18- Corazón partido.
Sakura llegó a su casa, se sentó en el sillón y se quedó mirando un punto fijo. "¿Y ahora qué hago?" se preguntó. "Sé que no puedo olvidarlo, lo amo tanto que es imposible." Decía triste. Sintió que unas lágrimas amenazaban con salir de sus ojos, pero las paró borrándolas. –No voy a llorar, no quiero llorar…- dijo con la voz quebrada. Sintió que golpeaban a la puerta, se arregló un poco y después fu a abrir. –Sasuke…- dijo sorprendida al ver al morocho. –Hola, Sakura. Venía a ver si estabas bien…- dijo el Uchiha algo preocupado. –Mmm…- musitó ella dudando. –Sakura, soy tu amigo ¿no? Podes confiar en mí.- comentó el morocho seguro.
-Sí, Sasuke, pasa.- le decía mientras le daba paso. Sasuke entró a la casa de su amiga, y caminaron hasta la sala. Allí se sentaron en el sillón. -¿Cómo estas, Sasuke?- le preguntó tranquila. –Bien… ¿vos?- le devolvió el morocho. -…Bien.- contestó cabizbaja. -¿Te pasó algo, Sakura?- preguntó Sasuke preocupado. Sakura lo miro sorprendida, no sabía si contarle o no. Bajo la mirada y no dijo nada. –Sakura, podes confiar en mí.- dijo el morocho dándole confianza. La pelirosa alzó la vista para mirarlo, y no encontró mentira en sus ojos.
-Es que… me enamoré de alguien y estábamos juntos, aunque nadie lo sabía. Y él… me dejo.- contaba triste la pelirosa. El Uchiha la miraba con dolor: 1º porque la amaba y odiaba que ella sufriera, y 2º… porque ella no lo amaba. –Sé que debe ser difícil, Sakura. Pero… tus ojos son muy lindos para estar sin brillo, y tu sonrisa muy hermosa para que no esté en tus labios.- dijo seguro. Sakura lo miró sorprendidísima, jamás en su vida pensó que su amigo pensara así, y menos de ella.
-¿Q-qué?- dijo ella incrédula. –Con eso quiero decir que, si él te dejo, él se lo pierde. Nadie merece tus lágrimas, Sakura.- explicaba el morocho. –Nadie merece que llores por él, que lo extrañes, que estés mal por él.- continuó de decir tranquilo. –Sakura, sos la mejor mujer que conocí en mi vida: siempre tenes una sonrisa para todos, una risa dulce, una palabra de afecto. No tendrías que estar mal y llorando, no te lo mereces.- terminó de decir molesto.
Sakura no sabía que decir, las palabras de su amigo le tocaron su despedazado corazón, y no pudo evitar llorar. Lo abrazó llorando, desahogándose en su amigo que por primera vez mostraba su lado humano. Sasuke la recibió con dolor, le daba bronca que ella esté sufriendo por alguien, pero ahora tenía que brindarle su apoyo.
La pelirosa estuvo un buen rato llorando abrazada a su amigo, cuando por fin consiguió calmarse un poco se separó de él y le dijo –Gracias, Sasuke…- tratando de sonreír. –De nada, Sakura…- devolvió él. –Tenes razón, no tengo que llorar por él, no quiero llorar más…- dijo triste, pero convencida. –No tendrías que quedarte sola porque empesas a pensar sobre él y… ya sabes.- explicó seguro. –Sí, lo sé…- contestó limpiándose las últimas lágrimas.
-¿Queres que salgamos a dar una vuelta?- le propuso el morocho. –Sí, ¡ah! ¿Podemos ir a comprar mi vestido para el cumple de Hinata?- le preguntó apenada. –Sí, Sakura…- aceptó empezando a caminar hacia la puerta. –Gracias, Sasuke.- dijo ella alcanzándolo, y abrazándolo por la espalda. Lo soltó y después abrió la puerta, salieron y la cerró. Empezaron a caminar por las calles de Konoha y 20 minutos después llegaron al lugar.
Entraron y empezaron a ver vestidos, bueno, Sakura empezó a ver vestidos. -Sakura, ¿no era que no tenías novio?- preguntó una voz femenina atrás de ellos. Los aludidos se dieron vuelta para ver quién era: Anko… y Kakashi. -¡Y es Sasuke!- gritó la pelivioleta al ver al chico. –No estamos de novios.- negó el morocho. -¿Entonces por qué vinieron juntos?- preguntó la pelivioleta. –Sasuke aceptó a venir a comprar un vestido conmigo, quiero elegir uno muy lindo.- decía Sakura. –Nosotros también vinimos a eso.- dijo Anko abrazando el brazo de Kakashi.
-Ahhh, con su permiso sensei, quiero elegir rápido.- decía la pelirosa mientras volvía a mirar los vestidos. Anko la miró molesta ¡cómo odiaba a esa mocosa! –No busques mucho, Sakura, yo me voy a llevar el mejor.- le dijo la pelivioleta provocándola, y luego siguió viendo vestidos. Sakura ignoró por completo lo que le dijo, y siguió buscando. Encontró dos vestidos que le gustaron, y aceptó probarse uno que Sasuke le ofreció.
Fueron al probador y al mismo tiempo llegaron Kakashi y Anko. Los chicos se sentaron en unas sillas mientras ellas entraban a los probadores. Unos 10 minutos salió Anko con un vestido rojo pasión muy pegado al cuerpo y corto. -¿Te gusta, Kakashi?- le preguntó con voz sensual. El peligris, que estaba leyendo su librito, la miró y dijo –Sí, Anko, es lindo.- desinteresado, y siguió leyendo. La pelivioleta estaba mirándose en el espejo cuando salió la pelirosa.
-Sasuke, creo que este es muy de nena.- dijo Sakura con un vestido rosa viejo, con la falda de tul que le llegaba a las rodillas. El morocho y el peligris la miraron embobados, sí la hacía parecer infantil, pero estaba hermosa. –Es muy lindo, pero sí, es muy de nena.- afirmó el Uchiha. –Por eso es perfecto para vos, Sakura.- acotó Anko burlándose. Sasuke la miró frío y le dijo –Sakura no es una nena, al contrario, es más mujer que otras…- Anko lo miró molesta, y volvió a meterse al probador.
El morocho volvió a mirar a su amiga y ella le sonrió agradeciéndole, luego hizo lo mismo que la pelivioleta. Mientras las chicas se cambiaban, Kakashi miraba, disimuladamente, al chico que tenía al lado. Le daba bronca que él acompañara a Sakura a comprar vestidos, "Y dicen que no son novios… es más que obvio que lo son." Pensaba molesto, celoso, y sobre todo, dolido. Volvió a posar la vista en el libro y a tratar de leer, pero la voz de la pelivioleta se lo impidió.
-Kakashi, sos pésimo eligiendo vestidos.- dijo Anko molesta, ya fuera del vestidor. Tenía un vestido violeta largo, con brillos en la zona abajo del busto. -¿Por qué lo decís así? Para mi es lindo…- contestó haciéndose el tonto, la verdad era que le quedaba espantoso. –Sasuke…- la llamó la pelirosa asomando su cabeza por la puerta del vestidor. -¿Qué pasa, Sakura?- respondió el susodicho.
-¿De verdad queres que me pruebe este vestido?- preguntó apenada. –Sí.- afirmó seguro. –Bueno…- devolvió sin ganas. Salió del vestidor con un vestido blanco, de un solo hombro, que se pegaba a su cuerpo y corto. Sasuke y Kakashi se la quedaron mirando, estaba "preciosa" pensó el peligris. –Te queda mejor de lo que imaginé.- dijo el morocho pícaro. Sakura lo miro y se sonrojó. –Creo que es muy… provocativo.- decía la pelirosa apenada.
-Para vos sí, Sakura. Parece que todavía no te HICIERON mujer.- comentó Anko con aires de grandeza. Sakura la miro molesta, estaba cansada de que esa arpía la tirara abajo. Ella era una mujer, y a Anko tenía que quedarle claro. –Una no se hace mujer por haberse acostado con muchos hombres, Anko. Sí te sentís una mujer, lo sos.- le respondió Sakura segura. Kakashi se quedó mirando a la pelirosa, sí que era una mujer, pero también era tan dulce como una tierna chica "Es perfecta…" pensaba con tristeza, porque sabía que no era de él.
Anko volvió a meterse al probador, una vez más, enojada. "¡Maldita mocosa!" pensaba sacándose el vestido para probarse el último. Sakura la vio entrar e hizo lo mismo. Al rato salió la pelivioleta con un vestido negro ajustado, muy sexy, que le llegaba por encima de la rodilla. -¡Este es!- gritó al salir luciendo el atuendo. –Mira Kakashi, ¿estoy hermosa, verdad?- le preguntó sexy. –Sí, Anko…- contestó él sin despegar su vista del libro. Anko lo miro molesta y se metió al vestido a descambiarse y comprar el vestido.
-Sasuke, este es EL vestido.- dijo Sakura sonriendo. El morocho se la quedó mirando embobado y asintió con la cabeza, dándole la razón Tenía una vestido verde agua, strapless con brillos, que le llegaba arriba de la rodilla. Kakashi la miraba hipnotizado, estaba más hermosa que nunca. –Kakashi, me llevó este.- dijo Anko saliendo con el vestido en su mano. –Umm…- musitó el peligris todavía hechizado por la imagen de la pelirosa. Se paró y caminó con la pelivioleta hasta la registradora para pagar por el vestido.
Sakura vio como el peligris se alejaba con la pelivioleta, y eso le dio otro dolor en su corazón. Quería llorar, pero no podía. Entró otra vez al probador y se sacó el vestido, luego caminó hasta la registradora para pagarlo. Al parecer había habido una cola muy larga, ya que Anko y Kakashi todavía estaban ahí esperando; delante de ellos había 2 personas.
Sakura y Sasuke llegaron, y se pusieron atrás de ellos. Delante de la pelirosa estaba el peligris, y delante de éste estaba Anko, y atrás de Sakura estaba Sasuke. Había mucha gente en el local, y en la cola todos empujaban. Sasuke estaba muy pegado a la espalda de la pelirosa, cosa que a ella le dio vergüenza. Pero más vergüenza le dio el hecho de que tenía sus pechos ¡pegados a la espalda de Kakashi! El peligris sintió eso, y claro está que le gusto, habría que ser muy hipócrita para negarlo. Estuvieron así unos 20 minutos, interminables para la pelirosa, y el peligris quería que fuesen eternos, hasta que Anko pagó el vestido y se fueron.
Sakura hizo lo mismo, y salió de ahí con el morocho. Eran las 15:45hs, se habían pasado volando. –Gracias por acompañarme, Sasuke.- le dijo tratando de sonreír. –No es por nada, Sakura. Me tengo que ir, le prometí a Naruto ayudarlo con algo… nos vemos.- la saludó rápido y empezó a correr. La pelirosa lo vio alejarse y luego emprendió camino a su casa.
Hizo unos cuantos pasos y su estómago empezó a reclamar comida "Es verdad… no comí nada." Pensó la chica. "Bueno, puedo ir a Ichiraku." Decidió, y dio media vuelta, enfilando hacia el lugar. Entró y ¡oh, oh! Kakashi… -Buenas tardes…- dijo sin ganas. –Buenas…- contestó de igual manera. Pidió su comida y el cocinero le tomo la orden. A los 10 minutos ya estaba comiendo.
–A sí que vos y Sasuke están de novios…- comentó de la nada. Sakura lo miró molesta. –No estamos de novios.- negó seria. -¿Segura? No es lo que parece…- dijo con sarcasmo el peligris. –No todo es lo que parece.- remató ella segura. –En cambio vos sí estas de novio con Anko.- afirmó enojada. –Sí.- contestó seguro. Sakura lo miró con bronca. –No me sorprende, es perfecta para vos.- comentó mirando al frente. –Al menos ella no me engaña.-dijo Kakashi. –Já.- rió la pelirosa con sarcasmo, "si supieras…" pensaba con bronca. –Al menos ella no me ilusiona…- terminó de decir bajito. Sakura no escuchó muy bien eso.
Siguieron comiendo y cuando terminó Sakura pidió la cuenta, Kakashi seguía comiendo. –Felicidades por tu noviazgo.- le dijo al peligris con tono burlón. –Gracias, ella sí que vale la pena.- devolvió el peligris. Sakura tuvo que contenerse para pegarle una cachetada y gritarle de todo por haber jugado con ella. Salió del lugar después de haber pagado, y no se despidió de nadie.
Llegó a su casa totalmente enojada, ¡qué sinvergüenza era ese hombre! "Calmate, calmate." Se decía para tranquilizarse. Respiro hondo para conseguir la calma y en unos minutos lo logró. Eran alrededor de las 16:20hs, así que decidió mirar tv un rato. –Oh, tengo que comprarle el regalo a Hinata.- se acordó del presente para su amiga. –Mañana lo compro, no tengo ánimos de ir ahora.- dijo acomodándose mejor en el sillón.
Estuvo toda la tarde mirando películas. A eso de las 20:00hs se puso a cocinar, y para las 21:00hs terminó de comer. Estaba muy cansada, había sido un día de idas y vueltas, lo único que quería era irse a dormir y así lo hizo. Esperaba que el día siguiente fuera más calmado, quería que su 1º día devuelta al hospital fuera como un nuevo comienzo en su vida… para olvidarse de -…Kakashi…- susurró antes de caer dormida. Le dolía tanto el corazón, tenía una tristeza que inundaba su alma, y todo por su amado peligris; era imposible que lo dejara de amar.
Unas cuantas casas más lejos de la suya, se encontraba la de cierto peligris, que estaba acostado en su cama mirando al techo. "'Gracias, ella sí que vale la pena' "repetía sus propias palabras en su cabeza. "¿Por qué le dije semejante pavada?" se preguntó molesto. "Está más que claro que Anko no vale la pena…" decía con asco por la chica. "' Al menos ella no me engaña'" volvió a repetirse. "Sé que me engaña con el 1º que se le cruza, pero no me importa…" pensaba triste. "Sakura… ¿por qué… no puedo… dejar de amarte?- le preguntaba con dolor. –Sakura…- musitó antes de caer en los brazos de Morfeo.
Sakura se levantó a las 7:00hs, se bañó y cambió, luego de secar su cabello preparó el desayuno. A las 7:45hs estaba saliendo de su casa, y 15 minutos después llegó al hospital para ponerse a trabajar. Estuvo curando personas toda la tarde, a eso de las 18:30hs salió del hospital y fue a comprarle el regalo a Hinata. "¿Qué puedo comprarle?" se preguntó antes de empezar a caminar. "Tengo lo suficiente para comprarle algo muy lindo." Se aseguró. "Mmm… ¡una pulsera!" ideó emocionada, y emprendió camino hasta la joyería de Konoha.
Llegó al lugar 20 minutos después –Buenas tardes.- la saludó el dueño. –Buenas, quería ver unas pulseras de plata.- pidió amablemente. El señor empezó a buscar lo pedido y al encontrarlas se las mostró. -¿Es para vos?- le preguntó para ayudarla. –No, pero mi mejor amiga.- le contestó ella mientras las miraba. –Kakashi, no tenemos que gastar tanto…- dijo una voz femenina entrando al local. Tanto el señor como la pelirosa voltearon para ver quién era… Anko y Kakashi.
–Anko, es el cumple años de Hinata, yo voy a regalarle algo lindo aunque vos no quieras.- explicó cansado, a lo que la chica puso mala cara. –Permiso, ahora vuelvo.- se excuso el señor, fue a atender a los recién llegados. –Perdón por la demora estaba atendiendo a otro cliente.- dijo el hombre mirando a la pelirosa. Anko apenas vio a la chica, se abrazó al peligris para darle celos… aunque ella no sabía lo que pasaba entre ellos, lo hizo sólo por maldad. Kakashi cuando la vio, sintió esa tristeza que siempre sentía cuando veía a la pelirosa que tanto amaba.
Sakura vio a la 'feliz pareja' y tristeza, celos y bronca vinieron a su corazón, desvió la vista y siguió viendo las pulseras. –Quiero ver anillos.- dijo el peligris. –Por acá están.- decía el señor caminando hasta lugar, que era al lado de donde estaba la pelirosa, la pelivioleta y el peligris siguieron al hombre. -¿Qué tipo de anillos quieren ver?- preguntó el hombre. –Para mujer, es un regalo.- explicó Kakashi, sabía por qué el señor preguntaba el tipo de anillo.
El dueño del local sacó el mostrador donde se encontraban los anillos y dejo que ellos los miraran. Sakura miraba las pulseras tratando de elegir la mejor para su amiga, y encontró una muy linda con unos adornos en oro en forma de flores. –Señor…- lo llamó tranquila. -¿Si?- contestó éste acercándose a la pelirosa. -¿Esta pulsera se puede grabar?- preguntó interesada. –Claro, ¿para cuándo la queres?- cuestionó. –Para mañana.- respondió la pelirosa. –Sí, para mañana va a estar lista. ¿Qué queres grabar?- preguntó para tomar nota.
–"Para Hinata con mucho cariño, de Sakura."- dijo la pelirosa, y el hombre lo escribió en un papel. –Y la fecha de mañana.- agregó Sakura. El señor anotó lo último y después le dijo –Mañana a eso de las 11:30hs podes a pasar a retirarla.- explicó. Sakura asintió con la cabeza. –Vení que te cobro.- decía el hombre caminando hasta la caja registradora. La pelirosa pasó por al lado de la 'pareja' y llegó a la caja. Sakura sacó plata para pagarle pero el señor no tenía cambio –Voy a buscarlo atrás, ahora vengo.- explicó mientras se iba.
Sakura se quedó esperando. –Kakashi, éste sería muy lindo como mi anillo de casamiento.- decía Anko con un anillo de diamantes en su mano. –Ummm…- musitó desinteresado el peligris. ¡A la pelirosa le dieron unos celos al escuchar eso! "Calmate, si él se casa con ella… él es el que se mete en un GRAN problema." Pensaba molesta. "Respira tranquila." Volvió a decirse, y lo hizo. –Me gusta este.- dijo Kakashi alzando un anillo de plata con muchas piedras que brillaban, era hermoso. –Sí, es lindo…- comentó Anko sin importarle.
Caminaron hasta la caja registradora con el anillo elegido. Kakashi se puso atrás de la pelirosa Anko atrás de éste. Unos momentos después llegó el señor con el cambio de Sakura. –Perdón por la demora, acá está tu vuelto.- le dijo dándoselo. –No hay por qué, gracias.- devolvió ella agarrando el dinero. –Hasta luego.- la despidió el hombre. –Hasta luego.- contestó ella saliendo del lugar. Al salir suspiró aliviada, un minuto más y le pegaba una cachetada a la arpía esa.
Llegó rápido a su casa, ya eran las 19:40hs, pronto tenía que ponerse a cocinar. –Bueno, comeré temprano.- dijo entrando a la cocina, pero se detuvo al escuchar que llamaban a la puerta. Dio media vuelta y fue a abrir -¿Ino?- dijo confusa. –Hola, frentesota. ¿Queres salir?- la invitó como si nada. –Pero mañana es el cumple de Hinata.- contestó confundida. -¿Y? Hoy es viernes, noche de chicas.- explicó guiñándole un ojo. -¿Y Ten-Ten y Hinata?- preguntó por las otras chicas. –Hinata no va a salir porque mañana tiene que levantarse temprano, y Ten-Ten está con Neji.- explicó tranquila.
-Mmm… yo iba a comer, pero si, salgamos.- aceptó algo emocionada, tal vez así podría olvidarse por algunas horas del peligris. -¡Genial!- gritó contenta la rubia. –A las 21:30hs te paso a buscar.- le dijo a la pelirosa. –Nos vemos, frentuda.- la despidió con burla. –Nos vemos, Ino-cerda.- le contestó de la misma forma. Ino se fue y Sakura volvió a entrar a su casa.
-Bueno, entonces si tengo tiempo para comer.- dijo caminando a la cocina y empezó a cocinar. A las 20:20hs terminó de comer y lavó rápido. Fue al baño para darse un baño, salió y secó su cabello. A las 21:00hs en punto entraba a su pieza para cambiarse: eligió unas bermudas algo ajustadas y una remera celeste algo escotada. Después de cambiarse se maquillo un poco: algo de base y brillo en los labios, no era la gran cosa. A las 21:30hs en punto llegó Ino.
Sakura le abrió e Ino quedó sorprendida al ver a su amiga provocativa. –Wow, frente de marquesina ¡nunca te vi tan sexy!- dijo contenta. –Tampoco es la gran cosa, Ino-cerda.- decía apenada la pelirosa. –Vos no estás nada mal.- le dijo burlona. La rubia tenía una pollera negra tableada corta, y una remera verde con un escote pronunciado. –Shikamaru se va a poner celoso si te ve así.- le comentó Sakura con voz pícara. – ¡Sakura!- gritó la rubia con vergüenza.
-Jajaja, vamos.- rió divertida la pelirosa. Ino asintió y empezaron a caminar hasta el bar donde siempre iban. Les tomó unos 15 minutos llegar, entraron y se dirigieron a una mesa que estaba cerca de la barra. –Hay bastante gente hoy…- comentó Sakura. –Sí…- dijo Ino, mientras miraba para todos lados como buscando a alguien. La pelirosa se percató de eso y le preguntó -¿A quién buscas?- curiosa. -¿Yo? A nadie.- contestó Ino haciéndose la desinteresada.
–Para mí que buscas a Shikamaru.- le dijo la pelirosa burlándose. La rubia se puso colorada -¡Qué decís!- contestó con vergüenza. –Jajaja.- rió Sakura. –Mira, allá está.- dijo la pelirosa señalando el lugar donde se encontraba el joven Nara. Ino siguió con la vista a donde apuntaba el dedo de su amiga, y al ver al chico se puso nerviosa. Se dio vuelta, mirando otra vez a su amiga. –Está viniendo para acá.- le contó Sakura. La rubia se puso más nerviosa.
–Hola…- saludó Shikamaru. –Hola, Shikamaru.- lo saludó Sakura tranquila. –Hola…- contestó Ino tratando de sonar tranquila. –Ino… ¿queres bailar?- la invitó el morocho. –Mmm… sí.- aceptó con pena. Se levantó y caminó hasta la pista con el chico. Sakura los miraba contenta ¡hacía una pareja muy linda! Pero se dio cuenta que estaba sola, "genial…" pensó sin ganas. "Lo único que falta es que vengan esos dos…" decía por el peligris y la pelivioleta. –Wow, Sakura sola… eso sí que es novedad.- dijo una voz femenina enfrente suyo con burla.
Levantó la mirada y quién era… Anko, con Kakashi. Sintió que un balde de agua fría le caía encima, ¿por qué todo tenía que salirle mal? "¿Mundo, qué te hice para que me pongas TODO en contra?" pregunto cansada. –Sí, sola. Y ustedes parecen que están pegados… como Kiba y Akamaru, o mejor dicho, como Shino y sus bichos.- terminaron de decir mirando a la pelivioleta con burla.
Kakashi no dijo ni una palabra, estaba MUY ocupado viendo a la pelirosa. "Está… ¡Wow¡ No puedo ni describirla." Pensó totalmente hechizado. –Por lo menos no estamos SOLOS.- recalcó Anko, molesta. –Para estar así, es mejor estar sola…- contestó Sakura desinteresada, aunque era mentir, ella quería estar así con el peligris. Anko la miró con bronca, y sin saber qué responderle, agarró a Kakashi y se lo llevó de ahí a la rastra. Sakura miró a la pelivioleta tan enojada que sonrió victoriosa, pero la sonrisa se le borró al ver alejarse a Kakashi. Vio que se sentaban en la barra, bastante cerca de ella.
"¿Y ahora?" pensó cansada. "Me quedé sola en el bar… qué divertido." Decía con sarcasmo. –Hola, hermosa.- le dijo una voz masculina. Sakura alzó la vista -¿Genma?- dijo sorprendida. –El mismo.- contestó él con voz de ganador. –H-hola…- devolvió confundida. -¿Qué haces sola, Sakura?- preguntó el morocho. –Vine con Ino, pero se fue a bailar con Shikamaru…. Supongo que la estoy esperando.- concluyó no muy segura. -¿Te molesta que te acompañe?- cuestionó tranquilo. –No… sentate.- concedió todavía confusa, y el chico así lo hizo.
Kakashi estaba mirando como Genma se le acercó a la pelirosa, y no le gustó para nada. "Ese Genma… seguro va a tratar de tener algo con ella." Pensó con bronca. "¿Le gustará él?" se preguntó celoso. "¡Y a mí qué me importa!" se contestó enojado. "Bueno… si me importa pero… no tendría que importarme." Aclaró triste. "Sakura… es imposible olvidarme de vos, creo que ni siquiera puedo aprender a vivir con esto." Le dijo en su mente, con mucho dolor.
-Atención los que están sentados, agarren a sus parejas y ¡a bailar!- digo el 'dj' mientras buscaba la próxima canción. –Kakashi, vamos a bailar.- le ordenó Anko, agarrándolo y arrastrándolo a la pista. –Sakura, ¿bailamos?- le pidió Genma. La chica se iba a negar, pero pensó que sería una buena idea bailar con el morocho, así que aceptó. Caminaron hasta la pista de baile, y el morocho no tuvo mejor idea que ponerse a tras de Anko y Kakashi.
Sakura y Kakashi chocaron miradas, ambas de molestia y celos. El peligris no quería que ella estuviera con otro hombre, pero no podía hacer nada para impedirlo; y menos quería que estuviera con Genma, que era todo un jugador con las mujeres. A la pelirosa no le gustaba nada que él estuviera con otra mujer, y menos con Anko, esa víbora venenosa seguro estaba engañando a Kakashi con cualquiera. Empezó a sonar una canción muy movida en ritmo, pero la letra no era tan divertida.
Como hago sin ti mi amor, ay mi amor ay mi amor
Ayer me llenaste de ilusión;
te hable de mi soledad,
me hablaste del amor, y ahí yo empecé a sentir por ti;
dije mi alma gemela a llegado;
me equivoque y me engañe, tu amor no era para mi
Fuiste espejismo en mi desierto de amor yo vi
te amo con locura
pero estoy sin ti
A los dos les sonaban tan familiar esas palabras, esperaban que el otro entendiera que se las dedicaban. Ahora sus miradas se transformaban en dolor, en tristeza, en angustia. Cuánta verdad tenía esa canción, y que difícil era aceptar el hecho de que les rompieron el corazón y nunca pudieron decirle a la otra persona lo que sentían.
Como hago ahora para no llorar
para no sufrir para olvidar;
quiero el corazón inmune al amor
para no sentir esta soledad
Hay no quiero llorar
no quiero sufrir,
urgente necesito quien me quiera a mi
El tema terminó, Kakashi y Anko volvieron a la barra, Sakura y Genma a la mesa. -¿Vamos a tomar algo a la barra?- le propuso el morocho. La pelirosa no quería ir, no quería encontrarse con aquellos dos. –Yo no tomo…- comentó apenada. –Bueno, deben tener agua. ¿No tenes sed?- volvió a preguntar. –Mmm…sí.- contestó, y sí, tenía mucha sed. –Entonces vamos.- dijo él parándose, y la pelirosa no tuvo otra que seguirlo.
Llegaron a la barra y claro que Anko iba a hacer un comentario. – ¿Genma?- dijo fingiendo sorpresa. –Es el último qué pensaría que sería tu novio, Sakura.- comentó con burla. –No es mi novio.- negó cansada. –Aunque si fueras mi novia, Sakura, sería muy afortunado.- le coqueteó a la pelirosa. Sakura se sonrojó por el comentario, y el peligris mordió de celos. –Un vaso de agua para ella, y sake para mí.- le pidió al mozo, éste tomo la orden y sirvió lo pedido.
-Kakashi.- lo llamó Anko. -¿No hacen una pareja muy linda ellos dos?- le preguntó para molestar a la chica, lo que consiguió, pero el peligris también se molestó. –Umm… no sé.- contestó seco. –Si Sakura fuera mi novia, la trataría como se merece.- dijo Genma como 'todo' un hombre. La pelirosa jugaba con su vaso de agua, no estaba poniendo atención a la charla, en cambio Kakashi… bueno, estaba por pegarle al morocho.
"Maldito baboso, seguro va a intentar algo con ella." Pensó celoso. "Kami-sama, por favor, hace que deje de pensar en ella." Suplicó. -¿Y ustedes? No sabía que habían vuelto…- comentó Genma. –No volvimos.- contestó el peligris mirándolo serio. -¿Cómo que no volvieron?- preguntó confundido el morocho. –Estamos saliendo…- acotó Anko. –Ah… ¿no están grandes para eso? Y más vos, Kakashi…- terminó de decir. El peligris no se aguantó más, quería romperle la cara, lo miró fijo y Sakura sabía la intención que tenía el chico: matar a Genma. –Kakashi…- lo llamó dulcemente.
Por arte de magia, el instinto asesino de Kakashi se calmó al escuchar la voz de la pelirosa –Ummm…- musitó mirándola. –Ehhh… ¿vamos a bailar?- le propuso, no sabía lo que hacía, sólo quería frenar al peligris. Kakashi abrió su ojo sorprendido, Anko mordió de celos, y Genma… veía maliciosamente a la pelivioleta. –Dale, Kakashi, anda a bailar con Sakura. Yo me quedo con Anko.- dijo el morocho 'despreocupado'. -¡¿Qué?!- gritó la pelivioleta histérica. –No es para tanto, Anko, toma un poco de sake.- propuso guiñándole un ojo, disimuladamente.
-Está bien…- aceptó fingiendo estar enojada, pero había entendido el mensaje del morocho. El peligris no entendía por qué la pelirosa lo había invitado a bailar, y menos que la pelivioleta no lo haya prohibido, pero… le gustó, quería bailar con su Sakura. –Vamos, Kakashi, no podes perder la oportunidad de bailar con Sakura.- le dijo Genma con voz pícara. –Ummm…- musitó él, y Anko se molestó más por las palabras del morocho. Se pararon y fueron hasta la pista para bailar la lenta canción.
Apenas se fueron, Anko y Genma se perdieron en el interior del club. Kakashi y Sakura llegaron a la pista y él la abrazó por la cintura y ella, tímidamente, por el cuello.
Sera que se ha escuchado algunas cosas
Sera que no te sabes entregar
Quizás esperas un mejor momento
Sera que no lo sabes enfrentar
A veces cerca y a veces tan lejos
Y a veces ya no sé ni que pensar
Escuchaban la letra de la canción y parecía que fue escrita para ellos. Se miraron a los ojos, con mucho dolor, con mucha tristeza.
Dime que si, dime que no
Dime que pasa entre tú y yo
Dime que estas sintiendo
Que no entiendo tu frio y tu calor
Dime que si, dime que no
Dime que hay algo entre los dos
Que tu silencio se lo lleva el viento
Y devuelva mi ilusión
"Kakashi…" pensó Sakura triste. "¿Por qué?... ¿Por qué me rompiste el corazón así?" le preguntó en su mente. "Sakura…" pensaba Kakashi con angustia. "Cómo me gustaría dejar de amarte, pero no puedo… no puedo." Le decía dentro suyo. Seguían mirándose.
Tal vez yo soy un ciego enamorado
Que cuando le sonríes vuelve a ver
Sera que mi cariño no te importa
Sera que tienes miedo de perder
Y Sakura no pudo más, tenía tantas ganas de llorar. Salió corriendo dejando al peligris solo, parado en el medio de la pista. Él la miró alejarse con mucho dolor, y volvió a la barra. Al llegar se percató que no estaban Anko y Genma –Umm… seguro están en el baño.- dijo empezando a caminar hasta la puerta. Y sí, el peligris ya sabía que Anko lo engañaba con Genma, pero no le importaba en lo más mínimo. "¿Por qué salió corriendo?" se preguntaba. "Tal vez… le di asco porque no soy Sasuke." Se respondió con bronca y celos. Llegó a la puerta y salió del lugar.
Sakura llegó a los baños y empezó a llorar a todo pulmón, el ruido de la música no dejaba escuchar su dolor. "Kami-sama, por favor… por favor… ayudame a olvidarlo." Pidió triste. "No sé cómo hacer para sacarlo de mi corazón, de mi mente, de mi vida, de mi alma… no puedo." Pensaba destrozada. "No quiero sufrir más…" terminó de pensar, y siguió llorando.
Lloró y lloró hasta desahogarse lo suficiente para estar 'calmada' Salió y se vio al espejo, estaba en la miseria: los ojos rojos, la cara colorada, el maquillaje corrido y las lágrimas cayendo por sus mejillas. Se lavó la cara y se peinó un poco. Salió del baño para irse a su casa, ¿y a quién, mejor dicho, quiénes encontró besándose al lado del baño? A Anko y a Genma. "Zorra…" pensó con asco y bronca, siguió caminando y salió del lugar. Al llegar a su casa, se puso la ropa para dormir, y cayó en los brazos de Morfeo a los pocos minutos.
