CAPITULO 12. EL PLAN PARA ARRUINAR UNA ALIANZA
En la mansión de Arthur, se encontraba este con el francés, este ultimo sorprendido por el descubrimiento que acababan de hacer -Angleterre, ¿estás seguro que recuperaste la memoria?- pregunto impactado.
Arthur quien se había acostado en uno de los sillones volteo a ver a verlo –por supuesto, ¿quieres que te de alguna prueba de eso?- contesto.
-Pruébalo entonces- ordeno el mayor perspicazmente.
El ingles se aclaro la garganta y posteriormente, tiro al mayor del brazo, haciendo que se acercara para poder susurrarle algo al oído. Francis presto atención a las palabras del menor, ignorando lo erótico que llegaba a ser el hecho que ese le susurrara al oído su mayor fetiche. Después que Arthur terminara de decir aquello, alejo bruscamente al francés y este, permaneció estático e impresionado sabiendo que efectivamente era el angleterre real.
-Mon dieu!, ¡eres angleterre!- exclamo sorprendido –nadie más que el viejo angleterre sabría de ese fetiche tan oscuro y secreto- dijo arqueando levemente su cuerpo y llevándose su brazo izquierdo sobre su cabeza intentando darle drama a la situación.
-Ves, eso demuestra que recupere la memoria- hablo Arthur triunfante con una sonrisa de superioridad en su rostro.
Ahora una gran y nueva duda empezó a acercar la cabeza del francés -¿recuerdas los eventos de los últimos meses?- pregunto enfocando su mirada hacia el ingles.
Arthur se levanto del sillón –si y perfectamente- contesto.
El temor de perder todo aquello que había logrado con el viejo Arthur empezó a inundar el frágil corazón del francés –angleterre… tu… ¿piensas ir tras amérique?- pregunto vacilante.
El menor lo miro fijamente –así es- respondió –todas estas cosas que me han sucedido me han abierto los ojos y ahora estoy decidido a detener esa ceremonia y confesarle mis sentimientos-.
Francis agacho la cabeza –entiendo mon ami- susurro mientras caminaba lentamente hacia el menor. Cuando estuvo frente a este, lo tomo por los hombros y acerco su rostro al del menor –Arthur, je t´aime beaucoup mais toi ¿alguna vez has llegado a tener por lo menos una pizca de aquel sentimiento hacia mí?- pregunto anhelante de una respuesta afirmativa.
Arthur desvió la mirada y soltando el agarre del francés contesto –perdón France…-.
Derrotado, el francés se dejo caer en seco sobre el lustroso piso de madera. Cristalinas y pequeñas lágrimas empezaron a empapar sus ropas mientras se llevaba ambas manos al rostro, se sentía derrotado, tanto tiempo, esfuerzo y preocupación para evitar que ese día llegara y sin darse cuenta, ya estaba sucediendo sin siquiera haberlo podido detener.
Después de aquel incidente, Francis decidió regresar a su casa, no aguantaba ver como su amado ingles moría por el estadounidense y Arthur se quedo solo para pensar en el plan que llevaría a cabo el día de la ceremonia. Usando su gran intelecto y con la ayuda de sus haditas a las que por fin, después de tanto tiempo, lograba ver, empezó a idear plan tras plan, todos con el mismo objetivo: impedir la unión de Alfred. El primer plan que habían tramado fue el de llegar por la fuerza a casa de este, sodomizarlo y declararlo su territorio frente a un impresionado Matthew –eso suena bastante bien- susurro Arthur mientras dibujaba pequeños trazos del plan en el que se veía perfectamente ilustrado la forma en la que sodomizaría al estadounidense, sin embargo, aquello tenía un gran defecto y era que arriesgándose a ir al país del de gafas y hacer aquello, lo terminarían arrestando, alegando un atentado contra la nación y aquello no era nada bueno para el perfecto y limpio historial que llevaba hasta este momento de su país. Posteriormente, ideo otro plan, no menos, podría decirse que loco, el cual consistía en meterse de infiltrado a la casa del de gafas y secuestrarlo para que no pudiera estar en la ceremonia y por ende, no crear aquel pacto con el canadiense, sin embargo, nuevamente aquel plan tenía un tremendo error, donde primero que nada ¿Cómo le haría para cargar a Alfred? Teniendo en cuenta que es una persona muy pesada y segundo, ¿Cómo le haría para secuestrarlo?, definitivamente aquel tampoco era un plan. Finalmente, después de buscar los pros y los contras, trazo un gran plan el cual simplemente consistía en que en cuanto el juez dijera si había alguien que deseara impedir la unión de ambos países, el saltaría galantemente de su silla y gritaría a los cuatro vientos su gran amor por el americano, sin embargo, aquello tan descabellado no era normal y educado para un caballero ingles, así que finalmente opto por ir a hablar personalmente con Alfred.
Y así, el gran día llego. Todas las naciones una a una empezaron a llegar a la nueva y gran casa construida especialmente para alojar tanto a Alfred como a Matthew. En la puerta de esta, se hallaban varios agentes del FBI quienes recibían a los invitados, la mayoría políticos importantes, así como presidentes y primeros ministros de diversas naciones y algunas personas de la prensa quienes impacientes esperaban el inicio de la gran ceremonia.
-Estamos transmitiendo en vivo desde el lugar donde se llevara a cabo la unión de Alfred F. Jones mejor conocido como Estados Unidos de América y su hermano mellizo Matthew Williams mejor conocido como Canadá- decía la voz de una ruidosa reportera –a continuación estamos viendo como las naciones más poderosas del mundo hacen su acto de presencia- continuaba reportando al tiempo que empezaba a cercarse a la delgada línea que dividía a la multitud del camino alfombrado donde pasaban las naciones –oh miren, acaba de llegar la nación de Francia- decía entusiasmada la reportera.
Una ola de jovencitas empezaron a gritar el nombre del francés mientras este le guiñaba el ojo a los presentes.
-Increíble, en esa limosina están llegando los países asiáticos- empezó nuevamente a narrar la reportera –y detrás de ellos viene Alemania con Italia del Norte- dijo emocionada.
La ola que anteriormente había ovacionado al francés, empezó a ovacionar al italiano -¡PASTAAA!- gritaban las personas mientras eran saludadas efusivamente por el italiano.
Arthur quien había llegado mucho antes de que comenzara aquel desfile de "estrellas", solo observaba como las personas se volvían locas solo por verlos. Aprovechando la situación, decidió continuar con su ya elaborado plan. Procurando no ser visto por los invitados que se aproximaban., se escurrió por varias puertas y habitaciones las cuales estaban llenas de regalos para la futura nueva nación.
-Solo necesito saber dónde está la habitación de Alfred- susurro intentando permanecer escondido detrás de las paredes.
A lo lejos, uno de los miembros del FBI empezó a hablar a través de su radiotransmisor –sí señor, le haremos llevar su hamburguesa con uno de los meseros- hablo.
Rápidamente Arthur se dio cuenta de la persona con la que se encontraba hablando aquel oficial. Aprovechando aquella oportunidad, se metió al armario más cercano donde encontró un sin número de uniformes hechos especialmente para el evento –estoy de suerte- sonrió feliz al tiempo que se desvestía apresuradamente para ponerse el traje de mesero. En cuanto estuvo listo, se vio al espejo, lo primero que noto era su rubio cabello y sus grandes cejas –tengo que hacer algo con esto- se dijo intentando hallar una solución, para su mayor suerte, alado había un estante lleno de pelucas de varios colores y presentaciones. Rápidamente Arthur corrió y tomo una color caoba y se la ajusto perfectamente haciendo que sus grandes cejas se camuflajearan en un pequeño flequillo -listo- dijo triunfante con su nuevo aspecto. Después de haber terminado de dar los últimos toques a su indumentaria, salió de aquel armario y busco al oficial.
-¡usted, alto ahí!- se escucho la voz de un hombre.
Arthur al sentirse atrapado se detuvo y empezó a rogar que fuera el oficial encargado de llevar las hamburguesas a Alfred.
-Usted joven, el sr. Jones necesita que le lleven unas hamburguesas a su habitación así que tome este carrito y lléveselo- ordeno el oficial para suerte del ingles.
Intentando sonar calmado, el menor empezó a interrogar al oficial –disculpe pero, ¿Dónde está la habitación del sr. Jones?- dijo –sucede que soy nuevo…y….- intento excusarse hábilmente.
El oficial lo miro acusadoramente, sin embargo decidió ayudarlo –es en el segundo piso, use el elevador- le respondió –la ultima puerta a la izquierda- añadió con un ademan.
Ahora con aquella valiosa información, el ingles agradeció al oficial y corrió con aquel carrito lleno de hamburguesas a la habitación del americano.
Mientras tanto, Matthew se hallaba arreglándose para el tan esperado evento –el blanco no me sienta nada bien- bufo decepcionado por cómo se veía.
Su fiel osito quien se encontraba sentado en una silla detrás del canadiense, simplemente ladeo la cabeza -¿Quién eres?- pregunto.
Matthew estaba a punto de contestarle cuando la voz de Alfred se le adelanto –es Mattie, escuchaste bien Kumajirou, M-A-T-T-I-E- deletreó atentamente mientras esbozaba una gran sonrisa.
El osito volvió a ladear la cabeza -¿quién?- pregunto nuevamente.
Alfred suspiro, definitivamente aquel osito era incorregible. Matthew simplemente sonrió apenado por el comportamiento de su mascota, sin embargo, aquella sonrisa se contorsiono a una mueca aniñada –Al, sabes que es de mala suerte lo que haces- dijo intentando regañar al americano.
-oh vamos Mattie, sabes que no es una unión de verdad, no seas tan serio- rezongó Alfred al tiempo que caminaba hacia su hermano.
-mira quien lo viene a decir- suspiro –el que hace días se lo tomaba todo enserio- dijo pesimistamente.
Alfred sonrió -¿entonces estás listo para el gran evento?- pregunto desviando el tema principal.
Matthew agacho la cabeza –Alfred, respecto a eso… yo… bueno tu sabes…- intento explicarse. El americano solo observo como su hermano se moría intentando formar una oración coherente –se que estas emocionado de unirte con este gran héroe pero no imagine que era tanto como para ponerte nervioso- bromeo.
El canadiense agito su cabeza de un lado al lado –no Al, no es eso- le corrigió –es que no se si realmente quiero esto- confeso finalmente. Alfred conociendo perfectamente a su hermano, lo rodeo con sus brazos –vamos Mattie, si no funciona sabes que existen los rompimientos de alianzas- comento mientras reconfortaba a su hermano.
-si tu lo dices Al- se limito a contestar el menor mientras agachaba la mirada, realmente el no deseaba esa unión, sabiendo que solo era una mentira.
Alfred estrecho a su hermano entre sus brazos, permaneciendo en aquella tierna y cálida posición por varios segundos, hasta que el sonido del intercomunicador del americano deshizo la escena –Sr. Jones, sus hamburguesas están llegando a su habitación- dijo la voz de un oficial.
El de gafas soltó el abrazo que hacia algunos segundos atrás tenia con su hermano y como el intercomunicador con una de sus manos -Entendido, enseguida voy- respondió rápidamente –Mattie, te veo en la ceremonia- dijo despidiéndose de su hermano.
El canadiense siguió a su hermano hacia la puerta -¡Al, te dije que nada de hamburguesas!- le grito desde la puerta mientras veía como la silueta de su hermano se desaparecía en el horizonte.
Mientras tanto, en la habitación del americano, se hallaba Arthur sentado cómodamente sobre uno de los sillones –si que Alfred se esmero construyendo la casa- comento al ver lo hermosamente decorado que estaba aquel cuarto.
De pronto, el sonido del picaporte abriéndose llamo la atención del ingles quien rápidamente se levanto de aquel sillón y volteo a ver hacia la puerta. La alta y estilizada figura del americano quien vestía un gran smoking negro se hizo presente a través de esta. Arthur se quedo sin aliento al observar como los meses no habían pasado en vano sobre la figura de Alfred –s…sus hamburguesas sr.- dijo nervioso el mientras agachaba su cabeza intentando así ocultar un poco de su sonrojo provocado al admirar lo apuesto que se había puesto el mayor.
Alfred corrió al encuentro con su comida –yumi yumi, ya las extrañaba amigas- dijo contento mientras tomaba una –ese Mattie no me dejaba comerlas, pero ahorita no está el, así que aprovechare- continuo hablando con las hamburguesas.
Arthur observo confuso como el mayor hablaba con la comida y pronto, empezó a sentirse sobrando en esa escena. Aclarándose la garganta intento llamar la atención del americano -¿quieres una?- pregunto Alfred al notar por fin la presencia del mesero.
-No gracias sr.- dijo el ingles intentando ser lo más educado posible. Mientras tanto Alfred continuaba devorando las hamburguesas.
Minutos más tarde, cuando el americano termino de comer, volteo a ver al mesero quien continuaba en la habitación –hey, tus cejas se me hacen familiares- comento al ver fijamente al menor.
-¡mierda!- se recrimino mentalmente el ingles, después de todo aquel flequillo no le ayudo de mucho -¿enserio sr., a quien le recuerdo?- dijo intentando permanecer calmado e indiferente.
Alfred se llevo su mano derecha al mentón -mmmmm- empezó a articular. Lentamente se acerco al ingles y observo detenidamente aquellas cejas y esos ojos verdes esmeraldas –Arthur, ¿eres tú?- pregunto inocentemente.
El ingles al sentirse descubierto finalmente exploto –Yes! Bloody git!- respondió –pensé que este disfraz sería perfecto- empezó a decir mientras se quitaba la peluca, la tiraba al suelo y la pisoteaba enérgicamente.
El americano miro las acciones y escucho el repertorio de "bloodies" dadas por el ingles. Pronto, se dio cuenta de algo extraño en el comportamiento de este –Arthur, ¿no viniste con France?- pregunto.
-¡Con ese wine bastard no voy ni a la esquina!- sentencio furioso por la pregunta.
Ahora más que nunca Alfred se encontraba sorprendido. El nuevo comportamiento del ingles le aturdía -¿es como su memoria hubiese regresa…?- no continuo pensando ya que al parecer esa era la respuesta -¿iggy?- pregunto.
-¡que no me digas así!- gruño el ingles –llámame I-N-G-L-A-T-E-R-R-A- deletreó fuertemente al tiempo que se llevaba ambos brazos hacia los costados.
Una gran sonrisa se dibujo en los labios de Alfred, aquella respuesta significaba que efectivamente su amado iggy había recuperado su memoria. Sin pensarlo dos veces, abrazo al menor mientras reía ruidosamente.
-¡Suéltame americano obeso!- reclamaba el ingles intentando zafarse del abrazo, sin embargo, después de varios golpecitos insistentes, cedió ante el mayor.
-Me alegro que hayas recuperado tu memoria iggy- dijo Alfred con el mejor tono de felicidad que tenia.
Arthur al ver la guardia baja del americano, aprovecho para romper el abrazo –necesitamos hablar- dijo con su semblante más serio.
-oki- respondió sonriente el de gafas.
El ingles trago saliva e intento buscar la mejor manera de abordar el tema tan delicado como lo era una confesión de amor –Alfred yo… bueno…. Desde hace tiempo… tu …- intento concretar sus ideas mientras entrelazaba sus dedos y un ligero rosa se asomaba nuevamente por sus mejillas. Mientras tanto, el americano lo veía extrañado Mientras el ingles se deshacía en nervios y palabras para expresar sus sentimientos, Alfred observaba sus lindas facciones y muecas -¿Qué quieres decirme iggy?- pensó intrigado por el comportamiento de su pequeño amor.
Finalmente, el ingles se armo de valor –Alfred yo siempre te he amado- sentencio con el tono más claro posible. Un gran carmesí termino por inundar desde sus mejillas hasta sus orejas –desde hace décadas que lo estoy pero no había tenido el valor de decírtelo…- continuo hablando con un tono suave y casi inaudible de voz.
Por su parte el americano, se había quedado estático y sin habla debido a la inesperada y sincera confesión, su mente colapso y todas las palabras lindas y hermosas que deseaba decirle a Arthur se desvanecieron haciendo que un simple y hueco –¿eh?- fuera lo único que su boca podía emitir.
Arthur al darse cuenta que Alfred había quedado en shock, empezó a maquilar lo peor del mundo, tal vez y aquel joven alto no le correspondería a sus sentimientos, llegándose a sentir rechazado –entiendo, no quieres nada conmigo- dijo muy triste. Ahora con el corazón roto, el ingles empujo con todas sus fuerzas a un lado al mayor, provocando que este cayera de sentón al suelo y corrió hacia la salida mientras deseaba nunca haberse confesado.
En cuanto el ingles salió de aquella habitación, Alfred se dio cuenta de la situación –Iggy, wait!- grito intentando detener al menor, sin embargo este ya se había ido. Una gran desesperación y culpabilidad empezó a inundarlo –vamos Alfred, ¿acaso esto no era lo que querías?- se reprocho. Ahora poniéndose en marcha, salió corriendo intentando alcanzar al menor.
Mientras tanto, Arthur se hallaba corriendo desesperadamente a través de los pasillos de la gran mansión. La necesidad de salir al jardín y huir de aquel lugar inundaba todo su ser mientras se recriminaba con fuertes palabras el error que acababa de hacer. Al correr sin fijarse, termino chocándose con uno de los invitados. Sintiéndose ahora mucho más avergonzado, el menor se reincorporo rápidamente –l…lo siento- se disculpo con su cabeza gacha, no quería que nadie viera sus lagrimas.
-Angleterre?- se escucho la voz tersa y tan ya conocida del francés.
Arthur reconociendo aquella voz, alzo su mirada, mostrando por fin, aquellos ojos color esmeralda bañados en lagrimas –Francis, Alfred, ¡el me rechazo!- exclamo abalanzándose sobre el francés y soltando su sentir sobre el pecho de este.
Francis abrazo delicadamente el frágil y pequeño cuerpo del ingles, no importase lo que pasara, sus sentimientos hacia el menor permanecían intactos –pobre de mon amour, los brazos sanadores del hermoso France te sanaran- dijo protectoramente mientras Arthur continuaba sollozando sobre este.
Alfred quien por fin acababa de alcanzar al ingles, solo logro observar cono este se encontraba desahogando sus penas sobre el pecho del francés, llegando a entender que su oportunidad con este se había perdido por completo debido a su idiotez, Arthur ahora era propiedad de Francis y este se negaría a dejarlo ir. Lentamente se fue girando hacia el camino de donde había venido, sus ojos ahora tristes miraba el lustroso suelo de madera, suspirando, camino lenta y pesadamente hacia su habitación, dispuesto a esperar la hora de la unión con su hermano –otra vez te alejas de mi lado my love- susurro tristemente.
Y por fi es domingo y con ello, el capitulo numero 12 de esta novelesca serie, como siempre, muchas gracias a las personas que me siguen de cerca y se animan a dejarme comentarios e ideas, realmente me ayudan a meterle un poco mas al fic :D... por ahi habia leido que alguien queria que iggy "sodomizara" (no es la palabra correcta creo...) a Alfred y decidi incluirlo, asi como tambien, nuestro pan de cada dia, el amado FRUK. Por cierto, el otro dia vi un video de esa pareja, era sublimemente hermoso, con una cancion clasica de fondo y las imagenes tiernas... definitivamente hizo enamorarme un poco mas del FRUK. Bueno, nos vemos la semana proxima ... les dejo una advertencia... hay un MPREG y no les gustara para NADA... pero descuiden, no durara (muajajajajaja).
PD: ustedes ¿cual creen que sea el fetiche de Francis?
