Cap 31. La batalla final. (bonus)
La desesperación hacía mella en los corazones de todos los presentes. La desesperanza, la impotencia, el horror… la temible sensación de estar perdidos, era generalizada. Harry Potter yacía muerto en el suelo, como un vulgar muñeco de trapo, ante los ojos de todos los que habían librado batalla aquella noche. Voldemort les decía que le habían matado cuando intentaba huir para salvar su vida. Se hizo un silencio sepulcral, hubo algunos sollozos y lágrimas de desesperación. Sólo la voz de un muchacho lleno de rabia desgarró el aire, ante la expectación de los presentes, animándose a enfrentarse con su destino, gritando vítores e insultando a los mortífagos.
Voldemort repelió el ataque con facilidad, dejando al chico desalmado y a su merced. Neville Longbottom le fulminaba con la mirada, llena de desafío y cólera.
Le estaba ofreciendo unirse a la causa. Voldemort le tendía una mano, ofreciéndole un puesto entre las filas de sus mortífagos, de todas formas ese muchacho era de sangre limpia, no entendía qué hacía luchando contra ellos. Neville cogió aire, sin apartar los ojos de aquella serpiente que reptaba con familiaridad sobre los hombros de aquel psicópata.
-¡Me uniré a vosotros el día que se congele el infierno!- la gente comenzó animarse y a gritar- ¡Ejército de Dumbledore!- chillo a viva voz, detonando el grito de la multitud a sus espaldas.
Hermione miraba la escena horrorizada, tapándose la boca con ambas manos… Harry… muerto. No podía ser. Sencillamente aquello no podía estar pasando… ¿Era esto el fin? ¿Había ganado al final la maldad sobre el bien? ¿Acaso eso era el comienzo de una nueva época de terror?
Habían trazado un plan con Severus, pero el chico, había desaparecido… había ido a enfrentarse a Voldemort solo. Aquello era típico de él, nunca había querido arriesgar la vida de sus amigos, siempre preocupado de que nadie saliera dañado. Pero lo que nunca se había planteado, lo que jamás había entendido Harry, que los demás estaban tan involucrados en aquello como él. Si Voldemort ganaba… era una tragedia para todos, y entonces sí que comenzaría a morir gente. Y no sólo se cobraría la vida de magos y brujas, si no la de muchos muggles, que estaban ignorantes a lo que ocurría, en sus casas, en sus trabajos, sin sospechar siquiera el riesgo que corrían… ellos también se verían afectados.
Severus había bufado algo parecido a "Potter como siempre haciéndote el héroe" Cuando había averiguado que el chico había desaparecido y corrió a buscarle. Pero se ve que no llegó a tiempo.
Y ahora estaba muerto… Las manos le temblaban sin control. Harry había sido la esperanza del mundo mágico, el símbolo de que eran capaces de vencer a Voldemort y sus secuaces… ahora se habían quedado sin ella, abandonados a su suerte.
Gritó llena de horror al ver a Neville envuelto en llamas. Voldemort le había colocado el sombrero seleccionador sobre la cabeza, calado hasta los hombros y le había prendido fuego. Sus ojos se llenaron de lágrimas. No podía perder otro amigo esa noche, eso no podía estar pasando… cerró los ojos y se concentró. Severus estaba observando la escena escondido, dudando si intervenir… el-que-no-debe-ser-nombrado ignoraba por completo que había sobrevivido a la mordedura de Nagini y había estado luchando con ferocidad contra los mortífagos sin ser visto.
Entonces todo se precipitó. Sin saber cómo, el muchacho se había librado del encantamiento de inmovilidad que lo aferraba, quitándose el sombrero envuelto en llamas, a la vez que empuñaba la espada que había pertenecido a Godric Gryffindor. Con un golpe seco y certero, sesgó la cabeza de Nagini, que calló a peso muerto sobre el suelo…
El caos se dispersó por los presentes, todo el mundo comenzó atacarse. Los centauros atacaron a los mortífagos, que se dispersaron, cargando contra todo el mundo. Los gigantes emprendieron una lucha encarnizada y la gente comenzó a correr al interior del castillo, tanto de un bando como de otro. Hermione miró por última vez dónde se encontraba el cuerpo sin vida de su mejor amigo, antes de dejarse empujar al interior del castillo y llena de asombro, se percató que había desaparecido…
Hermione aturdió a un par de mortífagos y entró en el gran salón, donde se estaba librando una lucha virulenta. Los elfos domésticos se unieron a la batalla armados de grandes cuchillos, hundiéndolos sin piedad en la carne de los mortífagos que se ponían en su camino.
Voldemort estaba al final del comedor, donde habitualmente se sentaban los profesores, luchando contra todo el mundo, sin fijarse muy bien a quien atacaba. Intentó atacar a Hannah Abott y Seasmus, pero una barrera protectora salió de la nada poniéndolos a salvo. Hermione frunció el ceño. Aquella forma de proceder le recordaba tanto a…
-Vaya, vaya… qué tenemos aquí.- le dijo una voz a su espalda que conocía muy bien.- La asquerosa sangre sucia…
Hermione se volvió rápidamente apuntando con su varita a la dueña de esa voz, sintiendo como su cuerpo se estremecía. Bellatrix Lestrange la observaba con esos ojos desquiciados y una sonrisa malévola en sus labios.
-¿Me has extrañado?- dijo giñándole un ojo cínicamente- Creo que hoy podré terminar lo que empecé hace tiempo- dijo entre risas, recordando la tarde que la había torturado en la casa de los Malfoy, para sonsacarle información.
Bellatrix atacó con furia. Hermione repelió los ataques con destreza. Sentía como su cuerpo se ponía en tensión por el duelo y la garganta se le resecaba de la rabia. La risa desquiciada de Bellatrix inundó el salón, la gente comenzó abrirse a su paso, abriendo un corrillo alrededor de ellas. Molly y Tonks corrieron a toda prisa ayudar a Hermione, que sudaba por todos los poros de su piel.
-¡NO!- la voz grave de Severus Snape resonó en todo el salón-¡DEJA EN PAZ A MI ESPOSA MALDITA PSICÓPATA DE MIERDA!
La gente incrédula, se abrió para dar paso a un enfurecido Severus Snape, que corría a toda velocidad hacia la dirección donde se libraba la pelea entre Hermione y Bellatrix. La confusión del momento, distrajo por un segundo a Hermione, bajando la guardia. Bella aprovechó el momento de incertidumbre de la chica para atacarla. Severus lanzó un hechizo barrera, escudando a su mujer y dejándola a salvo.
Severus empujó a su esposa detrás de él, poniendo su propio cuerpo entre Hermione y Bellatrix, que miraba a Severus riéndose.
-Sabía que tenías mal gusto… pero no sabía que pudieras caer tan bajo… si llego a saber que es tu mujer, la mato aquella misma tarde.
-Cállate mal nacida.- dijo Snape, apuntándola con la varita.
-Lo sabía… sabía que eras un sucio traidor. –Escupió-Te mataré y después la mataré a ella. –Dijo con esa voz chillona y desquiciada- Con ella lo haré lentamente, haciéndola sufrir, hasta que suplique que acabe con ella… No sabes cómo disfrutaré torturando a tu sangre sucia, sus gritos serán música para mis oídos, maldito traidor.- chilló.
-No torturarás a nadie más, zorra inmunda.
La gente en el salón observó incrédula la batalla de hechizos que comenzaron a lanzarse aquellos dos mortífagos, que hasta ahora le habían tomado por los más fieles a su señor... Aquello había sido una sorpresa para todos los presentes. Snape había sido uno de los más fieles mortífagos de Voldermort y ahora estaba peleando con la favorita de su señor, por defender nada menos que a Hermione Granger.
Hermione miraba la escena encogida, sin saber cómo intervenir. Severus repelía los frenéticos ataques de la mortífaga con avidez, con los dientes apretados de rabia.
-Sectumsempra.- gritó Snape.
Bella no pudo repeler el ataque. En su cuerpo, comenzaron brotar miles de cortes, haciéndola sangrar por doquier. Se tambaleó y cayó al suelo, con el cuerpo tembloroso y haciéndose un escandaloso charco de sangre a su alrededor. Severus se acercó a ella, dándole una patada en la mano que aferraba aún su varita, lanzándola lejos. La mujer respiraba con dificultad y la boca la tenía inundada de sangre. Severus se inclinó un poco sobre ella.
-¿No te ponía la sangre, perra? No volverás a tocar a mi esposa, ni a nadie más…
Y sin dudarlo, sin que su pulso temblase, la volvió apuntar con su varita, lanzándole un hechizo no verbal, haciéndole una profunda herida sobre el pecho, encima del corazón. Su cara se quedó congelada con una fea mueca.
Bellatrix había muerto.
Voldemort observó la escena lleno de ira. Le había dado tiempo para ver, cómo una de su más leal y letal seguidora moría a manos del traidor de Snape… que debería estar muerto. Furibundo le lanzó un maleficio a aquel maldito, cuando aún se estaba incorporando del cuerpo de la mortífaga, pero un hechizo de protección se opuso a que cumpliera su objetivo.
-¡Ya basta Rildde!- gritó Harry Potter, surgiendo de la nada.- No matarás a nadie más esta noche.
Todos los presentes dejaron escapar de sus labios un sonido de sorpresa. Harry Potter, estaba vivo. La esperanza volvió a inundar el corazón de todos los magos y brujas que estaban luchando en el salón.
Harry Potter y Voldemort comenzaron a dar vueltas, escrutándose, midiéndose. Como dos fieras a punto de emprenderla a dentelladas.
Voldemort apuntó con la varita de saúco al chico.
-No sé lo que ha pasado, pero en un rato tú estarás muerto… igual que todos los presentes.- dijo desviando levemente sus ojos a donde estaba su más letal seguidor, convertido ahora en un traidor.
Severus levantó su propia varita contra el que había sido su señor, empujando a su mujer otra vez a su espalda, protegiéndola de aquel monstruo. Pero Hermione no era una dulce damisela que se dejara proteger, así que con valentía y decisión, levantó su varita contra aquel engendro. La vida de su marido y sus amigos estaba en peligro. Lucharía con uñas y dientes si era necesario.
-No harás nada de eso esta noche… ¿Acaso no lo entiendes?- gritó el elegido.
-No puedes matarme Harry Potter… con tu magia mediocre de estudiante de último curso. Eres débil, siempre lo has sido… en tus ojos no veo la intención de matar… hoy terminaré contigo para siempre.
-Hoy nos enfrentaremos sólo tú y yo… Y yo no estaría tan seguro de ti mismo. Sé cosas que tú no sabes y que no entenderás jamás… y siento lástima por ti.
El señor tenebroso comenzó a reír a carcajadas.
-¿Te vas a poner ha hablar del amor ahora?
-El amor nos hace más fuertes. Nos da fuerzas para luchar, para defender lo que nos pertenece. El amor te brinda una razón por la que luchar. Tú no crees en nada, estás vacío. Arrepiéntete de tus actos, he visto tu alma… y está corrompida.
-El amor es para los débiles. Dumbledore siempre hablaba de ello. Pero el amor no le impidió caer desde la torre… bajo mis órdenes.
-Te equivocas maldito bastardo.- Gritó Severus Snape, aún en posición de ataque- La muerte de Albus la planeamos juntos. Él ya se moría cuando lo decidió. Estaba dispuesto a morir por los demás, por una causa mayor… porque era mejor mago que tú y una de las mejores personas que he conocido. Yo no te pertenezco, he sido siempre fiel a la Orden del Fénix y a Dumbledore.
Una exclamación de asombro recorrió a los presentes.
-Mientes maldito traidor. Lo haces para salvar tu cuello, siempre has sido cobarde.
Severus estuvo a punto de atacar a Voldemort, pero la mano suave de Hermione se lo impidió. A mucha gente no se le pasó desapercibido ese gesto de la joven.
-Tiene razón Snape, Tom. Dumbledore y él lo planearon todo juntos. Yo lo he visto… Él no te pertenece…
-Y qué mas da… no podréis matarme.
-Eso quería decirte Rildde… tus horrocruxes han sido destruidos. Creo que deberías saberlo.
-Mientes.
-Y esa varita que crees que te pertenece… tampoco es así.
-Avada Kedavra.- atacó Voldemort, cansado ya de la charla insulsa, deseoso de retomar venganza.
-Expelliarmus.- gritó el chico.
Hubo una explosión de luz en el comedor. La varita de saúco voló por los aires, hasta caer limpiamente en la mano de Harry Potter. Voldemort calló hacia atrás, dando un golpe seco contra el suelo.
Voldemort murió aquella noche.
Severus Snape esperaba lleno de impaciencia, junto a los restos de la gárgola de la entrada de lo que había sido su despacho en aquel infernal último curso de Hogwarts. Resopló aliviado, aún no se creía que toda aquella pesadilla había llegado a su fin.
Hermione, Ron y Harry estaban dentro del despacho, hablando con el retrato de Dumbledore. Él sólo deseaba que saliera al fin su mujer, para abrazarla hasta que se cansara, aunque dudara que aquello pudiera ocurrir alguna vez.
El trío salió esquivando los adoquines y escombros, que estaban dificultando su paso. Llevaban rostros llenos de cansancio, pero a la vez de alivio. Había sido una noche muy larga para todos…
Hermione se aproximó a él, se puso de puntillas y le besó los labios con dulzura, sin importarle la mirada de sus dos amigos clavándosele en la espalda.
-Albus quiere verte…
-Maltito viejo chiflado… qué querrá ahora.- murmuró con hastío el ex mortífago.
Hermione lo miró con desaprobación, pero entonces se percató que Severus reía.
-Potter…- se dirigió directamente al muchacho, que dio un respingo, clavándole esos ojos oscuros, y sencillamente le tendió la mano.
Harry se la estrechó con energía, mirando directamente a los ojos a su antiguo profesor de pociones. Dudó si darle las gracias por todo lo que había hecho por él, pero percibió algo en el rostro de Snape, como advirtiéndole que nada de sentimentalismos… sonrió. El murciélago de la mazmorra no cambiaría jamás.
-Quizás no me incumba Potter… pero… ¿Qué vas hacer con la varita de Saúco?
-Volverá donde nunca debió salir…
Severus asintió solemne. Aquel niñato a veces le sorprendía. Tenía en sus manos la legendaria varita de saúco, y el chico renunciaba a ella…
-Por esta varita se ha derramado mucha sangre… ya basta de que eso sea así.
-Haces lo correcto Potter.
-Gracias profesor.
-No me llames profesor… ya no lo soy.
Se escrutaron por última vez los ojos. Severus le dedicó una mirada de las suyas al zanahorio, que observaba lívido la escena. Sonrió de medio lado y se volvió hacia su mujer.
-Severus… Albus quería verte cuanto antes. Te espero aquí.- le guiñó un ojo a su marido, observando cómo desaparecía presto por el hueco que conducía al despacho del director.
Ron se acercó a su amiga cuando el temible profesor de pociones se había marchado.
-Hermioneeeeeee.- dijo entre sollozos el pelirrojo, que había observado la escena con repulsión- Dime que no es verdad… dime que no estás con ese murciélago.
-Cuidado con lo que dices Ronald, ese murciélago es mi marido.-Dijo enseñándole con orgullo el anillo de casada con forma de serpiente, con una gran sonrisa enmarcando su rostro.
-Es que no me lo puedo creer Hermione…- dijo el chico con cara de cordero degollado. No se podía creer que ese hombre tan desagradable pudiera tocar a su amiga. Era asqueroso y extraño…
-Vamos Ron,- intervino Harry- vámonos al comedor, seguro que tienes hambre…
Y casi a rastras, se lo llevó de allí, que aún miraba lívido a su amiga. Hermione con Snape… ¿El mundo se había vuelto loco acaso?
Severus Snape tomó asiento en un confortable sillón, frente a un retrato, que mostraba a un anciano de cabellera y barba nívea con rostro amable. Albus le sonrió desde su cuadro con satisfacción.
-Tenía ganas de verte muchacho…
-Pues yo no puedo decir lo mismo…
Ambos rieron de buena gana.
-Me han contado Hermione y Harry que casi no lo cuentas.
Severus inconscientemente se agarró el cuello, con la enorme y fea cicatriz de la mordedura de Nagini aún fresca, y procedió a relatarle todo lo ocurrido aquella noche, que por un momento, había parecido no tener fin.
-Todo ha terminado Albus… al fin.- dijo Severus aún incrédulo. El mundo mágico se había librado de la presencia de aquel psicópata. Se acabaron las persecuciones, los castigos, las torturas, espiar poniendo en riesgo su vida, tener la sensación que su vida estaba siempre al filo de la navaja…
-Lo sé muchacho… Al fin todo ha terminado.
Severus respiró con alivio, reposando su espalda en el respaldo de aquel mullido sofá. Se miraron un momento, sin necesidad de decirse nada, pero en realidad diciéndoselo todo. Ese era el momento por el que ambos habían luchado tanto.
-¿Tienes algún plan Severus?- preguntó el anciano con curiosidad.
-No lo sé… el plan que tenía, era el de casarme con Granger… y ya lo he hecho.
-¿Qué me estás diciendo muchacho?- gritó el hombre desde el cuadro- ¿Te has casado?
Severus asintió con la cabeza, enseñándole la alianza de oro que reposaba en su dedo. El anciano lo miró con atención e incredulidad, asombrado.
-¿Un enlace de almas? ¡Por Merlín Severus, lo vuestro es amor en estado puro!
-¿Cómo puedes seguir diciendo semejantes cursilerías desde ese cuadro? Que yo aún tengo estómago…
Albus se rió de buena gana.
-Sabes que siempre he querido lo mejor para ti… siempre te he visto como el hijo que nunca tuve.
-Y yo como el padre que me hubiera gustado tener…
Se miraron intensamente, Albus deseó tener cuerpo para poder abrazar al oscuro profesor, aunque sabía que lo mandaría a freír espárragos. Ya habían sido muchas las muestras de afecto para él en una misma noche.
-¿Y ahora que piensas hacer?
Severus se encogió de hombros.
-Vivir… hoy por primera vez, recojo las riendas de mi propia vida.
-Te lo mereces Severus, más que nadie… Supongo que te veré al comienzo del nuevo curso…
-Creo que no Albus… No pienso pasar un momento más dentro de estos muros. Quiero vivir con Hermione. Además, la incertidumbre aún está en mi vida, ahora tendré que responder ante la justicia…
-Verás cómo todo sale bien. Sé optimista por una vez en tu vida.
-¿Sabes una cosa Albus? Creo que por una vez, siento esperanza…
Severus se levantó de su asiento, dirigiéndose a la puerta.
-Y si me disculpas, mi esposa me está esperando fuera… no es de buena educación hacer esperar a una dama.
-¡Te deseo lo mejor muchacho!- gritó Albus desde el cuadro.
Sonrió por última vez al reflejo de su amigo en aquel lienzo y salió apresuradamente por la puerta. Había tanto que vivir, el mundo se le abría ante él… era libre.
Y había tantas cosas que quería hacer con ella…
Hola a todos/as:
Aquí tenéis el último capítulo de este fic. Sólo queda el epílogo y esta aventura de Severus dará su fin ¿o no? Jajajajajajajaja.
Ante él se abre por primera vez la vida, todas sabemos que si había alguien que se mereciera una segunda oportunidad en esta saga era él. (Por Merlín ¿cómo podemos amarle tanto?)
Me gustaría dedicarle este cap tan especial a mis mortífagas, que me apoyan, me miman y me escuchan: Sayuri hasekura, que me mima hasta unos niveles aberrantes. Bluemeanie, que siempre me escucha y me ayuda. Patty- sly que cuando cojo algún berrinche impide que borre algún capitulo y por tener la paciencia de ser mi beta. Lisbeth Snape, que siempre me enseña otro punto de vista de las cosas y no deja nunca de sorprenderme… gracias por vuestra amistad chicas, sois geniales.
Y por supuesto a Valitos, que me ha demostrado que la amistad no tiene fronteras. ¡Te quiero guapaaaa!
Y por supuesto a Eileen Prince Snape, Vadeti, June Magic, Minerva91, Lunnaris Elentari, Lyla Snape, Daniie Snape Malfoy, Miss le Gore, Smithback, Lolitobunny, Snaluck, PrinesLiynx, Ana, Drusila 1984, JuliaCesar, Kismet, Araceli, Mak Snape, Selycat, Cleoru Misumi, dulceysnape, quites sailor mercuri o neptune, nishe, Amia Snape, Snape, KatheeHDS, DarkySnape, Princess Royal, Allelu, bery-malfoy, DarkySnape, IgnaHD, Tere Snape y Mia. (creo que no me olvido de nadie, si es así lo siento) Gracias a todas por acompañarme en esta gamberrada y vuestras palabras, significa mucho para mí. ¡Sois de puta madre!
Y gracias a todos los que leéis pero guardáis silencio.
Anita Snape
