23- Acuérdate de mí.
-¡Jaja! ¡No, Kakashi-sensei! ¡Jaja! ¡Basta! ¡Jaja!- escuchó reír a su pequeño hijo. Abrió sus ojos verdes, y pudo ver lo que pasaba: Kakashi le estaba haciendo cosquillas al niño. Sonrió con ternura ante esa imagen, ¡el peligris era tan lindo! –Pero dijiste que te la aguantabas, Sakumo.- contestó el jounin con tono divertido. -¡Pero! ¡Jaja! ¡Basta! ¡Jaja!- pidió entre risas el pequeño. –Kakashi, dejo respirar.- decía Sakura sentándose. –Pero él dijo que podía aguantar las cosquillas.- respondió el susodicho, mirando a la chica. -¡Jaja! ¡Basta! ¡Jaja!- volvió a pedir Sakumo. –Creo que es muy obvio que no.- devolvió la pelirosa lógica. -¡Jaja!- reía el pequeño por las cosquillas que le hacía el sensei.
–Ummm…- musitó Kakashi mientras dejaba de hacer reír al niño. -¡Jaja! Gra…cias, ma… má.- las dio entrecortado el pequeño peligris, calmándose de las cosquillas. –De nada, mi amor.- contestó para después darle un beso en la frente. –Buenos días, Kakashi.- saludó mirándolo, y sonriéndole. –Buenos.- contestó él arqueando su ojito. -¿Ya desayunaron?- preguntó la pelirosa. –No, pero escuché que Sasuke y Naruto fueron a buscar algo para desayunar.- respondió Kakashi tranquilo. –Oh, fruta otra vez no.- se quejó molesto Sakumo. –Sakumo…- musitó la pelirosa mirando al niño fijamente. –Ummm…- 'contestó' el aludido.
-Vamos a afuera para esperar a los chicos, y de paso desarmamos las carpas.- dijo Sakura mirando al jounin. –Sí.- contestó él. Salieron del lugar, Sakumo se sentó bajo la sombra de un árbol, mientras su madre y su sensei desarmaban las carpas. Al poco tiempo terminaron, y al mismo tiempo llegaron Naruto y Sasuke con el desayuno. Se sentaron en la sombra del árbol donde estaba el niño y empezaron a comer. Para suerte de Sakumo, el rubio le había traído otras frutas para comer, y estás sí le gustaban.
Desayunaron tranquilamente, el Uchiha no iba a seguir enojado con el mocoso peligris, después de todo era eso, un mocoso. Terminaron de comer y siguieron su camino, el país del Fuego quedaba a… unas 12hs de ahí, así que para las 19:00hs más o menos llegarían. El día era muy lindo, la tormenta había pasado y sentía en todo el bosque el aroma a tierra mojada. Caminaron toda la tarde, en silencio, aunque de vez en cuando Naruto decía algo para hablar pero no duraba mucho la charla. Las horas fueron pasando y con ellas el día, y pronto vieron como el Sol se perdía en el ocaso.
Estaban a algunos kilómetros de llegar al País del Fuego cuando una lluvia de kunais empezó. Sakura agarro a su hijo y se dedico a esquivarlos. Cuando la lluvia terminó, cuatro ninjas encapuchados se hicieron presentes frente a ellos. La pelirosa se posicionó delante de su pequeño para protegerlo. Todos estaban a la defensiva, esperando a que los ninja empezaran el ataque. Y así fue, los encapuchados se dirigieron a ellos corriendo con toda intención de matar. Por suerte eran pares, y podían pelear de uno a uno.
Las peleas eran reñidas, los ninjas encapuchados peleaban bien. Sakumo miraba las peleas sorprendido, y con algo de miedo. Veía con preocupación la pelea de su madre, pero confiaba en la fuerza de ella, y en sus reflejos. De repente vio como le pegaban un puñetazo a su mamá en el estómago, y como ella era arrastrada lejos por el golpe. Los ojos se le llenaron de lágrimas y con mucho miedo corrió hasta donde estaba su madre, gritando -¡Mamá!- con desesperación. -¡Sakumo, no!- gritó la pelirosa levantándose rápido.
El ninja que estaba con Sakura rió maliciosamente mientras veía al pequeño peligris correr. Sacó una shuriken y con toda su fuerza se la lanzó al niño. Sakumo se quedó inmovilizado cuando vió eso, y sus grandes ojitos negros se abrieron. Los cerró rápido para esperar el impacto y sentir el dolor del pedazo de metal clavado en su cuerpo, pero no sintió eso. Abrió temerosamente los ojos y vio la espalda de alguien, subió su mirada y pudo ver un pelo igual de gris que el de él. –Kakashi-sensei…- susurró sorprendido.
El jounin lo miró sobre su hombre y le preguntó -¿Estás bien, Sakumo?- El pequeño sólo asintió con la cabeza, estaba sorprendido de que su sensei lo haya salvado, y triste porque él estuviera sufriendo. Kakashi volvió su vista al frente para seguir peleando con el encapuchado, pero se encontró con Sakura estrangulándolo con todas su fuerzas… y ya saben cuán fuerte es. -¿Kakashi-sensei, está bien?- preguntó Naruto acercándose a él para sostenerlo, ya había acabado con su oponente con un Rasengan. –Sí, Naruto…- contestó tratando de disimular el dolor, pero fue en vano. Sasuke no dijo, sólo ayudo a su amigo a sostener al jounin. Su rival estaba tirado en el piso, muerto por un Raikiri.
-Kakashi…- dijo Sakura mirándolo preocupada mientras se acercaba a él para curarlo. –No, Sakura. Fijate cómo está Sakumo…- ordenó el peligris serio. –Pero…- se empezó a negar, pero él la interrumpió. –Yo puedo esperar…- devolvió mirándola fijo. Ella lo miro, él se estaba desangrando por una shuriken clavada en el abdomen y aún así se preocupaba por Sakumo, era maravilloso. Miró al pequeño peligris e iba a examinarlo pero… –Mamá, yo estoy bien. Ayuda a Kakashi-sensei.- dijo su hijo frenándola. Lo observó rápido, y al parecer no tenía nada, gracias a Kami.
Volvió a mirar al jounin y se acercó a su herida. –Voy a tener que sacarla.- le avisó mirándolo. –Bueno.- accedió el herido. Sakura le desabrocho el chaleco, lo abrió y después subió la remera del peligris. La shuriken clavada en su estómago le produjo dolor, y tristeza. "Todo por salvar a Sakumo…" pensó la pelirosa. "Kakashi…" dijo con cariño. –Naruto, tené listo un trapo. Cuando la saque, hace presión.- ordenó mirando a su amigo, quien asintió con la cabeza. -¿Listo?- le preguntó a Kakashi. –Siempre.- contesto seguro. -1, 2… 3.- y sacó el pedazo de metal del cuerpo del jounin.
Naruto rápidamente hizo presión sobre la herida con una toalla, y Kakashi hizo una mueca de dolor. –Tenemos que llegar al Castillo, ahí van a tener vendas y agua para limpiar la herida.- dijo Sakura seria. –Yo lo cargo.- se ofreció Naruto. –Kakashi-sensei ¿puede apretar usted?- le preguntó mirándolo. –Sí, Naruto.- contestó 'tranquilo'. El rubio asintió con la cabeza, y después alzó al jounin como si fuera una princesa, era vergonzoso, pero había que hacerlo. Sakura agarró a su hijo, y junto con Sasuke y Naruto empezaron a saltar para llegar rápido y que a Kakashi le doliera lo menos posible… y para que corra el menor riesgo posible.
En 10 minutos llegaron. Los guardias de la puerta principal no los querían dejar entrar, Sakura les mostró el pergamino que Tsunade-sama les había dado y junto con una mirada fulminante, los hombres con sólo ver la mirada de la chica los dejaron pasar. Las sirvientas de la familia real los guiaron a una habitación, al entrar dejaron al peligris en la cama y la pelirosa pidió vendas, toallas y agua para curar la herida. Las mujeres trajeron lo pedido enseguida, y una vez que los tuvo les pidió a todos que salieras de la habitación. Sasuke y Naruto obedecieron y se fueron a la pieza que les dieron, pero Sakumo le rogó a su madre poder quedarse, y ella accedió sólo porque él prometió quedarse callado.
Sakumo se sentó en unos de los sillones que había en la pieza, y su madre empezó el proceso de curación del jounin. Primero paró el sangrado, cosa que le llevó un tiempo. Luego limpio la herida, los rastros de sangre que había y por si había algo más. Por último vendó la herida. –Ya está, Kakashi.- dijo cuando finalizó. –Gracias, Sakura.- las dio más tranquilo. –No, gracias a vos por salvar a Sakumo.- devolvió sonriéndole. –Ummm… ¿dónde está él?- preguntó mientras se deleitaba con esa sonrisa. –Sentado en el sillón.- susurró ella. –Ummm… Sakumo.- lo llamó con voz firme.
En la habitación se escucharon los pasos de los pies del pequeño caminar hasta la cama donde se encontraba el peligris. Se paro al lado de su sensei, delante de su madre. -¿Sí, Kakashi-sensei?- preguntó con voz baja y mirando al piso. -¿Estás bien?- preguntó. –Sí…- contestó el niño todavía sin mirarlo. –Gracias a Kami, no quería que nada te pasara.- contó aliviado. –Pero… culpa mía usted salió lastimado…- contestó con la voz quebrada el pequeño. –Sakumo, mirame.- ordenó Kakashi firmemente. El aludido hizo lo ordenado y miro a su sensei. –Dije que te iba a proteger con mi vida. No me importa perderla con tal de que estés bien.- explicó muy seguro el ninja copia.
A Sakumo se le llenaron los ojos de lágrimas, la única persona que conocía que arriesgaría su vida por él, era su madre… y que su sensei le digiera eso, fue algo que lo llenó de alegría, y por primera vez sintió lo que, al parecer, era el cariño de un padre. Abrazó a su sensei lo más fuerte que pudo, evitando hacerle mal en la herida. –Sakumo…- murmuró Sakura con tristeza. –Kakashi-sensei, perdón… yo… yo…- decía entre sollozos el pequeño. –No pidas perdón, Sakumo. Todo está bien.- lo tranquilizó Kakashi con voz calmada, acariciándole la cabeza.
Sakumo alzó la vista para mirar a su maestro, y se encontró con esa mirada tranquila, despreocupada, como si nada hubiera pasado. –Gracias…- le pidió secándose las lágrimas. –No hay por qué, Sakumo.- devolvió Kakashi arqueando su ojito. El niño se lo quedó mirando maravillado, su sensei había arriesgado su vida por él, sólo por él, no se había enojado y ahora estaba tan tranquilo, tan calmado… era increíble, era muy fuerte. –Mi amor…- lo llamó Sakura dulcemente. –Ummm… mamá.- dijo mirando a la pelirosa, que estaba sentada en la cama, atrás de él.
–Mi amor, ¿estás bien?- le preguntó empezando a llorar. –Mamá…- sollozó, y después se tiró a los brazos de su madre. Sakura lo abrazó con ganas, tenía miedo de que a él le haya pasado algo, pero su hijo estaba bien, sano y salvo. De repente, el niño se acordó de algo. Se separó un poco de su madre para mirarla –Mamá, tu golpe, ¿te duele?- preguntó preocupado Sakumo. –No, amor. Estoy bien.- contestó con voz tranquila la pelirosa, para calmar a su pequeño. Tocaron la puerta, y después de un 'pase' por parte de Sakura, se vio a una de las sirvientas que les anunciaba la cena, y después se despidió para salir.
-Kakashi, te ayudo.- se ofreció Sakura parándose para ayudar al peligris, quien no se negó. Pasó un brazo por la cintura del jounin, y pasó unos de sus brazos por sus hombros para que se agarrara bien. Lo ayudo a caminar unos pasos, y cuando estaba por pedirle a su hijo que trajera la remera del jounin, la puerta se abrió de la nada y por ella entró una mujer rubia con unos ojos verdes oscuros. –Parecen que las sirvientas no mentían.- dijo la mujer con una sonrisa sexy, y mirando descaradamente al peligris. -¿Perdón?- preguntó Sakura con molestia por lo caradura que era esa mujer.
-Las sirvientas me digieron que el ninja de Konoha herido era muy lindo.- contestó con voz de babosa. La pelirosa frunció el seño, ¿y esa quién era? "¡y que deje de mirar a Kakashi así!" pensó enojada. –Y usted es…- dijo el peligris desinteresado. –Serena, soy la princesa que tienen que escoltar mañana.- se presentó, sonriéndole al jounin. –Ummm… soy Kakashi Hatake.- devolvió tranquilo. –Mucho gusto, Kakashi.- le dijo acercándose a él. –Veo que… estás bien.- comentó embobada mirando el físico el peligris. –Sí, gracias a Sakura.- contestó mirando con cariño a la pelirosa a su lado.
-¿Sakura?- peguntó confundida la rubia. –Sí, nuestro ninja médico.- explicó sin dejar de mirar a la pelirosa. –Ah, ¿sos vos, no?- preguntó Serena mirando con asco a Sakura. –Sí, Sakura Haruno, mucho gusto.- contestó la pelirosa falsamente. –Hola…- devolvió de la misma manera. –Mamá…- llamó el pequeño. –Tengo hambre.- se quejó agarrándose la panza. -¡Un pequeño, pero que hermoso!- dijo la rubia con emoción mirando a Sakumo. El pequeño peligris se escondió atrás de las piernas de su mamá, esa mujer tenía algo raro en su mirada y no le agradaba. –Sí, es mi hijo.- respondió Sakura con orgullo.
-¿Tu hijo? Já, es muy lindo para serlo…- comentó sonriendo con burla. Sakura la miró con bronca ¡quién era ESA para decirle fea! "Rubia regalada…" pensó enojada. -¿De verdad es tu hijo? Para mí es hijo de Kakashi.- comentó mientras se comía al peligris con la mirada. –Es MÍ hijo.- le devolvió la pelirosa fulminándola con la mirada. –Con su permiso, 'princesa', Kakashi necesita comer.- dijo empezando a caminar, mientras Sakumo los seguía. -¡Jum!- dijo la rubia 'ofendida' y salió de la pieza.
Llegaron a la cocina, donde tenía que comer, y ya lo estaban esperando Naruto y Sasuke. -¡Kakashi-sensei! ¿Cómo está?- preguntó el rubio preocupado. –Bien, Naruto.- contestó tranquilo, mientras la pelirosa lo ayudaba a sentarse. –Sakura hizo un gran trabajo.- la halagó mientras la miraba sentarse a su lado, y ella le sonrió. –Qué bueno, Sakura-chan sos genial.- dijo Naruto con ganas. –Gracias, Naruto.- las dio tranquila, mientras ayudaba a su hijo a sentarse. -¿Saben? Les pregunté a las cocinera si nos podían hacer ramen, ¡y me digieron que sí!- comentó el rubio hiperactivo sonriendo. –Ohh…- murmuraron los tres adultos restantes, cansados del ramen. -¡Sí! ¡Ramen!- festejó Sakumo alegre.
Todos cenaron tranquilamente, terminaron de comer, y les sirvieron el postre. Después de unos 20 minutos terminaron de comer y estaban por irse a dormir cuando la rubia babosa entro en la cocina. -¿Cómo comieron?- preguntó 'dulcemente' –Bien…- contestaron Kakashi y Sakumo al unísono. -¡Estuvo muy rico! ¡Jaja!- rió Naruto con emoción. Sasuke y Sakura no contestaron, solo miraron a la rubia… pero la pelirosa la fulminaba con la mirada. –Que bien.- dijo con fingida alegría. -¿Se estaban por ir a dormir?- preguntó como si nada. –Sí, mañana va a ser un largo día.- contestó Kakashi. –Y Kakashi, ¿no queres dormir en mi cama? Digo, esa herida merece un buen descanso.- comentó con voz sexy.
Sakura abrió los ojos de par en par ¡Qué REGALADA! "¡La odio! Maldita babosa" pensaba con bronca. –No, Serena-sama, tengo una habitación en la cual dormir.- negó el peligris amablemente. –Pero podes dormir en la mía.- siguió insistiendo. –Pero él ya le dijo que NO.- intervino la pelirosa, no aguantaba más que ESA se le insinúe así a su… a Kakashi. Serena la miro con mala cara, y Sakura le sostuvo la mirada. -¡Jum!- musitó la rubia enojada, perdiendo con la pelirosa y salieron de la cocina.
-Bueno, vamos a dormir.- ordenó Sasuke cansado de las escenas de celos. Todos asintieron. Sakura ayudo a ponerse de pie al peligris, y después a caminar. Llegaron a la habitación donde estaban antes, pero Sasuke y Naruto se fueron a una que estaba al lado de esa. -¿A dónde van?- preguntó Sakura confundida. –A nuestra pieza, ésa es la de ustedes.- contestó Naruto. -¿N-nuestra?- tartamudeó la pelirosa. –Sí, tuya, de Sakumo y Kakashi-sensei.- decía lógico el rubio. –P-pero…- musitó la chica nerviosa. -¿Mamá, puedo dormir con mis tíos?- preguntó su hijo. -¿Eh?- dijo sorprendida. –Sí, quiero dormir con mis tíos. Para pedirle perdón al tío Sasuke.- susurró lo último.
-Ehhh…- dudaba la pelirosa. "Si Sakumo duerme con ellos… Kakashi y yo vamos a estar solos en la habitación." Pensó nerviosa, mientras se sonrojaba. –Vamos, Sakura-chan, deja que duerma con nosotros.- insistió Naruto como si fuera otro niño. -¿Sí, mamá?- pidió su hijo. –Emmm… b-bueno…- accedió sin otra opción. -¡Sí!- festejaron Naruto y Sakumo. –Bueno, bueno, a dormir.- ordenó Sasuke masajeando su entrecejo, cansado. El rubio y el peligris caminaron hacia el morocho y con un 'buenas noches' entraron a su pieza. Sakura abrió la puerta del lugar, prendió la luz y la cerró atrás de ellos.
Caminó hasta la cama, donde ayudó al peligris a acostarse. Examinó una última vez su herida y le dijo –Parece que no se re-abrió, eso es bueno.- tranquila. –Ummm… sí.- afirmó desinteresado. –Bueno, mmm… buenas noches.- saludó rápido para irse. –Sakura, ¡ay!- se quejó por el dolor que le producía sentarse rápido. –Kakashi, no te sientes rápido.- lo retó la pelirosa. –Perdón, umm… ¿dónde vas a dormir?- preguntó el peligris. –En el sillón.- contestó ella. –Hay lugar en la cama.- le dijo mirándola fijo. –Mmm…- dudaba la pelirosa. –Prometo no hacerte nada.- juro serio. "El problema es que… creo que… quiero que me hagas algo." Pensó Sakura, sonrojándose.
-B-bueno…- accedió nerviosa. Apagó las luces, caminó hasta el otro lado de la cama, se sacó sus botas, su porta kunai, y se acostó al lado del peligris. Se giró para verlo y dedicarle un 'hasta mañana' pero se sorprendió ver que él también se había girado, mirándola fijamente. Ella lo miro, y no tenía su banda tapándole el ojo. Divisó la cicatriz que tenía en el ojo izquierdo, sintió tristeza porque seguro le debe haber dolido. Estiró su mano, y le acarició la cicatriz de principio a fin. Sintió que el contacto con su piel la quemaba, antes no lo había notado porque la preocupación por curarlo era más fuerte, pero ahora lo sentía… y le gustaba.
Siguió bajando su mano, acariciando el poco espacio de piel que había entre el fin de la cicatriz y el principio de la máscara. Cuando llegó al principio de la tela paró, no sabía si él quería mostrarle su cara. Kakashi leyó la duda en los ojos de la pelirosa que miraba su máscara, y llevó una de sus manos hasta la de ella para hacer presión… hacia abajo. "Pero…" pensó la pelirosa sorprendida. "Esto… ¿por qué siento que… ya lo… viví?" se preguntó sorprendida. Tardo un poco en reaccionar y bajar la tela, es que la sorpresa y la confusión que tenía eran muy grandes. Bajaba la máscara lentamente y cerro sus ojos "Esto… también siento que ya lo viví." Agregó en su mente.
Cuando llegó al final, y sintió que la máscara había caído, abrió los ojos. Se quejó anonadada por lo hermoso que era el peligris. "Es… perfecto." Pensaba embobada por el hombre a su lado. Volvió a acariciar su mentón, su nariz, sus mejillas… y llegó a sus labios. "Deben ser tan dulces." Pensó mirándolos. "Quiero besarlos…" agregó deseándolos. Empezó a acercarse a él, y para su sorpresa, él también empezó a acercarse. Se acercaban lentamente, Kakashi la abrazó por la cintura atrayéndola hacia él, y Sakura puso sus manos en su fuerte pecho. Una vez que sus cuerpos estuvieron muy juntos, sus caras siguieron el mismo camino. Sentía sus respiraciones chocar, sus corazones latían locamente, y lo único que querían eran probar esos labios; él una vez más, ella por 'primera' vez.
Terminaron con los pocos centímetros que separaban sus bocas, uniéndolas en un beso tan dulce, pero al mismo tiempo tan profundo, tan necesitado, tan deseado… tan esperado. Se separaron, inevitablemente, por la falta de oxígeno. Se quedaron mirando, mientras sus respiraciones agitadas volvían a su estado normal y sus pulmones volvían a llenarse de aire. –Kakashi…- susurró la pelirosa perdida en la mirada del peligris. –Sakura… me gustas mucho.- confesó el jounin embobado por lo hermosa que se veía su pelirosa con ese brillo en los ojos, los labios rojos y las mejillas coloradas.
Sakura se sorprendió de sobre manera cuando escuchó las palabras del peligris, ¡ella le gustaba! ¡A Kakashi Hatake! "Kami-sama… que no sea un sueño" pensó con miedo porque sí lo fuera. -¿En… serio?- preguntó cohibida. –Sí, muy en serio.- contestó él con voz firme y segura. –Kakashi…- susurró con cariño. –Vos también me gustas mucho…- afirmó la pelirosa con voz suave, mirándolo fijo. Kakashi sonrió por esa declaración, ella no lo recordaba, pero la había vuelto a conquistar. Sakura se quedó embobada con la sonrisa hermosa que tenía el peligris, "perfecta como todo en él" pensó la pelirosa.
Volvieron a besarse, igual de intenso que el anterior. Kakashi estaba feliz de volver a probar esos labios que eran SÓLO suyos, y que había extrañado tanto tiempo, que había soñado besar esos 5 años que estuvo lejos, esos labios que lo volvían loco… esos labios que amaba. Tal vez, podría volver a enamorar a la pelirosa si ella no se acordada de él, aunque eso sería algo horrendo porque no se acordaría de TODO lo que vivieron juntos, y tampoco se acordaría que él es el padre de Sakumo… "Kami-sama cierra una puerta, pero abre una ventana" pensó para dar ánimos a la situación.
Por otra parte, Sakura estaba anonadada, no podía creer que él haya correspondido lo que sentía, no caía en la cuenta de que estuviera besando al peligris, no le caía la ficha de que ella era la única que había visto la cara del enmascarado jounin… era increíble, era una fantasía, parecía un sueño, "y no quiero despertar" pensó la pelirosa. La verdad era que sentía cosas muy fuertes por el peligris, cosas dentro suyo lo querían abrazar todo el tiempo, besarlo cada 5 minutos, acariciar esa piel tan suave… y ver ese cuerpo tan fornido que tenía el peligris. Lo extrañaba mucho, y pensaba en él todo el tiempo… las únicas dos personas que ocupaban su cabeza eran su hijo, y el peligris. "Tal vez… es algo más que atracción." Analizó la posibilidad, y algo dentro suyo tembló.
Desgraciadamente el aire les volvió a faltar, y con dolor se separaron para volver a llenar sus pulmones del necesario gas. Se miraban fijamente, perdiéndose en las pupilas del otro: ella en esos pozos negros, y él en esos pozos verdes. –Sakura, ¿te acordaste de algo?- le preguntó Kakashi impaciente por saber si se acordaba que lo amaba. –Algo así…- contestó la pelirosa. El jounin abrió su ojo derecho de par en par, sorprendido y esperanzado. -¿Qué te acordaste?- inquirió en seguida. –Bueno, no es que me acorde… pero cuando estaba acariciando tu cicatriz, sentía que ya lo había vivido; y lo mismo me pasó cuando cerré los ojos.- contestó Sakura.
-Bueno, al menos es algo…- comentó el peligris decepcionado bajando la mirada, él pensó que lo había recordado. –Kakashi…- lo llamó suavemente, mientras subía su cabeza para que lo mirara. –No sé si antes fuimos algo, o si no, pero a mí me gustas ahora y…- comentó la pelirosa mirándolo dulcemente. -¿Y qué, Sakura?- preguntó Kakashi curioso. –Y… bueno… yo siento cosas muy fuerte dentro mío cuando estoy con vos, tal vez… dentro de poco te recuerde.- explicó la chica. -¿Cosas fuertes cómo qué?- cuestiono con esperanza. –No sé, es difícil de explicar, pero… siento una gran alegría cuando estoy con vos, igual que con Sakumo, sólo con él me pasaba y ahora también con vos. Cuando te veo o escucho tu nombre, mi corazón late muy rápido. Tu voz y tu mirada me hacen temblar por dentro… eso nunca me pasó con nadie.- explicó sincera.
Kakashi la miro incrédulo, y un calor nació dentro de él, su pelirosa sentía todo eso por él… y tal vez si se estaba enamorando otra vez, pero al parecer ella no lo entendía, porque si no se lo diría, ¿no? "Tengo que esperar a que ella se dé cuenta de lo que siente… aunque sería mejor que se acuerde de mí." Pensó el peligris. –Sakura… yo también siento todo eso por vos.- contó el jounin mirándola fijo y seguro. Sakura sonrió por eso, tal vez él… "¿me ama?" se preguntó "¿yo lo amo?" se cuestionó a sí misma. (Claro que lo amas, boba.) Afirmó su Inner. "P-pero…" tartamudeó sorprendida. (Vamos, vos sabes que todo eso que sentís es amor, no simple atracción.) Sentenció segura. "Pero… ¿y si él no me ama?" preguntó con tristeza. (Eso lo tenés que averiguar.) Contestó misteriosa, para después callarse.
-Sakura…- murmuró el peligris dulcemente, sacándola de sus pensamientos. Lo miro con amor y tiernamente le dedico una sonrisa. –Kakashi…- susurró acercándose a su boca, para volver a besarla. El jounin sonrió por eso, y besó una vez más a su amada pelirosa, pero esta vez fue un beso tierno, con amor, con cariño. Se separaron lentamente y se miraron unos segundos. –Buenas noches, Kakashi.- saludó sonriéndole la pelirosa. –Buenas noches, Sakura.- devolvió él de la misma manera, ¡con esa sonrisa perfecta! –Mmm…- musitó la chica embobada por ese espectáculo. El peligris se acostó en la cama, todavía abrazando a la chica por la cintura; y ella se abrazó al fuerte pecho del chico con cuidado de no tocar su herida, y así cayeron en los brazos de Morfeo, con unas grandes sonrisas plasmadas en sus rostros.
