Advertencias: este fic contiene Slash, lo que quiere decir relación entre hombre/hombre, si esto te ofende o molesta, por favor no lo leas.

Por si no lo notaron, este capitulo es MA osea, mayores de 18 años, lo que indica que contiene escenas adultas (relaciones sexuales, en este caso).

Si esto llega a ofender a alguien o molestar, nuevamente digo, por favor, no lo leas.

Disclaimers: Nada me pertenece. La idea del fic es mía, algunas frases las aporto Eiri así como ideas.

La adivina es creación mía.

Dedicatoria: Bueno, el fic esta dedicado a Eiri, y este capitulo, debo informar, que la dedicación se comparte también con Ann, quien cumplio años hace dos días.

Me alegro que te haya gustado Ann y espero Eiri, que también te guste :3

Capitulo 7- Acto de amor.

-¿Estás seguro de esto?- le pregunto el detective, mirándolo fijamente a los ojos, apoyando una mano encima de la otra.

- Nunca estuve más seguro de algo en mi vida- le contestó el doctor, apoyo la frente en la de Holmes y cerro los ojos- Eres todo lo que tengo- saco las manos de ahí y sostuvo con fuerza las solapas del saco de Sherlock- Te amo- dijo abriendo los ojos y encontrándose con la mirada del otro.

Holmes apoyo los labios en los del doctor, el cual cerró los ojos y correspondió despacio el contacto. Pero esto solo duro unos segundos.

Se volvieron a mirar fijamente.

- Aún puedes-

- ¿Volver con Mary?- interrumpió Watson- No voy a hacerlo, Sherlock, ya no voy a huir más.

- Nunca me importo ella realmente- contestó Holmes- Me importas tú.

- No podría vivir si te pasará algo- explicó

- Nuestro miedo tiene respuestas obvias, pero a la vez es ilógico.

- ¿Ilógico?- repitió dudoso lo último que dijo- Sabes muy bien que nos pasará si nos descubren.

- Las únicas personas, que saben sobre estos sentimientos, sobre lo nuestro…

- ¿Si?-

- Somos, tu, la señorita Morstan y yo- continuo- Ella nunca dirá nada que te lastime, jamás- acarició el rostro del doctor- Y dudar de nosotros mismos, es una verdadera locura.

- Es verdad- respondió con una sonrisa Watson- Pero si estoy seguro de esto y

quiero seguir adelante, tengo todo lo que quiero, justo en frente mió.

- John- lo llamó el doctor clavando la mirada en la del doctor.

-¿Si?-

- Te amo.

La piel de Watson se erizo al escuchar eso, al escuchar su nombre seguido de aquellos sentimientos, que ya los había oído, sin embargo, el escucharlo otra vez, lo hacía reaccionar, que no estaba viviendo en uno de esos cientos de sueños que había tenido con el detective, sino que estaba viviendo y experimentando algo sumamente real.

Ambos, cerraron los ojos despacio.

Las manos de Holmes, fueron rodeando con lentitud la cintura del doctor, como no queriendo perder detalle alguno de las múltiples sensaciones que estaba sintiendo en aquel momento.

Una vez que lo hizo, atrajo el cuerpo de John al suyo y lo apretó contra él.

Watson rodeo los brazos en el cuello del detective.

Rozó con sus manos el cabello de este y lo enredo entre sus dedos.

Y así, sus bocas se fueron acercando, hasta ambas quedar unidas.

Primero un simple rocé, luego un contacto un poco más profundo.

Las bocas apenas se movían, hasta que Holmes decidió meter su lengua, en la boca del doctor, buscando un contacto mucho más profundo, cosa que logró.

Entonces, todo fue mucho más pasional.

Las caricias se hicieron notar y las respiraciones se escuchaban cada vez más fuertes.

Así como estaban desde antes, acostados en la cama, comenzaron a quitarse la ropa.

Separaron el beso solo para poder respirar y para poder abrir los ojos y observar como de a poco la ropa iba desapareciendo.

Primero los sacos, Watson frunció un poco el entrecejo, al ver como Holmes no lo dejo sacarle el saco.

El también moría de ganas de desvestirlo y quería colaborar en aquella situación, pero el detective se lo impedía.

Igual, no le extrañaba esa reacción, después de todo, hasta en las fantasías que tenía, con respecto a esa situación, Holmes siempre era el que mandaba, el que dominaba.

Pero, en otra ocasión podría, tal vez demostrarle que el quería disfrutar de sacarle las prendas, ahora no.

Simplemente, quería que Sherlock se dedicará a hacerle eso que tanto anhelaban ambos por mucho tiempo: el amor.

Casi sin darse cuenta, el doctor se dio cuenta que no tenía la camisa ya más abrochada.

Que podía ver todo su pecho expuesto y entonces, sintió como las manos del detective, lo acariciaron desde el cabello hasta el pecho, bajando a los pectorales, hasta encontrarse con el vientre, al cual lo acaricio despacio.

Entonces, llego al comienzo de los pantalones. Rozó el borde de estos y despacio fue sacando el cinturón que los sostenía.

- Ahora si puedes excitarte, John- dijo Holmes.

Watson solo rió adorablemente.

Una vez que Sherlock termino de sacarle el cinturón, sorpresivamente, se paro arriba de la cama y comenzó a sacarse la ropa.

Se desabrocho la camisa con una lentitud tortuosa y sonriendo al ver que Watson apretaba los labios para no dejar salir tal vez, alguna suplica o algún grito que le exigiera que se apresurara.

- Estás muy ansioso John.

- No estoy ansioso- dijo el doctor con un leve sonrojo en las mejillas.

- Claro, sobre todo porque en veo que tus pantalones están empezando a quedarte chicos y aprietas los labios, tratando de no gritarme que me apresure.

- Yo…- se quedo callado al ver el pecho del detective.

- Eres un pervertido- se rió, mientras se sacaba el cinturón- Mi pervertido.

-No soy pervertido, en tal caso- se quedo sin palabras al ver como se comenzaba a bajar el zipper- Eres… tú-

- Mi querido John- los bajo un poco más- Me preguntaste una vez si…- se acostó nuevamente encima de él- Si mi depravación no tiene limites y…- miro con nada de disimulo el cuerpo del doctor- Te respondí que no- Se acerco al cuello del doctor y respiro el olor que este emanaba- Pero soy tu depravado y de nadie más.

- Entonces…- sintió la lengua recorrerle el cuello- Ahhh- gimió al sentir que lo mordía- Yo soy el tuyo.

Dejo una marca en el cuello del doctor, siguió recorriendo con besos todo el pecho de este.

Beso los pezones de Watson, lentamente. Rodeándolos con los labios, y luego mordiéndolos, arrancando unos cuentos gemidos.

Siguió bajando hasta encontrarse con el ombligo, en el cual metió la lengua.

Los gemidos siguieron saliendo.

Entonces, se encontró justo entre las piernas del doctor.

Donde cierta parte estaba completamente despierta y a pesar de que no la veía sin ropa, Sherlock sabía que en el momento que lo hiciera, se encontraría con que esa parte del cuerpo de Watson, requeriría de mucha atención de su parte.

Y no iba a negársela.

Despacio fue bajando los pantalones del doctor, dejando ver de a poco, esa piel que siempre deseo ver y tocar.

El bello se asomaba y rápidamente pudo ver la entrepierna de John.

Que, tal como había visto con ropa antes, estaba completamente levantada.

Lo toco un poco con los dedos y Watson se estremeció por completo, soltando un suspiro.

Sin pensarlo dos veces, lo comenzó a estimular al doctor.

Despacio, sin apresurarse demasiado. Entre tanto y tanto se detenía para ver el rostro de Watson. Ver como se retorcía entre las sabanas todo el cuerpo, ver como se mordía los labios y las cejas se arqueaban.

- ¿Por qué paras?- le pregunto el doctor, levantándose un poco, para poder ver donde estaba el detective.

- Para poder hacer esto- sin previo aviso, metió en su boca la entrepierna del doctor y este gimió entrecortadamente.

- Sher, ahhhhh Sherlock- enredo los dedos en el pelo del detective- Más, más ¡Ahh!-

- John- dijo separándose un poco de la entrepierna- Baja un poco la voz, nos pueden oír.

- Es, esta bien- logró decir, tratando de contener la voz y mantenerla baja- Sherlooock- dijo al sentir como la lengua se concentraba en la punta y de la nada recorría libremente toda la zona, con la otra mano, el detective apretaba un poco los testículos de Watson, que no paraba de jadear, aunque lo hacía bajito.

- John- lo volvió a llamar, teniendo encerrado en la mano el miembro.

- ¿Qué?- pregunto en un gemido.

- Eres delicioso- le dijo metiéndolo nuevamente en la boca.

- Sher, Sher, Sherlock, me, me…ah, Ahhh-

Ya no podía aguantar, las piernas le temblaban, todo el cuerpo lo hacía.

Holmes no solo lo lamia, sino que ahora lo tenía en su boca y no paraba de hacer ese movimiento veloz de atrás y adelante que lo estaba desquiciando por completo al doctor.

El detective, mientras hacía esto, se metió la mano en los pantalones y toco un poco su entrepierna y jadeo con la de Watson en su boca.
Comenzó a tocarse y luego a satisfacerse. John abrió los ojos y miro para abajo, encontrándose con el detective, que estaba en cuatro patas y con una mano entre las piernas.

Inmediatamente soltó un "Dios santo" al notar claramente lo que hacía Sherlock.

- Sherlock- lo llamo con éxtasis notable en su voz- Me, me, voy a, aahh… ¿Ah?- soltó confundido al sentir que Holmes ya no le lamía la entrepierna- ¿Qué sucede?- le pregunto confundido, jadeando.

- Quiero que llegues al final- le dijo con una sonrisa- Aunque por la forma en que me miras, pareces que querías justo terminar aquí- se señalo la boca- Eres realmente pervertido John Watson- le dijo sacándole del todo los pantalones, mirando las piernas atentamente.

- Tus eres el pervertido aquí- le confirmo riendo.

Le sorprendió la lentitud con la que Holmes le quito la ropa.

Los pantalones, todo. Incluso los zapatos, parecía disfrutar cada prenda que le sacaba.

Entonces, puede decirse que finalmente, estaba completamente desnudo. Ya nada cubría el cuerpo del doctor.

Holmes, acerco los labios a los pies de Watson, y comenzó a besarle la planta de los pies, despacio, provocando un poco de cosquillas en John, que soltaba pequeñas risitas ante eso. Sherlock sonreía al escucharlo. De ahí, paso los labios a los dedos, que los beso y lamió uno por uno.

Luego siguió besando toda la zona. Despacio, beso los costados de las pantorrillas y le dedico especial atención a la pierna dañada que tenía el doctor.

La acarició con ambas manos y la besaba con infinita ternura.

Watson miraba la situación, dejando escapar suaves suspiros, excitándose más si es que podía, pero a la vez sintiendo todo el amor que le brindaba Holmes con cada una de sus caricias.

Se sentía en el cielo, por así decirlo.

Sherlock llegó nuevamente a la entrepierna y deposito un pequeño beso en la punta de ella, y siguió camino, deslizándose por todo el cuerpo de John suavemente, besando todo a su paso, incluso las manos, las muñecas, los brazos, los hombros, el cuello y nuevamente los labios.

Lo beso con infinita pasión, ni bien empezó el contacto, metió la lengua dentro de la boca de John, y las lenguas juguetearon un buen rato.

Le comenzó a acariciar las piernas devuelta, al mismo tiempo que las acomodaba en la cintura.

Cortaron el beso y se miraron fijamente. Holmes se paro nuevamente en la cama, dejando caer con suavidad, las piernas de Watson en el colchón.

Se saco toda la ropa que aún le quedaba puesta, y entonces, quedo en la misma situación en la que estaba John: completamente descubierto, sin ropa que lo cubriera.

El doctor no pudo evitar no mirarlo, y lo recorrió con la mirada de arriba abajo, sonrojándose, al ver la entrepierna del detective, que en cierta forma lo intimidaba, era mucho más… grande, de lo que imaginaba, aunque tan solo un poco más que la de él.

Holmes se volvió a recostar encima del doctor, pero antes le separo las piernas y las coloco nuevamente alrededor de la cintura.

Metió de improviso, los dedos en la boca de John, el cual los lamió y los lleno de saliva.

Una vez hecho esto, con una de las manos, separó las nalgas del doctor, el cual jadeo un poco ante eso.

Entonces, con los dedos de esa misma mano, rozo la entrada, John soltó un gemido.

Siguió rozándolo, deleitándose con cada expresión de placer que tenía el doctor impregnada en el rostro.

- John- lo llamo el detective en un gemido- Oh John- soltó al hacer presión con uno de los dedos ensalivados en la entrada de Watson- Relájate.

- Es que- suspiro- Es la primera vez que hago esto, con un hombre.

- Lo sé, y seguro sabes que también es mi primera vez- le dijo con una sonrisa- Voy a ser cuidadoso, te lo prometo.

- Esta bien- alzo sus manos y tomo el rostro de Holmes- Te amo- el detective se acerco a él- Te amo, te amo- le repitió una y otra vez el doctor- No te das una idea de cuanto.

- Y yo a ti- lo beso en los labios y luego se separo- Nunca, nunca, podrás imaginarte cuanto te amo- lo beso nuevamente.

En esos momentos, en los que lo besaba, metió un dedo dentro de Watson, el cual, gimió dentro del beso. Se separo bruscamente y lo cerró los ojos fuerza.

Apretó los hombros de Holmes, el cual comenzó a mover el dedo.

John se iba acostumbrando de a poco a la invasión, le dolía, pero sabía que aún faltaba algo, que iba a doler más.

Sin embargo, aquel movimiento que hacía Holmes con uno de los dedos dentro de él, le estaba comenzando a resultar, de a poco, placentero.

Ya le estaba dejando de doler, y los gemidos se lo hacían saber al detective.

Metió otro dedo, con un poco de esfuerzo y John soltó un jadeo sorpresivamente placentero, aunque también frunció el entrecejo en señal de molestia.

Los movió, ni bien noto que el doctor se relajo.

Sherlock también comenzó a gemir, al sentir el calido y apretado interior de Watson.

Metió los dedos aún más adentro y entonces el doctor, soltó un gemido de placer, algo alto, en inmediatamente se tapo la boca con las manos.

Miro confundido a Holmes, sin comprender muy bien que es lo que le acabo de pasar.

- ¿Qué…? ¿Qué? Hay Sherloooock- gimió el nombre de este largamente- ¿Qué me sucede?- logró decir jadeante.

Holmes sonrió y empezó a mover ambos dedos tocando aquella zona, que volvía prácticamente loco de placer a John, el cual trataba en lo posible, de no gemir, o más bien de no elevar tanto la voz.

Pero resultaba imposible, Sherlock le estaba tocando la próstata y eso provocaba un placer completamente desconocido por él. Uno por el cual estaba fascinado.

- Ya no aguanto, John- dijo el doctor, respirando pesadamente- Te necesito.

- Yo también- asintió el doctor- Hazlo- coloco sus manos en los hombros del detective- Hazme tuyo, Sherlock Holmes.

Holmes retiro los dedos, despacio, al sacarlos por completo, un suspiro se le escapo de la boca a Watson.

El detective, tomo su miembro entre las manos y lo lubrico con el líquido pre-seminal que salía.

Lo que tenía en las manos de ese líquido, lo esparció por la entrada del doctor, el cual gimió ante eso.

Entonces, despacio, Sherlock comenzó a meter su entrepierna dentro de Watson.

- Relájate John- le dijo en un gemido Holmes- Estás muy tenso y me cuesta Oh cielos, John- gimió al sentir como estaba pidiendo entrar cada vez más en el interior del detective- Eres tan estrecho, John, ah, ah-

- Sherlock- dijo Watson- Me duele- las lagrimas brotaron de sus ojos- Y mucho.

- ¿John?- pregunto el detective, que al tener los ojos cerrados, no pudo notar como las lagrimas brotaban de los ojos de Watson, pero si pudo oír su voz quebrada por el llanto, abrió los ojos y pudo notar lo que sucedía- Perdón- beso tiernamente los lagrimas del detective- Aguanta un poco Ah- gimió al notar que ya estaba a punto de meterla completamente dentro.

- No hay problema- suspiró- ¿Ya esta dentro?- le pregunto, abriendo los ojos encontrándose con el rostro de Holmes tan cerca del suyo, el cual jadeaba y arqueaba las cejas, en señal de placer- Sherlock… Ahhh- gimió.

- Ya esta- le aviso- Ya estoy dentro-

Watson solo asintió con la cabeza, se quedaron quietos, sin hacer ningún movimiento.

John coloco los brazos alrededor del cuello del detective y este apoyo las manos en cada costado de la cintura de este.

Solo se podían escuchar las respiraciones agitadas y se podía ver a la perfección, la entrepierna de Watson que chocaba contra el abdomen del doctor.

El dolor era mucho, realmente pensaba que el detective si se movía lo iba a romper.

Sin embargo, de a poco, ese dolor iba desapareciendo. Con lentitud, fue adaptándose a la nueva invasión en su cuerpo.

Se quedaron por varios minutos así, en esa posición, besándose de vez en cuando, o solo mirándose.

- Puedes moverte- dijo Watson.

Entonces, Holmes comenzó a moverse, despacio, intentando no hacerle daño.

Acariciaba los muslos del doctor al mismo tiempo que este, gemía y se mordía los labios de vez en cuando.

Watson apretó se sujeto aún más fuerte con las piernas de la cintura de Sherlock.

- Más- le pidió en un gemido- Más, Sherlock, más.

- John, eres tan, ahhh- gimió al moverse más rápido- Eres fantástico.

- Y tu increíble, vamos… más, ah, ah, ah, ah- gimió al sentir que la velocidad aumentaba.

- Tal vez, lo que quieres es…- lo envistió con fuerza, golpeando la próstata y ganándose un gemido de absoluto placer de parte del doctor.

- ¡Ah!- grito sin darse cuenta- Más- repitió en voz baja.

- ¿Por qué no mejor de las dos formas?- John lo miro sorprendido y cerró los ojos de placer, y comenzó a soltar gemidos más sonoros ante lo que hacía el detective.

Y es que lo estaba envistiendo, tanto de forma veloz como con fuerza.

Los gemidos de ambos se mezclaban.

Las respiraciones se hacían cada vez más agitadas.

John, ni en sus mejores fantasías, al igual que Holmes, pensó que esa situación fuera tan satisfactoria, tan deseable.

Comenzó apretar los hombros de Sherlock con fuerza, y sentía como su entrepierna golpeaba con el abdomen de Holmes, el cual parecía haber perdido el control y no paraba de embestirlo.

- Sher, Sherlock- le dijo en un jadeo, levantando medio cuerpo y enredando sus brazos en el cuello del otro- No, no agua, aguanto más- le hizo saber- Me voy a ahhhh- gimió largamente, al notar como la mano de Holmes rodeo su miembro y comenzó a masturbarlo al mismo tiempo que lo embestía- Sherloooock-

Se corrió, manchando tanto el abdomen del detective como el suyo.

Quedando completamente exhausto, aunque gemía a causa de la velocidad que Holmes estaba imponiendo.

Los gemidos de este, le estaban anunciando que en cualquier momento terminaría.

- Joooohn- gimió largamente, corriéndose en el interior de Watson y abrazándolo con fuerza.

Se quedaron así, abrazados, tratando de recuperar la respiración normal.

Estaban increíblemente agitados y transpirados, todo el cuerpo de ambos lo estaba.

Holmes puso su cabeza en el hombro del Watson y comenzó a salir del interior de este despacio.

Una vez que lo hizo, lo miro fijamente. Ambos se rieron ante lo que paso.

- Esto- dijo seriamente Sherlock- Hay que repetirlo.

- Que no te quepa la menor duda- le respondió con una sonrisa Watson- Sherlock.

- Dime- le dijo, acostándose a un costado de él, y el doctor abrazando y apoyando su cabeza en el pecho del detective.

- ¿Te imaginabas que iba a ser así, lo de recién?-

- Me lo imagine de muchisimas formas, pero…-

- ¿Pero?

- Esto, fue infinitamente mejor, que en mis fantasias.

Watson sonrió satisfecho.

Abrazo aún más al detective y se quedo ahí, con los ojos cerrados, tratando de dormir.

Aunque cierta mano, de cierta persona, estaba paseando desde el cuello, resvalando por la espalda, hasta acariciar un poco el trasero de John, el cual abrió los ojos de golpe y miro para arriba, encontrándose con el detective, que lo miraba con una sonrisa en los labios:

-Tu- se coloco encima del detective y apoyo las manos en el pecho de este- Si sigues así - se acerco poco a poco a los labios del detective- Vas a convertirte en el protagonista de historias sucias y candentes, Sherlock- lo beso en los labios con una sonrisa, luego se separo, y se volvió a acostar, pero dejando su rostro cercano al de su hombre.

-Pero Watson sólo soy el protagonista de TUS historias candentes y sucias, obvio contadas sólo al oído.

Watson se sonrojo al escuchar eso y se quedo con los ojos abiertos, mirando para otro lado.

El detective miro para abajo, ya habiendo deducido que iba a suceder eso con John.

Tomo el rostro del este entre las manos y lo hizo mirar para arriba.

Se veía adorable, sonrojado, avergonzado, por pensamientos lujuriosos que se cruzaron en su cabeza, o más bien, por haber acertado en lo que dijo.

Sonrió y este hizo lo mismo.

-¿Sabes una cosa?- le pregunto Watson.

-¿Qué?- le dijo en voz baja.

-Te amo- le contestó, a lo que Holmes sonrió.

-Y yo a ti, John- le dijo aferrándose al cuello de este- Te amo.

Holmes se dio la vuelta y quedo encima del doctor.

No hicieron falta palabras, simplemente cerraron los ojos.

Y se volvieron a besar una vez más en lo que iba de la noche.

Capitulo 7- Acto de amor- Fin.

Notas finales: Este es el anteultimo capitulo de Hechizado. Calculo que para la semana que viene o la que le sigue, voy a estar subiendo el último capitulo.
Gracias por leer y espero que este capitulo les haya gustado.