21- 5 años después.

Ya habían pasado 5 años desde Kakashi se fue de Konoha para hacer su misión, hoy volvía a la aldea. El peligris venía caminando, leyendo tranquilamente su librito anaranjado. -¿Estás feliz por volver?- le preguntó una voz a su lado. –Sí, Gai…- contestó Hatake desinteresado, aunque era una mentira, se moría de ganas de ver a su pelirosa y claro que estaba feliz. –Quiero volver a entrenar a Lee, ¡seguro debe ser mucho más fuerte! – dijo el Gai con lágrimas en los ojos. Kakashi lo miro como diciendo 'qué exagerado'.

-Mira, allá están las puertas.- decía el cejudo señalando el lugar. Kakashi desvió la atención de su librito al lugar que su amigo señalaba, y sonrió bajo su máscara. En pocos minutos entraron a su quería aldea, y se dispusieron a ir con la Hokage. –Tsunade-sama.- la llamó Shizune. La rubia estaba leyendo unos pergaminos. –Maito Gai y Hatake Kakashi llegaron de su misión.- explicó la morocha, recalcando disimuladamente el nombre del peligris.

La voluptuosa rubia al escuchar a su mano derecha, dejo de leer y puso atención a los recién llegados. –Bueno, parece que los mejores amigos volvieron a la aldea.- dijo con sarcasmo la 5º. –Sí, Tsunade-sama, Kakashi y yo volvimos. Y nuestra misión fue un éxito.- explicó Gai con orgullo. -¿Sí?- preguntó ella mirando al peligris, quien sólo asintió con la cabeza. –A ver…- dijo la rubia estirando la mano para que le den resumen de la larga misión.

Lo leyó superficialmente y después volvió a mirar a los hombres. –Muy bien, es bueno saber que no hay planes de ataques a la aldea o de alguna guerra.- explicó tranquila. –Ya pueden irse…- dijo sin terminar, apropósito. Los hombres se dieron vuelta, pero la rubia llamó a uno de ellos –Hatake, quedate.- dijo seria. El aludido hizo lo ordenado, quedando enfrente de la mujer.

-¿Pasa algo, Tsunade-sama?- preguntó tranquilo. –Quiero contarte las buenas nuevas.- dijo Tsunade. -¿Y cuáles son?- cuestiono con poco interés. –Tus alumnos han crecido bastante…- comentó girando su sillón, mirando a la aldea por los grandes ventanales. –Ummm…- musitó él, pensando en su pelirosa. –Naruto tiene una hija, Aiko.- empezó a contar la Hokage. -¿Naruto es padre? Wow…- dijo sorprendido Kakashi. –Sasuke también, tiene un nene, Itachi. - agregó la rubia. –En honor a su hermano.- comentó seguro.

-Sí…- afirmó la rubia, todavía sin voltearse. –Son grandes hombres, nunca dude que lo fueran…- dijo con algo de nostalgia el peligris, recordando cuando eran unos pequeños genins. –Sakura también es una gran mujer.- comento Tsunade. Al escuchar el nombre de su pelirosa, el corazón de Kakashi comenzó a latir muy rápido. Tsunade se dio vuelta mirando al peligris muy seria y le dijo –Ella es madre también.-

Kakashi apenas podía creer lo que había escuchado, ¿su Sakura mamá? O sea que… ella había hecho su vida en esos 5 años sin él. "Entonces… no…" no pudo terminar de pensar, la rubia volvió a hablar. –Es un nene, se llama Sakumo.- continuó diciendo Tsunade, mirándolo fijo. "Como mi padre…" pensó con tristeza el peligris. –Me alegro por ella, por los 3…- dijo Kakashi, tratando de sonar tranquilo pero, le dolía mucho el corazón.

Tsunade sólo asintió, dándole la razón al chico. -¿Y quiénes son… las madres y… padres?- preguntó Kakashi. –Naruto se casó con Hinata antes de que Aiko naciera.- empezó a explicar la rubia. –Era de esperarse…- acotó el peligris. –La madre de Itachi no quería tenerlo, era muy joven, por lo que Sasuke se hizo cargo de su hijo.- siguió diciendo Tsunade. –Los Uchiha tienen mala suerte, al parecer…- comentó desanimado, sabía quién seguía.

Al ver que la Hokage no seguía, y él quería saber quién era el infeliz que le había robado al amor de su vida, preguntó -¿Y el padre de Sakumo?- 'tranquilo'. –A mí también me gustaría saber quién es…- contestó la rubia apretando los dientes, mirándolo seria. -¿No sabe quién es?- dijo sorprendido el peligris. –No, Sakura nos lo iba a decir cuando llegara al 8º mes de embarazo pero…- hizo una pequeña pausa. –Pero…- repitió él para que siguiera.

-Pero antes de que eso pasara, Sakura perdió la conciencia.- explicó seria. -¿Qué?- dijo Kakashi sorprendido. -¿Y está bien?- preguntó preocupado. –Sí, a medida que pasó el tiempo fue acordándose de todos, aunque hay sólo dos personas que no recuerda.- explicó todavía seria. -¿Quiénes?- dijo curioso el peligris. –El padre de su hijo, y… vos.- confeso calmada. -¿Yo? ¿Por qué?- cuestiono sin entender. –No sé, pero cuando Naruto y Sasuke le hablaban de vos, ella no se acordaba, hasta le mostraron fotos tuyas pero nada.- explicó la 5º.

Kakashi se quedó mirando a un punto fijo, sorprendido, incrédulo, dolido… su Sakura no se acordaba de él, por ende, no se acordaba que lo amaba. Tsunade al ver que el jounin no decía nada, siguió hablando. –Aunque se puede deducir quien es el padre con sólo mirar a Sakumo, y ni hablar de estar con él, es el padre en miniatura.- comentó. –Y si es tan obvio, ¿por qué no le dicen quién es?- preguntó el peligris algo molesto. –Porque ella quiere acordarse, está muy segura que ella ama a ese hombre, y quiere acordarse de TODO lo que vivió con él.- explicó Tsunade.

–Ummm…- musitó el peligris. -¿Me necesita para algo más?- preguntó cansado. –No, Hatake, ya podes irte.- dijo dándose vuelta, para ver otra vez su aldea. –Acordate de lo que te dije cuando veas a Sakumo.- dijo la rubia antes de que el peligris se vaya, y éste se quedó pensando en eso. "¿Sera tan igual al padre?" se preguntaba Kakashi. "Entonces cuando lo vea ya voy a saber a quién matar…" pensó molesto. Salió del edificio y decidió ir a caminar por su aldea, hacia tanto tiempo que no daba una vuelta por el lugar.

Camino hasta llegar a una de las plazas principales de Konoha, miro observando el hermoso lugar y en un momento se quedó plasmado por lo que divisó. Era su Sakura, y tenía en sus brazos a un nene de unos 5 años, y al lado de ella… -Gaara.- musitó enojado. ¿Así que lo había cambiado por el pelirrojo, eh? Se acercó a la 'parejita' y los saludo con falsa emoción – ¡Hola!- arqueando su ojito. –Kakashi Hatake, así que volviste…- comentó Gaara al verlo. –Sí, Gaara, ya pasaron 5 años.- contestó él.

-Hola, soy Sakura Haruno.- se presentó la pelirosa. –Hola, Sakura. Soy Kakashi Hatake.- devolvió él. -¿Vos eras mi sensei?- preguntó no muy segura. –Sí, soy yo.- afirmó tranquilo, aunque por dentro su corazón palpitaba rapidísimo. –Jaja, Naruto y Sasuke me contaron muchas cosas de usted.- comentó risueña, cosa que desarmó al peligris. –Ummm…- musitó mirándola embobado.

–Papá…- habló el nene. -¿Qué pasa Isamu?- preguntó Gaara acariciando la cabeza del niño. –Quiero ir a casa…- se quejó el nene. –Ya vamos…- contestó el pelirrojo, tomando al niño de los brazos de Sakura. Isamu era un calco de su padre: el pelo rojo, los ojos verdes claros, la carita angelical, la piel blanca; era un nene muy lindo. –Sakura, Kakashi, nos vemos.- se despidió Gaara. –Chau, Gaara, chau Isamu.- despidió al niño con un dulce beso. –Chau…- saludó el peligris, y padre e hijo se fueron.

-No sabía que Gaara era tu novio.- comentó Kakashi 'tranquilo'. -¿Qué?- dijo Sakura sorprendida. –Él no es mi novio…- negó sonrojándose. –Pero, ¿Isamu no es tu hijo?- le preguntó sin entender. –No.- volvió a negar la pelirosa, mirándolo. –Ahhh…- musitó el peligris. Se hizo un silencio entre ellos, Sakura no entendía muy bien lo que sintió cuando vio a su ex sensei, pero sintió una alegría que sólo sentía con una persona: su hijo.

Aunque la pelirosa no entendía eso, ni tampoco por qué se sentía cómoda hablando con alguien que no se acordaba, por ende, era un desconocido para ella, y mucho menos entendía el hecho de que su corazón latiera como loco cuando lo vio, pero siguió hablándole. –La mamá de Isamu murió cuando él era un bebé, y Gaara siempre me deja tenerlo… creo que me ve como una mamá.- comentó tranquila. –Ummm…- musitó Kakashi. -¿No tenes otra cosa para decir?- preguntó divertida la pelirosa. – ¿En serio no te acordás nada de mí?- preguntó Kakashi mirándola fijo.

Sakura se perdió en esa mirada tan profunda que el peligris tenía, que su corazón empezó a latir mucho más rápido de lo que ya lo tenía. Ella sabía la respuesta, ella no se acordaba de él, pero no podía hablar, no salían palabras de su boca, él la había… ¿hechizado? "¿¡Qué me está pasando!" se preguntó en su mente. –Mamá…- la llamó una voz seria. Tanto Sakura como Kakashi dieron vuelta sus caras para ver quién hablaba, y fue ahí cuando lo vio.

-¡Sakumo!- dijo con emoción Sakura, alzando al niño y dándole un fuerte abrazo. –Ummm…- musitó el pequeño ante el gesto de cariño que le daba su madre. –Mamá, ¿quién es él?- preguntó mirando Kakashi. –Él es mi ex sensei, ¿te acordás que Naruto y Sasuke me hablaron de él?- le preguntó a su hijo. El niño asintió con la cabeza. –Bueno, es él: Kakashi Hatake.- explicó Sakura sonriéndole a su hijo. Ambos se quedaron mirando al peligris, quien no decía ni una palabra.

Kakashi casi se cae de espaldas al ver al niño: ojos negros, mirada adormecida, piel blanca, cabello gris, y encima tenía el mismo nombre que su padre. "¿Sera qué…" pensó uniendo cabos. –Hola, soy Sakumo Haruno.- se presentó el chiquito. –Hola, Sakumo. Sakura ya me presentó así que… Kakashi Hatake.- se presentó otra vez. –Ummm…- musitó el nene. "Y eso también es igual a mí." Pensó sonriendo bajo su máscara.

–Mamá, tengo hambre, vamos a casa.- dijo Sakumo mirando a su madre. –Sí, mi amor. Sensei, nos vemos.- saludó Sakura. –Chau, Sakura, chau Sakumo.- los despidió tranquilo, aunque en realidad estaba MUY intranquilo. –Ummm…- volvió a 'decir' el niño. –Mamá, tu ex sensei es muy raro.- comentó mientras se alejaban. –Sakumo, no dígas eso.- retó la pelirosa. –Pero es verdad: esa máscara tapando la mitad de su cara, y la banda tapando su ojo izquierdo.- explicó serio el niño.

–Tal vez le guste así.- dijo la pelirosa sin darle importancia. –Aparte no me gusta cómo te miraba.- agregó molesto el peligris. -¿Cómo me miraba?- preguntó Sakura, mirando a su pequeño. –Como te miran todos los hombres, pero también con algo más que no pude entender.- explicó serio Sakumo. –No sé de dónde sacas esas cosas…- dijo Sakura. –Ummm…- musitó una vez más el chiquito, y siguieron caminando hasta su hogar.

Kakashi volvió a ir a la oficina de Tsunade, entró y la rubia estaba mirando su aldea por lo ventanales. -¿Es precioso, no?- preguntó tranquila. –Tsunade-sama yo…- empezó a decir Kakashi. La rubia se dio vuelta mirándolo –Es igual a vos.- dijo con amor, acordándose de su nieto. –Sí…- afirmó él, sonriendo bajo la máscara. –Lo supe a penas lo vi, ese pelo no es nada común…- comentó la mujer. –Y francamente, quise matarte.- siguió diciendo, pero está vez amenazante. –Pero sabía que Sakura te amaba, y que vos la amabas a ella.- terminó de decir más tranquila.

-Más que a nada…- dijo en un susurró el peligris. –Tiene todo de vos: el pelo, los ojos, la voz, la actitud, la inteligencia…- comentó Tsunade. –Debe ser más inteligente que yo…- acotó con voz suave. –Pero también es tan parecido a Sakura: tiene ese brillo en los ojos, su cariño, su dulzura, su fuerza, su sonrisa… ¡si lo viera sonreír! Es lo más hermoso que vi en mi vida, Kakashi.- confesó sincera. –Es hermoso como ella.- agregó él con amor. –Pero siempre me pregunta por su padre… le duele tanto no saber quién es, que su madre no se acuerde.- contó con tristeza.

-Tsunade-sama, ¿no hay manera de que Sakura se acuerde de mí?- preguntó Kakashi. –La mente humana es muy compleja, Hatake. Creo que Sakura no quería olvidarte y por eso te recordaba siempre, con el golpe que se dio… creo que tenía tanto miedo de 'perderte' que al final, te 'perdió'.- dijo Tsunade con melancolía. –No me dijo cómo paso…- acotó el peligris, quería saberlo.

-Fue cuando tenía 6 meses de embarazo, estaba en el área de administración, ordenando expedientes. Le dije que no trabajara, pero sabes cómo es ella… y se resbaló de una escalera y cayo. El golpe fue muy fuerte, estuvo inconsciente por 4 días, pero al bebe no le pasó nada gracias a Kami.- explicó Tsunade. -¿Y cómo se acordó de todos?- preguntó Kakashi. –Fue acordándose de apoco, a Naruto lo recordó por el ramen, a Sasuke por todo lo que lucharon por él, y así con todos.- volvió a explicar la rubia. –Menos conmigo…- acotó el peligris triste.

-Sí, por más que todos le habláramos de vos, le mostráramos fotos, y de más… ella no se acuerda. Tal vez tengas que 'tocar' algún punto de su memoria.- ideo Tsunade. –Como Naruto con el ramen…- dijo el peligris entendiendo. –Sí, y vas a tener que ganarte a Sakumo.- agregó la 5º. –Es mi hijo, estamos unidos aunque no se vea.- dijo Kakashi confiado. –No te confies mucho, Sakumo tiene… un 6º sentido, digamos.- explicó la mujer.

-¿Y cuál es?- preguntó interesado Kakashi. –Puede leer tu mirada.- dijo mirándolo fijo. El peligris no entiendo muy bien eso, para su suerte, la rubia siguió hablando. –Hay veces en que no entendemos lo que una persona nos dice con la mirada, pero Sakumo lo entiende a la perfección.- explicó Tsunade. –Por eso es que no deja que ningún hombre se le acerque a su madre. Según él la miran 'como el tío Naruto mira un plato de ramen'.- terminó de explicar la rubia. – ¡Jaja!- rió con ganas el peligris. –Es un genio…- dijo sonriendo.

-Tanto como su padre, estoy segura que si supiera que sos vos… se sentía muy orgulloso de ser un Hatake, y más si se entera quién fue su abuelo.- dijo Tsunade sincera. –Sí… espero, no quiero que me odie.- comentó con algo de tristeza. -¿No preguntó por qué su padre no estaba con ellos?- cuestiono interesado. –Claro que lo hizo, y le conteste lo que Sakura me dijo cuando nos enteramos que estaba embarazada, 'se fue a una misión.'- contestó la rubia. -¿Y no le pareció extraño que en todos estos años no volviera?- preguntó otra vez. –Sí, pero le explique que algunas misiones son muchas más largas que otras, y que su padre había tenía una de esas muy largas.- devolvió Tsunade.

-Tsunade-sama, tenemos que hacer que Sakura se acuerde de mí.- dijo Kakashi muy serio. –Lo sé, Hatake. Ya tengo un plan.- contestó la 5º. -¿Cuál?- preguntó el peligris interesado. –Mañana Sakumo empieza la Academia, y en vez de tocarle Iruka, vas a ser vos su sensei.- explicó apoyando sus codos en la mesa y uniendo las manos. -¿Yo enseñando en la Academia? Pero tengo muy poco tacto con los chicos, aparte no quiero un grupo muy grande…- se excusaba Kakashi. –Eso no es problema, hace un par de años el sistema de entrenamiento cambió: el sensei que les toque ahora, será el mismo que cuando sean genins.- explicó la rubia.

-Entonces voy a tener un grupo de 3.- afirmó Kakashi. –Sí, Aiko, Itachi y Sakumo.- contó segura. - ¿Y cuál es el plan? Preguntó el peligris. –Que Sakura esté cerca de vos, siempre. Le voy a decir, no, a ordenar que te recuerde.- Sentenció la rubia. –Bien, ¿qué salón?- preguntó el peligris. – 7, y no llegues TAN tarde.- dijo Tsunade mirándolo fríamente. –Voy a tratar. Hasta luego, Tsunade-sama.- se despidió arqueando su ojito, y desapareció en una nube de humo. – ¿Sakumo va a ser así cuando sea grande? Kami-sama…- dijo suspirando con resignación.

Mientras la 5º Hokage se quedaba 'lamentando', unas cuantas cuadras alejadas del lugar, se encontraba la casa de cierta pelirosa. Sakura estaba cocinando, y Sakumo leyendo en la sala. –Mamá…- llamó el pequeño, entrando a la cocina. -¿Qué pasa, Saku?- preguntó la mujer dejando lo que hacía y mirando a su hijo. -¿Falta mucho? Tengo hambre.- dijo el nene algo molesto por la tardanza de su mamá. –Mi amor, son las 20:20hs, sabes que siempre comemos después de las y media.- contestó la pelirosa.

-Pero tengo hambre, aparte hoy te atrasaste porque hablaste con el tío Gaara y con tu ex sensei.- devolvió el peligris enojado. Al escuchar el nombre de su ex maestro, la chica sintió que su corazón volvía a latir rápido, y se acordó de él; aunque fuera extraño y… retorcido, su ex sensei le parecía muy lindo, y por más loco que sonara el peligris la atraía, le gustaba. "Pero si sólo hablamos 5 minutos… no puede… gustarme." Pensaba con algo de miedo por si era verdad. –Mamá.- llamó Sakumo con tono firme, que sacó a la chica de sus pensamientos.

-Sakumo, dentro de un rato comemos, ahora pongo la mesa.- contestó Sakura algo nerviosa. –Ummm…- musitó el niño mirando a su mamá descontento, ¡él tenía hambre ahora! La chica puso la mesa, y después de algunos minutos sirvió la comida. Sakumo empezó a comer y felicitó a su madre por lo riquísimo que estaba, la espera había valido la pena. Terminaron de comer a eso de las 20:55hs, la pelirosa levantó la mesa y limpió lo que había usado, mientras su hijo seguía leyendo por donde había dejado.

Después de terminar de limpiar, Sakura se sentó en el sillón a descansar un poco, prendió la tv y se dispuso a relajarse. Como no encontró nada interesante para ver, lo dejo en una película cursi. Miro a su hijo que estaba a su lado leyendo con mucho interés, y sonrió. Sakumo era TODO para ella: era su vida, su alegría, su mundo, su amor… y muchas cosas más que jamás pensó sentir por una personita. Amaba a su hijo más que a su propia vida, y estaba segura que al padre del niño lo amaba con la misma intensidad.

A ella no le importaba ser una madre soltera, pero no quería que Sakumo viva sin conocer el cariño de un padre, sin conocer a su verdadero padre; y era por eso que quería acordarse de quién era ese hombre. Poco le importaba si él la seguía amando, pero quería que su hijo supiera quién era. Tal vez al conocerlo, Sakumo lo odie, o lo adore, pero tenía que correr ese riesgo ya que su hijo quería saber la verdad, y ella simplemente no podía negarle nada a su hijo.

Sakura abrazó tiernamente a su hijo y después que se separó le dio un beso en la cabeza. –A dormir, mi amor.- le dijo suavemente. –Pero mamá…- se quejó el chiquito. –Nada de peros, mañana hay que levantarse temprano.- contestó la pelirosa con autoridad. –Ummm… está bien.- accedió de mala gana el niño. Se levantaron del sillón, la pelirosa apagó todo en la sala y se dirigieron a la pieza del nene.

La pelirosa le ayudo a su hijo a ponerse el piyama, y después de que él se metiera en la cama lo tapo con las sábanas. –Mamá…- musitó Sakumo suavemente. -¿Qué pasa, amor?- preguntó Sakura dulcemente mientras le acariciaba la mejilla. -¿Pensas que mi papá… no me quiere?- preguntó con la voz entrecortada como si fuera a llorar. Sakura abrazó a su hijo al escucharlo tan triste. –No, mi amor. Creo que tu papá te ama tanto como yo, pero él todavía está en una misión.- explicó la chica suavemente. –Mamá.- susurró el pequeño abrazando fuerte a su mamá, llorando.

-Mi vida, no llores.- pidió Sakura con cariño, se separó de él y le limpió las lágrimas. –Chiquito, tu papá va a volver. Algo dentro de mí me lo dice.- contó la pelirosa. -¿Y si no vuelve?- preguntó el niño, todavía llorando. –Va a volver, no va a dejar a su hermoso hijo.- devolvió ella sonriéndole. Sakumo quedó mirando a su madre, de verdad era hermosa, no sólo eso, era maravillosa. –Gracias, mamá.- dijo abrazándola. –No hay porqué, mi amor.- contestó ella acariciando sus cabellos grises, que le recordaron a su ex sensei.

El niño se separó y su madre le limpió las lágrimas que quedaban en su cara. –Lo único que tengo de tu padre es esto.- dijo agarrando su collar. –K.H.- contestó Sakumo, acordándose de lo que el dije de su mamá tenía grabado. –Podemos buscar a todos los hombres de la aldea que tengas esas iniciales.- ideo el pequeño. –Sakumo, hay muchos hombres en la aldea. Nos va a tomar mucho tiempo.- dudo la chica. –No importa, yo quiero conocerlo, aunque sea saber su nombre.- devolvió el nene seguro.

Sakura vio lo decidido que estaba su pequeño a saber quién era su padre, por lo que tenía que apoyarlo. –Está bien, amor. Mañana después de la academia, hablamos con tu abuela para que nos ayude, ¿sí?- dijo la pelirosa mirando con cariño a su hijo. –Sí.- contestó él seguro. –Bueno, ahora a dormir.-definió Sakura. –Buenas noches, mi amor. Te amo.- se despidió dándole un beso en la frente. –Buenas noches, mamá. Yo también te amo.- devolvió el pequeño. Arropó a su hijo una vez más, y después apagó las luces para después salir y cerrar la puerta de la pieza.

Caminó a su habitación, se descambió para luego ponerse la ropa de dormir, se acostó en su cama y trató de dormir. "¿Por qué pienso en él?" se preguntó mientras en su mente se formaba la imagen de cierto peligris enmascarado. "Bueno, tengo que admitir que es muy lindo." Dijo sonrojándose. (¿Lindo? ¡Por Kami, ese hombre es hermoso!) Acotó su Inner. "Está bien… es hermoso." Admitió sonrojándose más. (¿Tendrá novia?) Preguntó la Inner. "¡Y yo qué sé" contestó. (¿Cómo será sin la máscara? Debe ser todo un bombón.) Decía su Inner babeándose. "Seguro que sí… Digo, que… no sé." Devolvió haciéndose la tonta.

(Ja ja. A mí no me engañas.) Dijo su voz interior molesta. "Dejame dormir." Contestó Sakura apenada. Y la Inner no tuvo otra que dejarla dormir, ya mañana haría algo. La pelirosa suspiro aliviada, odiaba que su 'yo interno' le diga tantas cosas penosas… aunque fueran verdad. Ella no entendía qué sentía por el peligris, o por qué lo sentía, pero lo más extraño de todo era que nunca le había pasado eso con un hombre. Nunca su corazón se acelero con tan sólo ver a alguien, o con escuchar su voz… ¡Y más SIN conocerlo! era raro, inexplicable, pero le gustaba.

El despertador de Sakura sonó a las 5:40hs. Hizo lo que hacía todas las mañanas: buscó ropa y toallas para bañarse. Terminó y secó su cabello, salió del baño ya lista para empezar el día y fue a despertar a su hijo. Entro en la pieza del niño que dormía profundamente, se acercó y se arrodillo hasta quedar a la altura de su cabeza. –Mi amor, es hora de levantarse.- le dijo acariciando su cabeza. Sakumo abrió los ojos perezosamente –Mamá… 10 minutos más…- pidió suplicando.

Sakura sonrío, su hijo era muy tierno. –No, cielo. Hoy empesas la academia, ¿queres llegar tarde?- preguntó la pelirosa. –No…- negó el chiquito. –Entonces arriba. O si no te lo traigo a tu tío Naruto, y mirá que sé que te puede despertar.- 'amenazó' la chica. –Ohh… ya voy.- contestó desanimado sentándose en la cama. Sakura le dio un beso en la cabeza, camino hasta el armario del nene y sacó la ropa para ese día. –Cuando terminés de bañarte, ponete esto.- dijo señalando la ropa. –Ya sé, mamá.- respondió Sakumo saliendo de la cama para después estirarse. –Me voy a hacer el desayuno.- dijo la pelirosa, y salió de la pieza.

Sakumo tomo la ropa que su mamá le preparo, y caminó hasta el baño bostezando. 6:30hs, y el pequeño peligris ya estaba bañado y cambiado. Entró a la cocina donde su mamá estaba terminando de hacer el desayuno y le dijo –Mamá, ¿falta mucho?- La pelirosa se acercó a su hijo y se agachó para quedar más o menos a su altura. –Ya casi, mi amor. Anda a la mesa.- le ordenó y después le dio un beso en la frente, el pequeño le dio un beso a su madre e hizo lo ordenado. Una vez que vio que su hijo se fue, se levantó y terminó lo que hacía.

Después de desayunar, Sakura y su pequeño peligris salieron de su casa con dirección a la Academia de Konoha. A llegar les indicaron el salón donde, supuestamente, lo estaba esperando el sensei. Al entrar al salón nº 7, se encontraron con Naruto y Aiko, Sasuke e Itachi. -¡Sakura-chan!- -¡Sakumo-kun!- gritaron al unísono padre e hija con mucha emoción. –No grites, Naruto.- -No grites, Aiko.- contestaron madre e hijo con cansancio, a lo que los rubios devolvieron con risas.

-Hola, Sakumo.- lo saludó Itachi. –Hola.- devolvió el pequeño sin muchas ganas. –Hola tío Sasuke.- se dirigió al morocho más grande. –Hola, Sakumo.-contestó acariciando el cabello del peligris, cosa que al chico no le gusto. –Hola, Sasuke.- lo saludó Sakura con una sonrisa. –Hola, Sakura.- respondió mirándola fijamente. Había pasado tanto tiempo, había tenía un hijo con otra y él todavía seguía amando a la pelirosa.

-¡Tía Sakura!- dijo una hiperactiva niña rubia abrazando a la pelirosa. -¿Cómo estás, Aiko?- preguntó la aludida mientras se agachaba para poder hablar con la niña. -¡Muy bien! Mi mami me cocino un desayuno muy rico, ¡y me prometió que hoy vamos a cenar ramen!- contó con emoción la pequeña rubia. –Jaja, qué bueno. Mandale saludos a tu mami de mi parte, ¿sí?- pidió Sakura con dulzura, a lo que la chiquita asintió con una sonrisa.

-Tía Sakura.- dijo un morocho de ojos negros, igual a su padre. –Itachi, mi amor, qué lindo estás.- halagó Sakura al Uchiha. –Mi papá me eligió la ropa, ¿verdad que soy igual a él?- preguntó el nene con esperanza. –No, sos mucho más lindo que él.- contestó la pelirosa guiñándole un ojo al pequeño. –Jaja.- rió tiernamente el morocho. -¿No me dan un abrazo grande, grande?- pidió Sakura con cariño. Y Aiko e Itachi le regalaron a su tía un gran abrazo, que ella devolvió gustosa.

-Qué raro que Iruka-sensei llega tarde…- dijo Naruto con extrañeza. –Iruka no va a ser el sensei de los chicos.- negó Sasuke con su típico semblante serio y frío. -¿Entonces quién?- preguntó el rubio con interés. –Lo sabremos cuando llegue…- contestó el morocho lógico. –Tal vez sea Shikamaru.- acotó Sakura como una posibilidad, parándose e integrándose a la charla, mientras los pequeños se sentaron en el piso a jugar a algo.

-No, él iba a ser el sensei del hijo de Asuma, Doppo.- contó Naruto. –Ahhh…- musitó Sakura. –Entonces no sé quién pueda ser, la mayoría está en misiones.- siguió diciendo la pelirosa. –Espero que sea alguien confiable…- terminó de decir bajito. No es que desconfiara de los jounin de su aldea, pero iba a estar más tranquila dejando su hijo en manos de alguien que ella conociera. –Sea quien sea, se está pareciendo mucho a Kakashi-sensei…- comentó Naruto.

Sakura lo miro sin entender y por eso le preguntó -¿Por qué decís eso?- -Porque Kakashi-sensei SIEMPRE llega tarde, a todos lados. Y el sensei ya se tardo 30 minutos.- explicó el rubio. –Ahhh, no sabía eso de Kakashi.- musitó la pelirosa, más para ella que otra cosa. – ¿Hacemos lo mismo que la otra vez?- preguntó Naruto con picardía. -¿Qué fue lo último?- preguntó Sakura desentendida. –Le puse el borrador para que cuando abriera la puerta, le cayera en la cabeza.- contestó el rubio entre risas. –Tarado…- murmuro Sasuke.

-¿Así que queres hacerme otra vez eso, eh Naruto?- preguntó una voz muy conocida para los tres jounins, y que a la pelirosa le hacía latir el corazón de una manera loca, que no entendía. Los tres giraron para ver quién era, y exactamente, era Hatake. –K-Kakashi-sensei…- musitó la pelirosa, con pena. –Kakashi…- 'saludó' el morocho. –Jaja… Kakashi-sensei…- dijo con nerviosismo el rubio. -¿Cómo están?- preguntó el peligris arqueando su ojito. –B-bien…- contestó Sakura. "¿Por qué tartamudeo? ¿Por qué estoy nerviosa? ¿¡Por qué sólo me pasa con él! ¡Y ni lo conozco!" pensaba la pelirosa.

-¿Qué hace acá, Kakashi?- preguntó Sasuke serio. –Vengo a entrenar a mis nuevos estudiantes.- contestó despreocupado el aludido. -¿Cómo? ¿Aiko va a ser su estudiante?- preguntó Naruto. –Sí, Sakumo e Itachi también. Para eso están acá, ¿no?- dijo lógico el sensei. -¡Van a tener a nuestro viejo sensei!- gritó el rubio con emoción. –Tampoco estoy tan viejo…- musitó Kakashi.

-Bueno, voy a pedirles que se vayan, quiero empezar la clase.- dijo el peligris seriamente. -¿Podemos quedarnos?- preguntó Sakura dulcemente. –Sólo por hoy…- pidió sonriéndole. –Ummm… sí.- aceptó Kakashi mirándola fijamente, su pelirosa lo podía, y esa sonrisa lo embobaba. –Gracias.- devolvió sonrojándose por cómo él la miraba. –Bueno, vamos al campo de entrenamiento 10.- ordeno el peligris, mientras salía del salón. Todos siguieron al sensei, y en pocos minutos llegaron al lugar.

Se sentaron bajo la sombra de un árbol, cada uno con sus respectivos hijos cerca. –Bueno, ¿Por qué no se presentan? Cuéntenme cosas como sus pasatiempos, lo que les gusta y lo que no, sus sueños para el futuro… - les dijo a los niños. Los chiquitos se miraron entre ellos, y después a sus padres. -Yo soy Aiko Uzumaki.- se animó a hablar la pequeña rubia. –Mi papá es el gran Naruto Uzumaki, y mi mamá la hermosa Hinata Hyuuga.- contó sonriendo. –Mis pasatiempos son jugar con mis muñecas, probarme los vestidos que me compra mi mamá, y comer ramen con mi papá.- siguió contando la niña. – ¡Me encanta el ramen! Y odio tener que esperar para que lo hagan.- continuó la pequeña. –Y mi sueño para el futuro es ser una kunoichi tan buena como mi tía Sakura.- terminó de decir la rubia sonriendo.

-Igual a vos, Naruto.- comentó Kakashi, y el rubio sonrío mientras se rascaba la nuca. -¿Itachi?- dijo mirando al pequeño morocho. –Yo soy Itachi Uchiha.- empezó a decir el chiquito. –Mi papá es el inigualable Sasuke Uchiha, y llevo el nombre de mi tío, el gran Itachi Uchiha.- contaba el morocho. –Mi pasatiempo es ver entrenar a mi papá, y lo que no me gusta es que no me deje entrenar con él.- dijo haciendo puchero por lo contado. –Mi sueño para el futuro es ser tan grande como todos los Uchiha en mi familia.- terminó de decir con orgullo el pequeñín, y Sasuke despeino la cabellera de su pequeño hijo, un acto de satisfacción.

-Lo tienen en la sangre…- musitó Kakashi viendo a los Uchihas. –Y por último, Sakumo.- dijo mirando al pequeño peligris. –Ummm… soy Sakumo Haruno.- empezó a decir el pequeño. –No sé quién es mi papá, pero lo voy a averiguar.- contó con voz seria. –Mi mamá es Sakura Haruno, y una de las kunoichis más fuertes en la aldea, después de mi abuela la 5º Hokage.- continuó diciendo orgulloso. –Ummm… tengo muchos pasatiempos. ¿Lo que me gusta y lo que no? No tengo ganas de contar eso. ¿Y mis sueños para el futuro? Bueno, nunca lo había pensado.- terminó de decir el peligris desinteresado.

Tanto Naruto como Sasuke se quedaron sorprendidos por la respuesta del pequeño. –E-eso es lo que contestó Kakashi-sensei cuando se presentó…- dijo el rubio anonadado. Kakashi sonrió bajo su máscara, de verdad Sakumo era idéntico a él. –Bueno, creo que es mejor empezar.- dijo el peligris poniéndose de pie, y los pequeños lo imitaron. Estuvieron toda la tarde viendo como Kakashi les enseñaba a sus pequeños hijos ser ninjas, bueno, les enseñaba lo básico. Como fue su primer día, el jounin no les dio nada difícil, más que nada les habló de las importancia de ser ninja y demás cosas 'morales'.

Kakashi dio por terminada su clase a las 18:00hs y después desapareció en su típica nube de humo. Todos se dirigieron a sus casas con sus hijos, menos Sakura y Sakumo que fueron a la oficina de la 5º. Shizune los recibió con una sonrisa y luego los anunció ante la voluptuosa rubia. Una vez dentro de la oficina, se encontraron con Tsunade de espalda a ellos, mirando la aldea por la ventana.

-Tsunade-sama…- la llamó la pelirosa. La aludida se dio vuelta y los saludo con una sonrisa. –Sakura ¿cómo estás?- preguntó la rubia mirando a la chica. –Muy bien.- contestó sonriendo. –Sakumo, ¿no hay abrazo para la abuela?- preguntó mirando al pequeño. –Ummm…- musitó el peligris mientras caminaba para abrazar a su abuela. –Shizune tiene caramelos, decile que te de algunos…- le dijo a su nieto. Sakumo camino hasta abrir la puerta, y antes de salir Tsunade volvió a hablar –Solo ALGUNOS, Sakumo.- recordó seriamente. El niño asintió y salió del lugar.

-Tsunade-sama, perdón por faltar hoy, es que quería ver el 1º día de Sakumo en la Academia.- explicó Sakura. –No pasa nada, Sakura. ¿Cómo le fue?- preguntó la rubia con calma. –Bien, es tan inteligente. Le pidió a Kakashi que les enseñara a usar el kunai.- contó con una sonrisa. –Siempre tan adelantado…- musitó Tsunade, también sonriendo. –Sólo vine a disculparme por haber faltado hoy.- dijo Sakura. –Sakura, quiero te tomes un par de semanas libres en el hospital.- pidió la rubia mirándola fijo.

-¿Por qué?- preguntó la pelirosa extrañada. –Porque tenes que acordarte de Kakashi, tenes muchos recuerdos de él y no podes perderlo así como si nada.- explicó Tsunade. –Pero le prometí a Sakumo tratar de acordarme de su padre…- musitó con voz suave. –Tal vez si te acordás de Kakashi puedas acordarte de él.- ideo la rubia. –Puede ser, pero Sakumo no me perdonaría poner a Kakashi antes que su padre.- contestó Sakura con dolor. –Podrías hacer las dos cosas, ya di la orden de darte semanas libres por tiempo indeterminado. Así que podes recordar tranquila…- dijo Tsunade.

-¿Pero de qué voy a vivir? El hospital es mi trabajo.- se excusó la pelirosa. –Misiones, aparte recibirás un aporte del hospital.- contestó la rubia. –Mmm… está bien.- aceptó no muy conforme. –Bien, empeza lo más pronto posible. Si tenes algún recuerdo o algo parecido, vení a contármelo.- ordenó Tsunade con voz firme. –Sí, con permiso.- pidió Sakura y se retiró de la oficina. Paso a buscar a su hijo que estaba con Shizune y después se dirigió a su casa.