Casa nueva, vida nueva… ¿sentimientos nuevos?

Llegaron al local, no era demasiado grande, pero tampoco era chico. La señora que lo atendía les sonrió y saludó amablemente –¿ Puedo ayudarlos en algo?- preguntó la mujer de no más de 40 y tantos. – No, señora, muchas gracias- contestó Sakura con una sonrisa cálida. – Si me necesitan, sólo vengan a buscarme- y la mujer volvió a su escritorio.

-Ven, Kakashi-kun. Por aquí están las cortinas- dijo ella, y se dirigió al sector. – Umm…- él seguida leyendo y se dejó arrastrar. – Mira, Kakashi, ¿qué te parecen estas?- dijo sosteniendo unas color rosa viejo con unos volados. – ¿O esta?- tomando una lisa de color verde manzana, sencilla. – Aunque el color durazno no quedaría mal con el beige…- decía pensando en voz alta. –¿ Tú qué piensas, Kakashi –kun?- No recibió respuesta – ¿Kakashi-kun?- dijo dándose vuelta, viendo que él estaba leyendo y no le prestaba atención ¡para nada! – ¡Hey!- dijo el peligris quejándose. – Dame mi libro, Sakura- dijo el shinobi algo molesto.

–Dijiste que me ibas a acompañar a comprar las cosas para mi casa, ¿por qué te pones a leer?- contestó enojada. – Dije que te iba a acompañar, no que te iba a ayudar…- dijo muy despreocupado. – ¡Kakashi-kun!- le grito muy molesta. – Ummm…- la miró calmado. – Sabes que "acompañar" significa "ayudar".- dijo indignada. – No, no lo sabía.- se hizo el desentendido

-Kakashi-kun…- dijo en tono amenazador. –Umm…- la vio molesta – Está bien, Sakura, pondré atención a lo que dices y te ayudaré.- dijo para safar, su ex alumna era igual a la Hokage, hay que ser tan idiota como Naruto para no darse cuenta de lo peligrosa que puede ser su mirada… y ella.

- Te decía, ¿rosa viejo con volados, verde manzana sencilla, o alguna color durazno?.- volvió a preguntar la pelirosa. – Ummm… ¿de qué color es la cosa?.- Beige- contestó cansada.

-Ummm… las tres son lindas para ese color.- dijo en tono pensativo. – ¡Kakashi!- contestó la kunoichi, sabía que él no tenía idea, seguro iba a tirar algún color para safar. – Umm… la de color durazno.- contestó luego de pensarlo detenidamente. – Uh, ya me estaba poniendo vieja- contestó Sakura con sarcasmo. – Sí, es verdad, mira esas arrugas en tu frente.- dijo el peligris divertido. Cosa que no le agrado a su ex alumna, ya que le dedico una mirada asesina.

- Gomen, Sakura.- dijo rascándose la nuca. – Fue una broma, nada más. – Sí, claro…- dijo ella con tono desconfiado. – Vamos a ver sabanas, y otras cosas.- dijo más emocionada la chica. – Ummm… si no hay otra.- dijo el jounin.

Y así siguieron, lo que quedaba de la tarde la pasaron entre idas y venidas por la tienda. La kunoichi gritándole y reprochándole a su ex sensei, que no le ponía mucha atención que digamos. A eso de las 18:30hs Sakura se acordó de la salida con sus amigas, terminaron rápidamente de pagar las cosas que había elegido, y salieron del local con muchas bolsas llenas de cosas para su nueva casa y allí se dirigieron.

Al llegar, Sakura y Kakashi dejaron las bolsas en el piso y estiraron sus músculos cansados. – Gracias por ayudarme, Kakashi-kun.- dijo la pelirosa.- No es de nada, Sakura. ¿Quieres que te ayude a acomodar?- preguntó con amabilidad. – No, Kakashi, ya te robé demasiado tiempo. Aparte voy a salir con las chicas y tengo que arreglarme. – Ahhh, ya veo, te tomará mucho tiempo, ¿eh?- dedujo el jounin. – Jaja… sí.- rió nerviosa.- Está bien, Sakura, yo también voy a salir así que tengo que arreglarme. Pero supongo que lo hago más rápido que tú.- comentó rascándose la nuca y arqueando su ojo, sabía cómo se lo tomaría. –Ummm… claro.- dijo algo molesta.

-Gracias otra vez, Kakashi-kun.- agradeció- Ummm… Sakura.- dijo acercándose a ella.- ¿Sí, Kakashi-kun?- preguntó nerviosa, lo tenía enfrente de ella, muy cerca. – Creo que se te olvida…- dijo con una voz suave. "Sexy" pensó Sakura (¿Ah?, Sakura, ¿sexy? Este hombre está más allá de lo sexy) comentó su Inner. – ¿Qu-qué se m-me olvida? – preguntó muy nerviosa.

Prácticamente lo tenía encima, podía sentir su respiración chocando contra la suya. Era algo que ponía a Sakura nerviosa pero de sobremanera. – Esto…- dice acercándose más… pero desvió su cara y así miró sobre el hombro de ella… y sacó su librito del porta shuriken de la pelirosa.

-¿Creíste qué me iba a olvidar de mi lectura?.- le preguntó divertido. Sakura estaba casi en estado de shock, no salía de su nerviosismo. ¿Había pensado que su ex sensei la iba a besar?, uh, hacía calor, tenía sus mejillas rojas y el ninja copia se dio cuenta.

-Sakura, ¿tenes fiebre?- preguntó posando su mano en la frente de la pelirosa. Al contacto con la piel del peligris dio un paso atrás rápidamente, su piel la quemaba. – No, Kakashi-kun.- dijo tratando de sonar calmada. – ¿No? Pero si estás roja.- dijo el peligris con tono lógico. – No es nada, Kakashi, sólo tengo calor.- contestó lo más despreocupada que pudo sonar.

-Bueno, me voy yendo. Espero que sólo sea el calor. ¡Adiós, Sakura!.- dijo arqueando su ojito y desapareció con la nube de humo. "¿Por qué pensé que me iba a besar? Peor aún, ¿por qué estoy roja? ¿Por qué sentí que su piel me quemó?" se preguntaba interiormente la kunoichi de rosa cabellera. Se quedó mirando un punto fijo por un momento.

-… Tal vez, sólo extrañe a Shikamaru.- Claro, eso tenía que ser, ¡no había visto a su novio en todo el día! Seguro quería sentir sus brazos, sus besos, su cariño. Hacía poco que estaban de novios, sólo 2 meses. El chico Nara se tardó demasiado en pedírselo, ¡para él fue todo un problema! Pero lo quería, y él la quería a ella, así que valió la pena la espera.

–Ay, Sakura… las cosas que imaginas.- se dijo así misma. Y enfiló para el baño, necesitaba agua fría ¡urgentemente!

Mientras la pelirosa se daba una ducha helada, nuestro peligris favorito iba caminando con las manos en los bolsillos y pensando "¿Por qué me acerqué a ella así? ¿A caso la quería besar? Mejor aún, ¿por qué ella se puso roja?" se preguntaba el ninja copia. – Menos mal que no me había dado el libro, sino, no sé qué excusa le habría dicho.- dijo en voz baja, entrando en su casa.

-Seguramente extraño a Anko, no la veo hace 3 semanas.- dijo el jounin recostándose en su sillón para descansar un rato. Hacia unos… ¿2? ¿3 meses y medio? Que Anko le había pedido ser su novio. No le interesaba mucho la kunoichi de violeta cabellera, pero tenía que admitir que era linda, y un poco de compañía no viene mal de vez en cuando. – Umm… seguro es eso.- se quería convencer. Miró la hora, 19:00hs. – Umm… puedo leer y después bañarme e ir al bar a las… ¿20:30hs?.- dijo tranquilamente.- No creo que se enojen porque llegue una hora y media más tarde.- Y sin más, sacó su libro anaranjado y se dispuso a leer.

Sakura estaba envuelta en un toallón amarillo, con flores rosas, y una toalla igual en su cabeza, secando su pelo. Mientras ella miraba qué podía ponerse esa noche para salir con sus amigas. ¡Las noches de verano eran las mejores! Estaba fresco pero no tanto como para dar frío, no hacia tanto calor como para derretirse.

Sacaba ropa de su placar, armaba el conjunto… no le gustaba. Cambiaba el pantalón, por una pollera. La pollera, por un capri. La musculosa, por una remera manga 3/4. O si no, cambiaba todo y ponía un vestido. ¡¿Por qué estaba TAN indecisa?! Ella no era así, nunca le costaba elegir. Llevara lo que llevara, Shikamaru le iba a decir que se veía muy linda, y, llevara lo que llevara Ino le iba a decir que le quedaba mal, y ella la ignoraría.

Entonces, ¿por qué no podía decidirse? ¿Por qué le costaba? ¿A quién quería impactar? - ¿A quién quieres dejar con la boca abierta, Sakura Haruno?- se preguntó a sí misma. (Ashhh, ¿a quién más? A Kakashi!) Gritaba su Inner.

"¿A Kakashi? ¿Por qué voy a querer sorprenderlo a él?" le cuestionó a su subconsciente. (¿Por qué crees? Quieres que te deje de ver con esos ojos de padre sustituto) le contestó su voz interior. " Yo no quiero eso! " (¡Ohh, claro que lo quieres! Pero no lo aceptas). " ¡Yo no quiero eso! ¿Por qué voy a quererlo?"

(Sabes que te gusta el sensei, aceptalo.) "¡No es mi sensei, y no me gusta!" (¡Sabes que sí! Te gusta, sino, ¿por qué pensaste que te iba a besar? Aparte, vos querías que te besara) "¡Mentira! Yo no quería que me besara! ¡Yo extraño a Shikamaru, es eso!" (Buaaa, si queres creer tan absurda mentira, allá vos.)

Y así, su Inner se calló, y ella pude elegir tranquila que ponerse. Pero claro que ella no quería vestirse infartante para su ex sensei. ¿¡En qué cabeza cabe?!. Siguió viendo los conjuntos que había armado y una remera strapless llamó su atención. Era un color verde agua, contrastaba muy bien con sus ojos verdes claros, y combinaba perfectamente con su cabello rosa. Marcaba bien su figura, pero no tanto porque era suelta. Luego vio un short negro y le gustó el conjunto. Así que eso se pondría esa noche.

Miró el reloj, 19:30hs, tenía que secarse el cabello YA o no llegaría a tiempo, así que fue volando al baño a buscar el secador de pelo y comenzó con la labor 'tediosa', diría su novio. Esperaba con muchas ansias que esté en el bar son los chicos esa noche.

Miró el reloj, 19:45hs, tenía que ir a bañarse, descansar su machacado cuerpo. 3 semanas estuvo fuera de la comodidad de su casa, estuvo durmiendo en la fría casa que hacia Yamato con su jutsu. 3 semanas estuvo sin el silencio de su casa, estuvo aguantando a Maito Gai con sus estúpidos retos y diciendo que era mejor que él. "Si lo hace feliz" pensó el peligris. Seguro tendría que bancarlo en el bar dentro de poco. – Ay, qué molesto es.- dijo mientras se dirigía a la ducha.

Bajo el agua fría, sentía cómo sus músculos se relajaban, y cómo él mismo sentía que se sacaba un peso de encima. Hasta que, de la nada, una pregunta extraña, muy extraña se le vino a la cabeza. "¿Irá al mismo bar que yo?".- Espero que sí, quiero ver qué se va a poner…- "¡Pero qué piensas Hatake!" Se reprimió a sí mismo. Aunque… de verdad, quería ver qué se ponía su ex alumna. Le intrigaba el hecho de verla con otra ropa que no sea la que acostumbraba, tal vez, así podría descubrir partes de ella que nunca vió.- Basta, Kakashi. Tengo que ver a Anko ya, esto me afecta demasiado.- se dijo así mismo. Terminó esa idea, y otra pregunta se hizo presente "¿Cómo será besarla?". Sacudió su cabeza – Definitivamente, tengo que ver a Anko.-

Salió de la ducha en vuelto en un toallón verde musgo, y con una toalla blanca secaba su grisácea cabellera. Miró la hora, 20:10. ¡Wow! Sí que se había relajado, ¡el tiempo pasó volando! – A dónde se va el tiempo…- dijo en voz baja. Terminó de secar su cabello, se cambió con su ropa de siempre y se sentó en el sillón a leyendo. Eran las 20:18hs, podían esperar un poco más, ¿no?

Ya había llegado a la casa de Hinata y por suerte era la primera en llegar, ¡tenía que contarle todo lo que había pasado en ese día! Y no quería que estuviera Ino-cerda para andar de chusma. – Sakura-chan, pasa, ¿cómo estás?- preguntó la ojiperla. Hinata era tan sencilla, tan tranquila, tan tímida… no podía creer que estuviera con Naruto.

– Muy bien, Hinata-kun. ¿Y tú?- le sonrió- También, Naruto me dijo que los chicos van a estar en el mismo bar que nosotras- comentó la heredera de los Hyuga.- ¿Sí? ¡Qué bueno! Hoy no vi a Shikamaru en todo el día, lo extraño.- dice algo apenada.

-Me imagino, yo también extrañanaría a Naruto si no lo viera todos los días.- comentó sonrojada. –Pero eso no va a pasar, ¡Naruto no te deja sola ni a Sol ni a sombra! Jaja.- rieron juntas. – Mmm… Sí, es un poco exagerado, pero lo hace porque me quiere.- vuelve a sonrojarse, pero sonriendo. – Lo sé, Hinata, me alegro mucho por ustedes.- le regala una sonrisa a su amiga.

-Por cierto, hoy fui a comprar las cosas para mi depto.- comentó la pelirosa. – Oh, perdona por no poder acompañarte, Sakura-chan…- dice Hinata con timidez. – No hay problema, Kakashi- kun me acompañó.- le comenta sonriendo. – ¿Kakashi – kun?- dice extrañada la peliazul. – ¿Desde cuándo le dices así y no 'sensei'?- preguntó curiosa.

-Bueno, él me ordenó que lo llamara así, creo que le molesta el "sensei" ahora que no es mi maestro.- respondió Sakura.- Oh, ya veo… ¿Compraron muchas cosas?- Sí, muchas, mañana o el domingo voy a acomodar todo. Pero…- termino la frase con algo de duda. – ¿Pero qué, Sakura-chan?- inquirió Hinata. – Cuando Kakashi se estaba despidiendo, se acercó mucho a mí, tanto que podía sentir su respiración.- le contó Sakura a su fiel amiga, que la miraba con intriga y le hizo una señal para que siguiera.

-Y… por momentos, pensé que me besaría y… me gustó la idea.- dijo sonrojada. – Sakura, ¿te gusta Kakashi-sensei?- preguntó su amiga. – ¡No, Hinata!- contestó nerviosa. – ¿Entonces por qué te gustó la idea de que te besara?- refutó su amiga. – Bueno… yo… creo que extraño mucho a Shikamaru- contestó tratando de sonar convincente. – Bueno… tal vez… sea eso- devolvió Hinata, analizando la situación. – Sí, creo que eso debe ser- contestó más segura. – Gracias por escuchar, Hinata- le dijo sonriéndole. – No hay nada que agradecer, para eso están las amigas- le devolvió la sonrisa. Y en ese momento tocaron el tiemble, eran Ino y Tenten, ¡gracias a Kami-sama pudo contarle todo a Hinata sin que ellas interrumpieran! Ahora sí, ¡estaba lista para divertirse con sus chicas!

-Hola, frentesota! Me sorprende que pudieras pasar por la puerta con semejante frente.- dice Ino burlándose de su amiga. - Hola Ino-cerda, ese vestido disimula bien los kilitos demás que tenes.- contestó con una sonrisa triunfante Sakura. – Ashhh, cállate.- dijo la rubia kunoichi que llevaba puesto un vestido corto, por encima de sus rodillas de color celeste.

- Ay, ¡dejen de pelear ustedes dos!- ordenó Tenten, cansada de que sus amigas armen una escena cada vez que se veían. - Mejor nos apuramos porque quiero aprovechar cada minuto de esta noche.- comentó la castaña que traía unas bermudas y una musculosa de color rosa fuerte. – Sí, mejor vayamos yendo.- secundó la ojiperla. Tenía puesto un vestido negro con lentejuelas que brillan mucho cuando se movía, le llegaba por encima de las rodillas. Las cuatro chicas salieron de la mansión Hyuga y emprendieron viaje al bar que solían salir todos los fines de semana.