15- Decisiones.
El despertador de la chica sonó a las 6:00hs, ella lo escuchó y lo apagó como pudo. Era lunes y tenía que ir a trabajar, la rutina volvía a empezar. El domingo lo pasó como cualquier otro domingo: mirando tv y descansando de la salida del sábado. No pudo ver a Kakashi ni a ninguno de sus amigos, había estado cansadísima.
Se levantó de la cama y buscó ropa y toallas, lo mismo de siempre. Se metió al baño y 20 minutos después salió cambiada y con una toalla en su cabeza. Secó su rosa cabellera en 10 minutos y caminó a la cocina para preparar su desayuno. Café, unas tostadas, el yogurt; y 15 minutos después ya había terminado. Lavó todo y salió de su casa, hacia el hospital.
Eran las 6:45hs, el Sol apenas estaba saliendo y tenía 15 minutos para llegar a su trabajo; por suerte no quedaba tan lejos, en 10' llegaría. Era una mañana hermosa: el cielo celeste sin una nube, estaba fresquito pero no tanto aunque sabía que conforme pasaran las horas subiría la temperatura. Veía a las señoras baldear las veredas de sus casas, a otras barriendo, otras salían a hacer las compras. En fin, le encantaba admirar unos momentos su querida Aldea.
Como lo había previsto, en 10 minutos llegó al hospital. Al entrar vio a Shizune que venía que unos papeles. –Hola, Shizune.- la saludó sonriendo. –Hola, Sakura. ¿Qué haces acá?- le preguntó extrañada. –Vengo a trabajar.- devolvió la pelirosa lógica. –Oh, no. Tsunade-sama dijo que hoy no te necesitamos, que podes ir a entrenar con Kakashi.- informó Shizune. –Ahhh… bueno, gracias.- respondió ella. –De nada, Sakura. Tengo que irme, chau.- dijo empezando a caminar.
Sakura la vio alejarse y dio media vuelta para salir del lugar y dirigirse al campo de entrenamiento. Quería ver a su peligris, lo extrañaba muchísimo. Al llegar vio a Naruto y a Sasuke sentados en el pasto. -¿Hacen mucho que esperan?- preguntó con ironía.- ¡Sakura-chan!- gritó saludándola. –Naruto… ¿no vas a dejar de gritar, eh?- preguntó cansada. -¡Jaja!- rió el rubio sonriendo. –Sakura…- la saludó Sasuke. –Hola, Sasuke.- devolvió sonriéndole.
-¿Hace cuánto que están esperando?- preguntó curiosa. –Desde las 5…- contestó el Uchiha. –Kakashi no cambia más…- decía la pelirosa agarrándose la frente. –Sí, aparte no desayuné.- acotó Naruto. –Bueno, son las 7:00hs ya debe estar por aparecer…- decía la chica mientras se sentaba al lado del rubio.
Estuvieron en silencio unos segundos, y de repente escucharon un ruido y vieron al peligris aparecer en una nube de humo. -¡Hola!- saludó con su ojito arqueado. -¡Kakashi-sensei, llega tarde!- le gritó Naruto. –Ummm… es que me perdí por el camino de la vida.- se 'excuso' el ninja copia. -¡Mentira!- volvió a gritar el rubio. –Naruto, ¿de qué te quejas? Ya lo conoces…- decía Sakura mientras se paraba.
-Es verdad, tarado.- afirmó el morocho. Naruto lo miró molesto. –Sasuke…- lo saludó el peligris. –Kakashi…- devolvió de la misma manera. –Sakura…- dijo mirándola fijo. –Hola, Kakashi.- contestó con una sonrisa. –Bueno, empecemos. Den 250 vueltas al campo corriendo.- ordenó tranquilo el peligris.
-¡Ohh, sensei!- se quejó el rubio. -¿Qué pasa, Naruto?- le preguntó Kakashi. -¿Para qué tantas vueltas? ¿De qué nos sirve?, ya somos muy rápidos.- argumentaba el chico. –Naruto, no lo tenes que ver así. Tenes que verlo como una 'simulación'.- respondía seguro. -¿Cómo una simulación?- preguntó confuso su estudiante.
-Sí. Mientras corres, pensa que estas escapando de unos ninjas que te quieren asesinar.- contaba el peligris. -¡Yo no escapo!- gritó Naruto ofendió. –Es una simulación, Naruto, estás simulando.- explicaba cansado. –Ahhh…- musitó el chico. –SIMULA que estas escapando de unos ninjas que te quieren asesinar y que las 250 vueltas es la distancia que corres.- terminó de explicar.
-Ahhh… si lo pone así, ¡sí!- devolvió seguro Naruto. – ¿Y usted que va a hacer mientras tanto?- cuestionó el rubio curioso. –Voy a retomar donde deje anoche…- contestaba sacando su librito anaranjado. Naruto se lo quedó mirando y una gota cayó por su cabeza, -No sé por qué no me sorprende…- acotó la pelirosa con sarcasmo. -¿Están esperando algo o sólo le gusta perder el tiempo?- les preguntó el peligris. Los tres negaron. –Bueno, entonces empiecen.- ordenó.
Los chicos escucharon la orden, y empezaron a correr. Kakashi se sentó en la sombra de un árbol cercano y se sentó apoyando su espalda en el tronco. Retomó su lectura toda la mañana, a las 12:00hs del mediodía los chicos volvieron. –Kakashi-sensei, terminamos.- decía Naruto cansado, entre cortado. –Ummm…- musitó él sin dejar de leer. Sakura lo miró incrédula ¡no podía ser TAN desinteresado!
-Kakashi, ya terminamos.- volvió a decir la pelirosa, pero más firme. –Ummm…- volvió a contestar él, pero esta vez levantó la vista. –Ahhh, veo que terminaron.- comentó tranquilo. –Sí…- respondió Sasuke molesto. –Pueden almorzar.- comentó el ninja copia volviendo a su lectura. -¡Sí!- gritó Naruto feliz. El Uchiha no dijo nada, sólo se limitó a caminar con su compañero hasta donde estaban sus mochilas con la comida.
-Sakura-chan ¿no vas a comer?- le preguntó el rubio mientras sacaba su comida de la mochila. –Sakura, si no comes te va a hacer mal…- agregó el morocho haciendo lo mismo que su amigo. –No es eso, es que… pensé que iba a trabajar y yo siempre como en la cafetería del hospital. No me traje nada.- explicaba mientras se agarraba la panza, en señal de hambre.
-Pero no importa, puedo seguir sin comer…- decía moviendo las manos para quitarle importancia. –No, Sakura.- negó una voz a su lado. La chica giró la cara, y vio a su peligris a su lado. –Yo tampoco traje mi comida, ¿vamos a comprar algo?- le preguntó arqueando su ojito.
-Sí…- aceptó tranquila. –Ahora volvemos.- les dijo a los demás integrantes. -¡Está bien!- contestó Naruto, Sasuke sólo asintió con la cabeza. Comenzaron a caminar alejándose de los chicos. El camino era silencioso, ninguno sabía qué decir. 15 minutos después llegaron a un supermercado donde compraron unas bolas de arroz, algo rápido para comer.
Salieron y la chica le dijo –Gracias por la comida, Kakashi.- agradeció sonriéndole. –De nada.- devolvió él despreocupado. -¿Nos sentamos?- le preguntó a la pelirosa, señalando un banco. –Sí.- afirmó tranquila. Se sentaron y el shinobi empezó a hablar. -¿Qué hiciste ayer, Sakura?- cuestionó mirando al frente. La chica lo miró, y después volvió su vista al frente. –Mire tv y dormí.- decía risueña.
Sakura le dio una mordida a su comida y volvió a mirar al chico que tenía al lado, se sorprendió al ver que ya había terminado de comer. "Eso no lo va a cambiar nunca." Pensaba sonriendo la pelirosa. -¿Vos qué hiciste, Kakashi?- curioseó la kunoichi. –Ummm… no mucho, leí.- contestó desinteresado. –Ahhh…- musitó ella, y siguió comiendo.
La pelirosa terminó de comer y volvió a mirarlo: su vista estaba en el frente, podía ver el aire que exhalaba golpear contra la máscara, su pelo gris se movía por el viento, como subía y baja su pecho por la respiración, y la bandana que tapaba su ojo izquierdo. Sencillamente él es "… hermoso" pensó embobada la chica.
-Mmm…- musitó sin querer. El peligris la escuchó y mirándola dijo -¿Sakura, pasa algo?- confuso. Sakura al escucharlo salió de su 'ensoñación' y con voz nerviosa contestó. –No, nada. ¿Vamos?- El chico la miró extrañado, pero le gustaba eso de su pelirosa. "Es tan hermosa cuando se sorprende…" pensaba el peligris. –Sí, vamos.- devolvió parándose, y ella lo imitó.
Empezaron a caminar, otra vez el silencio, parecía que eran unos completos extraños. Estaban entrando a al campo de entrenamiento, cuando sintió que un brazo rodea su cintura, haciéndola parar. Ella frenó y al alzar la vista puedo ver a su peligris mirándola fijo, Sakura sólo lo miraba sorprendida, pestañando varias veces. –Sakura… yo… te extrañé.- finalizó con voz dulce. La pelirosa sonrió y de la misma manera le devolvió –Yo también te extrañé, Kakashi, mucho.- Terminaba de decir abrazándolo por el cuello.
El shinobi sonrió, cómo amaba a esa mujer. "Sólo Kami-sama puede saber cuánto." Pensaba con ternura. "Kakashi, cómo me gustaría poder decirte que te amo…" pensó con melancolía la chica. (Entonces decíselo.) Le contestó su Inner lógica. "Pero no puedo, no sé si él…" dudaba. (Sakura, vos sabes lo que él nos transmite con sus besos, sus abrazos, sus palabras, sus actos. ¿En serio pensas que no nos ama?) Cuestionó seria su Inner.
"… bueno, tenes razón…" contestó apenada. (¿Entonces? ¿Se lo vas a decir?) Volvió a preguntar. "¡Sí!" devolvió segura. "Pero no ahora, quiero que sea especial." Respondía firme. (Bueno, con tal de que se lo digas…) fue lo último que acotó su Inner antes de callarse. Y suerte que se fue, puesto que empezó a sentir unos labios sobre los suyos.
Parpadeó un par de beses, volviendo a la realidad, y vio a su amado peligris besándola. Ella, gustosa, aceptó el beso. Se separaron a duras penas, se miraron unos segundos y ella le sonrió; a modo de agradecimiento, él hizo lo mismo. La chica volvió a quedar embobada por esa sonrisa que TANTO le gustaba.
-Mmm…- volvió a musitar sin querer. A Kakashi le gustó eso, le pareció tierno. Se separó de ella, tenían que volver con Naruto y Sasuke o empezarían a preocuparse. -¿Seguimos?- le preguntó con su típico tono de voz. -Ah, sí…- devolvió todavía embobada. Se pusieron otra vez en marcha, para encontrarse con el resto del equipo.
Unos minutos después llegaron, y como siempre, Naruto y Sasuke estaban peleando. -¡Hey! ¡Paren!- gritó Sakura poniéndose en medio del camino. -¡Sakura-chan, correte!- le gritó Naruto mientras corría hacia ella con el Rasengan. -¡Sakura, salí del camino!- ordenó Sasuke de igual manera, pero con el Raikiri. La pelirosa se quedó inmóvil al ver los ataques que se aproximaban a ella, cerró sus ojos y se abrazó a sí misma por inercia pensando que se protegía.
Esperó el impacto de las técnicas que caracterizaban a sus amigos, pero no las sintió; al contrario, sintió otra cosa, sintió a alguien. Levantó su cabeza y pudo ver unos cabellos grisáceos que rozaban su frente. Enseguida supo de quién se trataba: Kakashi. Se dio vuelta, para quedar 'enfrente' de él, y observó la situación: el peligris había para los ataques con sus manos.
-¡Kakashi!- gritó ella desesperada agarrándolo de la cintura. –Estoy bien, Sakura…- contestó él dolorido. -¡No estás bien!- negó la pelirosa asustada. Los chicos se separaron de su 'sensei' y ayudaron a la chica. Lo levantaron por los brazos, y lo llevaron a la sombra de un árbol. –Perdón, Kakashi-sensei.- se disculpó el rubio en el camino. –También yo, Kakashi…- agregó el morocho. –No hay por qué…- negó tranquilo.
Cuando los chicos terminaron de apoyarlo en el tronco de un árbol, ella se sentó a su lado derecho –Mostrame la mano, Kakashi.- pidió tratando de calmarse. –En serio, no es nada, Sakura.- devolvió adolorido. -¡No digas que no es nada, sé que te duele!- le dijo seria. El ninja copia no dijo nada, sólo levantó su mano tratando de no mostrar dolor.
Sakura tomó la mano del shinobi y le sacó lo que quedaba del guante. La miró con cuidado, observando cada detalle. –No está tan mal, no la vas a perder.- comentó mientras empezaba a curarlo. –Sakura, no gastes tu chakra. Yo voy a estar bien.- decía más tranquilo. –Si no te curo, no vas a estar bien.- contestó sin perder la concentración. "Sakura…" pensaba el peligris dulcemente mientras la miraba.
Segundos después terminó, cortó su remera y vendó su mano, cambió de lugar para hacer el mismo procedimiento en la otra mano. Al finalizar tenía su remera por encima de su ombligo. –Ustedes dos dejen de 'jugar' a esas estupideces, ¡miren lo que pasó!- decía enojada la pelirosa. –Pero Sakura-chan, vos te pusiste en el medio del camino, nosotros no tenemos la culpa de eso.- se defendió el rubio.
-Pero si no hubieran estado peleando, yo no me hubiera preocupado y puesto en el medio.- devolvió molesta. -¿Y quién te manda a preocuparte, Sakura?- inquirió Sasuke. –Nadie, pero yo no voy a dejar que se maten por puro gusto.- le contestó mirándolo fijo. –Si queremos pelear, vamos a hacerlo te guste o no. Ya estamos grandes para andar pidiendo permiso a alguien.- refutó seguro. –Sos un tarado, Sasuke.- le contestó secamente. El morocho sólo la miró.
-Bueno, basta. Sakura, no tenías que haberte metido en medio de una pelea. Naruto, Sasuke, mientras estén entrenando conmigo, no volverán a pelear solos.- ordenó Kakashi serio. Los tres lo miraron y asintieron con la cabeza. –Como consecuencia por sus actos… correrán 100 vueltas más, y no quiero quejas.- aclaró con voz atemorizante. –Empiecen.- finalizó la frase dando la orden. Los 'alumnos' al escuchar, comenzaron a correr otra vez por todo el campo.
Alrededor de las 15:30hs, los chicos terminaron de correr y se reunieron con su 'sensei'. Al llegar a la sombra del árbol, se dejaron caer cansados. –Kakashi-sensei… usted es… lo odio…- decía Naruto respirando entrecortadamente. Sasuke sólo se limitó a mirarlo y a recuperar la respiración. -¡Qué calor!- gritó la chica que llegaba última. Los tres se la quedaron mirando: transpirada, colorada, su pecho subiendo y bajando rápidamente, era demasiado para ellos.
-¡Pensé que nunca iba a llegar!- continuó arrodillándose en el suelo. Los chicos la siguieron la vista, estaba muy tentadora. – ¡Estoy muy cansada!- dijo apoyando sus manos en el suelo, y bajando con el torso; dejando ver su escote. Kakashi vio el estado y la pose de la chica, cosa que le encantó, pero se acordó que su lado estaban sus compañeros. Naruto y Sasuke la miraban embobados, y el peligris se percató de ello. "¡Dejen de mirarla!" pensaba enojado.
-Sakura…- la llamó serio. – ¿Mmm?- musitó ella alzando la cabeza para mirarlo. -¿Podrías…?- terminó la frase señalando con la vista lo que la chica mostraba. Sakura siguió con la mirada el lugar señalado, y al percatarse se sentó derecha y muy sonrojada. -…Perdón.- se disculpó con vergüenza. –N-no pasa nada, Sakura-chan.- contestó atontado el rubio. Sasuke no contestó nada, sólo le lanzó una mirada de odio al peligris. –Está bien, Sakura.- respondió el peligris.
-Bueno, ya terminamos.- dijo Kakashi. -¡Qué bueno!- gritó Naruto parándose de un salto. –No grites, Naruto.- ordenó Sasuke poniéndose de pie. –Kakashi, yo te acompaño al hospital.- decía Sakura parándose y caminando hasta él para ayudarlo. –No, Sakura, no es necesario.- negó el peligris tranquilo. –Sí lo es, el Raikiri de Sasuke te produjo quemaduras de primer nivel, y es necesario una pomada especial y vendas.- explicó seria la chica.
El ninja copia la miro –Ummm… bueno.- accedió sin muchas ganas. –Bien, vamos.- decía ella agarrándolo de la cintura y pasando con cuidado un brazo de él por su cuello. –Chicos, mañana a las 7:00hs no vayan a llegar tarde.- les dijo arqueando su ojito. A los tres les cayó una gotita por la cabeza. –Sí, como digas Kakashi, vamos.- decía mientras se ponía en marcha. –Chau, chicos.- los saludó la chica. –Chau, Kakashi-sensei, Sakura-chan.- los despidió el rubio. Sasuke solo asintió con la cabeza. –Chau…- los despidió el peligris caminando con la chica.
Tardaron 30 minutos en llegar al hospital, entraron y fueron al primer consultorio que vieron. Sakura lo sentó en la camilla y le sacó el vendaje que había improvisado. Con algodones con agua limpió las heridas de su mano derecha que era donde tenía la quemadura. Terminó de limpiarla y le dijo –Kakashi, tengo que ir a buscar la pomada a la farmacia del hospital, ahora vengo.- sonriéndole. El peligris sólo asintió y después la vio salir.
Minutos después la pelirosa volvió a entrar, con la dichosa pomada. –Acá está.- decía ella mostrándole el pomo y sonriendo. –Ummm…- musitó el peligris. Empezó a pasársela con cuidado. -¿Te duele?- le preguntaba mientras hacia el procedimiento. –No, sos muy delicada.- comentó con voz dulce. Sakura sonrió, pero de pronto se le vio a la mente la imagen de Kakashi parando los dos ataques para salvarla, eso le borró la sonrisa. –Kakashi…- lo llamó algo triste. -¿Sí, Sakura?- le contestó tranquilo.
-Yo… quería agradecerte por haberme salvado hoy.- decía ella. -¿Agradecerme? Sakura, no tenes por qué.- contestó serio. –Sí que tengo, si no me hubieras salvado… -no podía terminar la frase, le daba miedo imaginar si él no hubiera llegado. –Sakura, mirame.- ordeno con voz firme. La chica levantó su cabeza y lo miro al ojo –Si algo te pasara yo…- no podía seguir, no podía imaginar lo que haría sin ella. –Yo siempre voy a protegerte, Sakura. Aunque me cueste la vida.- dijo muy seguro. –Kakashi…- musitó ella conteniendo las ganas de llorar.
-Sakura, ya estoy bien, esto va a sanar en pocos días y voy a volver a hacer mis poses de manos. No te preocupes.- pidió finalizando su charla. –Mmm… está bien.- contestó apenada, bajando la cabeza. Terminó de pasar la pomada y vendo con gasas limpias la palma de su mano. –Listo, ahora la otra.- decía más tranquila. En su mano izquierda sólo desinfectó y volvió a vendar.
-Ya está, mañana volvé a pasarte la pomada y el miércoles vení al hospital para verificar si sanó bien.- explicó contenta. –Qué bueno…- comentó el peligris. –La verdad, es que eran de 2º grado, pero con mi chakra las curé bastante y quedaron de 1º, por eso es tan rápido.- confesó la pelirosa. –Ahhh, bueno, gracias.- dijo él con voz dulce. –Mmm… ¿te duelen menos?- preguntó sonrojándose un poco por el tono de voz de él. –Sí…- contestó de la misma forma. –Mmm…- musitó ella.
Kakashi se le acercó y la abrazó, como pudo, por la cintura, acercándola. Sakura se dejó hacer, y apoyó sus manos en el pecho de él. –Sakura…- la llamó suavemente. -¿Sí?- preguntó ella tratando de sonar calmada. "Sos una mujer, no una nena, sos un mujer, no una nena." Se repetía en su cabeza. -¿Me bajas la máscara?- le pidió el peligris. –Claro.- contestó ella con una sonrisa sexy. Llevó sus manos hasta la cara del shinobi, y bajó la bendita máscara; se sorprendió al encontrar una sonrisa iguala la de ella, pero le gustó.
-¿Ahora te podes acercar?- le preguntó con voz provocadora. –Podría…- decía ella haciéndose desear. -¿Lo harías?- volvió a preguntar ansioso. –Mmm…- se hacía la que lo pensaba. –Sakura…- dijo él mucho más cerca de ella. La pelirosa lo vio tan dulce, tan lindo, no podía hacerlo 'sufrir'. Terminó con el espacio que los separaba y lo volvió a besar. Otra vez volvió a sentir todo lo que sintió el sábado a la noche en el armario del bar. Ese calor naciendo dentro de ella, la sensación de que el beso no le alcanzaba, tener el cuerpo de él pagado al de ella, sentir que perdería la cordura. Le gustaba sí, pero sabía a qué se debía, y lo que seguía.
Se separó lentamente de él, no sabía si estaba lista para ese paso, y menos en el hospital. Recuperaron la respiración y ella le preguntó -¿Te acompaño a tu casa?- El peligris la miro embobado, sólo ella podía hacer eso. –Ummm… no, está bien.- rechazó amablemente. –Bueno, entonces hasta mañana.- decía sonriéndole. –Sí, hasta mañana Sakura.- devolvió tranquilo. La pelirosa se dio vuelta para salir de la sala, pero él la freno. -¿Sakura?- la llamó.
-¿Sí?- dijo dándose vuelta para escucharlo. -¿Me subís la máscara?- pidió arqueando su ojito, pero sonriendo. - Sí.- concedió acercándosele otra vez, y subiendo la máscara. –Ya está.- decía acomodándola un poco. –Umm… gracias.- las dio él. –No hay por qué.- respondió ella sonriéndole. –Hasta mañana.- dijo dándose vuelta y saliendo. –Hasta mañana…- le dijo él, pero ella ya no estaba.
"Ay, Sakura…" pensó él. "¿Cuándo voy a decirte que te amo?" se preguntaba. "Me da tanto miedo que me rechaces…" le contaba en su mente. "Yo, Kakashi Hatake, el Ninja Copia, teniendo miedo que una chica lo rechace…" pensaba con ironía. "Pero no sos cualquier chica… Sakura." Pensó con amor. Terminó su charla y salió del lugar.
Sakura llegó a su casa a las 17:30hs. Se baño y cambió, secó su cabello y se dirigió a la sala. -17:55hs.- dijo para ella. –Mmm… veamos que hay en la tv.- decía prendiendo el aparato. Se quedó mirando un programa de cocina. "¡Eso! Puedo invitarlo a comer, y después decirle lo que siento" planeó en su mente. -¡Sí! ¡Eso va a funcionar!- dijo con entusiasmo. Sonreía por la idea, la sola idea de decirle a su peligris cuanto lo amaba la llenaba de alegría. Y si él le correspondía iba a ser la mujer más feliz del mundo.
De pronto escuchó que golpeaban la puerta. -¿Quién será?- se peguntó extrañada. Camino hacia la puerta y la abrió. –Hola, Sakura.- la saludó Hinata sonriéndole. -¡Hola, Hinata! ¡Qué sorpresa!- devolvió de la misma manera la chica. –Vení, pasa.- le dijo dándole paso. La ojiperla entró, caminaron hasta la sala y se sentaron en el sillón. -¿Cómo estás, Hinata?- le preguntó a su amiga. –Bien, estuve haciendo la lista de los invitados a la fiesta.- comentó tranquila.
-¿Si? ¿Ya las mandaste a hacer?- cuestionó interesada. –Sí, cuando llegó Naruto fuimos y las encargamos, van a estar para mañana.- comentó la Hyuga. -¡Quiero que ya sea la fiesta!- dijo Sakura con emoción. –Yo también.- agregó la ojiperla. –Tengo que comprarme un antifaz muy lindo.- comentó la pelirosa. –Y yo un vestido…- acotó la peliazul.
-Pero si tenes muchos vestidos, Hinata.- decía divertida la pelirosa. –Sí, pero mi papá quiere que me compre uno nuevo…- explicó apenada. –Bueno, mejor, es una buena razón para comprarlo.- decía la pelirosa. –Jaja, sí.- afirmó la ojiperla.-Sakura, Naruto me contó lo que pasó hoy en el entrenamiento…- comentó apenada. La pelirosa asintió con la cabeza. -¿Kakashi está bien?- preguntó. –Sí, gracias a Kami-sama puede reducir la quemadura de su mano derecha a 1º grado.- explicaba tranquila. –Pobre, debió dolerle mucho.- decía la ojiperla con pena.
-Sí, pero para mañana estará muy bien.- comentó la pelirosa sonriendo. –Eso es gracias a vos.- agregó guiñándole un ojo. -¡Hinata!- decía Sakura divertida. –Hablando de ustedes dos, no se despidieron el sábado.- comentaba algo pícara. –Mmm…- musitó la pelirosa sonrojándose. -¿Qué paso?- cuestionó curiosa la ojiperla. Y Sakura le contó todo lo que pasó en el armario esa noche, el último beso, y las sensaciones que sintió. –Wow, Sakura…- dijo Hinata sonrojada.
-¿Es normal que sienta eso?- preguntó con vergüenza. –Bueno… yo lo siento con Naruto.- contó sonrojándose más. –Entonces… sí es normal.- decía tranquilizándose. –Sakura… ¿queres hacer el amor con Kakashi-sensei?- preguntó directamente su amiga. –Mmm…- musitó con la cara roja de vergüenza. –Yo… no sé…- dijo dudando. –Yo creo que si queres…- comentó seria. -¿Vos ya lo hiciste con Naruto?- cuestionó la pelirosa. –Mmm… no puedo.- respondió con pena. -¿Por qué?- preguntó extrañada. –Porque… tengo que llegar virgen al matrimonio.- explicó la peliazul. –Ahhh…- entendió la pelirosa.
-Yo creo que tendrías que esperar a saber si él te ama, aunque no tengo dudas de eso.- comentó Hinata con una sonrisa. –Sí, creo que es lo mejor.- meditó Sakura. –Yo… espero que él también me ame.- terminó de decir algo triste. –Seguro que sí, Sakura.- le sonrió su amiga. –Gracias, Hinata.- dijo abrazándola. –De nada, Sakura.- devolvió correspondiéndole. –Sakura, tengo que irme.- decía la ojiperla mientras se separaba. –Está bien, te acompaño.- dijo la pelirosa.
Las dos se pusieron de pie y caminaron a la puerta, Sakura abrió y Hinata salió. –Mañana te mando la invitación con Naruto.- comentó la ojiperla. –Bueno, gracias Hinata.- agradeció con una sonrisa. –Jaja, no es por nada. Nos vemos, Sakura.- decía dulcemente. Dio media vuelta y comenzó a caminar. La pelirosa cerró la puerta y volvió a la sala, miró la hora -19:40hs… ¡cómo pasa el tiempo!- decía agarrándose la frente. –Bueno, ¡a cocinar!- dijo caminando hacia la cocina. Preparó la comida y cenó. Limpió cuando terminó y luego acomodó.
A las 22:30hs se fue a dormir después de haber visto una película dramática, donde los personajes tenían un amor prohibido, se sintió identificada. Claro que ella no sabía si el peligris la amaba, pero sabía que el amor que ella sentía era prohibido, y si era correspondido seguiría siendo prohibido. Bueno, 'prohibido' es una palabra fuerte, y lo de ellos no estaba prohibido, no era imposible, pero podía ser 'mal visto' por lo demás en la aldea.
Cansada de pensar y reflexionar tanto se quedó dormir, pensando en su amado ninja copia, y en lo que le esperaba para el día siguiente. Estaba muy emocionada y muy nerviosa de declararle su amor, más la ponía nerviosa la respuesta. ¿Qué le contará él? ¿La aceptara y le dirá que él también la ama? ¿O la rechazara y le dirá que no la ama? Todas esas preguntas y más se formulaban en la cabeza de la pelirosa, le estaba costando mucho lograr el sueño.
