22- Aceptando lo que grita el interior.

Sakumo estaba viendo la tv, pero no podía concentrarse. Desde que vio a, su ahora sensei, no dejo de pensar en lo parecidos que eran. Él mismo sabía que no muchas personas tienen el pelo gris, como ellos, sino que era algo característico de un clan; como es el Sharingan en los Uchiha. También la coincidencia de que dijo, según sus tíos, exactamente lo mismo que el jounin había dicho cuando los conoció a ellos. Tampoco pasó por alto la mirada adormilada, y los 'umm' que ambos contestaban para todo.

"Kakashi Hatake…" pensó el pequeño. "Un momento… Kakashi Hatake…" volvió a decirse, algo le llamaba la atención. "Kakashi Hatake." Descifró la 'incógnita' en el nombre de su sensei. "P-pero eso no puede ser…" negó incrédulo. "D-debe ser una c-coincidencia…" decía desechando la verdad, aunque eso lo inquietó de sobre manera. Tal vez debería averiguar más de su sensei, ya que sus iniciales son iguales a las de su padre… "hay una probabilidad de que él… sea mi papá" pensó anonadado.

-Sakumo, a comer.- lo llamó su madre atrás de él. El pequeño salió de sus pensamientos y apagó la tv. Camino unos pasos hasta la mesa de la sala y se sentó en la silla para cenar. –Está muy rico, mamá.- dijo el niño después de probar la comida. –Gracias, amor.- contestó la pelirosa sonriéndole a su hijo. Siguieron comiendo en silencio, pero Sakura tenía algo que preguntar.

-Mi amor…- llamó suavemente la pelirosa. –Ummm…- musito el pequeño peligris. –Tu abuela me dio un tiempo libre en el hospital, para acordarme de Kakashi…- dijo tranquila, para que su hijo lo asimilara bien. -¿Y… papá?- preguntó el nene mientras comía, cosa que sorprendió a Sakura, ella se espera gritos y enojos por parte de su hijo. –Tsunade me dijo que si me acuerdo de Kakashi, tal vez pueda acordarme de tu padre.- explicó la pelirosa. –Sí… es buena idea.- contestó el pequeño. Sakura no daba crédito a lo que escuchaba, su hijo había aceptado sin poner resistencia… eso era sorprendente.

-Entonces ¿te parece bien que lo invite a cenar mañana a la noche?- le preguntó al pequeño. –Perfecto…- musitó el peligris mientras comía. –Bien…- susurró la pelirosa todavía sorprendida, pero siguió cenando. –Mamá…- llamó Sakumo. -¿Sí, amor?- dijo Sakura mirando a su pequeño hijo. – ¿Kakashi te parece lindo?- preguntó tranquilo. -¿Q-qué?- dijo la pelirosa con nervios, y levemente sonrojada. –Kakashi sensei te parece lindo, atractivo, hermoso, lo que sea… ¿te gusta?- volvió a preguntar el chico.

-¿P-por qué me p-preguntas e-eso?- cuestiono la pelirosa. –Porque estaba pensando…- empezó a decir el pequeño, pero dudo en seguir. -¿Qué pensabas, Sakumo?- preguntó Sakura. El pequeño la miro, no sabía si decirle lo que pensaba. –Sakumo, no me voy a enojar.- animó la pelirosa al ver a su hijo dudar. –Porque estaba pensando en que Kakashi y yo tenemos muchas cosas en común.- explicó el pequeño. -¿Cómo cuales?- preguntó Sakura. –Nuestro extraño pelo, que nadie tiene. La mirada, siempre decimos 'umm', me presente de la misma forma en que él lo hizo cuando los conoció.- contó Sakumo. –Pero, mi amor, esas son coincidencias…- negó la pelirosa, muy nerviosa, y extrañamente sentía algo dentro de ella.

-¿También es coincidencia el hecho de que sus iniciales son las mismas que las de tu dije que te dio papá?- preguntó Sakumo alzando una ceja, con tono lógico. –Eh…- musitó Sakura, pero no encontraba una explicación para eso, no sabía cómo negar eso. Sólo se quedó mirando a su pequeño hijo, cediendo a su razón. –Eso no puede ser una coincidencia…- murmuró la pelirosa. –Entonces hay una posibilidad de que Kakashi sea… mi papá.- dijo el pequeño con esperanzas. –Tal vez…- musitó su madre sorprendida.

-Mañana voy a tratar de conocer más a Kakashi.- ideo Sakumo. –Y yo le voy a preguntar a tu abuela si puede ser verdad…- decía Sakura todavía incrédula. –Mamá…- llamó el niño. -¿Sí, amor?- contestó su madre. –Sí Kakashi fuera mi papá… sería increíble.- contó el pequeño soñando. -¿Por qué?- preguntó interesada. –Porque al parecer, el sensei es un gran jounin.- explicó seguro. –Seguro que lo es…- afirmó la pelirosa pensando en el peligris enmascarado. –Ya termine mamá, voy a leer.- anunció el pequeño caminando hasta el sillón.

Sakura miro a su pequeño hijo irse y sentarse cómodamente en el sillón para leer. Ella junto la mesa y limpió los platos, mientras lo hacía pensaba en la charla que mantuvo con su hijo. ¿Era posible que Kakashi sea el padre de su hijo, o sea, el hombre que ella amaba? Su ex sensei, un hombre mucho más grande que ella… "¡Por Kami!" pensó sorprendida. (Vamos, si sabes que Kakashi te gusta y mucho.) Sentenció su Inner. "P-pero…" tartamudeo. (¡Pero nada! Sabes que sentís algo por él muy dentro tuyo, eso no es ninguna coincidencia…) dijo muy seria su Inner. "Pero… no…" negaba la pelirosa anonadada. (¿No qué? Sabes que es verdad… para mí que es él.) Afirmó segura su voz interior. "Por Kami…" pensó asustada.

Terminó de limpiar y le dijo a Sakumo que se vaya a dormir. El pequeño peligris obedeció y se fue a dormir, mientras que su madre hizo lo mismo. Había sido un largo día, lo que su hijo le dijo la dejo pensando, y la inquietó muchísimo. Si eso era verdad, comprendía porque se sentía como se sentía cuando estaba con el peligris. Pero si eso no era verdad… tal vez a ella le guste su ex sensei… su vida se complicó con la llegada de ese hombre.

Al día siguiente, Sakura se levantó más cansada que lo habitual. La idea de que su ex sensei fuera el padre de su hijo y el hombre que ella amaba la desconcertaba bastante, y tardo mucho en dormirse. Se baño como todas las mañanas, levanto a su hijo y le preparó la ropa. Mientras el pequeño peligris se duchaba, ella preparaba el desayuno. Después de 25 minutos su hijo ya estaba en la cocina reclamando alimento "igual que cuando era bebé." Pensó la pelirosa divertida.

Mientras desayunaban alguien llamó a su puerta. -¿Quién será, mamá?- preguntó Sakumo curioso. –No sé, amor, voy a ver.- anunció Sakura levantándose para abrir. Era un ANBU –Tsunade-sama la solicita en su oficina.- y sin más, el hombre enmascarado se marchó. La pelirosa cerró la puerta de su casa y volvió a la sala. -¿Y?- preguntó el pequeño mientras seguía comiendo. –Era un ANBU.- contó su madre. -¿Un ANBU? ¿Qué quería?- inquirió interesado el peligris. –Tu abuela me manda a llamar.- contestó la pelirosa. Miró el reloj, 6:40hs. –Vamos, cuando terminemos de hablar te llevo a la Academia.- le dijo a su hijo mientras le daba su mochila.

El niño aceptó con unos de sus 'umm' y salieron de la casa, 10 minutos después ya estaban entrando en la Torre Hokage. Shizune los anunció, y al entrar a la oficina vieron a la rubia firmando pergaminos. –Buenos días, Tsunade-sama.- saludó la pelirosa. –Hola, abuela.- agregó Sakumo. –Sakura, Sakumo, ¿cómo están?- preguntó Tsunade, despegándose de los escritos. –Bien.- contestaron los dos. -¿Me mandó a llamar, no?- preguntó la pelirosa, más para que le anunciara para qué. –Sí, sólo estoy esperando a cierta persona que no llega.- contestó entre dientes, enojada.

-¿Y quién es?- preguntó Sakumo. –Ya vas a ver. ¿Y mi abrazo?- preguntó la rubia. El pequeño rodó los ojos, se acercó a su abuela y le regalo un lindo abrazo. –Cada día más lindo.- dijo Tsunade con una sonrisa, por su nieto. –Abuela…- musitó el peligris con vergüenza. –Pero qué escena más tierna.- comentó una voz atrás de Sakura, con sarcasmo. Se asustó un poco por la sorpresa, giró y se encontró con el peligris enmascarado. –Kakashi…- susurró algo sonrojada, por la cercanía. -¡Hola!- saludó arqueando su ojito, y eso hizo sonreír a Sakura.

-Hatake.- masculló Tsunade molesta. –Hola, sensei.- saludó Sakumo tranquilo. -¿Q-qué h-haces acá?- preguntó Sakura nerviosa. –Ummm… Tsunade-sama me mandó a llamar.- contestó Kakashi, mientras se ponía al lado de la chica. -¿Sí?- dijo extrañada, todavía mirándolo. –Sí.- devolvió él despreocupado, como siempre. Sakura miró a la 5º, buscando una respuesta. –Sakumo, andá con tu mamá.- ordenó la rubia con cariño. –Ummm… - musitó el pequeño, pero hizo lo mandado.

-Los mandé a llamar porque les tengo una misión.- empezó a explicar la rubia. -¿De qué se trata?- preguntó Kakashi. –Tienen que escoltar a una Princesa del País del Fuego.- siguió diciendo Tsunade. –Su nombre es Serena, ella tiene que venir a discutir un par de asuntos conmigo y pidió ser escoltada por los mejores jounin de Konoha.- continuó la rubia. –No parece difícil…- comentó Kakashi. -¿Vamos a ir… s-solo n-nosotros dos?- preguntó Sakura nerviosa. –No, Naruto y Sasuke van con ustedes, ya deben estar en la entrada de la aldea esperándolos.- comentó Tsunade. –Entonces ya saben que no voy a poder entrenar con Aiko e Itachi.- afirmó el peligris, a lo que la 5º aseguró afirmando con la cabeza.

-¿Y Sakumo? ¿Con quién lo voy a dejar?- preguntó Sakura preocupada por su pequeño. –Bueno, Itachi se va a quedar con Hinata y la familia Hyuuga, supongo que Sakumo también.- dijo Tsunade. –No, pobre Hinata, ya tiene que cuidar a dos…- negó la pelirosa. -¡Entonces conmigo!- gritó la rubia con emoción. -¡NO!- gritó Sakumo con los ojos bien abiertos y negando con la cabeza. –Pero, mi amor, tu abuela se está ofreciendo a cuidarte.- explicó la pelirosa mientras se agachaba para hablarle a su hijo. –N-no es que n-no q-quiera…- decía el pequeño riendo nerviosamente.

-¿Entonces?- preguntó la 5º algo triste. –E-es que… abuela, vos t-tenes mucho trabajo y responsabilidades… no q-quiero ponerte una más.- explicó Sakumo, tratando de sonar convincente. –Oh, mi amor, no te preocupes por mí. Puedo ser abuela Y Hokage.- solucionaba la rubia. –Tsunade-sama, Sakumo tiene razón, no quiero darle otra responsabilidad.- agregó Sakura segura. –Pero no es nada, yo disfruto cuando estoy con él.- aclaraba la 5º. –Bueno…- dijo la pelirosa, empezando a ceder.

-Pero mamá, yo quiero saber cómo es ir en una misión.-se quejó el pequeño peligris. –Sakumo, es muy peligroso.- dijo Sakura mirándolo fijo, en serio. –Pero prometo no molestar ni hacer nada estúpido.- juró el nene seguro. – ¡Sakumo, no es eso!- elevó el tono la pelirosa. –Cualquier cosa puede pasar en una misión, y si algo te pasa… Sakumo, yo…- decía Sakura con voz quebrada y triste, la sola idea de que algo malo le pase a su hijo la destrozaba. –Mamá…- susurró el pequeño, abrazó a su madre mientras la veía tan preocupada.

Kakashi había presenciado toda la conversación entre ellos, y al principio le divirtió ver como el pequeño esquivaba el quedarse con su abuela. Pero cuando Sakura nombró la posibilidad de que a niño le pase algo, lo hizo ponerse serio y también se preocupó. Vio como su hijo abrazó a su madre tan dulcemente, comprendiendo cuánto le importaba, y él quería demostrárselo también… aunque MUY indirectamente. Se agachó hasta quedar a la altura de los dos y con una voz muy confianzuda dijo –Yo los protegeré con mi vida.-

Madre e hijo miraron al peligris a su lado sorprendidos, no se esperaban eso por parte del jounin. –Confíen en mí, ¿sí?- pidió arqueando su ojito, cosa que desarmó a la pelirosa y la hizo sonreír; y a Sakumo maravilló la determinación y seguridad del sensei. –Sí.- dijo Sakumo, mostrándole una sonrisa. Kakashi se lo quedó mirando, Tsunade no mintió cuando dijo que era lo más hermoso que vio en su vida. "Es igual a la de Sakura." Pensó con amor, mientras despeinaba los cabellos grises del pequeño.

-Sensei…- murmuró Sakumo molesto. –Entonces, Tsunade-sama, ¿Sakumo puede venir?- preguntó Kakashi mientras se ponía de pie y miraba a la rubia. –Eso lo decide su madre…- contestó la rubia. Sakumo miro a su madre con una mirada triste, ¡él de verdad quería ir! –Mamá…- musitó con el mismo tono de voz. Sakura miró a su hijo tan triste, le rompía el corazón verlo así… pero tampoco quería que le pasara algo. Miró a Kakashi que estaba a su lado y no vio mentira en su mirada. De cierto modo, él le daba seguridad. Volvió a mirar a su hijo –Está bien.- concedió sonriéndole. -¡Sí!- dijo el pequeño con emoción.

-Bien, en este pergamino hay más detalles.- dijo Tsunade extendiendo el papel, que Kakashi tomo. –Kakashi vas a ser el líder del equipo.- sentenció mirando al susodicho. –Claro…- musitó el peligris desinteresado. –Sakumo, un último abrazo.- pidió la rubia. –Ummm…- musitó el pequeño mientras se lo daba. –Kakashi, cuida a mi nieto con tu vida.- ordeno la 5º mientras lo fulminaba con una mirada. –Siempre, Tsunade-sama.- afirmó el jounin seguro. –Bien, ya pueden ir.- anunció mientras soltaba al niño y volvía a trabajar.

Los tres salieron de la oficina con rumbo a las puertas de Konoha. 25 minutos después llegaron y se encontraron con Sasuke y Naruto. -¡Sakura-chan!- gritó al ver a su amiga. –Y… ¿Sakumo?- preguntó cuando vio al pequeño. –Hola, Naruto, Sasuke, perdón la tardanza… es que Tsunade nos avisó recién que venía a la misión.- explicó la pelirosa. –Sí, sí, eso no importa. Lo importante es qué hace Sakumo acá.- dijo el rubio extrañado. –Ah, es que… bueno, no tenía con quién dejarlo, y él quería venir, así que…- decía Sakura. -¿Y si le pasa algo, Sakura?- preguntó Sasuke con tono frío, típico. La pelirosa le iba a contestar, pero fue el peligris quien habló. –No le va a pasar nada, yo lo voy a cuidar con mi vida.- contestó Kakashi mirando al morocho serio. –Mientras a Sakumo no le pase nada…- musitó el Uchiha, mientras se ponía a caminar.

-¡Sasuke!- dijo la pelirosa molesta. –No pasa nada, Sakura.- la calmó Kakashi. –Ya sabemos cómo es.- terminó de decir mientras arqueaba su ojito. –Mmm…- musitó Sakura mientras lo veía, era tan lindo. –Vamos.- dijo el peligris, y se puso a caminar. La pelirosa lo siguió junto con su pequeño y Naruto. Caminaron por varias horas, era un lindo día de verano: el cielo despejado, el Sol radiante, los pájaros cantando, los pastos verdes… naturalmente hermoso.

Siguieron caminando toda la tarde, en silencio. Llegado el atardecer, ya había oscurecido, y Sakumo estaba muy cansado. –Mamá…- la llamó. -¿Sí, amor?- preguntó Sakura mirando a su pequeño. -¿Me alzas? Estoy muy cansado…- explicó el niño. La pelirosa le sonrió a su hijo e hizo lo que él le pidió. Caminaron un poco más, hasta que Kakashi vio que el cielo no pintaba nada lindo. –Vamos a acampar acá.- ordenó mientras paraban. –Pero todavía podemos seguir.- acotó Sasuke. –Sí, pero seguro va a llover, es mejor parar acá.- contestó el peligris. –Bueno, entonces voy a buscar comida. Vamos, dobe.- le dijo al rubio, y los dos se fueron.

-Sakura, ¿me ayudas a armar las carpas?- preguntó el jounin. –Sí, claro.- contestó la pelirosa. Dejo a su hijo sentado apoyado en el tronco de un árbol, y ayudo al peligris. Terminaron y se sentaron con el pequeño, Sakura al lado de él y Kakashi enfrente de ellos. -¿El tío Naruto y el tío Sasuke se van a tardar mucho?- preguntó el pequeño peligris. –No, Sakumo, ya deben estar por venir.- contestó Kakashi. –Kakashi-sensei, ¿puedo preguntarle algo?- cuestiono el niño. –Claro.- accedió el ninja copia.

-¿Usted está casado?- preguntó Sakumo como si nada. -¿Por qué lo preguntas?- preguntó Kakashi confundido. –Curiosidad…- contestó el pequeño. –Sakumo, no es bueno ser chusma.- negó Sakura con voz seria. –No importa Sakura, está bien que tenga curiosidad.- dijo el peligris tranquilo. –Mmm…- musitó la chica, no muy segura. –No, Sakumo, no estoy casado.- contestó el jounin. -¿Le gusta alguien?- preguntó el pequeño. –Ummm… sí.- afirmó seguro. –No voy a preguntar quién es, pero ¿está enamorado de ella?- volvió a cuestionar. –Ummm…- musitó mientras miraba a la pelirosa de reojo. –Sí.- afirmó al final.

-¿Y ella lo ama a usted?- volvió a preguntar. –No sé…- respondió Kakashi. –Kakashi-sensei, ¿tiene hijos?- cuestiono de la nada Sakumo. -¡Sakumo!- dijo Sakura. –Jaja.- rió el peligris. –Kakashi, no le contestes, no es necesario, sólo está aburrido.- contó la pelirosa cansada. –No es eso… bueno, sí, pero se lo pregunto porque me interesa conocer a mi sensei.- se defendió el pequeño mirando a su madre. –Podes preguntarle algo menos intimo, ¿no?- contraatacó la pelirosa. –Ummm…- musitó el niño molesto, pero su mamá tenía razón. –Parecen hermanos peleando así.- acotó Kakashi divertido.

-Todos nos dicen lo mismo, mamá.- comentó Sakumo. –Pero no somos hermanos, vos sos mi hijo y yo tu madre, aunque no parezca.- explicó Sakura algo molesta. –Ummm…- musitó el pequeño peligris. Se quedó mirando a su sensei, y una preguntar se formó en su mente. –Kakashi-sensei, ¿por qué usa una máscara?- preguntó de la nada. –Sakumo.- mascullo la pelirosa. –Ummm… es una costumbre que tengo de pequeño.- contestó Kakashi. –Ahhh… ¿podría mostrarme su cara?- pidió tranquilo. -¡Sakumo!- dijo Sakura indignada. -¡Jaja!- rió el jounin, y la pelirosa se derritió por eso… aunque no entendía todo lo que sentía por el peligris enmascarado.

-Ummm… tal vez algún día, Sakumo.- respondió Kakashi. –Ummm…- musitó el pequeño molesto, ¡él quería verlo AHORA! En fin, tendría que esperar. A los pocos segundos llegaron Naruto y Sasuke con frutas, las repartieron y todos empezaron a comer, menos cierto peligris que miraba su comida con cara de '¿qué?' –Mamá…- la llamó sin dejar de ver la fruta. -¿Qué pasa, amor?- preguntó Sakura, mirando a su hijo. -¿Tengo que comer ESTO?- cuestiono con algo de asco. –Sí, amor, es lo que hay para comer.- contestó la pelirosa lógica. –Pero yo quiero comida de verdad, no fruta.- se quejó el niño. –Es lo que hay, mi vida.- respondió su madre. Sakumo puso mala cara, y empezó a comer su fruta.

-No me gusta.- negó el niño. –Mi amor, es lo único que hay para comer.- contó Sakura. –Entonces no voy a comer nada.- volvió a negar, molesto. –Vos querías ver cómo era estar en una misión, Sakumo.- recordó su madre. –Pero no pensé que la comida fuera tan mala.- comentó el pequeño peligris. –No te quejes, Sakumo.- ordenó Sasuke con voz fría, estaba cansado de la actitud de ese mocoso. El aludido lo miro fijo –No tengo por qué hacerte caso.- contestó cortante. –Sakumo.- dijo Sakura sorprendida. –Soy tu tío.- respondió el morocho, frunciendo el cejo. –Porque sos amigo de mi mamá, pero no hay lasos de sangre que nos unan.- negó el chiquito seguro.

Kakashi sonreía bajo su máscara ¡ese era su hijo! Él no se iba a doblegar ante NADIE. –Si Itachi estuviera acá, no se comportaría como un mocoso mimado.- contó Sasuke. –Eso es porque vos sos su papá, es igual de amargado. Y no soy un mocoso.- contestó Sakumo enojado. -¡Sakumo!- dijo la pelirosa, pero ahora sorprendida. –No le faltes el respeto a Sasuke.- ordeno Sakura.

-¿Pero él si puede faltármelo a mí?- preguntó el pequeño mirándola fijo. Sakura se quedó sin palabras, aparte la mirada de su hijo… la intimidaba, como la de su ex sensei. –Pedile perdón a Sasuke.- dijo la pelirosa. –Que lo pida él primero.- contestó mirando al susodicho, retándolo. Sasuke se puso de pie –Sakura, fuiste muy blanda educando a tu hijo.- dijo el morocho mirando a la pelirosa, quien sólo bajo la mirada. –Claro, el 'gran' apellido no le deja pedir perdón.- ironizó el pequeño. El Uchiha caminó hasta donde estaba el niño, se agachó a su altura, y sosteniéndole la mirada le dijo –Mi GRAN apellido me deja pedir perdón, cuando me equivoco… y nunca me equivoco.- respondió el morocho con voz fría, pero eso no intimidó al muchachito.

-Si decís que nunca te equivocas, ya estás equivocado.- contraataco Sakumo lógico. –Tenes suerte de ser un mocoso y de ser el hijo de Sakura.- contó Sasuke enojado. -¿Por qué sino qué?- preguntó el pequeño. El morocho estaba por gritarle a ese enano todo lo que le haría si no fuera hijo de la pelirosa, pero alguien intervino. –Sasuke, es sólo un nene.- dijo Kakashi con voz seria poniendo una mano en su hombro. El Uchiha lo miró sobre su hombro. –Tsk.- murmuró sacando la mano del peligris y parándose para luego entrar a una de las carpas. –Sakumo, perdona a Sasuke, se pone de muy mal humor con el cansancio, jaja.- rio nerviosamente Naruto.

-Ummm…- murmuró el pequeño. –Gracias, Kakashi.- le dijo Sakura al jounin sonriendo. –No es por nada, Sakura.- contestó él tranquilo, admirando esa sonrisa hermosa. Se quedaron hablando de cosas de la vida, con Naruto es imposible no hablar y reírse. –Mamá… tengo frío.- dijo Sakumo temblando. –Mi amor, no traje nada.- contestó Sakura con tristeza. –Tomá.- dijo Kakashi, extendiéndole una frazada. –Gracias, Kakashi-sensei.- las dio el niño aceptando la frazada y tapándose. –Pero… ¿y vos?- preguntó la pelirosa. –No importa, no tengo frío.- negó despreocupado. –Pero después la temperatura va a bajar más y sí vas a tener frío.- aseguró Sakura. –En serio, no importa.- aclaró seguro.

La pelirosa se lo quedó mirando, ese hombre era increíble. Aguantar el frío sólo porque su hijo no tuviera frío, era… "tan dulce" pensó embobada con el peligris. Siguieron hablando, y a los pocos minutos Sakumo cayó en los brazos de Morfeo. Su madre lo llevó a dentro de la última carpa desocupada, y lo tapó bien para que pudiera dormir. Salió del lugar y se encontró a los dos hombres parados hablando de algo. Caminó hasta ellos y cuando llegó dijo –Al fin se durmió el demonio.- riendo al final. "Tan tierna como siempre." Pensó el peligris con amor.

–Ni lo digas, Aiko es peor… no sé a quién salió.- comentó Naruto. Sakura y Kakashi se miraron, tenía que estar bromeando. –En fin, me voy a dormir. ¡Buenas noches!- dijo en forma general. –Buenas noches.- contestaron el unísono los dos, y el rubio se metió en la misma carpa que su amigo el morocho. -¿De qué hablaban antes de que viniera?- preguntó la pelirosa curiosa. –De lo mucho que extraña a Hinata, está tan enamorado.- comentó Kakashi. –Sí…- afirmó Sakura tranquila. –Debe ser lindo que alguien te ame así…- agregó con tristeza.

-¿Por qué lo decís?- preguntó Kakashi interesado. –Porque… a mí nadie me ama… y menos así.- contestó igual de triste. -¿Por qué estás tan segura?- cuestiono acercándose sigilosamente a ella. –Porque si no no estaría sola, y Sakumo conocería a su padre.- devolvió la pelirosa. –Y… ¿vos cómo sabes que nadie te ama?- preguntó suavemente. –Ya te lo dije.- contestó sin mirarlo. –Tal vez… alguien te ama, tanto o más de lo que Naruto ama a Hinata, y vos… no lo sabes.- contó tranquilo. Sakura alzó la vista, encontrándose con la de él.

Esa mirada que tanto la podía, que la hacía sentir muchas cosas que ella no entendía el por qué, la hacía temblar por dentro, ponerse nerviosa, sentirse vulnerable, la hechizaba, la embobaba… le decía algo que no entendía, que la confundía…. ÉL la confundía. –No creo…- negó con tristeza. -¿Por qué?- preguntó suavemente. –Porque… no soy linda, ni sexy, y ya no soy una adolescente… aparte tengo un hijo. Soy exactamente lo que los hombres NO quieren.- explicó con dolor. -Tenes razón.- afirmó el peligris, cosa que desconcertó a la pelirosa.

-No sos una adolescente, sos una mujer. Y no sos linda, sos hermosa. Tampoco sexy, sos sensual. Y tu hijo es un pequeño increíble. No sos lo que los hombres quieren, sos lo que UN hombre quiere.- contestó Kakashi mirándola fijo, muy seguro de lo que decía. –Sakura, sos única.- 'confeso' mientras la acariciaba, y ella no se opuso, al contrario… le gustaba, no, le encantaba que la acariciara. -¿En serio… pensas eso?- preguntó Sakura tocando la mano que la acariciaba, para acariciarla. –Muy en serio…- afirmó seguro. Las palabras del peligris le hacían sentir una satisfacción dentro de ella, una alegría inmensa que no entendía por qué la sentía. "Tal vez… él si me gusta." Pensó, y se sonrojo por eso.

Se quedaron mirando unos momentos, y Kakashi sonrió bajo su máscara cuando la vio sonrojarse "Tan hermosa…" pensaba con amor. "Qué no daría por volver a besarla…" decía con dolor, ¡cómo extrañaba esos labios! Fue acercándose a ella, las ganas podían más que su razón, pero para su sorpresa, ella también se acercó a él. –Kakashi…- murmuró a centímetros de su boca, algo en su interior quería besar al peligris, lo necesitaba, se lo GRITABA… y a ella no le desagradó la idea. Sus bocas estaban a escasos centímetros de distancia, que ellos acortaban lentamente mientras se acercaban. Estaban a punto de terminar con los últimos milímetros, cuando un gota proveniente del cielo cayó en sus juntas narices.

Se miraron sorprendidos, y después al cielo. –Está empezando a llover.- dijo Sakura más alejada de él. –Sí, anda a la carpa.- contestó Kakashi decepcionado ¡quería besar a su pelirosa! ¡Maldita suerte! -¿Y vos?- preguntó la pelirosa extrañada. –Voy a dormir abajo del árbol.- respondió 'tranquilo' –No, vení a dormir a la carpa… hay espacio y a mí no me molesta.- contó 'tranquila', sonriéndole. -¿En serio?- preguntó sorprendido. –Sí. ¡Dale que nos mojamos!- dijo agarrándolo de la mano y metiéndose en la carpa.

Entraron en la carpa y la cerraron, se acomodaron a los costados del pequeño que dormía tranquilamente en el medio: Sakura a su derecha, y Kakashi a la izquierda. Los dos se quedaron mirando al niño dormir. –Está tan tranquilo…- susurró la pelirosa para no despertar a su hijo. –Sí, aunque… siempre lo es, ¿no?- preguntó el peligris del mismo modo. –Jaja.- rió ella dulcemente. –Sí, siempre es tranquilo.- afirmó mientras sonreía viendo a su pequeño. Se formo un momentáneo silencio que la pelirosa rompió -¿No es lo más hermoso que viste en tu vida?- preguntó todavía mirando al niño y sonriendo dulcemente. –Es lo 2º más hermoso que vi en mi vida.- contestó Kakashi tranquilo.

Sakura lo miro sin entender, ¿lo 2º? -¿Y qué fue lo primero?- le preguntó. El peligris desvió la mirada del niño, para posarla sobre ella. –Su madre.- susurró seguro, mirándola fijo. Las palabas del jounin la hicieron sonrojarse, y su mirada temblar por dentro. Volvió a mirar a su hijo, se quedó pensando…- Kakashi, no sabes cuánto amo a mi hijo.- conto muy segura. "Sí lo sé, porque yo lo amo lo mismo." Le contestó en su mente. –Puedo imaginarlo…- respondió, también mirando al pequeño. –Si algo le pasa… yo…- dijo con voz quebrada. –Sakura.- la llamó serio. La aludida lo miro, y él pudo ver su miedo, su tristeza. –NADA le va a pasar a Sakumo, lo voy a cuidar con mi vida.- volvió a jurar el peligris.

Su corazón se aceleró, ¿cómo podía ese hombre ser tan perfecto? –Gracias, Kakashi…- susurró dedicándole una sonrisa, ahora estaba calmada. El jounin se derritió por dentro, las sonrisas de su pelirosa eran su debilidad, bah, Sakura era su debilidad…-Ummm…- musitó embobado mirándola. Ella bajo la vista cuando una idea vino a su cabeza. –Kakashi… ¿pensas que soy una buena madre?- le preguntó cabizbaja. –Claro que sí, Sakura.- contestó muy seguro. -¿Él pensará lo mismo?- cuestiono mirando a su hijo. –Estoy seguro, para Sakumo sos su mundo… como él lo es para vos.- respondió Kakashi suavemente.

Sakura se lo quedó mirando, si, definitivamente le gustaba el peligris. Ya no podía ignorar eso que sentía dentro suyo, aunque no lo entendiera, aunque nunca le haya pasado, aunque sea extraño o prohibido, ella no iba a negarlo más. Le sonrió dulcemente, se arrodillo y se acercó a él. Kakashi la veía acercarse lentamente, y le sorprendió, pero también le gusto… y mucho. La pelirosa se acercó mucho a su cara, parecía que iba a besarlo… pero desvió su recorrido. Bajo un poco la máscara del chico y le dio un tierno beso en la mejilla. –Hasta mañana, Kakashi.- le susurró suavemente al oído. Se alejó de él para dedicarle otra sonrisa, y despeinarlo dulcemente. –Ummm… hasta… mañana.- contestó TOTALEMENTE embobado por la pelirosa.

Sakura lo miro y se sonrojo un poco por la forma en que se lo dijo. Se acercó a su hijo, le acarició sus grisáceos cabellos con amor, y le dedicó un –Buenas noches, mi amor. Te amo.- al oído del pequeño, para después dejarle un beso en su suave mejilla. Kakashi la miraba hipnotizado, su Sakura era tan dulce, tan tierna, tan amorosa… "tan perfecta." Pensó. Vio como saludó a su hijo, y una sonrisa tierna se formó en sus labios bajo su máscara. La pelirosa lo contempló una vez más y luego se dedicó a acomodarse y a dormir. El jounin la vio, y unos segundos después, cuando salió de su 'hechizo', la imitó acostándose para dormir.

Sakura escuchaba como la lluvia caía en el bosque tranquilamente, acompañanada por un viento suave. Ella trataba de dormir, con la imagen de cierto peligris dibujada en su mente. Sí, estaba claro que su ex sensei le gustaba y mucho. Aunque él fuera más grande que ella, aunque haya sido su sensei antes; a ella le gustaba, le atraía, la enloquecía, la deslumbraba, la embobaba, la hechizaba, la hipnotizaba, la hacía sentir muchas cosas dentro de ella… aunque todavía no llegaba a comprender el por qué. "Kakashi…" pensó antes de caer dormida, con una sonrisa plasmada en su cara.