Hola chicas bueno muchas gracias por sus rewievs me alientan a seguir, bueno como les dije los personajes no son míos son de Stephanie Meyer y la Historia la estoy adaptando de la novela de Sophie Kinsella . Bueno aquí un nuevo cap. espero que les guste

Capitulo 2

El Capitán habla con su voz algo ronca… ¿desesperada?

-Estamos atravesando una zona de turbulencias y hemos per­dido momentáneamente la estabilidad. Por favor, pónganse el cin­turón de seguridad y regresen a sus...

Hay otra terrible sacudida y la voz queda ahogada por los gritos de los pasajeros.

Es como un mal sueño. Una pesadilla en una montaña rusa.

Los miembros de la tripulación se abrochan los cinturones de sus butacas. Una de las azafatas se limpia la sangre de la cara. Hace un momento nos servían cacahuetes alegremente.

Esto le sucede a otra gente en otros vuelos. A los de los vídeos de las instrucciones de emergencia. No a mí.

-Por favor, mantengan la calma -nos pide el capitán-. En cuanto tengamos más información...

¿Mantener la calma? No puedo ni respirar, como para estar tranquila... ¿Qué vamos a hacer? ¿Quedarnos aquí sentados mien­tras el avión da saltos como un caballo desbocado?

A mi espalda alguien susurra: «Dios te salve, María, llena eres de gracia...», y me invade de nuevo un pánico asfixiante. La gente está rezando. Esto está sucediendo de verdad.

Vamos a morir.

-¿Perdone? -El hombre que va a mi lado me observa con cara tensa y lívida.

¿He hablado en voz alta?

-Vamos a morir -aseguro.

Lo miro fijamente. Podría ser la última persona que vea. Me fijo en sus ojos, en sus ojeras, en su piel, en sus labios y sus facciones esculpidas, en su mandíbula sombreada por una barba de dos días.

El avión comienza a descender de súbito, y doy un grito invo­luntario.

-No creo -me tranquiliza él, pero veo que se sujeta con fuerza al apoyabrazos-. Según han informado, no es más que una turbu­lencia.

-Pues claro. No van a decir: «Bueno, chicos, se terminó»- suelto con voz histérica. El avión da otro terrorífico bandazo y estrujo la mano de mi vecino-. No saldremos de ésta. Sé qué es el final. Se acabó. Tengo veinticinco años, ¡por el amor de Dios! No es­toy preparada. Todavía no he hecho nada. No he tenido hijos, no he salvado la vida de nadie. -Mis ojos se posan por casualidad en el ni titulo cosas que hacer antes de cumplir treinta años»-.

Jamás he escalado una montaña, no me he hecho un tatuaje, ¡Ni siquiera sé si tengo punto G...!

-¡¿Cómo?! -exclama el hombre; parece desconcertado, pero casi ni lo oigo.

-Mi carrera profesional es de risa. No soy una alta ejecutiva -confieso señalando mi traje, a punto de llorar. No tengo un equipo. Soy una simple auxiliar; hoy he estado en mi primera reu­nión importante y ha sido un completo desastre. La mayoría de las ve­ces no tengo ni idea de lo que me hablan, no sé lo que quiere decir logística, jamás me ascenderán, le debo cuatro mil dólares a mi padre y nunca he estado realmente enamorada. –Enmudezco, de repente

-Perdo­ne, seguro que no quiere oír todas estas cosas.

-No pasa nada -afirma él.

Dios, estoy perdiendo los papeles.

Da igual. Además, todo lo que he dicho no es verdad, porque es­toy enamorada de Jacob. Debe de ser la altura o algo así lo que me está confundiendo.

Aturdida, me aparto el pelo de la cara e intento mantener la compostura. Creo que empezaré a contar otra vez. Trescientos cin­cuenta y... seis. Trescientos...

¡Dios mío! ¡No, por favor! El avión empieza a bambolearse de nuevo. Nos precipitamos al vacío.

-Nunca he hecho nada por lo que mis padres puedan estar or­gullosos -comienzo a decir. Las palabras salen a borbotones sin que pueda contenerlas-. Nunca.

-Estoy convencido de que eso no es verdad -replica el ingles con gentileza.

-Es cierto. Quizá en un tiempo lo estuvieran. Pero luego vino a vivir con nosotros mi prima Lauren y, de pronto, era como si no me viesen. Sólo le prestaban atención a ella. Mi prima tenía catorce años y yo, diez; pensé que iba a ser fantástico. Ya sabe, como tener una hermana mayor o algo similar. Pero las cosas no fueron del todo así...

No puedo estar callada, no puedo.

Cada vez que el avión se mueve o se agita, dejo escapar un to­rrente de frases, como agua por una catarata. Sólo soy capaz de hablar, o de gritar.

-Ella era campeona de natación, campeona en todo, y yo no era nada a su lado...

»... un curso de fotografía, y creí que realmente mi vida iba a cambiar...

»... Cincuenta kilos, pero tenía pensado ponerme a dieta...

»... solicité todo tipo de trabajos. Estaba tan desesperada que incluso pedí...

»... horrible chica que se llama Tanya. El otro día llegó un es­critorio nuevo y se quedó con él, a pesar de que el mío es cutre y pe­queño...

»... a veces riego su maldita planta, una cinta, con jugo de na­ranja, para que aprenda...

»... encantadora Rose, que trabaja en el departamento de Per­sonal. Tenemos una contraseña; cuando se acerca y me pregunta: "¿Te importaría repasar unas cuentas conmigo, Bella?", quiere de­cir que nos vayamos a Starbucks...

»... horribles regalos y he de fingir que me gustan...

»... el café de la oficina es la cosa más repugnante que he bebido en mi vida, un auténtico veneno...

»... en mi currículum puse que mi nota de Matemáticas en la se­lectividad era sobresaliente, cuando en realidad sólo había aproba­do. Sé que es una gran mentira, que no debería haberlo hecho, pero deseaba tanto que me dieran el puesto...

¿Qué me ocurre? Normalmente tengo una especie de filtro que me frena y me impide contar de buenas a primeras lo que se me pasa por la cabeza.

Pero ha dejado de funcionar. Todos mis pensamientos salen en avalancha, como en una enorme y caprichosa corriente que soy in­capaz de detener.

-A veces pienso que creo en Dios porque, si no, ¿cómo hemos llegado aquí? Pero luego me digo que qué sucede con las guerras y cosas así...

»... llevar tangas porque no se notan, pero son muy incómodos...

»... dos tallas menos y no sabía qué hacer, así que dije: "¡Vaya!, es fantástico.

»... mi comida favorita son los pimientos asados...

»... me apunté a un club de lectura, pero no conseguí acabar Cumbres Borrascosas. Así que le eché un vistazo a la contracubierta y actué como si lo hubiera leído...

»... le di un montón de comida para peces y, la verdad, no sé qué pasó...

»... en cuanto oigo la canción Close to You de los Carpenters me pongo a llorar...

»... me gustaría tener los pechos más grandes. Es decir, no como las de las revistas, sino, ya sabe, un poco más grandes. Para saber lo que se siente...

»... mi cita perfecta empezaría con una botella de champán que apareciera en la mesa como por arte de magia...

»... compré un bote enorme de helado, me lo zampé todo y no le dije nada a Alice...

No me entero de nada de lo que ocurre a nuestro alrededor. El mundo se reduce a este hombre, a mí y a mi boca, que no deja de vo­mitar mis más íntimos pensamientos y mis secretos. Ya casi no sé ni lo que digo. Lo único que sé es que me sienta bien.

¿Serán así las terapias?

»... se llamaba Mike Newton. Mis padres estaban en el piso de abajo viendo Ben Hur, y recuerdo que pensé que si aquello era lo que entusiasmaba tanto a la gente, el mundo estaba loco...! Que no lo volvería a hacer!, el hombre se boto de risa pero yo seguí

»... me pongo de lado porque así el escote parece mayor...

»... trabaja en estudios de mercado. La primera vez que lo vi me pareció muy guapo. Es muy alto y moreno, musculoso, y su cabello es sedoso. Así que me invitó a salir con él y...

»... siempre me tomo una copita de licor de fresa antes de una cita, para calmar los nervios...

»... es maravilloso. Jacob es absolutamente fantástico. Tengo mucha suerte. Todos me dicen lo estupendo que es. Es cariñoso y bueno, y ha triunfado en la vida. Todo el mundo asegura que somos la pareja perfecta...

»... nunca se lo confesaría a nadie, pero a veces pienso que es demasiado guapo. Casi como un muñeco. Como Max Steel, el hombre de acción…

Ahora he sacado el tema de mi novio y le estoy diciendo cosas que no le he contado a nadie. Cosas que ni siquiera sabía que pen­saba.

-En Navidad le regalé un bonito reloj con correa de cuero, pero usa uno digital de color naranja porque da la temperatura de no se cuantos países o algo así...

»... me llevaba a un montón de conciertos de rock, y yo fingía pa­sarlo bien sólo por ser amable. Ahora cree que me gusta ese tipo de música...

»... se sabe de memoria los diálogos de todas las películas de de Al pacino. Recita las frases antes que los personajes y me saca de mis casillas...

»... me mira como si le hablara en chino...

»... empeñado en encontrarme el punto G, así que nos pasa­mos el fin de semana haciéndolo en distintas posturas. Al final estaba destrozada; lo único que me apetecía era una pizza y ver Friends...

»... no dejaba de repetir: "¿Qué te ha parecido?" Tuve que inven­tar una historia; le aseguré que había sido fabuloso, que había senti­do que todo mi cuerpo se abría como una flor. Me preguntó qué tipo de flor y le contesté que una begonia..., se volvió a reír peor no pare…

»... no puedo esperar que la pasión inicial dure siempre. Pero ¿cómo saber si nuestra relación ha ido perdiendo intensidad para convertirse en un agradable y duradero compromiso o en un as­queroso: "Ya no tenemos ganas de vernos"...?

»... un príncipe con brillante armadura no es una opción muy realista, pero una parte de mí anhela un amor desbordante y ro­mántico. Quiero pasión, que me conquisten. Deseo sentir un terre­moto o..., no sé, un gran torbellino..., algo realmente excitante. A ve­ces pienso que una vida nueva y emocionante me espera en algún sitio, y si pudiera...

-Perdone, señora.

-¿Qué? -contesto aturdida-. ¿Qué pasa?

La azafata de la trenza de raíz me mira sonriente.

-Hemos aterrizado.

-¿Que hemos qué?

Esto no tiene sentido. ¿Cómo es posible? Miro a mí alrededor y, sí, el avión está parado. Estamos en tierra.

Me siento como Dorothy. Hace un momento estaba dando una vuelta por Oz y ahora he despertado, alicaída, reservada y normal otra vez.

-Ya no damos sacudidas -digo como una tonta.

-Hace mucho que han terminado -replica el hombre con una sonrisa torcida.

-No vamos a morir.

-Cierto.

Lo miro como si fuera la primera vez que lo viera y entonces cai­go en la cuenta: he estado parloteando sin parar durante una hora con alguien que no conozco. Sabe Dios lo que le habré contado.

Tengo que salir de este avión ahora mismo.

-Lo siento -me disculpo-. Usted... debería haberme dete­nido.

-No habría sido fácil -asegura con una ligera sonrisa dibuja­da en los labios-. Había cogido carrera.

-Me da tanta vergüenza...

Intento sonreír, pero ni siquiera consigo mirarlo a los ojos. ¡Le he hablado de mis bragas y de mi punto G!

-No se preocupe, todos estábamos nerviosos. Ha sido un viaje movidito -dice cogiendo su mochila y levantándose-. ¿Podrá lle­gar a casa?

-Sí, claro. Gracias, y que disfrute de su visita -le digo cuando se aleja, pero no creo que me haya oído.

Recojo mis cosas despacio y salgo del avión. Me noto sudada, tengo el pelo revuelto y la cabeza me va a estallar..

El aeropuerto me parece inopinadamente brillante, silencioso y tranquilo después del intenso viaje. El suelo no se mueve. Sin decir palabra, me desplomo en una silla de plástico y trato de poner mis pensamientos en orden, pero al levantarme todavía sigo aturdida. Camino envuelta en una especie de sensación borrosa y me resulta difícil asimilar que estoy aquí, viva. Para ser sincera, estaba conven­cida de que no conseguiríamos aterrizar.

-¡Bella! -grita alguien cuando asomo por la puerta de llega­das, pero ni siquiera levanto la cabeza. En el mundo hay un montón de chicas que se llaman así.

-¡Aquí, Bella!

Miro hacia el lugar de donde procede la voz sin acabar de creer que se dirija a mí.

No es posible.

Es Jacob.

Está tremendamente guapo. Su piel luce ese precioso tono moreno, sus ojos son más penetrantes que nunca y se acerca corrien­do. Esto no tiene sentido. ¿Qué hace aquí? Cuando llega donde es­toy, me abraza con fuerza.

-Gracias a Dios -suspira con voz ronca-. ¿Te encuentras bien?

-¿Cómo es que has venido?

-He llamado a la compañía aérea para preguntar a qué hora aterrizabas y me han dicho que el avión había atravesado una zona con muchas turbulencias. Tenía que venir -confiesa mirándome a los ojos-. He visto cómo tomabas tierra, incluso han enviado una ambulancia hacia allí. Después no te veía salir y he pensado... -Traga saliva-. No sé lo que he pensado.

-Estoy bien. Estaba intentando sosegarme un poco. Ha sido horrible. -De repente he puesto un tono de voz agudo y tembloro­so, lo que no deja de ser ridículo porque ahora estoy a salvo-. Ha habido un momento en el que realmente creía que nos matábamos.

-Cuando he visto que no aparecías por la puerta... -Se calla y me mira en silencio durante unos segundos-. Me he dado cuenta por primera vez de cuánto te quiero.

-¿En serio? -pregunto con voz entrecortada.

El corazón me late con fuerza. Me voy a caer en cualquier ins­tante.

-Bella, creo que deberíamos...

¿Casarnos? Siento una sacudida en mi interior. ¡Santo cielo! Me está pidiendo que me case con él, aquí, en el aeropuerto. ¿Y qué le res­pondo? Todavía no estoy preparada. Pero si le digo que no, se irá des­pechado. ¡Mierda! Bueno, le contestaré que necesito tiempo para...

-... irnos a vivir juntos -acaba.

Seré idiota... Evidentemente no me estaba pidiendo matri­monio.

-¿Qué opinas? -me pregunta mientras me acaricia el pelo con cariño.

-Esto...

Me froto la cara para ganar tiempo, incapaz de pensar con clari­dad. Vivir con Jacob... No parece descabellado. No hay razón para no hacerlo. Estoy un poco confundida. Algo intenta penetrar en mi cerebro para enviarme un mensaje.

De pronto recuerdo algunas de las cosas que he dicho en el avión. Lo de no estar enamorada de verdad, lo de que Jacob nun­ca me ha entendido...

Pero bueno, eran tonterías, ¿no? Es decir, creía que iba a morir. No estaba precisamente en mi momento más lúcido.

-Jacob, ¿qué ha pasado con tu importante reunión? -pre­gunto al recordarla de golpe.

-La he aplazado.

-¿Sí? ¿Por mí?

Ahora sí que estoy temblando, las piernas apenas me sostienen. No sé si es por las secuelas del viaje o por amor.

¡Míralo! Es alto y guapo y ha cancelado un asunto importante para venir a salvarte.

No cabe duda, es amor.

-Me encantaría vivir contigo, Jacob- susurro, y, para mi sorpresa, me deshago en lágrimas.

Bueno que tal que les pareció se acepta de todo ……………………….dejen Rewievs

Bueno nos vemos en el next cap ,