Notas de la autora: ¡Hola! Bueno, tarde en actualizar, pero creo (creo) que fue un poco más rapido que la última vez.
Ya me recibi en el secundario por suerte, ahora solo me queda buscar empleo, pero hasta conseguirlo, voy a tener tiempo para actualizar más seguido.

Agradecimiento y dedicatoria: A Eiri, que le agradezco muchisimo el ayudarme con este fic y con otras cosas que se me ocurren XD.
Me alegro que el fic te este gustando =3

Disclaimers: Nada me pertenece, el texto si (algunas partes las invento Eiri), pero los personajes, sacando a la vidente que si me pertenece, no.

No gano dinero con este fic, no gano absolutamente nada, más que el los fans disfruten de él, eso es lo mejor que puedo ganar ^^

Advertencias: este fic contiene slash, sino te gusta o te ofende de alguna forma, por favor, no leas este fic, así te ahorraras disgustos.

¡Que lo disfruten!

Capitulo 6- Charlas.

Mary tomo aire y lo retiro por su boca.

Desvió la mirada hacía abajo y luego levanto la vista hacía Holmes, que no le había quitado los ojos de encima.

Sin ninguna señal de mantener una charla amistosa, con aquel semblante serio que parecía tener las palabras claras que le iba a de decir a aquella persona que estaba robándole lo que más amaba en el mundo.

-Si el me eligió- habló Mary cortando aquel silencio- ¿Por qué insiste?

-Porque Watson, nunca será completamente feliz a su lado, por eso insisto- contestó Sherlock.

Morstan había tenido una fuerte punzada en el pecho a causa de eso.

Justo eso, la felicidad de John… Algo que ella anhelaba darle y que era completamente conciente de que nunca sería completa.

El doctor la quería pero...

-¿Y estando al lado de otra persona, si sería feliz?- hizo especial énfasis en la palabra otra, dándole a entender al detective que se refería a él- Si lo sería.

-Absolutamente.

-No se mienta- le dijo Mary desafiante- Usted debe saber mejor que nadie, la razón por la que John me eligió a mi.

Holmes cerró los ojos y los abrió inmediatamente.

En su cabeza estaban aquellas voces, discutiendo entre ellas mismas sobre lo que decir o no decir.

-Por supuesto que lo sé- respondió seriamente- Para tratar de sacar de su corazón, a alguien que realmente ama, y reemplazar a esa persona por alguien que la sociedad si prefiera, por alguien que le de esa vida, que el mundo no puede cuestionar- Los ojos de la prometida se estaban poniendo cristalinos- Sin importarle, en lo más mínimo sus propios sentimientos, enterrándolos, para intentar crear una copia barata de los mismos y dárselos a usted.

-Buena respuesta- Mary se paso las manos por el rostro, evitando que Holmes pudiera ver sus lagrimas- Pero sin John eligiera a esa persona- hizo una pausa y después siguió- ¿Cree usted que realmente hubiese sido feliz? ¿Viviendo en secreto, con el miedo de ser descubiertos?-

Ambos se quedaron callados y desviaron las miradas para diferentes lados.

Holmes la clavo en el suelo, y pensó seriamente, en que Mary, por más que ella sabía muy bien los sentimientos de ambos, sabía perfectamente el porque John no lo había elegido a él, los motivos y también sabía muy bien, en donde había que golpear para que lo dejara sin palabras.

-¿Y usted iba a ser feliz?- le pregunto Holmes- ¿Sabiendo muy bien que él esta enamorado de otra persona?- Mary volvió la mirada hacía la del detective.

-Usted sabe donde realmente duelen las cosas, señor Holmes.

-Lo mismo le digo.

-¿John esta en su casa?

-Si- contesto- Pase.

Paso al lugar rápidamente.

Ambos fueron hacía el lugar sin dirigirse palabra alguna.

Y es que no había mucho que decir, ya se habían dicho lo que querían decirse, de forma bastante discreta.

Holmes estaba agradecido, por el haberse podido controlar, ya que si se hubiese dejado llevar por la voz molesta esa charla que tubo con Mary, hubiese sido una verdadera guerra.

Una vez que llegaron al lugar, Holmes se coloco delante de la puerta para poder abrirla.

Cuando la abrió, tanto él como Morstan pudieron ver a Watson agachado delante de esta.

-¡Mary!- dijo ansioso John- Disculpa la demora, te prometo que no va a volver a suceder y…-

-Esta bien John, no hay problema- interrumpió Mary a su prometido.

Watson observo detenidamente tanto a Sherlock como a ella.

Ambos estaban increíblemente serios. Ni una risa, ningún comentario de Holmes.

Los dos solo lo observaban a él.

Y el doctor, empezó a sacar deducciones, y obtuvo algo que realmente lo asustó, y mucho.

Holmes lo había dejado encerrado, porque Mary venía por él, y en ese tiempo que trato de abrir la puerta, el detective y ella tuvieron una charla que lo tenía a él como protagonista.

Pero John se moría de ganas de saber, en el estado de extrema y descontrolada sinceridad que tenía Holmes, que había dicho este último a su prometida.

-Sucedió algo- dijo decidido Watson- ¿Qué fue lo que paso allí afuera, mientras yo estaba aquí?

-La señorita Morstan y yo- habló el detective- tuvimos un caso que resolver- John lo miro extrañado- Pero estoy seguro, de que tu podrías ayudarnos- Watson había entendido perfectamente.

-Mary yo…-

-¿Podemos hablar en privado?- le pregunto ella- No va ser necesario que salga señor Holmes, afuera de aquí, vamos a estar bien.

-No iba a salir de todos modos- le contestó- Quisiera escuchar, pero

-Quiero hablar a solas con ella- dijo Watson.

Holmes no dijo palabra alguna más, y las otras dos personas se fueron afuera de allí.

Una vez que John, cerró la puerta, miro a su prometida, que no le había desclavado la mirada de encima.

El la miro cariñosamente, esperando que este gesto fuera devuelto.

Se sorprendió cuando no sucedió. Aunque se sintió aliviado cuando ella al fin lo hizo.

-¿Te dijo algo malo Holmes?- Mary negó con la cabeza- ¿Nada que te hiciera sentir herida?

-…- No dijo nada, solo sonrió, aunque no felizmente- La verdad duele, John.

-…- Fue Watson esta vez el que se quedo mudo y el corazón le latía tan rápido que sentía que se le iba a salir del pecho- ¿Qué te dijo?

-Cosas que ya sabía pero…- se quedo pensando y luego siguió- Siempre me lo negué, siempre me mentí.

-Mary ¿Me puedes decir que te dijo Holmes?- le pregunto impaciente el doctor.

-La verdad- dijo ella con lágrimas en los ojos- En resumen, que tu amor nunca será mío, John.

Se quedaron callados.

John realmente no sabía que decir, tenía unas terribles ganas de ir y pegarle a Sherlock por lo que había echo, es decir, no había sido correcto que se lo dijera, pero seamos realistas ¿Cuándo iba a saberlo ella? Si dependía de Watson, se estarían casando y el estaría con ella tratando de abandonar el amor que le sentía a Holmes.

Miro al frente y se encontró con Mary, que inevitablemente, estaba llorando.

Estaba destrozada y el culpable no era otro que él mismo.

Acerco su mano al rostro de ella y lo acaricio suavemente, limpiando algunas lagrimas con los dedos. Pero ella inmediatamente, apartó el rostro.

-Quiero que me lo digas, John- dijo Mary- Dime realmente, que es lo que sientes, tanto por mi como-vio que no había nadie cerca, pero igual se acerco a él y lo dijo en voz baja- como por Holmes.

Watson tomo aire.

Sabía que lo que venía era complicado, pero era sumamente necesario.

Al final, era Mary quien se lo estaba pidiendo.

-Mary…- dijo el doctor- A ti, te tengo un profundo cariño- le acaricio el pelo- Eres una mujer maravillosa, seguramente, vas a encontrar a alguien que realmente te ame- continuó- Y yo, no puedo ser esa persona, quise serlo pero no pude, no puedo.

-¿Por qué?- pregunto Mary, preparándose para la respuesta que ella ya sabía. Watson se acerco a ella, estaban demasiado cerca.

-Porque mi corazón es de él- le dijo en voz baja- Estoy enamorado de él. Amo a Holmes.

E inmediatamente, sin saber bien porque, se abrazaron.

Un abrazo cariñoso.

Mary entre sollozos le dijo:

-Prométeme, que van a ser lo imposible, por ser felices- John la observó- Quiero creer que realmente no te perdí en vano, John.

-Te lo prometo- le respondió con una sonrisa- Gracias y espero que algún día, me sepas perdonar.

-No hay nada que perdonar, estás enamorado y simplemente, quisiste protegerte a ti y a él, es comprensible.

Se abrazaron un poco más fuerte y luego separaron el contacto.

Se sonrieron y Mary le dijo:

-Adiós, Dr. Watson-

-Adiós, señorita Morstan- se despidió Watson.

Mary se saco el anillo de compromiso y se lo dejo en la mano.

Y en el momento que John miraba la alhaja, Morstan se fue de ahí.

Watson suspiró y entro a la habitación.

Cuando miro al frente, pudo ver a Holmes sentado en el suelo, dormido (o eso quería creer).

-Espero que esto, realmente funcione- se dijo mentalmente el doctor.

Se sentó en la silla.

Y sin darse cuenta, en cuestión de minutos, con ayuda del cansancio, se quedo dormido ahí mismo.

Un rato después, los ojos de Holmes, se abrieron de golpe y miraron a donde estaba John.

-Tienes que escaparte de aquí- dijo la voz coherente- Hasta que esta enfermedad se vaya, nos tenemos que alejar de Watson, no sabemos lo que sucedió con Mary, pero lo más seguro es de que… ¡Tiene el anillo de ella! ¡Terminaron!- dijo exaltado- Igual hay que irnos y pensar seriamente en como dejar las cosas con Watson.

-Mira que lindo se ve- dijo la voz molesta.

Tú no molestes!

-Es verdad, hay que irnos, por lo menos hasta sentirnos mejor y tener las cosas más en claro-, respondió mentalmente a las otras voces Holmes, pero seguía mirando como dormía John, y sin darse cuenta se acercaba cada vez más a donde esta el otro- Hay que irnos, sin hacer mucho ruido, ya que sino Watson se podría despertar y el objetivo no sería cumplido- pero sin embargo no estaba haciendo nada por escaparse, es más, se estaba sentando al lado de John, solo que en el suelo-

-¡Bien pensado! Lo bueno sería que vayas y te pongas a escapar, no a sentarte y a mirar a… Es verdad…- dijo la voz coherente- Se ve hermoso dormido y….

-¿Hermoso? Es perfecto- corrigió la voz molesta.

-Pero Holmes tenemos que escaparnos y…

Tanto la voz molesta y la voz coherente se estaban escuchando muy lejanas.

Todo se estaba viendo borroso para Holmes.

Y de un momento para otro, ya no veía y ni oía absolutamente más nada.

En otras palabras, se había quedado dormido, con la cabeza apoyada en donde descansaba el brazo del doctor.

Y así pasaron horas.

Hasta que ya era de noche, estaba todo completamente oscuro y del cielo ya estaba cayendo una fuerte lluvia, que no tenía señales de parar.

Un fuerte trueno, provocó que Watson se despierte algo exaltado.

Miro hacía abajo, y se encontró con Holmes, dormido a su lado, el cual parecía no haberse ni dado cuenta del trueno ni de los movimientos del doctor al despertarse.

La cabeza de Watson, era un sin fin de preguntas.

Todas relacionadas con el detective, y en realidad, la mayoría eran cosas que le quería preguntar a este.

Sin importarle mucho lo que dijera el otro, lo zamarreó, provocando que este despertara, no sobresaltado, pero con los ojos más cerrados que abiertos.

-Despierta- le dijo suavemente al oído Watson- Necesitamos hablar.

-¿Es muy urgente?- le pregunto Sherlock, acomodándose, pero esta vez, tomando el brazo del doctor como almohada.

-Mary y yo terminamos.

Entonces los ojos inmediatamente se abrieron.

Miro al doctor, el cual lo miraba seriamente, pero con una expresión triste en el rostro.

Se pudo imaginar, que aún le dolía lo que había pasado con Mary.

-¿Te puedo hacer una pregunta?- le pregunto el doctor, Holmes, simplemente asintió- No tiene mucho que ver con esto, bueno, en realidad si, aunque tal vez no y…- el detective sonrió al ver tan confundido a John- La cosa es que quiero saber si es verdad.

-¿Lo qué?-

-¿Es cierto lo que dijo la adivina?- Holmes lo miro algo confundido- ¿Eso de que no me entiendes y me imaginas... así?- finalizó el doctor, que paso de sentarse en un lugar cómodo, a estar sentado en el suelo al lado de su amigo. El detective se acordó inmediatamente de lo que había dicho el intento de gitana, eso de que lo imaginaba desnudo.

-A veces… - tomo la mano de Watson y ambos entrelazaron sus dedos, provocando una mejor unión- A veces...cuando caminas, o lees el periódico, o vas a ver que le hice a Gladstone de nuevo, o tomas tu té- se acerco mucho más al otro- Pero otras veces, simplemente adoro verte- el doctor se sonrojo al escuchar eso, muchísimo- Pero si te entiendo… Casi siempre- finalizó.

Se quedaron mirando uno a los ojos del otro.

Tratando de analizar lo que estaba sucediendo, de pensar que iba a suceder con ellos realmente a partir de ahora.

Sabían lo que sentían uno por el otro. Pero aún no se habían dicho esas dos palabras.

Aunque cada vez estaban más cerca de sus labios y la otra mano de Holmes se dedicaba a acariciar la cintura del doctor.

-Te amo, Watson- le dijo Holmes,

Y no se arrepintió de haberlo dicho, de no haberlo pensando dos veces. Simplemente, lo sintió y así como también sintió que era el momento y la hora indicada de habérselo dicho.

Pero los nervios lo estaban consumiendo y el hecho de que Watson no dijera palabra alguno, lo ponía infinitamente nervioso.

El sentimiento era correspondido, lo sabía, pero entonces ¿Por qué John no decía nada?

¿Por qué simplemente lo observaba, con los ojos abiertos y la boca cerrada?

John abrió la boca y soltó el aire por ahí mismo.
No desclavaba la mirada de encima del detective.

Tenía tantas cosas que decirle, tanto que hacerle saber.

Sentía que las palabras se le amontonaban en la lengua y que iba a empezar a hablar y a decirle todo lo que sentía.

Pero, trato de calmarse.

Miro sus manos ¡Estaba increíblemente nervioso! Los dedos le temblaban, a pesar de que la habitación estaba sumamente cálida.

El corazón le latía a mil por hora y creía que iba a estallar.

Respiro profundamente. Insistía, tenía que calmarse.

Aunque era difícil, ya que Holmes, no lo paraba de mirar y el rostro de este estaba completamente serio. Aunque el respirar rápido de él, le indicaba que estaba increíblemente nervioso.

Miro una vez más abajo, pero rápidamente, volvió a subir sus ojos y a chocarlos con los de Holmes.

-Yo también- dijo con una sonrisa- Yo también te amo, Sherlock Holmes.

El corazón de ambos se calmo, empezaron a latir con normalidad.

No lo pensaron dos veces y acortaron la distancia que había entro los labios de uno y del otro.

Se besaron tiernamente. Un simple contacto, que llevaba segundos, pero para ellos era algo simplemente, eterno y maravilloso.

Era la segunda vez que se besaban, pero esta vez, era mucho más hermoso.

Los sentimientos, ya estaban dichos, y entonces, todo era definitivamente, mucho mejor.

Holmes soltó la mano del doctor, para tomar su cintura y pegarlo más a su cuerpo.
Saco la lengua de su boca y la metió dentro de la del detective, intensificando aún más el beso.

Las caricias se estaban volviendo más apasionadas. Las manos de ambos estaban resbalando por todo el cuerpo, entregándose todas esas caricias que contuvieron por tanto tiempo.

Pero el aire estaba haciendo falta y se separaron, aunque no querían hacerlo realmente:

-Hay tantas cosas que quiero decirte- le dijo John, levantándose junto con el detective, luego le rodeo con los brazos el cuello- Tantas cosas.

-Yo también pero…- ambos se quedaron mirando los labios del otro- Ya haber tiempo para eso.

Ambos se sonrieron y se volvieron a besar intensamente, una vez más.

Capitulo 6- Charlas- Fin.