15. ¿Cómo de peligrosa puede ser la vida en común?.
El último alumno subía a la increíble locomotora roja. El encargado de la estación miro hacia la cabeza del convoy levantado su varita unas chispas rojas salieron de esta y casi al instante la maquina comenzó a moverse.
A medida que esta se alejaba se acallaban poco a poco el griterío y las risas de los alumnos que volvían a sus hogares para celebrar una felices fiestas después de todo lo ocurrido.
Un compartimento estaba completamente lleno por varias parejas y amigos.
- ¿Hay sitio para uno mas?.- Dean entro en el compartimento.
- ¡Claro!.- Hermione se coloco en las piernas de un feliz ron. Mientras ella le sonreía.
- ¡Hey no cierres!.- Seamus seguía a su amigo.
Un empujón apretó a Pansy contra Harry mientras este le sostenía el brazo para que no cayera. Con un medio giro la sentó sobre sus piernas.
La morena lo miro sorprendida. La sonrisa en la cara de este la tranquilizo, demasiado ya que se perdió en sus ojos y ambos acabaron mirándose sonriendo.
- ¡Si queréis os dejamos un rato solos!. ¡Ay!.- un coscorrón cayó a Ron Weasley. Algo que se había vuelto habitual entre el y su mujer.
Tanto Harry como Pansy se sintieron algo nerviosos.
Sin saber por que a ninguno les molesto demasiado la broma.
Harry debía admitir que la chica había cambiado mucho más de lo que ella misma se pudo imaginar alguna vez. No quedaba nada de esa arrogante y odiosa Slytherin que perseguía por todas partes a Draco Malfoy y fastidiaba cada vez que podia a las chicas de otras casas.
Se había vuelto una alumna más del colegio e incluso amiga íntima de Hermione y Ginny.
Miro un instante a la hermana de su amigo. Uno de sus primeros amores. ¿O no?.
Desde hacia cierto tiempo había pensado mucho sobre lo que sentía por la pequeña de los Weasley y lo que significaba en estos momentos en su vida. Al igual que con su esposa.
Seguía sin tener una idea clara de que le sucedía con Pansy. Pero si algo tenía claro, era lo que sintió por Ginny Weasley. Seguiría estando en su corazón, solo que… en un lugar que guardaría con afecto y cariño al igual que todos sus buenos momentos. Sonrió para si mismo. Ginny había pasado a ser su hermana pequeña, una persona muy querida pero… no como a ella le hubiese gustado.
- Que te pasa?.- Pansy noto a su marido raro.
- Pensaba en lo que ha cambiado mi vida…, ¡nuestra vida!.
- Quieres hablarlo…- el nego.
- ¡Después!, no es importante.- Ron le paso una rana de chocolate y comenzó a pedirle el cromo.
Pansy los miro y sonrio. Después se quedo mirando a su marido y todo lo que había sucedido volvió a su mente.
El plan para acabar con Potter y Granger. Para Draco fue fácil en cuanto se supo que se casaría con Ron, su labor terminó.
Aun se sentía mal con todo lo que había hecho y como se había comportado. Desde que estuvo a punto de ser asesinada por su propio padre y visto la opinión que tuvieron de ella cuando se realizo la ceremonia… Sabía que lejos de terminar, sus problemas estaban más que presentes.
Se había convertido en una paria entre los suyos. ¡JA!. Que vacía y errónea sonaba esa palabra. En el poco tiempo que había vivido con Harry y todos los que lo rodeaban descubrió una vida que desconocía completamente. Algo que la habían inculcado a odiar pero… que le gustaba. Había tenido que aprender a controlarse y cambiar su carácter. Es cierto que seguía siendo una Slytherin, pero… Muchas cosas habían cambiado.
Hablado con Hermione , Harry y los demás se dio cuenta de algo básico. La sangre de todos era igual. Si les pinchaban les dolía y sufrían como todos. No eran inferiores. En su forma de ser eran superiores. Nunca un orgulloso sangre pura podría sentir o comportarse como un descendiente de Muggle. ¡Por mucho que lo quisiera!. Y era mejor así.
En el tema de los Muggles, después de conocer a los tíos de su marido seguía teniendo ciertos reparos. Pero se prometió a si misma darles cierto margen antes de actuar.
Miro de nuevo a los ojos de Harry este le sonrió antes de morder la rana de chocolate y seguir riéndose de lo que hacían sus amigos.
Algo dentro de ella había cambiado y ese algo tenía mucho que ver con ese chico, Harry Potter, su marido. Tenían una hermosa amistad, se pasaban horas hablando y riéndose, ya fueran solos o en compañía de los demás.
Lo que mas le gustaba era dormirse entre sus brazos y despertar de la misma manera. Se sentía protegida, plena y sobre todo querida. Algo que nunca tuvo con sus propios padres. Todo su mundo giraba en ese momento alrededor de Harry Potter, pero no estaba segura de lo que realmente sentía por el. Si era solo agradecimiento y amistad o… podría algún día a ser algo más.
- Toma una.- Harry le tendió una bolsa de grajeas de todos los sabores. La chica tomo una y se la llevo a la boca.
- ¿Qué te toco?.- pregunto Ginny.
- Huevos con Bacón.- sonrió.
- Es un sabor raro pero no demasiado.- dijo Hermione.
- ¡Me encanta!. Fue la primera comida de verdad que disfrute en años.- Harry la miro y recordó la primera noche en la madriguera.
Una simple cena de huevos frescos y unas tiras de bacón preparadas en unos minutos fue la primera cena que tuvieron en común. Aunque no la tomaran juntos.
Se alegro que a la chica le gustara.
Tuvieron que esperar a que se disipara el humo para poder ver la parte exterior del tren. Nada mas llegar la increíble locomotora había soltado una tremenda nube de vapor que poco a poco se disipo.
Todos buscaban a su familia, incluso Pansy, sin saber exactamente a quien esperaba ver.
De pronto la cara de la matriarca Weasley apareció delante de las ventanas.
- ¡Chicos estamos aquí!, ¡daos prisa!. ¡Y por favor Hermione asegúrate que a Ron no se le olvide nada!.- el aludido miro hacia el techo al oírlo el resto solo sonrieron divertidos.
Unos saludos y algunos encontronazos con compañeros y baúles en el pasillo es lo que recibieron antes de salir del vagón.
En el primer escalón eran uno a uno casi estrangulados por el abrazo de Molly Weasley.
- ¿Qué tal estáis todos?.- miraba uno por uno al hablar.- Ya me contaron lo sucedido. Si fuera por mi…- miro a las chicas.- Vosotras estáis en los huesos necesitáis una buena cena o acabareis perdiendo el sentido.
- ¡Hermione ya lo perdió cuando se caso con Ron Mama!.- se oyó a lo lejos.
- ¡Tu advertencia llega tarde!.- George y Fred Weasley aparecieron por un lateral con su habitual sonrisa.- ¿Qué tal?.
- ¿Qué tramáis?.- Ron se puso a la defensiva de sobra conocía a sus bromistas hermanos. Estos se miraron y con una mirada angelical…
- ¿No podemos venir a recibir a nuestros queridos hermanitos?...
- ¡Y cuñada!.- añadió el otro rápidamente.
- Sin olvidar a nuestro querido socio y amigo Harry.- miro al moreno.
- Y su encantadora esposa.- Ambos hicieron una pequeña reverencia que divirtió a Pansy. Esta se la devolvió.
- Gracias gentiles caballeros.
- Es lo menos para tan hermosa dama.- Cada uno beso una de las manos de la morena que miraba a Harry divertida.
- ¡Dejaos de idioteces y ayudad con el equipaje!.- Molly cogió a ambas chicas y tomo la cabeza de la singular comitiva.- ¡Nosotras tenemos que hablar!.- Harry y Ron se pusieron nerviosos.
- ¡Mama…!.
- ¡Cállate Ron!. Tengo que enseñar a estas niñas a cocinar como es debido.- Todos pasaron entre algunos miembros de la orden. Saludaron al patriarca Weasley al pasar y este los miro con cara de resignación ante lo dicho por su esposa.
La llegada a la nueva mansión Potter fue tranquila al igual que el viaje. En este ambas fueron puestas al corriente de los platos que mas gustaban a sus maridos y avisadas que durante esas vacaciones aprenderían a prepararlos. La idea encanto a Ron.
Los Longbotton celebrarían las fiestas junto a los demás. A la abuela de Neville le encanto la idea de no pasarse las fiestas oyendo las ideas del excéntrico periodista.
Harry tuvo que convencer a algunos para que pasasen estas señaladas fiestas en la mansión. Con Lupin no hubo problema pero Severus Snape necesito ver la cara triste de su embarazada esposa para aceptar.
La cena de la noche se preparo en la gran cocina. Molly reclutó para esta tarea a la totalidad de las mujeres de la casa. Una asustada Pansy entro detrás de Hermione Sin saber bien que haría o destrozaría. Para su alegría se defendió muy bien gracias a los libros, que para matar el tiempo, había leído en la madriguera. Supero sin creérselo a Hermione y Luna. Las dos profesoras se desenvolvieron sin problemas a pesar de su estado.
Molly las veía satisfecha desde los fogones.
Cuando todo estuvo listo, un grito de la matriarca aviso a toda la mansión de que podían bajar a cenar.
Con todos los habitantes sentados en la mesa un estruendo en el salón alerto a todos.
- ¡Ya llegaron Charly y Nymphadora!.- Dijeron varios a la vez.
- Si os escucha llamarla así…
- ¡Hermanito!, te has perdido algunas cosas muy divertidas.- los gemelos miraban a Ron con aires de importancia.
- Si se caso con Charly ya no se la puede llamar Tonks ya que es su apellido de soltera.
- ¡Y al decir Weasley miraba demasiada gente!.- siguió fred.
- Al final, con todo lo que la fastidia, ha tenido que aceptar que la llamemos por su nombre.
- ¡Mas bien por una abreviación de este!. ¡Nym!.
- ¡Lo siento es que no vi el paragüero y…!.- Nymphadora Weasley entro en la cocina cogida del brazo por un preocupado Charly.- ¡Ya Charly!. ¡Estoy bien!. ¡Dejame!.
- ¡Si pero…!.- Lo miro seria.- ¡Tu misma!.- Miro la sala.- Buenas noches a todos y perdón por la entrada.- esto último lo dijo mirando a Harry.
- ¿Caben dos mas?.- Pregunto la auror mirando los platos sobre la mesa hipnotizada.
- ¡Claro querida!.- antes de dar un paso su marido la paro.
- El caso es que Nym y yo tenemos algo que decir.- La metamorfomaga no dejaba de mirar una fuente con muslos de pollo.
- ¡Si pero puede esperar a después de la cena!.- Charly la miro.- ¡Tengo mucha hambre y quiero pollo!.- todos la miraban divertidos.
- Creo que debemos decirlo ahora es un momento ideal.- miro a todos.- ¡Familia…!.
- ¡Estoy embarazada!.- no termino de decirlo cuando se sentó en la mesa y tomo un plato con puré.- ¡Pasadme un par de esos muslos!.- Todos la miraron paralizados. Ella se dio cuenta.- ¿Qué he hecho?.
Una marea de pelirrojos se acerco a la chica y a su perplejo marido a felicitarlo y en ese instante la chica tomo consciencia de lo que había sucedido.
- ¡Oh Merlin!. ¡Perdona Charly no se que me paso!. ¡Es que vi la comida y…!.- señalo la mesa. Charly sonrió.
- Tranquila querida es normal en nuestra familia.- Molly le toco la barriga.- Eso demuestra que sin duda será todo un Weasley.
Después de una avalancha de felicitaciones y abrazos todos se sentaron para terminar de cenar. Al fin Nymphadora pudo disfrutar de los muslos con puré que tanto le habían llamado la atención.
Una vez todos algo mas calmados las mujeres comenzaron con su turno de preguntas.
- ¿De cuanto estas?.
- De… casi cuatro meses.- todos se callaron.
- ¡Eso quiere decir que…!. Los miraron.
- Parece ser que casi desde la noche de bodas.- la chica respondió avergonzada.- Mezcle un par de pociones por los nervios y…- no sabia donde meterse.- Charly ayúdame.
- ¿Y nos lo dices ahora?.- pregunto a su hermano Bill.
- Nos lo dijeron hoy. Ella no quería ir al medimago. Llevaba un tiempo muy rara pero no paraba de decir que solo eran nervios.- Charly no sabia que decir o hacer.- Casi la tengo que obligar.
- ¿Estas diciendo que ni siquiega tu sabias que estabas embarazada?.- Fleur miraba a la Auror sin terminar de creérselo.
- Pensé que… era por los nervios y…
La carcajada de todos los presentes acallo cualquier excusa que pudiera dar. A nadie extraño que la despistada de Nymphadora fuera a la que le sucediera algo así.
La noche acabo con las mujeres discutiendo sobre bebes y los hombres en otro lado sobre lo mismo.
Eso si, ellas sobre cuidados y ellos sobre cual seria la escoba mas adecuada. O la posición en la que jugaría.
Era la una de la madrugada y Pansy no conseguía conciliar el sueño.
Estaba en su posición favorita sobre Harry y podia oler su pecho.
Desde que se habían acostado, le había resultado completamente imposible quedarse dormida. Algo la mantenía intranquila, no sabia que pero lo sentía.
Podia notar como la respiración del moreno era tranquila y pausada. El apenas tardo un momento en quedarse profundamente dormido.
- "¿Qué me pasa?. ¿Porque no puedo dormirme?".- la poca luz que había le permitía observar la figura de su marido.- "Lo que daría por descansar como el". "¿O tal vez… Es eso?".- se dio cuenta que su corazón estaba mucho mas alterado de lo habitual.- "No estamos en Hogwarts y…". "Será mejor que me levante y me tome algo para…".- Harry se giro y la rodeo con su brazo de forma que le fue imposible salir de la cama.- "Ahora si que no puedo salir".- bufo molesta. Pero…- "Que bien se esta así".- miro la cara de su marido y sonrió.- "Algo ha cambiado y aunque no quiera admitirlo es así".- se sentía asustada y feliz al mismo tiempo.- "¿Qué haré ahora?".- el sueño comenzó a llegarle.- "Mañana lo pensare… creo… que…".- Al fin la ultima persona desierta en la mansión callo también en los brazos de Morfeo.
Lo primero que vio al abrir los ojos fue a su marido sonriendo.
- ¿Qué tal dormilona?.- sonrió igual que el.- Se nota que no tenemos clases.
- ¡Mnnn!. ¿Qué hora es?.
- Las diez. Será mejor baja a tomar algo o Ron no dejara ni las migas.- Harry fue a levantarse, pero ella lo cogió del cuello.
- ¡Noo!. ¡Quiero estar así un ratito más!. Por favor.- los ojos de ambos se cruzaron y…
Si les preguntasen ninguno podría decir lo que paso. Poco a poco sus labios se encontraron. Ambos querían ese contacto y no se reprimieron.
De un simple beso pasaron a otro y este dio paso a varios más. Cada vez más intensos más pasionales. La misma sensación de la pasada noche poco a poco volvía a llenar el pecho de la chica. Solo que esta vez era mil veces mayor.
Sin darse cuenta estaban casi completamente desnudos y poco a poco sus cuerpos se acercaban cada vez más. Las ultimas prendas siguieron el camino del pijama de el, y el camisón de ella.
Ella jugaba con su pelo mientras con la otra mano le acariciaba el pecho.
El acariciaba sus pechos y sus piernas, con un tacto casi de seda. Un gemido por parte de la chica le aviso que no le desagradaba lo que hacia.
Beso su cuello y poco a poco fue bajando hasta que encontró los pechos de la chica. Los lamió y beso con delicadeza y desesperación.
La mente de Pansy estaba a punto de estallar. Las mil sensaciones que recorrían su cuerpo y espalada la estaban volviendo loca. Con cada caricia arqueaba la espalda o se retorcía de placer. Rompió la sabana al darle un fuerte tirón, a ninguno le preocupo eso.
El siguió acariciándola y continúo besando todo su cuerpo. En el momento que llego a su entrepierna, un grito ahogado salio de la boca de ella.
El asustado se detuvo y la miro.
La morena le cogió la cabeza mirándolo fijamente.
- ¡Por lo que mas quieras no te detengas ahora!.- No tuvo que repetírselo.
Mil y una sensaciones fluían por su cuerpo y mente. Nunca había sentido nada ni remotamente parecido a todo lo que sentía en ese momento.
Entre caricias y besos llego a la cima liberando toda la tensión acumulada en un grito, que apenas puco acallar. Acabo mordiéndose el labio para no gritar como una posesa.
El se acerco y la beso. Dos besos mas y fue el turno de ella. De un empujón se coloco sobre el repitiendo el proceso. Besos a beso fue acercándose a la cintura del chico.
El solo contacto hizo que el se tensara. Sabía que ella dominaba ahora la situación y le gustaba. Se entretuvo jugando y besando todo el cuerpo consiguiendo que el temblara como una hoja.
Sin que ella se lo esperase el se incorporo y la coloco debajo. No necesito ni colocarse ya que ella le facilito el camino. Continuaron besándose mientras el se colocaba entre sus piernas.
Poco apoco fue introduciéndose en ella. La espera la estaba matando más que cualquier tortura. Fue ella misma la que lo rodeo con las piernas consiguiendo que el entrara en ella de una vez.
Una sensación de molestia casi imperceptible dio paso a un placer y felicidad indescriptible. Sin entenderlo en ese momento se sentía plena.
Solo necesitaron mirarse un instante para saber que ambos lo estaban deseando desde hacia mucho.
Comenzaron a moverse en una danza que ambos conocían. Se amoldaban uno al otro como si siempre la hubiesen practicado. Disfrutando cada movimiento y caca caricia. Cada nueva embestida era mejor y más perfecta que la anterior. Cada vez le resultaba más angustiosa la espera entre una y otra. Con el pasaba lo mismo.
Era algo que ninguno quería parar. Ambos deseaban que aquella sensación no terminase y ansiaban que fuera a más.
El ritmo era cada vez mas acelerado mas pasional y perfecto pero…
- ¡Harry Pansy!. ¡¿Estáis bien?!. ¡Hemos oído un grito!.- ambos se miraron antes de separarse.
- ¡Voy a entrar!.- Sabían de sobra que Ron lo Haría.
- ¡NOO!.- gritaron ambos al tiempo que se cubrían.
- ¿Estáis bien?.- Pregunto Hermione extrañada.
- ¡De maravilla hasta hace un momento!.- el moreno hablo y la molestia se reflejo en su tono. Del otro lado la mente privilegiada de la castaña comprendió la situación.
- ¡Lo sentimos!, ¡ya nos vamos!.
- ¡Pero Hermione…!.
- Calla y sígueme.
Harry se dejo caer en la cama y se paso las manos por la cara.
- Por que siempre nos tienen que molestar en la cama.- al decirlo todo lo que habían hecho vino a su mente y la miro con cierto temor.- ¡Perdón no se por que…!. ¡Es decir si lo se pero…!. ¡Siento si he hecho algo que tu no quisie…!.- Pansy le puso un dedo en la boca.
- No ha pasado nada que ambos no quisiéramos que pasara. ¿No crees?.
- Si lo se pero acordamos que hablaríamos sobre esto y tengo la sensación de que yo…
- Se lo que dijimos.- la chica miro a su marido medio destapado. Podia apreciar completamente el miembro de este.- Tengo la sensación de que nuestros cuerpos ya han decidido y no tengo nada en contra de eso.- el la miro mientras se tapaba avergonzado.- Eso no quita que quiera tener una charla sobre este tema.¡Si estas de acuerdo!.
- ¡Sin problema!.- miro a la chica que apenas estaba cubierta hasta la cintura de forma que podia ver sus pechos y parte de sus curvas.- ¿Seguimos con lo que estábamos o…?.- ella sonrió.
- Me encantaría, ¡pero…!. Si no te importa me gustaría hablar antes y dejarlo para esta noche.
- ¿Por que?.- se destapo.- ¡Yo estoy todavía dispuesto!.- al verlo tuvo que morderse el labio para no lanzarse sobre el. No podia negar que el cuerpo del chico la hacia perder la razón.
- Y yo -. El fue a cogerla.- ¡Pero Antes tenemos que hablar y acordar algunos puntos!.- la cara de confusión de Harry lo decía todo. Ella se ruborizo al pensar lo que tenia que decir.- Si no llegan a llegar Hermione y Ron.- el se tumbo molesto.
- No me lo recuerdes.
- Posiblemente todavía estaríamos… haciéndolo.- una sonrisa pareció en la cara de ambos.- Pero no sabríamos lo que podría haber pasado.- el sonrió.
- Ese punto creo que esta muy claro.
- Me refiero a las consecuencias.- Al decirlo dibujo una gran esfera sobre su vientre. Harry callo en la cuenta de lo que la chica quería decir.
- ¿Es eso de lo que quieres hablar?.- dijo serio. Ella asintió.
- Entre otras cosas.- Suspiro mientras se levantaba de la cama. Esta vez sin cubrirse con nada.- Necesito una ducha, ¡fría!.- Harry la miraba sin perderse detalle de nada.
- Algo bueno hemos sacado.- Pansy miro a su marido sobre la cama desnudo.- Al menos ahora ninguno se siente mal al ver al otro desnudo. ¡A mí por lo menos me vuelve loco lo que veo!.- Sorprendida le tiro un cojín que había sobre una silla.
- ¡Serás!.- mas divertida que molesta entro en el cuarto de baño.
Harry desde la cama se reía y pensaba en lo ocurrido. ¿Qué hubiera sucedido si continuaban?. La idea de un hijo con Pansy no le desagradaba. En su interior mas bien le parecia algo maravilloso. Un gran suspiro y se levanto también de la gran cama.
- Yo también necesito una ducha fría.- miro hacia abajo.- o se notara demasiado.
Cuando la pareja bajo, nadie dijo ni insinuó nada, pero podia ver la cara de Hermione y la vergüenza en ella. Bromeó con su amiga y consiguió que se relajara. Unas palabras con Pansy apartadas y la chica se convirtió en la de siempre.
Ese fue un día relativamente normal. Aun faltaban dos para navidad y la casa ya tenia un increíble transito de gente entrando y saliendo.
Cada uno fue encargado de decorar o limpiar alguna habitación.
Kreakers aparecía ante cualquier llamado de sus amos y se sentía feliz de poder obedecer a la chica. Hacia lo que fuese y con la mayor brevedad. Poco a poco también le agradaba obedecer al chico, pero le llevaría aun su tiempo.
Ya entrada la tarde Harry y Pansy se retiraron a su habitación tenían varios asuntos pendientes y era mejor terminarlos cuanto antes.
Los dos se miraban. Se sentaron en dos grandes sillones que había en la habitación entre ambos una pequeña mesa contenía un juego de te. Dos humeantes tazas eran sostenidas por los chicos. Ninguno se decidía a hablar. Al final el valor Gryffindor tomo la iniciativa.
- ¡Creo…!. Creo que deberíamos hablar de todo..., lo que tenemos pendiente.- La chica reaccionó.
- Si… estoy de acuerdo.- Suspiro.- Ya nada es como era.- se sonrojo.- tengo que admitir que algo dentro de mi ha cambiado.- el la miro sorprendido.- ¡No quiero decir que este enamorada!, pero…- Suspiro.- ¡no se lo que es!. ¡Le he dado muchas vueltas y sigo sin aclararme!.
- Yo opino igual.- Pansy lo miro sonriendo.- También… siento algo diferente por … ti.- se produjo un silencio.- ¿Que Haremos?.- Ella se puso colorada.
- Después de lo de esta mañana creo que algunas cosas son más que evidentes.
- ¡Yo no te obligaría a nada que…!.- ella lo callo.
- ¡Lo se!. Me lo has demostrado de sobra.- sonreía nerviosa.- Esta mañana no hablábamos nosotros eran nuestros cuerpos.- se agarraba el brazo nerviosa.- ¡Mentiría si te dijera que no me gusto!.- El moreno no sabia que decir.- Y por como sucedió creo que estas de acuerdo.- solo asintió.- Creo... que lo mejor será dejarnos llevar y ver que sucede.- se puso nerviosa.- ¡Es decir…!. ¡Estamos casados es normal si... nosotros…!- el salio al rescate.
- ¡Si!. ¡Si!. ¡No pasaría nada!.
- Te debo mucho. ¡No quiero que creas que todo es por agradecertelo!. ¡Te lo aseguro!.- lo miro a los ojos.- La noche de bodas fue increíble. Y quisiera…- no se atrevía a seguir. Tomo aire.- Y quisiera que se repitiera.
- ¡Pansy yo…!. Para mi también fue increíble.- Ambos se sentían de alguna manera mas tranquilos.
- Tal vez si actuamos como una pareja normal. Nos aclaremos nosotros mismos. ¿No crees?.- el asintió sonriendo.- No quisiera que por mi culpa la noble casa de los Potter desapareciera.- Lo había dicho en tono de broma pero vio la cara seria del chico.- ¡Perdón!, creo que me pase. ¡Entendería que no quisieras...!. ¡Es decir puede que algún día pues…!.- el se levanto y la tomo de las manos.
- Seria maravilloso tener un hijo contigo.- algo dentro del pecho de la chica salto. Una inmensa alegría fluía de su pecho y no podia reaccionar perdida en los ojos verdes.- Pero no por el momento.- Algo de esa alegría decayó.- Hasta que los mortifagos desaparezcan, tú y yo somos su principal objetivo y si tuviéramos un hijo ahora mismo…
- Lo entiendo.- le dijo acariciándole la cara.- Y estoy de acuerdo. Hay que solucionar algunos asuntos antes de pensarlo si quiera. Y tendremos que terminar nuestros estudios.- Le sonrió coqueta.- Pero eso no quita que nosotros no podamos…- el se dio cuenta de lo que insinuaba.
- ¡Sera todo un placer!.- se acerco y la beso.
- Lo mismo digo.
Ya nada mas les importaba sus cuerpos tomaron de nuevo el control de la situación. Sin que ninguno supiera como ambos estaban sobre la cama y se quitaban mutuamente la ropa.
Ya estaba completamente desnudos y el chico la besaba con desesperación mientras acariciaba toda su piel.
Ella apenas podia contenerse. Apretaba con fuerza el pelo de el y gemía a cada caricia.
Poco a poco el se coloco entre sus piernas mientras ella le facilitaba el camino.
Ambos estaban ansiosos, cuando…
- ¡Chicos la cena esta lista!.- Ron Weasley al rescate.- ¿Me oís?.¡Voy a entrar!.- Pego en la puerta abriéndola al mismo tiempo. Tanto a Harry como a la chica apenas les dio tiempo para cubrirse con las sabanas. Ron pudo ver a su amigo cubriendo con su cuerpo a su esposa.- ¡Joder!. ¡Harry lo siento!. ¡No sabia que vosotros…!. ¡Me largo!. ¡Te aseguro que ha sido sin querer!.- En cuanto cerró la puerta ambos se miraron.
- Empiezo a estar molesto con Ron.- Dijo el moreno.
- ¡Si!, de nuevo al rescate.- bromeo ella.- ¡Bien señor potter!. ¿Que prefiere cenar o continuamos con lo que hacíamos?.- al hablar le acariciaba el pecho con siguiendo que se estremeciera.
- Tenemos que bajar somos los anfitriones.- sonrió.- Tengo que hablar con cierto pelirrojo entrometido antes que se acueste. Seguro que no podría dormir- ella sonrió mientras lo besaba.- ¡Pero no hagas planes para después de la cena!.
Cuando llegaron a la cocina Ron no se atrevía a mirarlos. Permanecía en una esquina junto a su mujer que lo miraba intrigada.
- ¡Harry yo…!.
- ¡Tranquilo no pasas nada!. ¡Ya estamos acostumbrados!.- El lo miro sin entenderlo.- Después de la boda… Dumbledore y los demás entraron a ver que sucedía.- Ron lo recordó.- ¡Y esta mañana también lo hiciste!. No hay problema amigo.- El pelirrojo entendió varias cosa que aun daban vueltas por su cabeza.
- ¡Esta mañana cuando…!.- el moreno asintió.- ¡Joder…!. ¡Ahora entiendo por que Hermione no quiso llamaros!. ¡Merlín!. ¡Si lo se, no voy!.
Entre bromas todos cenaron y el episodio quedo en el recuerdo del avergonzado matrimonio Weasley.
Terminada la cena y después de un rato de bromas y buena compañía cada uno se retiro a su habitación.
- ¡Chicos!. ¡Mañana me toca a mi molestaros!. ¿Entro de golpe o solo aviso?.- La broma dejo paralizado a Ron.
- ¡Ni se te ocurra Potter!.
Nada más entrar el chico en l habitación Pansy lo recibía vestida con su más sugerente camisón.
- ¡Buenas noches señor Potter!.- le respondió seductora.
- ¡Lo mismo digo!.- la abrazo.- Espero que disfrute de la velada.
- ¡Mnnn!. ¡Eso espero!.- Varios besos comenzaron a calentar el ambiente.- espera.- La chica le quito las gafas y las coloco sobre su mesita, junto a un pequeño frasquito vació. Se volvió y lo miro.- Si eres bueno te las devolveré por la mañana.
- ¿Y si soy malo?.
- ¡Entonces!, creo que no las recuperaras. ¡JA!, ¡JA!, ¡JA!.- el le hacia cosquillas mientras la tendía sobre la cama.
Nada mas quedar tendidos se miraron a los ojos y todo paso a segundo plano.
Beso a beso los pequeños tirantes del camisón de la chica perdieron su utilidad, lo mismo que el resto de la prenda.
Besaba y acariciaba los pechos, Consiguiendo que ella se retorciera a cada caricia.
Dibujo con cada beso las curvas de la chica. No necesito quitar más ropa. Poco mas que la minúscula prenda era lo que llevaba. Llego hasta la entrepierna y fue buscando la parte que deseaba. Pansy tuvo que apretar con fuerza las sabanas ante la locura que sentía. Se mordió el labio para no gritar de placer.
Harry subió de nuevo para besarla. Los papeles se invirtieron.
Era el turno de ella para desnudarlo. El moreno tardo poco en estar en sus mismas condiciones. Recorrió todo el pecho. Mientras besaba el vientre jugaba con sus manos con el pecho del chico. Conseguía que su respiración se agitase.
Cuando toco la parte mas excitada de su anatomía, el dejo escapar un ahogado gemido. Satisfecha y vencedora regreso a besarlo.
Ella misma fue la que se coloco sobre el. Sin apenas pensarlo se sentó sobre el chico sonriendo satisfecha.
Harry se incorporo y comenzó a besar sus pechos. Ella se mantenía moviéndose con un ritmo constante que la satisfacía plenamente. Comenzó a devolverle los besos con ansia. El deseo los dominaba por completo.
Intercambiaron pociones y fue el turno de el de mantener el ritmo. Ella lo ayudaba moviendo las caderas. Cada movimiento de el era correspondido con una precisión mística. Una simbiosis perfecta de sus cuerpos daba al acto una satisfacción y eficiencia casi divina.
- ¡Pansy!, ¡me vuelves loco!.- La chica rodeo con las piernas al chico. Prácticamente se mantenía suspendida cogida a el. Pero aun en esa posición ninguno amaino el ritmo.
Los movimientos eran cada vez más rápidos, más animales. Ambos se besaban con desesperación y entre beso y beso recuperaban parte del aliento que volvían a perder en cada acometida. Ya solo podían gemir de placer ante la situación.
Una creciente ola de placer crecía en el interior de ambos y esas olas se estrellaron una contra la otra al mimo tiempo. Llevándolos a todo lo alto del firmamento antes de dejarlos caer poco a poco hacia la tranquilidad de la habitación.
Un ultimo beso y el se separo de ella sin dejar de mirarla.
- ¡Ha sido…!.
- ¡Increíble!. ¡Si!.- lo miro divertida.- Cada vez nos sale mejor.- Ambos reían.
- Pues creo que tendremos que conseguir la perfección.- volvió de nuevo a besarla.
- Estoy totalmente de acuerdo.- de nuevo entregaron el uno al otro sin reservas.
Faltaba poco para la hora de la comida. Nadie en la casa daba señales de vida. Arthur y Molly eran los únicos que estaban despiertos en la cocina.
- ¿Crees que es normal que nadie se haya despertado aun?.- pregunto a su mujer.
- ¡Arthur!.- lo miro aburrida.- ¿Recuerdas cuando nos casamos?.- el sonrió aviniendo.- ¿Y que hacíamos a todas horas?.- El hombre recordó y tosió.
- ¡Será mejor dejarlos a todos!.- ella sonrió.- ¡Aunque no tienen nuestro aguante!.- Ella lo miro sorprendida.- A esta hora ya estábamos trabajando y no dormidos.
- ¡Viejo presumido!.- le tiro un trozo de pan.
Abrió los ojos. Se sentía estupendamente es mañana. Sentía el calor de su almohada personal bajo ella. Lo miro y pudo ver como se despertaba también.
- Buenos dias.
- Buenos dias. ¿Que tal has dormido?.- ella se estiro sonriendo.
- ¡Maravillosamente!.
- Yo también.- se besaron.- ¿Qué tienes planeado para hoy?.- Ella lo apretó.
- Quedarme en la cama con mi maridito y repetir la noche.- el sonrió.
- ¡Me parece estupendo!.- comenzaron las caricias. Pero ella recordó algo.
- ¡Oh no!.
- ¿Qué?.
- Ayer quede con Hermione. Las chicas queremos ir al callejón a comprar…- se callo
- ¿Tal vez los regalos de Navidad?.- la miro divertido.
- ¡No…!. ¡Es…!.- la risa de el la frustro.- ¡Vale si!. Son los regalos de navidad.- se hizo la molesta.- Se suponía que no debías saberlo y que seria una sorpresa.- Harry la beso en la frente.
- Hagamos una cosa. Yo me llevare a los chicos a algún sitio y vosotras aprovecháis para daros una vuelta.
- ¡Seria genial!.
- ¡Pero…!. Esta noche necesitare algún tipo de recompensa. ¿No crees?.
- Hablare con Luna y Hermione, aunque no creo que a Ron o Neville…
- Me refería de parte de mi mujer.- intento hacerle cosquillas.
- ¡Cuidado señor Potter!. Puede volverse peligrosamente adicto.
- Lo soportare.
- ¡Venga tenemos que hacer demasiadas cosas hoy!.- se levanto de la cama.
- ¡Si no hay mas remedio!.- la siguió.- ¡Pero nos duchamos juntos!.
Ya arreglados y vestidos Harry decidió gastarles una broma a Hermione y Ron.
Se acerco con Pansy a la habitación de estos.
- Harry no deberías.
- No haré nada solo despertarlos.
- Se van a molestar.- el sonrió.
En silencio se pusieron delante de la puerta. El moreno pego con fuerza antes de hablar.
- ¡Es hora de salir de las sabanas dormilones!.- Un fuerte golpe se oyó desde dentro.
- ¡¡AY!!.
- ¡Ron!. ¿Estas bien?.- desde fuera Harry y Pansy se miraron.
- ¡¿Quien es?!.- se escucho a un furioso Ron.
- ¡Soy yo!. ¡Tenemos que hablar cunado estés visible!.
- ¿Y para eso me despiertas?.
- ¡Os lo debíamos de ayer!.- sonrió mirando a su mujer.- ¡Pensé en entrar y darte una ducha!. ¡Pero no sabia lo que me podia encontrar!.
- ¡Si abres esa puerta eres hombre muerto Potter!.- se escucho decir a Hermione.
Los potter rieron mientras huían de la zona.
El olor del almuerzo despertó al resto de parejas y todos acabaron reuniéndose en la cocina.
Ellos no habían sido los únicos que habían tenido una noche…. Movidita. Las ojeras y caras de felicidad lo decían todo. Si a eso añadimos los arrumacos y palabritas melosas, no había duda que fue una noche muy apasionada en la mansión.
Harry convenció a todos para jugar a Quiddich por lo que los chicos salieron con sus escobas hacia donde pudieran volar.
Las chicas aprovecharon para reunirse y desaparecer camino del callejón Diagon. Era un día de compras.
Llegaron al caldero chorreante sin problemas y apenas se fijaron en ellas. Un grupo más de chicas pasando un día divertido.
Bromeaban mientras se dirigían hacia Gringotts. Media hora después salían de allí bromeando sobre el carácter alegre de los duendes.
- Creo que solo son felices el día que alguien abre una nueva cuenta con una gran cantidad de galeones en ella.
La siguiente parada fue la tienda de túnicas. Dos horas después salían divertidas y con varios paquetes reducidos en sus bolsillos.
Luna fue la primera en comprar un regalo para su marido. Un libro sobre Plantas exóticas y donde encontrarlas.
- Es para que no se aburra cunado tengamos que viajar con mi padre.- respondió como si fuera lo mas natural del mundo.
Para Hermione resulto muy fácil. En una pequeña tienda encontró un equipo completo de guardián con los colores de los Chursley Cannon. A eso añadió un libro referente al mago moderno y su comportamiento.
- Creo que le pides mucho a mi hermano.- le dijo Ginny al ver el libro.- ¡Si lo lee ya será mucho!.
Pansy prefirió buscar algo que fuera más personal. Ya no tenia esperanzas cuando lo encontró.
- Este espejo refleja a las personas mas queridas por aquel que lo mire.- dijo la dependienta.- Basta con poner delante una fotografía y el hechizo hará el resto.
- ¡Me recuerda al espejo de Oddeset!.- dijo Hermione.- Es algo extraño.
- ¡Me lo quedo!.- dijo la chica.
Con las compras hechas aprovecharon para tomar algo en la heladería.
Se estaban divirtiendo de lo lindo cuando un gran estruendo y una multitud a la carrera las asusto.
- Esto no me gusta.- no habían terminado de hablar cuando vieron sobre los edificios el símbolo que todas conocían.
- ¡Mortifagos!.- Las chicas sacaron sus varitas y siguieron a la gente.
Un capitulo mas.
Creo que la historia ha perdido algo…no se lo que es.
Si alguien cree que he cambiado la línea que lo diga.
Gracias a todos los que han dejado un RR.
- Aby Potter Malfoy: Aun siendo la que me lo imagine. Pagaría por ver sus caras al saber la noticia.
- Vreth Lillmans: Intento siempre salirme de lo normal (Sea lo que sea). A veces lo consigo, otras no.
- Mbnocturno: Se agradece tu comentario y tienes razón. Debo admitir que incluso yo a veces no dejo un RR al leer otra historia. Mi tiempo es muy escaso y las historias que leo son demasiadas. (Son muy buenas).
Por ultimo agradecer a Ana el dejar un RR. Me alegra que te guste mi historia y espero que sigua así hasta el final.
Me despido hasta el proximo donde…. ¡por que estropear la sorpresa!, ya lo leeréis.
Un saludo de carmen (Alohopotter).
