Capítulo 3: No jodas conmigo!
Severus se hallaba de pie en medio del opulento comedor de Narcissa, bebiendo de a sorbos de la helada copa de champagne. Una sorprendentemente buena botella. Miró a su alrededor. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que estuvo allí, y la mayoría de sus recuerdos en aquella habitación no eran del todo felices...
Narcissa lo observó. Severus se veía increíblemente atractivo. Era obvio para ella que él había hecho un esfuerzo. Los ojos de la mujer se fijaron en la entrepierna del hombre. No iba a tardar en saber que era lo que le había estado ocultando y se sentía empapada por la anticipación. Se acercó lentamente mientras él se hallaba de pie frente a la ventana. El aire frío mantenía fresca la habitación.
"Es bueno tenerte aquí, viejo amigo. Ha pasado un largo tiempo", dijo ella con voz cálida.
"Así es. Aunque seré curioso, no me has dicho que clase de tareas quieres que lleve a cabo para ti. Has pagado por mis servicios después de todo", Severus la miró de cerca.
Podía ver que ella se había vestido para el esa noche. El largo y rubio cabello brillaba y el vestido de satén azul oscuro no dejaba nada a la imaginación. Los pechos quedaban apretados y se alzaban sobre la línea del escote, mientras que la tela se hacía mas translúcida al llegar caderas abajo. Se podía apreciar que no llevaba puesta ropa interior. Si hubiera sido Hermione la que llevara el vestido no habría podido resistirse. Pero como era Narcissa, Severus solo sentía...nada. No confiaba en ella y la miraba a los ojos cuidadosamente cuando ella respondía.
"No tengo ninguna tarea para ti Severus. A menos que consideres una cena con una vieja amiga ,una tarea", le dijo ella con los azules ojos brillando y la lengua lamiendo sugestivamente su labio inferior.
Severus se alejo de la ventana y se dirigió hacia la chimenea, inclinándose sobre la arcada.
"Necesito que sepas que ya no estoy libre y no deseo que te pongas en vergüenza esta noche", él se quedó mirándola con los oscuros ojos brillando peligrosamente.
"No me digas que es esa 'sangre sucia' Severus!" Dijo Narcissa con las cejas arqueadas en franco disgusto.
Ella había sabido que él se la estaba cogiendo desde el momento en el que había corrido en auxilio de Hermione en el Gran Salón. Sin embargo consideraba que la sangre sucia no era rival para una Malfoy.
Severus apretó los dientes y miro a Narcissa con desprecio ignorando lo que le había dicho. Se rehusaba hablar de Hermione con aquella mujer. Su hermosa amante era demasiado preciosa para ser insultada por la viperina lengua de Narcissa.
Se hizo un silencio entre ambos y la atmósfera pareció congelarse. Un elfo doméstico apareció con un agudo sonido y anunció que la cena estaba a punto de ser servida.
Narcissa le sonrió a Severus.
"No peleemos esta noche. Siéntate por favor", dijo ella ofreciéndole la silla al final de la mesa y Severus se deslizó suavemente hacia allí mientras ella tomaba el lugar a su lado.
Narcissa llenó las copas nuevamente al tiempo que el primer plato aparecía. Comieron en silencio por algunos momentos hasta que ella volvió a mirarlo.
"Quería agradecerte Severus", dijo ella poniendo el tenedor sobre la mesa y observándolo con cuidado. "Por lo que hiciste por Draco. Ahora que Lucius no está, Draco es todo lo que tengo", los ojos se le llenaron con fingidas lágrimas y Severus hizo un gesto de desagrado.
"Hice lo que tenía que hacer Narcissa, como bien sabes"
Continuaron comiendo en silencio sin saber que eran observados.
Hermione los miraba a través de la ventana y se esforzaba por escuchar cada palabra que se decía allí.
Sintió una oleada de amor por Severus cuando el le informó a Narcissa que se hallaba en una relación y luego sintió un renovado odio por la mujer que la había llamado 'sangre sucia'. Ahora estaban comiendo si hablar. Hermione se daba cuenta que Severus trataba de mantener las cosas tranquilas para poder terminar rápido con el asunto. Hermione comenzó a relajarse y a sentirse culpable. Debió confiar en él. Se relajó y resolvió quedarse observando y esperando.
Luego apareció el postre. Mousse de chocolate decorado con hebras de naranja amarga y chocolate oscuro. Severus tuvo que admitir que la comida había sido fuera de serie.
"Todo ha sido delicioso Narcissa. Mis felicitaciones", murmuró mientras devoraba el mousse.
Narcissa le sonrió mientras alzaba su copa en un silencioso brindis. La sonrisa pronto se transformó en una maliciosa mueca. Ya no debía tardar.
Severus de pronto se quedó mirando el postre en shock y dejó la cuchara a un lado. Se sentía caliente y la transpiración comenzaba a correrle por el cuerpo. Aflojó un poco el cuello de su camisa y miró a Narcissa, mientras el rostro se le descomponía de furia.
"No muy disimulado Narcissa...para nada disimulado", jadeó él y comenzó a desabrocharse el saco, empujando la silla lejos de la mesa y con las manos aferrándose del mantel.
"Como sea Severus. Si no puedo seducirte de la manera tradicional, entonces me tengo que adaptar. Así que, sin Bezoar esta noche mi amigo?" le dijo con los ojos brillantes al mirarlo.
"Fui estúpido...pensé que podía confiar en ti..." gimió él suavemente.
Narcissa sacó su varita del escote y movió a Severus y la silla más lejos aún de la mesa. Con un breve movimiento lo ató a la silla con unas sogas suaves y negras y todos los botones de la camisa se abrieron dejándolo atado a la silla con el pecho desnudo. Los ojos de ella siguieron la línea de oscuro vello que descendía desde el abdomen hacia la entrepierna. Narcissa no pudo ocultar la embriagadora sorpresa.
"Oh, Severus", murmuró ella. "Estás así por mi?"
Severus gruñó y miró hacia abajo. Tenía los pantalones inflados con su ardiente erección y la desesperada urgencia por venirse le nublaba la mente. Se forzó a si mismo a cerrar los ojos y no mirarla mientras se maldecía. Cómo pudo ser tan estúpido?
Narcissa se acercó a él y se inclinó para besarlo. Severus, ya incapaz de controlar su propio cuerpo, inhaló profundamente. Abrió la boca y permitió que ella le metiera la lengua, sintiendo repugnancia de sí mismo, pero al mismo sintiendo la sangre hirviendo en las venas por el deseo. Narcissa puso la mano sobre el abultado miembro y lo acarició sensualmente con los dedos. Severus casi saltó de la silla, gimiendo y mordiéndose los labios.
"No!" Gritó con la voz ronca, furioso consigo mismo y disgustado con su propio cuerpo por ser tan infiel. Severus estaba pensando en Hermione...Qué mierda le iba a decir a ella?
"Pero lo deseas, viejo amigo. Mírate! Tu duro miembro me necesita. Veamos cuanto"
Narcissa estaba muy mojada ya y quería sentirlo dentro de ella. Movió su varita y el pantalón de Severus se abrió, develando a un orgullosamente duro y erecto, aunque traicionero órgano. Ella gimió solo de verlo.
"Muy impresionante Severus. Es una lástima que lo desperdicies con la sangre sucia, no te parece?"
Narcissa se había puesto de rodillas frente a él y envolvió el miembro con los dedos. Severus trató de zafarse de ella.
"Narcissa, por favor, no lo hagas...te lo suplico", estaba desesperado. Sabía que si los labios de esa mujer lo tocaban estaría perdido. La poción de lujuria lo estaba volviendo loco.
"Pero quieres hacerlo Severus, y parece que tu amigo también", ella se pasó la lengua sobre los labios y se inclinó para meter la casi púrpura cabeza del miembro en su boca.
Sin embargo, Narcissa Malfoy nunca conoció el sabor del muy impresionantemente grande miembro de Severus Snape.
"Petrificus Totalus!"
Un enceguecedor haz de luz golpeó a Narcissa entre los omóplatos de muy cerca y Severus gimió al ver a Hermione, quien ya no estaba desilusionada y si, obviamente furiosa, con el cabello tras ella batiéndose por la fuerza del hechizo que había lanzado.
Hermione lo miró con enfado por un momento y luego desvió su atención hacia Narcissa. Levantó su varita nuevamente, murmuró algo y el rígido cuerpo de la rubia se alzo del suelo, todavía arrodillada, y la movió lejos de su amante. La llevó hasta el extremo opuesto de la mesa y la ató fuertemente a una silla.
"Ennervate", susurró despacio, seguido de "Langlock"
Severus observó maravillado como Hermione dejaba sin habla a Narcissa utilizando uno de los hechizos que él mismo había creado. Narcissa comenzó a maldecir a Hermione en silencio y a tratar de liberarse de las ataduras.
"Oh, no Narcissa. No te vas a ningún lado. Aunque como tan amablemente le diste a Severus una poción tan efectiva, sería una pena desperdiciarla, no te parece? Y como un pequeño favor", dijo ella con malicia, "te dejaré observar".
N/A: Buenas otra vez! Disculpen la demora, pero como ya aclaré, no tengo Internet en casa por el momento, así que tengo que hacer las traducciones en el trabajo. Ahora si empieza la fiesta en la mansión Malfoy, eh? Y la muy pervertida de Hermione le va a dar un interesante show a Narcissa...que la tiró de las patas! Tan calladita que era! Y tan mojigata que parecía! Aaahhhh esas son las peores!
Gracias por seguir leyendo!
Saludos a todas!
