Capitulo 2: Cómo conservar a un Snape?
Severus se olvidó de donde estaba al ver a Hermione colapsar. En dos zancadas estuvo a su lado. La alcanzó antes que Hagrid pudiera inclinarse para levantarla.
"Yo me ocupo, Hagrid", murmuró al enorme hombre, con el rostro pálido. Hagrid miró al rostro de Hermione y luego al profesor y de repente le cayó la ficha.
"Por supuesto Profesor. Lo que usted diga", murmuró incrédulo, mientras Severus levantaba a Hermione sin esfuerzo entre sus brazos. Él no tenía idea que eran más que colegas y nunca había visto a Snape reaccionar con tanta preocupación hacia alguien.
Hubo un murmullo entre la gente en el Gran Salón y el medimago Arkwright tuvo que golpear su martillo varias veces para recuperar la atención. Al frente de la muchedumbre, Narcissa Malfoy hizo un gesto de disgusto al ver a Severus levantar a Hermione.
Severus caminó rápidamente hacia su habitación con Hermione entre los brazos. El corazón le latía con rapidez. No sabía si por su preocupación por el estado de ella o porque estaba condenado a pasar dos horas con Narcissa Malfoy. Posiblemente por ambas razones. Por qué se había desmayado, él no lo sabía. Habría esperado que gritara y pataleara, pero no que se desmayara.
La puerta de la habitación se abrió sola cuando Severus se aproximó, y él entró ágilmente, acercándose a la cama, depositando con suavidad a su amante sobre ella. Fue a su laboratorio y buscó una poción calmante. La bebió con celeridad. No era bueno que se presentara ante ella luciendo como un maníaco. Sacó de un gabinete un poco de poción para levantar el ánimo y regresó junto a Hermione, sintiendo que el brebaje hacía efecto mientras caminaba.
"Severus", dijo ella sentándose en la cama, un poco desorientada.
"Te desmayaste luego que Narcissa ganara la puja. Me disculpo Hermione. No había nada que pudiera hacer", Severus se sentó sobre la cama y la tomó de la mano. Se sentía fría y un poco temblorosa.
"Ten, bebe esto", dijo el y le dio la poción.
Hermione lo miró con los ambarinos ojos abierto enormemente, luego se tragó el líquido. El color comenzó a regresarle al rostro.
"Todavía estás enojado conmigo", afirmó ella.
"Un poco", asintió él. "nunca te di una razón para que desconfiaras de mi. Nunca te he sido infiel", dijo Severus dejando las palabras flotar en el aire.
"Pero yo si. Así que tu si tienes razones para estar preocupado, es lo que quieres decir?" dijo ella ácidamente. "Ramera una vez, ramera para siempre, es eso?" El rostro de Hermione se puso escarlata.
"Eso no es lo que quise decir y bien lo sabes", respondió el con los dientes crujiéndole, luego relajándose un poco al ver las lágrimas en los ojos de ella.
"Me niego a tener una discusión contigo, Hermione", dijo el suspirando y acariciándola la cara con ternura.
Hermione dejo que las lágrimas corrieran. No sabía lo que estaba mal con ella, pero se sentía emocionalmente frágil. Debería estar presentándole batalla, demostrándole a su hombre lo que iba a perderse mientras estuviera con Narcissa Malfoy, pero él no peleaba.
"Lo siento Severus. Confío en ti, pero estoy muy asustada", lloriqueó la castaña. "Sé que va a intentar seducirte!"
Una inesperada y muy vívida imagen de Severus sobre Narcissa Malfoy se coló en su mente. Las largas piernas de ella envolviendo la cintura de el. Los ojos de Severus cerrados y la boca abierta en una expresión de placer. Hermione cerró los ojos y sacudió la cabeza para sacarse esa imagen de la mente, aunque permaneció como un espectro.
Severus la abrazó y la atrajo hacia su cuerpo, besando los temblorosos labios con suavidad. Hermione dejó de llorar y se derritió entre sus brazos. Él le sonrió y ella dejó escapar un pequeño suspiro de alivio. Profundizando el beso, Severus deslizó la lengua sobre los labios dulcemente, forzando la entrada y buscando la lengua de ella con la suya, deleitándose en el dulce sabor de la boca de su amante. Cuando se apartaron para respirar, él se alejo un poco y vio la expresión de pura pasión en los ojos de su mujer.
"Ninguna otra mujer podría seducirme Hermione", dijo él con la voz ronca. "Soy tuyo y lo sabes". Su miembro, ya duro, presionaba contra los pantalones como poniéndose de acuerdo con sus palabras.
"Muéstrame", dijo ella con suavidad, con los ojos llenos de deseo y las mejillas sonrojadas destacándose en la pálida piel.
Tiernamente, Severus comenzó a desvestirla, dejando a su paso suaves besos sobre la cremosa piel. Cuando le quitó el brassier, los pechos se le hicieron irresistibles y tuvo que sostenerlos en sus manos, levantándolos para poder alcanzar los erectos pezones y devorarlos, deslizarlos sobre su lengua, lamerlos y succionarlos, hasta que ella comenzó a gemir.
Se quitó la ropa y se acomodó junto a ella en la cama, sosteniéndola cerca de él. Trazó con sus dedos el camino hacia su vulva mientras seguían besándose sensualmente. Deslizó los dedos sobre el vello púbico, sintiendo la humedad y escuchándola gemir cuando llegó a los labios para abrirlos con un delgado dedo. Lo movió lentamente hasta encontrar el clítoris y comenzó a masturbarla rítmicamente hasta que ella se arqueó y gritó el nombre de Severus al venirse, jadeando suavemente en su boca, con los muslos estremeciéndose contra la erección de él.
"Mas, Severus, cógeme", gimió ella. Sentía el órgano de él endurecido y contra su pierna, y quería y necesitaba sentirlo dentro de ella y llenarla con su semilla.
Severus lentamente la puso bajo su cuerpo y sacó los dedos de su interior. Estaba tan estrecha y el gimió al empujar la cabeza de su miembro dentro de la apretada vulva mientras se alzaba en sus brazos para comenzar a penetrarla con suavidad.
"Dios, te amo, Hermione", jadeó él al comenzar a moverse dentro de ella. Hermione envolvió la cintura de el con sus piernas y comenzó a moverse también. Se escuchaban suaves gemidos al deleitarse con la sensación del cuerpo de su hombre contra el de ella. Profundizando la penetración, Severus sintió aproximarse su orgasmo y gruñó en voz bien alta.
"Mierda! Ya casi", dijo jadeante, "Oh, Dios! Si!"
Empujo más fuerte y descargó su semen dentro de Hermione. Ella gimió e inhaló profundamente al sentir el esperma fluir y pulsar en su interior. Severus apoyó la frente contra la de ella y la besó con ternura.
"Te amo hechicera, no lo olvides" la miró cálidamente a los ojos y ella sonrió.
"No lo olvidare. Yo también te amo"
La mañana siguiente Severus recibió una lechuza que le informaba que debía cumplir con la cita en la mansión Malfoy a las ocho de la noche de esa misma noche.
Hermione solo asintió con la cabeza cuando se lo dijo y siguió trabajando en su poción. Tenía el rostro en blanco, pero su mente estaba trabajando más de la cuenta, a máxima velocidad y había pensado un plan durante el almuerzo que era tan genial que la hizo sorprenderse de por qué no lo había pensado antes.
Severus se hallaba de pie frente a la chimenea luciendo increíblemente apuesto. Se había puesto un traje, el de la casaca larga con cuello estilo Nehru que lo hacía verse más alto de lo que era.
Hermione lo miró desde el sofá donde pretendía leer un libro. En realidad, no había podido quitarle los ojos de encima mientras se duchaba, secaba y vestía.
"Te ves muy bien Severus", murmuró suavemente.
"Gracias", dijo él.
La atmósfera estaba tensa entre los dos. Ninguno sabio que decir para olvidar el hecho que en breve, él iba a estar solo con una mujer que lo único que quería era llevarlo a la cama por el resto de su vida.
"Volveré en dos horas", le dijo Severus con el rostro hecho piedra.
Hermione lo miró a los ojos con los suyos brillantes.
"Que te diviertas, pero no mucho", dijo ella riendo un poco.
Severus le sonrió. Sabía lo mucho que le estaba costando a ella. Asintió y en un momento, desapareció.
Hermione alzó su varita.
"Accio capa", murmuró y su capa de viaje apareció volando a través de la habitación.
Se la echó sobre los hombros y luego se dirigió vía Floo hacia Hogshead. Sin detenerse por un trago, caminó ágilmente entre la gente del horroroso bar hasta salir a Hogsmeade.
Hermione desapareció con un ruidoso sonido y se apareció directamente el los jardines de la mansión Malfoy. Miró el intimidante edificio. A través de la ventana se podían ver las siluetas de dos personas altas paradas cerca de la misma.
Cubriéndose con un hechizo desilusionador, se dirigió rápidamente hacia la casa.
N/A: Prometí y cumplí, pero ya avise que hasta el lunes por la noche no voy a poder traducir nada. Mil disculpas!
Nos vemos!
