CAPITULO 9. REUNION EN CASA DE ALEMANIA
Después de haber terminado de dar el comunicado, Alfred fue atacado por los políticos que se encontraban en ese momento en la Casa Blanca -¡pero qué plan tan arriesgado sr. Jones!- exclamo uno de los presentes. El de gafas ignoro el comentario y se levanto del sillón, dirigiéndose hacia la salida donde los reporteros le esperaban con sus micrófonos –Sr. Jones, ¿cree que nuestro país vecino aceptara lo que acaba de decir?- pregunto una joven reportera.
-Por supuesto- respondió la joven nación para posteriormente internarse entre los presentes y posteriormente irse del lugar. Al salir del gran edificio blanco, se encamino hacia su Hummer donde se metió, cerró las puertas con seguro y saco su celular marcando el numero de su hermano -¿lo viste Mattie?- pregunto intentando sonar alegre. Del otro lado de la línea, el menor suspiro –Al, ¿no crees que es demasiado extremista?- pregunto. Alfred cerro sus ojos por unos segundos –tal vez…- se limito a contestar.
-Lo haces para olvidar a Arthur verdad…- susurro el menor sosteniendo fuertemente su teléfono. Alfred guardo silencio y posteriormente le colgó. Después de aquella llamada, no se dirigieron la palabra por lo menos en un mes, volviéndose a ver cuando iniciaron los preparativos para la fusión.
Ahora, ya habían pasado varios meses desde aquel comunicado dado por Alfred y ahora, el junto con Matthew se encontraban haciendo los papeleos necesarios para terminar de formar la fusión de ambos países. Al principio, infinidad de protestas y marchas en contra de aquella decisión tomada se hicieron presentes, tanto como por los habitantes de ambas naciones como por las otras naciones quienes insistieron por todos los medios detener aquella acción alegando que era insensata y anormal la unión de Alfred con su hermano Matthew. No obstante, pese a aquello, el americano continuo firme y constante con su decisión y junto a él, su hermano mellizo el cual decidió apoyarlo no importase lo que llegase a pasar.
Ahora, después de aquellos conflictos, ambos se encontraban aprendiendo un idioma extra, Matthew quien deporsi ya era bilingüe, estuvo obligado a aprender español ya que casi la mitad o es que más de la población estadounidense era de habla hispana y por otro lado, Alfred tuvo que aprender francés, ese idioma que según él, es repugnante y horrible además de que le hacía recordar a ese francés incordio y pervertido roba iggys.
-ya no me entra mas francés en el cerebro- se quejo resignado el americano quien aun no lograba pasar del "je m´appele".
Matthew quien se hallaba haciendo pequeños ejercicios de conjugación española, se compadeció de su hermano, realmente él no era del tipo de personas a las que se le dieran perfectamente los idiomas –vamos Al- dijo intentando infundirle ánimos a su hermano –dime lo que no comprendes para que pueda ayudarte- agrego dejando a un lado sus ejercicios y jalaba mas su silla hacia él.
-EVERYTHING!- exclamo el americano haciendo su libreta de apuntes a un lado y desquitando su molestia con un vaso de coca-cola.
El canadiense suspiro –déjame ver porque no le entiendes a nada- menciono al tiempo que le daba una hojeada a los apuntes del mayor. Grande fue su sorpresa al encontrar que aquellos apuntes no eran apuntes, sino mas bien, garabatos de Francis siendo atacado por un oso grizzli, de Francis siendo devorado por una ballena, de Francis cayéndole un piano encina y muchas otras mas de Francis en situaciones en las cuales terminaba muerto o seriamente lastimado y junto a cada imagen había una frase de odio hacia este y una que otra imagen de mochis y hamburguesas o de mochis comiendo hamburguesas –ya entiendo porque no le entendías a nada- hablo dándole la razón a su hermano –mejor cambiemos tu método de aprendizaje- decidió finalmente. Alfred hizo una mueca de disgusto al comprender que seguirían estudiando y sin mas ánimos, decidió prestar atención a las explicación del menor.
Del otro lado del océano atlántico, específicamente en Inglaterra, se encontraba Arthur quien a petición o más bien, a orden de Francis, se hallaba estudiando todas aquellas cosas que siendo nación, debía de conocer y dominar con gran audacia. Día tras día, desde el amanecer hasta el anochecer, el ingles se encontraba siempre rodeado de sinfines de profesores, cada uno con una materia diferente, desde música hasta literatura, artes, política, economía y cocina la cual encontraba innecesaria sabiendo que él era un caso perdido en ese ámbito. Y al finalizar del día, quedaba tan exhausto que inclusive varias veces termino quedándose dormido de pie, afortunadamente el francés llegaba a tiempo para cargarlo hasta su cama y aunque estuviera dormido, podía sentir como las suaves manos del mayor acariciaban gentilmente su cabeza en símbolo de cariño -angleterre, tu est mon trésor- le susurraba mientras lo observaba dormir.
Una tarde como otras, el de ojos esmeraldas se había rendido ante el excesivo cansancio -¡Despierta angleterre!- grito Francis intentado levantar al ingles quien dormía plácidamente en el sillón de la sala -¡en 10 minutos llegara el profesor de la siguiente lección!- dijo jalándolo de uno de los brazos., sin embargo, aquel grito y jaloneo no tuvieron efecto alguno frente al menor. El francés suspiro, tenía que admitir que estaba sobreexplotando a su amigo y amor de la infancia.
Tomando asiento en el sillón de alado, contemplo las facciones tan finas y relajadas que tenía en ese momento el ingles –oh angleterre, eres tan lindo- dijo sonriendo mientras le acomodaba los rebeldes cabellos que tenía sobre la frente. Arthur quien se hallaba durmiendo, empezó a hablar dormido, llamando la atención del francés quien se acerco para poder escuchar sus balbuceos –Al… Alfred…- murmuro dormido el ingles. Los labios de Francis se contorsionaron y sus cejas se fruncieron en señal de molestia por lo que había escuchado salir de la boca del menor –siempre ese américain come hamburguesas- se quejo. Molesto, se levanto de su asiento y decidió salir de la habitación dispuesto desquitar su molestia con algún ser hermoso que se le atravesase.
Arthur dentro de aquel mundo de sueños, comenzaba a presenciar nuevamente uno de los tantos sueños recurrentes que empezó a tener desde aquel día que Alfred se fue. Ahora, se observaba a el mismo jugando felizmente con un pequeño idéntico a Alfred, ambos reían. En esos instantes, lograba sentir una gran paz y felicidad como nunca llego a sentir antes. Pronto aquel sueño se transformo en uno donde él, vestido con uno de los trajes militares que anteriormente había visto en su armario, se encontraba corriendo con un arma en su mano, a lo lejos se escuchaban los motores de aviones que sobrevolaban la zona de guerra y los sonidos de explosivos al explotar en el campo de batalla, se podía percibir el olor a cadáver en descomposición y pólvora y ver como un gran número de soldados perecían ante el inminente ataque extranjero -¿Qué es esto?- pregunto intrigado y algo asustado por la situación en la que se encontraba, sin embargo, su duda no fue respondida ya que, fue empujado contra su voluntad a luchar contra el bando enemigo. Cuando estaba a punto de ver quiénes eran, sus ojos se abrieron súbitamente mostrándole el techo de madera de su mansión y así, dándose cuenta que se había quedado dormido.
-cada vez son más reales- susurro un poco impactado por lo realista de la pesadilla. Ya cuando estuvo totalmente despierto, movió su cabeza de un lado al otro, intentando visualizar al señor de sus desvelos, al ver que no se encontraba en los alrededores, decidió levantarse del sillón e irlo a buscar por toda la casa –Francis, ¿Dónde estás?- cuestionaba al aire. Al no tener respuestas, empezó a suponer que el francés salió a atender asuntos importantes y dándose cuenta que se encontraba totalmente solo, decidió aprovechar la situación saliendo a dar un pequeño recorrido por los jardines que rodeaban su casa.
Tan pronto como puso un pie fuera de esta, una gran brisa fresca lo recibió. Arthur suspiro hondo intentando absorber todo el aire fresco posible. Después de aquella acción, el ingles empezó a caminar por los alrededores, observando lo hermosamente cuidado que tenía su jardín, en especial los matorrales de rosas. Hasta ese día, conoció otro de sus antiguos pasatiempos, la jardinería. Posteriormente, intento internarse más, por las cercanías del bosque. Un poco inseguro de salirse del rango visual de la casa, se termino de internar al bosque donde grandes y frondosos árboles le empezaban a rodear, ya cuando estuvo completamente internado, comenzó a notar la calma que le transmitía aquel lugar. Sintiéndose un poco cansado, decidió sentarse al pie de uno de los tantos arboles, al sentarse, empezó a contemplar como la vista cambiaba totalmente y por una extraña razón, empezó a tener la necesidad de subir hasta la copa del gran árbol y sin haber pasado un minuto desde que se sentó a descansar, empezó a treparlo. Cuando llego hasta la copa, quedo maravillado por la hermosa vista que tenia, a lo lejos, se veía su casa que sin importar que tan alto trepara, seguía viéndose inmensa; también se podía apreciar aquel manzano donde una vez platico con Alfred, pero lo que más llamo su atención, fue una especie de cabaña demasiado pequeña muy a lo lejos de su hogar -¿será que también es de mi propiedad ese lugar?- se pregunto. Dejándose guiar por la duda, bajo rápidamente el árbol y corrió hacia la ubicación de la pequeña cabaña, al llegar, empezó a rodearla –al parecer no vive nadie aquí desde hace tiempo- se dijo al ver lo deteriorado del lugar. Sin dudarlo, se interno dentro de la cabaña, una gran nube de humo lo recibió haciéndolo toser, sin embargo, continuo con su exploración.
El ingles se quedo impresionado al notar el tipo de cosas que había dentro de aquel lugar. Se podían presenciar un sinfín de papeles tirados y alborotados por todo el suelo, tinteros con sus plumeros, una silla rota, una mesa desgastada, unos frascos de vidrio opacados por el tiempo, libros deshojados y otras cosas más, en su mayoría, llenas de telarañas. Interesado por saber el contenido de las hojas que se encontraban esparcidos por todo el suelo de madera lleno de polvo, empezó a levantarlas. Al verlas, se dio cuenta que eran garabatos –creo que los he visto el otro lado- susurro intentando recordar donde, pronto, su cerebro le dio la respuesta. Apresurado, saco su cartera de su bolsillo y la abrió, posteriormente saco un pequeño papelito, extendiéndolo para poder ver mejor su contenido –lo sabia- dijo triunfante. Aquellos garabatos pertenecían al pequeño Alfred. Observo cada dibujo hecho alguna vez por el pequeño, en cada uno aparecía el junto con Alfred, en otros aparecía un pequeño niño con un osito blanco, pero uno de entre todos esos, llamo su atención, en este, se veía un gran corazón deforme con las palabras "luv yu". Un gran carmesí se asomo por sus mejillas, no obstante, se llevo el papel hacia el pecho en signo de estarlo abrazando, intentando así, lograr sentir un poco del sentimiento con el que aquellas palabras mal escritas fueron hechas.
Horas más tarde, después de haber terminado de explorar la cabaña y los alrededores, decidió regresar a la casa. Al llegar a esta, noto que la puerta se encontraba abierta e internándose hacia la sala, se encontró con que Francis ya había regresado -¿angleterre dónde estabas?- pregunto el francés estrechándolo en un gran abrazo.
-Quise conocer los alrededores- respondió rompiendo suavemente el abrazo del mayor –estoy cansado, me voy a mi habitación- se excuso. Lentamente camino hacia las escaleras y cuando estaba poniendo un pie sobre estas, sintió un tirón proveniente de su brazo.
-Me acaban de avisar que mañana hay una reunión- hablo Francis manteniendo un semblante serio –al parecer está relacionado con la unión de Estados Unidos y Canadá-.
Arthur quien ya había olvidado aquello, sintió nuevamente esa extraña presión nacer en su pecho. Sin saber cómo, rompió el agarre del francés y salió corriendo a su habitación, dentro de esta, se tiro sobre su cama y tomando una gran almohada, se la coloco sobre la cara y dio un gran grito de desahogo. Cuando finalmente estuvo tranquilo, se aparto la almohada de la cara y la coloco sobre su pecho -¿Por qué me duele tanto el corazón cuando hablan de Alfred?- susurro pensativo y sin recibir respuestas, se giro hacia su izquierda, dando vista hacia el pequeño mueble de noche. Pronto, su vista se vio enfocada al pequeño diario que meses atrás, el americano le había dado, estirando su mano, tomo el pequeño libro y empezó a recorrer cada una de las páginas.
Sin darse cuenta, empezó a sumergirse entre los recuerdos que narraba aquel diario, muchas veces reía por los comentarios o anécdotas que había puesto, otras, suspiraba, otras más hicieron derramarle lagrimas, hasta finalmente, llegar a una página donde tenía inscrito una frase que llamo mucho su atención.
- si volviese a nacer y tuviese que escoger nuevamente a quien amo… definitivamente será a él…- leyó suavemente. Una gran duda nació en el -¿a quién me habré referido con "el"?- se cuestiono al ver lo poco explicito de la frase –bueno no importa- dijo cerrando el diario y finalmente yéndose a dormir.
La mañana siguiente, el junto con Francis partieron directo a la reunión. Debido a que la casa del americano estaba inhabilitada para las reuniones, optaron por hacerla en casa de Alemania. En el vuelo rumbo a la casa del alemán, el francés se dedico a darle algunos consejos que debía tener en cuenta cuando estuviera entre otras naciones –no te acerques a Rusia, se amable con Japón…- empezó a enumerar mientras que el menor se dedicaba a tomar notas mentales. Cuando arribaron a la capital alemana, se transportaron en un auto enviado especialmente por el anfitrión, en el camino, el ingles admiro la belleza de la ciudad a través de la ventanilla del auto, por un momento, su cabeza empezó a dolerle de manera punzante, empezando a mostrarle paisajes de la ciudad totalmente destruidos y en llamas. Debido al dolor, se llevo ambas manos a los costados de la cabeza hasta inclinarse.
-¿estás bien mon amour?- pregunto Francis al notar como el menor se sostenía la cabeza y mostraba un rostro lleno de dolor. Arthur giro su rostro intentando ocultar el dolor que sentía –estoy bien…- dijo con su voz llena de dolor. El mayor intentando creer en las palabras del menor, se mordió el labio inferior mientras veía como este se intentaba reincorporar.
Al llegar a la casa del alemán, el dolor punzante que atacaba al menor se detuvo y estando mejor, el junto con el francés se adentraron a casa del anfitrión. Dentro de esta, se impresiono ver a otras personas como él y Francis, cada uno, con los rasgos característicos de su nación. Pronto, su asombro fue interrumpido por miradas asustadas e impactadas.
-Mira doitsu, el fantasma de Inglaterra ve~- se escucho la voz de un joven de acento italiano. A su lado, se encontraba un hombre alto y rubio quien miraba extrañado al ingles –los fantasmas no existen Italia- regaño al menor con un tono de duda en sus palabras.
Arthur empezó a sentirse intimidado debido a las fuertes miradas que ejercían ambas naciones sobre él, afortunadamente, Francis al darse cuenta de la situación, decidió intervenir –el no es un fantasma Feliciano– comento. Todos los presentes que se encontraban en aquel instante se sorprendieron por el comentario, sin embargo, no pudieron decir mas ya que en ese preciso instante estaban entrando las naciones hermanas.
-Bu…buenos días- saludo el canadiense un poco cohibido por haber irrumpido. A su lado, se encontraba Alfred quien se mostraba tan energético como siempre –¡el héroe y su fiel ayudante han llegado!- exclamo poniendo una de sus manos sobre el hombro de su hermano y riendo estruendosamente.
Los presentes suspiraron ante tanta energía –Buen día Alfred-san- se escucho el saludo de un joven asiático de cabellos negros quien iba acompañado de otro asiático del mismo color de cabello, solo que eran largos y recogidos por una coleta semi floja. Alfred volteo a ver al asiático y les saludo regalándoles una gran sonrisa.
-Ejem, vamos a la sala de reuniones y discutamos allá- intervino el alemán con su tono serio tan característico de él.
Y así, todas las naciones siguieron al alemán. Estando dentro de la gran sala, cada una tomo su asiento, el ingles aun se sentía nervioso entre tanta persona desconocida para él, sin embargo, la mano reconfortante del francés le otorgo ánimos –tu tranquilo mon chéri- le susurro con una ligera sonrisa.
-Y bien, ¿pueden explicarnos que hace alguien idéntico al difundo Inglaterra sentado entre nosotros?- hablo con su voz grave el anfitrión.
Francis rápido intervino explicando todo lo acontecido desde ese día, claro está, omitiendo algunas cosas y modificando otras a su conveniencia. Los presentes se impresionaron por la historia y estaban dispuestos a poner objeción alguna respecto a su veracidad, sino fue que el mismísimo Alfred intervino para ayudar al francés –lo que dice France es verdad- dijo levantándose de su asiento. Un gran silencio se hizo presente.
-Entonces hay oportunidad que el aun sea uno conmigo, ¿no es verdad?- se escucho la voz de un ruso con una gran bufanda.
Arthur contemplo la escena que se acontecía -¿acaso siempre son así las reuniones entre las naciones?- se pregunto confundido por lo que estaba presenciando, después de todo, el había imaginado a un grupo de personas serias hablando de cosas serias, no un grupo de personas autodenominadas serias hablando de temas irrelevantes. Pronto, el suave toque de un dedo sobre su hombro llamo su atención haciéndolo voltear, junto a él, se encontraba una persona idéntica al americano -¿Alfred?- pregunto extrañado.
-Matthew- respondió amablemente el joven quien mostraba en ese momento una sonrisa tímida.
-Perdón por confundirte- se disculpo el ingles al darse cuenta que efectivamente, aquella persona no era Alfred.
El canadiense continuo sonriendo tímidamente, ya estaba habituado a aquella escena –no hay problema-dijo con su suave y tímida voz.
Arthur observo fijamente el gran parecido entre Alfred y Matthew, pronto, una duda surgió de aquella exhaustiva observación-¿Qué relación tienes con Alfred?- pregunto curioso –es que te pareces mucho a él- agrego.
Matthew se sonrojo un poco –soy su hermano, Canadá- dijo abrazando fuertemente a su osito polar.
-¿Canadá?- repitió el ingles entrecerrando sus ojos y alzando su ceja izquierda –me suena ese nombre- dijo intentando recordar de donde, sin embargo, antes de saber la razón del porque le sonaba el nombre, el americano hablo.
-¡Préstenme atención!- grito al tiempo que azotaba ambas manos sobre el escritorio -¡Recuerden que estamos aquí para discutir la unión entre Mattie y yo!- dijo intentando recordarles a los presentes el verdadero asunto al que vinieron. Nuevamente los presentes guardaron silencio en signo de disculpas por haberse desviado del tema principal.
Los ojos de Arthur se desorbitaron y su corazón empezó a dolerle como hizo otras veces atrás –tu y Alfred van a ser uno….- le susurro al canadiense citando la frase dicha momentos atrás por el ruso.
El canadiense miro extrañado al ingles –oui, seremos uno- sonrió con sus mejillas sonrojadas.
La confirmación del canadiense retumbo fuertemente en sus oídos y sin saber porque, se levanto de su asiento para salir corriendo a la salida. Francis al ver como el menor se marchaba, intento detenerlo, sin embargo, ya era demasiado tarde, esta ya había salido del salón. Los demás presentes observaron atónitos la reacción del ingles mientras que Alfred apretaba sus puños intentando contenerse de hacer lo que el francés había intentado.
Matthew preocupado por lo impredecible que era su hermano, tomo la mano del americano -Al…- susurro logrando llamar su atención. Alfred volteo a ver al canadiense haciendo que sus ojos se encontrasen, los ojos del menor reflejaban gran preocupación y comprensión, Alfred entendió en ese momento el apoyo de su hermano para resistirse de ir tras el ingles.
Mientras tanto, Arthur se alejaba de aquel lugar mientras grandes lagrimas rodaban por sus mejillas –ya dejen de salir- ordenaba con su voz quebrada.
NOTAS:
Hola hola, ya es Domingo y aqui les dejo el capitulo #9 :D. Para las personas que me preguntan si la historia terminara en USxUK, si, terminara en USxUK :D, solo que me gusta el drama y las multiparejas. Otra cosa, el USxCAN como les decia es una pareja de desquite tecnicamente, Canada solo siente amor fraternal por Estados Unidos y todo eso. Por cierto, por favor, propongan nombres para el pais que Alfred y Matthew formaran ToT, se lo agradeceria muchisimo. Y bueno, gracias por sus comentarios :D. Les dejo notas referenciales al capi:
En un blog de traducción leí acerca de que según el español es el segundo idioma más predominante en estados unidos, claro está, después del ingles, también que querían legalizarlo como el segundo idioma oficial del país pero según las leyes de estados unidos, eso no se puede porque recuerden que es el país de la libertad. Les dejo un link para saber más del español en estados unidos: http: //es. wikipedia. org/ wiki/ Idioma_ espa%C3%B1ol_ en_ Estados_ Unidos y otro igual de informativo: http: //blogdelmedio. com/ 2009/ 02/ 17/el-espanol-invade-estados-unidos/ y este habla del spanglish: http: //blog-de-traducciones. spanishtranslation. us/ spanglish-el-futuro-tan-temido-2010-02-02. html
