24- Hay cosas que ni el olvido puede borrar.
Sakura se despertó por el cantar de los pájaros que provenía de afuera, buscó al peligris con quién durmió abrazada y no lo encontró. Se sentó en la cama y lo busco por la habitación y tampoco estaba ahí. Salió de la cama, se puso sus botas y su pota kunai, caminó hasta el baño y antes de abrir la puerta escuchó el agua caer. "Se está bañando…" entendió, pero algo le decía que eso también lo había vivido. Se alejo de la puerta mirándola extrañada, se sentó en la cama a esperar a que él salga. Empezó a pensar lo increíble que era que le gustara a él, todavía no podía creerlo, "Es increíble, ¡yo le gusto!" pensó contenta. Pero con ese pensamiento se le vino una charla que presenció hace algunas horas atrás.
FLASHBACK
-¿Le gusta alguien?- preguntó el pequeño. –Ummm… sí.- afirmó seguro. –No voy a preguntar quién es, pero ¿está enamorado de ella?- volvió a cuestionar. –Ummm…- musitó mientras miraba a la pelirosa de reojo. –Sí.- afirmó al final.
-¿Y ella lo ama a usted?- volvió a preguntar. –No sé…- respondió Kakashi.
FIN del FLASHBACK
"E-entonces él…" pensó sorprendida. "Él… ¿me ama a mí?" se preguntó. "No… tal vez…" empezó a dudar. (Ni se te ocurra pensar que está jugando a dos puntas.) 'amenazó' su Inner. "Pero…" quiso excusarse, pero la volvieron a interrumpir. (Kakashi arriesgó su vida por la de tu hijo, eso no lo hace alguien que está jugando con vos. Aparte es muy noble, lo ves en su mirada) explicó la Inner segura. "Sí, tenés razón…" afirmó pensando en lo que le dijo. (¿Y cuándo no?) Preguntó su voz interior con egocentrismo. "¿Le digo que lo amo? ¿o espero a que él me lo diga?" se auto preguntó. (Así que ya lo aceptaste ¡qué bueno, Sakura!) Felicitó. "Mmm…" musitó en su mente, sonrojándose por fuera.
(Tenes que insinuarle que lo amas, y si no lo entiende, decíselo directamente.) Aconsejó su Inner. "Sí, eso voy a hacer…" aceptó decidida. "Cuando volvamos a Konoha lo voy a invitar a cenar, y después de que Sakumo se duerma se lo digo." planeó la pelirosa. (Hacelo como quieras, pero que él se entere.) Fue lo último que dijo su Inner antes de volverse a callar. "Ay Kami-sama, ¡qué feliz estoy!" terminó de pensar con una sonrisa de oreja a oreja dibujada en su cara.
-Buenos días, mamá…- la saludó una vocecita que ella conocía muy bien, entrando por la puerta. Sakura vio a su hermoso hijo entrar y caminar hasta ella para regalarle un lindo abrazo, que ella aceptó y devolvió gustosa. –Buenos días, mi amor. ¿Cómo dormiste?- le preguntó después de separarse de él para mirarlo. –Bien, aunque el tío Naruto es muy revoltoso para dormir…- contó el pequeño, molesto. –Y ronca también.- agregó susurrando para que sólo su madre lo escuche. -¡Jaja!- rió dulcemente la pelirosa. –¿Le pediste perdón a tu tío Sasuke?- preguntó recordando lo que su hijo le había dicho. –Ummm… sí, fue más difícil de lo que pensé.- contestó cruzándose de brazos, había dejado su orgullo de lado sólo para complacer a su madre.
-Sos tan bueno, mi amor.- dijo Sakura sonriendo, para después despeinar los cabellos de su hijo. –Mamá…- musitó el nene mirándola enojado. -¡Jaja!- rió tiernamente la chica. –Buenos días…- saludó una voz tranquila. Sakura levantó la vista para posarla sobre el peligris que tanto amaba, y Sakumo se dio vuelta para ver a su sensei. –Buenos días, Kakashi-sensei.- saludó el pequeño amablemente. –Mmm…- musitó la pelirosa admirando el torso desnudo del peligris, que sólo tenía su pantalón puesto. –Sakura, ¿me vas a cambiar las vendas?- preguntó mirándola fijo. –Ehhh… sí.- contestó saliendo de su hechizo.
La pelirosa se puso de pie, mientras el peligris se recostaba en la cama y Sakumo se sentaba en la cama, al lado de su sensei. Sakura buscó las vendas que le sobraron del día anterior y se dispuso a sacar las vendas viejas del cuerpo del peligris. Cuando terminó de sacar la última, examinó la herida y le dijo al jounin –Está sanando muy bien, por suerte no fue muy profundo.- comentó mirándolo. –Qué bueno.- contestó él devolviéndole la mirada. –Kakashi-sensei, ¿le duele mucho?- preguntó el nene a su lado. –No, Sakumo. Tu mamá es muy cuidadosa.- respondió con voz suave, que hizo sonrojar a la chica que ahora estaba poniendo los nuevos vendajes.
-¿O no que mi mamá tiene la piel muy suave?- preguntó Sakumo a su sensei. –La más suave.- contestó el peligris seguro. -¿Viste mamá?- preguntó el pequeño mirando a su madre. –S-sí, amor.- respondió ella sonriéndole, muy sonrojada. Se formó un silencio entre los tres, Sakura estaba metida en sus pensamientos de cómo decirle al peligris que lo ama. Kakashi estaba embobado mirando a la pelirosa que lo estaba vendando. Y Sakumo se estaba decidiendo si decirle a su sensei lo que pensaba o no.
-Sensei…- llamó el pequeño. -¿Qué pasa, Sakumo?- preguntó Kakashi mirándolo tranquilo. –Yo… quiero decirle algo… pero… no sé…- dudaba el niño. –Sakumo, decime lo que quieras, yo te escucho.- contestó el jounin arqueando su ojito. –Bueno… yo… ¿vio cuando usted me salvo?- preguntó Sakumo, a lo que Kakashi respondió asintiendo con la cabeza. –Bueno, cuando lo vi sentí algo dentro mío… no sé cómo explicarlo, pero sentí como que lo que usted hizo por mí era algo parecido al cariño de un padre…- contó el pequeño peligris. –Y… usted me cae muy bien, aparte lo admiro por ser tan buen jounin… aunque todavía no conozco muchas cosas de usted. Lo que trato de decir es que… no soy muy bueno con esto pero le tengo un gran cariño, sensei.- soltó al final el nene, algo nervioso.
Kakashi sintió una gran alegría ante las palabras de su hijo, y bajo su máscara se formo una gran sonrisa. –Yo también te tengo un gran cariño, Sakumo.- contestó el jounin despeinando los cabellos del pequeño, a lo que él devolvió con una sonrisa. "Cómo me gustaría poder decirte 'hijo' aunque sea una sola vez…" pensó con melancolía el peligris. A Sakura la emocionaron las palabas de su hijo, y la alegraba que viera al peligris que tanto amaba como un padre… aunque todavía sentía esa duda cuando sacó a flote el tema de la posibilidad de que el Hatake sea el padre de su hijo; y si eso era verdad, ahora la idea no la asustaba.
-Ya está, Kakashi.- anunció la pelirosa después de terminar de vendar al peligris. –Gracias, Sakura.- contestó éste. Sakura lo ayudó a ponerse de pie, y después le dio su remera para que se la ponga. –Mi amor, ¿ya te bañaste?- le preguntó a su hijo. –Sí, mamá.- contestó el aludido. Muy bien.- devolvió su madre abrazándolo, todavía estaba sentado en la cama. –Kakashi-sensei, ¿puedo pedirle algo?- preguntó Sakumo mirando a su maestro. Kakashi se sentó en la cama, pero Sakura iba a protestar. –Estoy bien, Sakura. No me duele.- aclaró el peligris tranquilo. La pelirosa entendió eso y dejo de preocuparse tanto. –Claro, Sakumo.- le contó al pequeño mirándolo.
-Pero tiene que jurar que lo va a hacer.- puso la condición el niño. –Lo juro.- dio su palabra el jounin. El pequeño peligris sonrió triunfante, ahora que tenía a su sensei en la jaula, tenía que pedirle. -¿Puede mostrarse su rostro?- 'preguntó' el niño. Sakura suspiró cansada, su hijo JAMÁS iba a rendirse hasta conseguir lo que quería, y siempre encontraba la manera de salirse con la suya. –Sos muy inteligente, Sakumo…- comentó el jounin, "no esperaba menos de mi hijo." Pensó con orgullo. –Lo prometido es deuda…- dijo Kakashi mientras empezaba a bajar su máscara.
Sakumo se quedó sorprendido al ver la cara sin máscara de su sensei, ¡no tenía ninguna cicatriz fea ni nada como para esconder! "Tanto esperar para nada…" pensó desilusionado, miró a su madre y divisó ese brillo y cómo miraba a su maestro, él lo entendió perfectamente. "Aunque a mamá no la desilusiono para nada." Comentó en su mente, algo pícaro. -¿Algo más, Sakumo?- preguntó Kakashi, volviendo a subir su máscara, cosa que a Sakura disgusto ¡ella quería seguir viendo ese rostros tan perfecto y hermoso! -Sí, ¿por qué tapa su ojo izquierdo con la banda?- cuestiono interesado.
-Por esto…- contestó mientras subía su banda y abría su ojo rojo. –P-pero… e-eso es… u-un… Sharingan.- musitó Sakumo anonadando. -¿C-cómo usted tiene un Sharingan? ¿No se supone que sólo los del clan Uchiha lo tienen?- interrogo el pequeño. Kakashi suspiró, cerro su ojo y colocó su banda donde estaba. Volvió a sus pirar y le contó tanto a Sakumo como a su madre toda la historia de Obito. El pequeño peligris se quedó muy sorprendido, si antes su sensei lo maravillaba… ahora era como un ídolo para él, como un modelo a seguir. –Kakashi-sensei…- lo llamó todavía sorprendido. –Ummm…- musitó el aludido para darle a entender al niño que siguiera. –Ya sé cuál es mi deseo para el futuro.- contó seguro. -¿Y cuál es?- cuestiono el jounin. –Ser tan fuerte como usted.- anunció decidido.
Kakashi sonrió por eso –Estoy seguro que vas a ser más fuerte que yo, un jounin como nunca se ha visto.- contestó el peligris. –No, no creo llegar a tanto. Mi tío Naruto me contó todo lo que usted hizo, yo jamás podría ser jounin a los 12 y ANBU a los 14… usted es único, Kakashi-sensei.- devolvió con algo de tristeza. El peligris no era un genio por nada, y percibió la tristeza en su hijo. –Sakumo, créeme cuando digo que vas a ser un jounin como nunca se ha visto. – respondió seguro, mientras volvió a despeinar al niño. Sakura había escuchado todo, y a ella también la sorprendió la historia del Sharingan de su amado, y eso hizo amarlo aún más por todo lo que había sufrido, y lo fuerte y determinado que fue con sólo 12 años.
Y el corazón se le derritió cuando le dio tantos ánimos a Sakumo, se veía que creía en su hijo y que quería lo mejor para él… "Kakashi es tan dulce" pensó con amor la pelirosa. "Quiero decirle ya que lo amo…" las ganas que tenía de declararle su amor al peligris eran enormes, pero tenía que esperar. –Kakashi-sensei, ¿puedo preguntarle una última cosa?- preguntó el pequeño. –Claro, Sakumo.- accedió el aludido. –Bueno, cuando mi tío Naruto me estaba contando su historia, mencionó algo de su padre, pero me dijo que no podía contármelo porque no debía… ¿puede usted contarme algo de su padre?- pidió esperanzado. –Sakumo…- musitó la pelirosa con temor, Tsunade le había contado esa parte de la historia, y no creía que fuera bueno traerle esos recuerdos al peligris.
-Está bien, Sakura, no hay problema.- negó Kakashi mirándola tranquilo. –Mi padre era el Colmillo Blanco de Konoha, y se llamaba Sakumo Hatake.- empezó a contar el peligris, y cuando el pequeño escuchó que él llevaba el nombre del padre de su sensei, se sorprendió mucho. El jounin siguió contando la historia de su padre: desde quién fue, hasta cómo terminó y todo lo que eso conllevó para él, uniéndolo con el relato anterior de Obito. Cuando el peligris terminó de contar la historia, Sakumo se sentía muy orgulloso de llevar ese nombre, y de saber que se llamaba como unos de los grandes jounins de su aldea. –Kakashi-sensei, prometo llevar mi nombre con mucho honor y orgullo.- juró el pequeño con mirada decidida.
Kakashi sonrió por eso bajo su máscara, su hijo era increíble. –No lo dudo, Sakumo.- contestó tranquilo. –Mamá, mamá.- la llamó con emoción. -¿Qué pasa, amor?- preguntó la pelirosa mirando a su hijo con dulzura. –Gracias por ponerte este nombre, pero, ¿cómo se te ocurrió?- curioseó el niño. –Bueno, el corazón me latió muy rápido con sólo 3 nombres.- empezó a contar la chica. –Va a sonar extraño pero eran Sakumo, Obito y… Kakashi.- contestó Sakura. -¿En serio? ¿Eso fue antes de perder el conocimiento?- cuestiono su hijo. –No, amor, fue después.- devolvió ella.
-¿Y por qué no me pusiste los tres?- preguntó algo molesto. -¿Los tres? ¿Sakumo Obito Kakashi Haruno? Eso es una locura.- contestó Sakura divertida. –Sí, jaja.- rió el pequeño pensando en lo tonto que sería. –Pero me gusta que me hayas puesto Sakumo.- le sonrió a su madre. –Que bueno.- devolvió ella, con la misma sonrisa. Kakashi sonría ante esa escena, su pelirosa se 'acordaba' de él con esas corazonadas, y él también agradecía que le haya puesto el nombre de su padre. "Te vas a sentir muy orgulloso cuando sepas que él es tu abuelo." Pensó contento el jounin. –Kakashi-sensei.- lo llamó una vocecita. –Ummm…- musitó saliendo de sus pensamientos, viendo al niño que lo llamaba y tironeaba de su brazo. -¿Vamos a desayunar?- preguntó tranquilo.
El peligris asintió con la cabeza, y aunque insistió en ponerse de pie él sólo, Sakura lo ayudó igual; salieron de la habitación los tres juntos con rumbo a la cocina. Al llegar al lugar, vieron que Sasuke y Naruto los estaban esperando para empezar. Se saludaron con un 'buenos días' general y después de unos momentos les sirvieron el desayuno. 15 minutos después habían terminado y en eso entró una de las sirvientas a la cocina. –La señorita Serena me mandó a avisarles que la salida hacia Konoha se va a demorar algún tiempo.- informó la mujer. -¿Por qué?- cuestionó el peligris. –El equipaje de la señorita, todavía lo están acomodando.- explico y con una reverencia salió.
-Niña mimada…- masculló Sakura molesta. –Bien, supongo que podemos dar una vuelta por el castillo…- comentó Kakashi parándose lentamente, cuidando de no re-abrir su herida. -¡Sí!- digieron Sakumo y Naruto al unísono, Sasuke rodó sus ojos, era la única opción. Los cinco salieron de la cocina, hacia el patio trasero. Quedaron embelesados por lo amplio y hermoso que era, era una gran parte de un bosque cercano –Sasuke, vamos a entrenar un rato.- lo 'invitó' el rubio. –Tsk, sabes que te voy a ganar.- contestó el morocho, sonriendo con egocentrismo. –Eso lo vamos a ver…- devolvió Naruto enojado. –Mamá…- llamó Sakumo. -¿Sí, amor?- preguntó la pelirosa. -¿Puedo ir a ver a los tíos pelear?- preguntó el nene. –No sé…- dudaba la chica. –Sakura-chan, dejalo, por favor.- insistió el rubio. –Bueno, está bien. Pero no te metas en la pelea.- ordenó a su hijo. –Y tengan cuidado de no lastimarlo.- se dirigió a su amigo, mirándolo fijamente.
Naruto asintió y prometió que a Sakumo no le iba a pasar nada malo, después de eso se fueron a entrenar al patio delantero de la casa. Sakura y Kakashi quedaron solos en el patio, y a la pelirosa le pareció la ocasión perfecta para decirle a su amado peligris lo que sentía. –Kakashi…- lo llamó tranquila, mirándolo. –Ummm…- musitó el aludido, devolviéndole la mirada. -¿Queres… ir a caminar?- lo invitó sonriéndole dulcemente. –Sí, claro.- aceptó mirando esa sonrisa que tanto le gustaba. La chica agarró al peligris de la mano, y lo guió dentro del bosque. Buscó algún árbol que fuera de su agrado, lo bastante alejado de todo como para que no los escucharan, y cuando lo encontró se sentaron bajo su sombra.
Sakura ayudo a Kakashi a sentarse y después se sentó ella. Se quedaron en silencio unos cuantos minutos, ¡la pelirosa no sabía cómo decírselo! "¿Por dónde empiezo?" se cuestionó. (Y, por el comienzo.) Contestó una sarcástica Inner. "Ja,ja,ja. No es momento para chistes malos" contestó molesta. (Pero si tenía mucha gracia.) se 'quejó' su Inner con ironía. "Yo no le veo la gracia" devolvió igual de molesta. (¡Sakura, sólo decíselo! Él ya te ama, y ya lo sabes…) contó su voz interior. "Pero igual me da vergüenza… se lo quiero decir bien" se sonrojó por fuera. –Sakura…- la llamó la persona a su lado. –Mmm…- musitó saliendo de sus pensamientos, mirando al peligris. "Es tan linda cuando se sonroja" pensó el jounin.
-Qué hermoso día…- comentó la pelirosa, mirando al cielo y a los rayos del Sol que se colaban entre las ramas del árbol. –No tan hermoso como vos…- contestó el peligris con voz suave. Sakura lo miro, y se encontró con ESA mirada que TANTAS cosas le hacían sentir. –Kakashi…- susurró. -¿Si?- respondió el susodicho, pensando que ella tenía algo que decirle. –Ehhh…- musitó nerviosa. "Kami-sama, Kami-sama, Kami-sama" pensó intranquila. El peligris la miraba esperando a que hablara. –Yo…- empezó a decir nerviosamente. –Yo… q-quiero decirte… pero no me animo.- terminó diciendo con pena. -¿Y por qué no?- inquirió Kakashi. –Porque… no sé…- devolvió ella.
-Sakura, sabes que podes confiar en mí.- la animó a que hablara, mirándola fijo. La pelirosa lo miro, y sabía que tenía que decirle la verdad porque no iba a aguantar hasta que volvieran. –Kakashi, yo… yo siento muchas cosas por vos…- empezó a decir, y el aludido puso toda su atención en ella. –Ya te lo dije anoche, pero… no estaba segura por qué sentía eso.- siguió diciendo, ahora más tranquila. -¿Y… ya lo sabes?- preguntó con esperanza que no demostró, tal vez ella sí se enamoro de él otra vez. –Sí…- afirmó segura, mirándolo con la misma intensidad. -¿Y por qué es?- inquirió interesado, pero con voz suave. –Yo… yo… te amo.- confesó dulcemente.
Kakashi sonrió por eso, y su corazón latió tan rápido como la primera vez. Le acarició suavemente la mejilla a la pelirosa y después le dijo –Yo también te amo, Sakura.- mirándola tiernamente. -¿En serio?- preguntó ella, incrédula. –Sí…cómo no tenes idea.- reafirmó tranquilo. –Kakashi…- musitó con alegría antes de abrazarlo fuertemente por el cuello, a lo que el peligris correspondió gustoso. "Tal vez Kami-sama quería que fuera así…" pensó el jounin con algo de nostalgia. Sakura se separó lentamente de él, mirándolo con un brillo en los ojos que él también tenía. Bajo su vista hasta la máscara, y la empezó a bajar con su mano. Kakashi no se opuso a eso, puesto que sabía por qué la chica lo hacía, y él también lo quería.
Una vez que la tela estuvo abajo, la pelirosa se empezó a acercar a los labios del peligris lentamente, y él la imitó. Juntaron sus labios otra vez, demostrándose sin límites el inmenso amor que se tenían. Ese amor que parecía irrealizable, de película, de ensueño. Ese amor que muchos quieren encontrar, pero que pocos pueden hallar. Ese amor que es más fuerte que cualquier cosa, mucho más fuerte que el olvido. Ese amor que siempre se tuvieron, y que siempre se iban a tener…
Se separaron por la falta de aire, pero solo un poco. Sus bocas estaban a milímetros de distancia, y podían sentir el aliento del otro chocar contra su piel. -¿Todavía… no te acordás… nada?- preguntó el peligris entrecortado. La chica negó con la cabeza, pero sin dejar de mirarlo. Eso entristeció un poco a nuestro jounin favorito, pero no se iba a vencer, lo iba a intentar hasta que ella lo recuerde. Le regalo una de esas sonrisas que ella tanto amaba, y la pelirosa se desarmó por ese gesto. Sakura no aguantó más y volvió a besarlo, Kakashi era una adicción muy grande y necesaria para ella, adicción de la cual no quería rehabilitarse.
Volvieron a separarse, pero esta vez fue la pelirosa quien le regalo una sonrisa al peligris, gesto que a él lo enloquecía. Sakura le subió lentamente la máscara para dejarla en su lugar, se abrazó al fuerte y bien formado pecho del jounin y él la aceptó correspondiendo se abrazo. Se quedaron en esa tierna pose mirando la mañana, y lo hermoso que era ese bosque. "Lástima la futura dueña…" pensó divertida la pelirosa. -¡Mamá¡- se escuchaba una vocecita muy conocida por la pareja. -¡Sakura-chan! ¡Kakashi-sensei!- vocecita acompañada por una voz chillona y escandalosa que también conocían… demasiado bien para su gusto.
Se pusieron de pie con pesadez, ninguno de los dos quería romper ese abrazo tan dulce que compartían, pero tuvieron que hacerlo. Caminaron guiándose por los gritos de Naruto y los llamados de Sakumo. – ¡Por fin!- exclamó el rubio cuando los vio aparecer. –Hace rato que los estamos buscando.- agregó con algo de molestia. –Fuimos a caminar, Naruto.- explicó la pelirosa, mientras alzaba a su pequeño. -¿Cómo te fue, amor?- le preguntó una vez que lo tuvo en sus brazos. –Bien, el tío Sasuke le ganó al tío Naruto.- contestó con voz juguetona. –Lo deje ganar.- 'corrigió' el perdedor. –Claro, por eso terminaste en el piso y el tío Sasuke arriba tuyo con una Raikiri en su mano, ¿no?- preguntó con ironía. Naruto se quedó mirando al pequeño peligris 'pensando' en algo para contestarle, pero no se le ocurrió nada.
-Vamos, porque Sasuke debe estar de mal humor…- excuso dando la vuelta, volviendo a caminar. Sakura y Kakashi lo siguieron, y el peligris le preguntó -¿Por qué va a estar de mal humor? Él ganó.- con burla en la voz. –Porque es una amargado…- contestó haciendo caso omiso a su burla. –Al parecer no es el único…- agregó con tono insinuante el peligris. Sakumo rió tiernamente por eso ¡su sensei era un genio! Levanto su manito bien abierta, para que su maestro chocara los 5. Kakashi sonrió bajo su máscara por eso, su hijo era tan tierno como su Sakura, y chocó los 5 con el pequeño para después despeinar sus cabellos. Sakumo lo miro dedicándole una sonrisa tierna, igual a las de su madre.
Sakura miraba la escena con cariño ¡Kakashi era tan tierno! Pero un pensamiento golpeó su mente "¿Sera Kakashi el padre de Sakumo?" se cuestionó. "No sé si preguntarle si antes de que perdiera la memoria éramos algo…" pensó dudando. "Podríamos hacerle análisis de sangre." Ideó enseguida. "Aunque Sakumo lo tomaría muy bien, quiere muchísimo a Kakashi y lo admira. Aparte él me dijo que sería increíble si lo fuera…" analizó en su mente. "Tal vez tenga que hacer un último intento por recordar todo, y si eso no funciona… empezar a hacer algo." Planificó segura. Unos pocos minutos después llegaron al patio delantero y se encontraron con que todo estaba listo para salir.
Kakashi se acercó al chofer de la carroza que trasportaba a la princesa y cuando le iba a decir que podían salir, una voz forzadamente sensual lo llamó –Kakashi…- El aludido miró a su derecha, dirección de la que percibía la voz. -¿No queres venir conmigo? Digo, tu herida…- 'excuso' Serena con amabilidad. –No, Serena-sama. Tengo que hace mi trabajo, aparte me siento muy bien.- contestó tranquilo. –Pero, no sé, podrías tener una recaía y no queremos que nuestro jounin favorito se lastime gravemente.- insistió la rubia. –Serena-sama, con todo respeto le digo que nos deje hacer nuestro trabajo.- intervino Sakura, con sarcasmo en el 'con todo respeto' mirándola fijamente. La rubia no puedo sostener la mirada tajante y fulminante de la pelirosa, así que con un 'jum' se subió a la carroza real para empezar el viaje.
Arrancó el viaje. La carroza era bastante grande, así que del lado derecho se posicionaron Sakura con Sakumo y Kakashi, del izquierdo Naruto y Sasuke. El camino era aburrido, iban con todos los sentidos alertas, bien atentos a cualquier ruido o presencia que sintieran. Sakura iba muy entretenida mirando como su pequeño se interesaba en todo a su alrededor, y de vez en cuando le preguntaba sobre alguna planta para saber si era medicinal o no, o venenosa, o comestible. Sakumo también establecía conversación con su sensei, le preguntaba sobre cómo fue su vida de jounin, las misiones, cuáles recordaba más, la más peligrosa, la que fue la peor pérdida de tiempo, cosas así. ¡Era MUY curioso!
Inevitablemente el día paso, y cuando el Sol se estaba perdiendo en el ocaso, Kakashi dio la orden de frenar el viaje y acampar. Amablemente el conductor de la carroza les compartió algo de su cena, que para ser honestos, ¡estaba riquísima! La princesa Serena no salió de la carroza en ningún momento, ni siquiera para estirar sus piernas. Terminaron de cenar y los chicos se dispusieron a armar las carpas, mientras la pelirosa y el pequeño peligris se sentaban bajo un árbol para ver las estrellas. Sakura abrazaba a su hijo como si fuera un bebé, para hacerlo dormir. Sakumo estaba abrigado con una de las frazadas que Kakashi le había prestado. La pelirosa le hablaba suavemente a su hijo y le acariciaba sus cabellos, mientras le contaba sobre las estrellas, las constelaciones, y alguna que otra historia inventada.
Una vez que terminaron con las carpas, Naruto y Sasuke se acostaron a dormir, estaban muy cansados. Kakashi por otro lado, se acercó a la pelirosa con cuidado, para no despertar al casi dormido Sakumo. Se sentó al lado de Sakura, y escuchó lo último que ella le decía a su pequeño hijo. –Y así, mi amor, es cómo nombraron a las estrellas…- concluyo la pelirosa susurrándolo dulcemente. Miro a su pequeño con amor y él ya había caído en las redes de Morfeo. Sonrió tiernamente y le dio un suave beso en la mejilla. Miró al hombre a su lado, y le regaló una sonrisa también.
–Sé que ya lo pregunte pero, ¿no es lo más hermoso que viste en tu vida?- volvió a preguntar la pelirosa, susurrando. Kakashi la abrazó sobre sus hombros, atrayéndola más a él. La miro fijo y de la misma manera le contestó –Sí, igual que su madre.- tranquilo. Sakura se acomodó en ese pecho que tanto le encantaba, era fuerte pero suave. –Te extrañe mucho…- le susurró levantando la cabeza para mirarlo. –Yo más…- devolvió él sosteniendo la mirada, ambos tenían ese brillo especial en los ojos. –Vamos a dormir, no quiero que se enfermen.- dijo el jounin. –Mmm… sí.- aceptó sin quererlo, ella estaba muy a gusto en el pecho de su amado.
Kakashi ayudó a la pelirosa a ponerse de pie y tratar de que Sakumo no se despertara. Estaban por entrar en la carpa cuando una voz femenina habló. –Kakashi…- dijo 'sensualmente' Los dos se dieron vuelta para ver de quién se trataba… aunque era obvio. "¡Qué zorra! pensó Sakura con bronca cuando vio a Serena vestida con una camisón muy corto y traslúcido, que dejaba ver su ropa interior. La pelirosa frunció el entrecejo "¡qué regalada! ¡Cómo se va a vestir así!" siguió diciendo en su mente. –Serena-sama, es tarde para que este despierta…- comentó el peligris, sin inmutarse por la rubia exhibicionista. –Sólo venia a ver cómo estabas y… no sé, tal vez ver si querías venir a dormir a mi cama… por tu herida.- siguió insistiendo la princesa.
-No, Serena-sama, mi herida está bien.- negó el jounin amablemente. –Aparte mi futon es muy cómodo.- agregó tranquilo. –Bueno, pero… mi compañía es mejor que la que vas a tener en esa carpa.- contestó mirando de reojo a la pelirosa. "¡La odio! Zorra regalada…" pensó con asco Sakura. –Todo lo contrario, Serena-sama, la compañía que tengo en la carpa es lo mejor que puedo pedir.- contradijo Kakashi, ya cansado de que ninguneara a su pelirosa. La rubia se lo quedo mirando, ¿había escuchado bien? ¡Él NO podía estar rechazándola! –Buenas noches, Serena-sama.- saludó el peligris, mientras empujaba a Sakura dentro de la carpa. Serena se fue con uno de sus 'jum' a su carroza, sola.
Sakura sonrió triunfante por eso, ¡esa rubia oxigenada no tenia que andar insinuándosele a SU peligris! "¿Cómo te quedó el ojo, princesita?" pensó con burla. Dejo suavemente a su hijo en el futon, y después se sentó a su derecha, y el peligris a su izquierda. La pelirosa se acercó al peligris, rápidamente le bajo la máscara, y lo beso dulcemente; gesto que él correspondió. Se separaron y ella volvió a subir su máscara. –Buenas noches, Kakashi…- susurró tiernamente mientras le sonreía. –Buenas noches, Sakura…- devolvió él, mirándola fijamente, cosa que la hizo sonrojar. Sakura le dio un beso a su hijo y le susurró al oído un 'hasta mañana, mi amor. Te amo.' Como hacía siempre, y después se dispuso a dormir. Kakashi acarició suavemente los cabellos de su hijo y le susurró un 'dormí bien, hijo' Para después acomodarse para descansar.
No es lo más tierno que leyeron hasta hora? Ayyy! ^^
No soy muy comunicativa, pero espero que les haya gustado y disfrutenlo todo lo que puedan porque se está viniendo el final, ya lo tengo planeado y sólo me falta escribirlo.
Saludos, gente :)
