Sensaciones

Volvió a su época furiosa, triste y llena de dolor, sensaciones que aparecían siempre cuando Inuyasha se encontraba con Kykio. Pequeñas lágrimas resbalaban por sus rojas mejillas de furia. Caminaba a pasos firmes pero lentos mientras el viento de la tarde acariciaba sus cabellos negros y el sol daba calor a su piel blanca.

-Eres un estúpido Inuyasha- murmuraba en voz baja para sí misma repitiéndoselo una y otra vez, para así calmar esas lagrimas y calmarse a sí misma.

Entro a su casa anunciando su llegada dejando que su madre la recibiera con los brazos abiertos. Entro a la pequeña sala sentándose en unos de los cojines de la mesita frente a su abuelo que leía el periódico.

-Bienvenida a casa Kagome- dijo su abuelo poniendo el periódico en la mesa dejando ver una sonrisa tierna y fraternal de parte de él.

-¿Sucedió algo querida?- pregunto su madre entrando a la sala.

-N-no es solo que… en pocos días tengo exámenes así que vine a repasar, es muy difícil en la época feudal- sonrío ampliamente tratando de ocultar el dolor de esos encuentros entre los 2 amantes.

-¿Segura Kagome?- pregunto su madre al ver que algo parecía ocultar

-Hai mama- su sonrisa aun estaba presente- Ne ¿y Souta?- pregunto tratando de cambiar el tema.

-Oh aun no llega de la escuela, apenas son las 12:45 pm vendrá en 2 horas más.- Respondió la madre de Kagome- Bueno iré a terminar la comida, será mejor que te duches Kagome.

-Hai- se levanto del cojín y se dirigió al baño.

Al entrar lleno la tina con agua caliente y se despojo de sus ropas metiéndose en el agua. Dejo que el agua tibia calmara sus sensaciones de dolor. Cerró sus ojos pensando en él, el dueño de esa cabellera plateada y ojos dorados… Inuyasha… Suspiro mientras limpiaba su cuerpo y cabello.

Al terminar se coloco una toalla alrededor de su cuerpo, salió de baño y se dirigió a su cuarto. Busco algo cómodo para estar en casa. No le importo ponerse sus pijamas así que tomo su ropa interior y se la coloco en su cuerpo junto con las pijamas.

Se recostó en su cama, tocando las sabanas como si nunca las hubiera sentido. La sensación de suavidad y calor relajando su cuerpo ante la tensión de sus músculos.

¿Por qué me pasa esto? ¿Cómo me pude enamorar de ese…idiota?- hablaba para sí misma, ya sabía que el amor era difícil y que solía haber "no correspondidos" cuando uno se enamora, mas… ¿por qué él le daba alas?

Mas ella sabía que el siempre elegiría a Kykio ahora y siempre. Lagrimas salían de su corazón ya adolorido ante la cruel realidad. Cerró sus ojos cayendo en sueño ante sus ojos ya cansados de llorar.

-Kagome… - se oyó un susurro de una voz suave y cálida, haciendo que la aludida despertara de su sueño.

Abrió los ojos pesadamente mirando al responsable que la había levantado. Su madre estaba frente a ella con una sonrisa tierna adornando su rostro.

-Ya llego Souta, para que bajes a comer.

-Si mama…ahorita bajo- respondió mientras se sentaba en la cama. Su madre salió de la habitación con calma como solía ser ella.

Kagome se tallo los ojos, pues veía borroso después de tantas lágrimas derramadas. Miro a la ventana, sabía que el tal vez no vendría por ella esta vez por su orgullo mas no le importo a ella. Decidió quedarse en su época por un tiempo para "descansar". Bajo a comer con calma mas con pasos pesados por el cansancio. Se sentó en la mesa con una sonrisa en su rostro.

-Me alegra verte hermana- saludo Souta desde su lugar junto a ella.

-A mí también me alegra Souta- sonrío al ver a su hermano menor.

-¿Cuánto tiempo te quedas hija?- pregunto su madre

-Mmm creo que al menos 2 o 3 semanas- dijo mientras daba gracias por la comida y empezaba a comer.

-¿Tanto tiempo Kagome?- pregunto su abuelo incrédulo, Kagome siempre se quedaba solo 3 días o hasta 1 semana.

-Pues vienen los exámenes finales y tengo que estar muy lista, no quiero reprobar el año por todas mis faltas, si paso los exámenes pasare mis clases- dijo mientras tomaba otro bocado de su comida

-Eres muy aplicada hermana- comento Souta, sabiendo que había tenido una pelea con Inuyasha, siempre venia después de una pelea con él.

-Es solo que no me quiero atrasar.- sonrío para su familia.

La comida transcurrió en silencio. Al terminar Kagome se disculpo y decidió subir a su habitación a repasar para mañana. Tomo sus libros y cuadernos y se sentó en su escritorio. Empezó a leer y a escribir mas y mas notas, tratando de entender los problemas de Algebra, analizando párrafos e historias. Así paso toda su tarde sentía como si su cerebro iría a explotar.

Llego la noche, fue a cenar y al terminar se dedico a volver a sus estudios. Daba gracias a que podía entender varias de las cosas sobre Algebra aun que nunca fue su fuerte. Más tarde miro su reloj de mesa las 11:30 decidió ya descansar para un nuevo día mañana.

El sol brillaba fuertemente esa mañana. Kagome se levanto y se vistió con su uniforme escolar. Bajo a desayunar solo un pan tostado con leche y salió a la escuela. Miro la escuela parecía como si no hubiera ido en años.

-¡Kagome!- La aludida volteo al escuchar su nombre, fue donde encontró a sus amigas Eri, Arimi y Yuka.

- Hola chicas- saludo Kagome con una gran sonrisa en su rostro

- Vaya nos alegra que te sientas mejor del parasito que habitaba en tu cerebro.- comento Eri preocupada junto con Arimi y Yuka. Kagome solo las miro incrédulas…su abuelo solía inventar estúpidas enfermedades las cuales ellas creían.

- S-si ya estoy mejor.

- Nos alegra que vinieras pronto serán los exámenes finales.- comento Arimi concertada

- Si y necesito su ayuda para pasarlos- dijo Kagome casi rogándoles por su ayuda.

Nosotras te ayudamos Kagome- comentaron las 3 con una gran sonrisa en sus rostros, Kagome correspondió a la sonrisa y entraron juntas a la escuela

[Mientras en otra época]

Un inquieto Hanyou se notaba algo desesperado y a la vez irritado. Y por así decirlo sus amigos no le ayudan mucho en su estado emocional.

-Pobre Señorita Kagome, debe estar devastada y tal vez no vuelva esta vez- comento Miroku en voz alta para que cierto medio demonio lo escuchara.

-Lo se Miroku… pobre Kagome-chan, tal vez el chico de su época la este ¡consolando! Con abrazos y posiblemente ¡besos!- Sango imitaba a Miroku tratando de que Inuyasha fuera tras Kagome.

-Adultos…son tan complicados y extraños, Yo no quiero ser como InuBaka cuando crezca.- comento Shippo de brazos cruzados.

Los 4 se encontraban en la cabaña de la anciana Kaede. Mientras la dueña de la cabaña se encontraba en una "misión" de curación en otra aldea.

-Déjense de estupideces, siempre regresa Kagome no importa lo que me digan.- dijo sentado recargado en la pared con pies y brazos cruzados.

-Pero porque tú la traes Inuyasha.- dijo Shippo, Inuyasha se irrito más al saber que el pequeño zorro tenia la razón.

-Si pudiéramos ir a su época iríamos por ella, hasta la acompañaríamos para que no estuviera sola en su momento de desgracia.- dijo Miroku tomando acto de adolorido y sentimental.

-Inuyasha déjate de juegos y ve por Kagome- grito Sango ya harta de la actitud del Hanyou.

-¡No iré hoy ni mañana ni nunca!- dijo cerrando sus ojos y acostándose de espalda para no ver a sus "amigos".

-El no tiene remedio- comentaron Shippo y Miroku, mientras Sango solo deseaba darle unos golpes en la cabeza a Inuyasha.

[En la época de Kagome]

Ya era tarde y se encontraba estudiando con las notas de sus amigas. Todo lo importante lo anotaba en un cuaderno aparte para repaso, pues sus amigas eran tan amables de haber subrayado y marcado lo que vendría en el examen. Se sentía feliz, pues con tanto que memorizar y aprender olvidaba cada vez más a… Inuyasha, más sabía que tenía que enfrentarlo hasta terminar de recolectar los fragmentos de la perla.

Pasaron 5 días desde que Kagome había regresando a su época. Shippo la esperaba todos los días en el pozo. Inuyasha solo se dedicaba a caminar o simplemente sentarse en un árbol y pensar. Como admitir la sensación de abandono y soledad mas su orgullo no le dejaba admitir sus sentimientos. El se encontraba en lo más alto del árbol sagrado, era el único donde sentía a Kagome junto a él cuando ella no estaba con él. Miro al cielo buscando una respuesta a sus interminables preguntas internas.

Más tarde ya de noche, los cuatro se encontraban en la cabaña cenando, callados… todo cambiaba cuando Kagome no estaba con ellos y todos lo sabían incluyendo Inuyasha. Mañana ya serian 6 días sin ella, y su vacio se hacía presente día con día…

-Espero que la Señorita Kagome se encuentre bien- dijo Miroku mirando el fuego de la fogata donde comían todos alrededor de ella.

-Tal vez este en uno de esos exámenes de los que ella habla mucho, por eso no habrá vuelto- dijo Sango tratar de animar a Shippo que se encontraba deprimido sin la chica que lo defendía de sus temores.

- Solo espero que vuelva pronto… la extraño- dijo Shippo mientras terminaba su cena y se recostaba junto con Kirara.

Inuyasha solo miraba mas no comentaba pero aun que no lo admitiera extrañaba a Kagome al igual o más que Shippo. Todos los demás terminaron su cena y se recostaron a descansar. Mas Inuyasha no. Al ver que todos estaban dormidos salió de la cabaña y se dirigió al pozo. Deseaba verla, abrazarla y confesarle sus sentimientos, mas ¿Cómo lo haría?

Mientras con Kagome, terminaba de cenar y se dirigía a su habitación a estudiar. Se enfoco mas en Algebra pues se le dificultaba mucho. Se concentraba en cada problema y en cada método para resolverlo y cada vez más entendía los problemas y sus soluciones. Fue donde escucho un ruido proveniente de la ventana. Miro la ventana que se encontraba abierta dejando ver a un chico con ojos dorados y cabellos plateados.

-Inuyasha…-susurro despacio pero audible para él.

-Kagome… yo…-trato de hablar mas las mariposas que revoloteaban en su estomago no le dejaban hablar.

-No tienes que decir nada Inuyasha- dijo Kagome mientras volvió a sus libros y trataba de ignorar a Inuyasha y a su loco corazón que corría a mil por hora.

-Mas… yo quiero decir algo…- dijo nervioso, algo que llamo la atención de Kagome pues Inuyasha nunca se ponía de ese modo.

-¿Qué sucede?- dijo Kagome mirándolo a los ojos, mientras él se sentaba en la cama de la chica.

-Primero perdón por lo que paso- dijo con la mirada gacha, evitando los ojos de ella.

-No tienes que disculparte, yo se que amas a Kykio y que no cambiara eso nada ni nadie, así que no te preocupes por eso está bien- dijo con una sonrisa fingida, pues esa verdad mataba su corazón.

-Kagome… es que… ahh… me resulta difícil decirte esto.- dijo aun sin mirarla

Kagome se imaginaba lo peor, ¿trataba de decirle que la dejaba?, ¿Qué elegía a Kykio para terminar la misión? Kagome quería llorar mas no se dejo ahogo todas sus ganas de llorar en un gran suspiro.

-Inuyasha, ya dímelo por favor.- dijo angustiada y desesperada.

-Bueno… es que yo…- tomo aire para continuar y relajar sus músculos ya tensos por la situación.- Es que, cada vez que veo a Kykio me preocupo y me alegra, mas al terminar de verla ella me deja lastimado y humillado. Trato de no caer en ese juego que ella trae conmigo mas…no puedo evitarlo tengo la obligación de estar cuidando de ella.- Kagome ponía atención a cada palabra de Inuyasha sabía que aun que el doliera sus palabras y su decisión ella sería feliz su él lo era.- Y pues estos últimos meses… eh caído en otra trampa mas no con Kykio, si no con otra.- Una apuñalada en el corazón de Kagome, mas no dijo nada solo asintió para que el continuara.- Trate de negarlo una y otra vez mas no puedo más, simplemente si no estoy con ella me muero y deseo más que nada verla. Mas nunca tuve el valor para decirle mis sentimientos- Kagome lo miraba tratando de no llorar ante sus palabras más se sostuvo fuerte.- Hasta ahora…-

-¿Uh?- Kagome quedo confundía hasta que el termino de hablar- ¿Cómo que "hasta ahora" Inuyasha?-

-Kagome… sí que eres ¡TONTA!- Dijo rascándose su cabeza desesperado.

-¿de qué hablas?- dijo aun mas confundida

-Kagome… - se sentó frente a ella mirando los ojos chocolate que lo volvían loco.- es a ti…te elijó a ti Kagome porque… y-yo…t-te…a…amo…- dijo sin despegar sus ojos de los de ella.

Kagome se quedo callada, mirando los ojos dorados de Inuyasha. Trato de aclarar su mente y lo que acababa de ocurrir.

-Hablas…enserio…Inuyasha- dijo nerviosa, confundida, feliz, y más…

-Nunca hable más enserio Kagome…- Dijo sonrojado

Ella lo miro, y lagrimas salían de sus ojos. Felicidad, un sentimiento tan grande que hace derramar lagrimas de emoción y sorpresa.

-Inuyasha… no se qué… decir…- dijo con un sonrojo en sus blancas mejillas.

-Lo que sientes…dime… deseo escuchar de tus labios aquellas palabras que me mantendrán vivo toda la eternidad.- suplico y rogo, solo deseaba saber que realmente Kagome le correspondía.

-Inuyasha… t-te amo…- dijo agachando la mirada sonrojada.

-Tonta…- dijo tratando de ver los ojos de ella, buscando sinceridad y honestidad…las cual encontró.

Ella solo sonrío, se miraron uno al otro… Sus ojos decían más que ellos. El se fue acercando a ella mientras que ella se sonrojaba y temblaba.

-No pasa nada…confía en mí… por favor- suplico una vez más el Hanyou.

Ella asintió sonrojada, mientras él se acercaba más. Rozo sus labios lentamente sorprendiendo a Kagome ante su acto. Inuyasha sentía la respiración nerviosa de ella a lo cual sonrió con arrogancia. Mas él quería saber el sabor de los labios de aquella joven extraña que le había robado el corazón. Así que la beso lento pero con pasión. Miles de sensaciones invadieron el corazón de Kagome junto con su cuerpo. Nerviosismo, emoción, alegría, deseo, amor… Sensaciones que los 2 tenían y padecían. Sus sentimientos quedaron claros ante su beso. Inuyasha se separo poco a poco de Kagome, quien lo miraba sonrojada y con una amplia sonrisa en su rostro. Él le sonrío devuelta.

-Perdón por ser un idiota- se disculpo Inuyasha apenado.

-No hay nada que perdonar Inuyasha.

-¿Regresaras conmigo?- pregunto con una mirada inocente y suplicante

-No puedo ahora… tengo que prepararme para mis exámenes.- dijo bajando la mirada al recordar sus estudios.

-"Sango tuvo la razón todo el tiempo"- pensó Inuyasha – entonces me quedare hasta que regreses.

-¿Enserio?- dijo incrédula Kagome

-Sí, tengo que cuidar a que ningún chico te toque ahora.- dijo posesivamente con una sonrisa

Kagome rio ante el comentario de Inuyasha y solo lo miro con ternura. Todo fue tan rápido que parecía un sueño.

-Está bien, pero conste que no te obligue a nada Inuyasha- dijo sonriendo. Él le sonrío de vuelta y asintió.

Y así se quedo el acuerdo. Al día siguiente mientras Kagome fue a la escuela, Inuyasha regreso a su época explicándoles a sus amigos lo ocurrido los cuales le felicitaron ante su "valor".

Pasaron las tres semanas rápido, Kagome estudiando y pasándose ratos libres junto a su Hanyou. Entre cortos besos e infinitas caricias expresándose su amor.

Miles de sensaciones se dan en el amor, tanto como felices y tristes. Mas solo en el verdadero amor la tristeza está presente porque si no duele… es que no hay amor. Eso hace que el amor sea más y más fuerte al pasar los años. Cada Sensación es diferente mas deja que todo tenga sentido… en una relación.

Fin :)

Hola a todos espero que este capitulo tambien haya sido de su agrado :)