10

10. QUIDDITCH Y UNA REUNIÓN PASADA

El repiqueteo de la lluvia contra el cristal de la ventana despertó a Teddy cuando los primeros rayos de sol comenzaban a despuntar por el horizonte. Somnoliento, abrió las cortinas del dosel de su cama para encontrar a su compañero Ethan despierto, sentado en su cama y abrazándose las rodillas con gesto ausente.

-¿Ethan? – El interpelado movió la cabeza - ¿estás bien? – Éste asintió nerviosamente – bueno, no tienes que preocuparte, verás como sale perfecto. Teddy se levantó y se cambió. Se dio cuenta de que Ethan también estaba ya vestido, y que su escoba descansaba a sus pies, sobre la colcha. El metamorfomago agarró su Typhooner y sonrió a su amigo para infundirle ánimos. - ¿Quieres que vayamos bajando? Estarás mejor en la Sala Común, te estás helando.

El joven Lupin consiguió llevar a su compañero hasta la sala común, donde ya les esperaba Peter Garand, el nuevo buscador de Gryffindor, de segundo año. Ted no quiso preguntarle desde cuándo estaba allí, sentado, solo. Aquel era el primer partido del chico. Sin embargo, Teddy estaba seguro de que era el mejor buscador que el equipo había tenido en años. Pequeño y delgado, Peter tenía unos reflejos y una vista fuera de lo normal.

-¿Cómo estás, Pete? – le preguntó cuando hubo dejado a Ethan sentado en una butaca al lado del fuego.

El chico le sonrió. Temblaba desde las puntas de su pelo castaño hasta los pies.

-Tú tranquilo, lo harás bien. – Ted se volvió al oír la voz de Alex, que bajaba las escaleras de los dormitorios de las chicas. - ¿Nervioso? – le preguntó una vez hubo llegado a su lado.

-¿Tengo motivos para estarlo?

Ella sonrió y fue a sentarse sobre la alfombra, junto a la chimenea. Ted suspiró y miró la hora; iba a ser una mañana muy larga.

15 de Octubre, primer partido de la temporada: Gryffindor contra Ravenclaw.

A lo largo de la mañana fueron bajando el resto de jugadores del equipo de Gryffindor: Kevin Walter, cazador de séptimo curso y capitán del equipo (además de prefecto y Premio Anual); junto con Patrick Horne y Luck Thorn, los golpeadores, de cuarto y quinto curso respectivamente. Teddy pensaba que el equipo no podía sentirse más seguro con ellos: Patrick era muy alto y delgado, y probablemente la persona más agresiva sobre una escoba que Ted había conocido nunca. Luck era más bajo, pero más musculoso, aunque nunca perdía su sonrisa. Ambos parecían también mucho más tranquilos que Ethan y Peter, aunque Teddy sabía que los nervios se intensificarían conforme se fueran acercando al campo.

El equipo al completo bajo al Gran Comedor cuando, a las 9 de la mañana, comenzaron a bajar el resto de miembros de la casa Gryffindor. Mientras Teddy intentaba que Ethan, que se había puesto verde, comiera más salchichas; Sean, Brian y Francis aparecieron acompañados de Alicia, Catherine y Patricia, para desearles suerte. A las 10 en punto, Kevin se puso de pie y comenzó a guiar a sus jugadores hacia el campo de quidditch. Teddy sonrió al oír las ovaciones de la mesa de Gryffindor mientras se levantaba y avanzaba hacia las puertas.


Cuando pisaron la hierba, las gruesas nubes negras tapaban el sol.

-¡Y aquí viene el equipo de Gryffindor: Walter, Lupin, Wood, Wood, Horne, Thorn y Garand!

Había parado de llover, pero parecía a punto de volver a empezar. Ted observó a Kevin estrechar la mano de Mike Novel, el capitán y buscador de Ravenclaw. Luchó para eliminar el nudo en el estomago. A su lado, Alex parecía inmune al nerviosismo. Ted montó sobre su escoba. Luego, dio una fuerte patada al suelo para elevarse cuando oyó el silbato. Inmediatamente buscó con la mirada la quaffle, que llevaba Kevin. Entre los gritos y las ovaciones del público escuchó la voz del comentarista, un chico de Hufflepuff que estaba en cuarto curso llamado Daniel Fortuny:

-Walter con la quaffle, presionado por Michigan, lo tiene difícil… envía la bola directamente a Wood. Vaya, cómo se mueve esta chica… finta para esquivar a Muntz y a Fiori… ¡eso tiene que haberle dolido! Buena bludger enviada por Morton, Fiori de Ravenclaw con la quaffle, que va directo a los aros…

Teddy giró en el aire, pasando como un rayo entre Alex y Kevin y se dirigió directamente hacia Frank Fiori, que volaba directo hacia Ethan, esquivaba una quaffle, levantaba el brazo para tirar...

Justo a tiempo, Ted cruzó por delante de Frank, quien viró para esquivarlo y desvió el tiro. Ethan atrapó la pelota y se la pasó a Teddy, que ahora cruzaba el campo en dirección al área de Ravenclaw…

-Y estupenda jugada de Lupin, que lleva la quaffle. Se la pasa a Walter, que se la devuelve a Lupin… Lupin se queda cara a cara con Bardian, tira y… ¡gol de Gryffindor! 10 a 0 para los leones, Ravenclaw con la quaffle.

Ted alzó el puño, y lo chocó con el de Kevin, luego volvió al juego.

-Muntz tiene la quaffle… se la pasa a Michigan, Michigan esquiva a Lupin, esquiva a Walter... no logra esquivar a Wood, que se la roba. Gryffindor con la quaffle, Wood volando hacia Bardian…

Teddy siguió a Alex por debajo mientras que Kevin volaba por encima de los dos. Su amiga tiró, y Alexis Bardian, el guardián de Ravenclaw se lanzó con los brazos extendidos…

-¡Gol de Gryffindor! 20 a 0, Ravenclaw de nuevo con la quaffle.

El partido continuaba con normalidad, sin juego sucio. Ted marcó dos goles más, y junto a los marcados por Kevin y Alex consiguieron un 60 a 40 para Gryffindor. Por lo menos Ethan parecía haber perdido todos los nervios, y ya había conseguido un par de paradas. Comenzó a llover de nuevo. De vez en cuando, Ted le echaba un ojo a Peter, que sobrevolaba el terreno de juego y de tanto en tanto se mezclaba en entre los jugadores. Mike Novel seguía un patrón de juego parecido. Después de media hora de partido, Gryffindor ganaba 90 a 50. Otros 20 minutos más, y el marcador iba 130 a 80. Fue entonces cuando comenzaron a pasar demasiadas cosas al mismo tiempo:

Primero, una bludger estampó el mango de Typhooner de Ted contra su nariz, por lo que soltó la quaffle y se llevó las manos a la cara. La multitud soltó un grito ahogado.

-¡Tal vez alguien debería echarle un vistazo a Lupin, no tiene muy buena pinta! – Gritaba Fortuny.

Sangraba, pero no tenía tiempo de preocuparse de ello, porque justo cuando Mónica Michigan marcaba el noveno tanto de Ravenclaw, Mike Novel estuvo a punto de chocar contra el metamorfomago, que estuvo a punto de caerse de la escoba mientras veía, horrorizado, cómo Novel se dirigía directamente al área de Gryffindor, donde una pequeña pelota dorada, del tamaño de una nuez grande, y con sendas alitas plateadas a ambos lados, revoloteaba a ras del suelo.

Peter se encontraba sobrevolando el centro del campo cuando se dio cuenta y corrigió su trayectoria, pero era demasiado tarde.

Teddy se apartó el pelo castaño claro empapado de los ojos para seguir a Novel, aunque sabía de sobra que era imposible, ya que éste ya estaba extendiendo el brazo…

Y fue entonces cuando escuchó el grito de Luck y Patrick, y automáticamente dos bludgers salieron disparadas hacia el buscador de Ravenclaw, que esquivó la primera y dio de lleno con la segunda. El impacto llevó a Novel al suelo, pero mientras remontaba el vuelo la snitch salía disparada hacia arriba, con un emocionado Peter Garand justo detrás.

-¡Enorme la jugada de los golpeadores de Gryffindor, Thorn y Horne! ¡Atención a Garand, que vuela tras la snitch! ¡Garand a cinco metros, a tres, a uno…! ¡GARAND ATRAPA LA SNITCH, VICTORIA DE GRYFFINDOR, 280 A 90!

Ted voló, como el resto del equipo, directo hacia Peter para abrazarlo.

-¡SI! –Gritó cuando llegó a su lado -¡MUY BIEN!

El equipo de Gryffindor bajó al campo. Alex corrió a abrazar a Ted.

-¡Has estado fantástico! ¿Estás bien?

Ted sacudió la cabeza, sin dejar de sonreír. Se había olvidado de la sangre que le goteaba de la nariz.

-¡Genial, Patrick, Luck, genial! – Gritaba Kevin - ¡Muy bien, Peter, has estado perfecto!

El chico sacudió la cabeza.

Ethan pasó un brazo alrededor de los hombros de Teddy.

-Eh, tío, un partido genial. ¡Si jugamos así toda la temporada la copa es nuestra, tío!

En ese momento les alcanzaron Sean, Brian y Francis, todos empapados y llenos de barro.

-Deberías ir a la enfermería – comentó Francis cuando se acercó a él.

Teddy rió.

-Creo que tienes razón.

Francis puso los ojos en blanco.

-Como siempre.


Aquella noche, como ocurría cada vez que se jugaba un partido de quidditch, no había otro tema de conversación en el dormitorio de los chicos de 3º.

-Y cuando Ted se le cruzó a Fiori, maldita sea, yo creí que se la pegaba – Sean se dejó caer sobre Teddy y le revolvió el pelo.

-¡Eh! Quítate, de encima, ni que fueras mi tío en Navidad.

Sean se tumbó atravesado en la cama.

-¿Se puede saber qué es lo que estás estudiando ahora, joven Agripa?

Brian levantó la vista del grueso volumen que descansaba sobre sus rodillas.

-¿No os habéis enterado? Edmund Greyback ha sido visto en el sur, cerca de Brighton. – Frunció el ceño – Mis padres viven allí. Estoy buscando información sobre lo que puede hacerle un semi-licántropo a un humano.

-¿Ha atacado a alguien? – preguntó Ethan.

Como respuesta, Brian le lanzó el periódico. Ted se acercó a su amigo y leyó el titular por encima de su hombro.

UN NIÑO DE 7 AÑOS INGRESADO EN SAN MUNGO TRAS SER ATACADO POR EL PELIGROSO SEMI-LICÁNTROPO EDMUND GREYBACK

Lentamente, Teddy se alejó del periódico.

-Supongo que ha pasado por alto porque hoy era el partido de quidditch – comentó Brian con disgusto.

Después de aquello, los cinco amigos se fueron a dormir. Ted permaneció mucho tiempo despierto, pensando. En Edmund Greyback. En él. El padre de Greyback, Fenrir Greyback, era un hombre lobo, como Remus Lupin. También tenían ambos madres humanas. Luego recordó a Bill, el padre de Victoire. A él lo había mordido un hombre lobo sin transformar, y aún así habían quedado secuelas más que visibles en él. Recordó también aquella noche, dos años atrás en la que una simple salida nocturna podría haberle costado muy cara, y recordó también, a su pesar, la conversación mantenida con la Profesora McGonagall y su padrino…


- Tentáculos de calamar – dijo Harry en voz alta.

La gárgola se hizo a un lado. Ted ya estaba acostumbrado a aquel tipo de puertas, pero no tenía ni idea de adónde llevaba aquel pasadizo. Dudó un segundo.

-Vamos – susurró Harry.

Teddy fue empujado al interior, donde se encontró con una retorcida escalera de caracol que se alzaba hacia la oscuridad. Cuando pusieron sus pies sobre el primer escalon, ésta comenzó a moverse sobre su eje, subiendo sola.

-¿Adónde vamos?

Harry no contestó, pero apoyó una mano sobre su hombro. El chico respiró hondo cuando la escalera se detuvo frente a una puerta, y miró aterrado la placa de brillaba sobre el marco:

Minerva McGonagall

Directora

Harry llamó con los nudillos. Luego abrió la puerta sin esperar respuesta, empujando a Teddy al interior.

Se trataba de un gran despacho circular, aunque lo único que pudo distinguir Ted fueron las decenas de retratos colgados de las paredes, todos de algún antiguo director de Hogwarts, que dormitaban en su marco, o se inclinaban con curiosidad sobre su lienzo, como si intentasen acercarse más aún para escuchar.

La directora de la escuela, Minerva McGonagall, se erguía, imponente, tras su escritorio. También se encontraban allí Julius Jarrows, quien sonrió a Teddy; y el profesor Gabriel Princestone, que observaba al chico y a su padrino con su inquietante mirada bicolor.

-Ted Lupin – llamó McGonagall – por favor, siéntate.

Harry condujo a Teddy hasta la butaca situada entre sus dos profesores, frente a la directora. Su padrino se quedó junto a él, posando una mano sobre su hombro.

-Según la versión oficial de tus compañeros de habitación – comenzó McGonagall – la pasada noche del 3 de Febrero despertaron de repente alertados por tus gritos, para encontrarte en el suelo de tu habitación, víctima de un dolor completamente insufrible y de un origen indeterminado. – La profesora lo miró a los ojos - ¿es esto cierto, Lupin?

-S… si, profesora.

-¿Puedes afirmar también que durante esa noche no te moviste de tu cama en ningún momento, y que permaneciste todo el tiempo dentro de tu habitación, en la Sala Común de Gryffindor?

Teddy abrió la boca, pero la cerró al no encontrar una respuesta. Era obvio que todos los allí presentes conocían la respuesta a aquella pregunta, así que prefirió decir la verdad, deseando fervientemente que por lo menos no lo expulsaran.

-No, profesora, cuando mis amigos despertaron, yo acababa de volver a mi dormitorio.

-¿Y puedo preguntarte, Lupin, dónde estabas, y qué estabas haciendo a las 2 de la madrugada vagando solo por el castillo?

-Sólo… sólo salí… porque me pareció ver algo raro en los jardines… y quería saber…

-El Bosque Prohibido se encuentra en los jardines del colegio, Lupin – lo interrumpió McGonagall - ¿no crees que es lógico y plenamente posible que tú veas algo "raro" por la noche en los terrenos…?

-No era un animal del Bosque Prohibido – repuso Ted atropelladamente. – Yo… salí por una buena razón, profesora.

-Ninguna razón es buena para incumplir las normas, Lupin.

Teddy calló y bajó la cabeza. Lo expulsarían, no duraría ni un año en Hogwarts

-Ted – musitó el profesor Jarrows – es peligroso vagar por el castillo por la noche, por eso está prohibido. Pero no es sólo eso. Había luna llena la noche del 3 de Febrero, y tú estás ahora mismo madurando… no sé si lo entiendes.

Teddy miró asustado a Jarrows, y luego a Harry.

-Qui… quiere decir que yo… que mi padre…

-Tu padre era un licántropo – intervino Princestone con brusquedad – cada noche de luna llena, se convertía en un enorme lobo con instintos asesinos. Los hombres lobos no suelen reproducirse, de hecho, muchos de los habitantes de El Paso de Véstar se alejaron de sus familias y de sus seres queridos cuando eran mordidos, y se exiliaban a las montañas. Sin embargo, tu padre no. Se casó y tuvo un único hijo: tú. Aún no me lo explico…

-Lo que quiere decir el profesor Princestone – interrumpió McGonagall – es que no se sabe con seguridad cuál es el resultado de la unión entre un hombre lobo y una bruja. Se han dado muy pocos casos conocidos, y todos ellos con consecuencias diferentes. Sin embargo, todos tienen una característica común: la luna llena les afecta sobremanera. No les transforma, pero les altera de algún modo, y ofuscados por la luz de la luna, no son ellos mismos. Pueden desarrollar rasgos lobunos, unos más que otros, y por supuesto, algunos pueden llegar a sentir el hambre de sangre humana que obsesiona a los licántropos. ¿Entiendes lo que quiero decir?

-Quiere decir… que la luna llena… me afecta, como a mi padre, aunque menos.

-Podrías incluso ser peligroso – añadió Princestone.

-Pero… estoy seguro de que he estado fuera, a la luz de la luna, muchas veces antes de venir aquí, ¿por qué precisamente ahora y no antes…?

-Es ahora cuando estás creciendo, Ted – explicó Jarrows – estás viviendo tu desarrollo como mago. No te han mordido, tú lo llevas en la sangre, es por eso que se desarrollará contigo a lo largo de tu vida, como si formara parte de ti.

Teddy bajó la cabeza, intentando asimilar todo aquello.

-¿Podré quedarme en Hogwarts? – preguntó con un nudo en la garganta.

-Por supuesto que si, hijo – McGonagall lo miró con compasión – simplemente… intenta elegir bien tus noches para incumplir las normas, y ten cuidado con la luna llena, ¿de acuerdo?

Ted asintió.

-Muy bien, este chico aún necesita reposar. Harry, si quieres, ya puedes llevártelo.

-Gracias, Minerva, Julius, Gabriel. Vamos, Ted.

Una vez en el pasillo, Harry agarró a su ahijado y se arrodilló para mirarlo a los ojos.

-Teddy, lo siento, Ginny y yo no te dijimos nada porque no tenías por qué pasar la infancia preocupándote, ¿lo entiendes?

Ted volvió a asentir. Luego abrazó a su padrino con fuerza.


Tumbado en su cama de dosel en la torre de Gryffindor, Teddy Remus Lupin se dio la vuelta en la cama, para quedarse dormido contemplando a sus padres, que lo miraban sonriendo desde la mesilla.


Y hasta aquí el capítulo 10. Muchas gracias por vuestros reviews y por leer .