CAPITULO 16. ¡HAY QUE DETENER A IGGY!
El fuerte rechinar de una gran camioneta sobre el pavimento llamo la atención de los turistas quienes iban o regresaban de algunos importantes destinos. Velozmente, Alfred se bajo del monstruoso vehículo y sin importarle si estaba este bien estacionado, activo la alarma y corrió directo a la pista de aterrizaje. Algunos policías quienes presenciaron la escena y vieron como el ex-americano se adentraba a un área no autorizada para civiles, fueron tras su búsqueda -¡sr. Usted no puede pasar aquí, es solo para personal autorizado!- exclamo uno de los policías quienes iban tras este.
Alfred ignorando a aquellos sujetos continúo avanzando. Al llegar al andén donde se encontraban los aviones, uno de los mecánicos del lugar noto su presencia –sr. No puede estar aquí- menciono, sin embargo, fue silenciado por la nación.
-¿Acaso no saben con quién están hablando?- pregunto altaneramente. Los presentes dieron unos pasos hacia atrás y observaron el rostro de este. Tanto policías como mecánicos se dieron cuenta del error que habían cometido –lo sentimos mucho sr.- se disculparon muy apenados y temerosos de que este en su arrebato de locura, les quitara sus preciados empleos.
El de gafas simplemente ignoro las disculpas y continuo con su camino –necesito un avión, el más rápido que tengan- ordeno. Los presentes empezaron a correr alarmados de un lado al otro. Minutos más tarde, ya tenían listo un avión mucho más rápido que el Concorde. Alfred rápidamente se subió a este, preparo los controles y sin esperar la autorización por parte de la cabina de control, empezó el vuelo, después de todo, cuando se trataba de asuntos del amor, todo lo demás carecía de importancia.
Mientras tanto, Matthew intentando ayudar a su hermano, opto por hacer una amistosa llamada al celular de Francis –Bon soir France- saludo tímidamente.
Del otro lado de la línea, el francés contesto un poco entrecortado. Aquel tono provoco una instintiva preocupación al ex-canadiense –France, ¿ocurre algo?- pregunto.
-oui… non… bueno es algo difícil de explicar- confeso finalmente el francés mientras dejaba salir una pequeña exhalación.
-¿difícil de explicar?- repitió Matthew -¿acaso tiene que ver con England?- pregunto intentando no sonar demasiado curioso.
Del otro lado de la línea se escucho un gran suspiro –oh mon petit Mattheu, tan perspicaz como siempre- hablo el francés –efectivamente se trata de angleterre- confeso.
-¿Qué sucede con angleterre?- pregunto nuevamente Matthew temiendo que sus sospechas se hicieran realidad.
-Bueno el…quiere hacer una cosa demasiado alocada y peligrosa- hablo Francis con un gran tono de preocupación en su voz que pocas veces se le podía escuchar; dándole así, más énfasis a lo que acababa de decir.
Matthew empezando a temer lo peor, se mordió el labio inferior –France, escúchame bien- hablo intentando mantenerse sereno –en estos momentos Alfred está en camino hacia Inglaterra, necesito que distraigas a Arthur lo mas que puedas-.
-¿Alfred está en camino a Inglaterra?- hablo el francés en tono incrédulo mientras aferraba más fuertemente el teléfono a su oido -¿Mattheu, acaso el no debería estar cuidándote?- pregunto molesto.
-Eso no importa en este momento- contradijo el ex–canadiense alzando ligeramente la voz –quiero que Al sea feliz y sé que lo será con Arthur….- comento con gran determinación en sus palabras.
Del otro lado, Francis sonrió al escuchar como "su pequeño" era demasiado maduro incluso para el –está bien mon petit, distraeré a Arthur- dijo con un tono suave en sus palabras –pero no te aseguro mucho- añadió.
-No importa, recuerda que solo lo suficiente en lo que Alfred llega- hablo, posteriormente, trago saliva y se armo de valor para comentarle sus sentimientos –ah y france… yo…-. Un gran pitido se escucho del otro lado de la línea, al parecer el francés había colgado. Matthew suspiro, al parecer el francés había sido descubierto –de todos modos, es demasiado pronto para confesárselo…- susurro mientras miraba al suelo y sostenía el teléfono entre sus manos.
-¡pero qué hiciste angleterre!- reclamo el francés al ver como el ingles rompía su celular y lo pisoteaba enérgicamente contra el suelo.
-Te lo mereces, por boca floja- dijo Arthur con un semblante molesto -ahora ven y ayúdame a subir las maletas al auto- ordeno encaminándose hacia la puerta.
Francis se llevo su mano derecha hacia la frente y empezó a masajeársela –espero llegues pronto Alfred- susurro, sin embargo, esa suplica fue cambiada a una pregunta -¿Qué quería decirme Mattheu?- se interrogo; algo le decía que estaba relacionada a él.
Un impaciente Matthew daba vueltas y vueltas alrededor de la estancia de su gran casa. Preocupado por la noticia que el ingles planeaba hacer algo peligroso, observo el reloj que se encontraba pegado a la pared –tres de la tarde- susurro –me pregunto si Al ya llego a Inglaterra- se dijo volviendo a caminar en círculos. Tras varios minutos en la misma acción, finalmente el ex–canadiense exploto y tomando su celular empezó a marcar el número de Alfred.
-¿bueno?- se escucho la voz de de gafas.
-Al, soy Matthew- hablo rápidamente.
-¿Qué sucede Mattie?, aun me encuentro en el aire- contesto Alfred quien en esos momentos empezaba a divisar la gran nación inglesa.
-Al, hable con Francis- dijo alarmado Matthew –me dijo que Arthur va a hacer algo loco y peligroso-.
-¿peligroso?- repitió Alfred.
-oui!- grito Matthew –cuando hable con France, este sonaba demasiado preocupado y alarmado, por favor apúrate- rogo.
-Okey Mattie- respondió Alfred intentando tranquilizar a su hermano –te tengo que colgar, estoy a punto de aterrizar- comento.
Del otro lado de la línea, Matthew escucho como Alfred colgaba –espero llegues a tiempo Al- suplico al ver como las cosas empezaban a complicarse.
A los pocos segundos después que Alfred finalizara su llamada con su mellizo, se encontraba aterrizando sobre la pista de la terminal aérea nacional de Inglaterra. Sin cuidado alguno, estaciono el gran avión en uno de los andenes y a gran velocidad descendió directo a la puerta de salida. En la salida de la terminal, debido a su gran desesperación, evito pasar a la zona de taxis, había una gran fila y poco tiempo para actuar así que, decidió rentar a la fuerza un auto, sin embargo, no tenían ninguno disponible más que uno modelo mini. Sin tener otras opciones, Alfred se resigno a tomarlo y salir corriendo nuevamente ahora rumbo a casa de Arthur –espero no llegar demasiado tarde- susurro.
En casa del ingles, este se hallaba subiendo las ultimas maletas dentro del portaequipajes de un gran y lujoso mercedes color negro –era la última France- dijo –ahora arranca el auto, no hay tiempo que perder-.
Francis abrió la puerta del gran y lujoso auto y se introdujo al asiento del conductor. Cuidadosamente se coloco el cinturón de seguridad y espero a que el rubio hiciera lo mismo. Ya que ambos estuvieron listos, arranco el auto y se adentro a la carretera.
Intentando cumplir con el favor que el ex –canadiense le había pedido, Francis empezó a conducir lo más lento que podía, pero, tras varios kilómetros de recorrido, el ingles se empezaba a impacientar -¿acaso no puedes ir más rápido wine bastard?- pregunto exasperado al ver como el francés llevaba una velocidad demasiado por debajo de la permitida –¡hasta una tortuga es más rápida que nosotros!- exclamo.
El francés fingió no escuchar los comentarios ácidos y molestos del menor y continúo con aquella velocidad –apúrate Alfred- rogaba en su interior.
Mientras tanto, Alfred empezaba a lamentarse de haber rentado aquella miniatura de auto donde a duras penas entraba –apúrate chatarra- rezongaba molesto debido a la velocidad -¿Por qué los autos no pueden ser como en mi casa?- se pregunto en el mismo tono molesto -¡QUIERO UN AUTO GRANDEEE!- exclamo golpeándose la cabeza contra la capota debido a la acción. El de gafas se tallo la cabeza y posteriormente, observo como varios autos pasaban a toda prisa junto a él. Definitivamente aquello no era para nada heroico.
Unos kilómetros más adelante, molesto por la lentitud del auto, decidió hacer una pequeña parada en una gasolinera y ahí, observo a una pareja de ancianos los cuales eran poseedores de un gran auto, como los que a el le gustaban. Infundiéndose de valor del cual ya desbordaba bastante, intento hacer un pequeño trueque con ellos –les doy diez mil libras esterlinas si me cambian su auto- rogo con sus ojitos llorosos. La pareja de ancianos observo al joven quien prácticamente se encontraba pataleando en el suelo, hasta cierto punto les daba una mezcla extraña de ternura y pena ajena, posteriormente observaron aquel compacto auto –quince mil o no hay trato- hablo la ancianita de forma picara. Rápidamente el de gafas dejo de fingir las lagrimas y empezó a recorrer todos sus bolsillos, para su buena suerte y su extrañeza, tenia dicha cantidad -tomen- dijo para luego tomar el auto de la pareja. Los dos ancianitos sonrieron –esos jóvenes americanos, son taaaan locos- comento el ancianito.
Ahora nuevamente en camino y con un auto que se adecuaba a sus necesidades, Alfred continuo el rumbo directo a casa del ingles, sin embargo, se acordó que seguramente este no se encontraría ya en su casa –piensa como hero Al- se dijo -¿A dónde iría un cejudo amante del te si estuviera a punto de hacer algo loco y peligroso?- se cuestiono –y que por cierto, lleva a un francés pervertido por acompañante- agrego para reducir más sus opciones de búsqueda. Como si hubiese sido iluminado por una gran y superior fuerza, Alfred sintió la enorme necesidad de ir a donde fue encontrado Arthur después de que el avión explotase.
Impulsivamente, cambio de carril provocando palabras anti sonantes y varios sonidos de claxon por parte de los que iban tras él. Ahora con una nueva ruta, el de gafas rogo estar en lo correcto.
Por otra parte, Arthur se había cansado de ver como Francis continuaba con aquella velocidad tan reducida -¡detén el auto!- grito mientras se quitaba el cinturón de seguridad y abría la puerta.
Francis continuo conduciendo, sin perder la vista en el camino -¿detenerlo mon angleterre?- pregunto -¿acaso no quieres que vayamos a ese lugar?-.
-¡claro que quiero!- contesto el ingles bajándose del auto en movimiento –pero al paso que vas, llegaremos en una semana- comento ahora del lado del conductor.
El francés al sentir la presencia del menor cerca de él, decidió detener finalmente el mercedes –bon angleterre, conduce tú- suspiro ahora bajándose el del auto.
Ahora ambos se encontraban en posiciones diferentes, Arthur como conductor y Francis como pasajero –dame las llaves wine bastard- ordeno el ingles extendiendo su mano frente al rostro del mayor. Francis se señalo fingiendo indiferencia –moi no las tiene- comento. Una pequeña vena empezó a brotar de la frente del ingles –pero si tú conducías bloody frog- dijo acusadoramente. El francés continuando siendo indiferente empezó a mover la cabeza de un lado al otro –te digo que no las tengo- insistió –porque ellas siguen pegadas al volante- añadió. Arthur bajo la cabeza para corroborar lo dicho por el francés y efectivamente, las llaves estaban donde él había dicho –stupid francés- murmuro molesto, posteriormente, arranco el auto, se coloco el cinturón y empezó a conducir, ahora con más velocidad de la permitida.
-Angleterre ¡cuidado con ese auto!- gritaba horrorizado el francés mientras se cubria su hermoso rostro con ambos brazos -¡el bebe angleterre, el bebe!- suplicaba al ver como casi atropellaban a una señora que llevaba a su bebe en su carriola.
Por su parte, Arthur se dedicaba a evadir cada cosa que se le atravesase –pareciera que no quieren que llegue a mi destino- menciono aun absorto en la acción de evadir transeúntes.
Alfred hacia unos minutos que se había quedado atrapado en un embotellamiento y por lo que pudo escuchar de algunos conductores, el origen de este se debía a que un conductor loco casi atropello a una ancianita y a una señora con su carriola y por intentar esquivarlas, provoco que uno de los autos se desviara y chocara con otro para posteriormente el otro chocarse con el de enfrente y así sucesivamente hasta finalmente, llegar a donde estaba el. Al ver que estaría varias horas atrapado en aquel embotellamiento, el de gafas decidió tomar cartas en el asunto e importándole un soberano cacahuate lo que los policías de tránsito ingleses le llegasen a decir, tomo el carril contrario para posteriormente internarse en los bosques ingleses –es solo un atajo para llegar más rápido- se justifico.
Horas más tarde, cuando el sol empezaba a tornarse en un suave y hermoso color naranja, Arthur junto con Francis por fin habían llegado a su destino, una pintoresca y típica villa pesquera donde el mar se podía ver hasta donde la vista le permitiese –por fin- comento alegre el ingles. Francis por su parte, aun seguía inconsciente debido al shock que la forma de conducir del menor le había provocado. Arthur lentamente comenzó a internarse entre las angostas y empedradas calles del lugar hasta finalmente terminar frente a un gran muelle abarrotado de barcos de lado a lado –ya llegamos a nuestro destino- susurro. Francis quien recién se había recuperado del shock, parpadeo repetidas veces, intentando ajustar su campo de visión y cuando este estuvo estable, noto que se encontraban frente a un gran y viejo muelle -¿Dónde estamos angleterre?- pregunto.
-en el lugar donde todo acabara- se limito a responder el menor mientras estacionaba el auto.
En otro lugar, Alfred por fin había llegado a la ciudad donde habían encontrado a Arthur después del accidente aéreo. Debido a que las calles eran demasiado estrechas para conducir en estas, estaciono el auto y se bajo de este. Preguntando a unos transeúntes locales, logro finalmente llegar al hospital donde este había estado internado el menor. Frente a él, se encontraba un gran edificio blanco –volvemos a encontrarnos viejo enemigo- susurro al recordar como aquel lugar le traía crueles recuerdos. Decidido, se interno dentro del hospital y al estar dentro, se dirigió hacia la recepción, posteriormente, le ordeno a la joven enfermera recepcionista hablar con el doctor en guardia, afortunadamente, ese doctor era el que estuvo tratando al ingles durante su estadía.
-Buenas noches, se le ofrece algo- pregunto cordialmente el doctor.
Alfred estrecho su mano con el doctor, en un suave saludo -necesito saber en donde fue hallado el paciente que sobrevivió al accidente aéreo- suplico sin perder tiempo.
-¿usted se refiere al paciente llamado Arthur?- pregunto el doctor.
El ex-americano asintió con la cabeza –por favor dígame donde lo encontraron- volvió a suplicar.
El doctor llevo ambos ojos hacia arriba en signo de estar pensando, después de unos segundos, volvió a reaccionar –si no mal recuerdo, unos pescadores lo encontraron flotando sobre la costa- comento –cerca del muelle-.
-ok, thanks- agradeció Alfred al doctor y sin despedirse, corrió hacia la salida –espero no llegar demasiado tarde- pensó para sus adentros.
Mientras tanto, en el continente americano, en una gran casa, se encontraba Matthew colocándose una corbata rallada color café y crema –ya es hora de empezar a hacer nuestro movimiento Kumama- le dijo a su oso el cual se encontraba sentado a su lado –es mi turno para ser feliz-.
El oso blanco que estaba a su lado ladeo la cabeza y se llevo una patita al hocico -¿Quién eres?- le interrogo, sabiendo la respuesta que su amo le daría. Matthew termino de colocarse la corbata y volteo a ver a la figura peluda -CANADA- dijo muy seguro de si después de varias décadas. Posteriormente, avanzo hacia la puerta, seguido tras de él, su peludo acompañante; al llegar a esta, la abrió y salió de la gran mansión –esto pronto llegara a su fin- susurro mientras su silueta desaparecía tras la puerta.
Wuuuua cada vez nos estamos acercando al final, estamos a tan solo dos capitulos u.u. Este y el que viene son cortos (2mil palabras) o algo asi...ha si, les dejo info respecto a algo que mencione por ahi.
CONCORDE: según wikipedia , el Concorde es un avión jet supersónico que fue utilizado intensamente de forma comercial. Mas info: http: / es. wikipedia. org/ wiki/ Concorde. Por cierto, mencionaron que fue ideado por Ingleses y Franceses, si no leí mal… interesante ¿no?
Bueno, como siempre, gracias por seguir de cerca esta historia tan extraña que me he creado. Agradesco los comentarios de mis seguidores, me asombra que tenga muchos :O. Por cierto, por ahi habia leido un comentario sobre si tengo algun proyecto nuevo en mente y la respuesta es que SI, inicie a escribirlo en vacaciones de semana santa... pero no he logrado finalizarlo, tiene mas capitulos (19 hasta el momento) y las parejas que aparecen pues son las clasicas FRxCAN, USxUK, UKxOCC(?), un leve FRxUK, un leve USxCAN, ALExITA y la participacion estelar de Gilbert (aunque no me salio tan genial como hubiese deseado).
En fin, los veo el proximo fin de semana. Saludos.
