17- "Las lágrimas caen por tu rostro, cuando pierdes algo que no puedes reemplazar."
Sakura se despertó al escuchar sonar el despertador. Eran las 6:00hs de la mañana, se había acostado tarde y había tenido problemas para dormir; habrá tenido 5hs de descanso. Estaba destrozada, buscó ropa y unas toallas para bañarse, lo mismo que todas las mañanas. Al salir de la ducha se secó el pelo y luego preparó el desayuno. Limpió y ordenó lo que había usado y a las 6:55hs salió de su casa, dirigiéndose al campo de entrenamiento.
A las 7:00hs en punto llegó al lugar y encontró a sus amigos sentados en el pasto. –Hola, chicos.- los saludó sin ánimos. -¡Hola, Sakura-chan!- gritó Naruto con emoción. –Naruto, por favor…- pidió tapándose los oídos. –Hola, Sakura…- la saludó Sasuke. –Hola…- devolvió cansada. –Parece que anoche tampoco dormiste bien.- comentó el rubio. –Humm…- afirmó la chica mientras se sentaba al lado de los chicos.
Pasó media hora, y apareciendo en su nube de humo llegó Kakashi. –Kakashi-sensei, todavía falta para las 9 de la mañana.- dijo Naruto divertido. –Muy chistoso, Naruto…- comentó frío el peligris. El rubio entendió que su sensei estaba enojado, y no era muy buena idea molestarlo. –Hola, Kakashi.- lo saludó la pelirosa. El peligris sólo la miro y asintió con la cabeza, gesto que desconcertó a la chica. –Kakashi…- saludó el Uchiha, y el aludido lo saludó igual que a la chica.
-Bien, quiero 100 vueltas.- ordenó firme Kakashi. Los chicos al escucharlo empezaron el ejercicio, Sakura se lo quedó mirando sorprendida. El ninja copia la miraba fríamente, y de la misma manera dijo –Deja de perder el tiempo y empeza.- Y la pelirosa comenzó a dar las vueltas. Estuvieron toda la mañana, y a las 12:00hs los tres terminaron. Se reunieron con el peligris quien leía 'interesado' su Icha Icha apoyado contra el tronco de un árbol.
-Kakashi-sensei… terminamos.- dijo Naruto cayendo al pasto cansado. Sasuke y Sakura trataban de recuperar la respiración normal. –Bien, pueden comer.- decía el peligris parándose. -¡Sí!- gritó feliz el rubio. Naruto y Sasuke agarraron sus mochilas para buscar la comida. –Sakura-chan ¿te olvidaste la comida otra vez?- le preguntó el rubio al ver que no tenía mochila. –Sí, Naruto.- contestó riendo nerviosa. –Supongo que comerás otra vez con Kakashi-sensei…- fue lo último que dijo antes de empezar a comer. –Sí…- dijo mirando al susodicho.
-No.- negó Kakashi fríamente. Sakura lo miró sorprendida. –Tardaste en empezar las vueltas, en vez de comer vas a hacer 200 abdominales.- ordenó serio. Los chicos no podían creer que su sensei fuera tan estricto por empezar a correr 10 segundos tarde, y la pelirosa estaba estupefacta. –Dale, empeza.- la apuró. Y la chica no tuvo otra opción que obedecer y hacer los abdominales.
Cuando los chicos terminaron de comer se quedaron viendo como su compañera hacia el ejercicio… ¡y no había comido nada! –Ustedes dos, quiero 100 flexiones de brazos.- ordenó mirando fijo a los chicos. Naruto y Sasuke hicieron lo ordenado. Alrededor de las 16:00hs terminaron de hacer los dichosos ejercicios, más otros que el peligris les había ordenado.
–Kakashi-sensei, denos un descanso.- pidió el rubio cansadísimo. El peligris miró a sus 'alumnos' y al ver que los tres estaban en su punto de quiebre, accedió. –Está bien, 30 minutos.- dijo serio, y los 3 suspiraron aliviados. -Kakashi, ¿me mandaste a llamar?- preguntó una voz femenina detrás de una nube de humo. –Sí, Anko…- afirmó mientras la nube se disipaba y dejaba ver a la kunoichi. Sakura sintió tantos celos al verla, tanta bronca.
-¿Y para qué?- preguntó Anko desconfiada. –Bueno, el sábado es la fiesta de Hinata Hyuga y estás invitada, ¿no?- contestó el peligris. –Sí, ¿qué pasa con eso?- volvió a cuestionar. –Ummm… ¿queres ir conmigo?- pidió mirándola fijo. Sakura sintió un inmenso dolor dentro suyo. -¡Claro!- gritó la kunoichi de violeta cabellera abrazando al peligris. La pelirosa no entendía nada, pero él aceptó el abrazo que la chica le brindaba, y eso le dolió aún más.
Anko se separó un poco de él y 'dulcemente' preguntó -¿Eso significa que volvemos a ser novios?- Kakashi se la quedó mirando, no sabía qué contestarle. Naruto, Sasuke y Sakura estaban esperando la respuesta del peligris, sobre todo la pelirosa. –Umm… algo así, Anko.- contestó no muy seguro, pero no lo demostró. -¡Gracias, Kakashi!- dijo antes de besarlo sobre la máscara, y él no se opuso.
En ese momento Sakura sintió como su corazón se rompía en millones de pedacitos, haciéndose polvo. Sus ojos se llenaron de lágrimas, bajó la cabeza para que no lo notaran y tratando de mantener la voz calmada dijo –Yo tengo que irme, chau.- y dio media vuelta y empezó a caminar rápido.
-Sakura.- la llamó el peligris. Ella frenó para dar a entender que lo había escuchado, pero no se dio vuelta para verlo. –Mañana a las 7:00hs.- dijo serio. La pelirosa asintió con la cabeza y volvió a caminar, para después empezar a correr. Corrió y corrió hasta llegar a su casa. Entró azotando la puerta detrás de ella y se instaló en su pieza a llorar a todo pulmón. Lloró desahogando ese enorme dolor que sentía dentro, para tratar de calmarlo, tal vez para olvidar, lloró porque era lo único que NECESITABA hacer.
Estuvo así por horas, llorando desconsoladamente, el dolor de cabeza se hizo presente pero no era más fuerte que el del corazón. Las lágrimas salían de sus ojos verdes, ahora rojos, recorrían sus mejillas y morían cuando caían a la almohada de Sakura. ¿Dónde se equivoco? ¿Dónde no vio el error? ¿Cuándo perdió lo que tenía con Kakashi? ¿Cómo había pasado eso? Muchas preguntas se hacia la pelirosa, pero no quería responderlas, quería llorar tranquila.
Escuchó que golpeaban la puerta y no quería abrirla, no quería ver a nadie, pero podía ser una emergencia y la necesitaban. Se secó las lágrimas y respiró hondo para calmarse, se peinó un poco y después caminó para abrir la puerta. Al abrirla se encontró con un ANBU –Tsunade-sama solicita sus servicios en el hospital.- dijo el hombre, y al terminar desapareció.
Sakura se quedó mirando un punto fijo, y después cerró la puerta. Caminó hasta la sala y sin ánimos dijo –Genial… bueno, tal vez así me despabile un poco.- Fue al baño a lavarse la cara, cuando se vio en el espejo se sorprendió de lo mal que se veía. "Alguna excusa les diré." Pensó despreocupada. Salió de su casa y caminó para el hospital de la Aldea.
10 minutos después estaba en el lugar, al entrar se dirigió a la secretaría para presentarse ante Shizune. –Hola…- dijo entrando. –Hola, Sakura. Gracias por venir.- decía Shizune apurada, acomodando unos expedientes. –No hay por qué… ¿qué tengo que hacer?- preguntó sin perder tiempo. –Toma, esta es la lista de los pacientes que tenes. Es en el consultorio 5.- explicó dándole la hoja. –Está bien, nos vemos Shizune.- devolvió con intención de salir. –Sakura, ¿te pasa algo?- preguntó la morocha preocupada. –No, es que no dormí bien. Chau.- explicó rápido y después salió.
Llegó al consultorio 5 y antes de entrar vio a los pacientes que esperaban afuera. –Perdón por la demora, ya llamo al primero.- se disculpó forjando una sonrisa que no salió. Y así empezó a trabajar, curando niños pequeños, o accidentes domésticos, o Genins lesionados. Él último fue un señor que se había cortado trabajando. –Muchas gracias, señorita.- agradeció amablemente. –No es por nada, señor.- negó tranquila.
-¿Es tu último turno?- pregunto interesado. –Sí, y usted mi último paciente de hoy.- contestó 'dulcemente' –Pero ahí afuera hay un chico esperando.- le contó sorprendido. –Yo sólo tengo 20 personas en esta lista.- decía mostrándosela. –Pero él llegó un rato antes de que yo entrara.- devolvió acordándose. –Ahhh, entonces ¿sería tan amable de decirle que pase cuando se vaya?- pidió tranquila. –Claro, hasta luego y gracias.- dijo el señor antes de irse. –De nada, hasta pronto.- respondió tratando de sonreír.
El señor se fue ella se dio vuelta para acomodar todo antes de que el próxima y último paciente llegara. Unos instantes después escuchó que la puerta se abría, alguien entraba y cerraba la puerta. –Hola, soy Sakura Haruno ¿en qué puedo…- dijo dándose vuelta, saludando al individuo, pero no pudo seguir al ver de quién se trataba: Kakashi. -…Ayudarlo?- terminó de decir triste. –Vengo a que me des el alta.- respondió alzando la mano para que ella entendiera. –Mmm… sí, sentate.- ordenó cabizbaja, sin mirarlo a los ojos.
El peligris hizo lo mandado y se sentó en la camilla, la pelirosa estaba parada enfrente de él con un formulario en sus manos. –Necesito tomarte algunos datos para el hospital.- explicó 'calmada' –Ummm… bueno.- accedió sin darle importancia. -¿Nombre?- preguntó Sakura. Kakashi la miró incrédulo. –Hatake Kakashi…- respondió. La chica escribió y volvió a preguntar-¿Edad?- -30 años.- contestó. La pelirosa anotó el número. -¿Tipo de sangre?- pidió después. -0- contestó. Sakura tomó nota. -¿Alergias?- siguió preguntando. –Ninguna.- respondió rápido.
La pelirosa terminó de escribir lo último, firmó y dejó la tabla de lado. –Bien, dame la mano.- ordenó. Kakashi obedeció dándole la mano derecha, ella le sacó las vendas con cuidado y la observo. – ¿Te volviste a pasar la crema que te di?- preguntó todavía mirando su mano. –No, no tuve tiempo.- se excuso. –Mmm… entonces la terminare de curar con mi chakra.- dijo poniendo en marcha el proceso.
El silencio entre ellos era muy incómodo, Kakashi estaba muy enojado y dolido, Sakura estaba conteniendo sus ganas de llorar y de preguntarle por qué hizo eso. Pero ninguno iba a hablar de lo que pasó, lo dejarían así… lo terminarían así. La pelirosa terminó de curar la mano derecha y pasó a curar la izquierda. Finalizó su trabajo diciendo –Ya está, podes hacer poses de manos otra vez.- se separó de él todavía sin mirarlo. –Entonces… ¿no tengo que venir más?- preguntó para asegurarse.
-No.- negó firme. –Si tenes alguna molestia cualquier ninja médico puede curarte.- explicó caminando hasta la puerta. La abrió dándole a entender que ya podía irse, -Ummm… chau, entonces.- dijo él caminando hasta la puerta. –Chau…- devolvió ella al verlo pasar fuera de la sala. Cerró rápido la puerta y unas lágrimas se le escaparon, las borro con bronca. "Juro que no voy a derramar ni una lágrima más por Kakashi Hatake." Pensó segura. Volvió a respirar hondo y salió del consultorio para después salir del hospital.
Eran las 20:30hs y tenía hambre, justo estaba pasando por Ichiraku así que tal vez estaba Naruto y Hinata. –Buenas noches.- saludó con esperanza de ver a sus amigos, pero lo que encontró le hizo mal, muy mal: Kakashi y Anko. –Hola, Sakura.- la saludó la pelivioleta. –Hola…- devolvió sin ánimos. -¿Venís a comer?- le preguntó curiosa. –No, para llevar, lo de siempre.- le dijo al cocinero, quien asintió con la cabeza.
-Ahhh, nosotros venimos a cenar.- comentó abrazando el brazo del peligris a su lado. –Sí… ¿están juntos otra vez, no? Felicidades…- dijo la pelirosa fingiendo alegría aunque por dentro quería mandarlos al demonio a los dos. –Bueno, no tan así como estar juntos, pero estamos cerca de eso.- explicó Anko. –Ahhh…- musitó Sakura desinteresada.
-Y vos, Sakura, ¿tenes novio?- cuestiono curiosa. –No…- negó la aludida. -¿Por qué? Sos muy linda para estar sola.- comentó la pelivioleta. –No sé…- devolvió cabizbaja. "Tengo que ser fuerte, tengo que ser fuerte" se repetía en su mente. –Pero es mejor estar solo que mal acompañado.- agregó con aires de grandeza. Kakashi la miró con dolor y molesto.
–Qué raro, Sakura… siempre fuiste tan romántica.- comentó el peligris sarcástico. –Sí, es verdad.- afirmó mirándolo fijo. –Pero crecí, y me di cuenta que ninguno vale la pena.- agregó desafiante. –Kakashi sí.- acotó Anko mirándolo dulcemente. -¿Sí? - dijo con sarcasmo. –Pero es mío.- finalizó la pelivioleta. –Todo tuyo.- Agregó desinteresada mirando al peligris.
-Su pedido- dijo el cocinero entregándole la comida a la pelirosa. –Gracias.- decía mientras pagaba. –Anko-sensei, Kakashi… buenas noches.- los saludó fingiendo muy bien una sonrisa tierna. –Chau, Sakura.- la despidió la pelivioleta, el peligris sólo la vio salir. ¡Qué bronca tenia! "'Es mejor estar solo que mal acompañado' 'Ninguno vale la pena'" decía el peligris imitando la voz de la pelirosa en su mente. Le dolieron muchísimo las palabras de su amada. "Tengo que olvidarla…" pensó decidido, pero triste.
"¡Ay, cómo la odio!" pensaba Sakura caminando a su casa. "Y él tan sínico, son la pareja perfecta." Seguía diciendo molesta. "Tengo que olvidarlo…" decidió con dolor. Lo amaba tanto que ni ella sabía cuánto lo amaba, y verlo volver a los brazos de su ex fue horrible, fue doloroso, fue triste… le rompió el corazón. Y lo peor de todo era que ella no sabía por qué él decidió eso, pero sí lo hizo es porque extrañaba a Anko, o se aburrió de ella… o las dos.
Llegó a su casa, comió y luego se bañó. Al salir del baño se puso la ropa para dormir, y a las 21:55hs se fue a la cama. Había sido un día horrible para ella, había sido muy duro, y además estaba cansada hace varios días; necesitaba dormir mucho, descansar su cuerpo y alma. Su corazón estaba muy dolido, y para curarlo iba a necesitar mucha fuerza, era mejor que recargara energías y al otro día empezar más o menos tranquila.
Afuera de la casa de Sakura, pasaba caminando un peligris que al percatarse del lugar, frenó para verlo unos minutos. "Sakura…" pensó triste. "¿Por qué no me dijiste que seguías enamorada de Sasuke?" le preguntó en su mente. "Si lo hubieras hecho me habría ahorrado todo este dolor, y las ilusiones." Le contaba. "Sakura, no quiero dejar de amarte, pero… tengo que hacerlo." Se 'confesó'. "Chau, Sakura…" se despidió empezando a correr para llegar a su casa.
La pelirosa sintió un dolor punzante en el lado izquierdo de su pecho, y un par de lágrimas cayeron, sin que ella lo quisiera, por sus ojos. Corrió hasta la ventana por inercia, algo dentro de ella le decía que se asomara. La calle estaba vacía y algunos rayos de la Luna alumbraban algo de ella, volvió a acostarse en su cama decepcionada, esperaba verlo a él. "Soy una estúpida, dije que lo iba a olvidar y eso voy hacer." Se retó. "Aunque me duela en el alma y sea casi imposible…" pensaba tristemente. Cerró sus ojos verdes y unos pocos minutos después ya estaba en los brazos de Morfeo.
Sakura se levantó a las 6:00hs como todas las mañanas, hizo su típica rutina de bañarse y desayunar. A eso de las 6:50hs salió de su casa y se dirigió al campo de entrenamiento. Esperaba que ese día el peligris no le diera otro dolor de corazón, quería entrenar y volver a su casa 'tranquila'. Ese día se había levantado bien descansada, pero seguía triste, con el corazón a la miseria y los ánimos por el piso. Sabía que cuando viera a Kakashi las ganas de llorar volverían, pero tenía que ser fuerte, tenía que superarlo… tenía que olvidarlo.
7:00hs en punto llegó al campo de entrenamiento y ahí estaba Sasuke. –Buenos días, Sasuke.- lo saludó tranquila. –Buenos días, Sakura…- devolvió el morocho. La pelirosa se sentó al lado de su amigo, y al rato llegó Naruto. –Buenas…- saludó muy dormido. -¿Qué pasa, Naruto, no dormiste bien anoche?- preguntó divertida la pelirosa. –No…- contestó durmiéndose parado. Sakura y Sasuke aprovecharon el momento para hacerle una broma a su amigo: se pusieron atrás de él y muy fuerte gritaron -¡Naruto, despertate!- y el rubio puso los ojos en blanco de lo sorprendido.
-¡Jajaja!- se reían Sakura y Sasuke agarrándose la panza. Miraban al rubio apoyado, desconcertado, contra el árbol y les provocó más gracia. Se reían tanto, que por un momento la pelirosa olvidó el dolor que sentía dentro. Sakura y Sasuke chocaron sus manos en señal de victoria, pero sus manos quedaron entrelazadas un rato. En ese momento apareció el peligris y quedó viendo la 'unión'.
-Buenos días…- los saludó secamente. El Uchiha recuperó la respiración normal y después devolvió. –Kakashi…- asintiendo con la cabeza. Sakura vio como el peligris miraba sus manos con bronca, deshizo la unión y se cruzó de brazos. –Buenos días…- lo saludó 'tranquila' sin verlo. –Buenos…- devolvió fríamente él. –Empiecen con 200 abdominales.- los tres asintieron con la cabeza y comenzaron el ejercicio.
Unos cuantos minutos después terminaron. Sakura estaba enojada, encima de que él la dejo se hacía el enojado por verla riéndose con Sasuke. "Caradura…" pensó molesta. –Bueno, ahora vamos a pelear en pareja.- explicó Kakashi. –Y vamos a pelear en serio.- terminó serio. –Eso quiere decir…- dijo Sasuke. –Que atacan a matar.- terminó el 'sensei' – ¡Vamos, Sasuke! ¡Quiero ganarte ya!- gritó Naruto con emoción y muy seguro. –Vamos, pero después no llores cuando te gane.- decía el Uchiha empezando a correr, y el rubio hizo lo mismo para alcanzarlo.
Sakura quedó mirando a Kakashi -¿Yo voy a pelear con…vos?- preguntó precavida. –No queda otra, Naruto te robó a Sasuke.- contestó el peligris sarcástico. -¿Eh?- musitó ella confusa. –Vos ibas a pelear con Sasuke y yo con Naruto, pero ahora tengo que hacerlo con vos…- terminó de decir sin ganas. Sakura lo miro enojada, eso le había dolido.
-Si no quieres entrenar conmigo, entonces no lo hagas.- contestó la pelirosa cruzándose de brazos, ofendida. –Tengo que hacerlo, no tengo otra opción.- decía posicionándose para preparar su ataque. Sakura vio al peligris listo para empezar, y se puso a la defensiva. Kakashi empezó a atacarla con Taijutsu y la chica le devolvía igual.
-¿Estás enojada porque no podes pelear con Sasuke?- preguntó el peligris burlándose. -¿Qué?- dijo ella sin entender. –Lo lamento, Sakura. Si te hace sentir mejor, yo tampoco quiero entrenar con vos.- contestó él, mientras peleaban. Eso le hizo hervir la sangre de bronca a la pelirosa, lo único que quería era pegarle muy fuerte para acomodarle las ideas al peligris.
Empezó a tratar de golpearlo a como dé lugar, y Kakashi se dio cuenta de eso –Si te dejas llevar por el enojo, perdes enfoque.- explicó el ninja copia mientras esquivaba los golpes. Eso la enojo más, puso más fuerza y rapidez en sus golpes. –Seguro que a Sasuke no le pegarías así.- comentó frío el peligris.
Esa fue la gota que derramó el vaso, Sakura paró de atacarlo y muy enojada gritó -¡No es obligación que entrenes conmigo!- Kakashi la miro y contestó –Sí es obligación, Tsunade-sama lo ordenó.- secamente. –Si fuera por mí… no estarías acá.- terminó de decir serio y frío. Sakura sintió su corazón estrujarse y un dolor invadió su ser. Lo miro fijo y de la misma manera que él hablo, dijo –Entonces voy a arreglar eso.- y comenzó a caminar. –Si fuera por mí, tampoco estaría acá.- terminó de decir pasando al lado de él y alejándose del campo.
Kakashi la vio alejarse y al rato llegaron Naruto y Sasuke. –Oiiii, Kakashi-sensei, ¿a dónde va Sakura-chan?- preguntó preocupado. El peligris los miró frío. –No dije que pararan.- el rubio tembló al ver a su sensei tan enojado. –Hagan 100 vueltas, 100 abdominales y 100 flexiones.- ordenó serio. Naruto y Sasuke cumplieron y empezaron a correr, después los abdominales y por último las flexiones.
Sakura fue directo a la oficina de la 5º Hokage, si iba a su casa empezaría a llorar y eso era lo que jamás tenía que hacer. Al llegar tocó la puerta y unos segundos después Shizune le abrió –Hola, Sakura.- saludó tranquila. –Hola, Shizune, ¿puedo hablar con Tsunade-sama?- preguntó la pelirosa. –Sí, pasa.- accedió la morocha. Sakura entró y vio a su maestra en su escritorio, leyendo pergaminos. –Tsunade-sama, Sakura quiere hablar con usted. Con permiso.- la anunció Shizune para luego salir.
-Hola, Sakura. ¿A qué viniste?- preguntó la 5º desviando la vista de los pergaminos para posarla en su alumna. –Tsunade-sama, vengo a pedirle que me devuelta mi puesto en el hospital.- dijo seria. -¿Por qué, Sakura?- preguntó curiosa la rubia. –Porque no quiero seguir entrenando con Kakashi, prefiero trabajar y seguir especializándome en ninjutsus médicos.- explicó la pelirosa. -¿Qué pasó para que ya no quieras entrenar con Kakashi?- cuestionó preocupada. –Nada…- negó triste. –Es sólo que prefiero centrarme en el ninjutsu médico.- volvió a explicar.
-¿No queres seguir formando parte del Equipo 7?- preguntó Tsunade. –No es eso. Ellos son los que pelean, yo soy la que los cura. Ellos entrenan para pelear, yo para curarlos. Por eso quiero volver al hospital, el entrenamiento físico es demasiado a comparación con el médico.- decía segura. –Y yo necesito más entrenamiento médico que físico.- terminó su discurso. La rubia apoyó sus codos en la mesa y entrelazó sus dedos –Pero saber pelear también es importante, Sakura.- dijo la rubia.
-Claro que es importante, pero para mí, un ninja médico, es más importante los ninjutsu médicos. Tengo que ser más fuerte en eso, Tsunade-sama.- explicó decidida. La rubia se acomodó en su sillón –Bueno, Sakura, tenes muy buenos argumentos.- empezó a decir. –Pero eso de dejar de entrenar no me gusta nada.- continuó dudosa. –Puedo entrenar sola, no lo dejaría.- acotó la pelirosa. Tsunade la miro pensándolo –Mmm… está bien, Sakura. Desde mañana podes volver al hospital.- concedió la rubia.
-Gracias, Tsunade-sama.- dijo Sakura algo contenta. –Pero te anticipo que el entrenamiento del ninjutsu médico no es NADA fácil.- explicó seria la rubia. –Lo sé, me voy a esforzar al máximo.- devolvió la pelirosa segura. –No tengo ninguna duda, Sakura. ¿Algo más?- preguntó la 5º. –No, Tsunade-sama. Con su permiso.- dijo alejándose para abrir la puerta. La rubia asintió con la cabeza, y la pelirosa salió de la oficina.
Sakura salió de la Torre Hokage y eran las 10:30hs. Decidió ir a ver a Hinata, para contarle todo. En 20 minutos llegó a la Mansión Hyuga, después de que la sirvienta la anunciara, caminó hasta la pieza de su amiga. Entró y la ojiperla estaba leyendo sentada en la cama. – ¡Sakura-chan!- dijo Hinata abrazándola. Sakura devolvió el gesto y se sentó al lado de su amiga.
-¿Cómo estás?- preguntó la ojiperla sonriéndole. Sakura no le contestó, sólo bajo la vista. -¿Paso algo malo? No me asustes, Sakura.- pidió con miedo la peliazul. –Es que…- empezó a decir la pelirosa. Hinata la miraba expectante. –Es que… Kakashi… me dejo.- dijo tristemente. -¿Cómo qué te dejo?- preguntó incrédula la Hyuga. –Ayer invitó a Anko a ir con él a tu fiesta, y la beso… todo enfrente mío.- contó con dolor la pelirosa. –Pero Sakura eso… no…- Hinata estaba sorprendida, no se esperaba nada de eso.
Sakura siguió contándole todo lo que pasó: el beso y la declaración de Sasuke, la pelea que tuvo hace unos momentos con Kakashi y lo que él le dijo, lo que le había pedido a la Hokage. –Sakura… lo lamento.- dijo Hinata triste. –No importa, Hinata. Estoy decidida a olvidarlo…- contestó con dolor la pelirosa. –Pero Sakura… yo sé que todavía lo amas. ¿Vas a poder olvidarlo?- preguntó la ojiperla preocupada. –No creo, Hinata. Pero voy a intentarlo, y sino… tendré que vivir con ello.- explicó triste.
Hinata se la quedó mirando, le dolía ver a su mejor amiga así. –Sakura, sabes que estoy si me necesitas.- le dijo agarrando su mano. –Lo sé, Hinata. Gracias.- devolvió la pelirosa tratando de sonreír. –Tengo que ir a decirle a Kakashi que dejo de entrenar con él.- comentó poniéndose de pie. –Sí, espero que todo salga bien, Sakura.- decía Hinata apenada. –Yo espero lo mismo…- contestó la pelirosa.
Hinata acompaño a Sakura la puerta y ahí la despidió con un abrazo -¿Nos vemos el Sábado?- preguntó la peliazul. –Claro, Hinata. No me perdería por nada ni nadie tu cumple años.- devolvió sincera. –Gracias, Sakura.- dijo la ojiperla sonriendo. –A vos, Hinata. Chau…- respondió Sakura, y luego se marchó. Hinata la vio alejarse, y se metió a su casa.
Sakura tardó 25 minutos en llegar al campo de entrenamiento donde estaban el peligris y sus amigos. Kakashi estaba leyendo, Naruto y Sasuke estaban peleando. -¡Sakura-chan, volviste!- gritó el rubio al verla, frenando la pelea. –Sakura…- dijo el morocho, haciendo lo mismo que su amigo. –Sí, vengo a hablar con Kakashi.- contestó la pelirosa. El ninja copia al escucharla se paró y guardó su librito anaranjado en el porta shuriken. -¿Y de qué vas a hablar con Kakashi-sensei?- preguntó el kyubi. –Naruto, Sasuke, nunca dije que el entrenamiento había terminado.- dijo Kakashi serio.
Los chicos se miraron y luego se alejaron para seguir entrenando. El peligris miró a la pelirosa, y ella hizo lo mismo. Estaban frente a frente, un par de pasos los separaban. -¿Qué me vas a decir?- le preguntó a la pelirosa. –Ya hable con Tsunade-sama, me devolvió mi trabajo en el hospital y no tengo que volver a entrenar con vos.- dijo Sakura seria. Kakashi se la quedó mirando, le dolió eso. –Entonces… chau, Sakura.- la despidió él. –Chau, Kakashi. Que te vaya bien.- devolvió ella con tristeza. Dio media vuelta, y se fue de ahí. Lágrimas caían de sus ojos, sabía que ese era el final. Kakashi sintió que su corazón volvía a romperse, sabía que la había perdido para siempre.
