Disclaimer: Digimon no es de mi propiedad.
El parque de las palomas
2a parte
Iba al parque de las palomas y ahí se enteró más acerca de Mimi, era una chica simplemente increíble, todo lo que ella era capaz de hacer por ellos. Mimi cada vez estaba más dentro de su corazón, fue tan rápida y silenciosa que no se había dado cuenta que ya no podía dejar de pensar en ella.
Un día sin esperarlo, a lo lejos vio una silueta de vestiduras blancas, caminaba hacia él, con una sonrisa plasmada en su fresco rostro, se sentó a su lado y de la bolsita que él tenía en sus manos, ella sacó unas semillitas que arrojó a las aves.
—¿Tu qué sueños tienes? —cuestionó de repente, ni siquiera un saludo.
—Pues muchos, me gusta la música y no descartó llegar a ser un gran cantante…
—Pero si ya lo eres, cantas divino, perdón por interrumpirte, sigue.
—Gracias. Igual me encantaría estudiar algo relacionado con la astronomía. ¿Cuál es el tuyo?
—Tener hijos propios.
—¿Por qué? —aquello dicho por la castaña levantó su curiosidad como espuma.
Mimi tomó aire y miró hacia el cielo, no pudo evitar que sus ojos se humedecieran, luego bajó la cabeza para mirarle fijamente a los ojos del chico.
—No puedo tener hijos, un accidente.
—Lo lamento —quiso abrazarla, lo quería hacer pero sentía que no se conocían lo demasiado como para tomarse esa libertad.
—Pero todo tiene arreglo en esta vida. Estos días he pensado seriamente en adoptar a las palomas.
—¿A los 7?
—Si, sonara tonto, pero me gustaría tenerlos como hijos, total, tengo una casa en Australia, heredara por mis abuelos y es grande y tiene un jardín precioso, además de que no está muy lejos de la playa, estoy a punto de terminar mi carrera y me iría a Australia con trabajo seguro, porque un maestro de la universidad es australiano y me ofreció un estupendo empleo allá —Mimi sonrió, como si ya estuviera viviendo su sueño.
—Pero necesitarías estar casada.
—Sí, sólo me falta encontrar una víctima —bromeó la castaña.
Matt río ante el comentario, él sería esa victima sin dudar. Se quedó callado y se ruborizó.
—Y quiero tener un bosque, sembrar muchos árboles y tener una cabaña dentro de ése bosque. Como dicen, en esta vida hay que hacer 3 cosas: Sembrar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. Yo no puedo tener hijos, y lo del libro no me apetece mucho, no hay qué contar —agregó Mimi, sonriente.
A pesar de que las cosas eran rutinarias con ella, se la pasaba muy bien en compañía de la chica y de las palomas, se los imaginaba corriendo en un hermoso jardín y por las tardes cerca de la playa encendiendo una fogata. Era una fotografía estupenda. Y él, ahí sentado junto a ellos con su guitarra y cantando.
Los dos caminaban en un centro comercial y no precisamente por ella, sino por él que se fue a comprar ropa y Mimi le acompañó.
—Te invito un café —ofreció el rubio.
—Gracias, te lo acepto con gusto —Mimi le tomó de la mano pero sorprendentemente ella lo dirigió a uno—. Te va a encantar este lugar, hacen un café delicioso y es cien por ciento orgánico, mi amigo trabajó aquí y me aseguró que los dueños de esta cafetería tienen cafetales, así que de la materia prima no se preocupan mucho.
—¿En serio?
—Sí, además tienen un ambiente muy agradable.
Estaban a punto de entrar a aquel café, cuando vio a una pelirroja que pasaba por ahí con una bolsa de compras.
—¿Tú quien eres? —preguntó groseramente a Mimi aquella chica.
—Es mi amiga —salió Matt, poniendo a Mimi tras de él.
—¿Y por qué te toma de la mano? Que yo recuerde, tú y yo somos novios, sólo que no me has hablado durante estos días y yo no pensaba hablarte a ti. Oye… —la pelirroja miró de pies a cabeza a Mimi de manera desagradable—. Como te llames, Matt es mi novio.
—Ahora entiendo —Mimi miró con dulzura a la pelirroja y salió de tras de Matt para tomarle con más fuerza la mano—. Porque todo este tiempo le he coqueteado y él ni caso me hace, y ¿cómo?, teniendo a una novia tan bonita como tú, es difícil serle infiel.
Aquel comentario hizo que Sora tragara saliva y se pusiera nerviosa, su mirada se desvió inmediatamente.
—Él ha sido muy respetuoso contigo y conmigo, pero hoy le invité un café, espero que no te moleste. Hasta luego —sin más, Mimi lo llevó adentro del café, dejando a una Sora callada.
Por qué sentía que Mimi parecía leer la memoria y cómo si supiera lo que había pasado entre él y la pelirroja, aquel comentario que hizo fue una estocada hacia su ex novia dejándola callada y es que Mimi lo hizo de una manera tan sutil. Mimi era muy especial.
—¿Pasa algo? Estás pensativo —observó la castaña.
—Sólo pienso en el comentario que hiciste y dejaste callada a Sora —respondió el muchacho.
—Sora, que bonito nombre, y ella es muy bonita, pero siento su corazón algo frío, necesita cariño pero no de cualquiera, sólo deja entrar a unos cuantos a su vida y tiene miedo… perdón, yo y mis deducciones sobre personas, pero no puedo evitarlo, al fin y al cabo estoy estudiando psicología —Mimi sonrió.
—¿A mí ya me estudiaste? —interrogó Matt, quería saber qué es lo que ella pensaba de él.
—Mentiría si digo que no, en cuanto te vi, noté que tenías un revoltijo de emociones, tristeza, rabia, enojo, desilusión… tu novia te engañó y tú lo viste.
—Woow, eres muy buena —Matt estaba impresionado pero a la vez le había dolido.
—Gracias. ¿Has probado el pastel de calabaza con granos de elote?
—No, jamás.
—¿En dónde has vivido? Por Dios te has perdido de algo sumamente delicioso y muy nutritivo y no engorda, aunque a mí no me importa las calorías que aporta un pastel, amo las cosas dulces y el pastel de triple chocolate es mi favorito —Mimi no dejaba de impresionarle, parecía saber en qué momento cambiar de tema y ayudarle.
Tenía toda la razón, terminó tomando varias tazas de café y es que estaba muy rico, Mimi sonreía y le aseguraba que tal vez no dormiría toda la noche. El pastel de calabaza y granos de elote le encantó, no pensó que algo tan vegetariano como ése le llegara a gustar, siendo él come carne de nacimiento.
—¿Qué más puedes decir sobre mí? —Matt seguía curioso sólo que supo esperar y aprovechando la noche hermosa y la caminata por el parque.
—Que eres músico, y muy buen cantante, un chico de un corazón enorme, muy guapo y de unos ojos que a mí me encantan.
No pudo más, se detuvo frente a ella, la tomó de los hombros y la vio fijamente a sus ojos castaños. Se acercó, cerró los ojos lentamente. Dulce, suave, húmedo, exquisito. Eso sintió al tener los labios de Mimi entre los suyos.
—Y que besas increíble —dijo ella, besándolo de nuevo.
Matt se perdió en aquel beso. Los dos sonrieron, notaron que sus ojos brillaban más. De repente se dejó caer la lluvia y Matt tomó la mano de la castaña, quien se quedó parada.
—Si te toca mojarte, ni modo, aunque corramos de todas formas vamos a terminar empapados —dijo la castaña muy sonriente que para sorpresa de Matt, la chica empezó a danzar.
Las personas que corrían para refugiarse del agua, se quedaron viendo a Mimi, Matt mostró una leve sonrisita.
—¿Qué? —Preguntó la chica que se detuvo mostrando una hermosa sonrisa—. ¡Es divertido!
Impresionado, así estaba él cuando vio que Mimi jaló a un señor junto a su pareja y los incitó a bailar, quienes obedecieron y se dejaron mojar por la lluvia. Sorprendentemente había varias personas admirando a la bella chica bailar, Matt se unió al baile. Mojarse resultaba tan divertido.
Después de la buena empapada que se dieron los dos, Matt la invitó a ir a su casa, sabía que no era apropiado, pero quería que Mimi no se resfriara y al ser su departamento el lugar más cercano donde podían secarse, no le quedó de otra. Mimi aceptó a ir.
Matt se moría de la vergüenza, su departamento era un desastre en mayúsculas, quería ocultar el tiradero a como diera lugar, o que se limpiara mágicamente, apenado miró a Mimi que no se veía nada sorprendida.
—Pensaras que soy un desorden.
—Cierto.
—Seguro también pensaras que mi vida es así —Matt agachaba la cabeza de la pena, pero Mimi se encargó de que él la viera a los ojos.
—No del todo, Matt. He leído varias biografías de artistas y varios de ellos eran desordenados, pero que hermosas creaciones hacían, otros más sufrían de algún desorden mental… y no estoy diciendo que por el hecho de que seas cantante tengas este desorden, pues hay muchos que tienden a ser muy organizados. Como futura psicóloga, te puedo decir que: tú viviste con tu padre durante varios años, desde tu infancia, tu papá se la pasaba trabajando y tú en la escuela, hacías las tareas de las materias que te gustaban, las demás, pedías copia a tus mejores amigos. Te hiciste independiente, no hace mucho y te has entregado a la música. Rara vez recuerdas en ordenar tu departamento, pues lo ves como una pérdida de tiempo y de qué no encontraras lo que quieres sí esté está ordenado.
—Das miedo, parece que puedes ver el pasado de otras personas —admitió el rubio, Mimi era muy buena.
—No se puede cambiar de la noche a la mañana, Matt, y tu creatividad se ve reflejado en el desorden que tienes aquí. Si vieras como está mi cuarto, te aseguro que te espantarías.
El chico miró con sorpresa a Mimi, él se imaginaba una habitación inmaculada, pulcra y oliendo a rosas.
—Nunca me ha gustado estar mucho tiempo encerrada, necesito sentirme viva y para ello, necesito estar activa, pero siempre ha sido en lugares abiertos, por eso me encanta caminar, no me importa cuánto tiempo ni la distancia ni el camino, sólo doy un paso tras otro. Soy de las personas que no le gusta creer que hay un destino marcado para cada uno, sino que uno va formando su vida a base de las decisiones que tomas. Y de los errores que se comete, se puede volver a cometer, pero no son errores sino experiencias que a veces no son claras y por lo tanto vuelves a caer para que así las aprendas.
—Es verdad —asintió el ojiazul.
Matt recordó que tenía que sacar su ropa.
—Demonios, mi ropa nueva está mojada —exclamó Matt.
—Y pequeña —añadió Mimi al sacar la ropa de la bolsa con la intención de tenderla.
—Diablos, no me fije que se lleva a la tintorería… ¿crees que me hagan una devolución?
El comentario hizo que Mimi dejara escapar una carcajada. A Matt le encantaba verla reír y más sí él era quien se encargaba de eso.
Le dio una toalla para que secara.
—Gracias. Mira la hora es demasiado tarde, le hablare a mis padres para que vengan por mi —miró el reloj y enseguida sacó su teléfono celular. Marcó—. Mis papás se fueron a cenar… seguro que vuelven hasta mañana.
—Te llevo a tu casa —ofreció el joven.
—Gracias, pero mi casa está muy lejos de aquí, se encuentra casi a las afueras de la ciudad, no quiero molestarte.
—No es molestia, nos vamos en taxi y en ese mismo me regreso.
Mimi aceptó la propuesta de Matt, de repente estornudó.
—Creo que te va a dar gripe —comentó el rubio.
—Sí es así, ni modo, ya me tocaba enfermarme.
Los días pasaban y Matt estaba enamorándose más y más si es que eso era posible de Mimi, con ella aprendió a disfrutar de la caminata a pesar de que a veces se la pasaban un largo tramo sin decirse nada, pero la compañía le encantaba y podía escuchar sus pensamientos, visualizar sus sueños y en aquellos sueños, la castaña estaba presente.
La pelirroja estaba sentada platicando con sus amigas y al ver pasar a Mimi y Matt, se levantó, caminó hacia ellos y le propinó una bofetada a la castaña.
—¡Eres una resbalosa! —exclamó la rubia.
—¿Qué demonios te pasa Sora? —Matt se interpuso entre las dos chicas, no iba a permitir que la pelirroja le volviera a poner una mano encima a Mimi.
Se quedo patidifuso al ver que Mimi le soltó un puñetazo en plena cara a Sora, haciendo que la chica diera unos pasos hacia atrás.
—¿Cómo te atreves a golpearme? —reclamó la pelirroja llorando por el dolor.
—No soy dejada y no permito que me golpeen y menos sin motivo —a pesar de todo, Mimi se veía tranquila.
—¿Qué no hay motivo? ¡Estás con mi novio, maldita zorra! —Sora se le dejó ir a Mimi, pero esta vez Matt detuvo a su ex novia.
—No me hace falta conocerte para saber que a ti te hace falta amor y no de otras personas, sino amor propio. Necesitas ayuda y pronto o de lo contrario, terminaras odiándote —respondió la castaña, muy serena y segura de lo que decía.
—Sora, tú y yo dejamos de ser novios desde ése día que te estabas besando con otro —le dijo Matt, Sora se le quedó viendo algo espantada.
—No, déjame explicarte… —Sora estaba llorando.
—No hay nada qué explicar Sora, yo te vi.
—Toma en cuenta lo que te dije, busca ayuda y amate, sólo así encontraras la manera de llenar ese vacío que sientes. Sora, cuídate. —Mimi le ofreció un pañuelo a la pelirroja y le puso una mano en el hombro, dándole apoyo.
—G-gracias —murmuró Sora, impactada por lo que la castaña hacía.
—Ah sí… tus "amigas" no son lo mejor para ti. Encontraras a verdaderos amigos en las personas menos esperadas —Mimi señaló a las chicas que estaban sentadas en la mesa y se burlaban de Sora.
Estaba por acabarse las vacaciones y Matt estaba triste porque no vería a Mimi por un largo rato.
Los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses. Visitaba a los niños con frecuencia en ausencia de Mimi, pues ella se tuvo que quedar en Tokio mientras terminaba su semestre, ya que esté era el más difícil de todos, además de que aprovecharía la oferta que la escuela le hizo para obtener el título más rápido aunque de fácil no tenía nada aparte de todo, ofrecer su servicio en un hospital infantil donde gracias a las cartas que recibía de ella, ya no la querían dejar salir por lo buena que era, esto último ella no se lo dijo, pero lo dedujo. Pobre Mimi, era de admirarse, ¿de dónde sacaba tanta energía para hacer todo eso?, era una chica muy activa.
Al fin, el semestre de Mimi había acabado, se titulo, siendo sin exagerar, la mejor alumna de su generación. Tanto Matt como los niños esperaban a Mimi en la estación del tren. Era imposible, Mimi se había puesto todavía más guapa aunque siguiera usando su vestimenta hippie. Abrazó a todos los niños, feliz de verlos, aquella felicidad que irradiaba no pasaba desapercibida. Fuera donde fuera, Mimi siempre llamaba la atención y no por su forma de vestir, sino por su forma de ser y la vibra que emanaba.
Mimi llegó al departamento de Matt, sorprendiéndolo por la visita.
—Matt, esto es muy importante para mí —Mimi se veía algo apurada.
—Si te puedo ayudar, adelante.
—Cásate conmigo —Mimi definitivamente no lo dejaba de sorprender, tardó en procesar esas dos palabras—. Debo de adoptar a los niños a la de ya, van a demoler la casa y eso me enteré por un tío, quien me va ayudar con lo de la adopción y qué está sea más rápida.
—¿Casarme contigo? —repitió Matt, incrédulo.
—Sí, eres mi segunda opción, la primera es el doctor, pero él ya está casado y pues no me gustaría que él tuviera una pelea con su esposa por mi culpa… —dijo Mimi que viró su mirada hacia la izquierda.
—¿En serio?
—No tonto, claro que no, sino porque te amo y me encantaría hacer una vida contigo y con los niños que estoy segura que tú los amas igual que yo… como si fueran mis hijos —lo último que dijo se asomaron unas lágrimas en sus bellos ojos, aquello enterneció a Matt que se acercó a ella y le dio un dulce beso.
—Se supone que el que debe pedir matrimonio soy yo, ¿no? —dijo Matt esbozando una sonrisa.
—¿Vives en el pasado o qué?
—No, digamos que soy algo tradicional… permíteme. Mimi, ¿quieres casarte y compartir una vida conmigo y nuestros 7 hijos? —preguntó el muchacho que se arrodillo y besó la mano de la castaña.
—Ahm, déjame pensarlo. ¡Sí! —Mimi se arrodilló y se lanzó a los brazos de su futuro esposo.
La boda fue al aire libre, en el parque, Mimi vestía sencillamente, con falda, blusa de algodón, sandalias blancas y una diadema blanca, Matt vestido de blanco. Los invitados… todos lo que pasaran por ahí y querían ver la boda. Tal vez no era la mejor boda del año, ni la más costosa, ni la más llamativa, pero la ceremonia era hermosa, Mimi y Matt se tomaban de la mano, como el más grande testigo, un árbol muy frondoso que generoso ofrecía su refrescante sombra a todo aquel que se sentaba para admirar la boda. Llegó volando una paloma blanca que aterrizó en el hombro de Mimi quien de su inseparable bolso sacó unas migajas de pan y se las dio a la paloma. Mimi no dejaba de sorprender. Los niños estaban felices por que tendrían a los mejores padres del mundo. La unión se formalizó con un beso, Mimi lanzó el ramo de flores y cayó sobre el regazo de Sora.
—Que suerte tienes, seguro que pronto te casas —le dijo una chica de lentes a Sora quien esbozó una suave sonrisa.
—No lo creo —respondió la pelirroja.
—No llames las malas vibras, tú di que sí y seguro que pronto tendrás pretendiente, con lo bonita que eres —insistió aquella chica que hasta se atrevió a darle un codazo a la pelirroja quien se sorprendió para luego empezar a reír.
Aquel sueño de verse a él sentado frente a una fogata, en la playa, con los niños y con Mimi, cantando dejó de ser un sueño para volverse realidad. Todos felices cantando en coro una canción que él escribió para su amada esposa a quien la bella sonrisa no desaparecía de su hermoso rostro.
—Gracias por todo Mimi, te amo —le dijo Matt mientras veían el mar en plena noche, el agua reflejaba la hermosa luna.
—No hay qué agradecer, tomaste la decisión de acompañarme al parque de las palomas. Te amo —respondió Mimi, los dos se acercaron para corroborar su amor con un beso.
FIN
N/A:
Hola!, cómo estás? Primero que nada, dejenme agradecerles su apoyo con este pequeño fic y gracias por sus reviews, también estoy muy contenta de ver que me han visitado de varios países, muchisimas gracias n_n
Una enorme disculpa, por que dije que esperaba actualizar este fic lo más rapido posible, y es que me motive mucho escribiendo la historia, me quedé a la mitad y de ahí, también la inspiración se cortó, pero pues aquí les presento esta segunda y ultima parte del fic. Espero que les haya gustado, en lo personal siento que es algo diferente a lo que acostumbro a escribir :P, pero disfrute escribir a una Mimi hippie y psicologa, muchisimas gracias de verdad por leerme =) Espero no decepcionarlos.
fiirefairy: gracias por tu review, n_n me da gusto saber de ti (ah sí, sigo pendiente en leer el capitulo de chicas de antaño, lo siento, pero lo leere, me agrada mucho Amy)
digimon4ever99: Que alegría de que hayas pasado tu examen! hurra! y también felicitaciones por tu cumple aunque ya pasó, pero nunca es tarde.
Puchisko: Muchas gracias por tu comentario, sí Mimi es como un ángel, pero no es dejada, eso me agrada.
Adrit126: muchas gracias por comentar, que bueno que te haya gustado, agradezco mucho tu apoyo para conmigo amiga, mil gracias =) siempre me dejas review n_n
Taishou: mil gracias por el review n_n aqui dejo el segundo y ultimo capi, espero que te guste
Meems-ishikawa: Muchisimas gracias, Mimi es un amor de persona, quién no la adora? y aquí dejo el final del capi, espero que sea de tu agrado.
Agradezco a todas los demás que entraron a leer la historia de corazón, muchisimas gracias, jamas me cansaré de agradecer el tiempo que le dedican a mis historias y aunque existen ocasiones que me no se me ocurre nada, no me olvido de ustedes. Muchisimas gracias!
Un abrazo y un beso a todas y todos =)
con muchisimo cariño XANHEX
