso mientras le dedicaba una hermosa y sincera sonrisa, ganando esta vez la sorpresa de su hermana.

-gracias Hinata-chan, je solo espero no quedar como un tonto. –Le dijo mientras se rascaba la nunca, dedicándoles a ambas una de sus sonrisas, antes de marcharse de una vez de los dominós Hyuugas.

-eh, one-san, ¿puedo preguntarte algo?-

-¿Qué quieres preguntarme Hanabi-chan?-

-esto que Naruto-san tenga que casarse con varias mujeres… ¿en verdad no te molesta nada?- le pregunto finalmente, sintiendo celos de que el rubio ahora tenga que salir con la hija de el daimyo. A lo que por respuesta solo recibe un dulce beso de su hermana en la frente, antes de que esta volviera dentro de la mansión.

"querida hermana, yo ya puedo estar al lado de Naruto-kun y eso me hace muy feliz, y si tener que compartirlo con otras es el precio a ello, lo acepto" era el pensamiento de Hinata mientras recorría los pasillos de la casa, siendo seguida por su imoto.

-¡Yo abro! –exclamo la joven sacerdotisa corriendo hacia la puerta de la habitación, llevándose consigo una pequeña tasa de porcelana. Esta al darse cuenta baja la taza en una repisa cerca de la puerta, para así poder recibir de forma adecuada a quien estuviese llamando a la puerta, cuando la abrió se encontró con un par de Anbus.

-Buenas tardes, Akari-san. –hablo uno de ellos mientras hacia una leve reverencia hacia ella. Akari estaba un poco sorprendida por la presencia de los shinobi, pero no tardo en corresponder aquella muestra de respeto. –por favor ¿podría llamar a la señorita Katagiri-sama? Namikaze Uzumaki Naruto la esta esperando en el vestíbulo del hotel y hemos venido a escoltarla asta su presencia. –explicó el enmascarado a lo que Akari le asiente en silencio para luego retirarse hacia el interior de la habitación, para volver a los pocos minutos con una bella joven.

-por favor acompáñenos- pidió el que parecía ser el mas hablador del dúo a la princesa de Hi no Kuni.

Akari miro como se alejaba su amiga Yuuhi escoltada por los Anbu, justo antes de bajar por las escaleras esta se despide con la mano, a lo que ella también se despide con una sonrisa, mientras le deseaba suerte en su O-Miai con ese tal Namikaze Naruto, aunque por lo bajo que lo dijo, seguramente la princesa no pudo haberla oído.

"bien, creo que me he quedado sola" era el pensamiento de Akari tras serrar la puerta, contemplando algo triste la suite de hotel que ahora le parecía mas grande y mas fría que antes, ella tomo de nuevo la taza de porcelana que dejo en aquel estante y bebió su contenido de un sorbo, para luego soltar un suspiro de resignación. "¿Qué era lo que me había dicho Yuuhi-san? ¡Ah si! Que podía pedir que me trajeran lo que quisiera a la habitación" la sacerdotisa camino hacia la mesa y tomo una pequeña libreta, y sin pereza se puso a leerla con paciencia, después de un rato camino asta una pared de la sala y abrió un pequeño compartimiento mostrando un tablero* lleno de botones y un pequeño altavoz, una vez mas confirmo un numero al reverso de la libretita y presionó un botón.

-buenas tardes, servicio al cuarto a su entera disposición, ¿hay algo que desea pedir? –hablo una suave voz femenina por medio del altavoz, esperando recibir una respuesta.

-¿Y Que es lo que encuentro? –hablo con voz fuerte un hombre de cabello largo y castaño. Frente a el, se encontraban el señor Hiashi y su sobrino Hyuuga Neji. -¡un Análisis que dice que mi hija, mi única hija esta embarazada! –les dice antes de arrojarle el análisis en la cara a Neji y prosigue. –créanme, que me ha costado el hacerle confesar quien había sido el desgraciado que la preño, -el hombre se puso de pie, desenfundo la tanto que tenia guardado entre sus ropas –y si no fuera porque fui camarada de tu sensei y un gran amigo de tu padre cuando este aun tenia vida, te cortaría la cabeza y la colgaría en mi pared muchacho. –Le dijo mientras apuntaba a una pared especial de su vestíbulo donde se exhibían gran cantidad de "trofeos" que había obtenido durante sus años como shinobi activo, allí había desde bandas ninjas y armas especiales asta partes corporales mutiladas, y arrojo su cuchillo hacia esa pared, logrando que se clavara en una tabla de madera, un lugar que reservo especialmente para su querido "yerno" cuando descubrió el embarazo su única heredera.

-se que debe de sentirse molesto por lo ocurrido- hablo Hiashi, tratando de mitigar la ira de este hombre hacia su sobrino. –pero debe de entender, que lo que han hecho estos jóvenes…

-¡No se quiera hacer ahora la figura comprensiva Hiashi! –lo interrumpió en medio de su discurso. –Estoy mas que seguro que si su primogénita hubiera hecho lo mismo, no seria tan benevolente como lo he sido yo asta el momento- le dijo desafiando a Hiashi, ya que conocía muy bien el turbulento pasado que tenía este con su hija.

-Su argumento tiene mucha validez, pero no se trata de mi hija, ni de mí, sino de su hija y de mi sobrino. –expuso a su favor el lord Hyuuga. –además el asunto a tratar es el de evitar que las familias tengan que pasar por esta "pequeña vergüenza".

-supongo que tiene razón, y la manera mas apropiada de hacer eso seria con una boda, ¿cierto? –Hablo de nuevo aquel hombre, mirando como las mejillas del joven se ruborizaban, pero continúo hablando –y supongo que usted se encargara de organizar y pagar por la ceremonia claro, deberá de ser lo más pronto posible y solo para los invitados indispensables claro- sonrió con malicia al ver la cara de reclamo que ponía el líder del clan. –Claro que ustedes son libres de rechazar esa carga de responsabilidad, así como yo lo estoy de comprometer a mi hija con cualquier pretendiente que este dispuesto a encargarse de ella. –amenazo el, provocando el enojo en los hombres frente a el al utilizar una artimaña como esa. –y si a mi hija no le gustara nada la idea, bueno tengo mis métodos para convencerla de hacer eso, como por ejemplo, "el convencerla" de abortar.

Si bien Hiashi trataba de resolver el asunto de la manera mas justa, el hombre frente a el lo hacia mas difícil, ya que prácticamente les habían echado toda la responsabilidad del asunto, y según lo que le contó Neji, la chica era la que había tomado "la iniciativa" en la relación. Pero tenia muy en claro, que su sobrino amaba a esa chica, y lo menos que podía hacer por el después de lo que pasó era ayudarlo a estar con ella, aunque seguramente le costaría mucho económicamente hablando.

-no será necesario tomar esas medidas –el Lord Hyuuga se puso de pie y junto con el su sobrino. –Me encargare personalmente de los gastos necesarios para la boda, ¿Qué le parece en unas 2 semanas?

-si, me parece bien. –les respondió el castaño, haciéndoles una leve reverencia, dando como terminada la pequeña reunión. Y Neji, que había estado callado durante todo el tiempo, escuchando como ese hombre lo insultaba y le faltaba al respecto tanto directa como indirectamente hablo. – ¿puedo… puedo verla antes? Pregunto finalmente, serrando los puños con fuerza ante la impotencia de saber que aunque las ganas no le faltaban para tirarse encima de ese hombre y ponerlo en su lugar por todo lo que le dijo a el, a su tío y a ella, debía de contenerse. Ya que al igual que su tío, el era intocable para alguien como el.

El castaño medito unos momentos la petición de Neji. Al final le asintió con la cabeza y le señalo con la vista unas escaleras.

-te diría donde se encuentra su habitación, pero dados los últimos acontecimientos me imagino que ya sabes donde esta ¿verdad? –le dijo mientras le sonreía de manera fría y desafiante al joven.

Neji sencillamente no dijo nada y subió por las escaleras, una vez en la segunda planta camino asta la tercera puerta del lado derecho del pasillo y toco llamando a esta, tras no recibir respuesta, tomo el picaporte y lo giro, cuando lo hizo se metió dentro del cuarto, la imagen que veía le destrozaba el corazón. Allí sentada en la cama estaba una hermosa joven de cabellos castaños largos, traía puesto un kimono blanco y el rostro oculto entre sus manos, y el único sonido que emitía era el de un suave llanto.

Se acerco muy lentamente, sentándose a su lado, el apoyo sus brazos en su hombro para intentar consolarla, cuando lo hizo ella lo miró a la cara. Tenía los ojos rojos de tanto llorar.

–Perdóname. –Fue todo lo que dijo ella antes de echarse a llorar sobre su hombro, a lo que Neji la abrasa con toda la ternura que tenia intentando consolarla

–Perdóname por favor Neji-san –le pidió la joven entre lágrimas. –le dije todo a mi padre, el… el amenazo con hacerles daño si no le decía.

-¿hacernos daños? –repitió Neji, acariciando la hermosa cabellera castaña.

-el dijo… que inventaría cargos falsos… en-en tu contra… t-te encerrarían –la chica se aferró con mas fuerza a la camisa de Neji, y con la voz quebrada continuo –y al bebe… el dijo que… iba a... –la chica no prosiguió mas y dejo salir a fuera todo el dolor que sentía. –Neji-san, tengo miedo. –dijo finalmente, mientras se refugiaba en el pecho de el en busca de consuelo.

-tranquila, todo va a salir bien, toda va a salir muy bien. –le decía para tratar de calmarla, aunque ni el estaba muy convencido de ello.

Era ya la hora de la tarde cuando encontramos a Naruto caminando por las concurridas calles de Konoha, estando este en compañía de la princesa de Hi no Kuni, la hermosa Katagiri Yuuhi, en lo que pareciera ser una cita romántica, o al menos eso pensaban las mujeres celosas que miraban a la muchacha prendida del brazo del héroe de la aldea y los hombres comenzaban a envidiar la suerte que tenia el al estar tan cerca de una belleza como lo era Yuuhi. Mientras que la idea de que Naruto se había vuelto un mujeriego empezaba a rondar por la cabeza de algunos que recordaban haberlo visto salir con otras chicas, como por ejemplo, la heredera de los Hyuugas, Hinata. Aunque mas preocupante, era el echo de que otros, un poco mas suspicaces, empezaban a sospechar, de que era Naruto el "afortunado" que tenia que casarse con muchas mujeres.

Pero dejando eso de lado y volviendo a la "parejita", esta iba de puesto en puesto, comprando alguna que otra cosa ya sea algo para comer o algún subvenir, y por que no, entrando en algún mini juego de destreza y habilidad, de los cuales Naruto demostraba su gran habilidad… y su falta de entendimiento en los desafíos mentales, generando algunas veces pequeñas risas en su acompañante, ya que los retos de inteligencia en los que perdía, bueno dejémoslo en que el pequeño Asuma-chan podría darle algún que otro consejo.

Aun así se podía ver que se la pasaban muy bien los dos, asta ahora, la señorita Yuuhi no encontraba ningún inconveniente en tener que casarse con el. El era lindo, atento, gracioso, no temía demostrar lo que pensaba o sentía, era de buen corazón aunque eso ya lo sabia, y era… un poco tonto cierto, pero eso era algo que lo hacia ver mas lindo aun, también tenia otra cualidad que le llamaba mucho la atención, y era que el podía hacer que cualquiera creyera en el y en sus palabras, hacer desear seguir su mismo camino y principios. El poseía un talento innato para influenciar a las personas, y esa era una cualidad por la que muchos lords y príncipes darían su brazo derecho. Pero otra cosa que le gustaba era que tenía un buen físico, ya que cuando tomo su brazo pudo notar los trabajados músculos que poseía debajo da la yukata (la misma que le había regalado Tsunade), y del solo imaginárselo lograba hacer que sus mejillas se encendieran, aunque ella lo aparentaba bien para que no lo notara. Pero dejando de lado su atractivo, había asuntos que quería discutir con el, asuntos referentes a ella y a su posible relación con el, y de los posibles hijos que pudieran tener.

Y Naruto ni que decir, le agradaba mucho la compañía de Yuuhi, no podía decir que ya estaba locamente enamorada de ella, pero al menos pareciera ser que se llevaban bien, por suerte no era como muchas princesas presumidas que había tenido el privilegio (aunque para el era más bien desgracia) de haber conocido en el pasado, aunque hubo un par de ellas, como la señorita Kazahana Koyuki, que fueron diferentes, aunque claro, ese cambio no hubiera sido posible sin su muy puntual intervención. Pero había algo que preocupaba al rubio, una posibilidad que a veces hacia que se distrajera en la cita con la princesa Yuuhi.

El problema es que a pesar de haber tenido ya varios O-MIAIs aun no se acostumbraba a eso, de echo el ya había salido, sin contar a Yuuhi con unas ¡17 chicas!... y una niña de 3 años de edad (de lo cual no quiere ni acordarse). Pero solo pudo llevar bien con Hinata, Hana, Shisara y Hanabi. Y en cuanto a las otras 13, bien basta con ver el número para darse una idea:

Algunas pedían o mejor dicho exigían tener derecho de al menos la décima parte de la herencia total de la fortuna de sus padres, o pedían que los futuros hijos que engendrara con ellas fueran los únicos que aparecieran en el testamento de la familia, permitiendo que no mas de 3 proles de otras posibles esposas tuvieran el mismo privilegio. Pero lo que mas le molestaba, era el echo de que "esas harpías" (como el empezó a decirles a las chicas de esa calaña) no les interesaba para nada la idea de compartir o cumplir el rol maternal con los hijos de otras mujeres.

No necesitaba más, chicas con esa mentalidad las rechazaba de inmediato, y si tenia baja la autoestima por malgastar su tiempo con ellas, en lugar de estar comiendo su preciado ramen, (ya una vez trato de mezclar "chica engreída" +"Ichiraku Rammen" y no funciono para nada) el verlas armar un berrinche por haber sido "despreciadas" y sus infaltables amenazas de "te vas a arrepentir de esto" se reponía. Como le gustaba poner a la gente creída en su lugar.

Pero olvidándonos de los recuerdos poco gratos había algo más que Naruto estaba olvidando, o mejor dicho trataba de no pensar en ello, y es que le preocupaba las posibilidades de que Hana, Hanabi y Yuuhi (con las que todavía no había tenido una discusión seria sobre el asunto) tampoco estén interesadas en criar a otros niños como si fueran los suyos propios. Aunque tarde o temprano, el iba a tener que hablar sobre eso. Pero por ahora había algo más de lo que debía ocuparse.

-Etoo, Namikaze-san –hablo ella, ganando la atención del rubio –hay algo de lo que quiero…

El llanto de un niño basto para captar la atención de la pareja, que se acerco (aunque en realidad Naruto arrastro a la princesa) a la escena para descubrir a dos niños, uno más pequeño que el otro, y por el parecido, Naruto concluyo que debían ser parientes.

-¡ya cállate de una vez!- exigió el que parecía hacer el mayor de los dos, aunque se notaba que el también estaba un poco nervioso.

-¿Qué, qué le vamos a decir a Oka-san? –Preguntó el menor entre sollozos –nos, nos gastamos to-todo el dinero contra ese tramposo.

-cálmate, ya algo se me ocurrirá. –le dijo el mayor, apoyando las manos en sus hombros. Pero aun así no logro convencer a su pequeño hermano.

-¡nos van a castigar de por vida! –se quejo el menor de nuevo, comenzando a llorar otra vez, y justo en ese momento llegaron Naruto y la princesa Yuuhi. -¿y esas caras largas a que se debe? –pregunto el, acariciando los alborotados cabellos negros del pequeño que estaba llorando. Ocasionando que los pequeños lo miraran primero sorprendidos y luego impresionados por su presencia.

-¡ERES TU, T-TU ERES NARUTO! –exclamaron al unísono ambos pequeñines, que jamás en sus cortas vidas pensaron en estar cara a cara con su mas grande héroe, y olvidándose por completo de su dilema empezaron a pedirle su autógrafo, generando cierta gracia en la chica que lo acompañaba, que se limitaba a observar divertida la escena. Una vez entregados todos los autógrafos y tras unos helados el rubio decidió indagar un poco mas sobre el problema de los chicos.

-y díganme, ¿Por qué estaban llorando? ¿Tuvieron una pelea y salieron perdedores? –les pregunto mientras comía su helado de moras.

-bueno en primera, yo no lloraba, solo lo hacia mi hermano menor Shinji –señalo el mayor, apuntando con el dedo al pelinegro. –Y no, no estábamos peleando- finalizo antes de meterse la paleta de fresas en la boca.

-bueno, pero ¿por qué llorabas Shinji-kun? –le pregunto Yuuhi al pequeño tras arrodillarse para estar a su nivel, acariciando su pequeña cabecita.

El pequeño niño un tanto apenado por el cariño que le demostraba la joven les contó a ambos jóvenes que había sucedido, del como el, presionado y desafiado por un hombre entro en su reto de puntería, donde debía reventar todos los globos con los dardos para llevarse los premios. Y el era muy bueno en eso, por lo que le sorprendió bastante que no hubiera podido reventar ningún globo. Y antes de que se diera cuenta, ya había gastado todo el dinero en esa competencia, y estaba mas que seguro que aquel hombre habría echo trampa de alguna forma.

-y eso fue lo que paso –termino de contarles, para luego empezar a comerse su paleta de chocolate.

-Ya veo. –Les dijo Naruto llevándose los dedos a la barbilla, como si estuviera pensando en algo. -¿pueden llevarme a ese puesto niños? –les pidió a lo que los pequeños les asienten y lo conducen de la mano asta ese local, de inmediato el se acerca asta el encargado y le pregunta por los premios, a lo que este le dice que si en un minuto llega a reventar los 10 globos pequeños en menos de 15 tiros le daría el premio que quisiera en esa pared, donde sobresalía en una cajita un hermoso broche de plata para el cabello, y ese era el premio que querían ganar los niños para su madre.

Tras pensárselos unos momentos el rubio accede al desafío, a lo que el hombre le dice que deberá de pagar unos 500 Ryus* para jugar, a lo que los niños le reclaman que a ellos solo le cobraron unos 75 Ryus, y el hombre en su defensa, les dice que les hizo un descuento por ser niños, aparte de que como Naruto era un shinobi, (como lo señalaba la banda que ahora traía en el cuello) tenia por ende mas habilidad que el hombre común, por lo que justificaba el precio de admisión y que mas aun, le debería de cobrar todavía mas, así que o se callaban o se iban del lugar les dijo. Pero ninguno se movió de su lugar, ya que querían ver como ese malvado era puesto en su lugar por su amado héroe. Y al final, Naruto pago gustoso los 500 Ryus, recibiendo en su lugar 15 dardos.

-¡muy bien tres pasos detrás de la raya que estoy trabajando gente, muévanse, muévanse! –les dijo Naruto a los transeúntes que pasaban por el lugar, y al verlo a el, decidieron quedarse a ver lo que pasaba.

-recuerda, tienes que darle a los diez globos pequeños en menos de un 1 minuto. –le recordó sacando un pequeño reloj de arena de su bolsillo. Posicionándose fuera de la trayectoria de los dardos, mirando muy confiado como cada dardo era lanzado, los primeros 2 dieron en el blanco, seguidos luego por 2 fallos consecutivos, después vuele a acertar, pero falla 2 veces mas, lanza de nuevo, acertando 1, 2 ,3 veces mas, otra vez falla, una vez mas da en un globo, una mas, y ¡otro mas!

"9 aciertos, 5 fallas" pensó Yuuhi tras contar los dardos arrojados, "si le da a uno mas gana, pero si falla se acabo" concluyo ella, cosa que toda las demás personas hicieron también, y expectantes miraban al rubio, y para sorpresas de todos estaba sonriendo muy confiado, y justo cuando iba a lanzar el dardo, el muchacho se retracto. – ¿Le interesaría elevar la apuesta? –todos estaban muy sorprendidos por las palabras del rubio. –Si gano, me darás el oso de ahí –el rubio señalo a un enorme oso de felpa café con un moño morado que estaba en un estante. –El broche –señalo la cajita, ya que se había percatado del interés de los niños en ella. –y todo el dinero que has juntado en todo el día de hoy. –todos miraron al encargado para ver su respuesta, y aunque el también estaba un poco impresionado, pronto se le paso.

-No es que acepte pero, ¿Qué tienes para ofrecer? –le pregunto, vencido por su curiosidad.

-Mmm... No lo se, ¡ah ya se! –Naruto metió su mano dentro del cuello de su ropa, para luego sacar un hermoso collar, que tenia una piedra de forma más o menos ovalada, de color verde azulado. –este collar lo obtuve un tiempo después de que rompiera el anterior. –murmuro por lo bajo el rubio, mirando con nostalgia ajena el adorno. -¡No existe piedra semejante a esta en el mundo! ¡Con ella se podría comprar 6 montañas de oro, junto con la montaña de encima, y el valle a sus pies! –exclamo con fuerza para que todos lo oigan, y los murmullos entre los espectadores no se hicieron esperar, y mas de uno pensó que, o bien estaba mintiendo o que el sobre nombre de "niño cabeza hueca" le quedaba como anillo al dedo ¿Quién en su sano juicio se le ocurriría apostar semejante joya?

El hombre encargado del juego se lo medito por un momento, presentía que debía haber un truco escondido, nadie puede ser tan estúpido en apostar algo tan valioso, el iba a negarse, pero las caras impacientes de las personas y sus desafiantes palabras lo hicieron sentirse un poco presionado, por lo que a regañadientes acepto el trato, después de todo, el rubio jamás le daría al ultimo globo, ¿cierto?

-bien como gustes. –les dijo dándole la mano, en señal de aceptar la apuesta.

Todos los allí presentes aguantaron la respiración, teniendo la vista clavada en el rubio, y como este se preparaba para el reto, respiraba hondo, miraba fijamente el globo que debía reventar, mientras se pasaba la punta metálica del dardo por los dedos, y en el ultimo momento antes de apuntar con el, rompió la punta de este sin que nadie se diera cuenta, y sin dudarlo dos veces lanzo el dardo, haciendo que diera justo en el blanco. Logrando sorprender a las personas que aplaudían al muchacho como si fuera un héroe, aunque el sujeto que perdió, que aunque estaba igual de impresionado, no estaba tan animado como el resto.

-¡trampa, trampa! no se como lo hiciste mocoso sin vergüenza, ¡pero hiciste trampa! –empezó a reclamarle al joven muy molesto, ganándose sin notarlo el desagrado de la gente.

-¡es imposible que hallas podido darle al globo con ese dardo!

-¿y por que es imposible que le halla podido dar al globo con el dardo? –pregunto fingiendo inocencia, mirando triunfante como el hombre se encogía y se trababa con las palabras en la boca. – ¿será porque… los dardos que me diste estaban trucados para que 6 siempre fallaran? –concluyo el rubio sorprendiendo a todos, que pronto miraron molestos al tramposo sujeto, que todavía no entendía como es que el ojiazul lo abría descubierto.

-bien si no te molesta, voy por mis premios. –le dijo para burlarse, mientras tomaba el oso y el broche.

-es el, señor policía. –le dijo el pequeño Shinji al oficial señalando al hombre, que al ver a la autoridad competente se puso nervioso.

–Sabes, creo que esto lo vas a necesitar mas que yo. –le dijo al encargado, dejando en el mostrador casi todo el dinero apostado, pues se había quedado con un pequeño saco de monedas. –creo que lo necesitaras para tu fianza. –y sin más el rubio, la princesa y los niños se retiraron del lugar, yéndose a una banca en el parque donde conversar.

–sabia que ese sujeto había echo trampa. –hablo Shinji con enojo en su voz.

-Si bueno lo importante es que ese miserable ya va a pagar por ello. –el rubio les muestra a los niños el broche de plata. – ¿lo quieren? –ambos jóvenes asienten apenados, esperando que el bueno de Naruto se los de para luego regalárselos a su querida Oka-san. –bien pueden quedárselo, pero se alejan de los timadores ¿de acuerdo? –junto con el broche, Naruto les entrega la bolsa con monedas, sorprendiendo aun mas a los niños y a la princesa. –supongo que sin esto su madre los castigaría, adelante quédenselo, lo necesitan mas que yo. –les dijo a ambos, mostrándoles una de sus grandes sonrisas.

"la verdad, creo que Naruto-san si seria un buen padre, después de todo" pensó enternecida la princesa por la escena, pero los llamados de una joven no mayor que ella la saco de su trance, que se acerco rápidamente a donde estaban ellos ella era de pelo morado suave que le llagaba a media espalda; sus ojos eran de un verde brillante, y su vestimenta consistía en un colorido kimono típico de los días de fiestas. Ella dirigió toda su atención a los niños principalmente.

-¿Dónde se habían metido los dos? –les pregunto molesta, pues se había asustado cuando los pequeños desaparecieron de su vista, y como respuesta cada niño se abrazo a su cintura, sorprendiéndola mucho, aunque después de lo que dijeron los pequeños, los sorprendidos fueron otros.

-¡LO SENTIMOS MUCHO OKA-SAN! –exclamaron al unísono los pequeños logrando hacer que los jóvenes que estaban con ellos la miraran atónitos.

Yuuhi fue la primera en ponerse en pie ante la situación. – ¿TU ERES SU MADRE? ¡PERO SI NO PUEDES SER MAYOR QUE YO! –exclamo escandalizada, no muy propio de una princesa, pero el echo de que esa joven no mayor que ella, fuera la madre de unos pequeños que debían tener unos 8 años alarmaban a cualquiera. Y la joven, que recién se percato de que sus "hijos" no estaban solos provocó que la sangre se le fuera al rostro por la pena.

-¡Yo no soy su madre, soy su hermana mayor y ellos lo saben! es solo que me preocupo por ellos como lo hacia mamá, eso es todo. –les explico a la joven, logrando hacer que se calmara un poco.

-bien, supongo que eso aclara la situación- hablo Naruto un poco tranquilizado, haciendo que la chica notara su presencia y al hacerlo esta lo miro ruborizada, sin saber muy bien el porque de ello.

-la-lamento mucho si mis hermanos les causaron algún problema. –les dijo aun sintiéndose apenada por la mirada del rubio, y antes de que alguien dijera una palabra mas, la chica tomo de las manos a sus hermanos y se echo a correr, y corría bastante rápido, considerando el kimono que llevaba puesto. Ya tendría oportunidad de regañar a sus hermanos por haberla preocupado tanto, por el momento, la bastaba con alejarse lo más que pudiera de ese muchacho de ojos azules que la había echo ruborizar con solo hablarle.

Tras la partida de la chica se formo un silencio entre Naruto y Yuuhi, que aun se mantenían sorprendidos por la rápida llegada y retirada de la joven, que ni siquiera les había contado su nombre.

-y… ¿Qué era lo que querías preguntarme, Yuuhi-chan? –Pregunto Naruto, recordando que antes de involucrarse en el asunto de los niños, la princesa le había querido hacer una pregunta.

-¿eh? Oh, ya no importa realmente… –le dijo, ya que no necesitaba hacerle esa pregunta ahora que sabia la respuesta a ella, y por otra parte… "me llamo Yuuhi-chan" pensó ella, sintiendo emocionada como el corazón le latía mas fuerte. –Naruto-kun –termino de decir, llamando la atención del ojiazul, que le sonrío para luego entregarle el oso de felpa, a lo que ella acepta el presente, mirándolo como si fuera la cosa más valiosa que le hallan dado en su vida. –es muy bonito, muchas gracias-

-me alegra que te guste, ya que me costo unos 500 Ryus- tras decir eso ambos empezaron a reír, y el resto del día la pasaron mas tranquilo, asta que Naruto sintió que ya era momento de regresar a la princesa al hotel, ya que pareciera ser que llovería esa noche. Aun vez allí, Naruto la despidió muy cortésmente agradeciéndole por haber pasado la tarde con el la verdad era que no le salían las palabras correctas, por lo que decidió dejarlo ahí no mas. Pero justo antes de que se marchara Yuuhi lo detiene tomándolo de la mano, el sorprendido voltea a ver a la joven, y antes de que pudiera decir una palabra la princesa lo beso en los labios de manera suave, para luego correr dentro del hotel hacia su habitación.

El rubio se acaricio los labios, mientras miraba sorprendido como la joven corría escaleras arriba, el quiso seguirla, pero un trueno le hizo recordar que debía estar en otro lugar en estos momentos, ya tendría tiempo para hablar con la princesa después, aunque estaba convencido de que ella accedería a casarse con el, y en sus términos, o al menos eso esperaba.

-muchas gracias por dejarnos quedar con usted, Anko-sensei –agradeció de buena gana la pelimorada, acomodándose en su futon, ya que con seis meses de ausencia era mas que seguro que su departamento estaría en un estado mas que lamentable, y no contaba con las energías ni las ganas para arreglarlo.

-descuiden chicas, mi departamento es su departamento, pueden venir y quedarse cuando gusten- les dijo Anko desde el baño, mientras terminaba de cepillarse los dientes -ecepto si en la puerta ven que hay una banda ninja, en ese caso ni se acerquen, eh- agregó en un tono bromista, aparentando un aire de autoridad, lo que genero cierta gracia por parte de sus invitadas. -Pero cuéntenme, de que hablaron con la Hokage. –les pregunto fingiendo no saber nada al respecto, ella sabia, o al menos sospechaba el tema del cual conversaron.

Un silencio algo incomodo se había formando, eso fue como una confirmación a las sospechas que se planteo Anko, esta no pudo evitar sentir cierta pena por parte de las chicas al haberse involucrado en este asunto. Aunque la verdadera razón por la cual no le contestaron de inmediato era que no encontraban las palabras justas para decírselo, aparte que, tenían que pedirle un gran favor.

Rei fue la primera en romper el hielo, ya que no podía tener algo así como secreto mucho tiempo. -Hokage-sama quiere que nos casemos con Namikaze-sama. –lo dijo no sabiendo si lo que hacia estuviera bien, ya que Tsunade fue muy clara al decirles que tuvieran la máxima discreción posible sobre el asunto, pero ver el grado de confianza que se tenían ella y su amiga la hizo confiar. –ella quiere que lo hagamos para que yo pudiera reconstruir el clan Kayuya y que Isaribi pudiera tener hijos sin su síndrome, debido a una capacidad que tiene el en su sangre. –cuando termino de hablar agacho la cabeza, ya que el asunto todavía le daba pena.

Aunque Anko estuviera al tanto del secreto de Naruto, quería mantenerles ese detalle en secreto ¿por que? Ni ella misma lo sabia, tal vez fuera porque temiera perderles la confianza que le habían depositado, en especial la de Isaribi, la cual veía como a una hermana menor. -¡¿en serio?! –les dijo fingiendo toda la sorpresa que pudo, por suerte las chicas le creyeron, así que se relajo y apago la luz del baño antes de irse a la recamara donde ellas estaban.

Isaribi sabia muy bien que podía pedirle lo que fuera a Anko-sensei, ella era una kunoichi muy buena, (o eso piensa) pero aun así tenia dudas con respecto a lo que tenia que preguntarle, por lo que cuando escucho que ella venia tomo algo valor antes de seguir -así es sensei, por lo que yo, nosotras queríamos pedirle que- no pudo seguir hablando, al ver a su sensei parada allí, se le fue el habla. Vistiendo un camisón fucsia de mangas largas que le llegaba un poco más abajo de las caderas, como si fuera una minifalda, la prenda abrasaba perfectamente cada parte del cuerpo de la jounin. Haciendo resaltar los pechos de la mujer así como sus caderas amplias.

Pero lo más curioso de aquella atrevida prenda de dormir, es que era prácticamente transparente, lo que permitía notar el hecho de que Anko no llevaba ningún tipo de ropa interior debajo.

Era definitivo, la palabra "pudor" no estaba en el diccionario de ella, y si lo estaba era de esa clase de palabras que uno nunca utiliza, pues había que ver su atrevimiento al ingresar a la habitación así, bueno es cierto que todas allí eran mujeres, pero ¡por Kami-sama! sus mallas ninjas eran incluso menos reveladoras, la tela de la prenda era tan transparente que pareciera ser que se rasgaría al menor tirón que le dieran, era como si gritase "rómpeme". Aparte se podía notar que no llevaba ningún tipo de ropa interior debajo de este, dejando a la vista de todo el mundo sus grandes pechos y su depilado sexo.

-¿Qué es lo que me quieren pedir chicas?- pregunto Anko desde el marco de la puerta, sacudiendo su cabello, ella lo había dejado suelto, como hace todas las noches antes de acostarse, lo que acentuaba aun mas ese aire tan sensual.

-Esto, bueno… nosotras. –balbuceó Isaribi, apenada por las vestimentas de su sensei. Jamás creyó que ella tuviera esas costumbres, bueno de por si ya lo sabía: en más de una ocasión ella le había tocado los pechos diciendo que estaba creciendo o la nalgueaba en un intento de despabilarla en las misiones. Pero jamás se imagino que se atreviera a salir vestida de esa forma con Rei presente. –se-sensei usted sabe mucho de hombres, ¿cierto? –pregunto finalmente, aunque en realidad solo le daba vuelvas al asunto. –pues vera, lo que queremos pedirle es que nos ayude a, a conquistar a ese hombre, a Naruto-kun. –termino de hablar con las mejillas rojas por la pena del asunto. Aunque la sonrisa comprensiva de su sensei la calmo un poco.

-descuiden chicas, les ayudare en todo lo que pueda. –les dijo mientras caminaba hacia su cama. –mañana comenzara el "entrenamiento" así que descansen. –les dijo antes de apagar la luz mientras recordaba su pequeña aventurita con la secretaria. "de haber sabido que las chicas me pedirían esto, no me hubiera contenido un poco, y así ahora podría darles una que otra lección sobre el tema"

Ya es algo tarde en la noche cuando estamos de regreso a la mansión Hyuuga, mas concretamente la habitación de Hinata, la vemos acostada en su füton observando detenidamente como Naruto salía del baño vistiendo su típica piyama para dormir. El se aproximaba con paso lento, y cuando detuvo a escasos centímetros del colchón ella se movió un poco, empezando a acariciar un poco apenada las sabanas, en una sutil invitación para que el estuviera a su lado. Trago saliva al verlo meterse entre las sabanas junto con ella, no pudo evitar el reprimir uno de sus deseos más profundos, ella se acomodo sobre el pecho de el, justo donde es encontraba el corazón, pudiendo así escuchar sus latidos, que por cierto estaban algo acelerados. ¿Será posible que ella no fuera la única nerviosa en la habitación? Esa posibilidad logro producirle cierta gracia. Por lo que contemplo el rostro de su novio, solo para descubrir que el también la miraba, sin dudarlo un segundo acerco su rostro al de el, para así darse un suave y calido beso lleno de amor y cariño.

-buenas noches, Naruto-kun- le dijo. –y gracias, por venir.

-no es nada, además sabes que yo siempre cumplo mis promesas, mi linda Hinata-chan.

Tras escucharle decir "mi linda Hinata-chan" ella no pudo evitar ruborizarse, quería gritar de felicidad, quería abrasarlo con fuerza, pero siendo tan tímida como era no se atrevía a hacerlo, solo se limito a sentir como el la acariciaba suavemente el cabello con su mano derecha. Mientras que con el otro brazo la abrasaba por la cintura, causándole un ligero rubor.

-Naruto-kun- murmuro ella, escondiendo su rostro en el pecho de el, ganándose su atención, -¿podrías acariciarme la espalda por favor?- pidió ella, acariciando levemente su torso, a lo que Naruto muy complaciente movió su mano a la espalda de su novia, dándole una suave caricia. Se extraño un poco al sentir un pequeño bulto entre los omóplatos de su novia, curioso el rubio pasó sus dedos por aquel extraño desnivel varias veces, tardo un poco en darse cuenta que eso en realidad era el gancho que sujetaba el sostén de Hinata, cuando lo hizo la sangre le subió al rostro mientras volvía a acariciarle la espalda algo nervioso y apenado, esperando que Hinata no lo confundiera con un intento por desvestirla.

-un poco mas abajo- la escucho decir, mientras frotaba su sonrojado rostro en su pecho, pareciera ser que ella no malinterpreto la situación, cosa que logro calmarlo un poco, por lo que llevo su mano un poco más abajo, llegando a la cintura de ella. Volviendo a acariciarla de arriba a abajo, provocando sin querer (¿o no?) el deslizar hacia arriba la blusita que Hinata usa como piyama, permitiéndose así sentir su suave y tersa piel. Hinata tenía que admitirlo, las caricias que le daba Naruto lograban erizarle cada bello de su cuerpo.

Naruto siguió acariciándole la espalda baja, llegando a rozarle varias veces el borde de la prenda intima, esto no pasaba desapercibido por parte de ella, pero se lo permitía por que en verdad lo disfrutaba, en especial porque se trataba de el, como agradecía a los cielos que le permitieran casarse con Naruto y no con otro sujeto, ya solo hacían falta 1 semana, 3 días, 16 horas, 42 minutos y 23 segundos (sip, Hinata para esto tiene contado asta los segundos) para ello.

No había nada que pudiera hacer que lo hiciera disfrutar mas de este lindo momento con ella, bueno, había "algo" que quizás lo lograría… ¡pero no podía pedírselo! Es cierto que en menos de 2 semanas, el se casaría con ella (junto con otras chicas, cabe recordar) Aun así le era imposible pedirle que tuvieran sexo ¿Qué pasaba si no usaba las palabras correctas y quedaba como un pervertido o un degenerado? "no pienses mal, es solo que siempre quise, que tu rostro fuera lo ultimo en ver cuando me durmiera en las noches, y lo primero en ver cuando me despertara en las mañanas" le recordó decir cuando ella le pidió cobrar la promesa que le hizo.

Sencillamente no podía pedirle sexo, (a pesar de que cierta parte de su cuerpo empezaba a pedirle lo contrario) el miedo a perder la confianza y el cariño que Hinata le había depositado superaban a cualquier lujurioso deseo que tuviera. "es tan hermosa, tan inocente, tan pura" pensó el rubio mientras contemplaba a la chica que yacía dormitando en su pecho.

"También es algo tímida y penosa, pero eso solo la hace mucho mas linda de lo que ya es, además que tiene un cuerpo tan..." Naruto empezó a sacudir su cabeza en un intento de alejar esas ideas, ya que en realidad se estaba tentando más que otra cosa, y eso es lo que precisamente quería evitar. -Na…Naruto-kun- la escucho decir su nombre en un tenue susurro. -¿Qué sucede Hinata-chan?- le pregunto mientras besaba dulcemente su frente.

-qui...quiero que me, me acaricies un Po…poco mas abajo- dijo ella en un hilo de voz muy fino, que pudo ser escuchado y comprendido por el, aunque debiera admitir que eso lo dejó estupefacto unos segundos.

Ella no podía ver el rostro de su novio, y la verdad era que tampoco tenía el valor suficiente como para enfrentar su mirada, pues sabía que este la estaba observando sorprendido ¿el como lo sabia? Sencillamente, porque el había detenido aquellas deliciosas caricias, cosa que logro entristecerla.

No sabiendo de donde, Hinata saco valor para levantar la cabeza y así poder mirar a Naruto a la cara, y tenia razón, el lo estaba viendo de una forma muy sorprendido, lo que la puso algo nerviosa. Avergonzada ella bajó la mirada, y trato de hablar para poder excusar su comportamiento, pero le fue imposible, ya que todo los músculos de su cuerpo se tensaron al percibir como el movía lentamente su mano hacia abajo, depositándola justo sobre su muslo derecho, ella apretó las sabanas al alcance al sentir como el empezaba a masajearla levemente en esa zona, provocando que se le escaparan varios suspiros.

-Na…Naruto-kun- musito ella encendida por las caricias, mientras que se subía por instinto sobre el cuerpo de el, una vez completamente arriba dejo de apretar las sabanas para en su lugar acariciarle suavemente la mejilla, esto no duro mucho ya que pronto le rodeó el cuello en un abraso para así acercarse a su rostro, fundiendo sus bocas en un apasionado y ardiente beso, permitiéndole a sus lenguas el jugar tanto dentro como fuera de estas, incrementando así el deseo y las ansias de ambos.

Naruto no perdió más tiempo y sin dejar de devorar aquella boquita continuo acariciándole los muslos a la chica cada vez con más fuerza y desesperación, grabándose en la mente cada ínfimo detalle sobre su anatomía, así como lo bien que se sentía el apretar ese trasero bien firme y redondeado, para luego tomarla y empujarla repetidas veces contra su cadera. Ocasionando que ella romperá el bezo solo para soltar otro delicioso gemido, aunque el lo aprovechaba para besar y lamer ese fino y blanco cuello suyo.

Ella no lo podía creer, si bien es cierto que había soñado muchas veces este momento; siempre se imagino que seria en el departamento del rubio, o en alguna oportuna misión que les tocara juntos y que les permitiera estar lejos de toda civilización humana, lejos de todo y de todos, en especial lejos de su padre y de sus malditos prejuicios para con su rubio.

Ni siquiera en sus sueños más atrevidos (de los cuales podríamos destacar la vez en que soñó el hacerlo con el junto con un clon suyo en uno de los salones de la academia, o al menos ese según Hanabi) se le hubiera ocurrido que su primera vez sucedería en su propia habitación.

Es algo curioso: uno puede esperar mucho para que algo con lo que estuvieran soñando pasase, pero es algo tan maravilloso, algo que te parece tan inalcanzable, tan improbable, que cuando finalmente sucede sencillamente no lo puedes creer, pero lo ves lo sientes y solo atinas a llorar de felicidad.

Eso es justamente lo que sucedía con Hinata en estos momentos, ya que unas finas lágrimas empezaban a brotar de sus perlados ojos, cayendo así al rostro del rubio. Este al verla llorar pensó que la había ofendido, o tal vez el estaba llevando las cosas algo lejos, por lo que se detuvo, llamando la atención de ella.

-Hinata perdón yo no quise…- trato de disculparse el, pero no pudo, ya que la chica lo silencio al ponerle sus dedos en los labios, adelantándose a las ideas erróneas que el chico se había planteado. -son lagrimas de felicidad, Naruto-kun- le dijo ella antes de incorporarse y dejar caer las sabanas que los cubrían, quedando así sentada sobre las caderas de Naruto, sintiendo como la hombría de el empezaba a presionar contra su intimidad, separados solo por las telas de las prendas de ambos.

Lentamente, Hinata se despojo de la blusita que cubría su cuerpo, deleitando a Naruto con la vista de ella en ropa interior, pero no quedaría así por mucho tiempo ya que pronto llevo sus manos a su espalda para poder quitarse el sostén, y lo hubiera echo.

Si no fuera porque una vocecita temblorosa hizo que se dieran cuentan que no estaban solos en la habitación…

-¿nee-chan?- fue todo lo que pudo articular la pequeña Hanabi conteniendo las lágrimas, mientras sus mejillas se teñían de rojo por descubrir a su hermana y a Naruto en tan comprometedora situación.

-pero que problemático es esto. –Exclamo un joven shinobi de cabello negro en forma de piña, ¿Por qué rayos le tocaba a el, el mas bajo de la aldea, el turno de guardia nocturna? Ya que con la tormenta que caía ahora era el peor momento para estar en la entrada de Konoha. Y mas ahora que se le habían acabado los cigarrillos.

-disculpe joven- era el llamado de una encapuchada de rojo, y al juzgar por el tono de voz, se trataba de una mujer madura, de alrededor de los cuarenta y tantos años.

-¿eh, si en que puedo ayudarla? –le pregunto Shikamaru, un poco sorprendido, ya que no había notado su presencia ni la escucho acercarse.

-quisiera que me permitiera a mi a mis hijas, –detrás de ella aparecen dos encapuchadas mas, una de verde jade y la otra de azul pálido. –entrar a su aldea y ser parte de ella por un tiempo indeterminado.

-a Shikamaru le pareció un poco extraño, ya que no muy seguido sucedían cosas como estas, pero bueno, no a pasado ni una semana desde que la aldea había recibido a todo un clan extranjero. Seguramente muchas otras familias se habían enterado de esto y debieron de pensar que recibirían asilo en la aldea. Pero bueno, salvando el hecho de que venían encapuchadas (que seguramente se debía a la lluvia, no les parecían nada sospechosas, por lo que no les quito mas tiempo y les entrego un formulario a cada una.

-solo llenen estos documentos y podrán seguir sus caminos. –las mujeres empezaron a rellenarlo sin mucha prisa pero sin pausa, al cabo de unos quince minutos los papeles habían sido devueltos, a lo que Shikamaru les dejo seguir.

-Solo una cosa más –les dijo para que se detuvieran a escucharlo. –supongo que no tienen familiares aquí, y aunque los tuvieran, será mejor que vallan y se queden en este hotel. –escribe en un papel una dirección y nombre, a lo que la chica de azul va por el, en cuanto lo tomo Shikamaru pudo identificar un mechón de cabello rojo sobresalir de su capucha. –esta lloviendo mucho y ya es muy tarde, deberán de ir con la lady Hokage a primera hora de la mañana, su edificio es la torre en el centro de la aldea, y el hotel al que tienen que ir esta a tres calles de distancia, luego doblan a la derecha y una calle mas, el nombre del hotel esta en la tarjeta, no es un 5 estrellas, pero siempre tiene un cuarto limpio y calido disponible para los viajeros.

No les dijo mas y las dejo seguir su camino, de mas estaba el informarles que un par de anbus las seguirían asta que se reportaran con la Hokage, y ya que no tenia nada mas que hacer decidió darles una ojeada a los formularios, nada fuera de lo normal, una ex kunoichi, extranjera y sus hijas. Motivo de la visita, en las casillas disponibles las opciones eran:

A: visita extra oficial por tiempo indefinido/definido. (una de las mas comunes, en estos tiempos de paz)

B: solicitar asistencia de ninjas en asuntos pertinentes. (¿Cómo por ejemplo el encontrar un mugroso gato, o recoger basura?)

C: atacar la aldea (¿Quién puede ser tan estúpido de marcar esta casilla si es ese su verdadero motivo?)

D: unirse a la aldea/prestar servicio a la aldea por un tiempo prolongado. (esta es la casilla que marcaron las visitantes…)

Pero lo que más le llamo la atención lo suficiente como para salir de su puesto y correr para ver si podía verlas y hablar con ellas fueron las siguientes:

Nombre y apellido: Kaori Uzumaki;

Edad: 42 años.

Nombre y apellido: Naoko Uzumaki;

Edad: 17 años.

Nombre y apellido: Naomi Uzumaki.

Edad: 17 años.

Otra cosa que se me olvido contarles, si es que todavía me permiten seguir con el fic, en unos días juntare los capítulos divididos.

Y sin más que decirles me despido, esperando que la conti les haya gustado.

Sayo.