CAPITULO 14. TRAGEDIA

Los presentes estaban atónitos y en shock al observar como el joven canadiense se desangraba, Alfred se encontraba desesperado al grado que sus manos le temblaban visiblemente. Francis intentando mantenerse frio ante la situación, se acerco a su pequeño –Allemange llamo a una ambulancia, resiste mon petit- le susurro. Arthur por su parte, observaba horrorizado la escena que acontecía, ¿Quién pensaría que hacía unos minutos él y Alfred se estaban declarando su profundo amor? Y ahora, este último sufría por ver a su hermano casi muriéndose.

El sonido de las sirenas proveniente de la ambulancia anuncio su llegada a la casa de Italia del Norte. Alfred aun asustado por el estado de su hermano y el de su bebe, decidió hacerse cargo de la transportación de este, mientras tanto, las demás naciones decidieron quedarse en casa esperando noticias. Arthur y Francis al ser en un tiempo lejano, tutores de ambos, decidieron seguirlos de cerca en un taxi.

Dentro de la ambulancia, Alfred permaneció junto a su hermano mientras sostenía protectoramente su mano -Por favor resiste Mattie- rogaba.

Cuando la ambulancia llego al hospital, se llevaron al ex-canadiense directo al quirófano mientras que a Alfred lo enviaron a la sala de espera. Desesperado, empezó a caminar de un lado al otro como león enjaulado. Arthur quien acababa de llegar al hospital junto con Francis, corrió a socorrer y darle ánimos al mayor –Alfred, ¿tienes alguna noticia?- pregunto al llegar a la escena.

Alfred rápido volteo a verlo, sus ojos reflejaban desesperación, miedo y preocupación -no- contesto secamente.

Francis al sentir que sobraba en aquella escena, decidió ir por refrescos para los tres. Ahora Alfred y Arthur quedaban solos para platicar mas tranquilamente –espero no sea nada grave- hablo el ingles intentando sonar empático.

El ex-americano cansado de caminar de un lado al otro, decidió sentarse a esperar la pronta respuesta de los médicos. El ingles al ver como el mayor tomaba asiento, decidió hacer lo mismo. Ninguno volvió a tocar el tema acerca de sus sentimientos por respeto al ex-canadiense quien en esos momentos se encontraba siendo socorrido en el quirófano. Minutos más tarde, el francés regreso con refrescos. Amablemente le entrego uno a Alfred y otro a Arthur, posteriormente se sentó junto a ellos, dispuesto a esperar noticias del menor.

Habían pasado horas desde que Matthew había sido internado en el hospital y Alfred comenzaba nuevamente a desesperarse -¿Por qué no me dicen nada?- decía molesto. Los otros dos presentes no contestaron ni dijeron nada, realmente no sabían que decir en casos como esos. Pronto, un doctor vestido con una gran bata blanca hizo acto de presencia en la gran sala de espera –¿Alfred F. Jones?- pregunto leyendo la hoja de ingreso. Alfred al oír su nombre, se levanto de la banca y corrió hacia el doctor -¿Cómo está Mattie?, ¿se encuentra bien?, ¿y el bebe?- pregunto insistentemente.

El doctor abrumado por tantas preguntas a la vez, decidió callarlo –Sr Jones, guarde silencio y venga conmigo- ordeno. Alfred al escuchar la orden, trago saliva, cerro fuertemente sus puños y se adentro junto con aquel medico a aquel gran pasillo blanco.

Francis y Arthur se quedaron afuera esperando y rezando por el bienestar del ex-canadiense. El doctor condujo al de gafas a través de una serie de pasillos, hasta por fin llegar a un gran cuarto donde yacía su mellizo acostado sobre una gran cama y rodeado de una gran cantidad de cables sobre sus brazos.

-¡Mattie, Mattie!- grito -¿Cómo estás?- pregunto al acercarse a su hermano, pronto, noto como este carecía de su abultado abdomen, sin embargo, se guardo su pregunta.

Matthew quien momentos atrás se hallaba retraído, al escuchar la voz de su hermano, se soltó a llorar ruidosamente -¡Al, el bebe!- exclamaba mientras se sujetaba de la chaqueta del mayor.

Un mal presentimiento inundo al de gafas y separando a su hermano del agarre empezó a interrogarlo -¿Qué tiene nuestro bebe?- pregunto exaltado.

El ex-canadiense bajo el rostro y desvió su mirada -El no…no aguanto Al- respondió con su voz entrecortada.

Alfred al escuchar las palabras de su mellizo, sintió como si un gran camión le atropellara. Una enorme tristeza empezó a embargarlo y sin darse cuenta, se encontraba llorando tan histéricamente como su hermano lo hacía.

Mientras tanto, afuera, en la sala de espera, se encontraba Arthur y Francis, este ultimo telefoneando desde su celular a casa de Italia del Norte para dar un pequeño y detallado informe de lo que había estado aconteciendo desde que llegaron al hospital. Arthur aun observaba fijamente la puerta que minutos atrás Alfred había atravesado cuando de pronto, una pequeñita lucecita se hizo presente frente a sus ojos.

-fairy?- susurro el ingles extrañado de ver una en el hospital.

La pequeña lucecita se movió de arriba abajo como signo de afirmación, posteriormente empezó a dar vueltas alrededor del ingles intentando decirle algo. Arthur extrañado por el comportamiento de este, empezó a seguir a la pequeña luz.

-¿A dónde vas angleterre?- pregunto el francés al ver como el ingles se alejaba de la sala de espera.

Arthur sin dejar de caminar simplemente hizo un ademan con su mano en signo que iba a salir a dar una vuelta por los alrededores. Posteriormente, abandono la sala y salió a un lugar más seguro para conversar con la pequeña lucecita.

Frente a un gran y viejo árbol se encontraba el y la luz que minutos atrás se le había aparecido de la nada -¿y bien, que deseas?- pregunto el ingles. La motita de luz empezó nuevamente a volar de un lado al otro dejando tras ella un pequeño sendero de luz -¿estás intentando decirme algo?- pregunto nuevamente el ingles. La lucecita asintió moviéndose de arriba abajo y empezó a hacerle nuevamente gestos para seguirla. Arthur empezó a seguir a la motita de luz, pronto, esta se detuvo cerca de unas enfermeras las cuales charlaban amenamente. El ingles al ver como la lucecita se detuvo, decidió esconderse tras unos arbustos a escuchar la plática de aquellas mujeres.

-Que triste no lo crees- comento una.

-¿triste?- pregunto la otra -¿Cómo que triste, a que te refieres?- pregunto.

La primera enfermera suspiro –me refiero a lo de la joven pareja que acabo de ingresar- dijo intentando hacer que su compañera atrapara el hilo de la conversación.

-Ahhh, esa pareja- respondió la segunda enfermera –sí, que triste, tan jóvenes y ya perdieron a su primer bebe- comento apenada.

Al escuchar aquello, Arthur sintió su sangre congelarse -¿acaso estaban hablando del bebe de Alfred?- se pregunto. Ahora con esa gran duda en su cabeza, corrió a la sala de espera ansioso a que el de gafas desmintiera aquello.

Regresando con la triste pareja, tanto Alfred como Matthew habían dejado de sollozar –pardon Al- se disculpo el ex-canadiense con su rostro aun empapado. Alfred gentilmente seco con sus pulgares las lagrimas y posteriormente, abrazo cariñosamente a su mellizo –no tienes porque disculparte, no fue tu culpa- dijo intentando reconfortarlo.

-lo sé Al, pero también sé que tu anhelabas tenerlo- dijo Matthew tristemente.

El de gafas continuo abrazando a su hermano –Mattie, hay algo que necesito decirte- dijo intentando no romper nuevamente en llanto. Matthew miro confuso a su hermano, y este estaba a punto de decirle una gran verdad cuando el médico en turno hizo su acto de presencia.

-Señor Jones, la hora de visita acabo- sentencio el doctor –necesito que abandone la habitación para que su pariente descanse-.

Alfred rodo sus ojos en signo de frustración –te lo diré después- le susurro a su hermano al oído y posteriormente le dio un amoroso beso en una de sus mejillas –te vendré a ver mañana- le dijo intentando mostrarse alegre.

Matthew asintió con su cabeza –Al… yo…- intento hablar antes de que el de gafas se marchara.

El ex-americano volteo a ver a su mellizo -¿si Mattie?, ¿hay algo que quieras decir?- pregunto. Matthew simplemente bajo su mirada –no… no era nada- respondió dejando ir finalmente al de lentes.

Tan pronto como Alfred abandono la habitación, Matthew empezó a sollozar nuevamente –ya lo sabía….- susurro –lo de tu y Arthur…-. Los recuerdos de aquella escena que había presenciado en casa de Italia del Norte aun estaban frescos.

Después de haber terminado de ser acosado por las chicas y haberse puesto de acuerdo para hacer un baby shower un mes antes de dar a luz, empezó a buscar a su hermano -¿alguien ha visto a Alfred?- pregunto al aire. Francis quien estaba bebiendo vino y platicando animadamente con España escucho la pregunta, sin embargo no la contesto ya que no sabía el paradero del de gafas.

-hace rato lo vi saliendo al patio ve~- le contesto el anfitrión de la fiesta. Matthew le agradeció educadamente por la información y salió al jardín, en busca de su hermano. No llevaba muchos metros avanzados cuando lo vio, a el junto con Arthur, muy juntos, en una escena de película -…yo siempre te he amado…- escucho como Alfred se le declaraba al ingles. Su corazón dio un vuelco, sabía lo que el ingles significaba para su hermano, pero nunca estuvo preparado para presenciarlo.

Un poco desencajado fue lentamente alejándose de la escena, esperando no haber sido notado. En el camino de regreso a la casa de Italia del Norte, fuertes dolores empezaron a embargarlo…

Francis y Arthur quienes habían estado esperando por más de media hora el retorno del ex-americano, al ver como este salía a través de aquellas blancas y grandes puertas les produjo alivio. Rápidamente ambos se levantaron de la banca y corrieron al encuentro del de gafas quien lucía una cara llena de tristeza

-Alfred, ¿Cómo está el petit Mattheu?- pregunto Francis luciendo su mejor cara de preocupación.

Alfred intentando ser lo más fuerte posible ante la trágica situación, fingió una gran sonrisa –jajaja el está bien, ¡nada de qué preocuparse!- respondió energéticamente.

El francés esbozo una gran sonrisa de alivio –oh très bien- respondió un poco más tranquilo al saber que su pequeño Mattheu estaba fuera de peligro. Arthur por su parte, no cayó ante la excusa y la falsa actuación del mayor.

-¡No nos mientas!- ladro el ingles mostrando un semblante serio.

Alfred retrocedió ante tal confrontación -¿pero de que hablas iggy?- dijo fingiendo demencia.

-¿Por qué no dejas de fingir y nos dices la verdad Alfred?- cuestiono, tenía que saber la verdad, quería desmentir aquello que escucho de las enfermeras

Al ver que nunca lograría engañar a Arthur, decidió confesar y sin aguantarse la gran tristeza que en esos momentos inundaban todo su ser, se tiro de rodillas al puro y blanco suelo del hospital y usando sus dos manos como soporte contra el suelo, empezó a derramar lagrimas de amargura y penuria -¡nada está bien!- grito finalmente.

Tanto Francis como Arthur se quedaron sin aliento al ver como finalmente el de gafas explotaba –dinos que pasó Alfred- ordeno el francés nuevamente preocupado.

-¡mi hijo!- respondió entre sollozos -¡no pudieron salvarlo!-. Intentando desahogar todo aquello, empezó a golpear el suelo de la sala.

Arthur por fin había confirmado aquella verdad que minutos atrás se había enterado y sintiéndose culpable de interponerse en la relación de Alfred y Matthew, no soporto mas y salió corriendo de aquella escena mientras a lo lejos empezaba a escuchar los gritos de Francis pidiéndole que regresara.

Al día siguiente, aun sin tener noticias del paradero del ingles, las demás naciones decidieron ir a buscar a Matthew al hospital.

-Taraaan~~- tarareó Alfred mientras ingresaba animadamente a la habitación donde se encontraba su mellizo.

Matthew aun en su cama, sonrió al ver a su hermano –Bonjour Al- saludo.

Alfred corrió hacia la cama donde yacía Matthew -¿Cómo amaneció Mattie?- pregunto.

El ex–canadiense volvió a sonreír –bien, pero ya quiero irme de aquí- comento intentándose levantar de de la cama, aquel hospital lo deprimía.

Rápidamente el de lentes tomo a su hermano de los hombros –no no no, nada de esfuerzos por el momento- le regaño dulcemente mientras lo empujaba ligeramente, obligándolo así, a regresar a su antigua posición.

Pronto, el doctor hizo acto de presencia en la habitación –Buen día sr Jones- saludo –me complace anunciarles que el joven Matthew fue dado de alta y puede abandonar el hospital cuando lo desee- comento.

Al ex–canadiense se le iluminaron los ojos al escuchar aquello –entonces quiero irme ya- ordeno mientras intentaba escaparse del agarre del de gafas.

-Espera Mattie, deja que te ayude a vestirte- insistió Alfred al ver como su hermano cojeaba hacia los vestidores.

-¡Non Al!, yo puedo solo- rezongo, sin embargo, la insistencia del mayor lo hizo ceder. Dentro del diminuto cuarto, estaban los dos, Matthew batallando con Alfred y este batallando con su hermano para ayudarle a ponerse la ropa –apártate Al, estamos muy estrechos- objetaba mientras le daba pequeños empujoncitos, por su parte, Alfred insistía en acercarse más –pero Mattie, aun no estás en condiciones para ser independiente- insistía. Finamente, Matthew acepto ser ayudado por su hermano y ahora el estaba siendo cepillado por este. Su reflejo y el del de gafas se mostraban a través del gran espejo del cuarto –no te hagas el fuerte Mattie- comento casi inaudiblemente Alfred –me haces sentir peor-. Matthew agacho la cabeza, su hermano se había dado cuenta de su engaño –pardon Al, es solo que….- intento explicarse, sin embargo, la mano de su hermano le hizo girar el rostro, callándolo con un suave y casto beso.

-shh bro, no digas nada- sonrió y continuo cepillándole aquellos suaves cabellos de ligero olor a maple. El menor, sintiéndose tonto dejo caer unas pequeñas lagrimas, no sabiendo explicar si eran de dolor por haber perdido a su bebe o porque su hermano aun después de todo, se preocupaba por él.

Minutos más tarde, ambos se encontraban esperando una silla de ruedas para transportar a Matthew.

-Aquí tiene- hablo una joven enferma colocando frente a ambos la metálica silla.

Suavemente Alfred deposito a su hermano sobre esta –ready Mattie?- pregunto. Matthew asintió con su cabeza.

Velozmente el ex–americano atravesó los grandes y blancos pasillos del hospital hasta por fin llegar a la salida donde todas las naciones le esperaban con globos, dulces y flores.

-oh mon Mattheu!- exclamo Francis en cuanto vio al joven –pappa cuidara bien de ti- dijo abrazándolo sobreprotectoramente.

-espero tu sei migliore ve~- comento Italia del norte mientras le entregaba un gran ramillete de rosas cortadas de su hermoso jardín.

Matthew se alegro ver como todos los que una vez le ignoraron se encontraban presentes –merci beaucoup- agradeció efusivamente.

Alfred al ver como todos empezaban a rodear y llamar la atención del ex-canadiense, decidió intervenir y aclarándose la garganta, logro llamar la atención de los presentes –Mattie, te traje algo que se te gustara- dijo con un gran tono de confianza en sus palabras mientras le señalaba el auto. Matthew no entendió porque su hermano señalaba el auto, sin embargo, empezó a observarlo, pronto, una sonrisa adorno su rostro –¿Kumaji?-.

Del auto salió su ya tan conocido oso blanco y corrió a recibirlo. En cuanto ambos estuvieron cerca uno del otro, se miraron fijamente -¿Quién eres?- pregunto el peludo ser. Matthew simplemente sonrió y abrazo a su blanco amigo –yo también te extrañe kumijirou-.

Mientras tanto, Arthur quien había pasado la noche deambulando por las calles italianas, aun se encontraba aun un poco alterado y con sus ropas algo arrugadas, camino hacia la recepción de la terminal aérea –un boleto a Londres por favor- le ordeno al joven que se encontraba atendiendo y este rápidamente empezó a teclear en su computador en busca de los vuelos programados para ese día.

–El próximo sale en media hora- anuncio. El ingles asintió confirmando que deseaba ese y así, el joven le entrego el boleto de avión.

Tras haber pasado la media hora de espera, Arthur ahora se encontraba volando de regreso a casa –seguramente en este momento Alfred ha de estar con Matthew- pensó para sí mientras observaba desde su ventanilla el paisaje europeo. Al pisar suelo ingles, camino hacia la salida de la terminal y posteriormente tomo un taxi el cual lo dejo en la entrada del camino rocoso que lo conducía a su casa. El ingles le pago al chofer y se bajo del auto. En cuanto el taxi se alejo, Arthur se encamino, tomando una ruta diferente, se dirigió no a su casa, sino a aquella cabaña donde tiempo atrás había estado –tal vez si me desapareciera sería lo mejor…- susurro mientras continuaba su camino hacia la cabaña.


Y por fin llegamos al capitulo catorce, como siempre, gracias por sus comentarios, se los agradesco bastante. Por ahi lei algo de que quieren un FRxCAN, de hecho, tenia intencion de meter un poco de eso en los ultimos capitulos y se le ve la intencion a Matthew, pero como eran ultimos capitulos, me arrepenti, vere si lo modifico para que quede abierto a que Francis se rejunte con Matthew...

Por cierto, el otro dia lei algo como "la epifania de Arthur Kirkland" y me dejo pensando, muchas veces como escritores de fanfics nos llegamos a olvidar de la verdadera personalidad del personaje solo para que nuestras historias queden bien u_u, aun asi, uno termina amando esas historias... Bueno, nos vemos el proximo domingo sin falta por que ya son las ultimas semanas, enserio o_o, ¡solo faltan 4 capitulos!.