Para leer este capítulo, y sentirlo, os sugiero que escuchéis de fondo siempre, Estas canciones:

New moon Score- Memories of Edward. Edward lieves. You're alive.

Cuando se terminen las tres, volver a repetir. Yo lo hice siempre con Edward lieves, y, tan solo estaba escribiendo, pero lloré.


Será mejor que no te veas con Nessie, Ethan. — susurró una voz a su espalda. — Por el bien de todos, y por el de ella.

Ethan iba en el coche recordando la conversación de Nessie.

Ethan, venga. Ya esta.

¿Has llorado? — pregunté tras mirar en sus ojos rojos.

No. — dijo ella, buscando alguna lágrima que quedara por ahí— será la alergia al polvo.

Que no me chupo el dedo, Carlie. — me quejé.

Bueno, vale. Es que pensé que estabas muerto. Cuando… cuando la moto empezó a zarandearse, no sé, empezaste a sangrar… no respondías…

Nuevas lágrimas llegaron a sus mejillas. ¿Pero porqué lloraba?

Nessie, eh, mírame— ordené. Al ver que no respondía le acaricié la mejilla, levantando su rostro. Se tensó, e iba a quitar la mano, pero ella inclinó inconscientemente el rostro débilmente. — Oye, estoy bien, estoy aquí. ¿Vale? No me ha pasado nada. Estoy bien. Estamos bien. — hice énfasis en el estamos.

Su intento de sonreír, quedó atrapado por un semblante desgarrado por el esfuerzo… ¿de qué?

Por favor…— lo dijo como si no quisiese. — Creo que… No nos conocemos de nada… es mejor… que… mantengamos la distancia…— las lágrimas la ahogaban. — Para que no vuelva a pasar…

Oye, ¡me quieres escuchar! ¡No ha pasado nada! — grité. No iba a permitir que esto nos… "separara". Éramos amigo, bueno compañeros, aunque en realidad. ¡Yo no podía perderla! — ¿Qué es un esguince? ¡Cómo si en mi vida yo no hubiese tenido esguinces…!— No quería perder esa amistad tan cómoda.

Ethan, de veras, es lo mejor. — susurró levantándose de la cama.

En ese momento, las palabras de Jake, consiguieron hacerme entrar en razón.

Es lo mejor, Ethan. No puedes meterte en una relación… — una mirada de su hermano lo cayó. ¿No lo aceptaba? — Para Nessie, es mejor que seáis solo… compañeros.

Aunque perfectamente se notaba que estaba diciendo: Vete, que no te queremos aquí. Lejos.

¿Nessie quería eso? ¿De veras que deseaba que me largara lejos? Aunque no la conocía de nada, me dolía que la única persona que me había calado hondo desde un principio… no me quisiera, para nada, a su lado.

¿Qué podía hacer? Desaparecer. Irme con la abuela. Iría a buscar a Kathy. Así tendría a alguien que cuidar. Y alguien que cuidara de mí. ¿Pero que me estaba pasando?


Ethan miraba ausentemente la ventana del Volvo, mientras Edward conducía y Bella le acompañaba en el asiento del copiloto.

— Ethan, ¿estás bien?

— Sí. — contestó como un autómata.

— No está bien— murmuró Edward a una velocidad imposible. Aunque Ethan tampoco lo hubiese escuchado, seguía ausente.

Cada metro que recorren las ruedas, es un pedacito chiquitito de mi corazón que es desgarrado. Un hueco pequeño que se había ido forjando con el paso de las horas, y que ahora se rellenaba con ausencia.

Poco antes…

Nessie estaba forcejeando lo máximo posible con el nudo que le había hecho Jacob. ¿Porqué yo luego me puse las esposas que tenía Rose y Emmett? ¿Por qué intenté protegerme para hacerme más daño? Edward estaba en el coche escuchando todo, incluso los pensamientos de su hija. Los nervios le impedían hacerlo bien. Jake seguía hablando abajo.

— Ethan, Nessie y tú… bueno, ella está un poco…

No había manera. Intentó quitarlo con los dientes, pero se mordió ella misma, y del dolor, se le escapó un chillido y arrancó el trozo de la cama.

Ethan escuchó el ruido y el chillido, y no dejó ni terminar a Jacob. Andó con Bella hacía el Volvo, y me metió en él, como un robot.

Antes, dejó escapar un pequeño, pero para todos los Cullen audible, suspiro de tristeza.

Nessie bajó todo lo deprisa que puso, con el trozo de cama. Había estado tanto tiempo entrenando para no utilizar su fuerza o velocidad, para que nadie se diese cuenta, que ahora se había puesto nerviosa y no canalizaba sus potenciales habilidades.

Corrió escaleras abajo, intentando parar a Ethan, decirle que no tenía porque hacerle caso, pero no pudo. Estaba abriendo la puerta de la casa, cuando unos fuertes y ardientes brazos la retenieron. Ella forcejeó, y lo vio pasar, en el coche de sus padres.

Cada metro que él se alejaba, notaba una parte de su corazón quebrarse, y esa necesidad que había crecido dentro de ella, iba aumentando, aunque la atracción por su sangre, tras probarla, acrecentaba mucho más.

Dejó de luchar contra Jake, al mismo tiempo que fijaba su vista a los ojos de Ethan.

Ethan, miró a Nessie, que estaba abrazada a Jacob, mientras éste le susurraba cosas al oído.

— Nessie, para, por favor.

Ella lloraba en silencio, hasta que el coche desapareció y ella se derrumbó en los brazos de Jacob.

En casa de Ethan…

— Bueno…— comenzó Bella.

— ¿Nessie no irá mañana al Instituto, no? — interrumpió Ethan.

Sus padres se miraron.

— No creo. Y tú tampoco deberías ir…

— ¿Por esto? — preguntó indicando su pie. — No pasa nada. De pequeño solía caerme con demasiada frecuencia.

Suspiró.

Nessie no irá mañana. Ni yo tampoco.

— Gracias. Bueno, nos veremos… por ahí.

— Adiós Ethan. — se despidió Bella un poco triste. Le caía bien el chico.

— Encantando de conocerte. — educadamente dijo adiós Edward.

Ethan entró en su casa, y vio por la ventana como el Volvo se iba.

Aunque en realidad, sólo habían desaparecido del alcance de Ethan.

— Ya no nos ve. ¿Lo oyes? — preguntó Edward.

— Sí.

Los vampiros escucharon toda la conversación.

— Abuela, ¿está mamá en casa? — preguntó yendo a la cocina. Estaba cocinando.

— No. Se ha ido a hacer no se qué para el viaje. Nos iremos dentro de dos días. ¡Ay! Cariño, ¡¿qué te ha pasado?! — se estresó su abuela, dejando el cucharón a un lado.

— Nada, me he caído.

— ¿otra vez? — se quejó su abuelita. — Con demasiada frecuencia ¿no crees?

— Esta vez no ha sido para llamar la atención. Ha sido con la moto.

— ¿Con la tuya? — preguntó desconcertada— Pero si estaba aquí esta tarde.

La abuela ya había… admitido que su nieto era imposible de tratar si le quitaba sus valiosas cosas. Y la moto era una de ellas.

— No… bueno, a lo que iba. Quiero ir con vosotras.

— No es necesario, mi niño. — dijo abrazándolo. — sabes que tu madre se muda constantemente. Y yo ya estoy cansada. Me quedaré aquí. Puedes quedarte aquí. Seguro que luego cambia de opinión. Además ahora solo va a ir a buscar a Kathy.

— Por eso. Mmm… no me han caído muy bien mis nuevos amigos… y mejor poner tierra de por medio.

— Cariño, ¿sabes que así no será siempre, verdad? Encontrarás a un amigo o una amiga que te valore tal y como eres, o un grupo de amigos con los que salir por la noche. O fíjate, una novia…

— No. Yaya[1], por favor, me apetece irme… de veras… así pasare un tiempo con mi pequeña.

— ¿Qué ha pasado realmente? Siempre me lo cuentas todo, cariño. — susurró su abuela. Estaba triste por su nieto.

— No tengo ganas, de veras. — cerró los ojos y descansó su cabeza en el hombro de su yaya. De pequeño siempre lo hacía. — ¿Dónde está el CD con el que dormía antes de pequeño, abuela? Ese que tú misma hiciste.

— En… creo que en tu mesita de noche.

— Gracias, te quiero. — besó su mejilla. — Prepararé la maleta. ¿Dos días, no?

Podré aguantar.

En ese momento, su madre entró.

— Ya estoy en casa. — entró como un tornado. — Mamá, nos vamos mañana. Me han cambiado el día del vuelo.

— Tu hijo te acompañará. — contestó la abuela. Ethan ya estaba buscando el CD en su mesita, mientras se sorbía la nariz. Nunca había llorado por alguien a quien apenas conocía. — Ahora está haciendo la maleta. No le molestes.

Su madre se dirigió a su alcoba.

La abuela suspiró y se metió en la cocina de nuevo.

Bella y Edward arrancaron el coche, camino a la Mansión. Sabía exactamente con lo que tendrían que tratar. Ellos lo habían pasado, y su hija…

Ethan durmió con Debussy y Beethoven. Cayó a los brazos de Morfeo con la esperanza de que, de verdad, Nessie no fuera al otro día al Instituto.


Al día siguiente, Nessie deseó no levantarse. Estaba algo cansada, porque no había dormido, aunque sintió un vacío que no entendía.

Cuando llegó al colegio, un grupo de chicos, estaban en corrillo, murmurando cosas como: te echaremos de menos.

Y en ese instante, deseó hacer caso a su madre, y quedarse en casa.

En el centro estaba Ethan, con una maleta, y detrás su madre, mirando a todos lados.

— Te añoraré mucho, Ethan.

— Y yo a ti Sarah, y yo a ti. — murmuró mientras sonreía tristemente y la abrazaba, depositó un beso en su mejilla.

— ¿Cuándo volverás? — preguntó un chico rubio. — Se te echará de menos, Romeo.

Ethan rio.

— No lo sé. Mi madre… es la que decide.

— ¿No puedes quedarte con tu abuela? — preguntó Sarah. Ella no quería que se fuera.

— No… —Ethan, recorrió el aparcamiento con la mirada, y luego volvió a abrazar a Sarah. — No hay nada que me retenga aquí. Debo irme con mi pequeña. Volveré tan pronto, que no tendrás tiempo de echarme de menos. — rió cuando se apartó. La última frse, le hubiese gustado que fuera para Nessie. Es para ti, Nessie. Edward quedó aplastado al suelo, sujetando a su hija y a su mujer. El pensamiento de Ethan le había dejado… ¡Era lo mismo que él le había dicho a…! Nessie lo pasará fatal. Miró a su hija. No pensaba.

Nessie se quedó quieta, con un silencio mental indescriptible.

— Se va… Ethan se va…— susurró.

Corrió mientras algunas lágrimas corrian por su rostro. Sarah y alguna chica más también lloraba.

Cuando llegó allí, muchos amigos de Ethan, ya se había marchado, y otros notaron que no "pintaban" nada en esa escena.

— Te vas. — no era una pregunta.

— Sí.

— Nada… te retiene aquí. — de nuevo, no era una pregunta.

— Kathy me espera en su casa. Debo… protegerla. — arrastró la palabras.

— ¿porqué te vas? — ahora si que pregunto Nessie.

— Es mejor… que haya un poco de distancia, ¿No crees? Además, no he… congeniado mucho aquí. — miró a la colla que antes pertenecía. — Salvo…

Debo mentir.

— ¿Salvo?

¿Salvo por mí?

— Salvo por Sarah. Le había caído bien.

Sarah miraba de hito en hito, y cuando se dio cuenta de que Ethan la miraba enrojeció, e Ethan le sonrió.

Si ella cree que me voy… por ella, conseguirá que me quede, y todo el mundo sabe que no soy bueno para ella.

Edward vivía más en los pensamientos de Ethan y Nessie que en la realidad de la conversación.

No es por mí. Es por ella. Por otra.

— Él es bueno para ella, sea como sea, es bueno. Si se va…— musitó Edward.

— Dime que no se irá. — musitó Bella. Sabría perfectamente que sucedería… Los Cullen murmuraban bajo, mientras miraban la escena, preparados para… lo que sea que viniera.

Nessie notaba que su corazón se quedaba frío poco a poco. Y que esa… afinidad que tenía con Ethan, disminuía un poco, cuando se había dado cuenta, de que no la apreciaba, como para quedarse aquí, con su abuela.

Nessie se quedó mirando el suelo.

— Adiós Carlie. — susurró a la vez que besaba su frente.

Nessie sintió el frío de su beso, y como su cuerpo se tensaba con el calor de su aliento.

Ella levantó la mirada, cuando Ethan suspiró.

— Adiós, Ethan. Te echaré de menos.

— No lo hagas. — el le sugirió, mas ella no haría caso. — Será mejor así. Tú aquí tienes una vida. Yo no. Además, seguro que de amigos tienes muchos, tan solo soy tu compañero, que a fin de cuentas, se vuelve a ir.

— ¿Volverás? — ella preguntó. Había mirado a la madre de Ethan, que hablaba por teléfono algo apurada.

Ethan siguió la dirección en la que Nessie miraba.

— Todo depende de ella.

— Ethan yo…

— No, Rennesme— aquel frío tono, le sentó como un golpe en la tripa. Se había cogido tanto cariño a Ethan. Él en cambio, estaba utilizando todas sus fuerzas por no cambiarse con su abuela y que ella se fuera. Todos los Cullen admiraban la… tragedia. — Era algo que debía pasar. Yo no estaría aquí todo el tiempo. Aunque esta vez ha sido muy a prisa.

A todos le recordaba el momento en que Edward dejó a Bella. Ella lloró sin lágrimas, y Nessie derramó cientos de litros.

— ¡Pero puedes quedarte esta vez aquí!

— Adiós…

Ethan andó hacía dónde estaba su madre.

— No, ¡espera!

No pudo dar un paso, sin que, extrañamente, se cayera. Los pies no respondían ¿qué me pasa? ¿Será que su lado humano la hacía titilar entre la cuerda de su vida? ¿Una vez vampiro y otra humano?

Cuando se levantó, toda su familia estaba a su lado.

— Por favor…— suplicó.

Ethan ya iba en el coche.

Cada metro en que me alejo de ella, será un clavo que se aloja en el hueco dónde se hallaba su parte en mi corazón. Aunque será mejor así.


Nessie andó, sin que nadie la pudiera parar, hasta encontrarse cerca de un bosque. Andó y andó, esperando encontrar alguna solución. Luego corrió, buscando algo, pero no encontraría nada. Ethan se había ido.

Cayó al suelo, cuando su lado humano, "venció". No quiso levantarse. Un árbol pagó su furia. Empezó a llorar y gritar, y los golpes lo recibía la corteza del árbol, que poco a poco fue cayendo, hasta que la sabia llenó la mano de Nessie.

Resbaló por el árbol, hasta toparse con el suelo, quedó en esa posición fetal, hasta que la noche cayó en el oscuro bosque, y unos brazos la cogieron en vilo.

Luego, algo la arropaba, y notaba sus lágrimas caer por sus mejillas.

Los ojos le escocían.

No podía cerrar los ojos. Los tendría abiertos hasta que él volviera.

Ni la nana de su padre, ni su abuela Esme, pudieron parar las silenciosas lágrimas de Rennesme. Esa cama ya no sería la misma. Sabía un lugar dónde podría dormir.

— Son las cuatro de la mañana— susurró alguien a su espalda.

— No me importa. Pronto amanecerá, y despertaré.

— Nessie, ¿porqué sueñas conmigo? — Preguntó un muchacho de gafas.

— Esto no es un sueño. Tú eres mi amigo, y no te has ido. ¡Eres alguien muy especial para mí! ¡No puedes dejarme!

— Shh, shh…— susurró, mientras acunaba la cabeza de Nessie en su pecho. — Ya esta, estoy aquí… Siempre me tendrás en tus recuerdos.

— No quiero olvidarte. — suplicó a ella misma. — Dime que esto no es un sueño.

— Es un sueño Nessie. Estás durmiendo en el acantilado. No pasa nada. Sigue soñando.

Nessie gritó en sueños, mientras abrazaba una chaqueta, con un olor tan especial para ella, como el chico que se había ido.

En el acantilado, su padre abrazaba a su madre, que intentaba despertar a su hija.

— Nessie, es hora de despertar. Ahora, seguirás normal. Como si nunca hubiese existido. Soy alguien pasajero. Recuerda las cosas bonitas y felices, no lo último triste.

Ethan desapareció del sueño de Nessie, llevándose consigo la tranquilidad que le había embargado.

— ¿Por qué?

Su olor era lo único que me facilitaba el recuerdo. Era lo que me mantenía en la realidad, y me obligaba a pensar que él había pasado por mi vida. Él fue mi amigo. Y él debió de ser más.

Se despertó, en el momento en que sus padres se habían marchado del acantilado.

— El Sol. — susurró, viendo el amanecer.


[1]: Yaya es como abuelita. No sé si donde vivis se dice, pero al menos, yo lo digo.


Espero que os gustase... ¿Raro?

mmm... Tengo una duda, porque, puede ser, que el próximo capítulo sea el final, ya.

El caso es que, Depende si pongo la primera versión del capi, o pongo la versión reescrita.

En la segunda la historia gira 180º grados, y así se descubren los cabos sueltos.

En la primera se termina y ya está.

como vosotros veais...

Así os lo dejo.

Beeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeesos y muchas gracias por los reviews del fic. :)

Al.