Capítulo 4: Severus sirve el postre.
La transpiración corría por el cuerpo de Severus como una cascada debido al efecto de la poción. Apenas escucho la conversación de Hermione con Narcissa, pero estaba totalmente consciente de la presencia de su mujer y su miembro se estremecía incontrolable y dolorosamente al verla.
"Hermione...por favor...", gimió él con la voz ronca. "Lo siento"
Hermione se volteó para mirarlo con los ojos brillosos. Estaba enfadada con él por ser tan ingenuo, pero vio su predicamento y sintió piedad. Había escuchado la conversación entera entre Narcissa y él y sabía que había hecho lo imposible para resistir, con cada fibra de su cuerpo. Se aproximó a Severus. Su órgano era como un mástil saliendo de los pantalones, el pecho empapado de sudor y los ojos salvajes de lujuria.
"Nada de esto es tu culpa Severus, pero tenemos que hacer algo al respecto", dijo ella apuntando al duro miembro con su varita y los ojos de Severus se abrieron de par en par con pánico. Podía causarle un serio daño con ese trocito de madera en su mano.
Hermione se rió sensualmente. La visión del pene erecto de su amante la estaba excitando demasiado.
"No seas tonto", susurró ella. "Conozco una mejor manera, pero primero..."movió su varita y las ataduras se aflojaron.
De inmediato, Severus comenzó a masturbarse urgentemente, gimiendo y cerrando los ojos. No estaba haciendo ninguna diferencia y Hermione lo miró fascinada por un momento antes de volver a mirar a Narcissa.
Los ojos de la rubia mujer se entornaron y la boca se abrió en una mueca de deseo al ver a Severus masturbándose.
Hermione se acercó a ella y le hablo al oído. "Se ve muy bien, no es así?", susurró, "pero deberías verlo como se pone cuando está cogiendo..."
Con otro movimiento de su varita, Hermione se despojó de su ropa y caminó desnuda hacia Severus. Él la estaba observando, y a medida que ella se acercaba, gruñía con mas ferocidad, con un ruido que nacía en lo profundo de su garganta y que enviaba estremecimientos a través de la columna de Hermione.
Severus se puso de pie y con un brazo lanzó los platos y cubiertos de Narcissa al suelo.
La rubia trató de gritar, pero no salió ningún sonido. Miraba, boqueando como pez fuera del agua, sin poder creer lo que estaba a punto de presenciar.
"A la mesa...ahora!", siseó Severus, con la voz grave de deseo. Tomó la varita de Hermione y con un flick, su ropa también desapareció, mientras avanzaba hacia ella.
Hermione se tendió sobre la mesa. Severus se acercó y le abrió las piernas ampliamente, deslizando un dedo sobre la mojada vulva, deteniéndose un poco sobre el clítoris, con los ojos oscurecidos y brillantes al mirarla. Ella gimió al ver la expresión de sus ojos. La poción estaba a plena fuerza ahora y no había nada que ella pudiera hacer para detenerlo hasta que se hubiera saciado. Y Hermione no tenía idea de cuanto podía tomar que encontrara saciedad.
"Mojada..." gimió Severus mientras se inclinaba para besarla salvajemente, frotando su miembro sobre la entrada de ella. "Mía!" jadeó y la penetró con fuerza.
Hermione gritó. Estaba duro como una piedra y ella se sintió como apuñalada por él, con su vagina apretando cada centímetro de su órgano.
Severus estaba demasiado desesperado para tomarse su tiempo, así que se alzó sobre los brazos y comenzó a moverse con fuerza y rapidez, mientras la mesa se movía bajo ellos. Hermione tuvo un orgasmo tras otro hasta que no fue más que una máquina de decir incoherencias. El placer de Severus parecía aumentado debido a la poción y con un posesivo grito se vino con todas sus fuerzas. La mesa se movió casi un metro a través del suelo.
Los ojos de Narcissa se habían puesto oscuros al observarlos, sintiéndose demasiado caliente. Nunca iba a ser capaz de probar un alimento en aquella mesa sin volver a verlos. Los rostros contorsionados por el éxtasis...las voces gritando el nombre del otro...
Pero Severus todavía no terminaba. Se inclinó y besó a Hermione con una pasión que nunca había salido de él...y eso era todo un decir.
"Te amo", dijo y deslizó su lengua dentro de la boca de ella con firmeza, gimiendo en voz bien alta, "Te amo", moviendo las manos sobre los pechos y luego hacia la vagina. "Te amo", jadeó de nuevo al insertar un dedo dentro, masajeando el punto g mientras ella se arqueaba bajo él.
"Severus", los ojos de Hermione estaban llenos de lágrimas, mientras sentía su orgasmo aproximarse. Él se apartó de los inflamados labios de ella y la miró. Nunca la había visto más hermosa.
"De rodillas hechicera", dijo suavemente.
Hermione se dio vuelta e hizo lo que él le ordenaba. Quedó mirando directamente a Narcissa. Sintiendo algo parecido a la piedad, tomó su varita y aflojó las ataduras de una de las manos de la rubia mujer.
"Considéralo un regalo", jadeó la castaña cerrando los ojos.
Severus se había posicionado detrás de ella y su rostro estaba frotándose contra la entrepierna de Hermione. La lengua se deslizó sobre la entrada mientras los dedos tocaban el clítoris como un violín.
Narcissa no pudo contenerse. Se levantó la falda tanto como pudo y llevó la mano libre hacia su vulva. Deslizó dos dedos sobre los labios y se masturbó hasta llegar al orgasmo al mismo tiempo que Hermione, con la boca abierta y los ojos fijos en la desnuda pareja frente a sus ojos.
Severus no aguardó a que Hermione dejara de temblar. Se paró y metió su pene dentro de ella otra vez, rápido y duro. La penetró durante un rato hasta que Hermione colapsó sobre sus propios brazos.
"ACABA HECHICERA!" bramó Severus.
"Ya me vine!", Hermione estaba exhausta y gimoteó un poco al responderle, "Oh, Dios! Me estoy viniendo otra vez!" Ella se estremeció y arqueó el cuerpo y él llego al clímax junto con ella.
"SI!", gritó Severus triunfalmente al sentir su semen dispararse dentro de ella con fuerza.
Colapsaron juntos sobre la mesa, jadeando y temblando, con el sudor corriéndoles por el cuerpo y la esencia del sexo en el aire. Severus besó el cuello de Hermione dulcemente.
"Vamos a casa", dijo roncamente.
"Uhuh", replicó ella.
Lentamente, se bajaron de la mesa y Severus usó la varita de Hermione para vestir a ambos. La besó suavemente, incapaz de demostrar de otra manera su amor y gratitud y tratando de no pensar en lo que pudo haber pasado si ella no lo hubiera seguido.
"Qué hay de ella?", dijo él mirando a Narcissa fríamente, quien seguía masturbándose con una expresión salvaje en los ojos.
"Déjamela a mi", sonrió Hermione ampliamente y se dirigió hacia donde Narcissa se hallaba atada. Se inclinó sobre ella y le habló al oído lo suficientemente fuerte como para que Severus escuchara.
"Estuvo bien no, Narcissa? Qué pena que nunca vas a saber lo que se siente ser cogida por Severus Snape. Pero créeme, se siente tan bien como se ve. Y es todo mío"
Hermione le dedicó una sonrisa dulce y se volvió, caminando hacia Severus. Él extendió su mano a ella y caminaron juntos hacia la chimenea. Severus tomó un poco de polvo Floo y envolvió a Hermione apretadamente contra su cuerpo.
"Oh", lo detuvo ella. "Un momento" Tomó su varita y la apuntó hacia Narcissa.
"Finite Incantatem", dijo con suavidad. La red Floo los atrapó y no se detuvieron para escuchar la cantidad de improperios que salían de la boca de Narcissa.
N/A: Para enmendarme por no haber subido ningún capítulo en todo el fin de semana, subí dos. Ahora ya solo queda el final, que pienso subir la noche del martes...que lo disfruten!
