9. SEMI-LICÁNTROPO EVADIDO
-¡Ted, Francis! ¡Aquí!
El interpelado movió la cabeza bruscamente, haciendo que los desordenados mechones de pelo plateado bailaran sobre sus ojos, pero no consiguió distinguir a nadie conocido en la marabunta de gente que abarrotaba el andén.
-¿No era la voz de Sean?
Teddy Remus Lupin se volvió para mirar al chico delgado y pálido que tenía a su lado.
-Si, creo que si. Pero así es imposible ver a nadie… - Ted maldijo entre dientes y agarró la jaula de Valkiria, que había dejado sobre su baúl – lo mejor será que entremos ya e intentemos encontrarlos en el tren.
-¿No tienes que despedirte de tu familia?
El joven metamorfomago miró a su alrededor una vez más, en busca de algún miembro de la familia Potter-Weasley, y acabó por bajar la cabeza con abatimiento. Se había separado de su padrino en el instante en que había acudido junto a Francis para saludarle, y en un momento los había perdido de vista. El silbato del tren lo sacó de su ensimismamiento.
-Maldita sea, el tren va a salir ya, no tenemos tiempo.
Los dos chicos de trece años agarraron sus baúles y consiguieron arrastrarlos hasta la puerta de uno de los vagones. Francis subió al tren y ayudó a Ted a subir el pesado equipaje. Justo cuando el inestable equilibro que mantenían la jaula de Valkiria, la Typhooner 654 de Ted y los dos pesados baúles parecía a punto de irse al traste, un hombre alto y delgado, con el rostro sembrado de cicatrices y una larga mata de pelo pelirrojo corrió a auxiliarlos.
-¡Bill! – gritó Teddy con alivio.
-¡Ted, chico, tu padrino te está buscando!
-Me lo imagino – dijo el joven Lupin mientras conseguía levantar el baúl con ayuda del mayor de los Weasley. – Creo que no voy a poder despedirme de él… si pudieras.
-No te preocupes, yo se lo explicaré. Que tengas un buen curso, y sube de una vez al tren si no quieres que se vayan sin ti.
Teddy entró en el tren junto con Francis, pero la voz de Bill Weasley lo llamó una vez más.
-Ted – el chico se volvió – es el primer año de Victoire en el colegio… no te pido que te responsabilices, pero ya sabes… - el tren se puso en marcha – cuídala.
-¡No te preocupes! – gritó Teddy, pero el fragor de los motores del tren ahogó sus palabras.
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Los dos amigos cruzaron el tren sin problemas hasta el compartimento donde se encontraban sus amigos.
-¡Ted, Francis! – Sean, cómodamente acostado en dos asientos, alzó una mano a modo de saludo.
-¿Qué tal? – saludó Ted. Francis apartó las piernas de Sean y se sentó. Teddy se colocó a su lado y sonrió a Ethan y Brian, que mantenían sus cabezas juntas tras un ejemplar del Profeta.
-Italia es un país increíble, deberías ir – comentó Ethan - ¿qué tal vosotros?
-Bien.
-Bastante bien. ¿Qué se supone que estás leyendo, Brian?
-Mira esto – repuso él como respuesta. Teddy cogió el Profeta y miró la noticia que cubría la primera plana.
PELIGROSO SEMI- LICÁNTROPO EVADIDO
Edmund Greyback, 20 años, escapó durante la noche de ayer de su celda en la prisión de Azkaban, después de atacar y morder salvajemente a uno de los guardas de seguridad.
Greyback es uno de los pocos casos registrados de hijos de hombres-lobo y mago o bruja en Inglaterra. Siguiendo los pasos de su padre, el peligroso licántropo Fenrir Greyback fallecido en la Batalla de Hogwarts, Edmund Greyback pasó a formar parte de peligrosos y agresivos grupos de licántropos. Hasta su detención durante una redada en Brighton hace 4 años; Greyback había asesinado a 12 víctimas, 8 de ellas muggles; y había mordido a otras 20, en su mayoría niños, crímenes por los que fue condenado a cadena perpetua en la prisión de Azkaban.
Al no tratarse de un licántropo completo, la mordedura de Greyback no produce los mismos efectos que la de un licántropo, pero si conlleva algunos efectos y cambios en el organismo de la víctima.
La noticia venía acompañada de una foto de un joven de pelo revuelto y mirada agresiva que enseñaba los dientes al fotógrafo.
Teddy le devolvió el periódico a Brian.
-¿Y qué? Es un enfermo mental, lo atraparán en un par de días.
-¡Así se habla! – Exclamó Sean – es lo que intentaba explicarles a estos, que no hay de que preocuparse.
Brian dobló El Profeta y sonrió.
-Si, tienes razón. Hola Ted, hola Francis ¿qué tal las vacaciones?
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Los cinco amigos no tuvieron problemas hasta el momento de tomar los carruajes hacia el castillo.
-¡Teddy! ¡Teddy! – el chico notó una fría mano que se agarraba a su manga.
-¡Victoire! ¿Qué haces? ¡Tienes que seguir a Hagrid hacia el lago!
-¡No veo a nadie de mi curso, Teddy!
La multitud de alumnos los empujaba hacia el andén. Ted agarró a Victoire por los hombros y, separándose de sus amigos, la apartó de la marabunta.
-Tienes que ir hacia allí – señaló hacia un pequeño grupo de niños precedidos por un farol - ¡corre, antes de quedarte atrás!
La niña echó a correr y se unió a los de su curso sin problemas. Teddy se disponía a imitarla cuando una mano en su hombro y una desagradablemente conocida voz lo distrajeron de su cometido.
-Mira a quien tenemos aquí… ¿no decías que notabas un olor a perro mojado, Angelus?
Ted se volvió para encarar a su único enemigo en sus dos años en la escuela. Leopold Lewis había crecido bastante más que Ted, quien no se caracterizaba por ser un chico muy alto, y además se encontraba acompañado por sus dos amigos Slytherins: Christopher Petersen y Angelus Zabini; sin embargo, el joven metamorfomago no se amedrentó.
-Tal vez lo estuvieras confundiendo con el tufo a Slytherin que desprendéis.
-¿Qué has dicho?
-¡Ted! ¡TED! ¿Qué se supone que estás haciendo? – Sean apareció al lado de su amigo.- Oh, ya veo, vuelven a nosotros como las moscas a la mierda. Vámonos de aquí.
Los dos Gryffindor echaron a correr antes de que sus enemigos acertaran a articular más amenazas.
-No dejo de tener la esperanza de que algún día pierdan el tren o algo – masculló el rubio. – Ethan y Brian se han ido en un carruaje con Alex y Cath.
Llegaron de nuevo al andén, donde solo quedaban dos carruajes. Teddy entró en uno de ellos siguiendo a Sean.
-Hola Pat, ola Alicia – saludó a las dos chicas sentadas una junto a la otra. Lo cierto era que las chicas habían crecido durante el verano, al igual que los cinco amigos. Sean era el más alto de todos, con el pelo rubio y liso cayéndole hasta casi los hombros y aquellos ojos azules y brillantes. Ethan, de espaldas anchas y brazos fuertes era el que más empezaba a parecerse a un adolescente. Brian también había crecido, con su pelo oscuro cortado de punta y sus ojos inteligentes, que delataban una mayor madurez que la que mostraba su rostro. Francis había heredado la palidez y los ojos de su padre, pero su pelo, negro azabache y brillante, le caía sobre los ojos en mechones desordenados. Teddy era el más bajo de sus amigos, y aunque podría haber cambiado esto con su habilidad, prefería no aparentar algo que no era. Tu baja estatura no lo acomplejaba en absoluto, y se enorgullecía de sus ojos dorados, herencia de su padre, que tampoco cambiaba al variar su aspecto. Las chicas por su lado, habían abandonado ya prácticamente sus facciones redondeadas, lo cierto era que parecían uno o dos años mayores que los chicos. Pat, de ojos verdes y pelo castaño y Alicia, rubia y de ojos oscuros podrían haber pasado perfectamente por alumnas mayores que ellos.
-¡Hola Ted! – lo saludó Alicia. - ¿Habéis oído lo de ese hombre lobo? Pat y yo estábamos comentando si nos restringirán las salidas o algo por el estilo…
-Hogwarts es el lugar más seguro que existe – afirmó Francis mirando de reojo a Ted – y no se trata de un licántropo, así que no creo que haya que preocuparse.
-Le habrán dado tanta importancia porque se ha fugado de Azkaban, ya sabéis – comentó Sean – es la primera fuga que se produce desde la retirada de los dementotes…
Teddy oía la conversación, pero no prestaba demasiada atención. Las luces del castillo acababan de aparecer frente a ellos, y el chico se sintió demasiado feliz de volver al colegio que no dejó el aquel tal Edmund Greyback empañara su alegría.
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Los chicos atravesaron las puertas del gran comedor justo antes que los de primer año. Francis, Sean y Ted se separaron de Pat y Alicia y corrieron a reunirse con Ethan y Brian.
-¡Habéis tardado siglos! – dijo Ethan.
-Nos encontramos con Lewis y sus amigos – murmuró Ted mientras Mónica Barker era seleccionada para Slytherin.
Ethan sacudió la cabeza con disgusto.
-Ya verás este año, vamos a machacarlos de nuevo.
El chico se refería, naturalmente, al quidditch. El año anterior, Ethan había entrado como Guardián, mientras que su hermana Alex y Teddy habían sustituido a dos cazadores. Aquel año, Hufflepuff había vencido a Gryffindor en la final más igualada que se podía recordar, por 550 a 540; pero a pesar de aquel meritorio segundo puesto, el equipo de Gryffindor se quedó con la satisfacción de haber vencido a Slytherin (en el que Angelus Zabini jugaba como cazador) por 350 a 100 en el primer partido de la temporada.
Teddy asintió y se dedicó a prestar atención a la selección. Aplaudió con los demás cuando el primer nuevo Gryffindor (Archie Laycock) mientras esperaba impaciente. Desde donde estaba podía ver bien a Victoire, quien se mantenía asombrosamente calmada en comparación con sus compañeros. Por fin, el profesor Julius Jarrows alcanzó el final de la lista.
-¡Weasley, Victoire!
La chica caminó hacia el taburete con seguridad. Unos segundos después, el sombrero seleccionador gritó:
-¡GRYFFINDOR!
Ted aplaudió con fuerza mientras la hija de Bill y Fleur corría hacia su mesa y se sentaba junto a otros alumnos de su curso. Victoire buscó al metamorfomago con la mirada y lo saludó con una sonrisa de oreja a oreja. Teddy le guiñó un ojo.
-¿Esa es tu prima? – preguntó Francis.
Ted se volvió hacia su amigo.
-Bueno… no exactamente, ya sabes.
El otro asintió. Luego sonrió inesperadamente.
-¿No te mueres de hambre?
Teddy comió y bebió hasta hartarse junto a sus compañeros. Finalmente, cuando los platos y las copas se encontraron igual de limpios que al comienzo del banquete, Minerva McGonagall, la directora, se puso en pie para darles, como siempre, el discurso de bienvenida.
-¡BIENVENIDOS! Bienvenidos un año más, a Hogwarts. Espero que los nuevos os encontréis a gusto aquí, y espero también una conducta ejemplar de los alumnos más antiguos.
"Como todos sabéis, está terminantemente prohibido hacer magia en los pasillos, así como la posesión de escobas de los alumnos de primer año y salir de la sala común por la noche. Este año, como medida preventiva, se castigará toda incursión al Bosque Prohibido de los terrenos del colegio con la expulsión. Espero que entendáis todos que se trata de vuestra seguridad."
"Ahora, me gustaría que los prefectos guiarais a los de primer año hacia vuestras respectivas casas; buenas noches, y bienvenidos de nuevo."
Ted, Francis, Sean, Brian y Ethan se levantaron y se encaminaron hacia la salida del Gran Comedor.
-Qué raro tanta seguridad, ¿no? – comentó Brian.
-Supongo que habrán encontrado alguna plaga durante el verano, o algo así – dijo Sean.
Los cinco amigos llegaron frente al retrato de la Dama Gorda vestida de Rosa. Se quedaron en la puerta, pensativos.
-¿Contraseña? – inquirió el retrato.
-Esto…
-la contraseña es Vanitas Vanitatum – dijo una voz a sus espaldas.
-Correcto – dijo el cuadro dejándolos pasar.
-Gracias, Alex – sonrió Teddy.
-¡Hola, Ted! – Exclamó esta abrazándolo – Kevin me ha pedido que os diga que los entrenamientos este año comenzarán a mediados de Septiembre. La chica se refería a Kevin Walter, el capitán del equipo de Quidditch, que ocupaba el puesto de cazador junto a Alex y Ted.
-¿¡En septiembre!? – Exclamó Ethan - ¿¡acaso pretende que entrenemos antes de empezar las clases?!
-No será porque no te haga falta – comentó Sean. Alex rió, y Teddy sintió una punzada de celos.
-Perdona, pero en el partido del año pasado paré más quaffles de las que me colaron – repuso el guardián ofendido.
Pero Ted ya no prestaba atención a la discusión que se había generado entre Ethan y Sean. En aquel momento su mente se encontraba tres pisos por encima, recordando con avidez su mullida y cómoda cama con dosel.
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En fin, aquí está el capítulo 9 del fic. Ojalá les haya gustado, y espero que me perdonen por toda esta ausencia T.T.
En fin, en breves volveré con el capítulo 10.
Muchos besos para todos!
