Todos los personajes de la serie Ranma ½ son propiedad de Rumiko Takahashi y han sido tomados sin fines de lucro por una mente ociosa que quiso jugar con ellos.


Como nieve

Capitulo 3: Bajo la nieve

Los tejados lentamente se cubrían de blanco. En su camino, Ko-Long vislumbró a lejos la figura de Ranma y se dirigió a él a toda velocidad.

- ¡Yerno! – gritó, su voz sonaba desesperada. Ranma vio a la anciana de reojo y suspiró fastidiado como cada vez que la veía acercarse a él, sus encuentros con esa mujer nunca eran agradables.

- ¿Qué sucede vieja? – preguntó con tono impertinente. Por respuesta, la anciana agitó un frasco frente a él, en su interior alcanzaban a verse los restos de lo que le pareció un poco de agua – No entiendo – se quejó, ya que no le veía nada al frasco que pudiera causar la agitación de aquella mujer que por lo general era imperturbable.

- El olor de este liquido… este color tan particular a la luz… Xian-Pu tenía este frasco en su cartera.

- ¿Y qué es? No me diga que es una de esas pociones raras que Xian-Pu usa para fastidiarme.

- Es más… mucho más que eso – la anciana tiritaba – Ranma esto es un poderoso veneno. Necesito encontrar a Xian-Pu en seguida.

- ¿Un veneno? – preguntó Ranma asustado.

- Ayúdame a encontrar a Xian-Pu – pidió la anciana – ya es muy tarde para salvar a Akane, pero a mi nieta aún podría salvarla si hago algo, estoy segura de que mi nieta no sabía que esto era…

- ¡Alto! – la cortó Ranma - ¿Qué tiene que ver Akane con ese veneno que le encontró a Xian-Pu?

- Creo que Xian-Pu se lo dio a Akane – musitó Ko-Long - este veneno es un hechizo creado para poder matar sin que nadie descubra al asesino ya que el efecto no se activa hasta la primera nevada del invierno, lo que le permite al asesino contar con el tiempo suficiente para armarse una coartada perfecta. Si este veneno se mezcla con sangre crea un efecto mucho más poderoso, pero a un precio terrible, necesito ir por Xian-Pu para…

- Espere… ¿Me esta diciendo que Xian-Pu envenenó a Akane?

Aquella pregunta resonó en el ambiente… como si de una afilada daga se tratase, atravesó el corazón de la anciana… Ko-Long dejó de farfullar y miró a Ranma como si nunca antes lo hubiera visto, comprendiendo, por primera vez, que hablar con el muchacho para salvar a su nieta del destino que le aguardaba era una perdida de tiempo… porque la muchacha no merecía perdón, ni siquiera la ignorancia era suficiente excusa.

- Si… Ranma… – respondió entonces, cada palabra salió de su boca con un esfuerzo más allá de lo imaginable – Akane debe estar muriendo justo ahora y cuando muera, desaparecerá como si jamás hubiera existido, ese es el efecto que obtiene el asesino al pactar con sangre antes de usar la poción. Por eso sé que aún esta viva. Nadie la recordará a menos que…

- ¿A menos que qué? – gritó Ranma.

- A menos que el veneno cobre una segunda victima antes de que termine de nevar – musitó la anciana – en tal caso, ninguno de los dos sería olvidado ya que el precio a pagar por dos vidas es incluso mayor y no alcanza para causar el olvido…

- ¿Hay algún modo de salvar la vida de Akane? – esta vez no gritó, formuló la pregunta fríamente, sin mirar a Ko-Long

- No hay manera, ese veneno no tiene cura… Akane morirá antes de que deje de nevar, no existe poder alguno capaz de evitarlo. Lo siento.

Era todo lo que Ranma necesitaba escuchar, ya nada más tenía sentido. Sin decir una sola palabra más, se alejó a toda velocidad, en busca de Akane…

- ¡Espera Ranma! – gritó Ko-Long angustiada – ¡Por lo que más quieras no beses a Akane!

Pero la figura de Ranma ya había desaparecido y la anciana no sabía si el chico había alcanzado a oír su advertencia. Sintiéndose totalmente perdida, lloró amargamente por Akane y también por Ranma… el daño que había causado su nieta era irreparable.

- Perdónenme… Ranma… Akane… pero es mi nieta y tengo que salvarla, no puedo juzgar a mi propia sangre y no hay nada que pueda hacer para salvar la vida de Akane…

Y así Ko-Long se dedicó a buscar a pasos ciegos algún rastro de la joven de cabellos violáceos.

Mientras, Ranma viajaba sin rumbo, cegado por desesperación.

- ¿Dónde estas Akane? – musitaba como si recitara un conjuro.

No podía soportar la idea de perderla ¿Acaso era posible que Akane desapareciera como si jamás hubiera existido? No, no podía creer eso, Akane no podía morir, no podía desaparecer.

Su mente se desvaneció del presente y lo llevó a un día lluvioso, un día en el que, convertido en chica, había sido presentado a la familia Tendo. La sonrisa de Akane la primera vez que la vio de cerca, sus amables palabras al proponerle que fueran amigas… Simplemente lo había cautivado con su voz tan suave… ¡Oh y su hermosa sonrisa! En ese instante pensó que si algún día llegaba a enamorarse, posiblemente se enamoraría de ella. No vislumbró realmente que ese diminuto y pasajero pensamiento se cumpliría como una premonición. Lo conquistó lentamente, cada vez que se enojaba como una fierecilla luchando por las cosas que creía, cada vez que la veía esforzarse con perseverancia ante cualquier reto que se le presentaba… Era más que una sonrisa, más que cualquier cosa que pudiera imaginar… Era la mujer para él, la única para él. Y se juró a si mismo protegerla de todo, de todos, lo juró intensamente en el Monte Fénix, cuando la creyó muerta entre sus brazos. No podría describir jamás el alivio que tibiamente inundó su corazón cuando ella posó una de sus manos en su mejilla… cuando le habló… cuando le miró con sus hermosos ojos…

- ¡Akane!

Conducido por inercia, su andar le guió al Dojo Tendo y el dolor le atravesó con tanta fuerza que el mundo pareció girar a su alrededor y desmoronarse frente a sus ojos.

Akane estaba recostada de espaldas a la entrada del Dojo, no había alcanzado a entrar, se había desmayado y caído hacia atrás cuando pretendía dirigirse a casa. Como hacía frío ese día, la muchacha se había vestido con un grueso vestido y gruesas medias, un largo abrigo color marrón la cubría. La nieve caía sobre su cuerpo y copos blancos adornaban su abrigo, su cabello, su rostro…

Ranma se dirigió a ella tambaleándose y a pocos centímetros se desplomó, cayendo de rodillas a su lado.

Suavemente levantó el torso de la muchacha para poder estrecharla entre sus brazos.

- ¿Akane?… ¡Akane!

Ella entreabrió ligeramente los ojos y con su mano temblorosa intentó acariciar la mejilla de Ranma, lográndolo con dificultad para poder secar una de las lágrimas que recorrían el rostro del muchacho. Hasta ese momento no se había dado cuenta que estaba llorando… las lágrimas le habían acompañado desde el momento en que dejó a Ko-Long.

- Ran… ma… - pronunció débilmente - ¿qué me sucede? A… apenas puedo verte…

- Tranquila Akane… dime ¿Te duele algo? ¡Akane!

La chica no respondió, no pudo hacerlo, tan sólo entreabrió los labios sin lograr articular sonido alguno.

Ranma la abrazó con fuerza, enterrando su rostro en el cuello de la joven, sintiendo la suavidad de su corto cabello.

- No cierres los ojos Akane… quédate conmigo y todo estará bien, estoy contigo y lo que sea que te duela desaparecerá... ¿Me escuchas Akane? Por favor… dime algo… ¡Akane!

Era imposible perderla, no podía perderla… Su corazón latía con tanta dificultad que le dolía… Y lloró intensamente, temblando… lloró hasta que casi no le quedaron lágrimas. Sólo él y ella estaban en la calle en ese momento, por lo tanto el silencio les envolvía y sólo los sollozos de Ranma lo atravesaban… sollozos que no tardaron en convertirse en gritos desgarradores que le arañaban la garganta. Sabía bien que no importara lo que hiciera, no podría salvarla… ningún hospital ni doctor podrían atenderla porque no había cura, Ko-Long se lo había dicho temblando de horror así que Ranma, el artista marcial que jamás se rendía ni cedía ante nada ni nadie, sólo podía llorar con rabia, dolor e impotencia mientras intentaba retenerla.

Hace tan sólo unos minutos atrás todo estaba tan bien… ¿Cómo la vida podía ser tan frágil?... La vida… que se escapaba de Akane tan fácilmente como el aliento que el frío trasformaba en un blanco humo.

La realidad puede trasformarse en un solo segundo, y la tragedia siempre es una sombra repentina que pasa fugazmente sin que nadie la espere, dejando tras de sí un sendero de gritos y lágrimas.

- Ranma… - susurró Akane a duras penas ya que su voz se desvanecía.

La muchacha comprendió que se estaba muriendo… Al principio, cuando comenzó a nevar y su corazón dio una sacudida de intenso dolor físico, cuando las piernas le fallaron, sintió miedo, muchísimo miedo. No entendía que pasaba. El mundo pareció caer sobre ella mientras sentía como si su cuerpo flotara en cámara lenta, hasta golpearse contra la nieve con un ruido sordo. Y allí permaneció, sintiendo los copos de nieve envolviéndola y supo que moriría cuando quiso gritar y no pudo.

Ahora, cuando casi no sentía frío y las formas se desdibujaban ante sus ojos, ya no tenía miedo. No quería que Ranma llorara con tanta desesperación… Quería decirle que estaba tranquila, y que aunque la entristecía morir en ese momento cuando sentía que aún le quedaba tanto por vivir, todavía era capaz de sonreír en su interior. Quería decirle eso y expresarle lo mucho que lo amaba.

Por favor - pidió con sus ojos al cielo - quiero tener la fuerza suficiente para decir sólo unas pocas palabras más… Quiero decirle que lo amo y así podré irme sin arrepentirme de nada, es mi último deseo…

Pero ya no sentía sus labios y sólo había oscuridad frente a ella a pesar de tener los ojos abiertos.

¿Ranma había dejado de llorar? No podía oírlo…

El chico apartó a Akane unos milímetros para mirarla, su piel estaba demasiado pálida, demasiado fría… sus ojos parecían ausentes, casi sin brillo…

- Se supone que cuando mueras voy a olvidarte, pero eso no sucederá ¿sabes? Ninguna magia podrá apartarte de mi lado.

Acercó su rostro al de su prometida, su nariz cálida tocó la fría nariz de la muchacha y cerró los ojos, guiándose ciegamente, sus labios hallaron el camino hacia los de Akane y la besó, con un suave roce entreabrió los labios de ambos y se sumergió en ella, aún cuando sabía que no lograría hallar su calor.

Lentamente abrió los ojos y se recostó al lado de Akane mientras aún la abrazaba

A los pocos minutos Akane dejó de respirar para siempre.

Oye… Akane… ¿Recuerdas la obra de Romeo y Julieta? Fue un desastre ¿no? Yo no conocía esa obra, pero poco después de que la representamos nos hicieron leerla para la clase y como yo tuve que hacer de Romeo decidí prestarle atención, algo que pocas veces hago, a mi no me gusta leer y menos esos libros tan aburridos… Bueno, admito que no le preste la atención suficiente como sacarme una buena nota en el examen, eso lo sabes bien ya que me regañaste y de paso te burlaste de mí, pero la leí a conciencia, en serio, y noté que nuestra representación no se le parecía en nada, sobretodo por el final… Nosotros no le dimos un final tan trágico ¿verdad? Cuando leí esa parte, creí que esos dos eran un par de idiotas, sobretodo Julieta y el momento cursi en el que besa a Romeo buscando rastros del veneno que lo había matado. Que ridículo que justo ahora la comprenda y no sólo eso, que agradezca haber tenido más suerte que ella… Si, he tenido más suerte, porque recuerdo que ella se quejó de que no quedaba veneno en los labios de Romeo…

Espero que aún siga nevando…

¿Sabes Akane? Yo sabía que tendría más suerte que Julieta, porque la vieja dijo que el veneno que te esta consumiendo podía cobrarse una segunda victima y luego me gritó desesperada que no te fuera a besar…

¿Existirá realmente otro mundo en el que puedas golpearme por la decisión que he tomado? No me importa si te enfadas conmigo… Me he asegurado de que nadie te olvide, de que no desaparezcas y… de que permaneceré contigo para siempre… Si de verdad existe otro mundo, o si alguna vez tú y yo volvemos a nacer, te prometo que tendré el valor de decirte…

- Te amo – susurró casi sin voz, aunque sabía que Akane ya no estaba ahí para oírlo.

Ranma cerró los ojos, sintiendo como el frío y la oscuridad se apoderaban por completo de él. Esperaba que el dolor cesara de un momento a otro.

La nieve aún caía sobre ellos.

La bicicleta rosada se detuvo frente al Neko Hanten. Xian-Pu bajó y se dispuso a entrar al restaurante. Si el hechizo había funcionado y realmente Akane estaba fuera de su camino, prepararía unos tallarines para Ranma e iría a buscarlo.

Pero no alcanzó a entrar al restaurante.

Una risa resonó a sus espaldas, más fría que la nieve a su alrededor, helándole la sangre en las venas. Volteó a ver el origen de ese macabro sonido y descubrió a la anciana Kokurokagami, la misma que le vendió la poción que le había dado a Akane y cuyos frutos esperaba con ansias. Xian-Pu intentó sonreírle a la anciana antes de preguntarle la razón de su visita o cómo supo donde vivía, pero de pronto la anciana le dio miedo y no logró mover su boca para esbozar una sonrisa, como si la cara se le hubiera congelado.

- Oh pequeña, pobre pequeña – musitó Kokurokagami meneando la cabeza, la expresión de su rostro era de lastima. Su arrugada mano acarició el relicario que colgaba de su pecho, el mismo que Xian-Pu le había visto el día que hicieron negocios – Eres una niña muy mala ¿sabes? A los niños se les dice que no hablen con extraños, que no acepten nada que provenga de un extraño… Bueno, bueno, tú no eres una niña ¿verdad? Pero como adulta responsable deberías saber que al comprar algo debes saber su efecto. Es lo maravilloso de los idiotas de tu edad, no son niños obedientes ni adultos inteligentes, el blanco perfecto.

- ¿De qué hablar? Usted insultar Xian-Pu… usted asustar Xian-Pu… No permitir, no saber con quien meterse ¡Xian-Pu ser una amazona!

- Tendo Akane – pronunció la anciana lentamente - ¿Ese era el nombre de la chica a la que le diste la poción verdad?

- Si – contestó Xian-Pu.

- Ya esta muerta.

Esas tres palabras fueron dichas rápido, como certeros disparos. Xian-Pu no se movió, no pestañeó, su cuerpo era como una estatua. Su mente recibió las palabras, las procesó con extrema lentitud, como si su cerebro se compusiera de engranajes atorados. Finalmente fue capaz de pestañear… de asimilar que su rival estaba muerta… su rival… pero… ¡No era sólo una simple rival!

- ¡¿Qué significar esto? Usted… Usted… ¡Decirme que sólo quitarla de mi camino!

- Estando muerta ya no puede interponerse en ningún camino ¿verdad? – razonó la anciana con una maligna sonrisa – Ah y me temo que tenemos un pequeño asunto que arreglar.

- ¿Arreglar… asunto? – Xian-Pu temblaba de rabia – Si yo ser asesina entonces yo matar a Kokurokagami.

La anciana volvió a reír. Xian-Pu tembló de miedo… No pudo evitarlo, esa risa era tan fría y espeluznante.

- Olvidé decirte que no era necesario mezclar tu sangre con la poción, la chica habría muerto de todos modos como si simplemente hubiera bebido veneno, pero si usas tu sangre, entras en un poderoso pacto en el cual la vida adquiere un precio. El precio por la vida que has cegado es tu juventud… Se obtiene el aspecto de una anciana horrible por el resto de la vida, tan espeluznante que nadie sería capaz de amar.

- ¿Perder mi juventud? – preguntó llorando - ¿Ranma nunca poder amar Xian-Pu?

- Ese precio habría sido suficiente para mi – dijo entonces Kokurokagami – en verdad me agradabas, una chica tan fuerte y orgullosa como tú me resulta encantadora, por eso te advertí que nadie debía besar a la chica… pero me temo que hay cosas en este mundo que son inevitables. Ese chico al que amas… Ranma… la ha besado.

- ¿Ranma?... ¿Tu decir que si alguien besar… la maldición?...

- El precio por dos vidas es más que sólo la belleza de tu juventud… es tu alma y tu esencia… Pequeña.

- ¡Ranma! – gritó Xian-Pu cayendo de rodillas – No me importa si llevarte mi alma, pero regresa la vida de Ranma.

- Lo siento, pero eso es imposible.

- ¡No!

Los ojos de Xian-Pu parecían querer salir de sus cuencas, cayó de rodillas sobre la nieve, temblando.

- ¡No!... ¡No!

Sus gritos resonaron, desgarrando todo a su alrededor… Pero el frío había mantenido a la gente en sus casas… Nadie pudo oírla…

Xian-Pu miró sus propias manos y contempló horrorizada como estas se cubrían de un espeso líquido rojo… ¡Sangre!

La sangre se escurría entre sus dedos, entre sus cabellos, caían desde sus ojos y su boca.

- ¿Qué?...

- Adiós pequeña.

Kokurokagami abrió el relicario, dentro había un pequeño espejo color negro. La mujer colocó el relicario sobre la nieve y la sangre se escurrió hasta alcanzarlo e inundarlo.

- Mi nombre es un hechizo que me une a este espejo… Ahora es momento de cobrar el precio.

La piel de Xian-Pu comenzó a arrugarse y a perder su color, sus cabellos se aclararon hasta adquirir un tono ceniza y sus ojos de pronto quedaron blancos, no había color ni pupila. Desesperada, la joven china intentó refugiarse en su hogar, pero no podía verlo, sólo pudo sentir al tacto que su mano había alcanzado la puerta de entrada.

- ¡Xian-Pu! – gritaba Ko-Long con todas sus fuerzas, buscándola, no sabía en que casa era la entrega a la que había partido su nieta.

Poco a poco la nieve caía con menos intensidad. Hasta que finalmente se detuvo.

Ko-Long aterrizó en una calle, cerca del mercado, mirando desorientada a su ardedor.

- ¿Le sucede algo abuela? – preguntó una dulce voz – Ko-Long se sobresaltó, pero sólo se trataba de Kasumi, la mayor de las hermanas Tendo. La joven de larga cabellera castaña iba ataviada con un abrigo color granate y una gruesa bufanda de lana blanca, cargaba con unas bolsas repletas de comida.

- No lo se – contestó la anciana – creo que hasta hace un momento buscaba a alguien, pero no puedo recordar a quién o porqué… creo que será mejor que vuelva a casa.

La anciana se alejó rumbo al Neko Hanten, en su camino se cruzó con una preciosa jovencita de cabellos violáceos y ojos rojizos que se le hizo extrañamente familiar. Se detuvo para observarla durante un instante, pues el relicario que colgaba de su cuello le produjo un escalofrío, luego siguió andando. Al llegar a su destino notó un poco de polvo, como ceniza, esparcido en la entrada. Rápidamente se encargó de barrerlo con la mano para que no se viera tan sucio.

Kasumi por su parte siguió caminando hasta su casa. Al llegar las bolsas se resbalaron de entre sus dedos y cayeron sobre la nieve pues la fuerza que tenía para sostenerlas se esfumó de pronto. Comenzó a correr para tardar menos tiempo en llegar a la entrada del Dojo Tendo.

Un grito de angustia escapó de sus labios. Entre lágrimas sólo podía preguntarse cómo o por qué… Ranma y Akane…

Pero la blanca nieve, única testigo de la tragedia, no podía contestarle.

Fin


Notas de autora:

Me van a matar! *Kikyo corre a esconderse* Ya, en serio, he llegado al final de esta pequeña historia.

Cuando la inicié, en el primer capitulo, dije que esta historia fue inspirada por una canción y un par de personajes. Me refería a Rin y Len Kagamine del programa de cantantes virtuales Vocaloids. La canción que me inspiró fue un fandub precioso que hicieron de esta canción, dejo acá el link para que la escuchen y/o descarguen. La recomiendo porque es preciosa y porque así entenderán de donde nació el fic, sería genial que al escucharla imaginaran este capitulo.

http : / /www . /file/180637273/c9991d81/Soundless_voice__Spanish_ . html

(copiar y pegar quitando los espacios, es que ff . net no deja subir links)

Los créditos de la canción pertenecen en primer lugar a Vocaloids y bueno, su compositor original que lamentablemente no se quien es. En segundo lugar a Marianne (marianneboss en youtube) que adaptó la letra, Elisa Petrikowski (pegajosa en youtube) quien cantó la canción y a Lucy Sánchez (lucysakura en youtube) quien hizo los coros. Bueno, siempre que tomo material que no me pertenece doy los respectivos créditos, es lo correcto.

En fin…

Lamento la tardanza, luego de publicar el capitulo anterior, técnicamente tenía este cap casi listo, sólo tenía que hacerle correcciones ¿y qué pasó? Primero me dio flojera, luego se me vino encima el 4 de mayo que es el cumpleaños de Shinichi Kudo y se me ocurrió hacer un video (video, no AMV, o sea, con dibujos míos de mi, me costó mucho) y después me dediqué a remodelar mi blog, todo entre medio de un proyecto para la U y demás cosas.

Así que en serio, perdón por la tardanza, es mi culpa que el cap no saliera antes, pero no quería subirlo sin corregirlo porque cuando escribí el fic, escribí los tres capítulos de un tirón sin revisar nada, por lo que era importantísimo corregir para evitar no sólo errores de ortografía, redacción y gramática, sino también detalles de coherencia en la historia (a eso me refería cuando decía que sabía que serían 3 caps y que la terminaría).

Muchísimas gracias a todos los que han leído esta historia y un saludo más que especial a Eli, Viry chan, Akaneiiro, Annkarem, Dark-Yuki01 y Ash y misty-yamile por sus reviews.

Ash y misty-yamile… Uf! "Aclarando lo que hay en mi corazón" esta paralizado de momento, le seguiré en cuanto pueda, la verdad es que cuando no hago cosas de la U estoy hasta el cuello con proyectos de Detective Conan y Magic Kaito, eso sumado a que ya no veo Pokémon, me ha hecho difícil escribir lo que sigue. Sin embargo prometí que terminaría la historia y lo haré. Lamento mucho liarme tanto con mis propios proyectos que luego dejo esperando a mis lectores, pero bueno, creo que a todo escritor de fanfics le debe pasar de vez en cuando. Uno de estos días veré una maratón de openings/endings japoneses de Pokémon para inspirarme, escribiré y finalizaré la historia.

Y para variar, largas notas de autor jajaja, me despido por el momento. Puede que en una próxima ocación vuelva con fanfic más alegre... quien sabe jajaja.

Kissu

+ Kikyo +