CAPITULO 4. ME NIEGO A QUE TU SEAS EL

Tan pronto como Alfred había recibido aquella misteriosa llamada de parte de Francis, salió corriendo de su casa, sin equipaje, sin aviso, solo las llaves del auto y la billetera que contenía unos cuantos dólares. Con prisa, se subió dentro de su Hummer, la encendió y apretó el acelerador dejando una estela de humo tras este. El sonido de múltiples cláxones se escucharon por todo el camino de casa de la nación hasta el aeropuerto internacional. Al llegar, freno con todo lo que tenia, pero debido a la gran velocidad con la que había conducido, causo un gran chirrido provocando la molestia de los viajeros. En cuanto el auto finalmente freno, no se preocupo por dejarlo estacionado correctamente, ni por las multas que pronto un policía local empezaba a colocarle, sino, más bien, se preocupo por correr con todo lo que podía hasta la línea de aterrizaje de los aviones, al llegar ahí, abrió con toda la fuerza que tenia una de las puertas principales del hangar llamando la atención de los presentes –exijo hablar con el gerente de la aerolínea- grito -¡soy Alfred F. Jones y necesito un avión de inmediato!- ordeno histéricamente haciendo que millares de personas empezaran a correr frenéticamente de un lado al otro.

Cuando por fin obtuvo lo que quería, agradeció al personal y al gerente de la aerolínea por el enorme préstamo que le hacían, un gran jet tan glamoroso como el presidencial mismo. El americano abordo el avión y camino hacia la sala de mando, cuando se encontró en esta, se ajusto su chaqueta de vuelo, se sentó en el asiento del piloto y se coloco diadema del capitán –aquí xxx00america al habla, saldré tan pronto den bandera verde- hablo.

-ok xxx00america, ya está todo listo, tome el carril a su derecha, buen viaje sr.- hablo una áspera voz del otro lado de la línea confirmándole el permiso.

-bien, thanks- respondió Alfred y comenzó a pilotear aquel avión.

Tras haber despegado y dejado el continente americano, el de gafas encendió el piloto automático, posteriormente, se recostó sobre el asiento del capitán –me pregunto cuál era la urgencia de France- se dijo pensativo, sin embargo, el vislumbrar tierra inglesa lo saco de aquellos pensamientos –aquí xxx00america al habla, solicito permiso para aterrizar- dijo.

Del otro lado de la línea, una suave y varonil voz le respondió –aquí torre de control, permiso concedido- respondió –tome el carril derecho para aterrizar- ordeno. Alfred agradeció por los datos y lentamente fue descendiendo hasta finalmente estacionar el avión en un hangar vacio –se lo encargo- le dijo a uno de los jefes de mantenimiento presentes y posteriormente abandono el lugar.

Con paso apresurado camino hacia la salida de la terminal donde tomo un taxi y le dio la dirección que ya sabía de memoria, en el recorrido a casa de Arthur, le entro un hambre tremenda debido a tantas horas de viaje hechas, así que obligo al conductor a desviarse del camino para que le buscara un McDonals, afortunadamente, el sabia la ubicación de cada sucursal en todo Londres así que se dirigieron al más cercano. En cuanto se aproximo a la ventanilla, pidió varios paquetes para llevar, lentamente el taxi avanzo hacia la siguiente ventanilla donde Alfred pago por su pedido al tiempo que recibía su orden, posteriormente y ahora con la barriga llena y el corazón contento, continuo el rumbo a casa del ingles y tras varias millas de viaje en donde observo infinidad de pastura, arboles y caminos rurales, el taxista lo dejo frente a la casa de su difunto amigo.

Algo agotado por el gran viaje, bajo del taxi, le pago al conductor y se dirigió hacia la puerta dispuesto a abrirla cuando de la nada, esta se abrió de par en par –oh amérique mon ami, has tardado en llegar- reprocho el francés intentando sonar molesto.

-vine lo más rápido que me fue posible, recuerda que tengo que cruzar de un continente a otro y déjame decirte que no es nada fácil- contesto el americano quien avanzaba lentamente hacia la puerta –mejor dime porque querías que viniera- pregunto desviando el tema.

Francis se llevo ambas manos hacia su cintura haciendo un gesto con la cabeza dando a entender que entrara a la casa. Alfred haciendo a un lado al francés, se adentro a la mansión -¿Qué tiene de interesante la polvorienta casa de iggy?- empezaba a preguntar cuando algo llamo su atención, en un sillón, se encontraba un joven rubio tomando una humeante taza de té. En ese instante, su gran sonrisa se contorsiono en una mueca vacía, sus vivaces ojos se vidriaron y achicaron y su cuerpo empezó a temblar -¿iggy?- susurro y con grandes pasos avanzo hacia el joven quedando frente a frente.

El joven quien continuaba bebiendo te, al notar la presencia de alguien desconocido, dejo de lado su actividad y subió su mirada haciendo que sus esmeraldas e inocentes ojos chocaran contra aquellos azules y tristes ojos –buenas tardes- sonrió intentando ser cordial con aquel sujeto que le miraba como horas atrás le había visto el francés –mucho gusto soy Arthur Kirkland ¿y tú?- extendió su mano gentilmente esperando que el otro le correspondiera pero en vez de un cordial saludo, recibió un manotazo.

-Don´t kidding me!- grito Alfred molesto por ver frente a él a un intento de sustituto de Arthur intentando ser cordial -¡no tienes derecho a usar su nombre impostor!-. En aquel instante, el rostro del de gafas se mostro serio y sin rastros de aquella sonrisa tan característica en el.

El ingles enmudeció por las rudas y fuertes palabras que aquel individuo le había propinado -¡pero quien te crees para llamarme impostor!- respondió enfadado por primera vez en su nueva vida–si no me crees que soy Arthur Kirkland pues mira esto- dijo mostrándole su carnet al americano.

Alfred aun molesto, arrebato bruscamente de las manos de aquel impostor la credencial y empezó a analizarla, primero leyó los datos uno a uno, siendo él una de las personas más cercanas a Arthur, tenía que saberse de memoria aquellos datos que efectivamente estaban correctos, después, se dispuso a analizar cada rasgo. Primero observo las gruesas cejas del joven, las comparo, las toco y hasta midió empíricamente usando sus dedos como reglas; después, centro su atención en sus ojos color esmeralda los cuales para su asombro, se veían más puros, brillantes y vivos, bajo hacia sus sonrojadas mejillas las cuales estiro, mallugó y apretó; posteriormente, empezó a palpar cada parte del cuerpo, sus delgados brazos, su angosta espalda, sus delicadas y suaves manos, sus largos y finos dedos y sin pudor alguno, levanto la camisa del joven empezando a analizar cuidadosamente cada una de las cicatrices que se encontraban en el torso de este, hasta que finalmente saco su veredicto -¡es un excelente impostor Francis!- dijo alzando enérgicamente su pulgar derecho.

-¡te dije que no soy un impostor!- se quejo el ingles quien se estaba acomodando la camisa que momentos atrás había sido víctima de aquel desconocido.

Francis en esos instantes estaba adentrándose a la sala intervino –non amérique, este es el Arthur real- le explico.

El joven americano aun seguía renuente que aquel impostor se tratase del Arthur real -¡pero qué dices Francis, estuvimos en su funeral ¿no te acuerdas?!- intento razonar con el francés.

-claro que me acuerdo, fue un jour muy triste- contesto llevándose su mano derecha hacia la frente y arqueando su cuerpo –sin embargo, te digo que él es el Arthur real- reafirmo volteando a ver al americano.

-France, se que estas dolido por la muerte de iggy pero buscar un impostor no es la solución- insistió aun más el americano avanzando hacia su anfitrión.

-¡te digo que él no es un impostor, es el Arthur real!- gruño furioso el francés -¡solo que tiene amnesia!- explico.

Alfred cambio su rostro de incredulidad a uno de asombro -¿enserio?- pregunto cruzando los brazos y entrecerrando sus ojos.

-claro que si, nadie en el mundo podría tener esas cejas y ¡ese trasero!- declaro Francis –pero si no estás seguro que sea él, pídele que cocine para ti- hablo perspicazmente.

Llevándose una mano a su mentón, Alfred empezó a pensar la propuesta del francés y finalmente cedió, –tu impostor de iggy, hazme unos scons- ordeno el joven de gafas señalando la cocina.

El ingles quien todo el tiempo se había mantenido al margen de la discusión, dio un pequeño brinquillo -ehhhhhh- fue lo único que broto de sus labios, sin embargo, rápidamente se recompuso –si eso comprueba que soy Arthur está bien- suspiro y posteriormente avanzo hacia la cocina siendo observado a lo lejos por ese par de hombres extraños.

Alfred y Francis al ver al rubio alejarse de la escena, decidieron tomar asiento -¿enserio crees que sea el real?- pregunto el americano.

-oui oui- respondió el francés –mi corazón me dice que es él y l´amour nunca se equivoca- comento con un gran aire de romanticismo.

El de gafas hizo un pequeño puchero con sus labios –l´amour l´amour- repitió un poco molesto al tiempo que cruzaba ambos brazos. Francis observo de reojo al joven –aun eres un inmaduro- rio presuntuosamente.

Por otro lado, el de ojos esmeraldas se encontraba en la cocina cuando descubrió que no tenía ni la remota idea de cómo cocinar o preparar aquellas cosas a las que le decían scons. Nervioso, empezó a registrar la cocina en busca de un recetario o algo que le diera una idea de cómo preparar aquel platillo –debí de haber guardado mis recetas cuando aun tenia memoria- se reprochaba al tiempo que hurgaba entre los sartenes y trastes. Después de varios minutos de búsqueda, encontró lo que parecía ser el recetario, un pequeño libro negro el cual tenía entre sus páginas, un sinfín de recetas. Minuciosamente hojeo cada página hasta por fin encontrar la receta para el scon, desafortunadamente, lo único que decía la pagina eran ingredientes vagos y anotados de manera tan abreviada que eran difíciles de descifrar –perfecto, gracias por ser claro querido yo- bufo sarcásticamente al tiempo que avanzaba hacia el refrigerador –bien cuerpo, tal vez yo he olvidado todo, pero tú no, así que confiare en ti- susurro y empezó a tomar lo primero que sus manos le ordenaran y su mente le dijera.

Cuando por fin reunió los ingredientes necesarios para hacer el scon, el ingles se enfrento a un nuevo problema -¿Cómo se prepararan?- se pregunto rascándose la cabeza con su mano izquierda –cuerpo guíame- suspiro y empezó a revolver los ingredientes que momentos atrás había escogido.

-¿¡ya terminaste falso iggy!?- dijo una voz chillona y molesta desde la sala.

-¡ya casi!- contesto molesto Arthur al ser llamado impostor -¡y no me llames así!- gruño y continuo preparando la masilla.

Tras varios minutos de espera, los scons por fin estaban preparados y humeantes. Arthur estaba maravillado porque aun sin saber cocinar, había preparado algo que se veía bien. Impaciente, avanzo hasta la sala donde le mostro a sus anfitriones la bandeja llena de aquellos panecitos.

Francis y Alfred observaron atónitos que definitivamente aquellos scons eran idénticos en forma y color a los que solía preparar el difunto Inglaterra, sin embargo, no todo era la forma, sino también el sabor y la textura, así que, armándose de valor, ambos hombres tomaron uno, lo palparon, lo observaron y analizaron minuciosamente y finalmente se lo llevaron a la boca. Lo masticaron lentamente y saborearon cuidadosamente el sabor, tras varios milisegundos, el par escupió horrorizado aquel panecillo.

-¡arg definitivamente es el sabor de iggy!- exclamo asqueado el americano quien hacia un sinfín de muecas.

-ohh sin duda lo es- afirmaba el francés quien se limpiaba elegantemente con un pañuelo de seda que previamente había sacado de uno de sus bolsillos, los residuos de scon de la boca.

Arthur observo furioso como aquellos hombres tras haberlo obligado a cocinar, ahora escupían y criticaban aquel platillo que preparo con tanto ahincó –ustedes par de bastardos… como se atreven a criticar algo que les hice- declaro alejando y alzando la bandeja con ambos brazos -¡ni que supieran tan horribles!- exclamo bajando levemente la bandeja y tomando un scon, lo acerco hacia su boca y finalmente lo mordió.

El francés y el americano miraron atónitos aquel acto de valentía por parte del ingles, sabían muy bien que solo el mismísimo Arthur era capaz de soportar aquel sabor tan terrible. Horrorizados observaron como aquel sujeto masticaba lentamente el panecillo hasta que finalmente su cara quedo pasmada y sus facciones fijas.

-¿e..estas bi..bien?- balbuceo el francés preocupado por el invitado que hacía varios segundos, había quedado estático.

La cara del ingles recupero sus facciones y una gran sonrisa se asomo por sus labios –esta buenísimo- declaro llevándose otro a la boca.

Alfred y Francis se llevaron ambas manos hacia la boca como símbolo de asco y repugnancia hacia lo que el otro hacia.

-ok te creo Francia, ¡él es Arthur!- hablo Alfred recuperándose de la escena.

-mon ami, si con eso no me creías, sería el colmo- contesto Francis un poco satisfecho que por fin Alfred se diera cuenta que aquel joven se trataba del mismísimo Arthur.

-y bien ustedes dos, ¿me pueden explicar quiénes son?- intervino Arthur con cara de pocos amigos –desde que vine me han estado esclavizando pero ni siquiera me han explicado qué relación tienen conmigo-.

Ambos anfitriones intentaron pensar en una buena respuesta para explicar su relación con él. Francis elocuentemente se levanto del sillón y se acerco suavemente al ingles –oh mon ami, yo soy tu hermoso y adorado hermano mayor- mintió descaradamente.

El americano hizo una mueca de molestia –no le mientas France, hace mucho que el dejo de ser tu colonia- defendió a Arthur.

Francis volteo a ver con cara de "no te entrometas" a Alfred y lo jalo por el cuello –amérique idiota, no ves que es nuestra oportunidad de moldear a angleterre como queramos- pronuncio entre susurros.

-¿y qué harás cuando iggy recupere su memoria?- pregunto el americano asestando un golpe mortal al plan recién ideado de Francis.

La cara de satisfacción que tenia Francis en ese momento se desvaneció -touché- menciono, era obvio que no pensó en aquella posibilidad.

-oigan ustedes dos, ¿me van a explicar o no?- se hizo oír el ingles quien los veía expectante de una respuesta válida.

-ehhhhhhh ¿Qué te gustaría saber?- pregunto el de gafas volteándolo a ver.

Arthur se llevo su mano derecha al mentón –mmm déjame ver- empezó a decir al tiempo que daba vuelta a sus ojos y se llevaba una mano a la barbilla -¿Qué les pregunto primero?- susurro para si aun pensativo-será que primero les pregunte sobre mi esposa… o tal vez de mi hijo, supongo debe ser un niño muy hermoso y muy parecido a mi- empezó a divagar imaginándose el aspecto del pequeño.

Mientras Arthur pensaba las preguntas que haría, Francis y Alfred se dispusieron a ordenar el alboroto que había dejado este en la cocina, posteriormente, se fueron a sentar al sillón y siguieron observando los gestos que hacia el ingles al pensar.

-Hey France, iggy amnésico se ve más amigable- menciono el americano quien miraba de reojo al ingles.

Francia volteo a ver descaradamente y analizo las reacciones que hacia Arthur –oui mon ami, se ve tan lindo y tan violable- contesto haciendo que el otro se sonrojara.

-¡oigan no creen que no los escucho!- exclamo Arthur haciendo que ambos se sobresaltaran y voltearan de nuevo la cabeza.

Pasaron varios minutos desde la última vez que el ingles abrió la boca y ahora, Alfred y Francis se encontraban en la total aburrición. Tan bajo habían caído que se distraían observando el volar de las pelusas, hasta que por fin, el ingles se digno a reabrir la boca.

-bien, ustedes dos prepárense que hoy no acabaremos- sentencio mostrando una maligna sonrisa, haciendo que los otros dos se preocuparan por su bienestar físico, mental y sicológico.


NOTAS:

Hola hola, ya por fin llegamos al fin de semana y me alegra subir el capitulo numero 4 de esta historia... por cierto, me gustaria que dieran una sugerencia de parte de ustedes, quisiera saber si cambio el rate (el cual es T) o el tipo (ya saben ese de drama/hurt/comfort) o se queda igual a como esta. Espero les haya gustado el capitulo y bueno, les dejo un poco de conocimiento extra referente al capitulo.

Receta para hacer scon: como hable del scon, no se si les haya dado alguna vez la curiosidad de hacerlos, por si acaso, aqui les dejo una pagina con la receta :D .... http: //scones .recetascomidas .com/ (solo quitenle los espacios).... aunque fijense que viendolos y todo eso, me recordaron a los pancitos esos que dan en KFC y he de decir que solos saben feos, con mermelada saben a gloria o.

Y bueno, una cosa mas, el otro dia viendo un programa de television, vi un documental de la nueva moda que nacio desde el año pasado mas o menos en estados unidos y es algo llamado "La nueva virginidad", ahora ser virgen es lo de moda en el pais y ademas, hay chicas que venden su virginidad.... seria loco leer un fanfic referente a Alfred y su moda loca jajajaja y bueno, era todo, ahora si me lo permiten, me ire a terminar una sintesis y luego a dormir porque mañana tengo que estar temprano en la univerisada para prepara la muestra gastronomica que tendre =.= (la universidad donde estudio celebra "le journée de la francophonie"... aunque en realidad se celebra si no mal recuerdo el 29 de marzo.... ese dia imaginare a Francis rondando por ahi con su rosita censuradora y enamorando a las chicas de la uni xD.)