Bueno, después de muuuuuuchos contratiempos y problemas, ¡aquí está el capi!
Tenía unas ganas de escribir este capítulo... Creo que es algo que se necesita saber, porque a partir de este es cuando empieza ... "toda la acción"
Bueno, aquí os lo dejo.
— ¡Ethan! — le llamó, en medio del gran ruido de la moto. — ¿Te parece que vayamos primero a tu casa? No querría que te resfriaras…— Y también a que me dejes descansar. Necesito un respiro de tu olor, tu embriagante, excitante, aromático, y sabroso olor.
— ¿Y contigo qué pasa? — le preguntó Ethan.
— Yo no me resfriaré, tenlo por seguro.
Nessie continuó conduciendo a una alta velocidad, hasta que derrapó cerca del arcén de tierra.
— Pensé que… bueno, no sé dónde está tu casa…— dijo no muy segura de que debía hacer eso.
— Bájate. — ordenó Ethan. — ¡Va! — cantó mientras daba pequeños empujoncitos a Nessie desde atrás. Ésta se preguntó el porque ya no sentía esa gran ansia por la sangre de Ethan, mientras veía al chico desplazarse del asiento de atrás, al de delante de la moto. Aún noto la atracción, pero ya no es tan fuerte… ¿porqué?
— ¿Subes, muñeca? — Preguntó Ethan, al mismo momento que le quitaba las gafas-diadema a Nessie, y se las ponía dónde debían ir. — Oye, que lo decía en broma. — se disculpó, haciendo que su corazón se acelerara.
¿Me he pasado con la broma? ¿Demasiada confianza? Se preguntó Ethan.
Ahora si que siento que Ethan está a mi lado.
Nessie movió la cabeza a ambos lados, y luego se subió a la moto. Se tensó.
— ¿Sabes llevarla? — preguntó un poco angustiada de que sufriera él, un accidente.
— En realidad, tengo una. Es azul— rió sutilmente. — Pero, le dije a mi… madre de que me llevara al instituto el primer día para ver que tal iba todo. Sería un poco extraño ir el primer día con esa moto.
— Bueno, restándole que no conozco esa moto, no puedo decirlo, aunque sí. Ya has visto como se han quedado hoy…
Ambos rieron.
— Bueno, agárrate, muñeca. —repitió intentando sonar rudo.
— Por tu seguridad— y por la mía— no digas eso.
— Vale— tragó saliva Ethan.
Arrancó la moto, y se deslizó dejando la marca de la rueda trasera en el suelo, mientra giraba en contradirreción.
— Mi casa esta por el otro lado. — respondió Ethan a una pregunta sin hacer.
Nessie asintió rozando la camiseta mojada de Ethan.
¿Pararía algo si me quito la camiseta? Es algo- por no decir demasiado- incómodo.
— Oye, ¿pasaría algo si…— preguntó sobre el ruido de la moto, mientras se apuntaba a la camiseta.
— Como tú veas…
— No sé, — le dijo él— Vas tú detrás. Quizás te será algo incómodo.
— No… creo. — Ella suspiró, y a Ethan se le nubló un momento la vista. En ese momento, en que intentó frenar, para quitarse la camiseta, ya que le estorbaba y no podía concentrarse en la carretera, sucedió.
La moto, en una curva cerrada, empezó a tambalearse, hasta que Nessie, en un intento de coger el manillar de la moto, se abalanzó hacia delante, provocando de Ethan, ya casi fuera de la moto por sus movimientos, saliera despedido de ella. Rennesme, asustada, saltó de ella rápidamente, demasiado, y cogió a Ethan en el aire, evitando que cayera al suelo de cara. Miles de imágenes saltaron a su cabeza, en todas Ethan caía muerto y sangrando. Ambos cayeron al suelo, y Ethan salio de los brazos de Rennesme, rodando por la carretera.
La motocicleta cayó, arrastrándose por la carretera, hasta que topó con un árbol, y se apagó.
Tío Jass me matará.
Nessie, que se había levantado, pues es la que más cerca de la moto había caído, comprobó que, rota, rota, no estaba. Ahora, que funcionara, no estaría del todo segura.
¿Ethan?
Nessie miró a ambos lados, y escuchó un suave latido allá a lo lejos, dónde un cuerpo estaba retorcido.
Corrió a su lado, y movió el cuerpo, sabiendo que su abuelo le recomendó que en un accidente no lo hiciera, vio el rostro de Ethan, raspado por el accidente.
Se tapó la nariz lo más que pudo. Él tenía una pequeña sonrisa.
— vamos, Ethan, esto no tiene gracia. — Aunque si quieres que te mate… ¡Vamos Nessie, para! — Ethan, va, muévete— dijo ya un poco harta, mientras movía el hombro de éste. — ¿Ethan? — susurró ahora, quitándose la mano de su boca, y poniéndola en el corazón de éste. Lo notaba débil, pero fuerte a la vez, suave y permanente. Dormía. ¿Porqué estaba durmiendo, verdad?
Llevó la mano a la nariz de Ethan, y de ahí no salía nada.
Nessie movió de nuevo el cuerpo de éste, pero no contestaba ¿Lo habré matado?
— Ethan no me dejes— suplicaba, mientras sus manos volaban por el cuerpo del chico, sin hacer nada,
Su rostro estaba plagado de lágrimas. Escuchaba su corazón, y su respiración volvió demasiado lenta.
Aún así, se preocupaba porque no estuviera muerto, porque no lo estaba.
Se llevó las manos a su rostro intentando quitar las lágrimas que impedían ver el rostro de Ethan, pero éstas se mezclaron con la sangre del chico en las manos de Rennesme. Y cayeron a su boca.
Nessie probó la sangre que juró nunca probar. Aunque fuese con sus lágrimas, el fuego ya le consumía por dentro.
Mientras…
— Carlisle— llamó Alice, después de tener la visión del accidente, y más tarde de Nessie matando al pobre de Ethan. — Sí, tenemos problemas. ¡¿Cómo?! ¡¿Qué ha esta ahí?! — preguntó alterada. — ¿Cómo…— fue interrumpida— es verdad, no hay tiempo, en seguida voy con Bella para allá. Sí, Edward irá más tarde con el resto de la familia. Vale, le diré a Bella que su hija esta algo grabe.
Alice corrió en busca de Bella, y por el camino, ordenó a Edward que cuando terminaran las clases, fueran rápido a la mansión. Ella y Bella ya se iba, y que cómo no hiciera caso, se las vería con ella más tarde, y una vez ya le pasó algo parecido. Alice vio como se estremecía y en una visión, Edward llevaba su Volvo, y miraba el reloj del coche. Dos minutos después de salir de la última clase.
— ¡Bella, Bella! — gritó cuando estuvo a salvo de todos, y dirigiéndose a su queridísimo Porsche. — Nessie, Nessie, tenemos que irnos. Ya te lo contaré por el camino.
Dos minutos antes…
— Acaba de llamar tu tía Alice, tu madre y ella vienen para aquí. — avisó su abuelo a su nieta.
— Vale…
— Nessie, estará bien. No le hiciste nada.
— Pero… Pero…— volvía a llorar. De fondo sonaba Never sea Never de The Fray. No sabía de dónde salía. ¿Se habría dejado la abuela Esme encendida la radio? — Imagina que no llego a… no sé, imagina que no llegas a pasar por ahí cazando. Imagina que no nos encuentras, aunque estuviéramos tan cerca de la mansión, imagina que llego a morderle… Ya probé su sangre. Te defraudé. Él tubo el acci… ¡Por mi culpa esta así! — lloraba a lágrima suelta Nessie, a los pies de la cama.
Ethan permanecía en la cama con sábanas blancas, inconsciente, con la cara raspada.
— Rennesme, ¿cómo te lo tengo que decir? — perdió los nervios sutilmente su abuelo. — Te he explicado, que si no hubiese sido por ti, estaría muerto. Esta inconsciente por el cansancio, por el susto, o por el golpe contra tu cuerpo. ¡Está durmiendo! Si no hubiese sido por ti ahora…
— Carlisle— susurró el nombre de su abuelo. — Probé su sangre. Bebí su sangre. No le mordí, pero bebí su sangre. No he sido tan fuerte como tú, o como mi padre.
Alguien abrió la puerta de golpe.
— ¡Oh Dios mío, Rennesme! — gritó su madre, abalanzándose contra su hija a una velocidad sumamente inhumana. — ¿Qué ha pasado? — preguntó cuando cogió el rostro mojado de su hija. — ¿Carlisle?
— Él esta bien. — informó el doctor, mirando al chico. — Tan solo se ha desmayado. Tendremos que pensar como llevarle… ¿Sabes de…
— Mamá, bebí su sangre. — interrumpió Nessie. — la bebí… la bebí, la probé… Os defraudé. Pensé que sería fuerte. No sentía esa atracción, ésa… ansía como el primer día, y no lo entiendo, pero cuando sangró… no pude… no… pude, mamá, ¡no pude!
— Tranquila, Nessie, tranquila— cantaba su madre acunando a su hija, del mismo tamaño que ella.
— Carlisle— musitó Bella bajo. Nessie se estaba durmiendo, de tanto llorar.
— Creo que su lado humano compensa. Es extraño. Cuando la sangre de Ethan canta para ella, su lado vampiro sale, pero al segundo día, su lado humano, la hace estabilizarse, pero perdió el control cuando empezó a sangrar… No sé como pudo contenerse. Es peor que a nosotros. No tiene lado intermedio. O es vampiro o es humano, y varía. No me preguntes el porqué. Lo he descubierto cuando la he encontrado. Estaba en la otra punta del bosque, acunando el cuerpo de Ethan. Con toda la cara llena de su sangre, y lamiendo sus heridas.
Todos enmudecieron ante la historia.
— Ma… mamá… de-déjame con Ethan. Quiero dormir… con él… quiero estar… cuando despierte…. Quiero…
— Vale, vale…— la tranquilizó Bella. Nessie empezaba a divagar cosas un poco incoherentes. Estaba medio dormida.
Todos dejaron la habitación, y Nessie durmió tranquilamente.
— Carlisle— llamó Rosalie, ya en la salida— Ya vamos. Sí— miró a Edward que parecía que se subía por las paredes. — Mejor que Jasper no se aleje de él.
Colgó al cabo de un minuto de hablar.
— Vamos, — ordenó Edward. — no hables y conduce.
— ¡Eh! — gritó Rosalie. — Por mucho que seas "Edward" — se mofó del nombre— no tienes derecho ha hablarme así ¿te queda claro?
Edward estaba más enfadado que antes.
— Jasper, — llamó Rosalie sin despegar la vista de Edward. Él había vuelto con Jacob no hacía mucho. — lleva a Edward en su coche. Yo y Emmett iremos en el Mercedes. Procura que esté tranquilo y que baje sus humos. Si ves que no cambia…— giró la vista hacia su "hermano de sangre" — de parecer, utiliza tu don en su contra.
— Pero Rosalie…— se quejó un poco Jasper. Odiaba hacer sufrir a la gente, cuando no se lo merecía. A veces Emmett se lo merecía.
— Jasper. — susurró. — Hazlo.
Todos condujeron hasta la mansión, y Jasper no tuvo que utilizar su don para mal. Emanaba paz por todas partes.
Y en la mansión…
Ethan se sentía muy cómodo en esa cama, y sentía un calor muy cálido entre sus brazos.
Se desesperezó, e intentó moverse, pero un tirón en su brazo le hizo retroceder en su movimiento. Un dolor sumamente audible empezó a formársele en la parte posterior de la cabeza, llevándose el brazo bueno hacía el lugar. Un peso cayó a su pecho tras un murmullo. Fijó la vista.
— ¿Carlie? — preguntó. — ¿Rennesme, eres tú? — bisbiseó bajito, moviendo el brazo de la bonita chica que se quejaba.
Ethan no sabía, que todos los vampiros, incluso los que ya habían llegado, y con un lector de mentes añadido, los estaban escuchando.
— Oye, ¡Despierta! — gritó flojito. — ¡No sé dónde estamos! Dios, esta mujer duerme como un tronco.
— No soy una mujer, todavía.
— Hombre, — anunció Ethan teatralmente, mirando al cielo y levantando el brazo bueno. — la bella durmiente despertó.
Nessie que todavía tenía la voz un poco rasposa por el sueño, se la aclaró y habló:
— Respondiendo a tu pregunta, estamos en mi casa.
Ethan dejó de pensar. Luego, abrió la boca para decir algo… pero no salió nada de ella.
— ¿Qué hago yo en tu casa? — luego miró bien la habitación— ¿Estás segura que no estamos en un hospital? Esto se parece demasiado. Además, mírame, tengo el brazo…— dijo mientras lo levantaba. — ¡lo tengo vendado! — dijo asombrado mientras lo contemplaba. — No me acuerdo… ¿qué pasó?
— Antes o después de que te secuestrara.
— No es un secuestro cuando la persona quiere. — murmuró un poco ausente Ethan, mirando su cuerpo y la habitación. Luego se dio cuenta de lo que dijo. Abajo, Edward estaba agarrado por Emmett, y Jacob estaba respirando lo más tranquilo que podía gracias a Bella. — Es decir, — chasqueó la lengua— me refiero… Qué no me obligaste, yo me subí…
— Tranquilo, te entiendo. — se mofó Carlie del intento de Ethan. — Se que provoco ese estado.
Ya habían vuelto a las típicas bromas.
— Oh sí, me deslumbras con tanta frecuencia. — divulgó falsamente.
Nessie rió por lo que dijo. Deslumbras. A mamá, papá la deslumbrada con mucha facilidad.
Edward seguía atento, igual que el resto de la familia, la conversación. Aunque él tenía la ventaja de saber los pensamientos de su hija y del chico.
— Bueno, — llamó la atención Ethan— No sé qué ha pasado. ¿No se supone que íbamos a ir a mi casa a buscar ropa seca? — preguntó.
— ¿No te acuerdas… d-de nada? — preguntó Nessie.
Quizás me salve. Puede que no recuerde nada de mí… salto, y puede que no le haya pasado nada con mi don… Solo son quizás.
— No… bueno, ¿He saltado de un acantilado?
— Sí.
— He conducido una… ¿moto? — preguntó un poco indeciso.
Nessie respiró.
— Sí. — contestó en un suspiró y bajó la cabeza.
— Eh. — llamó Ethan. Empezaba a recordar algo. — No pasa nada. Sea lo que sea, tú no tienes la culpa, ¿vale?
— Pero si no sabes que ha pasado. — inquirió un poco molesta Nessie.
Ahora que no me venga con la modestia.
— Pero si sé, que yo conducía la motocicleta, — se señaló el brazo— y sea lo que nos haya pasado, — utilizó el plural. Aunque no sabía si era lo correcto. — O lo que me haya pasado. Tú no tienes la culpa.
— Ethan, si de verdad me aprecias, por favor, no intentes quitarle importancia.
Bella escuchó el comentario de su hija, y recordó un momento de su vida con Edward.
Edward la miró entrecerrando los ojos.
¿Cómo puede recordar algo así en este momento? Aunque luego le mandó un beso, y se acercó a ella, ya más tranquilo.
— Rennesme— utilizó Ethan su nombre completo. Tuve un fogonazo en su mente. Una imagen de él muerto. Edward jadeó. — ¿Me he muerto? Es decir, he tenido un accidente, de eso estoy seguro, pero, ¿por qué recuerdo una imagen de yo muerto?
Nessie enmudeció.
¿Y ahora que hago? ¿Fue mi don?
— Eh… eso es porque… bueno, tienes una contusión— dijo, colocando su mano detrás de la cabeza de Ethan. Éste se encogió ante el dolor. — Lo siento. — musitó Nessie. — Puede que sea algo por el golpe, ¿no crees?
— Rennesme, si de verdad me aprecias, contéstame, por favor, ¿crees que soy tonto? — preguntó Ethan, con las mismas palabras que ella anteriormente
— Voy a subir— anunció Edward.
— No. Iré yo. — dijo Jake.
— No creo que sea buena idea…
— Ethan, venga. Ya esta.
— ¿Has llorado? — preguntó Ethan tras mirar en sus ojos [N/A: no sé si puede ser cierto. Si alguien lo sabe, que me lo diga] rojos.
— No. — dijo ella, tras buscar alguna lágrima que quedara por ahí— será la alergia al polvo.
— Que no me chupo el dedo, Carlie. — se quejó Ethan.
— Bueno, vale. Es que pensé que estabas muerto. Cuando… cuando la moto empezó a zarandearse, no sé, empezaste a sangrar… no respondías…
Nessie recordó su sangre, y una ráfaga de dolor y decepción por ella misma la abordó. Nuevas lágrimas llegaron a sus mejillas.
— Nessie, eh, mírame— ordenó Ethan. Al ver que no respondía le elevó el rostro con las manos. Nessie no vio ese contacto antes, y se tensó al sentir el pulso del chico. — Oye, estoy bien, estoy aquí. ¿Vale? —No me ha pasado nada. Estoy bien. Estamos bien.
Ella intentó sonreír, pero no quería abrir la boca. Tenía sed. Y precisamente de la sangre que ya había probado. De nuevo, se sintió terriblemente triste por lo que había hecho.
— Por favor…— las palabras le quemaban la garganta. No quería decirlo, pero sabía que sería lo mejor. Para todos. Para ella. Para Jake. — Creo que… No nos conocemos de nada… es mejor… que… mantengamos la distancia…— las lágrimas la ahogaban. — Para que no vuelva a pasar…
— Oye, ¡me quieres escuchar! ¡No ha pasado nada! — gritó Ethan. — ¿Qué es un esguince? ¡Cómo si en mi vida yo no hubiese tenido esguinces…!— se quejó. No quería perder esa amistad tan cómoda.
— Ethan, de veras, es lo mejor. — susurró levantándose de la cama. — mi padre… bueno, mi hermano te llevará a tu casa. Espero que estés mejor. — con todas sus fuerzas, se acercó a él y besó su mejilla, dónde estaba la herida, cosa que ella no recordaba. La sangre seca se mezcló con la saliva de Nessie de sus labios, y le escoció a Ethan. Aunque quizás lo que le escoció fue ese gesto. Ella quiere mantener la distancia. Es por su novio. No quiere ser mi amiga. Se martilleaba Ethan la mente con frases ilógicas.
— Total, no pasa nada. Nos veremos en clase. Tan sólo que es mejor que no… nos veamos fuera del horario escolar, nos ahorraremos…— Se interrumpió ella misma. — Y no digas que no ha pasado nada, hazlo por mí.
Él asintió. En ese momento, entró todos los Cullen a la habitación, y Jacob se llevó a Nessie fuera. Lloraba desconsolada.
El resto de los Cullen hablaron con Ethan, y Carlisle lo revisó. Bella le preguntó dónde vivía, para que ella le pudiese llevar. Edward también se ofreció.
— Leeré sus pensamientos. — murmuró a una velocidad ininteligible. Ethan no se inmutó.
Nessie entró en su habitación, y se tumbó en su cama. Iba a hacer una locura, pero así seguro, no estropearía más las cosas.
— Jake, átame.
— ¿qué? — preguntó el desconcertado. — ¿Quieres que te ate?
— Sí, lo has entendido bien. — ella tenía un pañuelo rojo en su mano. — A la cama.
— Nessie, no sé si esto es correcto…
— Así me ahorro menos dolor al no mirar por la ventana. — le informó suspicaz. Intentó sonar suspicaz. Pero no lo consiguió.
— Pero puedes desatarte tu misma.
— No si lo atas lo suficientemente fuerte.
Jacob ató el último nudo, y empezó a sentir de nuevo esa rabia por el chico, que hacía sentirse de esa manera a su Nessie.
— ¿Dónde vas? — preguntó ella, cuando él estaba en la puerta.
— No te preocupes. — sonrió Jacob.
— No. Sea lo que sea que estés pensando.
— Tranquila, solo voy a hablar con él.
— No puedes hablar con él. — inquirió con risa nerviosa. Se iba levantar de la cama pero no podía. — ¡No!
— Es por tu bien…
— ¡No!
Ethan escuchó el grito de Nessie e instintivamente giró su cuerpo.
— Ella está bien. — dijo Edward. — Vamos.
Ethan no lo creía. Ella no gritaba por cualquier cosa. Sabía que no debía meterse más entre esa familia, pero algo lo hacía estar… conectado con Nessie.
— Será mejor que no te veas con Nessie, Ethan. — susurró una voz a su espalda. — Por el bien de todos, y por el de ella.
¿os gustó? El problema es que, quizás pasan las cosas demasiado deprisa, pero... no sabía por dónde cortar el capi, esta algo sobrecargado, ¿no creeis?
En fin, GRACIAS a TODOS por los que me animaron a seguir, y pese a las dudas de hacer este capi o no, siguieron ahí.
Un beso,
Al.
