Nuevo capítulo =) esta vez no he narrado nada del verano, así que comenzamos directamente en el 5º curso de Teddy y sus amigos.

Siento el retraso, pero no he podido escribir mucho debido a algunos problemas personales.

Espero que os guste, y muchas gracias por los reviews!!!!

15. DE INSIGNIAS Y NOTICIAS.

-Acuérdate de no dejarte olvidada a Valkiria en el andén, como el año pasado.

-¡Sólo fue esa vez!

-Y no armes follón en el tren.

-Ya no estoy en segundo.

-Estudia mucho, es el año de los TIMOS.

-Ni me lo recuerdes…

-Y escríbenos de vez en cuando para que sepamos que estás bien.

-Hecho.

Harry Potter sonrió a su ahijado y apretó su hombro.

-Nos vemos en Junio, entonces.

-Al final voy a acabar echándoos de menos y todo.

Junto a Harry, Ginny rió y se inclinó para besar a Teddy en la mejilla.

-Estaremos pendientes de ti.

-Como siempre.

Un silbido agudo interrumpió su despedida.

-Ahora, lárgate.

Padrino y ahijado se abrazaron por última vez en el andén 9 y ¾.


Desorientado, Ted avanzó por el tren, buscando a sus amigos. Se detuvo varias veces a saludar a compañeros de curso y miembros del equipo de quidditch, entre ellos Alexandra Wood, la hermana de su amigo Ethan.

-¡Teddy!

El chico no pudo evitar que su estómago diera un brinco cuando el largísimo pelo rizado de la hermana de uno de sus mejores amigos lo envolvió con su abrazo.

-¡Alex! ¡Es genial verte!

La chica se separó de él y lo miró sonriendo de oreja a oreja.

-Has cambiado mucho en sólo dos meses…

Alex tenía razón. A pesar de seguir siendo algo bajo para su edad, Teddy había crecido muchísimo durante el último verano: sus hombros se habían ensanchado y su pelo ahora casi siempre permanecía en su tono castaño claro original a juego con sus ojos dorados. Había comenzado a afeitarse (aunque según su padrino no tenía nada que afeitar) y la redondez propia de la infancia había desaparecido de su rostro.

Sin embargo, Teddy no pudo dejar de notar que su amiga también había cambiado. Alex tenía ya quince años, como él, y a pesar de lo mucho que les quedaba a Ted y sus amigos para convertirse en hombres, de repente todas las chicas parecían haberse puesto de acuerdo para adelantarlos peligrosamente.

-Si, ya… - sin poder evitarlo, Teddy se puso colorado – tú también has cambiado… y estás, bueno, estás muy guapa y…

Justo entonces una mano lo agarró del hombro y lo salvó de continuar aturrullándose.

-¡Ted! Por fin te encuentro… por cierto, hola Alex, perdóname si te lo robo, pero tengo un compartimento lleno de gente preguntándose dónde está.

-No te preocupes, nos vemos en la cena, Francis. También me alegro de verte a ti.

-¿Dé qué me sirve ser un metamorfomago si siempre acabo actuando como un idiota delante de Alex? – preguntó Ted con exasperación una vez la chica hubo desaparecido por el atestado pasillo.

-Si que te sirve, tan sólo eres un pésimo metamorfomago – lo consoló Francis mientras habría la puerta del vagón.

-¡Eh, Ted! ¡Mira: me han hecho Prefecto! – gritó Sean en cuanto los vio aparecer.

El aludido miró por un segundo a su amigo y a la insignia con una P sobre el escudo de la casa Gryffindor que lucía en el pecho.

-Sean, haz el favor de devolverle eso a Brian.

Ethan estalló en carcajadas.

-¡Te dije que no se lo iba a creer!

-¿Se puede saber qué es lo que tiene de increíble? – protestó Sean mientras se arrancaba la insignia de la túnica.

-Verte a ti con una insignia de prefecto es como ver a Chris Petersen aprobando los TIMOS, más que improbable: imposible – intervino Brian mientras recolocaba su insignia en su propia túnica. Una vez más, como cada vez que veía a su amigo después de todo el verano separados, Teddy no pudo evitar sentir una punzada de culpa al volver a ver la cicatriz que cruzaba su rostro.

-Bueno, ¿y qué tal el verano, Ted? – preguntó Ethan interrumpiendo sus pensamientos.

-¿El qué? Ah, si claro, todo genial…


Un codazo de Sean en las costillas le hizo distraerse de su ración de tarta de queso.

-¿Se puede saber qué quieres ahora? – pregunto Teddy algo molesto.

-¿No es esa de ahí tu prima?

El metamorfomago giró la cabeza en la dirección hacia la que señalaba su amigo. Victoire, sentada en el extremo opuesto de la mesa junto con sus amigas, percibió su mirada y lo saludó con una sonrisa. Las llamas de las más de mil velas que iluminaban el Gran Comedor se reflejaban en su pelo rubio, dándole un aspecto irreal. Teddy le devolvió el saludo y miró a Sean.

-Si, ¿por qué lo preguntas?

-No me acordaba de que estuviera tan bien – dijo éste con avidez.

Sorprendido, Ted agarró a su amigo por el hombro.

-Ni se te ocurra. Además, ¿tú no salías con Veronica Innell de Ravenclaw?

Sean resopló y soltó una carcajada.

-En serio tío, en cuanto empezó el verano la mandé a paseo.

Teddy suspiró con resignación. El número de ligues de Sean desde cuarto curso ascendía semana tras semana. Durante el curso anterior, había recibido tres intentos de filtro de amor, cuatro bofetadas y había dejado tras si un mínimo de veinte alumnas llorosas y despechadas. Y por lo visto, aquel Griffindor de quinto curso de pelo rubio y (por lo visto irresistibles) ojos azules había decidido que su próxima conquista sería Victoire. Y Ted no estaba dispuesto a aceptarlo, de ninguna de las maneras.

-Me da igual – repuso Teddy – Sean – obligó a su amigo a mirarlo a los ojos – ni se te ocurra – repitió.

Sean volvió a reírse.

-Está bien. No te preocupes, tampoco les hago ascos a sus amigas…

A su otro lado, Francis tiró de la túnica de Teddy.

-Parece que McGonagall quiere volver a decirnos algo…

Todos los alumnos se giraron hacia la directora de Hogwarts, de pie delante de la larga mesa de los profesores. Desde su posición, Teddy podía ver al jefe de su casa, Julius Jarrows, de pelo entrecano y ojos oscuros y amables. A su lado, su profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras desde el año anterior (tras el ingreso de Gabriel Princestone en Azkaban), Joseph Luquan, un anciano que a pesar de su aspecto débil y apagado parecía capaz de aguantar más maldiciones que todos sus alumnos juntos. Muchos criticaban a Luquan por sus métodos tal vez algo "bruscos" o demasiado "enérgicos", pero a Teddy siempre le había inspirado simpatía. Ambos profesores, que se encontraban hablando entre ellos, se callaron y miraron a McGonagall a su vez. Cuando todo el Comedor quedó en silencio, la directora habló:

-Bien, suponiendo el revuelo que esta noticia iba a causar entre vosotros, he esperado al final de la cena para contároslo:

Teddy notó cómo una leve tensión se apoderaba del Comedor. Y rogó que aquella noticia no incluyera ningún peligro, como la presencia de hombres lobos en los terrenos del colegio en su tercer curso.

-Como todos sabréis – continuó McGonagall – el próximo mes de mayo se cumplirán quince años desde la Batalla de Hogwarts en la que El-que-no-debía-ser-nombrado fue finalmente derrotado por Harry Potter. Muchos magos y brujas muy valientes cayeron aquella noche y durante todos los años de terror que Lord Voldemort instauró entre nosotros. Por esto, el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería celebrará en este aniversario un baile y cena conmemorativos en honor de los caídos y de estos quince años de paz. Los pormenores y características de dicha celebración se explicarán más adelante, conforme se acerque la fecha. Pero quedáis todos los alumnos avisados. Ahora, prefectos, conducid a los alumnos de primero a sus habitaciones. Y marchaos todos a vuestras salas comunes. Una vez más, bienvenidos de nuevo a Hogwarts…


-¿¡Un baile?!

-Si, Ethan, eso han dicho.

-¿Y qué se supone que tendremos que hacer, bailar?

-No, Ethan, jugaremos un partido de quidditch – dijo Francis con sorna.

-¿En serio?

El chico de pelo negro miró a su compañero de habitación por encima de la tapa de su baúl, junto al que se encontraba agachado.

-Ah, bien, vale, entonces supongo que tendremos que bailar – dijo Ethan con desánimo mientras se sentaba en su cama.

Junto a ellos, Teddy pensaba asomado a la ventana. La misma ventana por la que había salido y bajado hacia el Bosque Prohibido dos cursos atrás…

-¿Y tú que opinas, Ted?

-¿Eh, qué?

-Tío, ¿qué te pasa hoy? Estás como en una nube – observó Ethan.

Teddy sacudió la cabeza.

-No lo sé, será que lo del maldito baile me ha metido ideas raras en la cabeza.

"Como que se celebra en honor de las muertes de mis padres y el padre de Francis, por ejemplo", pensó el metamorfomago. Inconscientemente, cruzó una mirada con su mejor amigo. Y vio en sus ojos negros que él estaba pensando exactamente lo mismo.

-¿Qué ideas? – preguntó Ethan.

Francis abrió la boca, seguramente para contestar con algún comentario enfadado, pero Teddy se le adelantó.

-Ideas como el hecho de que tendremos que llevar túnica de gala, e invitar a una chica a ir con nosotros… y no sé, bailar, y toda esa historia… es estresante.

-Y que lo digas – afirmó Ethan tumbándose en su cama.

Justo en ese momento entró Brian en la habitación.

-Sean es increíble – comentó.

-¿A quién esta vez? – preguntó Francis con aburrimiento.

-Ha esperado a que Alicia y yo acabáramos de enseñarles sus habitaciones a los de primero para pillarla en la Sala Común y "sacarle conversación por casualidad".

Teddy rió entre dientes.

-Bueno, supongo que Cath habrá avisado ya a Alicia, no te preocupes. Además, ahora que los dos sois prefectos podrás pasar mucho más tiempo con ella.

Brian lo fulminó con la mirada.

-Idiota, me da igual si Alicia se va con Sean o no. ¡Y deja de reírte! – finalmente, el libro de pociones de quinto curso de Brian pasó rozando peligrosamente la cabeza de Ted.


Un par de semanas después del inicio de las clases, Patrick Horne, de séptimo, convocó una reunión del equipo de quidditch de Gryffindor en el campo de los terrenos. Teddy fue hacia allí con Ethan, y al llegar encontró que Alex y el resto del equipo ya habían llegado. Cuando los vio llegar, Patrick les hizo una seña para que se acercaran. A su lado se encontraba el buscador del equipo, Peter Garand, de cuarto curso, que el año anterior les había hecho ganar la copa de plata en un reñidísimo partido contra Slytherin; junto con Luck Thorn, el otro golpeador, y Ariadna Arrowsmith, de cuarto, y la tercera cazadora desde la marcha de Kevin Walter.

De modo que durante la siguiente media hora Patrick habló sin parar de cómo tenían que repetir la hazaña del curso anterior y hacerse con la copa, y después de una apasionada charla de ánimo para el equipo comenzó el entrenamiento.

Por fin de nuevo en el terreno de juego sobre su Typhooner, Teddy infló sus pulmones y dejó que el viento despeinara su pelo. Por un instante, se olvidó del aniversario de la batalla de Hogwarts y de aquel estúpido baile y se dejó llevar, cerrando los ojos y cogiendo velocidad. Cuando los volvió a abrirse encontró con el rostro sonriente y azorado por la velocidad de Alex justo debajo de su escoba.

-¡Conduces como la momia de Merlín, Lupin!

Teddy rió y salió disparado detrás de ella.

-¡Ted! ¿Qué haces? ¡Cuidado!

Teddy intentó virar en el último segundo, y de hecho, casi consiguió esquivar la única buggler con la que Patrick y Luck entrenaban. Sin embargo, ésta pasó rozando el palo de su escoba, que se astilló.

-¿Estás bien? – preguntó Patrick pasando sobre él.

-Si, no te preocupes no ha sido nada – a pesar de su irritación, el metamorfomago no podía dejar de pensar que había sido culpa suya – lo siento, Patrick…

-Ten más cuidado la próxima vez.

Tres horas después, cuando Patrick dio por finalizado el primer entrenamiento del equipo, Teddy se encontraba en los vestuarios con el resto de sus compañeros. Mientras se secaba el pelo con una toalla, observó divertido como Ethan se abalanzaba sobre Luck y fracasaba estrepitosamente en su intento de inmovilizarlo.

Unos instantes después, el resto del equipo abandonó el vestuario. Ethan se volvió en la puerta.

-¿Vienes? – le preguntó a su amigo.

-En seguida, pero antes voy a reparar esto – contestó Ted señalando su Typhooner.

-Vale, te espero en la sala común entonces.

Teddy lo despidió con un gesto y se volvió para buscar el reparador de escobas en el armario del vestuario. Unos segundos más tarde, sintió una presencia a su espalda. Con los nervios a flor de piel, se volvió violentamente con la varita desenfundada.

-¡Ted! ¡Tranquilo!

Cuando se dio cuenta de que estaba apuntando a Alex bajó su varita algo avergonzado.

-Perdona, Alex – se encogió de hombros – supongo que soy un poco paranoico.

La chica rió entre dientes.

-Si, ya me lo imagino. – Se acercó a él. El estómago de Teddy disminuyó notablemente. – Oye, siento lo de tu escoba. En realidad ha sido culpa mía.

-No, no te preocupes – repuso Ted atropelladamente.

-¿Estás bien? – preguntó Alex de repente.

-¿Eh? Si, claro, ¿por qué no iba a estarlo?

-No lo sé – a Alex le costaba mirarlo a los ojos – por lo que dijo McGonagall del baile para celebrar la Batalla… has estado un poco raro desde entonces.

-Ah, ya, si, supongo. Bueno, no te preocupes. Estoy bien. – Sonrió a su pesar. Tenía a Alex tan cerca que podía contar las pequeñas pecas que salteaban sobre el puente de su nariz y aspirar su aroma.

Su amiga sonrió.

-Me alegro…

Un ruidoso Ethan los hizo alejarse el uno del otro de un salto.

-¡Alex! ¿Dónde te has metido?

-Estoy aquí, Ethan. – El corpulento cuerpo del hermano de Alex se asomó por la puerta – estaba ayudando a Ted con su escoba.

-Ah, bien, de acuerdo, bueno… no tardéis, que están a punto de servir la cena y luego os vais a morir de hambre.

Teddy sonrió.

-Vale, está bien, ya vamos.

Los tres juntos salieron del gimnasio.


Y hasta aquí el capítulo 15, que actúa como introducción del 5º curso de Ted y sus amigos en Hogwarts.

Espero que os haya gustado.

Y muchas gracias por leer hasta aquí =).

Saludos!!!