Agradecimientos: Gracias a Eiri por seguirme ayudando con el fanfic, espero que este capitulo te guste ^^
Y gracias a las personas que me dejaron reviews, son muy amables, espero que este cap les guste n.n
Disclaimers: Los personajes no me pertenecen.
La adivina es creación mía.
Algunos dialogos los creo Eiri.
El texto y la idea original las cree yo.
Cualquier coincidencia con la realidad no es más que pura coincidencia (?)
Capitulo 2- Madrugada.
La lluvia caía en la ciudad de Londres.
Por otro lado, otro tipo de lluvia, estaba cayendo en la cabeza de Holmes en esos momentos:
"Tienes que decírselo, tienes que decírselo, tienes que decírselo, sabes que te quiere, sabes que te quiere, sabes que te quiere, sabes que te quiere, sabes que te quiere, quiere, quiere, quiere, quiere, quiere, quiere, quiere, quiere… "
-¡Holmes!- le grito Watson- ¿Te sigue doliendo la cabeza?
-…- devuelta tratando de no besar a Watson, estaba tan cerca de él- Si- no estaba mintiendo, esa frases que le caían como lluvia en la cabeza, cada vez que Watson las interrumpía, le dejaban de regalo un lindo dolor de cabeza.
-Ve a dormir- le dijo- Yo duermo al lado tuyo…- Holmes levanto las cejas en señal de sorpresa- En la silla, por si a mitad de la madrugada te sientes mal.
Y todas las ilusiones se fueron con el aire.
Pero cuando recordó que Watson, le dijo que iba a dormir al lado de él, para su desgracia, su voz interior empezó:
-Va a dormir a tu lado, va a dormir a tu lado, va a dormir a tu lado, va a dormir a tu lado, a tu lado, a tu lado, a tu lado, lado, lado, lado, lado- se levanto y cerro los ojos fuertemente tratando de que esas voces se callaran, pero no funciono,- Tienes que hacer que duerma en tu cama, tienes que hacer que duerma en tu cama, tienes que hacer que duerma en tu cama, tu cama, tu cama, cama, cama, cama-
Las cosas se estaban tornando demasiado voz no dejaba decirle que iba a dormir a su lado y que tenia que hacer que duerma en su cama, lo tenía demasiado cansado.
¡Claro que sabia que iba a dormir al lado de él! ¡Y se moría de ganas de que Watson durmiera en la misma cama!
Pero vamos, había un gran problema con eso, y es que por alguna razón en especial, no podía controlar sus emociones y sus acciones.
Es decir, que el tener a Watson cerca, tanto, le daba a entender que tendría que buscar la forma de que eso no sucediera… O Watson no iba a poder sentarse durante un largo tiempo.
Cuando se quiso dar cuenta, estaba entrando al cuarto y John le extendía las sabanas de la cama.
Y en esos momentos, las cosas se pusieron turbias.
Su cuerpo estaba temblando, en realidad hacía frío, así que estaba bien que lo hiciera, pero ese no era el motivo.
El motivo era que no podía dejar de pensar en ciertas cosas… demasiado lujuriosas.
Y trataba en lo posible, de mantener el control.
Pero no funcionaba.
Estaba disfrutando demasiado el ver a Watson de espaldas.
Para tratar de tranquilizarse, empezó a observarlo despacio… Buscando en cada parte del cuerpo que veía moverse de espaldas, cosas que no fueran lujuriosas.
Se fijo primero en el cabello… amaba el cabello de Watson, siempre había querido saber que se sentiría tocarlo mientras lo besaba, mientras lo acariciaba porque si… O jalar aquel cabello, mientras que Watson estuviera de rodillas lamiendo su… Bien eso no funcionaba ¿Por qué no mejor pensar en el cuello?
Si justo aquel cuello… Era tan delicado, se moría de ganas de ir y morderlo… Bueno, pensar en el cuello tampoco funcionaba.
¡Entonces iba a pensar en los hombros! Aquellos hombros que sujetaría con fuerza cuando estuviera haciéndole el… No quería ni pensar en la espalda, eso iba a ocasionar que colapsara, y más debajo de la espalda iba a producirle un infarto, ya que de alguna forma milagrosa, no se había movido del lugar ni soltado palabra.
Pero a causa de eso, de reprimir sus deseos, estaba temblando y no de frío.
-Listo- anunció John y se dio la vuelta para mirarlo, se sorprendió mucho cuando vio a Holmes mordiéndose los labios y saltando- ¿Qué te sucede?-
-Mejor vamos a dormir- dejo escapar, para luego saltar prácticamente a la cama y taparse.
-¿Te sigue doliendo la cabeza?- Watson acarició el pelo de Sherlock, para luego deslizar su mano a la frente- No tienes fiebre-
Saco la mano de la frente de Holmes y se sentó en la silla.
Apago la luz con un "Buenas Noches" y Sherlock también se despidió.
Todo estaba oscuro.
Holmes no veía absolutamente nada en la oscuridad, apenas la blanca camisa de Watson.
Oía la respiración de este.
Se acomodo boca arriba y miro al techo.
Cerró los ojos, dispuesto a que esas cosas que sucedieron, solo se quedaran en el olvido, pero…
-One, two, three, four- contó su voz interior con ritmo- Lo tienes al lado, lo tienes al lado, lo tienes al lado ¡Si! Lo tienes al lado- lo que le faltaba, que su voz no solo le hablara por las noches, que le cantara y encima en un ritmo que no le gustaba- Este es tu momento, si, este es tu momento- sentía palmadas- El momento para hacerle saber, para hacerle gozar, para- ¿Tan mala era su conciencia creando canciones?- gozar ¡Si!-
Holmes tenía los ojos abiertos de par en par como si fueran platos.
Y para colmo su cuerpo, no paraba de balancearse para el lado de Watson, silenciosamente.
Pero el silencio no duro mucho, entre que el detective oponía resistencia y su cuerpo se oponía a aquello, pues la cama comenzó a rechinar y Watson, inmediatamente despertó.
Encontrándose con Holmes balanceándose y resistiendo a caer a su lado.
-¡Holmes!- grito Watson- Estate quieto.
-No puedo- le dijo nervioso- No puedo controlar mi cuerpo.
-¿Cómo que no puedes controlar tu cuerpo?- le pregunto sorprendido- ¿Qué quiere hacer tu cuerpo?-
-Estar arriba tuyo- y después de responder eso, se tapo la boca de inmediato y se siguió balanceando, hasta que cuando estuvo a punto de caer, sus manos se apoyaron en las rodillas de Watson.
Entonces aquella voz y sus impulsos se calmaron.
Boca abajo como quedo, casi con la cabeza en el aire, miro a John que se quedo duro como una roca.
Acerco su mano a la cabeza de su amigo y le dijo:
-¿Cómo te encuentras?-
-Mejor- se acostó nuevamente en la cama y dejo escapar un largo suspiro.
Se quedo todo en silencio.
Y entonces, esa vocecita dejo de escucharse, pero apareció una que extrañaba con todo su ser:
-¿Qué me esta sucediendo?- se pregunto en un momento de calma, mentalmente.
-Holmes ilógico, ocupa ese sentido excepcional que tienes y reacciona ¿Qué no entiendes todo lo que te provoca Watson?- bien, la voz era parecida, pero no era molesta, es más era coherente, tranquila.
-Claro que lo entiendo- le respondió.
-Pues no parece- le dijo enojada la voz- Parece que no lo entiendes del todo Mira, tan sólo con verlo tus latidos aumentan en un 25% por minuto, tu respiración es más pesada, tu cuerpo reacciona .5 décimas de segundos tarde, transpiras más y piensas menos conmigo y más con el órgano rojo que sí, tienes en el pecho. Entiendes, estás ENAMORADO.
-Hay no me digas- se burlo sarcásticamente- Claro que sé que estoy enamorado.
-Parece que no lo supieras, porque si lo supieras, no pensarías con el órgano rojo.
-No estoy pensando con el órgano rojo-
-¿No?- le pregunto- ¿Entonces por qué crees que estás reaccionando de forma tan anormal? ¿Por qué el intento de gitana te tiro un hechizo?-
-Eso es absurdo- rió- Y lo sabes muy bien.
-Bueno, entonces, hazme un favor, cierra los ojos y duerme, seguramente mañana vas a estar mucho más relajado.
Y entonces cerro los ojos.
Trato de dormirse, respiro profundo e intento no pensar demasiado en Watson, para evitar que su cuerpo y su corazón comenzaran a querer tratar de dominarlo.
Entonces, en un momento, sintió como un tacto, ya conocido por él, le acaricio levemente la mejilla.
Sabía de quién se trataba… Bueno, no había que ser un genio, solo él y Watson estaban en la habitación, así que otro no podía ser.
Pero igual el tacto de John, siempre fue diferente del de los demás.
No dijo absolutamente nada.
Simplemente, fingió seguir durmiendo.
Mientras tanto Watson, acariciaba suavemente la mejilla de su amigo.
Trataba de poder observar aquel rostro en medio de tanta oscuridad nocturna.
La mirada de John era tan hermosa en esos momentos, muy distinta a cuando miraba a cualquier otra persona.
Y siempre fue así.
Porque cuando miraba a Sherlock, digámoslo de esta forma, todo su cuerpo reaccionaba instantáneamente. Su piel se erizaba, se ponía mucho más alegre de lo usual y su mirada cambiaba mucho. Era brillante, sus ojos brillaban como los de una persona enamorada.
Y es que así era, estaba enamorado, demasiado. El amor que sentía hacía Holmes era la respuesta a todo.
-¿Pero es la respuesta a casarte con Mary?- se pregunto mentalmente Watson.
Lo era, tenía que sacarse esos tontos pensamientos de la cabeza.
¿Acaso pensaba en vivir felizmente con Holmes sin que a nadie le importe?
Eso era imposible, a todos le importaba. ¡A él mismo le importaba! Es decir ¿Un respetado doctor y un gran detective juntos? Eso no estaba bien visto por nadie.
Ni siquiera por él mismo.
Aunque cuando pensaba eso, sabía que era una gran mentira. Para Watson, si el llegaba a poder estar con Holmes, si en algún momento los sentimientos que tenía guardados hacía él fueran correspondidos, no le importaría en lo más mínimo lo que pensaran los demás o si estaba bien o mal.
¿Qué había de malo en amar a alguien que es de tu mismo sexo?
Nada.
A la iglesia le parece inmoral y por ende, a todos les tiene que parecer inmoral.
Porque "Por algo Dios creo a Adam y Eva, no a Adam y George o Eva y Johanne"
Y todo aquello que a veces imaginaba, esa vida feliz junto con Holmes. Sabía que era un simple sueño. Eso nunca se iba a dar.
Aunque a él no le importaría vivir una vida secreta, si era con Holmes, por él, podían vivir escondidos en una cueva, con tal de que fueran felices.
Al pensar en todo aquello, los ojos se le llenaron de lágrimas.
Como las que todas las noches largaba al recordar que todo lo que sentía, jamás podría ser real o correspondido.
Aparto la mano del cabello de Sherlock y se la paso por ambos ojos evitando que resbalaran aún más por sus mejillas.
Entonces, Holmes abrió los ojos.
-¿Sucede algo?- le pregunto, fingiendo sueño en su voz.
-No, nada una pesadilla- le sonrió- Solo eso, no te preocupes- prendió la lámpara de gas- ¿Cómo te sientes?- la habitación de ilumino.
-Mejor…-
-¿Y que esperas para que duerma contigo?- pregunto su consciencia, ósea la que quería hacer sentir el amor a Watson a toda costa- ¿Podrías ir meterlo con alguna excusa adentro, no sé, como… Podría resfriarse si no duerme tapado.
En tus sueños- contestó en voz alta.
-¿Qué?- pregunto Watson- ¿Me hablaste a mi?.
-No- le dijo- Me lo dije a mi mismo. Un pequeño auto-regaño.
-Ah- Watson no estaba nada convencido- ¿Te duele la cabeza aún?-
-No, ahora que te veo.
John se quedo mirándolo con los ojos muy abiertos y con las mejillas coloradas.
Holmes, estaba deseando saber que le pasaba. ¿Desde cuándo no podía controlarse?
¿Desde cuándo le decía con tal descaro lo que sentía? ¡Encima esas cosas que eran ya completamente confidenciales! ¡Nunca se las iba a decir! Y sin embargo, por alguna razón no podía detener lo que sentía.
-Holmes- lo llamo Watson.
-¿Si?- le respondió con una sonrisa.
-¿Por qué me estás diciendo todas esas cosas?-
-Porque quiero decírtelas- se mordió la boca al dejar salir eso.
-¡Bien! ¡Haz eso! ¡Sueltate! ¡Dile lo que sientes!- y devuelta comenzó a cantar- ¡Dicelo, dicelo! ¡Hasecelo saber!- cerró los ojos con fuerza.
-¿Te comenzó a doler la cabeza?- se aproximo a él, sin darse cuenta apoyo la mano arriba de la de Holmes
-No ahora…- y Sherlock dio una mirada a las manos que estaban juntas.
John la aparto rápido, avergonzado.
Odiaba sentirse así, era tan obvio según él.
Podría apostar cualquier cosa a que Holmes debería tener alguna idea de lo que sentía por él.
Por otro lado, Holmes, pudo darse cuenta de algo.
Cuando Watson lo tocaba, o él lo tocaba, aquella voz molesta se iba, pero sin embargo, su cuerpo seguía reaccionando en contra de su voluntad.
Pero el que esa voz se fuera, era muy bueno.
Entonces para poder dormir, tendría que tener la mano de Watson.
Y al pensar en John durmiendo a su lado... No pudo evitar sonreír enormemente y pudo tampoco, tratar de sacar de la cabeza todas las cosas que se le cruzaban por la cabeza con tan solo pensar, que estaría acostado a su lado.
¡Y ahora tenía un problema!
Sentía a la voz de su conciencia empezar a tararear y su cuerpo estaba empezando a reaccionar (incluyendo aquella parte muy íntima).
Tenía que calmarse.
Y la única forma de que esa voz molesta no empezará a generarle dolores de cabeza y de controlarse, según Holmes, era tocar a Watson.
Pero, no tocarlo en forma íntima. Porque entonces, era seguro que iría a la cárcel por ultrajar a su amigo.
-Watson- lo llamo.
-Dime- le contesto.
-¿Me…- como pudo, por alguna razón sobrenatural, no solto ninguna intención perversa- podrías tomar la mano?-
-¿Tomarte de la mano?- pregunto John sorprendido- ¿Por qué?-
-Porque así, podré dormir más tranquilo.
Watson sonrió tiernamente.
Y para la desgracia de Holmes, en su cabeza aquella voz dijo:
-Ahora solo tienes que inventar alguna excusa para meterlo a la cama-
¿Por qué no?
No era una mala idea, era magnífica. Pero tendría que buscar una excusa para lograr que Watson quisiera meterse adentro.
Watson extendió el brazo, Holmes un poco y ambos entrelazaron sus dedos.
Despacio, disfrutando de la sensación de sentirse tan cerca, tan íntimos.
-Oye ¿No pensarás en tenerme la mano así toda la noche no?- le pregunto Holmes- ¡Me voy a levantar contracturado!- se quejo.
-¿Y qué quieres que haga?- cuestiono Watson- Tu me pediste que te de la mano, es obvio que en algún momento, no las vamos a soltar y…
-¡NO!- grito Sherlock- Hay una forma de que no podamos soltarnos y pueda despertarme bien mañana.
-¿Cuál?-
-Duerme conmigo- le respondió sencillamente.
-Definitivamente
-Si- completo la frase Holmes, incorrectamente.
-No, Holmes, no esta bien que dos hombres…
-¡Vamos Watson! ¡Somos amigos!- le explico el detective.
-Pero…- trato de decir algo, pero su amigo lo interrumpió.
-No somos amantes Watson- le dijo con una sonrisa- ¿O piensas que nos veremos así si durmiéramos juntos?-
…- Watson no dijo nada, se ruborizo fuertemente, se levanto y destapo a Holmes, se saco los zapatos y le dijo- Hazme un poco de lugar-
Sherlock sonrió satisfecho y le hizo espacio a Watson.
Watson se metió dentro y se tapo.
Volteo para ver a Holmes, que lo miraba con una sonrisa dibujada en los labios.
Se sintió enormemente feliz el doctor.
Estaba tan cerca de la persona que amaba.
Busco con su mano la del detective y nuevamente las juntaron.
Podía oír su respiración, el aire caliente que soltaba.
Aquel cuerpo, que desprendía ese aroma masculino que lo volvía loco, un olor atrayente.
Los labios que no dejaban de sonreír.
Los ojos que lo miraban fijamente.
Las piernas que sentía que rozaban las suyas, despacio… Sentía como el pie de Holmes, le acariciaba un poco.
En esos momentos, en que se sentía tan a merced de su amigo, se pregunto como se sentiría si aquellas manos lo acariciaran, si aquellos labios lo besaran en los labios, le recorriera todo el cuerpo y… Watson se dio cuenta que cierta parte de su cuerpo estaba, por así decirlo, demasiado feliz.
Rogaba por sus adentro que Holmes no se hubiese dado cuenta.
Pero tarde, Holmes se había dado cuenta. A pesar de que Watson no sabía eso.
Con tan solo haber espiado disimuladamente en aquel hueco debajo de las sabanas, pudo ver elevarse algo por los pantalones de Watson.
Watson le dio la espalda rápido.
Y se dio cuenta, de que no había apagado la luz.
Menos mal, ahora tenía una excusa para poder salir de la cama.
Se intentó levantar, pero los brazos de Holmes se lo impidieron, haciéndolo caer en el colchón.
-Tengo que apagar la luz- le dijo, soltando un leve gemido.
-No- le susurró al oído- Con la luz prendida se ve todo mejor-
-Tengo que apagarla Holmes- soltó otro gemido al sentir una de las manos del otro en la cintura- Por favor…-
-¿Sabía Watson lo mucho que podría manejarlo si usara ese "Por favor" seguido de un gemido una vez más?
-Claro que no.
Porque por algo lo hacía.
Y para peor en esos momentos, Holmes no sentía aquella voz, pero sentía que su cuerpo estaba reaccionando por demás.
Tan por demás, que recién estaba dando cuenta de que le estaba tratando de bajar los pantalones a Watson, el cual empezó inmediatamente empezó a patalear.
-¡¿Qué se supone qué haces?!-
-Me estás haciendo transpirar- le dijo- Tu ropa me hace transpirar- que mentira más grande, simplemente quería un contacto más íntimo, en otra circunstancias, eso no hubiese pasado, ahora sentía que no tenía dominio de su cuerpo, o como si este hiciera lo que realmente quería hacer.
-¿Cómo me voy a sacar los pantalones Holmes?- se subió lo poco que había logrado bajar Sherlock- Mira, sea lo que sea que te este pasando, trata de controlarlo- extendió su cuerpo como pudo del agarre y apago la lámpara de gas y después se acostó nuevamente y se movió entre los brazos de Holmes para poder mirarlo cara a cara- O sino me voy de aquí.
Y por primera vez, en todas esas horas, todo su cuerpo se calmo por completo.
Cerró los ojos y abrazó aún más a Watson.
Busco con la mano la de John, y una vez que la encontró, la apretó un poco.
El doctor abrió la mano para poder tomar a la de Holmes, una vez más en la noche.
Capítulo 2- Madrugada- Fin.
Continuara...
¡Gracias por leer! :D
